La hora de retratarse

Antonio Lao | 11 de junio de 2018 a las 12:19

Con la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez, al Partido Socialista le ha llegado la hora de retratarse con la provincia de Almería. Desde el 13 de diciembre de 2011, fecha en la que Mariano Rajoy llegó a La Moncloa, hicieron de las infraestructuras y el agua bandera de oposición. En casi siete años de Gobierno popular, rara ha sido la semana en la que no nos hemos encontrado un recuerdo de los retrasos de las obras del AVE, el déficit hídrico y la desaladora de Villaricos anegada. Obras todas ellas fundamentales para esta tierra, largamente demandadas por los ciudadanos y en “stand bye” por obra de la crisis y por el establecimiento de prioridades del gobierno marianista.
Han sido años en los que los Presupuestos Generales del Estado han adelgazado para esta provincia hasta dejarlos en modo dieta de la zanahoria. Cifras bochornosas, casi de escándalo, que aquí hemos permitido y tolerado hasta con buena cara. Nuestro grado de credulidad ha sido tal, que incluso elevamos a los altares al ministro, ya ex, Íñigo de la Serna cuando osó aparecer por Almería, prometer el AVE para 2023, dejarnos sin obras hasta 2019 -ya casi han pasado dos años desde la promesa- y convertir lo que iba a ser un proyecto de primera, con doble vía, en uno de segunda, con la mayoría del trazado en una sola y con una velocidad que nunca alcanzaría los 300 kilómetros por hora de otros trenes que unen, por ejemplo, Madrid con Barcelona, con Málaga, con Valladolid o con Sevilla. Y esas estábamos cuando llega a La Moncloa un nuevo inquilino. Un Pedro Sánchez ágil, dinámico, que con una jugada maestra logra derrocar al poder establecido y cumplir su sueño. Pero ahora toca gobernar. Ahora toca enfrentar la realidad y cumplir con las promesas y propuestas de las que, hasta hace uno días, hacían bandera sus correlegionarios.

Es la hora de retratarse, la hora de conocer qué va a pasar con las obras del AVE entre Almería y Murcia, qué tipo de vía se va a imponer y, lo que es más importante, cuál es el plazo de ejecución. Hay que retratarse con la licitación de proyectos y con la adjudicación de obras. Vamos, lo que viene siendo de forma coloquial que las máquinas empiecen con los movimientos de tierra. Todos estaremos muy pendientes, pese a los plazos de cortesía que se le dan aquellos que llegan, en conocer si la desaladora de Villaricos, anegada por las tormentas hace cinco años, por fin dispondrá de fondos para reflotarla. Y también es importante, si el presidente Sánchez cumple su promesa de acabar con los trasvases como hizo hace un par de meses en Castilla-La Mancha. Vamos a estar vigilantes al extremo. Si las críticas al PP se transforman en realidades, la provincia lo agradecerá. En caso contrario, sumaremos una nueva decepción, con lo que la credibilidad de todos quedará a un nivel tan bajo que recuperarla será poco menos que imposible.

Duelo en PSOE Corral

Antonio Lao | 4 de junio de 2018 a las 12:27

Duelo en O.K Corral es una reverenciada y admirada película del oeste, basada en hechos reales y protagonizada por Burt Lancaster y Kirk Douglas. El tiroteo fue un reconocido enfrentamiento armado entre forajidos y oficiales de la ley ocurrido detrás de un corral de ganado en el pueblo de Tombstone, Arizona, Estados Unidos, alrededor de las 15:00 del miércoles 26 de octubre de 1881. Fue el resultado de una serie de disputas de larga data entre los oficiales Wyatt Earp, Morgan Earp, Virgil Earp y Doc Holliday contra los vaqueros Billy Claiborne, Frank McLaury, Tom McLaury, Billy Clanton y Ike Clanton, acusados de diversos actos delictivos. Durante el enfrentamiento, que duró alrededor de 30 segundos, se dispararon unos 30 tiros y acabó con el fallecimiento de ambos McLaury, al igual que Billy Clanton.
En el Partido Socialista de Almería aún no se ha llegado a estos extremos, era otros tiempos, pero están empeñados en acabar con una fuerza política histórica y centenaria y unas siglas reconocibles desde tiempos inmemoriales como símbolo de una forma de hacer, en la que los más desfavorecidos se agarran como los osos a la miel.
Ahora nada de esto importa. Lo principal no son los votantes y las ideas de las que hacen bandera. Es tiempo de cuchillos largos, de guerra sucia, de batallas campales cara al público, en la que los protagonistas se han bajado al barro, se embadurnan y empiezan a lanzarlo al exterior como los vómitos de un enfermo terminal.
Las primarias del Partido Socialista en Almería han acabado con cualquier señorío y respeto por el compañero, si es que algún día lo hubo, en una fuerza política que ha gobernado este país casi la mitad del tiempo desde la restauración de la democracia. La afiliación masiva de ambas partes, previa a las votaciones del 17 de junio, ha terminado por hundir la escasa credibilidad de un partido que se desangra a borbotones, sin que ninguno de los contendientes sea capaz de parar, pensar y tomar decisiones.
Y claro, cuando el duelo es similar al que se vivió en Tombstone (Arizona), aunque sin pistolas, el resultado tiene todos los condimentos para acabar con el mismo final. Se vislumbra una debacle de imprevisibles dimensiones, en la que lo importante no será como acabe, catastrófico, sino cuantos y quienes aseguran durante una legislatura el puesto.
Llegarán los análisis sesudos, en los que se hará examen de conciencia y la promesa de cambiar las cosas, un análisis que se mantendrá vivo el tiempo que permanece sin deshacerse un azucarillo en un café. Y nueva patada adelante, con los mimbres hechos jirones, relegados a lo simbólico y a la espera de tiempos mejores. Y no se engañen, cada uno de los protagonistas del duelo permanecerá hibernado hasta la próxima disputa. The End.

La gastronomía une a Almería y León

Antonio Lao | 28 de mayo de 2018 a las 13:43

ORGANIZADO por Diario de Almería, el martes pasado el alcalde de León protagonizó un desayuno informativo en Almería, en el que cocinó los ingredientes que han permitido que su ciudad sea este año “Capital Gastronómica de España”. Unos ingredientes que Almería está echando a la sartén y con los que también espera ostentar este rango en 2019.
A lo largo de los dos días de estancia del primer edil leonés, Antonio Silván, con nosotros conoció de primera mano todo el potencial que acumulamos, que ponemos en valor cada día, para llegar a octubre, -cuando se tome la decisión-, con los deberes hechos y sin fisuras. De León he aprendido este tiempo lo importante que es una candidatura unida. En un proyecto de este tipo hay que alejar cualquier discrepancia y trabajar en aquello que todos compartamos y compartimos. Oídas las opiniones de la oposición y del sector hostelero, pienso que estamos en el buen camino. El proyecto suma a todos y no hay ni una sola fisura. Así que ya tenemos avanzado un trecho considerable.
El plan final de la candidatura contaba con 155 medidas, 155 ideas a poner en marcha y asumibles. Podían haber sido más o menos, en palabras del alcalde de León, pero todas ellas recogidas en una especie de catálogo que ha logrado en tan sólo seis meses consolidar a la capital del Bierzo como un referente dentro de la gastronomía del país. Bien es verdad que la ciudad ya trae de serie un enorme potencial histórico, barrios en los que perderse, sabores de prestigio y unas excelentes comunicaciones, perfiladas y consolidadas con la llegada del AVE. Pero no cabe duda de que la capitalidad la ha puesto en el mapa. La ciudad ha vuelto a descubrirse para aquellos que la podían tener olvidada.
Y es aquí donde Almería debe mirarse. Reconozco que el trabajo que el Ayuntamiento capitalino está haciendo merece, y mucho, la pena. Conjuga todos los verbos del sabor, en la misma medida que avanza en la consolidación de la marca, con los productos que nos distinguen y nos diferencian del resto. No desdeña ni un solo apoyo y son muchos los chefs locales y nacionales que se han sumado al propósito. Como ven la sensación que se transmite es que se progresa adecuadamente, por lo que el éxito debe estar garantizado. Nada más lejos de la realidad. La confianza es el peor de los enemigos cuando son otros, en este caso un jurado, el que tiene en su mano la decisión final. Y es ahí precisamente donde se puede avanzar aún más, cerrando todos los flancos y que no quede un solo cabo suelto. Deberes y trabajo, trabajo deberes en los tres meses que aún faltan para la decisión final. Un tiempo en el que no hay que dar muestras de agotamiento o de satisfacción. Al contrario, se trata de redoblar esfuerzos con nuevas ideas e iniciativas que pongan la guinda a un pastel que sabe muy bien.

La ciudad, la marca y la capitalidad gastronómica

Antonio Lao | 14 de mayo de 2018 a las 14:16

Confío que en octubre Almería sea elegida Capital Gastronómica 2019. El esfuerzo y el trabajo que se está haciendo bien merece una recompensa. Pero cuando las cosas no dependen de uno mismo, sino que están implicados muchos más actores, hay que tener paciencia y ser cautos. Pero si a lo largo de estos meses, desde la Feria del Turismo de Madrid (FITUR), ha quedado algo claro ha sido la unidad de criterio, el apoyo sin fisuras y la proyección que Almería y su provincia como marca, así como una prolongada exposición mediática en el que se han expresado todos y cada uno de los argumentos por los que la ciudad merece una nominación de este tipo.
El último ejemplo lo he vivido en el Salón de Gourmets de Madrid. Una vez más la unidad de criterio, con la inestimable colaboración de la marca Sabores de la Diputación, ha permitido definir una candidatura sólida en busca de un objetivo claro. Pero si hay algo de lo que nos podemos sentir satisfechos es del apoyo que los más importantes chefs de la provincia y los más mediáticos del panorama nacional están expresando hacia Almería. Ya no somos nosotros los que contamos y cantamos nuestros puntos fuertes, la base sobre las que se asienta una candidatura, sino que desde fuera confían de forma plena y desinteresada en el valor de nuestros productos, en la identidad de nuestros platos y en la solidez de nuestra tradición gastronómica para convencer a un jurado, a un equipo de decisión, que tiene sobre sus mesas suficientes argumentos como para que la balanza se decante hacia la capital.
La tarea, a pesar del trabajo y esfuerzo realizado, aún está en sus inicios. Desde ahora y hasta el mes de octubre, cuando conozcamos al ganador, la capital debe multiplicar su presencia, consolidar la marca y proyectar al exterior, aún más si cabe, la solidez de una candidatura que camina con paso fuerte y decidida en pos de un logro que nos catapultará un paso más al mercado turístico y gastronómico nacional. Conocemos poco de quienes y cuantos serán nuestros competidores, aunque Guadalajara suena con fuerza. La ventaja adquirida en todo este tiempo no es baladí, aunque hasta el último momento todo puede pasar. Quizá por ello, la proyección que un evento gastronómico como el Salón de Gourmets de Madrid, con los responsables de la candidatura visitándonos tiene que suponer, otra cosa sorprendería, un espaldarazo más en el reto que el Ayuntamiento capitalino se ha puesto de cara a 2019. Y es que con metas como esta el trabajo es más llevadero, los pequeños fracasos se superan con una sonrisa y las zancadillas, que también las hay, se sortean a modo de manoletina y a seguir a la búsqueda de la meta. Eso si, no se puede detraer ni un solo esfuerzo. Al contrario, hay que buscar, si es necesario, más medios y más persona para una candidatura que tiene solera.

Con el agua no se juega

Antonio Lao | 9 de mayo de 2018 a las 11:42

EL secretario general de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, no ha estado, digamos acertado, en las dos últimas semanas cuando ha hablado de agua y trasvases. En Albacete tuvo su primera intervención, en la que buscaba la complicidad de los castellano-manchegos. Y nada mejor para lograrlo que afirmar, con rotundidad, que si su partido algún día gobierna este país acabará con los trasvases de agua. Me imagino la cerrada ovación que le dieron. Y él, todo henchido y satisfecho, sintiendo que acababa de poner una pica Flandes.
Pero en política el cortoplacismo es el peor de los consejeros y el mayor enemigo. Ese pavoneo de Sánchez en Albacete le duró bien poco. Justo el tiempo en el que la noticia, cual reguero de pólvora, inundó redes, periódicos digitales y ediciones de papel. Y es que la afirmación albaceteña del líder de los socialistas tiene otro filo, como las navajas, que se compran en el Levante español. Alicante, Murcia y Almería serían los mayores perjudicados por una decisión, casi de charla de bar o de reunión de amigos, que puede dejar miles de hectáreas sin cultivar, poner en riesgo miles de puestos de trabajo y acabar o mermar, lo mismo da que lo mismo tiene, con la huerta de Europa, que tanto trabajo nos ha costado construir.
No pensar las cosas tiene eso. Y a la semana siguiente vemos a Pedro Sánchez peregrinando a Murcia y, a petición propia, reunirse con los regantes para matizar sus palabras. De una semana a otra pasó de usar la palabra acabar con los trasvases a que no se eliminará el aporte del Tajo-Segura. El calentón lingüístico de Albacete pasó a ser una nevera discursal en la capital pimentonera. El granero de votos que puede perder en las zonas afectadas amenaza dejar a los socialistas reducidos a meros comparsas y alejar cualquier posibilidad, si no ya de triunfo, si de salvar los muebles si hablamos de elecciones.
Escuchado en la tierra de las navajas y oído en la huerta murciana, lo cierto es que no me queda claro qué haría Pedro Sánchez si llegara a la Moncloa en materia hídrica.
Cuando en el juego político se trabaja al ritmo de La Tarara sí, La Tarara no, se encienden todas las alarmas y no es extraño que los regantes afilen las uñas y se pongan en guardia ante lo que se puede avecinar. No hay que olvidar que la desalación es una posibilidad a tener en cuenta, una posibilidad seria y real para abastecimiento humano y para riego de hortalizas rentables. Pero que hoy por hoy el precio del metro cúbico aunque es prohibitivo para ciertos cultivos, si eleva los costes del agricultor de tal manera, que muchas de las hectáreas que hoy salen adelante con los trasvases es posible que las viéramos yermas y desiertas como lo estaban hace unos años, con la pérdida de empleo, ingresos y población. Si Pedro Sánchez lo que pretende es eso, adelante con los faroles.

Los trasvases y el no de Pedro Sánchez

Antonio Lao | 2 de mayo de 2018 a las 11:49

Hay ocasiones que es preferible estar callado que hablar de aquello que se desconoce. El noble ejercicio de la política, el arte de hacer posible lo imposible, es también ir más allá de donde vamos el común de los mortales y tener la capacidad de delimitar los efectos colaterales que el ejercicio de la palabra provoca. Digo esto por las declaraciones en Albacete del líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, en las que fijaba la posición de su partido en torno a los trasvases de agua. Y no es que hiciera como Zapatero cuando llegó al gobierno: derogar los proyectados y no construidos, sino que el señor Sánchez, sin encomendarse ni a dios ni al diablo, alude de forma directa a la supresión de los actuales.
Y claro, para los habitantes del Levante español, entre ellos los de Almería, su lenguaraz comentario, ha abierto la caja de los truenos. Todos, sin excepción, incluso dirigentes de su partido en Valencia, Murcia y Andalucía, han salido en tromba, lamentando y criticando unas palabras inconsistentes, carentes de sentido en la actualidad y cargadas de munición para los enemigos, sin duda, pero también para los amigos.
Con excesiva frecuencia los políticos dicen allá donde van lo que los ciudadanos quieren oír. Y en Castilla-La Mancha el trasvase del Tajo al Segura lo tienen clavado en el alma, no ya por todo lo que acarrea el uso del agua y su cesión, sino por mil campañas y declaraciones, casi siempre falseadas, sobre el uso que se le da al líquido elemento, allí donde lo necesitan y donde realmente se le saca el máximo rendimiento a una gota de agua.
La solidaridad con el agua no es algo que vaya unida de forma inherente al ser humano. El instinto de supervivencia, más natural, se impone en la mayoría de las ocasiones a la coherencia, la sensatez y sentido común. Y en estas el secretario general de los socialistas, quien sabe si asfixiado por las encuestas o víctima del desconocimiento, ha ido a echar leña a un fuego que nunca acaba de apagarse.
A Pedro Sánchez lo van a estar esperando en la trinchera en Valencia, Murcia y Andalucía cuando decida venir por aquí. Nos va a tener que explicar cómo se logra aplacar la sed de nuestros campos y el abastecimiento de nuestras ciudades con desaladoras con precios prohibitivos y, lo más trascendente, qué se debe hacer con el agua excedente de nuestras cuencas, caso del Ebro, con crecidas como la que se ha vivido hace tan sólo un par de semanas.
Tan fuera de lugar fueron sus palabras que ya ha tenido que desdecirse en algún artículo de opinión. Insuficiente para los agricultores que son capaces de hacer crecer el PIB español y abastecer de hortalizas a Europa, con un agua que es de todos y sólo se usa aquella que sobra de los campos castellano manchegos. Pedro, te has metido en la boca del lobo.

La Almería vacía

Antonio Lao | 23 de abril de 2018 a las 13:41

Carmen todavía no ha cumplido los ochenta años. Ha vivido toda su vida en el pueblo. No conoce muchos más y tampoco lo ha necesitado a lo largo de su existencia. Vivía sola, después de enviudar hace casi veinte años. Hace dos comenzó a tener algunos problemas de memoria. Cosa de poca importancia, pues no dejaban de ser pequeños olvidos. Ha seguido haciendo su vida normal hasta bien entrado el invierno. Fue entonces cuando la enfermedad se adueño de una personalidad arrolladora. Lo que era vitalidad se convirtió en dejadez. La fuerza de la costumbre fue avasallada por la tristeza y la melancolía. Las conversaciones fáciles y distendidas llevaron a la irascibilidad. El sueño fue vencido por la vigilia y el alma se cubrió de olvido. Imposible seguir viviendo sola. Las cuidadoras, incapaces, han dado paso a la decisión más difícil para la familia: una residencia, en la que la atención se multiplica para pasar el resto de su vida, aun jalonada de algún momento de lucidez, que lo invade todo las escasas veces que llega. La casa de Carmen está cerrada.

Una más de las muchas decenas que en los últimos años han dejado de tener vida en la Almería vacía. Un problema endémico, agudo e implacable en gran parte de este país, que se padece hasta la crueldad, para aquellos que amamos los pueblos, en una buena parte de los que conforman la geografía provincial. En esta calle no es solo la puerta de Carmen la que está cerrada a cal y canto y que nunca, casi con seguridad, volverá a estar ocupada de forma permanente. El problema es que ha ocurrido lo mismo con la vivienda de Manuel, con la de Manuela, con la de Ascensión, con la Efigenia, con la de Paco, con la de Consuelo, con la de Pepe… Un reguero de desolación y vacío que rasga el corazón a jirones para aquellos que ven cada día como su patria chica, aquella en la que tantos sueños se han generado, se despuebla sin que nadie lo remedie. Y es que cuando no hay vida poco más se puede hacer.

Los gobernantes se empeñan en ofrecer servicios que no se usan: un parque infantil donde no hay niños; un centro polivalente para actos sociales y teatro que sólo abre en las fiestas patronales, cuando el pueblo vuelve a la vida con aquellos que un día emigraron. Pero poco más. Aquellos que llevan las riendas de lo poco que queda, aquellos que gestionan la vejez y la senectud de un puñado de abuelos son incapaces de ir más allá de soluciones a corto plazo, tales como ofrecer vivienda gratis a familias jóvenes para que el colegio, si se le puede llamar así con cinco o seis niños, no cierre. Pero hace mucho que olvidaron que sostener la población está en crear el mínimo empleo con aquellos recursos que no suman para que el pueblo crezca y sea una gran ciudad, pero sí para que siga vivo, no solo en la cabeza de los que se fueron y que regresan de vacaciones, sino en el alma de los que permanecen y buscan, desesperados, que las puertas como la de Carmen, sigan abiertas.

Presupuestos

Antonio Lao | 16 de abril de 2018 a las 12:17

En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con el que se mira”. La frase de Ramón de Campoamor muestra el escepticismo en grado superlativo. Escepticismo aplicable cada año a los Presupuestos Generales del Estado, este no podía ser menos, y a unas cuentas para la provincia que a mi juicio son bastante exiguas; escasas, según los empresarios; insuficientes para la oposición y realistas y creíbles para el partido que sustenta el gobierno. Sea como fuere, y al margen de opiniones más o menos interesadas, si nos centramos en el análisis no hay que ser muy sesudo para comprobar lo “esmirriadas” de unas cifras que, con el paso de los años, han dejado casi en mera anécdota el acto de presentación de los PGE en cada capital. Tienen razón aquellos que gobiernan cuando hablan de credibilidad y ajustadas. Para qué van a hincharlas si luego no se cumplen ni ejecutan los proyectos. Pues es verdad. Sin embargo no se trata tanto de cumplir con lo escrito en el papel y certificado por las mayorías parlamentarias, sino de conocer el compromiso de aquellos que ejercen el poder con esta tierra, olvidada en exceso y volcada con el conjunto del país en crecimiento, inversiones, empleo y compromiso. No todos pueden decir lo mismo y son más agraciados que nosotros, siempre a la espera de la pedrea, que agradecemos como si del Gordo se tratase.
La opinión de quienes ejercen el poder o de la oposición pierde valor y credibilidad desde el momento que no son capaces de abstraerse de sus compromisos políticos para hacer un ejercicio de realidad. Del argumentario fácil y burlón no hay quien los saque. Cualquier intento de buscar coherencia se estrella en la ideología, que prima por encima de cualquier otra consideración.
Sí echo en falta algo más de contudencia en los empresarios. Se han limitado a mandar una nota a los medios en la que califican de escasas las cuentas del Estado de 2018 para Almería. Esta es la de cal. Luego hacen una pirueta digna de la mejor gimnasta circense, al expresar su más absoluta confianza y credulidad con las promesas para el año 2019 y las obras del AVE con Murcia. Una confianza que el propio ministro se ha ganado con sus visitas a Almería y a la que me sumo, aunque siempre con reservas. Habrá que verlo.
La tibieza a la que hacía referencia queda patente en la mínima crítica a la falta de inversiones en agua, verdadero caballo de batalla y clave para el futuro de esta tierra. Ahí está la desaladora de Villaricos anegada, viendo pasar el tiempo durante años. Cuando se decida recuperar el proyecto valdrá más que hacerla de nuevo. Pueden pensar que es lo que tenemos y hasta la próxima. Pero me rebelo ante tanto conformismo, ante tanta declaración vana. Es hora de exigir, que para eso pagamos y mucho. ¿No creen?

Les monsieurs franceces y la agricultura

Antonio Lao | 9 de abril de 2018 a las 12:20

No es nada nuevo, aunque si recurrente. La agricultura de la provincia de Almería, en especial los cultivos bajo plástico, han estado en los últimos 40 años siempre presentes en la cabeza de nuestros vecinos los franceses, y casi nunca para bueno. Todos los males de su campo, los reales y los inventados, van ligados a la fuerza, la pujanza y al buen hacer de esta tierra.
La incapacidad manifiesta de producir con rentabilidad, su permanente dependencia de las ayudas europeas y el chauvinismo habitual galo, nos ha puesto más veces de las deseadas en su punto de mira. Antológicas fueron las guerras comerciales, dolorosos los camiones de frutas y hortalizas bloqueados en las carreteras de este país y lamentables los escarceos y batallas campales entre trabajadores de la tierra de nuestros vecinos y camioneros españoles. Ninguna de ellas ha dejado buenos recuerdos y tampoco soluciones para un sector, como el francés, que no puede competir con el almeriense en calidad, temporada y precios. Es una batalla perdida, que no están dispuestos a aceptar.
No contentos con esparcir nuestras producciones por el asfalto, algunos iluminados han puesto el foco en aquello que más nos duele: la limpieza de nuestros cultivos y la calidad sanitaria de aquello que producimos y comemos. Hechos aislados y puntuales tratan, a costa de lo que sea, de convertirlos en generalidad, conscientes del daño que pueden producir. No lo van a conseguir. La práctica totalidad de la producción es de calidad, cumple con la trazabilidad sanitaria y supone la envidia de todos aquellos que nos ven como la huerta de Europa, aunque nunca podrán alcanzarnos.
Este planteamiento llega después de que cuatro “chalaos” propongan sólo comer tomate en temporada, en un intento vano y baldío de ir contra una agricultura limpia como es la de esta tierra. Juegan con las redes sociales y con aquellos incautos que se les enciende la bombilla con todo lo que ven y se dejan atrapar como los mosquitos por la luz.
En todo este cúmulo de despropósitos echo de menos un verdadero papel activo de aquellos que se dicen defensores del sector y que sobre el papel parece que lo son. Hortiespaña realiza un trabajo digno, aseado, con excesiva pulcritud diría yo. Se echa en falta un compromiso más firme, más decidido, más presente, con influencia. Y esta, la tienes o no la tienes. Un vídeo o una presentación no son suficientes argumentos para desmoronar y superar en Europa tanta falsedad, tanta mentira y tanto daño, en favor de intereses espurios y nada claros. Es la hora de la unidad, del frente común, de las campañas con proyección. Pero sobre todo es el momento de desterrar cualquier argumento falso en torno a la agricultura de esta tierra, que se prolonga demasiado en el tiempo.

Almería se moviliza

Antonio Lao | 2 de abril de 2018 a las 11:02

Quién  dijo que los almerienses éramos apáticos. Quién esbozó tal posibilidad, sesudos analistas de salón, desconocen o desconocían la capacidad de solidaridad, orgullo y protesta de un pueblo como este. Con seguridad el planteamiento estaba errado y lo que hacían falta eran motivos reales para la protesta, que se nos toque la fibra o que aquellos que tienen en sus genes la capacidad de convocatoria sean capaces de poner en el asador la carne -eso siempre-, pero además la capacidad de sazonarla, sumar el condimento adecuado, encender el fuego y, cómo no, tratar de que se cocine según mandan los cánones de los mejores cocineros. Desde el 8 de enero hasta hoy Almería y su provincia ha respondido, con creces, a las llamadas que ha recibido para expresar su opinión. La huelga y manifestación del Día de la Mujer hizo historia. La llamada al paro fue secundada de forma masiva y la concentración, por numerosa, festiva y reivindicativa, fue una sorpresa hasta para los convocantes. Y es que sólo hace falta una causa que llegue al alma o al corazón para que esta tierra, solidaria donde las haya, se sume con alborozo, júbilo y reivindicativa a ella. Primer motivo de alegría de un mes que toca a su fin y que será recordado por los que aquí habitamos como uno de los más tristes de nuestra historia reciente, pero también por el despertar de Almería del letargo en el que parecía sumida desde hace décadas. El caso del niño Gabriel ha puesto sobre el escenario la solidaridad, la indignación y la rabia de todos aquellos que nos sentimos personas de bien. Almería respondió con creces a la primera concentración en apoyo de los padres del pequeño y por su pronta liberación. Los hechos hicieron añicos cualquier atisbo de esperanza. Todos conocen el resultado de 13 días de solidaridad, indignación, rabia y tristeza, pero ahí queda la capacidad de apoyo de un pueblo como este, acostumbrado al olvido de los que nos gobiernan, innovador para luchar por si mismo, pero cercano hasta los tuétanos cuando de mostrar sentimientos y cercanía a raudales se trata. Apagados los rescoldos del caso, aunque siempre en nuestros corazones, le tocó el turno a los jubilados. Más de cinco mil se manifestaban el domingo por unas pensiones dignas. Y es que la famosa carta del ministro de turno, en la que todos los años se les informa de la subida, fue este año un fiasco y una tomadura de pelo. Algunos veían como su ya exigua pensión era mejorada en 25 céntimos de euro. Una mierda pinchá en un palo, similar a la que Pablo Motos entrega en algunas ocasiones a los concursantes de sus cajas de Trancas y Barrancas que gestiona Manolo Sarria. Y es que hay momentos en la vida en los que después de soportar con estoicismo que se queden contigo llega un día, en el que sin saber los motivos, revientas y te pones al frente de la lucha. Y eso les ha pasado a los abuelos.