Elocuente y premonitorio

Enrique Bellido Muñoz | 11 de junio de 2015 a las 13:51

Por fin la política española se vuelve interesante y toma visos de ingresar en la mayoría de edad. Ha tenido que ser Ciudadanos-C’s, un partido joven en España pero con una trayectoria comprometida y limpia en Cataluña, quien venga a poner orden en este reparto bipolar que entre PP y PSOE se venía haciendo de la voluntad de los ciudadanos, introduciendo una verdadera cuña en el centro político de nuestro país que está removiendo a unos y a otros y sentando las bases del diálogo político y el ejercicio de la democracia real, no el de las mayorías absolutas de unos u otros.

Albert Rivera, les pese a quienes les pese -mucho más les pesa a los del ala más derechista del Partido Popular- está demostrando no sólo su gran capacidad dialéctica y su buena imagen ante los medios de comunicación, sino algo mucho más importante. Viene demostrando su capacidad de liderazgo y su sentido de Estado frente a quienes no han querido ver mucho más allá de los intereses personales o de partido.

Está siendo la derecha la que mas escocida se siente con cada una de las tomas de decisiones que está llevando a cabo C’s, precisamente porque se siente acomplejada ante una fuerza política que pone en práctica la lógica y la razón de Estado frente al pastoreo y el sectarismo que tan buenos resultados le había venido dando hasta ahora.

Tal vez en esa práctica tan afianzada creyeron que C’s representaría, tras las elecciones, una fuerza doméstica a la que utilizar a su antojo, sin darse cuenta de que a lo que venía realmente el partido presidido por Rivera era a instaurar un nuevo modelo de partido, una nueva forma de hacer política, totalmente distinta a la defendida por los populares.

Seguramente por ello se hayan lanzado a la yugular de C’s, tras el acuerdo de investidura firmado con el PSOE, sin valorar siquiera -ahí les fallaba la razón- el acuerdo, también, en la Comunidad de Madrid con el PP,ciudadanosWE--644x362 u otros establecidos en distintos municipios.

No caían en el hecho de que apoyar la investidura de Susana Diaz representaba, en primer lugar, dejar gobernar a la fuerza más votada- que mantiene una enorme diferencia con el PP-A en sus peores resultados de las historia- y, en segundo lugar, impedir la radicalización por la izquierda del gobierno de la Junta.

O si caían, pero para ellos hubiese sido mejor que los andaluces hubiéramos sufrido en nuestras carnes esa radicalización, para así tener más opciones en las próximas generales de arañar algún voto más. Una demostración, una vez más, de la cortedad de miras que el PP ha practicado en nuestra Comunidad.

Lo cierto es que cada vez son más las voces que dudaban y que ahora comienzan a ver la luz en las acciones de Ciudadanos y Rivera.

Un ejercicio elocuente y premonitorio de que si se siguen haciendo las cosas con lógica, seriedad y razón de Estado, C’s tendrá mucho que decir en la política española del futuro.

 

Los comentarios están cerrados.