¡Puta democracia!

Santiago Cordero | 22 de febrero de 2013 a las 11:39

No cabe duda de que la Operación Puerto es una bendición para nuestro deporte, tanto o más cómo el caso “Gurtel” o el de los “Eres de la Junta” para nuestra joven democracia.

 

Recuerdo como si fuera ayer, escuchar a media noche a José María García, el amo de la prensa deportiva de este país, entrevistar a  Manolo Sainz o Sabino Padilla ( entonces médico del Athletic Cub de Bilbao). Íbamos camino de nuestra meta, Barcelona 92, desbocados hacía el éxito deportivo. Recuerdo esas entrevistas porque “Supergarcía” nos presentaba a estos personajes como revolucionarios, innovadores y la vanguardia de nuestro deporte.

 

En España somos muy dados al masoquismo público y al tremendismo. Frente al chovinismo francés, la flema británica o el orgullo americano, nosotros preferimos infringirnos dolor y por supuesto, todo lo pasamos por el tamiz de lo definitivo. ¡Cierto! Estoy con ustedes, las generalidades son injustas, pero no hay otra forma para defender un posicionamiento.

 

Rafael Nadal está harto de pregonar a los cuatro vientos que, por unos pocos no se debe manchar la imagen de todos lo deportistas, ni de todo un país.  Cierto una vez más, pero no es menos cierto que los Eufeminianos, Barcenas, Urdangarínes de nuestra querida “España” son los que durante décadas han triunfando en este país, enarbolando la bandera del esfuerzo, de la honradez, el sacrificio y por su puesto, la bandera de las libertades y la democracia.

 

Por una vez no nos rasguemos las vestiduras. ¡Qué no nos ofendan los guiñoles franceses! El dopaje ha sido practica habitual en nuestro deporte, pero también en el resto del mundo. ¡ Dios existe porque Armstrong es americano! No olvidemos a la Checa Jarmila Kratochvilova ¡Qué miedo de mujer o lo que fuera aquella máquina!La Checa kratochvilova

Ni olvidemos  todos los éxitos que provenían del otro lado del telón de acero. Eufemianos, Barcenas y Urdangarines los ha habido, los hay y los habrá aquí y en la Conchinchina. La clave estriba en como la sociedad convive con estas prácticas y estos personajes.  Si lo aceptamos como algo normal o por el contrario nos revelamos y ponemos todos los medios (éticos, legales, físicos) para combatir, de pleno, cualquier tipo de corrupción o engaño.

 

Hace unos días escuche a un anciano decirle a un amigo que en nuestro país no había democracia, que  vivíamos en una “puta democracia”, donde lo único que valía era engañar. Dentro del pesimismo de esas palabras pronunciadas por una persona en el ocaso de su existencia y nacido en una dictadura, existe, eso quiero ver, un atisbo de esperanza. Por primera vez en los más de 30 años de nuestra democracia, debido a esta brutal crisis económica, estamos visualizando y verbalizando cómo y quienes han violado nuestro sistema. En el fondo todos somos parte moral y culpable de la Operación Puerto, del Gurtel o de los Eres de la Junta. Al menos ahora, las cartas están bocarriba.  Es el tiempo de acabar con los tramposos, es el tiempo de regenerar nuestro deporte, nuestra sociedad. Aunque a lo mejor es más cómodo para todos escoger unos cuantos chivos expiatorios y si te he visto, no me acuerdo. ¡Puta democracia!