Escaparates

Antonio Méndez | 24 de abril de 2012 a las 12:45

La actualidad suministra a veces un cóctel que sólo podrían analizar los psicólogos. El Ayuntamiento de Málaga pretende que durante una semana la ciudad se convierta en una alfombra roja. Pero la entrada a calle Larios, el principal escaparate del centro, que hace justo una semana quedó incluido en el catálogo del patrimonio histórico andaluz, la ha convertido en una gran jaima que alza las lonas por sus costados para exhibir ocho modelos de coches. Una acampada de lujo.

Unos kilómetros más allá, el Consistorio y la Subdelegación del Gobierno quieren culminar con otra acampada que se prolonga dos años ante la desidia de todas las administraciones. Dicen que en mes y medio lograrán desalojar a los okupas después de que han transformado en un poblado del Oeste el balneario exquisito que algún ingenuo concibió para los Baños del Carmen hace dos décadas. A ver a qué sheriff designan.

La Universidad ha descubierto que carece de dinero para conectar el bulevar del campus de Teatinos con las nuevas facultades surgidas tras la ampliación. Le pide al alcalde que asuma los diez millones de coste que supone la ejecución de la vía. Entiende que la institución académica no debe gastarse el dinero en construir carreteras. Como solución intermedia propone habilitar un tramo provisional de dos carriles en vez de los cuatro previstos, para invertir ahora sólo la mitad. Desde el Ayuntamiento rechazan la jugada y les asiste la razón formal. Pero resulta curioso el argumento porque no recuerdo una actuación importante proyectada por el actual equipo de gobierno de Francisco de la Torre que no haya derivado en una reclamación para que fuera cofinanciada por la Junta o el Gobierno central. Quizá acaban de ver la luz de la calle.

Más que de cine algunos dirigentes de esta capital merecen un guión aparte para filmar un documental que no aspire a biznagas.

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