Esclavos de nuestro voto

Enrique Bellido Muñoz | 10 de junio de 2016 a las 12:59

EsclavitudHa llegado el momento de la otra verdad, la que sucede a la verdad que no fue, la del 20D, fecha tras la que nuestros partidos, no todos nuestros partidos, fueron incapaces de llegar a un acuerdo que, superando intereses personales, abriese un campo para el trabajo en común y las reformas consensuadas.

Y este momento que se nos aproxima, con quince días de subastas por doquier, de promesas vete tú a saber si imposibles de cumplir, habrá que asumirlo, por muy decepcionados que estemos, con la responsabilidad de las grandes decisiones, sabiendo que nuestro voto por muy insignificante que sea, suma y la suma de muchos millones de votos más determinará qué gobierno nos vamos a dar durante los próximos cuatro años.

Reconozco que, personalmente, sancionaría al abstencionista sin justificación, sabiendo que contamos con la opción del voto en blanco, pero al margen de esta posibilidad de voto, habremos de tomar partido por una fuerza política u otra en función de muchos factores que podríamos entrar a valorar.

Está el factor, que yo denomino hereditario, que liga nuestra elección a la tradición familiar, al recuerdo del pasado, muy difícil de modificar porque carece del hecho de ser reflexivo.

Otro factor, muy empleado por los más conservadores, de derechas e izquierdas, y explotado, así mismo, por las fuerzas política con mayor potencial de voto, es el del miedo. El de votar una determinada opción política por miedo a que su mayor oponente pueda hacerse con el poder, obviando otras alternativas.

Paradójicamente  representa una actitud que en la mayoría de los casos va incluso contra el propio deseo del votante, poniendo en duda el valor democrático de ese tipo de votos o, por lo menos, la integridad del mismo.

Otro factor, mucho más reflexivo, es el que valora los antecedentes políticos y de gestión de unos y otros, con sus aciertos y errores, ponderando los mismos para, sin ambages de ningún tipo, tomar una decisión.

Existe otro factor determinante en muchos casos y que atiende en gran medida a la demagogia de los partidos, a la imagen de los políticos y a las circunstancias coyunturales de quienes votan.

Es este un factor muy ligado a lo etéreo, a aquello que pasa, y que tiene un colaborador muy directo en los medios de comunicación.

Por último está el factor de aquello que viene, de lo que realmente queremos para nuestra sociedad, de lo que genera ilusión de cara a nuestro futuro y estamos dispuestos a defender comprometidamente sin tener en cuenta el resultado que obtengamos.

Es el factor que valora el pasado de quienes aspiran a representarnos, tiene en cuenta la calidad de las personas que se ofrecen a dirigirnos, coincide con nuestro ideario político y social, y nos ofrece un proyecto de futuro viable y equilibrado.

Ese factor aparece cuando el bipartidismo se fracciona, en los votantes de los partidos minoritarios que pudieran servir de bisagra en futuros acuerdos parlamentarios o de gobierno.

Con él se consigue un voto que no por más “romántico” es menos efectivo y que, en todo caso, sacia las ansias democráticas de quien lo emite.

No oculto que, bajo mi prisma, este último factor acompaña al voto de Ciudadanos más que al de ninguna otra fuerza política, fundamentalmente porque, siendo el ideario del partido de corte social liberal, muy capaz de poder imbricarse con políticas moderadas de izquierda y derecha, ofrece un proyecto de futuro en el que todos tenemos cabida, desde el respeto constitucional, y una reforma sustancial de la gestión política, poniendo en valor medidas de apertura democrática de los partidos y de lucha contra la corrupción que ha imperado en los últimos años en los dos grandes partidos españoles.

Otros partidos tienen sus valores, no lo ignoro, pero también hemos podido observar sus grandes defectos, que no deberían ignorar tampoco los votantes, por lo que hace falta una reforma, no radical pero si avanzada, del sistema si no queremos continuar siendo esclavos de nuestro voto en lugar de dueños del mismo.

 

 

 

Los comentarios están cerrados.