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Una última oportunidad para Camps

Enrique Bellido Muñoz | 21 de julio de 2011 a las 8:31

Cinco horas antes de producirse la rueda de prensa colgaba en mi Blog un artículo que bajo el título La dignidad de Camps, terminaba, en su último párrafo, apuntando que la única salida digna para el ahora ex Presidente, si realmente se consideraba inocente, no era otra que afrontar en sede judicial su defensa, eso sí, habiendo dimitido antes de sus cargos institucionales y de partido a fin de no dañar ni a la Comunidad Valenciana ni al Partido Popular.

Desconozco si la decisión que horas después hizo pública lo ha sido de motu propio o bien condicionada por algún acontecimiento o presión, pero lo cierto es que era la única salida digna que Francisco Camps tenía, una vez que el juez había decidido abrir juicio oral contra él y tres miembros más del gobierno valenciano.

Se ha dado en este caso la circunstancia paradójica de que dos de estos políticos imputados declaraban por la mañana su culpabilidad a fin de evitar el trámite del juicio, sin que posteriormente Camps ni Costa hicieran lo mismo, por lo que no van a poder impedir que dicho juicio se lleve a cabo, partiendo ya como culpables.

Una cosa es cierta y esa no es otra que, como repito en muchas ocasiones, la memoria histórica en política es nula, a menos que echemos mano de las hemerotecas, por lo que en pocos días el caso Camps se habrá olvidado, el político valenciano pasará al más absoluto de los anonimatos y el PSOE no podrá apoyarse ya en él para atacar a su más directo oponente, el PP.

Parece realmente absurdo que tres trajes puedan acabar con la vida política de un personaje que hace sólo dos meses había revalidado la mayoría absoluta en Valencia, pero entiendo que no son tan importantes los trajes como la sensación que ha calado en toda la sociedad de que realmente Camps aceptó el regalo de los mismos y durante dos años ha pretendido engañar al pueblo.

Digo sensación porque en último término deberá ser la Justicia quien lo declare culpable o inocente, pero no hay duda de que de cara a la sociedad, en beneficio de la transparencia que el asunto demandaba, el ex Presidente no ha sido, en modo alguno, lo suficientemente convincente para acallar las dudas existentes, y ni lo ha sido él, ni lo ha sido su entorno valenciano ni la dirección nacional del partido, moviéndose todos entre dos aguas por temor a verse atrapados en el conflicto.

No sé si, como se dice, ha sido finalmente Ricardo Costa quien ha forzado la dimisión de Camps, al negarse aquél a reconocer con este su culpabilidad, movido por su pasada destitución como secretario general de los populares valencianos.

La verdad es que si finalmente Francisco Camps hubiese aceptado ese reconocimiento de culpa para eludir el banquillo y permanecer en el poder, no ya la muerte política, que también, sino la muerte moral del ahora dimitido hubiera sido vergonzosa. Así, al menos, gozará de una última oportunidad.

La dignidad de Camps

Enrique Bellido Muñoz | 20 de julio de 2011 a las 11:12

De confirmarse las informaciones que aparecen en distintos medios de comunicación referidas a la posibilidad de que Francisco Camps, Presidente de la Generalitat valenciana, se declare culpable del delito de cohecho pasivo por los regalos de una serie de trajes por parte de los cabecillas de la trama Gürtel, pagando la multa que le sea impuesta y eludiendo así el juicio oral que tiene previsto celebrarse, estaríamos ante uno más de los episodios bochornosos a los que nos tiene acostumbrada nuestra clase política.

De ser cierto que Camps seguirá los pasos de sus compañeros de gobierno valenciano, Víctor Campos y Rafael Betoret, que ya han reconocido su culpabilidad en los hechos por los que son imputados, estaremos ante la falsaria imagen de un personaje que aún a pesar de haber obtenido la mayoría absoluta en su Comunidad,  carecería de los mínimos principios éticos para seguir al frente de su gobierno y del PP valenciano, debiendo, en el mismo acto, presentar su dimisión de ambas funciones.

No es sólo que Camps pudiese haber sido tan estúpido como para venderse por tres o cuatro trajes, sino que lo más grave es que a lo largo de los últimos años se hubiese mantenido en un engaño permanente a la población con el único fin de conservar un cargo público que, todo hay que decirlo, por la catadura de personajes así cada día está más devaluado.

Y ahora no vale aquello de me declaro culpable porque me lo pide Rajoy.

No, amigo, no. Si te declaras culpable es porque realmente lo eres, y esa declaración, que podrá librar al Partido Popular del espectáculo de un juicio en plena campaña electoral de las próximas generales, podrá librarte de ir ante el jurado popular pero no de las responsabilidades políticas, sociales y morales que has contraído al mentir a sabiendas de que lo hacías.

Lo peor de todo es que si las cosas son al final como se nos apuntan, las repercusiones no quedarían en Camps sino que son muchos los personajes políticos que han venido defendiendo su inocencia, conocedores, en ese caso, no tengo la menor duda, de la verdad de los hechos.

Estarían ahí Mariano Rajoy, Rita Barberá, Esteban González Pons y así hasta un largísimo etcétera, que tendrían muy difícil el explicar sus posturas y cómo han permitido que las cosas llegaran a este término.

Si Francisco Camps realmente se considera inocente, si así lo consideran sus compañeros de partido a nivel autonómico y nacional, el único camino digno que le queda es el de demostrar su inocencia en sede judicial, eso sí, posiblemente habiendo dimitido antes de la presidencia del gobierno valenciano y de sus cargos en el partido a fin de no implicar a ambos en el proceso.