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MOUquiavelo

Santiago Cordero | 9 de mayo de 2013 a las 11:05

El fin justifica los medios, esta frase se le atribuye a Nicolás Maquiavelo aunque realmente no es suya, pero en esencia resume su cosmovisión política. Hacer cualquier cosa, por denigrante, injusta o dolorosa que sea, con tal de conseguir, de alcanzar la meta final. Su meta.

 

De Mouriño podemos destacar defectos y virtudes, aciertos y errores. Podríamos hablar de sus carácter, de sus puestas en escena, de todo lo que se nos apetezca. Pero lo que no deberíamos poner en duda es que, bien o mal, todo responde una estrategia, a una planificación y a unos objetivos determinados.

 

Jamás me gustó su concepción del fútbol. Jamás me gustó su gestión de vestuarios (analizado desde fuera), Jamás me gustó su forma de vivir la victoria y, por supuesto, menos aún su forma de encajar las derrotas. Eso sí, su palmarés es el que es, es decir, TOP, como a él le gustar decir. El curriculum de Mou está por ejemplo cerca, aunque de momento inalcanzable, de entrenadores como Del Bosque o Jupp Heynckes, algo que por cierto no lleva muy bien.

 

MOUquiavelo tiene muy claro que el fin justifica los medios. Por eso en su momento, cuando su meta era triunfar en el Madrid no dudó en pedir el balón de oro para Casillas o sacrificar a Pepe convirtiéndole en una estrella de lucha libre americana perdida en medio de un terreno de juego, condicionando su carrera y su crecimiento personal única y exclusivamente para intentar alcanzar su meta. Generalmente Mou termina ganando de ahí que, en este mundo donde el resultado se ha impuesto a la belleza, es más cuando la mayoría solo ve belleza en la victoria, el aficionado termina cegado por los éxitos.

 

Si antes, su meta era la Champions y el éxito en el Real Madrid. Desde hace unos meses su objetivo ha cambiado. La eliminación de la Champions acabó de definir su nueva meta. Intentar alcanzar la Champions en otro club y sobre todo dinamitar, destruir en la medida de lo posible al Real Madrid. Casillas, Sergio Ramos, Pepe, la cantera, la afición, la prensa, a todos los ha ido utilizando para lograr sus objetivos y ahora sigue haciendo lo mismo.

 

“Me iré donde me quieran” dijo tras la eliminación de la Champions. Por si todavía hay alguien que le adora en el madridismo, incluido Florentino, ha puesto todo su empeño y así seguirá hasta final de temporada, para que todos, sin distinción, pidan su cese, para que nadie le quiera.  De hecho, él es consciente de que el desprecio continuo y sin tapujos hacia los pesos pesados del club no le van a pasar factura en la final de la copa del rey. Al menos, eso debe pensar él, porque por mucho que no se hable con la mitad del plantel merengue, sabe que los jugadores, profesionales de élite, no pueden dejar pasar la oportunidad de conseguir un nuevo título.

 

MOUquiavelo mueve sus hilos. Él es el rey y sacrifica peones, alfiles, caballos, torres e incluso la reina. El fin justifica los medios y él no tiene escrúpulos. Lo único que no sabe, porque nadie lo puede saber, es el resultado final de la partida.

 

Por eso, aunque no me guste su fútbol, no me guste su forma pública de actuar, su forma de ganar y mucho menos su forma de perder. Aunque no me guste el desprecio a Casilla o que haya arruinado la carrera de Adam o que…, aunque no me guste (cada uno tenemos nuestros gustos) Mouriño, quisiera hacer llegar todo mi cariño, mi respeto y mi amor por él. MOUquiavelo quédate, te quiero. El fin justifica los medios. Solo faltaría que encima haya que indemnizarle por su marcha.

La MOUnzana de Adán

Santiago Cordero | 1 de abril de 2013 a las 11:43

El único damnificado de la disputa de poder entre Mouriño y Casillas es el canterano Adán. Hace tiempo que Mou no tolera al líder del Real Madrid, hace tiempo que le puso la cruz. Casillas, santo y seña del madridismo y de la selección española, el capitán de capitanes, el hombre que lo ha ganado todo, ha perdido este partido con Mou, aunque a la larga él saldrá campeón.  Eso ocurrirá justo cuando acabe la temporada y el tal abandone el club. Pero en este partido todo se le puso en contra, las inoportunas declaraciones a la televisión mejicana de Sara Carbonero  fueron la guinda y luego su lesión.

 

Diego López seguirá siendo titular porque la ley del fútbol dicta que si un portero lo hace bien, no puede ir al banquillo. Creo que nadie puede dudar que, hoy por hoy, Diego está actuando a un altísimo nivel defendiendo la portería madridista. Diego, canterano del Real Madrid, de rebote, gracias a una de esas jugadas maravillosas que a veces te regala la vida,  es el portero titular de este equipo.

 

Casillas, que sufrió la humillación de Mou en Málaga, sabe que irá a la copa confederaciones de la mano de Del Bosque y por tanto llegará a la próxima temporada como el principal favorito para ocupar de nuevo el arco merengue.

 

El pobre Adán que mordió la MOUnzana del éxito engañado por la serpiente, ve ahora como está condenado a vivir en la tierra, alejado del paraíso. El pobre Adán lamentará toda su vida haber mordido esa MOUnzana, pero no tuvo elección.

Los Juegos del hambre por Sergio Ramos

Santiago Cordero | 26 de marzo de 2013 a las 13:18

La madurez que está alcanzando Sergio Ramos, dentro y fuera de los terrenos de juegos, es más que evidente en los últimos tiempos. Futbolísticamente creo que nadie pone en duda de que hoy por hoy, el sevillano, es uno de los tres mejores defensas del mundo, por no decir el mejor.

En la actualidad lo tiene todo: polivalencia, técnica, orden, colocación, mando, fuerza, responsabilidad, compromiso, ataque, incluso remate. Su principal defecto en la cancha, sus pasadas de revoluciones de hace unos años, lo tiene muy controlado.

Fuera de los terrenos ha sabido conjugar su talante espontáneo con la pausa y el control. Mou, antes de que las cosas comenzaran a salirle de nuevo bien tras la victoria en el Camp Nou en copa del Rey, lo mismo que fue a por Casillas, intentó desestabilizar a Sergio Ramos. Los goles encajados, según el portugués, eran siempre culpa del defensa español. En esos momentos el camero dejó muy claro los galones que hoy tiene en el Real Madrid y en la selección española, es decir, en el fútbol mundial. Sergio, como el mejor Curro Romero, templo con la muleta muy lentamente.

Justo antes del transcendental partido de esta noche frente a Francia, Sergio Ramos a vuelto a demostrar ese momento de madurez y responsabilidad por el que atraviesa. De un lado ha reivindicado el status quo que esta selección y este puñado de jugadores se han ganado en el ultimo lustro. Al mismo tiempo, ha vuelto a enarbolar una de las banderas que han hecho triunfar a este equipo. La humildad. No la falsa humildad, sino la auténtica. Después de recordar los logros conseguidos, de recordar que son los campeones de Europa y del mundo, sentenció diciendo que con el escudo, sin esfuerzo, no se gana ni un solo partido.

La selección española está plaga de calidad, tiene un sistema propio, auténtico, que maravilla, un entrenador con mesura que ha sabido gestionar ese vestuario durante los torneos y cuando no había competición. Pero esta selección dejará de ser la mejor cuando pierda el hambre por la victoria, cuando no salgan al terreno a darlo todo, a comerse al rival. Aunque según nuestro estilo, debemos comernos al rival con smoking, pajarita, cuchillo y tenedor de plata. Lo de comer a bocaos quedó en la prehistoria de Clemente.

A este nivel de calidad y de exigencia, con tanta capacidad física, técnica y estratégica, solo el hambre, las ganas, te permiten demostrar sobre la cancha que aún somos los mejores en todo lo demás.

Una vez más Sergio Ramos puso el dedo en la llaga y señaló el camino para la victoria y el éxito.

Nota: los capitanes Xavi y Casillas vuelven a dar una lección al fútbol.

 

¿Dudar de España?

Santiago Cordero | 23 de marzo de 2013 a las 12:08

Desde Trasfalgar nos encanta ir de perdedores por la vida. ¡Qué le vamos a hacer! Así somos los españoles. No acabamos de sentirnos cómodos siendo el campeón, el ganador, el mejor. Cuando aparece la más mínima circunstancia negativa, error, debilidad, flaqueza, nos envalentonamos, relamemos nuestros labios saboreando el amargo sabor del fracaso. No nos gusta lo dulce. Ni ser doble campeón de Europa, ni el actual campeón del mundo, nos ha cambiado. Nos va más el espíritu de Alatriste, tenemos morriña de Cardeñosa, pero sobre todo ya estamos soñando con que Víctor Valdés (catalán) recoja el testigo de Arconada (vasco) escurriéndosele el balón trágicamente bajo el cuerpo, para gozo de los gabachos y más gozo masoquista aún para nosotros.

 

El fracaso de España nos permitiría aceptar con más resignación los sobres de Bárcenas, la desaparecida contabilidad del PP, los ERES a tutiplén de la Junta de Andalucía, los trajes de Camps, el palacete de Jaume Matas, el duque en Palma do, Corina de los elefantes… En el fondo nos gusta que nos humillen, que nos saquen hasta los ojos.

 

¿Dudar de España? Sí, con rotundidad. De nuestros políticos, de los partidos, de la Casa Real, de nuestro sistema que ha desprestigiado el nombre “Democracia”.  Pero dudar de la roja, de Del Bosque, de esta generación de jugadores. ¡Por favor!

Del Bosque se equivoca. Sí. Hay jugadores que nos están al 100%. Sí. Estamos al borde del precipicio. Sí. Pero no olvidemos que hoy somos los mejores del mundo, en resultados, pero sobre todo, ante todo, por encima de todo, somos los mejores del mundo jugando a fútbol. Si existe un equipo, una selección de fútbol que tiene crédito en todo el mundo para afrontar un partido decisivo, un final, es hoy por hoy la selección española.

 

¡Ah! Si por un casual no vamos al mundial, repetiré letra a letra este artículo. ¡A ganar en Francia!

 

 

Sin memoria (Gasol, Nadal, Casillas y Villa)

Santiago Cordero | 19 de marzo de 2013 a las 11:09

Solo existe el presente. Solo existen los vencedores. Así lo queremos. Vivimos en una sociedad de consumo y desde pequeño nos programan para e querer más y más. Si tienes dinero, puedes comprar. Si tienes dinero, puedes pasar. Lo que bueno que fuiste, lo  mucho que hiciste, hoy no vale absolutamente para nada. Nos da miedo el alzhéimer y sin embargo, vivimos sin memoria, solo el presente, incluso nos han robado el futuro.

 

El deporte profesional es un fiel reflejo de nuestro sociedad occidental. Citius, altius, fortius. Valores olímpicos que nos impulsan al progreso, a la superación, pero que también tiene su reverso en el desprecio, la invisibilidad, el olvido del perdedor. Es así, así somos, así queremos que sea.

 

Gasol, Nadal o Casillas ilustran esto que os cuento. ¿Cuántos partidos épicos nos han  regalado? ¿Cuántos títulos conseguidos? ¿Cuánto esfuerzo, trabajo, sufrimiento? Son íconos, son modelos, así nos lo venden en la victoria , pero en la derrota se convierten en juguetes rotos, olvidados. Me dirán, que más quisiéramos nosotros vivir como ellos viven, ganar lo que ganan. Cierto, pero no estoy hablando de ellos, estoy hablando de nosotros.

 

Selección natural acuñó Darwin. La supervivencia de la especie, aunque llegados a este punto, nos quedamos cortos en la valoración de este concepto. Solo vemos el presente, la victoria o la derrota, sin pararnos a pensar de donde venimos y a donde vamos.

 

Gasol es el mejor jugador español de baloncesto de todos los tiempos. Él lo cambió todo, situó el basket profesional de nuestro país en el centro, en la cúspide. ¡Ya! Navarro, Garbajosa, Calderón, Rudy… sin duda, pero preguntemos en USA. Pues a pesar de sus dos anillos (el sueño más pueril, deseado e inalcanzable para los de mi generación), a pesar de sus títulos con la selección, a pesar de que en la derrota de los últimos juegos olímpicos, el equipo con más ego del mundo se puso en cola para felicitar a Pau, a pesar de toda su trayectoria, lleva toda la temporada cuestionado (allí y aquí). No existe memoria.

 

Nadal no solo es, el mejor tenista español de todos los tiempos, sino probablemente unos de los más grandes a nivel mundial en la historia mundial de este deporte. Numero uno indiscutible durante un tiempo, pero las lesiones lo convirtieron en pasado. ¿Quién creía en Nadal hace unos meses? Solo ahora y nada más que ahora, justo cuando vuelve a ganar, es idolatrado como entonces.

 

Casillas es el mejor portero español de todos los tiempos y unos de los mejores del mundo. ¿Títulos? Todos. Mou decidió cargárselo, justo en esos momentos llegó la fatídica lesión,  la llegada de Diego López y sus buenas actuaciones. Mientras Mou y el Madrid ganen partidos, avancen en la Champions, nadie pedirá el retorno del gran capitán. Esto es así.

 

 

¿Es bueno que así sea? Afortunadamente hay personas que sí valoran lo ya realizado, el camino recorrido, que respetan lo que fue y que miran más allá, lo que puede llegar a ser.

 

El ejemplo es Del Bosque con Villa. Desde la distancia, siendo muy simplista en mi análisis, me atrevo a afirma que fue Del Bosque quien mantuvo el equilibrio y la fuerza mental de David Villa en su peores momentos al convocarlo con la selección. Pero en el deporte como en la vida, son pocos los que toman decisiones desde una perspectiva amplia, lo normal es el aquí y ahora.

 

 

El pasado no existe, el futuro es una quimera, solo el presente.

Barça –Madrid: España invertebrada

Santiago Cordero | 26 de febrero de 2013 a las 10:57

Del Bosque comentó ayer públicamente sobre el Barça – Madrid de esta noche que espera “sea una buena publicidad para nuestro fútbol”. ¡Ojalá! Sus deseos se cumplan. Afortunadamente la mayoría de los jugadores que hoy saltarán al campo ya han demostrado recientemente que, al margen de la tremenda competitividad de los clásicos, anteponen en el campo el respeto profesional y deportivo. De hecho, Del Bosque, Casillas y Xavi han tenido buena parte de culpa en la recuperación de los valores deportivos en estos duelos.

 

Otra cosa distinta es como se afronta desde la perspectiva de la prensa madrileña-catalana, desde la perspectiva política o incluso desde el seno de buena parte de la sociedad española.

 

Ortega Y Gasset escribió en 1921 un ensayo sobre la crisis social y política de la España de su tiempo. El libro, sinceramente, parece que fue escrito no hace más de una semana. Y el clásico Barça – Madrid parece un campaña publicitaria del mismo.

 

Cuando oigo y leo a ciertos periodistas, a dirigentes futbolísticos y, por supuesto, algunos  políticos convertir este tipo de partidos poco menos que en un plebiscito pro independencia catalana, más aún,  en una especie de guerra  por la libertad de un pueblo oprimido, acude a mis pensamientos las palabras escritas hace casi un siglo por el filósofo español:

 

“¿Cómo va a haber organización en la política española, si no la hay ni siquiera en las conversaciones? España se arrastra invertebrada, no ya en su política, sino, lo que es más hondo y sustantivo que la política, en la convivencia social misma.”

 

En este sentido, Ortega y  Gasset, reparte responsabilidades, pero señala claramente  el epicentro de tanta fractura social:

 

“Castilla ha hecho a España y Castilla la ha desecho”

 

 

¡Ya está bien de tanta manipulación política de los Madrid – Barça o Barça – Madrid! Con lo bonito que es el fútbol por sí solo.  Afortunadamente el deporte nos brinda al menos 90 minutos de pureza intelectual, básicamente porque dejamos de pensar, de utilizar la razón y las ideas,  de pervertirnos,  para vivir apasionadamente el partido.

 

Deseando estoy que Undiano Mallenco de el pitido inicial y el balón ruede sobre el césped del Camp Nou. Que se enfrenten dos grandísimos equipos y que nos deleiten los mejores jugadores del mundo. Fútbol, solo fútbol, por favor. ¡Ah! Qué gane el mejor (aunque este último pensamiento no se estile).

 

Nota: mi padre quiere que gane el Barça y mi hijo el Madrid.

El caso Michu

Santiago Cordero | 25 de febrero de 2013 a las 9:48

Michu sería titular indiscutible en cualquier selección nacional, incluso lo sería en la española si esta fuera una selección y no un equipo nacional. A mitad de la pasada campaña, jugando en el Rayo, le vi un par de partidos y le comenté a mi hijo “ese niño jugará con España si sigue así”. Hay mucha gente y, sobre todo, muchos programas diarios de tertulias “amarillentas”  futboleras que rellenar, que no paran de exigir a Del Bosque la convocatoria de Michu.

 

Los números de Michu en las dos últimas temporadas son de selección, en eso estaremos todos seguramente de acuerdo. Es algo incuestionable qué Michu ha dado un importante salto profesional con su  participación en la Primier.  A fecha de hoy se encuentra en mejor racha y forma que otros delanteros españoles (Torres, Llorente, Soldado, Negredo y Villa). Pero a pesar de ello todavía no ha sido convocado por una cuestión muy simple, Del Bosque tiene un equipo y no una selección. Todos tenemos derecho a opinar, incluso yo, en esto del fútbol. Todos tenemos derecho a defender nuestra visión de las cosas, de hecho hay gente que incluso defienden a Mouriño como estandarte del Real Madrid. Pero los hechos son incuestionables. El equipo nacional que dirige Del Bosque, antes Luis Aragonés, es el vigente campeón del mundo y de Europa, este último título por partida doble.

 

El caso Michu me parece inútil. Conseguir los títulos que está consiguiendo España, la hegemonía mundial de este equipo, el reconocimiento mundial de esta selección, deberían hacer, sino fuéramos derrotistas, tremendistas y sobre todo amantes de la derrota, que no hubiera debate sobre Michu. Pero si no, no seríamos españoles (en sus diferentes acepciones, es decir, españoles y españoles no españoles). Cuanto más chinitas pongamos a nuestro camino, más disfrutaremos cayéndonos.

El fútbol español tiene hoy jugadores para rellenar dos y, si me apuran, tres onces distintos capaces de competir al máximo nivel mundial. Esa es una de las razones por la que aficionados y, sobre todo, periodistas no paramos de exigir la convocatoria de tal o cual jugador. De hecho, muchos no estamos disfrutando de este momento único, insisto único, de nuestra selección, con tanto debate y tanta crítica.

 

Del Bosque, con sus defectos y errores, que los tiene, se ha erigido en el mejor director de orquesta del fútbol mundial, ha sido capaz de afinar como nadie a un puñado de jugadores, que tras los títulos conseguidos, son considerados una de las mejores selecciones, si no la que más, de todos los tiempos a nivel planetario. Parte del éxito ha consistido en saber sacar y meter jugadores en el grupo, en el equipo. Capdevilla, Marchena, Sena, Guiza o Torres,  de un lado y Juanfran, Beñat o Izco, de otro, son algunos ejemplos.

 

Michu, de seguir así, debutará en el equipo nacional seguro. Eso es una cosa y otra muy distinta es plantear continuamente, con cada gol que hace el asturiano, un debate sobre si debe o no ser convocado por del Bosque.  Pero, que le vamos a hacer, somos españoles.