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¿En qué quedamos?

Enrique Bellido Muñoz | 6 de noviembre de 2011 a las 12:39

En política, sorprenderse, resulta un ejercicio de ingenuidad del que yo creo que estamos espantados la mayoría de los españoles.

De no ser así, esta mañana me hubiera sorprendido con la información que he leído en referencia al centro sociosanitario de Lucena.

Resulta, lo he escrito ya en varias ocasiones, que la Junta se saca de la manga, hace ya no sé cuantos años, que para silenciar las demandas de los lucentinos y mantener el nivel de voto socialista, iba -y digo iba porque a la presente aún no se ha puesto la primera piedra, tras múltiples compromisos en sentido contrario- a construirles un centro sociosanitario -se demandaba un hospital, al menos de Alta Resolución- que ya debiera estar en funcionamiento.

Ye les digo que de hospital nada de nada y de centro sociosanitario un tanto de lo mismo. Pero claro, estamos en vísperas de elecciones generales y. un poco más allá, autonómicas y el ciudadano vuelve a preguntarse por lo prometido y, más concretamente, por el contenido que se va a dar a aquello que se les prometió y aún no se ha hecho realidad.

Lo cierto es que parece ser -según la información periodística que leo- que la Delegada Provincial de Salud, me imagino que respondiendo en base a la información de la que ella disponía, declaraba hace alrededor de un mes en Benamejí, que la Consejería de Salud no tenía intención alguna de ampliar la cartera de servicios del hipotético centro.

Esas declaraciones parecieron no gustar en el entorno del PSOE, menos aún cuando las encuestas ofrecen una victoria de los populares en la provincia cordobesa, por lo que supongo que inmediatamente se podrían en contacto con la Consejera instándole a que declarase lo contrario.

Y así ha sido. En una entrevista concedida a la Cadena Ser en Écija, la Consejera de Salud, sin precisar ningún dato, ni tan siquiera el del inicio de las obras, y aún a pesar de que los Presupuestos de la Junta para el año próximo no recogen partidas provincializadas que incluyan el centro sociosanitario de Lucena, se lanza a la piscina electoral,desmintiendo a su delegada en el sentido de afirmar que sí, que no sólo se ampliará la cartera de servicios sino que ya se está llevando a cabo dicha ampliación en el centro de especialidades lucentino.

¿En qué quedamos?  ¿Se amplía o no se amplía? ¿Hay presupuesto o no lo hay? ¿Estamos hablando de un CARE o, por el contrario, estamos ante un nuevo centro ambulatorio de especialidades anexo a una residencia socosanitaria?

Yo comprendo que el voto es el voto y por un voto hay quien muerde -es este caso hay quien desmiente a su representante provincial-, pero ya está bien señores – en esta ocasión señoras-, tengamos al menos un nanogramo de seriedad y no digamos al pueblo lo que este quiere oír sino aquello con lo que en la realidad se va a encontrar. O es que, tal vez, viéndolas venir, augurando el resultado de las andaluzas, elucubrar les resulte barato porque así matan dos pájaros de un tiro, intentan ganar votos y les dejan el muerto a quienes vendrán detrás.

2×1

Enrique Bellido Muñoz | 12 de agosto de 2011 a las 10:10

No debe ir tan bien la venta de entradas para el concierto de hoy viernes que en Lucena protagonizará Julio Iglesias, cuando los organizadores del evento han optado por la formula de ofrecer dos entradas al precio de una.

No sé si a mitad de precio se animará la taquilla, pero de lo que no dudo es del malestar que existirá entre aquellos que pagaron su ticket a precio de salida y ahora ven como sus entradas se venden un 50% más baratas.

No pongo en duda que esta práctica comercial sea legal, cuando además la publicitan, pero tengo grandes dudas sobre si socialmente es aceptable, lo que puede generar conflictos con los agraviados.

En este tipo de negocios los organizadores han de hilar muy fino a la hora de sus previsiones de ingresos y gastos y quien hasta hace unos años era un valor seguro, Julio Iglesias, ahora ha perdido significativamente su cuota de mercado discográfico en favor de nuevos valores y distintos ritmos, lo que impide que su presencia sea una garantía de éxito económico.

Quienes arriesgan en este tipo de conciertos tienen tres posibilidades: obtener beneficios, acumular pérdidas, o bien que el balance sea, como quien dice, lo comido por lo servido.

No sé que sucederá en este caso, pero he de reconocer que no me parece comercialmente ético que, quienes se sienten uno al lado del otro la noche del espectáculo, hayan pagado distinto precio por sus asientos, teniendo ambos derecho a ver el concierto completo y sin haber tenido acceso a las mismas condiciones de venta de sus localidades.

Es más, pienso que aquellos que con mayor antelación realizaron la compra debieran ser quienes, en todo caso, hubiesen dispuesto de unas condiciones más ventajosas y no al contrario, como parece que va a suceder en este caso.

Cosas del mercado que en periodos como este nos ofrece situaciones así de esperpénticas. En todo caso, ojalá sea un éxito.

El calvario de Lucena

Enrique Bellido Muñoz | 26 de junio de 2011 a las 10:13

La verdad es que la memoria me falla -bendito don cuando tienes recuerdos que vale la pena olvidar- y creo que fue en el Ministerio de Economía o Hacienda donde, hace ya muchos años, desde luego después de 1996, cuando el Partido Popular llegó al Gobierno de la nación, acompañé, como senador que lo era entonces por Córdoba, a Aurelio Garcia y a uno de los hermanos González Prieto, creo que a Juan Antonio, que por aquella época estaban dando los primeros pasos en el proyecto de construcción de un campo de golf en Lucena.

Creo, ellos lo recordarán mucho mejor que yo porque han vivido en primera persona el calvario de esta iniciativa, que pretendían comprar una finca donde ubicar todas las instalaciones y realizar el desarrollo urbanístico del entorno, que pertenecía a Patrimonio del Estado, posiblemente por la vía de los bienes que en su día se expropiaron a Rumasa. En mis vagos recuerdos creo que parte de esos terrenos estaban ocupados por una plantación de viñedos,

Desde entonces he seguido ese largo viacrucis que el proyecto ha vivido, en unos casos por la prensa y en otros por amigos que se habían adherido al mismo como socios.

Leo hoy que el presidente de las dos sociedades creadas al efecto, Miguel Cuenca, dimite irrevocablemente, y que salen a subasta los terrenos adquiridos a fin de liquidar las mismas y devolver a los socios sus aportaciones, poniendo fin a este largo e infructuoso recorrido de más de diez años.

Y no puedo decir sino que lo siento. Que Lucena, al margen de electoralismos que no vienen a cuento, no se merecía una traición más y no se la merecía de la forma que desde la Junta de Andalucía se le ha propinado, marcándole tiempos que no eran reales para finalmente llegar a este que ha acabado no sólo con la paciencia sino también con las fuerzas y los recursos de los promotores.

Me llama la atención la contundencia de las palabras de Miguel Cuenca, un hombre siempre cercano a los círculos de poder del socialismo, quejándose de la actitud de la Junta en todo el desarrollo del procedimiento de intento de legalización del proyecto.

Y es que, superados todos los trámites medioambientales que pudieran representar el principal freno a este tipo de obras, parece mucho más lógico que por parte del Gobierno de la Junta se hubiesen facilitado los cauces para la legalización de las mismas, precisamente en unos momentos en los que Lucena ha perdido miles de puestos de trabajo y necesita de alternativas que colaboren en el dinamismo empresarial que siempre ha caracterizado a aquella ciudad.

Da la sensación, si atendemos a lo dicho por sus promotores, de que, como decía antes, desde Sevilla, como en el viacrucis, se hayan ido poniendo obstáculos en el camino para que, al final, fuese el proyecto quien fuera desangrándose hasta la extenuación.

Parece ser que lo que se les exige ahora es adaptar el proyecto a lo recogido en aquello que no es sino un proyecto de ley, la futura ley de alojamientos turísticos, ahora en trámite parlamentario, y que vete tú a saber si entra en vigor ante la situación política que vivimos. Está claro que es una piedra más en el camino- como afirmaba Cuenca Valdivia en su intervención- que se le pone al proyecto y que ha provocado que el cansancio y la visualización de la falta de voluntad por parte de la Administración andaluza para aprobar el mismo, impidan superarla.

Recogen los comunicados de prensa que Aurelio García manifestó que desde 2001 no se ha aprobado ni un sólo nuevo campo de golf en Andalucía. Si ello es así, lo cuál viniendo de él no lo pongo en duda, por qué Manuel Chaves denominó como modélico el proyecto y se comprometió a su construcción cuando el criterio de la Junta era el no permitir el asentamiento de nuevos campos. Por qué jugar con las ilusiones de 500 socios, el trabajo de quienes los representaban y las expectativas de toda una comarca a sabiendas de que iban a traicionar a unos y otros.

Hay quien se preguntará si esta noticia, si la decisión de las sociedades responsables del proyecto, se hubiese producido antes del 22 de mayo, que efectos políticos habría tenido. O, incluso, si habiéndose celebrado, como así parece que fue, la reunión con los técnicos de la Junta el pasado 13 de abril, por qué no se hizo pública la actitud de estos antes de las elecciones.

En todo caso, una mala noticia para Lucena, para toda la Subbética, que sumar a esos innumerables puestos de trabajo que se han perdido en el sector de la madera y a ese etéreo hospital que decían iba a construirse pero que mucho me temo que esté sufriendo, también, su peculiar calvario.