Todos con el salvavidas, incluso Rajoy

Antonio Méndez | 14 de mayo de 2012 a las 12:39

“No sé equivoque si los bancos quiebran, España se hunde”, me contestó con un tono molesto hace un par de años uno de los líderes del sector financiero nacional con el que un grupo de periodistas mantuvimos una discreta reunión para hablar de esta eterna crisis económica. No hemos podido comprobar la veracidad de la sentencia porque ni el anterior Gobierno socialista ni éste del PP han abandonado a su suerte a las entidades financieras con rumbo de zozobra. Aún a costa de que al país le llegue el agua hasta el cuello.

Al menos de eso estaba convencido hasta conocer la cuarta reforma financiera, la segunda de Rajoy, que el viernes aprobó el Consejo de Ministros. En su afán por desnudarnos ante el mundo y los socios europeos, la norma, en primera instancia, ha colmado las dudas sobre la solvencia del sector e incluso de su organismo controlador, el Banco de España, al anunciar que dos firmas independientes cuantificarán los activos de las entidades. La intención es despejar de una vez la incertidumbre sobre el alcance de su contaminación por las miles de operaciones inmobiliarias encalladas. Pero de momento ha provocado una estampida de los inversores en los mercados.

Así que ya no queda nadie sin el salvavidas puesto y sin saber hacia dónde hay que nadar. A los trabajadores con la drástica reforma laboral. Los funcionarios, que también son trabajadores, deben avergonzarse por ser fijos, por sus convenios y hasta por su elevado número.

Hemos arremetido contra los docentes, considerado un privilegio las horas que imparten de clase y tachado de insolidarios por protestar porque les suban la ratio de alumnos. A los jubilados se les describe saliendo de las farmacias con bolsas cargadas de medicamentos para arruinarnos la sanidad pública gratuita. A los parados se les compara con gandules que viven de los subsidios y de la economía sumergida.

Nos sobran militares, que no estamos ahora para guerras. A los inmigrantes, que hace cuatro años aseguraban el futuro de las pensiones, queremos pagarles el billete de vuelta cuanto antes. Y nadie alza la voz porque se anuncie que a los sin papeles se les atenderá en los hospitales poco menos que cuando se vayan a morir o a dar a luz. Como si enfermar fuera un chantaje a España.

Todos con el salvavidas pero ni siquiera sabemos si hay suficientes para todos.

Postdata. Rajoy ha debido charlar con el mismo banquero que hace años nos atendió a nosotros. En su primera comparecencia tras la victoria en las elecciones generales del 20 N, por cierto en la sede del PP, aseguró que si “un banco cae, España cae”. Ya lo saben.

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