Menganito o Zutanito

Enrique Bellido Muñoz | 17 de junio de 2016 a las 13:57

conflicto de interesesEs cierto que a quienes hemos militado antes en el Partido Popular, quienes defendemos las políticas liberales, puede chocarnos la rotundidad con la que Albert Rivera rechaza un pacto con los populares, en base a la presencia de la figura de Mariano Rajoy.

Sin embargo, si analizamos bien las causas, al margen de abrir espacios por los que puedan discurrir votantes socialdemócratas hacia C’s, conformando así un centro real, hemos de reconocer que la figura de Rajoy ha estado ligada a los casos de corrupción del PP, siempre en puestos de relevancia dentro del partido, y mucho más directamente a la figura de Bárcenas como tesorero del mismo y persona clave en la financiación irregular de los populares.

Es por ello que quien, como expresión más benévola, ha mirado al menos hacia otra parte sin enterarse de la trama existente en Génova, e incluso ha animado a su antiguo tesorero a aguantar la situación una vez los hechos eran evidentes, o no se ha dado por enterado de lo que en otras Comunidades -Valencia o Baleares- se venía haciendo, manteniendo a la exalcaldesa de Valencia -Rita Barberá- en su cargo, al abrigo de los tribunales ordinarios de justicia, no puede liderar un proceso de regeneración de la política y de lucha contra la corrupción con las necesarias garantías.

Sin embargo, ello no debe suponer, en modo alguno, negar la posibilidad de establecer acuerdos programáticos y de legislatura entre PP y C’s que ya se apuntaron tras el 20D sumando a los mismos al PSOE.

Una cosa es cierta, no lo olvidemos. De mantenerse las encuestas, Ciudadanos podría ser clave para impedir el acceso de Unidos-Podemos al gobierno a través de un pacto con populares o socialistas o con ambos a la vez.

Ante la posibilidad regresiva de ser gobernados por un partido de corte marxista leninista, creo que las personas no deberían ser obstáculo a un gobierno constitucioalista de corte moderado en el que la mayoría de los españoles tuviésemos cabida.

No podemos fiar nuestro futuro a que menganito o zutanito sean quienes encabecen un ejecutivo sino a las políticas a aplicar. Si lo que existe es un problema de personalismos, despersonalicemos la situación dando un paso atrás los números uno de PP, PSOE y C’s,  situando en su lugar a nombres alternativos que no generen rechazos, liderados por el representante del partido más votado.

Si el problema es simplemente ideológico la solución es aún más fácil, buscando puntos de encuentro programáticos, que los hay, o elaborando otros nuevos, lo que no debería costar esfuerzo alguno para tres partidos que se dicen demócratas.

Lo que me temo es que, al final, las discrepancias y la luchas se establezcan solo por “el poder por el poder”,  lo que hace inviable cualquier tipo de acuerdo.

Habremos de reconocer que, en base a los antecedentes existentes tras el 20D, los socialistas mantuvieron una actitud mucho más intransigente en las negociaciones por dos motivos claros: ni obtuvieron la mayoría simple, ni llegaron tan siquiera a plantearse la posibilidad de un acuerdo con el PP, lo que dificultaba de forma decisiva la posibilidad de formar un gobierno constitucional.

En su beneficio hay que reconocerle el no haber pactado con Podemos e independentistas para hacerse con el gobierno y sí hacerlo con un partido moderado como C’s.

¿Que ocurrirá tras el 26J? Realmente es difícil de predecir, mucho más si Unidos-Podemos supera al PSOE. No creo que los socialistas se entreguen en sus brazos, pero tampoco es previsible qué podría suceder tras la renuncia de Pedro Sánchez por su fracaso. Podría ser posible un acuerdo entre PP, PSOE y C’s, con distinto nivel de implicación de cada uno de ellos en el mismo, con un gobierno del PP en minoría, con o sin Rajoy a la cabeza.

Mucho más complicadas serían otras posibilidades, reconociendo que la anterior ya lo es, y, en todo caso, no creo que Pablo Iglesias llegue a la Moncloa, simplemente porque no entiendo que la mayoría de España y nuestros representantes caigan en el dislate de tal opción.

En cualquier caso, y frente a lo que algunos plantean, Ciudadanos está llamado a jugar un papel crucial y mucho más aún en función de los apoyos que reciba, los cuáles pueden convertirse en los votos más útiles de cuantos se emitan

 

 

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