La digestión de Iberia

Enrique Bellido Muñoz | 20 de febrero de 2013 a las 13:51

Recuerdo a aquel buen portero de fútbol, que en sus años juveniles imitaba a Miguel Reina, en los campos de tierra que entonces poseían los HH.MM. de Córdoba en la zona de la Huerta de San Rafael, entre la calle El Nogal y lo que hoy es Escultor Fernandez Márquez.

Aquél chaval, alegre y deportista, con el que me diferencian sólo unos días en la fecha de nacimiento, y con el que compartí todo el bachillerato en el antiguo Colegio Cervantes, junt0 a la Iglesia de La Compañía, y que colgó las botas por los estudios de Económicas en Málaga, se encuentra hoy en el punto de mira de Gobierno y sindicatos por el conflicto generado en el holding IAG y, más concretamente, en Iberia.

Les hablo de Antonio Vázquez Romero, actual presidente de dicho holding que integra a la compañía española y la British Airways, un cordobés que saltó – y en aquella promoción los hubo y muchos: Bernardo Garrido, Juan de Dios Moreno, Javier Ugarte, Carlos Marin, Ricardo Fernández- Bolaños,ect.- los límites laborales de la provincia, para desarrollar con éxito su actividad lejos de aquí, aunque sin perder jamás sus vínculos con ella.

La trayectoria de Antonio Vázquez no puede ser más sugerente. De Arthur Andersen&Co pasó por los Grupos Osborne y Domecq, fichó posteriormente por Tabacalera, para años después ser elegido presidente de Altadis y cuando dejó este cargo pasar a ser consejero de Telefónica Internacional para asumir, por último, la presidencia de Iberia.

A quien ha ocupado tales cargos difícilmente pueda ponérsele en duda una serie de valores significativos para la gestión de este tipo de grandes empresas, de ahí que, sin conocer en profundidad la realidad por la que atraviesa el holding IAG y las fuerzas reales que en el mismo dominan, entienda que Vázquez tenga razones más que suficientes como para afrontar en el sentido que lo ha hecho las reformas adoptadas a fin de intentar garantizar la viabilidad de las aerolíneas del grupo de empresas.

Se ha venido apelando desde los ministerios de Fomento e Industria a un entendimiento entre empresa y trabajadores en el sentido de que una y otros alcancen un acuerdo, en el que, evidentemente, ambos habrán de ceder.

La pregunta que está en el aire y que no sé si desde la Administración quiere hacerse, es si la propuesta de regulación de contratos, lanzada por IAG, representa en realidad una propuesta de mínimos o existe algún margen para la negociación que pudiera satisfacer a los trabajadores.

Porque entiendo que siendo muy importante el ERE que planea sobre más de 3.800 trabajadores, peor podría ser el mantener una situación ficticia que llevase a Iberia a la quiebra y su desaparición definitiva.

Efectivamente, en todo conflicto es necesario que las partes se sienten en la mesa a negociar, pero en un caso como este en el que el conflicto afecta a  sectores tan fundamentales como los de las comunicaciones y el turismo, creo que no basta con apelar desde el Gobierno al entendimiento, sino que hay que dar un paso más para implicarse en el mismo, quien sabe si también diplomáticamente, de forma que queden salvaguardados los intereses de los trabajadores, de la empresa y del propio Estado.

¿Cómo se lleva a cabo ello en una economía de libre mercado? Entiendo que con algo  más de sutileza a la que parece se viene utilizando y con rigurosos niveles de análisis económico y prospectivo a los que sumar una gran capacidad de liderazgo social.

El momento no es bueno para el Gobierno, hay que reconocerlo, con tantos frentes abiertos y cifras mensualmente negativas en cuanto a niveles de empleo, pero Iberia es una compañía privada, con compromisos dentro del holding al que pertenece y con unos criterios de gestión que, en tanto en cuanto se ajusten a la normativa legal, podrá no coincidirse con ellos aunque sólo modificarse desde razonamientos muy sólidos.

Sé que para Antonio Vázquez este no debe ser plato de gusto, pero estoy convencido que lo digerirá con la profesionalidad que ha tenido que digerir otros a lo largo de su carrera profesional.  

 

 

¡Candela, más candela!

Enrique Bellido Muñoz | 19 de febrero de 2013 a las 11:04

¿Necesitaba escenificar Candela Peña la presunta desatención sanitaria de su padre en el último trance, para hacerse valer en los círculos progresistas del cine español?

Resulta evidente que no, pero es que tal vez a la Peña, al margen de su calidad como actriz -que no la conozco pero tampoco la pongo en duda-, se le haga muy complicado encontrar en su vida otros argumentos de compromiso social lo suficientemente sólidos como para arrancar el aplauso en una gala, la de los Goyas, que se había trazado como objetivo, mucho más allá que la entrega de las estatuillas, unirse al PSOE en su campaña contra el Gobierno de Mariano Rajoy.

La réplica no se ha hecho esperar por parte del Hospital de Viladecans, centro sanitario en el que se produjeron los hechos, y en el que como en el resto de hospitales públicos -Candela prefirió utilizar este genérico con el que le resultaba más cómodo sembrar dudas sobre la acción del Gobierno-, no niego que un paciente podrá carecer de algunos medios o esperar más tiempo del deseado, pero dudo que carezca de agua potable en la habitación o de una manta con la que cubrirse. La prueba de ello es que, paradójicamente, la queja de la actriz se limitó al estrado del escenario ya que no consta que presentara ninguna por escrito en el citado hospital.

Sería oportuno recordar que en aquella época era un gobierno tripartito quien dirigía los destinos de Cataluña y de la sanidad catalana, gobierno de izquierdas presidido por el socialista José Montilla.

Parece, de cualquier manera, que algunos actores se han aprendido muy bien aquella lección de “difama que algo queda”.

En todo caso, candela es lo que parece salir del escenario político de nuestro país.

Fuego en la tramoya con tintes detectivescos, con la agencia Método 3 dedicada a espiar a diestro y siniestro -derecha e izquierda-, no sabemos si de motu propio o, como se publica, animada por algún dirigente del PSC e incluso hasta por el marido de María Dolores de Cospedal, como informa La Gaceta.

Lo cierto es que son muchos los políticos “espiados”, en una expresión de aquello tan utilizado por nuestros propios políticos: “quien tiene la información tiene el poder”, y que marca lo decrépito de un régimen que usa de sus cloacas para llegar a lo más alto.

Por si fuera poco, los catalanes de su gobierno dudan de la Seguridad del Estado a la hora de gestionar este sucio episodio de luchas intestinas y quiere hacerse con los dossieres que se incauten a la agencia de detectives, no sé si por quitar de la luz pública lo que algunos de ellos pudieran contener, o por temor al uso que de los mismos pudiese llegar a hacerse.

Como uso se está haciendo -y hasta que punto- de aquello que hasta ahora todos hemos entendido como personal y, hasta cierto punto, confidencial.

Me refiero al correo electrónico de Iñaki Urdangarín usado por su ex socio, Diego Torres, como arma defensiva -no sé de que lo puede defender a este último- en el proceso que ambos tienen abiertos y en el que pretende implicarse al Jefe del Estado, en nuestro caso el Rey.

Al margen de los delitos que pueda demostrarle el juez Castro al esposo de la Infanta Cristina, está claro que este personaje tenía cabeza para mantener el equilibrio cuando jugaba a balonmano pero nada más. Sobre todo, por hacerse socio de un individuo que, al margen de beneficiarse de su influencia, iba recopilando correos electrónicos evidentemente no con buen fin, como se está demostrando.

La Corona está en peligro y bien haría su actual titular en dar un paso atrás y retirarse lo más dignamente que pueda, en beneficio del Estado, por mucho que las salpicaduras de todo esto vayan a dejar huella, no sé yo si indeleble….

Y para colmo llega el salvador de patrias, Evo Morales, a amenazarnos con establecer relaciones diplomáticas con los movimientos sociales españoles, después de nacionalizar todo lo habido y por haber de capital español en su país.

¿Con qué movimientos? ¿Con los radicales con los que tanto sintoniza? Que pena que España dejara en Hispanoamérica una herencia tan pobre en valores, causa, en gran medida, de la inestabilidad política y social que vive esa parte del continente americano.

Lo dicho ¡candela, más candela! al fuego en el que nos consumimos. Ahora sí, por favor, un poquito de agua….

Con la soga al cuello

Enrique Bellido Muñoz | 14 de febrero de 2013 a las 12:28

Tanto el Sindicato Médico como el SATSE, han denunciado la posibilidad de que el Servicio Andaluz de Salud deje de abonar a los profesionales el complemento de productividad que iba unido al cumplimiento de una serie de objetivos durante el año 2012.

Todo podría ocurrir a la hora de no abonar sueldos ni complementos si simplemente miramos de reojo los decretos y medidas que en los últimos años se han venido tomando y que han supuesto, en algunos casos, pérdidas del poder adquisitivo de los salarios en casi un 50%.

Entiendo que, en momentos como este, defender el sueldo de los funcionarios no es tarea fácil ni popular, pero tampoco es sencillo dictar una sentencia condenatoria o absolutoria, diseñar con precisión y seguridad un viaducto en una autovía, llevar a cabo una correcta inspección de Hacienda, educar al alumno, o sacar a un enfermo de una parada cardíaca en un servicio de urgencias de un hospital público.

Por ello que defienda, y sin sonrojarme en absoluto, la dignidad del salario de los profesionales funcionarios, sin que ello me ciegue a no admitir que entre tantos miles de ellos los haya que no cumplan sus funciones como fuera debido.

De ahí que al margen de los ajustes globales que con motivo de la crisis se han producido en los salarios de los trabajadores públicos, al margen de los nuevos modelos de contratación que se vienen aplicando a los nuevos contratados, con reducciones del 25% de la jornada laboral y, consecuentemente, del salario, no puedo mostrarme conforme con que un concepto como la productividad, pactado entre Administración y trabajadores, pueda usurparse -robarse, en términos más coloquiales- a los profesionales, en este caso de la Sanidad pública andaluza, en base a no se qué espurias intenciones.

Y es que siendo el salario base de los profesionales sanitarios bajo -digo bien, bajo- el ir retirándole complementos lleva a este a niveles de indignidad -digo también bien, indignidad- que repercute, como no, en la economía de aquellos y, de forma muy directa, en el grado de satisfacción con el que afrontan diariamente su actividad.

Por ello que, dado que a la actividad considerada como habitual o normal se le suma otra extraordinaria, que se pacta en unos objetivos y que se acuerda compensar mediante unas determinadas cantidades, incumplir lo pactado por parte de la Administración sanitaria andaluza representaría -digo representaría- una traición que vendría a enrarecer aún más el clima que se vive en nuestros centros sanitarios y que aún es soportable gracias a la profesionalidad de la mayoría de los trabajadores.

Otra cosa bien distinta sería cuestionarnos como se lleva a cabo el reparto de dicha productividad.

Por supuesto, si ese reparto se realiza de forma lineal entre todos los profesionales, teniendo en cuenta las distintas categorías, se estaría cometiendo un tremendo error que dejaría sin sentido el propio fundamento del complemento.

Y tengo la sensación de que en muchos Servicios ello se hace así, con mínimas diferencias entre los integrantes, no sé si porque los responsables de las unidades prefieren no meterse en camisas de once varas y no indisponerse con nadie, o simplemente porque no se fijan como es debido unos criterios justos que aplicar a aquellos factores variables en los que se basa la percepción, en una u otra cantidad, del complemento. No quiero ni valorar la posibilidad de la existencia de tratos de favor en el reparto.

Del mismo modo que la propia Administración establece unos criterios, que por rígidos son injustos, a la hora de aplicar ciertos baremos para la distribución de las cantidades asignadas a cada trabajador.

En cualquier caso, y dirigido a quienes ante noticias como esta se frotan las manos viendo como la soga se aprieta cada vez más alrededor del cuello del funcionario, decirles que o aceptamos la realidad de la función pública, con una Sanidad, una Justicia, una Educación, una Hacienda, una Administración y unos Servicios de calidad, en relación directa a la dignidad que como trabajadores merecen los funcionarios, o no podremos oponernos a procesos de privatización y deterioro de lo público ligados al linchamiento al que a veces se somete al trabajador.

 

 

 

Patios: ¿Negocio o dedicación?

Enrique Bellido Muñoz | 13 de febrero de 2013 a las 10:56

Escribía el pasado 18 de enero en este Blog una entrada en la que afirmaba lo siguiente, refiriéndome a la economía productiva cordobesa y, más concretamente, hacia nuestra principal oferta, el turismo:

Y en el caso concreto de los Patios, es cierto que una vez declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad carecería de sentido que los mismos permaneciesen cerrados al visitante salvo épocas concretas. Por ello que para restaurar de alguna forma el perjuicio que su apertura permanente pudiera generar y a fin de mantenerlos como una oferta cultural digna, parece lógico que todos los cordobeses, a través de nuestro Ayuntamiento y también de la Junta de Andalucía, apoyásemos a sus propietarios con medidas como la exención de los impuestos municipales, apoyo gratuito al mantenimiento de las infraestructuras de los mismos- obras de mantenimiento y adecentamiento, pintura, jardinería, etc.-, mejora de las vías de acceso a estos, elaboración de unas rutas y horarios que facilitasen la visita a aquellos, etcétera.

Algo distinto a esto representaría una mera declaración de intenciones, como tantas de las que estamos hartos de escuchar, que no ayudarían en absoluto a lograr la oferta turística de calidad que Córdoba ha de brindar si desea convertirse en un destino preferente y relanzar su economía a través de este sector.

No son demasiadas las opciones que a la economía productiva de Córdoba le quedan a fin de captar recursos externos que la enriquezcan, y o estamos convencidos y comprometidos con el turismo y lo que representa, o mucho me temo que nos moveremos en ese círculo vicioso que supone el pasar de mano en mano el escaso capital del que disponemos, al estilo de las economías más primitivas.”

Hoy, casi un mes después, leo que los propietarios de los Patios cordobeses solicitan de las administraciones más ayudas a fin de mantener unas infraestructuras que si mal no recuerdo se defendieron a bombo y platillo en la Unesco

Y la verdad es que una cosa es que los Patios hayan sido catalogados como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y otra muy distinta es que, al estilo de los ángeles celestiales, aquellos se mantengan del aire mientras se pretenden que estén aseados y vistosos para atraer a ellos a nuestros visitantes turísticos.

Si realmente mantener una de estas edificaciones cuesta al año 7.500 euros, como declaran los propietarios de las mismas, que la subvención que perciban sea la correspondiente al premio que pudieran recibir en el anual Concurso, el cuál no llegaría a la mitad de esa cifra en el mejor de los casos, o sea, obteniendo el primer premio, me parece totalmente insuficiente y en modo alguno garantiza la supervivencia de estas edificaciones ni la presencia de sus moradores en ellas.

Entiendo que la apuesta debe ser mayor y, como apuntaba en mi anterior entrada, Ayuntamiento y propietarios de Patios, junto a otros colectivos empresariales con intereses en el sector turístico, debieran acordar con urgencia un plan especial de protección de este singular Patrimonio, que estableciese medidas similares a las que hace un mes proponía, al margen de los premios que en cada edición pudiesen establecerse.

Porque, no lo olvidemos, los Patios no son en modo alguno un negocio para sus inquilinos sino una dedicación, como bien dicen, en beneficio de la ciudad y de la industria turística y los puestos de trabajo que genera. Por tanto, invertir en ellos, como se hace en parques y jardines, iluminación, acerado y asfaltado, etc., debiera ser tarea comunitaria, compartida con quienes mayores réditos obtienen de ello.

Mucho me temo que tras la euforia que se desató a las 10,15 del 6 de diciembre del pasado año, momento en el que se produjo en París la declaración por parte de la Unesco, empecemos a ver pasos hacia atrás cuando de asumir compromisos económicos se trata.

Mal se haría si se actuase así y escasa visión de futuro tendrían nuestras autoridades y empresarios, algo que, por desgracia, en Córdoba no representa una excepcionalidad.

Hombres de negro incorruptibles

Enrique Bellido Muñoz | 13 de febrero de 2013 a las 9:54

Esa es la composición que Pérez Rubalcaba apunta para la Unidad de Asuntos Internos del Estado que ha propuesto crear frente a la corrupción. 

“Hombres de negro incorruptibles” serían los encargados de entrar por sorpresa en los despachos de la Administración para descubrir los posibles tejemanejes que en ellos puedan llevarse a cabo. 

Un ejercito, imagino, de hombres de negro, si tenemos en cuenta la división administrativa del Estado español, con Gobierno central, comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos y empresas públicas a las que controlar. 

Un ejército de hombres de negro a los que habría que elegir y en cuya elección mucho me temo que hubiera de intervenir alguna de las administraciones competentes, gobernada, como no, por alguno de los partidos que pudieran ser objeto de investigación. 

O sea, nuevamente, como en casa de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. 

A su propuesta, Rubalcaba ha sumado la de prohibir que las empresas donen fondos a los partidos políticos, como si el problema estuviese en quien da y no en aquellos que reciben y por ello actúan de forma irregular beneficiando al donante. 

No se le ha ocurrido, además, que en lugar de ser todos los contribuyentes españoles quienes mantengamos el régimen de gastos corrientes y sueldos de los partidos políticos, el Estado elimine todo tipo de subvenciones a estos y sean exclusivamente los militantes de los mismos los que los mantengan, con lo cual estos reducirían en un 90% sus nóminas y cargos, eliminando así estructuras ineficientes e improductivas como las ahora existentes. 

No olvidemos que según la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, los partidos políticos se financian, fundamentalmente, a través de cinco vías: 

Las subvenciones públicas para gastos electorales. 

Las subvenciones estatales anuales para gastos de funcionamiento. 

Las subvenciones anuales que las Comunidades Autónomas establezcan para gastos de funcionamiento en el ámbito autonómico correspondiente, así como las otorgadas, en su caso, por las Corporaciones locales. 

Las subvenciones extraordinarias para realizar campañas de propaganda, y 

Las aportaciones que en su caso los partidos políticos puedan recibir de los Grupos Parlamentarios de las Cámaras de las Cortes Generales, de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas, de las Juntas Generales de los Territorios Históricos vascos y de los grupos de representantes en los órganos de las Administraciones locales. 

Cinco cauces de financiación que, a través de nuestros impuestos generales, autonómicos y municipales, alimentamos y que para este año representan más de 54 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado. Si bien, todo hay que decirlo, el Gobierno de Rajoy ha reducido en 76,67 millones la cantidad que percibieron nuestros partidos en el 2011, cuando aún gobernaba el PSOE. 

En todo caso, como decía, hombres incorruptibles de negro y prohibición de donaciones privadas -a buenas horas, después de haberse estado beneficiando de ellas años y años- son las aportaciones de Rubalcaba contra la corrupción, cuando desde los partidos, desde las direcciones de los mismos, deberían imponerse normas éticas que hicieran innecesario que estas empresas políticas se mantuviesen siempre bajo sospecha y en permanente control -que también deberíamos pagar entre los contribuyentes- por parte del nuevo cuerpo propuesto. 

El problema es que saben que si les quitan las subvenciones públicas muchos iban a quedarse con dos velas colgándoles de la nariz, sin los sobresueldos que incrementan sus ingresos y, lo que les es más doloroso, sin unas estructuras de poder que cuando llegan a la cima manejan a su antojo. 

El problema, también, es que, para imponer normas éticas, aquellos que deban ejercitarlas habrían de ser elegidos de forma muy distinta a como se procede en la actualidad, a través de primarias, en listas abiertas y con una serie de valores profesionales y morales que corresponda al pueblo apreciar y no, como ahora, sufran el tamiz, exclusivamente, de la clase dirigente de los partidos. 

Tal vez el jefe de la oposición en lugar de intentar captar votos por esa vía debiera sumarse, como se ha hecho desde sectores mediáticos de la izquierda, al éxito de Rajoy en la cumbre presupuestaria europea y hacer frente común contra la crisis aportando algo más que “incorruptibles hombres de negro”.

Ya que el Pisuerga pasa por Valladolid…

Enrique Bellido Muñoz | 12 de febrero de 2013 a las 10:27

Pues si, parece que el PSOE, o al menos su vicesecretaria general, Elena Valenciano, tienen escaso o nulo criterio sobre la renuncia de Benedicto XVI al pontificado.

Al menos así lo dejó meridianamente claro ayer, durante una rueda de prensa, para, segundos después, jugar con la fácil ocurrencia de afirmar que no era la dimisión que ellos habían solicitado….

Esta dirigente socialista, hija de un médico que llegó a a ser subsecretario de Sanidad con el gobierno de la UCD y que desde los 17 años dio el paso a la política activa, lo que muy posiblemente le haya impedido terminar sus estudios iniciados en Derecho y Ciencias Políticas, se ha venido caracterizando por su acritud hacia la Iglesia, lo que muy posiblemente haya influido en su incapacidad para considerar a esta organización religiosa como uno de los poderes más influyentes de la tierra y que, por tanto, merece de al menos un cierto nivel de atención a la hora de valorar los cambios internos que en ella puedan producirse, máxime si es en su cúpula.

Pero claro, Valenciano, que carece de cintura -no digo yo la anatómica, que desconozco su talla- sino la política -su gesto lo dice todo-, iba a otra cosa y no quería perder el hilo de la argumentación que le habrían preparado para la ocasión, ni que cualquier otra manifestación alejada de la que tocaba ese día -lógicamente contra Mariano Rajoy y su gobierno- pudiera robar protagonismo a aquello para lo que allí estaba.

Y claro, al final, quien tiene una idea fija en la mente y de pronto le preguntan por algo distinto, cruza los argumentos y sin ingenio alguno contesta con aquello de la dimisión…

Lo peor es que ya he leído algún artículo de opinión, firmado por un periodista de cierto prestigio, que imitando a la vicesecretaria socialista – es verdad que él bebe con frecuencia de la tesis del PSOE- juega con las posibles dimisiones del Rey y Rajoy al hilo de la del Papa.

La del Rey, todavía la entiendo. Físicamente todos estamos viendo que es un hombre con evidentes limitaciones, que se muestra cansado en sus apariciones públicas y que, además, puede jugar a su favor el hecho dinástico teniendo relevo sin necesidad de abrir una crisis institucional.

La de Rajoy entra, simplemente, en el juego de lo político. ¿Que tiene las cosas mal?, por supuesto, pero peor las tenía Rodríguez Zapatero y además sin voluntad alguna de modificarlas y se mantuvo en el cargo hasta casi culminar la Legislatura.

En Mariano Rajoy ni se da la circunstancia de incapacidad física, ni tampoco da muestras de cansancio pese a la herencia recibida y los problemas internos y la presión mediática que por ellos está soportando.

Está claro que la oposición quiere sacar tajada de ello y hasta la dimisión del Papa puede convertirse en una excusa, por mucho que España necesite de un gobierno estable que no se tambalee ante unas fotocopias y mantenga el rumbo de una serie de medidas que tarde o temprano van a ir dando sus frutos, aunque el de creación de empleo se haga más de rogar.

A partir de ahí nos cuestionamos lo que haya de cuestionarse. Singularmente, lo tremendamente mal que el Partido Popular está gestionando sus asuntos internos, sin unos portavoces que estén a la altura de las circunstancias y con una toma de medidas que va a remolque de los acontecimientos -es el caso más reciente del despido de Jesús Sepúlveda-, sin anticiparse a ellos.

¿Es culpable de ello Maria Dolores de Cospedal? . En parte sí. Resulta muy difícil presidir una Comunidad Autónoma, con además una exigua mayoría, y a la vez ser la responsable ejecutiva de una organización política que soporta graves tensiones internas.

Pero también lo son Floriano, Arenas, Arriola e incluso Esperanza Aguirre, todos ellos entre la incapacidad de reacción o el “vendrán tiempos mejores” que tan poco ayuda.

En todo caso, demos al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, sin mezclar churras con merinas, a no ser que, como mucho me temo, haya quien no sabe distinguir las unas de las otras.

 

 

 

El cesto de la debacle

Enrique Bellido Muñoz | 8 de febrero de 2013 a las 12:00

Cuentan los medios que en ciertos sectores de la dirección del Partido Popular han sentado mal los comentarios de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, afirmando que de haber sido ella, ya hubiese destituido a Ana Mato como Ministra de Sanidad.

La verdad es que el gallinero está que da miedo y lo peor de todo, además de la deplorable imagen que se está dando en el extranjero, es el desconcierto que el Partido Popular está generando en quienes lo apoyaron hace poco más de un año, provocando evidentes deserciones si nos atenemos a las encuestas del CIS, con pérdida de 50 escaños incluso antes de hacerse públicos los papeles de la presunta contabilidad B de Luís Bárcenas.

En medio de este marasmo, que sacude también al Ayuntamiento de Madrid con el caso Arena, no sé que pinta el oportunismo político de Aguirre que, como bien decía un contertulio recientemente, se ha ido de la política para entrar en política, haciendo declaraciones de intenciones que muy bien podía llevar ella a la práctica.

Porque, no lo olvidemos, Esperanza Aguirre sigue siendo presidenta del Partido Popular de Madrid, agrupación a la que pertenece Ana Mato, y si tan criticable políticamente -en otro sentido ya lo dirán los tribunales- es el pasado reciente de esta última como para solicitar su dimisión del cargo que ocupa en el Ejecutivo, no tiene sino abrirle un expediente disciplinario y apartarla cautelarmente como militante.

Sin embargo Aguirre no da ese paso sino que deja que la manzana se pudra en el cesto de aquél al que pretende sustituir pero no tuvo arrestos para plantarle cara en el congreso valenciano del 2004.

Ello viene a indicarnos que huele mal, muy mal, en toda la estructura actual del Partido Popular.

Que los hay que van por las emisoras de radio y cadenas de televisión dándose golpes de pecho cuando vaya usted a saber que sobresueldos habrán podido percibir. Otros que de ser locuaces hasta la extenuación y buscar cualquier disculpa para estar presente diariamente en un medio, se esconden -en mi tierra dicen “como putas”- intentando salir lo menos dañados de la quema para prolongar así una carrera política que dura ya treinta años. Y otros que, como en el caso de Esperanza Aguirre, han perdido el norte dando palos de ciego.

Porque, vamos a ver, si no valen los papeles de Bárcenas, digo yo que tampoco tendrán valor los del ex director general de empleo de la Junta con respecto al caso ERE’s. Si no valen las comisiones de investigación en el Congreso de los Diputados, tampoco tiene sentido solicitarlas en el Parlamento de Andalucía y  así hasta un largo etcétera de contradicciones que vienen a decirnos que estamos ante una caterva de personajes públicos, de unos y otros partidos, que evidentemente nos merecemos, porque somos nosotros quienes los elegimos, pero que así entiende uno que nos vaya como nos va y en Europa y en el mundo nos den el crédito que se nos da.

Para colmo, viene el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y nos dice que el asalto a Mercadona por parte del diputado Sanchez Gordillo y otros miembros de su sindicato formaba parte del derecho a la huelga y sus consecuencias las propias de la “tensión ambiental típica de un piquete”. O sea, que ya sabemos como comportarnos cuando nos encontremos en similar situación, aunque bien es cierto que no todos carecemos de los principios éticos y democráticos de los que carece Gordillo y el alto tribunal pasa, precisamente, por alto, ni somos tan energúmenos como para caer en “la tensión ambiental típica de un piquete”.

Y por si fuera poco nos dicen que al Ayuntamiento de Córdoba le va a resultar imposible cobrar la deuda que Rafael Gómez, a quien un parte significativa de cordobeses eligió como jefe de la oposición municipal, mantiene con la ciudad, cuantificada en alrededor de 40 millones de euros.

Esto es la leche. Y todavía hay quien dice que somos un pueblo desarrollado y con una democracia consolidada.

Tengan mucho cuidado quienes así opinan porque por el camino que vamos no me extrañaría que cualquier día nos apareciera un nuevo “general”, no necesariamente con uniforme, que de la debacle haga un cesto y en el acapare los suficientes apoyos como para someternos a su voluntad.

 

 

La España de la perra gorda

Enrique Bellido Muñoz | 5 de febrero de 2013 a las 13:37

Que España es un país en el que la homosexualidad sigue siendo asunto de “comidilla de vecinos” y titulares de prensa no me queda la menor duda.

Términos como “maricón” y “tortillera”, utilizados con menosprecio, son frecuentes en las tertulias de taberna e incluso en los corrillos juveniles.

Pero es que, lo que parecía ceñirse al ámbito de lo coloquial, traspasa ya esas fronteras para convertirse en destacado titular de algunos medios de comunicación, haciendo con ello de la normalidad una excepcionalidad, que deja en evidencia nuestra más rancia tradición carpetovetónica y el nulo respeto que por la libertad sexual aún existe en nuestro país.

Les digo esto porque en uno de los más influyentes diarios digitales de nuestro país, me refiero a elconfidencial.com, con cientos de miles de visitas diarias, aparece la siguiente noticia: “Oyarzábal:mañana en el Comité del P.P., noche de copas en Chueca”.

Pensaba yo que siendo Iñaki Oyarzábal secretario general de los populares del País Vasco, la gran noticia iba a ir en el sentido de que tras el Comité Ejecutivo del Partido Popular el dirigente vasco mantuvo en el barrio madrileño algún encuentro político relacionado con los asuntos tratados esa mañana en la sede de Génova.

Pero hete aquí que lo que realmente le importaba al medio era resaltar que Chueca -todos lo sabemos- es el barrio “gay” de Madrid, que el político “se dejó ver en varios locales de ambiente” -resaltado en negrita- alguno de ellos situado en el epicentro rosa, como en cursiva recoge el medio, para, después de aludir a que paso la noche en compañía de varios amigos, terminar recordando que a Oyarzábal se le situaba entre los 50 gays más influyentes del país.

Reconozco no estar de acuerdo con ciertas reivindicaciones del colectivo de gays y lesbianas que entiendo pueden enfrentarse a algunos principios de la naturaleza que, también lo reconozco, no sean lo inamovibles que pudiéramos pensar.

Sin embargo, la realidad antropológica, fisiológica y vivencial creo que es evidente y, al contrario de lo que se pensaba en tiempos pretéritos, la homosexualidad representa un segundo estado del ser humano, el otro es la heterosexualidad, tan real como digno de ser respetado y, no lo olvidemos, ni lo olviden los generadores de opinión, digno de ser tenido en cuenta sin que su existencia genere tratamientos diferenciadores.

Porque, nada he leído sobre si Javier Arenas, Ana Mato o Alberto Nuñez Feijoo, por citar sólo a algunos, también miembros del Comité Ejecutivo, aquella noche cenaron con su familia o con amigos en tal o cual lugar de la capital de España. Eso no era noticia.

La noticia estaba en que un gay del P.P., que hacía un año que había salido del armario, como recogía también el medio, había tomado copas por Chueca, en contraposición al escaso interés que pudiese tener que un político heterosexual del mismo partido se hubiese tomado unas cañas en Vallecas o el barrio de Salamanca.

Supongo que a Oyarzábal la noticia le traerá al pairo, ya que no oculta su sexualidad, pero a quienes leemos con espíritu crítico aquello que en nuestro país se piensa y se escribe, la información nos dice lo difícil que debe resultar avanzar económicamente cuando social y mentalmente aún hay quien vive en la España de la perra gorda.

La propuesta de Monago ¿brindis al sol?

Enrique Bellido Muñoz | 4 de febrero de 2013 a las 17:18

Si les soy sincero, en más de una conversación informal he manifestado mis recelos con respecto a la persona de José Antonio Monago, Presidente de Extremadura.

Los motivos no han sido otros que distintas declaraciones de intenciones hechas por el político del P.P., que a las pocas horas se han visto modificadas por él mismo, como si desde la cúpula del partido hubiese recibido un toque de atención.

La verdad es que la trayectoria personal y profesional de Monago resulta ciertamente singular y yo diría que atractiva.

Este hijo de guardia civil y nieto de cartero, nacido en Quintana de la Serena, en la provincia de Badajoz, una vez terminados sus estudios preuniversitarios, obtuvo plaza en el Cuerpo de Bomberos, del que en la actualidad es jefe de sección en excedencia, para, posteriormente, realizar los estudios de Formación del Profesorado de EGB y más tarde licenciarse en Derecho, colegiándose en el Colegio de Abogados de Badajoz.

Políticamente se inició en el Partido Demócrata Popular de Oscar Alzaga para pasar después al Partido Popular ocupando distintos cargos orgánicos e institucionales.

Traigo a José A. Monago a este Blog porque hoy lunes el presidente extremeño anunció su intención de modificar la ley electoral en su comunidad autónoma, de forma que en el 2015 las elecciones en aquel territorio se celebren con listas abiertas, proponiendo, también, una reforma de la ley de partidos políticos de forma que afiliados y simpatizantes elijan en primarias a los candidatos a la presidencia del Gobierno, de las CC.AA. y los Ayuntamientos.

Y la interrogante que me planteo es si no estaremos ante un nuevo brindis al sol o realmente las intenciones de Monago vayan a tomar forma jurídica, lo que representaría un hito de enorme importancia en el panorama político de nuestro país.

Las dudas nacen de la libertad que le conceda la Ley Orgánica 5/1985 de Régimen Electoral y otra, la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos, que no sé hasta qué punto entrarían en confrontación con las intenciones de Monago por el carácter orgánico de las mismas y su dificultad para modificarlas ya que necesita de la mayoría absoluta del Congreso.

Una interrogante que se hace doble al considerar que si una autonomía gobernada por el Partido Popular accede a este tipo de elección de sus representantes, el resto de ellas e incluso el Gobierno de la nación deberían hacerla suya, dado que desde los distintos niveles institucionales y orgánicos del partido se ha venido declarando la intencionalidad de aportar transparencia al proceso electoral a través de este tipo de medidas.

Sin embargo, todos sabemos que las listas abiertas  y las primarias puras ponen punto y final a gran parte del poder de los partidos y de su estructura jerárquica como tal, lo que dudo mucho que mayoritariamente admitan, como se ha venido demostrando a lo largo de la historia reciente, con una modificación en enero de 2011 que no abordó el procedimiento de listas abiertas sino otros de menor calado.

De ahí que quede a la respuesta que desde el Partido Popular y desde otras fuerzas políticas se de a la propuesta del Presidente de Extremadura, y a la firmeza que este mismo demuestre en defensa de la misma, sin matizaciones de ningún tipo, como ya ocurriera con anterioridad.

Ojalá en Andalucía, Madrid, Cataluña, Castilla la Mancha, ect. se adoptasen idénticas iniciativas creando una unidad de criterio que hiciese más segura su puesta en valor.

Visto lo visto en el seno de nuestros partidos no cabe mejor solución que sean militantes y simpatizantes quienes se hagan realmente con ellos, a través de una participación transparente en su gestión, que hoy en día en modo alguno se produce, y un claro protagonismo en la toma de decisiones, que hoy se reserva para la cúpula de los mismos.

Solidez del Gobierno

Enrique Bellido Muñoz | 3 de febrero de 2013 a las 10:24

Acabo de repasar las siete páginas de la intervención de Mariano Rajoy ante el Comité Ejecutivo del Partido Popular y al margen de la defensa que hace tanto de su integridad personal como de la de los miembros de su equipo, hay algo que da una especial relevancia a sus palabras.

Me refiero a la solidez que muestra con respecto a mantener, como Gobierno, la línea de trabajo emprendida, frente a los movimientos desestabilizadores que desde el PSOE y sus medios afines se vienen poniendo en marcha, muy similares a los del 11-M que, en su momento, dieron al traste con un mandato muy positivo de ocho años, abriendo un periodo negro de nuestra historia que es el que nos ha llevado a la crisis que ahora padecemos.

Está claro que las únicas expectativas electorales de los socialistas y del propio Rubalcaba se centran en que fracase la gestión de Rajoy, España se degrade aún más y lleguemos a una situación de crispación social que les permita erigirse en alternativa.

Visto que la situación económica mejora y que el horizonte del 2015 se muestra infinitamente más despejado al que dejó en el 2011 Zapatero, al PSOE no le queda sino hacer uso de la estrategia que tan buen resultado le dio en marzo del 2004, intentado que los populares se arruguen, como ya sucediera entonces, y cedan ante las presiones de algunos medios de comunicación, los del Grupo Prisa fundamentalmente, y de movimientos ciudadanos organizados y manipulados desde la izquierda.

Y en ello ha sido tajante el presidente del Gobierno: “Si alguien piensa que a este partido se le puede amedrentar con técnicas de agitación, se equivoca”;  “Este Gobierno tiene un rumbo marcado para su tarea y yo os aseguro que no se va a torcer” y “Si alguien piensa que vamos a malversar todo este capital que los españoles han acumulado para construirse el futuro, que no se canse, porque no lo verá”.

Porque al margen de que pueda demostrarse que los papeles publicados por El País sean verdaderos o no, al margen de que los presuntos sobresueldos percibidos lo fuesen de forma legal o ilegalmente, nuestro país necesita de un Gobierno que gobierne, con las ideas muy claras de aquello que hay que hacer y con la decidida voluntad de llevarlas a cabo.

Pérez Rubalcaba, y el PSOE detrás de él, están observando que los socialistas franceses, con Hollande a la cabeza, están poniendo en práctica políticas similares a las que viene ejecutando el P.P., por lo que se están quedando sin el argumento que tanto han esgrimido en el sentido de afirmar que ellos lo harían de “otra forma”. Ello los deja desnudos de propuestas, siendo su única y exclusiva arma intentar conseguir una victoria no razonada, visceral, que, evidentemente, confían lograr con movimientos de agitación social.

De ahí que el decidido pronunciamiento de Mariano Rajoy en el sentido de mantener la acción de gobierno traslada tranquilidad no sólo a nivel interno sino también internacional.

Otra cosa bien distinta es que la Justicia juegue el papel que le corresponde, investigando pormenorizadamente los hechos y dirimiendo las responsabilidades a que haya lugar.

Es cierto que la situación es crítica, pero mucho más lo sería si el Gobierno cediera a este tipo de presiones e hiciese dejación de las funciones que las urnas, de forma mayoritaria, le encomendaron.