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Los Juegos del hambre por Sergio Ramos

Santiago Cordero | 26 de marzo de 2013 a las 13:18

La madurez que está alcanzando Sergio Ramos, dentro y fuera de los terrenos de juegos, es más que evidente en los últimos tiempos. Futbolísticamente creo que nadie pone en duda de que hoy por hoy, el sevillano, es uno de los tres mejores defensas del mundo, por no decir el mejor.

En la actualidad lo tiene todo: polivalencia, técnica, orden, colocación, mando, fuerza, responsabilidad, compromiso, ataque, incluso remate. Su principal defecto en la cancha, sus pasadas de revoluciones de hace unos años, lo tiene muy controlado.

Fuera de los terrenos ha sabido conjugar su talante espontáneo con la pausa y el control. Mou, antes de que las cosas comenzaran a salirle de nuevo bien tras la victoria en el Camp Nou en copa del Rey, lo mismo que fue a por Casillas, intentó desestabilizar a Sergio Ramos. Los goles encajados, según el portugués, eran siempre culpa del defensa español. En esos momentos el camero dejó muy claro los galones que hoy tiene en el Real Madrid y en la selección española, es decir, en el fútbol mundial. Sergio, como el mejor Curro Romero, templo con la muleta muy lentamente.

Justo antes del transcendental partido de esta noche frente a Francia, Sergio Ramos a vuelto a demostrar ese momento de madurez y responsabilidad por el que atraviesa. De un lado ha reivindicado el status quo que esta selección y este puñado de jugadores se han ganado en el ultimo lustro. Al mismo tiempo, ha vuelto a enarbolar una de las banderas que han hecho triunfar a este equipo. La humildad. No la falsa humildad, sino la auténtica. Después de recordar los logros conseguidos, de recordar que son los campeones de Europa y del mundo, sentenció diciendo que con el escudo, sin esfuerzo, no se gana ni un solo partido.

La selección española está plaga de calidad, tiene un sistema propio, auténtico, que maravilla, un entrenador con mesura que ha sabido gestionar ese vestuario durante los torneos y cuando no había competición. Pero esta selección dejará de ser la mejor cuando pierda el hambre por la victoria, cuando no salgan al terreno a darlo todo, a comerse al rival. Aunque según nuestro estilo, debemos comernos al rival con smoking, pajarita, cuchillo y tenedor de plata. Lo de comer a bocaos quedó en la prehistoria de Clemente.

A este nivel de calidad y de exigencia, con tanta capacidad física, técnica y estratégica, solo el hambre, las ganas, te permiten demostrar sobre la cancha que aún somos los mejores en todo lo demás.

Una vez más Sergio Ramos puso el dedo en la llaga y señaló el camino para la victoria y el éxito.

Nota: los capitanes Xavi y Casillas vuelven a dar una lección al fútbol.

 

La Ley de MOUrphy

Santiago Cordero | 23 de febrero de 2013 a las 12:48

Primero fue La Ley de Murphy. Una forma cómica, un tanto pesimista y, por supuesto nada científica, utilizada para explicar toda clase de infortunios, que como los diez mandamientos , también se pueden resumir en uno:

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«Si algo puede salir mal, saldrá mal.»

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Seguro que conocéis muchas otras formas de enunciar la famosa ley, pero al final lo dicho, ¡la cara partía! La cosa salió mal.

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El tal Mouriño, como le nombraba Supergarcía cuando el portugués era más barcelonista que Gamper, qué lo fue a boca llena, pues el tal Mouriño, Mou si lo prefieren en plan colega, ha perfeccionado la Ley de Murphy, para convertirla en algo superior, mejor, acorde con el espíritu ganador del tal.

De un tiempo a esta parte, MOUrphy va de fracaso en fracaso, lo bueno, le sale regular, lo regular, mal y lo mal, muy mal.

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Desde hace meses, todos los indicios daban a entender, que the special one, se sentía traicionado por su club. Todos, afición, presidente, jugadores y prensa, sobre todo esta ultima, la prensa, incluida la cavernícola que tanto amor eterno le había jurado, todos habían traicionado su amor. Ya saben que en las cosas del querer, amor y odio van de la mano. Lo celos son muy malos. El caso es que da la sensación que el tal one, no solo tiene decidido el divorcio, sino que quiere irse matando, haciendo todo el daño posible a la entidad futbolística más grande de la historia. ¡Qué le vamos a hacer! Los ataque de cuernos a veces llevan estos comportamientos.

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Decidió reventar el vestuario y cargarse el emblema futbolístico actual del madridismo, Casillas. La Ley de MOUrphy dice:

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“ Si quieres cargarte a Casillas, sale Adam, le meten tres, le expulsan, vuelve Casillas, se lesiona, ficho a Diego López y, en vez de Casillas te cargas a Adam (juguete roto)”

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Aumentó el nivel de puyas hacia Sergio Ramos, culpabiliza españoles, culpabiliza argentinos y brasileños, ¿porqué? Qué diría el propio tal ¿porqué? Reventar el vestuario, forzar el divorcio. La Ley de MOUrphy dice:

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“ Si quieres reventar el vestuario, que los jugadores claves te critiquen en público, aparece el estilo Del Bosque, el de los campeones del mundo y de Europa, el señorío del Madrid de Bernabéu y el vestuario asume la responsabilidad profesional que el madridismo exige”

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Lo dicho al pobre de Mouriño le sale últimamente todo mal. Hace unos días, cuando ya solo le aguantaban los forofos, que haberlos haylos, incluido en la prensa, ¡perdón! sobre todo en prensa existe algún que otro radical Mouriñista que ve por los ojos de su ídolo. Pues eso, cuando solo le aguantaban unos pocos, cuando cada resultado del Barça era una puñalada en el corazón de los madridista, cuando ese dolor buscaba consuelo en condenar a Mouriño, cuando su ansiada despedida estaba al caer, aparecen Puyol, Xabi, Iniesta, Messi y compañía y la cagan en San Siro. El Madridismo recupera de golpe la ilusión y vuelven a soñar despiertos con la décima e incluso con la Copa del Rey. La Ley de MOUrphy dice:

“ Cuando ya tenía preparada las maletas para ir a la Venta del Nabo (propiedad intelectual del Yuyu, Luis Lara, Bienve y cía), pierde el Barça y todo el mundo quiere que me quede para triunfar en el Madrid”

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Así las cosas, parece que MOUrphy incluso podría verse obligado a celebrar una nueva Champion. La vida es así de injusta.

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«Si algo puede salir mal, saldrá mal.»

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