Inteligencia política

Enrique Bellido Muñoz | 29 de junio de 2016 a las 10:20

inteligenciaUn buen amigo me pedía ayer, a través de Facebook, que me definiese sobre qué pienso que debe suceder ahora tras los resultados electorales del 26J.

Me hacía esa pregunta conocedor de mi militancia en Ciudadanos y tras la afirmación de Albert Rivera en el sentido de que no haría presidente del Gobierno a Mariano Rajoy.

Es cierto que en política dos mas dos no son cuatro, y Podemos más IU se han encargado de corroborarlo, y por tanto realizar juicios a priori sobre como quedará el panorama político en España no es nada fácil.

Ya le tocó a José Mª Aznar jugar con la más fea cuando allá por 1996 ganó las elecciones con mayoría simple y desde el “Pujol enano, habla castellano” hubo de pasar a los Pactos del Majestic y a hablar él catalán en La Moncloa.

No digamos nada con Felipe González que del “No” a la OTAN pasó a convertirse en un socio destacado de la alianza atlántica.

Por ello que ahora se abre un periodo de negociaciones al que cada partido acudirá con legítimos argumentos, unos de calado político y otros de fondo electoral, que no podemos saber como concluirá.

Hay algo cierto y en modo alguno discutible. Cada elector elige a su partido pero no con que otro partido debiera coaligarse en caso de no establecerse mayorías suficientes para gobernar.

Esa decisión la deja en manos de sus representantes a no ser que estatutariamente se establezca lo contrario, como sucede en algunas formaciones de izquierda.

Ya comentaba Mariano Rajoy, tras el referéndum británico para la salida de Europa, que ese tipo de decisiones no debían trasladarse al pueblo sino ser tomadas por los políticos.

Pues bien, van a ser los políticos quienes en último término decidan, de acuerdo a sus compromisos electorales, a la posibilidad de conjugación de programas y a criterios estratégicos, cómo conformar un gobierno o, como ya hemos vivido, cómo ir a nuevas elecciones.

En mi opinión, el respeto a gobernar a la lista más votada debiera ser un principio inalterable, siempre que dicha lista asuma la responsabilidad de dar el paso al frente (no olvidemos que tras el 20D el Partido Popular rechazó esa opción).

Olvidémonos de las mayorías llamadas naturales, PP-C’s o PSOE-Podemos, que algunos alientan, evidentemente en beneficio propio, ya que unos y otros mantienen diferencias que en algunos casos son insalvables.

Planteémonos el horizonte, en principio, con un gobierno en minoría, en este caso del PP, que evidentemente habrá de llegar a continuos acuerdos parlamentarios de carácter legislativo, lo que, por otra parte, representa un buen ejercicio democrático.

Ello obligaría,  al menos, a la abstención de PSOE y Ciudadanos o al apoyo de investidura de unos u otros.

A partir de esa primera premisa puede avanzarse aún más en las negociaciones, estableciendo acuerdos de legislatura, con participación o no en el Gobierno, lo que, evidentemente, de conseguirse una mayoría absoluta tras los mismos, trasladaría mayor estabilidad a la vida política española.

¿Se llegará a este punto? La verdad es que lo desconozco, de lo que sí estoy convencido es de que en caso de que Mariano Rajoy acepte someterse a la investidura, tanto PSOE como C’s deben al menos abstenerse en la votación, permitiendo un Gobierno del Partido Popular.

¿Supone ello una claudicación? En absoluto. El poder legislativo se mantendría en la diversidad (Ley de educación, Ley electoral, Ley de presupuestos, Ley de dependencia, etc.,etc.) y las negociaciones se establecerían en el Parlamento.

En todo caso y de ser posible, yo abogaría por un amplio acuerdo entre partidos, sin entrada en el Gobierno y con la libertad de realizar un seguimiento parlamentario de los mismos sin pérdida de identidades.

Ya vimos tras el 20D que nuestros representantes no estuvieron a la altura de lo que se demandaba de ellos. Puede que la experiencia les haya servido para cambiar y en esta ocasión sí hagan compatibles los intereses de los españoles con los de los propios partidos, en un ejercicio de inteligencia política.

Los comentarios están cerrados.