IDEARIOS

Enrique Bellido Muñoz | 26 de mayo de 2016 a las 9:59

Votar no es un acto mecánico por el que escogemos una papeleta – a veces nos la escogen- y en el colegio electoral la depositamos en la urna tras identificarnos.

Votar, elegir entre las distintas opciones que se nos ofrecen, es mucho más.

Debiera representar un acto reflexivo de primer nivel pues en esa toma de decisión nos jugamos, aunque después los partidos puedan desvirtuar sus compromisos, gran parte de nuestro futuro. Ese que escapa a nuestras capacidades o conocimientos y que entra en el terreno de lo común, de lo que como sociedad somos.

Pero toda reflexión ha de partir del conocimiento de aquello que se nos ofrece, de la experiencia vivida con quienes lo pretenden llevar a la práctica y, algo fundamental, del análisis coyuntural del espectro político, tanto individualmente como conjunto que puede verse en la necesidad de establecer acuerdos.

Dos factores que influyen poderosamente en el ciudadano son la herencia casi genética de un amplio porcentaje de los votos, nacida de la división secular entre lo que en nuestros tiempos denominamos como derecha e izquierda, y la capacidad de liderazgo personal de quienes lideran cada uno de los partidos.

Existe, también, otro tipo de líderes influyentes que son los de opinión, que a través de los medios de comunicación logran reafirmar, en la mayoría de los casos, el voto casi decidido, dado el sesgo ideológico de los distintos medios y de quienes se acercan a ellos, y, en menor número de casos, consiguen reorientar al votante que se mueve en ese territorio de nadie por el que todos los partidos luchan.

Y como generador de opinión, que no líder, les traigo a estas páginas una declaración que a mí, personalmente, me impulsó a optar por una formación política, Ciudadanos, una vez transcurridos muchos años en ese territorio de nadie.

Es la declaración básica del ideario de C´s que reza así: “El ideario básico de Ciudadanos (C’s) se nutre del liberalismo progresista y del socialismo democrático. En la articulación de ambos encontramos los principios que hoy fundamentan la convivencia en todas las sociedades avanzadas. Estas tradiciones políticas parten de una base común configurada en la época de la Ilustración: el predominio de la razón, por encima de los sentimientos y las tradiciones, en el enfoque de los problemas políticos. Ello comporta, muy especialmente, la afirmación de los derechos y las libertades individuales de las personas frente a unas supuestas identidades colectivas, la preocupación por la realidad y por los problemas cotidianos más que por los símbolos y los mitos, la utilización de argumentos razonables en lugar de dogmas ideológicos inamovibles.”

Un planteamiento social-liberal que pretende reunir las bondades de dos pensamientos políticos que en modo alguno son excluyentes, por mucho que interesadamente haya quienes pretendan que así lo perciba la sociedad, defendiendo el bipartidismo irreconciliable, como así se nos ha mostrado tras el 20D.

Hoy en día tanto el liberalismo del PP como el socialismo del PSOE están poniendo en marcha políticas de corte social o liberal, pero desde el temor o la vergüenza a perder sus propias identidades y a quienes desde posicionamientos más inmovilistas los apoyan.

C´s pretende algo distinto. Pretende que la razón política prevalezca sobre los dogmas ideológicos, facilitando un sistema de libertades individuales distinto a las identidades colectivas, en el que tengan cabida el diálogo y la contrastada toma de decisiones.

¿Qué se están produciendo imperfecciones? Nadie lo niega. Pero creo que poco a poco se ira depurando el sistema en el sentido de eliminar inercias nocivas y actitudes excluyentes por parte de quienes se hayan podido acercar a este modelo buscando interesadamente el calor que no le dieron en otros.

Este ideario, https://www.ciudadanos-cs.org/statico/pdf/ideario.pdf , que a mí me ha convencido, puede no convencer a todos y en ello se basa gran parte de la reflexión a la hora de votar. La necesidad de conocer y creer, al menos, y no como dogma de fe, qué orienta a los distintos partidos políticos y, si queremos profundizar aún más, con qué tipo de medidas pretenden conseguir sus objetivos.

La democracia no es madura por sus años de existencia, lo es por cómo se hayan ocupado los mismos, por cómo los ciudadanos hayan participado de este modelo de convivencia tan frecuentemente asaltado por intereses partidistas.

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