La unidad avala el éxito

Antonio Lao | 19 de febrero de 2018 a las 11:27

Las sensibilidades en el Partido Socialista ha existido, con seguridad, desde que lo fundara Pablo Iglesias. Digo sensibilidades por no usar la palabra bando o facción, que es posible que hiera alguna sensibilidad. No es el objetivo de este artículo. En la historia reciente de esta fuerza política en la provincia, hablemos de los últimos treinta años, se han producido multitud de “rupturas controladas”, en las que un sector ha prevalecido sobre el el otro o los otros. Cuando los que estaban en el poder sufrían el desgaste habitual del ejercicio gobierno o de los resultados electorales iban siendo sucesivamente laminados o sustituidos por la oposición interna. Siempre dejando atrás un poso de división, negada con rotundidad por unos y otros, pero ahí estaba, aunque se convivía con ella. Con la llegada de las primarias, un ejercicio de verdad democrático para un partido político, -acostumbrados como estaban al ordeno y mando revestido de aperturismo-, se han puesto de manifiesto las enormes heridas que el tener que elegir entre compañeros provoca en el seno de unas siglas históricas. El triunfo, inapelable, del actual secretario general, José Luis Sánchez Teruel, ha devuelto cierta normalidad al PSOE en la provincia, aunque aquellos que optaron por otra candidatura va a ser difícil que se sumen al proyecto. Mucho y bien debe trabajar el también parlamentario andaluz para aunar voluntades y luchar por lo verdaderamente importante en estos casos, que es alcanzar el gobierno.
Pero si las primarias provinciales se han saldado con cierta normalidad, no ha sucedido lo mismo en la agrupación provincial de Almería. El triunfo, ajustado, de Fernando Martínez abre una época compleja, pues lo que se juega en Almería no es la agrupación local, sino la pervivencia del sanchismo en Andalucía o su ausencia en cualquiera de las agrupaciones de la comunidad autónoma.
Si no hay nadie que lo remedie, con la división existente y con la que se avecina en las listas electorales, en especial la de la capital, el PSOE de Almería irá a las municipales de 2019 lastrado por una división interna injustificable, con lo que esto supone en trabajo por unas ideas, en movilización y en votos.
Todavía hoy están a tiempo de reconducir una situación que se me antoja de difícil solución. Aunque a poco que las partes dejen de buscar el cortoplacismo y sustituyan el yo por el nosotros, se pueden dar pasos en la senda de la coherencia, la lógica y, ¿quien sabe?, hasta de unos buenos resultados electorales. La división sólo conduce a darle al oponente papeletas para mantener su estatus, mientras que los actores que conforman unas siglas históricas se debaten en como repartirse la nada de la que ahora disponen y la nada de la que dispondrán en unos meses con el escrutinio de los votos encima de la mesa.

Entretenidos

Antonio Lao | 13 de febrero de 2018 a las 11:35

Comienzo afirmando, una vez más, mi compromiso en la defensa de las infraestructuras de la provincia. Un compromiso que pasa por la reivindicación permanente y sin descanso en la necesidad de que el AVE, que un día nos debe conectar con Madrid, sea de primera y no una alta velocidad para contentar a aquellos paladares que no sean exigentes o que tengan en las ligaduras con sus partidos políticos una visión parcial o limitada y no sitúen en primer término los intereses de la provincia. O en la necesidad de acabar con el déficit hídrico o paliarlo en lo posible si queremos, de verdad, mantener el crecimiento y desarrollo de una tierra hecha a sí misma y que algunos parecen empeñados en truncar. Primera aseveración que no tiene una dirección concreta, sino que se dirige a todos los que han ejercido, ejercen o ejercerán el gobierno. El camino es tan largo que esto siempre va por ciclos y los que hoy gobiernan mañana estarán en la oposición y los que ahora no tienen descanso en la reivindicación se pondrán a la defensiva cuando lleguen los incumplimientos.
En materia ferroviaria, lo he escrito en otras ocasiones, quiero creer en las palabras del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna y en sus compromisos con el AVE a Almería. Pero tanto el ministro, como aquellos que aquí ejercen de portavoces, y muy dados al aplauso fácil, tienen que entender que las decepciones han sido tantas y tan grandes, que la duda siempre va a permanecer, a la vez que la presión permanente para que no olvide que somos una tierra agradecida, pero maltratada la mayor parte de las veces por aquellos que han ejercido el gobierno.
Es cierto que los pasos que se están dando van por el buen camino. El señor De la Serna está cumpliendo sus compromisos, pero hasta ahora y que me corrija si me equivoco, las máquinas siguen paradas desde hace cinco años y no hay una sola previsión de que a lo largo de 2018 lleguen al tajo y comiencen las obras. No quiero recordar, pero se hace necesario, la imagen del señor Rodrigo Rato, entonces todopoderoso vicepresidente del Gobierno de Aznar, a finales de la década de los noventa en la Diputación Provincial asegurando, con solemnidad, que Almería dispondría de AVE en los Juegos Mediterráneos de 2005 y hoy, tres lustros después, nos lo están fiando a 2023. Lo que pase hasta entonces nadie, absolutamente nadie lo sabe. Y en déficit hídrico, para nuestra desgracia, Junta y Gobierno siguen en declaraciones de culpabilidad del otro, perdiendo tiempo y dinero, mientras los agricultores pagan el agua a precio casi de oro, cuando la tienen, y proyectos tan necesarios como la desaladora de Villaricos permanece anegada por el barro de las riadas de hace cinco años y sin nadie que sea capaz de dar una fecha para recuperar una inversión tan millonaria como necesaria para esta provincia.

Cita en Berlín

Antonio Lao | 5 de febrero de 2018 a las 12:39

El miércoles comienza en Berlín, capital de Alemania, una nueva edición de Fruit Logistica, la feria agrícola por excelencia del continente europeo, con el permiso de la cada vez más coqueta Fruit Atraction madrileña.
El sector, un año más llega a la cita con los deberes hechos. La campaña no tiene los excesos en precios de la pasada, pero escuchando a los agricultores, se percibe un optimismo moderado, que sin ser triunfalista, si muestra cierta alegría y confianza por como se están desarrollando las ventas, las exportaciones y la evolución de los mercados.
Hasta 26 empresas de la provincia o con presencia en esta tierra exponen en la capital alemana desde el miércoles al viernes. Con ser esto importante, lo es más que llegamos y presentamos nuestras credenciales con un 10,3% más de exportaciones hortofrutícolas. ¿Qué significado tiene este dato? Justo lo que les comentaba al principio. Vamos con la lección aprendida y a la búsqueda de la excelencia. Y es que la provincia en los últimos años ha dado un salto cuantitativa y cualitativamente hacia adelante por la senda de la lógica, del crecimiento sostenido y por la calidad, en especial por la calidad, de aquello que producimos. Lo hacemos en la época en la que casi nadie tiene posibilidades de cultivar, pero además la experiencia que dan los años, nos ha situado un paso por delante del resto. Ganamos el norte, que es algo así como conquistar a los mercados europeos por la garantía de nuestros productos, por los kilos que producimos y por la excelencia que alcanzamos en todos y cada una de las hortalizas que durante los doce meses del año situamos en las estanterías de los supermercados del continente, que es como decir que llevamos a la mesa de 500 millones de consumidores.
La tarea no ha sido fácil y tampoco lo va a ser en adelante. Un mercado tan competitivo en un mundo global es complejo, pero a la vez todo un reto para aquellos que cada mañana se acercan al invernadero para tratar de sacar de cada metro cuadrado, de cada hectárea, lo mejor de nosotros mismos.
Berlín, que en unos días también se convierte en la capital del cine es, en definitiva, un escaparate en el que se proyecta el mundo agrícola ante los ojos de los paladares más exquisitos y exigentes. Y la provincia de Almería, los hombres y mujeres que en ella habitan, hace más de medio siglo que vieron las posibilidades que había es esa proyección y cuál era el camino para sacarle todo el partido posible. Y a fe que lo hemos logrado, aunque es a partir de ahora cuando las dificultades se multiplican, cuando hay que insistir en regular, modernizar, innovar y buscar mantener la fórmula del éxito, perfeccionada, para seguir mirando desde arriba a quienes optan a nuestra plaza privilegiada, que mantenemos por méritos propios.

Turismo de sol y estrellas

Antonio Lao | 29 de enero de 2018 a las 13:59

AZIMUTH, el nombre seguro que no le sonará de nada, es una empresa almeriense que ha decidido avanzar un paso más y poner en valor, en valor turístico, el observatorio astronómico de Calar Alto. Y dirán ustedes, ¿qué tiene que ver la investigación y la observación de las estrellas con el turismo? Pues mucho. Hasta ahora los astrónomos que ejercían su labor en uno de los centros más avanzados del mundo, como es el de la Sierra de los Filabres, lo hacían de forma callada, soterrada, en el silencio propio de las noches y madrugadas en vela con la mirada puesta en el universo. De vez en cuando, sólo de vez en cuando, sabíamos del hallazgo de una nueva estrella, un cometa que se acercaba o un planeta que aparecía allí escondido en una remota galaxia, cuyo nombre siempre tiene algunas letras mayúsculas y unos números y poco más.

 
Pues bien, con la llegada de los problemas presupuestarios a Calar Alto, la marcha o menor colaboración del instituto alemán que siempre lo ha financiado y el riesgo, serio, de que cerrase sus cúpulas y telescopios, ha permitido que una empresa como Azimuth, de la que forman parte también astrónomos, haya decidido abrir al mundo, y nunca mejor dicho los telescopios, las cúpulas y las instalaciones de Calar Alto para el uso y disfrute de los amantes de las estrellas, que los hay y en gran número.
Ya en la última visita del actual Rey de España, Felipe VI, entonces Príncipe a las instalaciones, reconocía que una de sus pasiones era observar el firmamento y quedó emplazado para visitar de forma más privada el centro y disfrutar, no se puede llamar de otro modo, de las majestuosas noches estrelladas que el Calar ofrece. Desde entonces a hoy han pasado muchas cosas. Alguna buena, como la salvación del centro y el nacimiento de un proyecto de turismo científico, no se le puede llamar de otra manera, que permite a los interesados subir al centro y pasar la noche entre los telescopios y las cúpulas a la búsqueda de los grandes secretos del universo. Tanto es así que en el año que acaba de cerrarse más de siete mil personas han acudido a pasar una o más noche en el observatorio y el objetivo para 2018 es abrir la idea a Europa y traer turistas del viejo continente y alcanzar la nada desdeñable cifra de 70.000 visitas.
He escrito en más de una ocasión que el turismo en esta tierra pasa, sin duda, por el sol y la playa. Sin embargo es algo que en la costa española tienen casi todos. Por tanto, avanzar en lo diferente, como en las rutas de cine -nuestro en exclusiva- o el científico o de invernadero es un valor en alza que puede, y se logrará, marcar a esta tierra como un destino diferente que no se deben perder. Turismo de sol, playa, estrellas y luna. Un póker al alcance de muy pocos y que nosotros lo tenemos ahí, sólo para ponerlo en valor y explotarlo.

El IVA cultural y el Hospital Provincial

Antonio Lao | 22 de enero de 2018 a las 11:25

Una ciudad son sus edificios emblemáticos, aquellos que han formado parte de la historia cotidiana de las gentes que la han habitado. Un monumento alberga en su interior, como prisionera, la vida de siglos y siglos. Es una especie de calendario perpetuo que ve pasar el tiempo. Alegrías, tristezas, esperanzas, sueños, desengaños… Un pequeño mundo capaz de hablar a poco que tengas cierta sensibilidad y sepas escuchar las palabras que se deslizan por cada poro de las paredes que lo conforman.
El Hospital Provincial de la capital, en pleno casco histórico, es uno de ellos. Una joya arquitectónica, que hasta hace no muy poco era un referente sanitario de la provincia, casi único, y que el desarrollo, el crecimiento y la generación de nuevas necesidades sanitarias, lo dejó anclado en el pasado, aunque sin perder ni uno solo de los encantos arquitectónicos que alberga en su interior.
No voy a entrar, ni quiero, en quienes han sido los culpables del mal y deteriorado estado que se encuentra. No es el caso. Aquí busco romper una lanza en favor de la Diputación, del Ayuntamiento y del Ministerio de Fomento y en como han sido capaces, en especial la primera, en un tiempo razonable de buscar los argumentos suficientes para que el Estado apueste por su rehabilitación y el viejo centro sanitario recupere el lustre y el esplendor que jamás debió perder.
Vivimos en una ciudad que no cuenta con un número excesivo de monumentos. Al contrario. Quizá por ello hay que valorar, en la medida de lo posible, ser capaces de recuperar y mantener aquellos con cierto valor, aquellos que por su ubicación geográfica son un símbolo, un referente para los vecinos que cada día pasan por su alrededores y contemplan, con dolor, como el deterioro se abría paso en unas instalaciones atractivas y muy útiles. Unas instalaciones que, una vez rehabilitadas como espacio social y de encuentro de un casco histórico que pide a gritos recuperar la vida, la grandeza, el lustre y la plenitud que todos deseamos, lo engrandecerán.
Nutrir de vida el edificio es invitar a la ciudad y a los que en ella habitan a darse un festín en un restaurante de tres estrellas. Es ofrecer mesa y mantel a los que cada día escriben una y mil historias que el tiempo, quién sabe, borrará o se mantendrán vivas por siempre. No hay, por tanto, mejor inversión y una noble forma de gastarse el dinero, -en este caso diez millones de euros-, que en recuperar el patrimonio de la ciudad, un patrimonio que es de todos y que nos envuelve cuando paseamos, al observar una exposición, sentados en una terraza en una tarde de primavera o, simplemente, cuando recorramos cada una de las piedras del edificio, conozcamos su historia y tratemos de retenerla para ahuyentar el olvido.

Turismo de cine

Antonio Lao | 15 de enero de 2018 a las 11:57

FITUR (Feria Internacional de Turismo) abre sus puertas en Madrid el miércoles. La que es, junto con Londres y Berlín, el mayor evento del sector de Europa tendrá, un año más, protagonismo almeriense. Un stand, dentro del pabellón de Andalucía, en el que el cine será el gran protagonista. Y es que el séptimo arte y todo lo que gira a su alrededor son garantía de éxito en cualquier promoción.
La Diputación de Almería y la Junta han entendido, por fortuna, lo que los rodajes y los actores que por aquí han pasado pueden aportar a un sector como el turístico, en constante evolución, en permanente cambio y ávido de nuevas emociones a las que asirse para mantener niveles de ocupación elevados.
Almería ha tenido, como el resto del país, un año récord. El número de visitantes que han pasado por esta tierra ha superado, con creces, las previsiones más optimistas, que ya lo eran. Y 2018 no tiene porque ser diferente. Las condiciones internacionales nos hacen ser muy atractivos, a lo que hay que sumar nuestras especiales características, que nos hacen ser un destino de ensueño para aquellos que buscan sol, playa, monumentos, naturaleza virgen y el plató de cine que es la provincia.
El camino por recorrer todavía es muy amplio. Aún no se le ha sacado todo el jugo que contiene. Cualquiera que conozca las filmaciones que aquí se han hecho, los actores y actrices que han dejado su huella en Almería no dudará en guardar parte de sus días de asueto para acercarse a conocerlos. En más una ocasión he escrito que todos, o casi todos tienen sol y playa; algunos parques naturales vírgenes como Cabo de Gata, pero sólo Almería puede presumir de haber sido escenario de rodajes tan míticos como Lawrence de Arabia, Indiana Jones, la trilogía del Dólar o más recientemente Éxodus. Y es que una ruta por cualquiera de estos escenarios y lugares es un caramelo difícil de no aceptar por aquellos que buscan algo más para sus días de descanso. Y es ahí donde las administraciones deben hacer hincapié y lo van a confirmar esta semana en Fitur. El stand de Almería va a ser un plató en miniatura, en el que va a convivir lo tradicional, aquello que nos ha permitido hacernos un hueco en el sector con lo nuevo, con lo que está por llegar, el mundo del celuloide, la alfombra roja y los sueños que se encuentran en el cine.
La tarea no es fácil en un mundo global, en el que destacar entre tanto destino y todos excelentes es más que complejo. Pero el apoyo de actores que han rodado en la provincia y la suma comunicacional y redes sociales, abre esta tierra a un nuevo escenario para los que quieran ir un paso más allá. Para los que un día vieron Indiana Jones y la última cruzada y, por ejemplo, quieran perderse por el casco histórico de la capital, por las ramblas de Tabernas o en Mónsul. ¿Les apetece?

Carta a los Reyes Magos (con retraso)

Antonio Lao | 8 de enero de 2018 a las 12:40

La magia de los Magos de Oriente debe perdurar siempre. La ilusión con la que reciben los regalos los más pequeños o admiran las cabalgatas es sinónimo de inocencia, sí, pero también de creer en lo posible.
Esta carta llega con dos días de retraso y tiene su explicación. Y es que cualquiera de las peticiones que contiene son un clásico para esta provincia y vienen con espera de años, en ocasiones demasiados, para los que aquí habitamos.
Ya puestos y con la desbordante felicidad que traen los Reyes Magos, parece más que razonable que la primera petición que haga la dirija a Melchor. Por aquello de encabezar la Cabalgata y ser de lo más serio y responsable, podría tener a bien mediar, en la medida de sus posibilidades, para que el Ministerio de Fomento, adelante plazos en la llegada del AVE a esta provincia. La fecha de 2023, a la que nos lo fía Íñigo de la Serna, está tan lejana en el tiempo que cualquiera sabe lo que puede ocurrir hasta entonces. Soy consciente de la dificultad que entraña la obra, de que no hay un euro consignado para tal efecto en el año que comienza y, para colmo de desdichas, no tenemos ni presupuestos para este ejercicio. De ahí la dificultad del reto que tiene por delante Melchor. Pero, si por algo se caracteriza es por ser mago, con lo que ello supone de posibilidad real de lograrlo.
Mi segundo deseo es para Gaspar. Todavía enmarcado en el corsé de responsable, aunque con un punto más de pícaro popular. La encomienda para él es avanzar en calmar la sed de la provincia. Consciente de la dificultad, me conformaría con desbloquear los trabajos en la desaladora de Villaricos, anegados desde hace seis años por las inundaciones que entonces se produjeron. La tarea, majestad, no es fácil. Soy consciente. Aquí cada uno cuenta una película de los acontecimientos y lo cierto es que ya no se a quien creer. Aunque lo único constatable es que el proyecto que debía haber saciado la sed del Levante y parte del Almanzora sigue enlodado en el armario de la burocracia y las declaraciones para salir del paso de unos y de otros.
El tercer deseo va dirigido a Baltasar. Último en la cabalgata, pero de lo más admirado por su simpatía, tendría a bien avanzar algunos pasos en la culminación de la autovía del mármol y en el proyecto Puerto-Ciudad. Es probable que sea uno de los regalos más fáciles de cumplir y que serían bien recibidos por los almerienses. Aunque, una vez más, me permito remitir mi misiva para que tenga a bien influir, en la medida de lo posible, ante aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de cumplirlo, para que el año próximo, cuando otra vez nos carteemos, pueda decir con orgullo, cierto júbilo y la admiración que merece, que su aportación ha ayudado a cumplir una promesa largamente demandada, olvidada en el cajón de lo posible y altamente improbable.

Desierto energético

Antonio Lao | 8 de enero de 2018 a las 12:14

Alcaldes de Almería, Jaén y Granada han emprendido en las últimas semanas una cruzada en defensa del eje eléctrico que algún día deberá unir Caparacena con La Ribina, pasando por los municipios de Baza y Vera. Un tendido que, entienden los primeros ediles y cargos públicos por los que discurriría, fundamental para el desarrollo industrial de comarcas deprimidas de tres provincias.
Aunque inicialmente hubo un principio de acuerdo entre la Junta de Andalucía y el Gobierno para incluir la línea en el Plan Energético Nacional, el paso de las semanas ha derivado en una batalla dialéctica entre ambas administraciones. Por un lado el ejecutivo nacional ha descartado el proyecto, acusando a la Junta de deslealtad, a la vez que aseguran que no ha hecho los deberes de solicitar a Europa Fondos de Desarrollo Regional (FEDER) que lo hicieran posible. Los alcaldes y el Gobierno andaluz, por contra, entienden que el ejecutivo que preside Rajoy no ha cumplido con su deber y ha condenado a miles de habitantes que viven en estas localidades al subdesarrollo y a la imposibilidad de atraer inversiones e industrias, entre las que se encuentran las relacionadas con la energía eólica.
La línea de 400 KW, según los estudios con los que cuentan los alcaldes de los municipios afectados, podría generar en torno a 1.500 puestos de trabajo sólo en el sector de las renovables. Una situación que, por ahora, no se va a producir. El tendido de alta tensión es vital para el desarrollo económico de 42 pueblos de las comarcas del Almanzora, Levante y Los Vélez, para garantizar un servicio digno al ya conocido como “desierto energético” almeriense, tras décadas de apagones constantes. Bajo estas premisas y conocedores todos de las ventajas que trae consigo el proyecto, al final lo importante no es el empleo, la industria o los parques eólicos que están en riesgo. Para incredulidad de los habitantes de los municipios afectados, asistimos a un tira y afloja de los partidos políticos, PP y PSOE, en el que prima el “y tu más” para tratar de quitarse el muerto de la irresponsabilidad de encima y, como siempre, esperar a que escampe y que la vida continúe. Un paisaje como ven triste y sombrío, en el que se ha echado de menos la unión de todos en defensa de un proyecto común y útil, no ya para el desarrollo de unas comarcas que lo necesitan como agua de mayo, sino como elemento primordial para evitar el despoblamiento brutal que vienen padeciendo en los últimos años.
Después, no se lo pierdan, vendrán las elecciones y sin la más mínima vergüenza torera solicitarán el apoyo de aquellos a los que ahora vituperan y olvidan al mayor de los ostracismos. Imagino que a la espera de un milagro en forma de cordura que, mucho me temo, no va a llegar por más que todos nos empeñemos en ello.

El Caso Facturas

Antonio Lao | 27 de diciembre de 2017 a las 11:21

El llamado “Caso Facturas”, el entramado montado en la Diputación Provincial en la época de Juan Carlos Usero como presidente, en el que presuntamente se malversó casi un millón de euros en todo tipo de tropelías, ha puesto en entredicho la imagen de una institución que ha sido señera en los últimos 40 años. La declaración en el juicio del que fuera vicepresidente, Luis Pérez Montoya; de la exsecretaria del Patronato de Turismo, Teresa González y de los empresarios Francisco Guerrero, Leitour Viajes y Joaquín Conde, Publifiestas Conde, han dejado tras de si un reguero de “mierda” que deja en mal lugar a todos los que en aquellas triste época gestionaron el dinero de los pueblos de la provincia.
Hasta ahora habíamos sospechado o imaginado lo que se coció en la institución durante años. A la espera de que culmine la vista y conozcamos la sentencia, el que de verdad ha “tirado de la manta”, dejando desnudos a todos o casi todos, ha sido el administrador de Leitour Viajes al admitir, sin empacho y sin ambajes, que su empresa emitió facturas falsas por valor de 321.000 euros. Además, puso en el punto de mira a la exsecretaria del Patronato de Turismo, como la persona que decía que había que poner en los conceptos por los cuales unos pocos vivían de ‘gañote’.
Tras su declaración quedan pocas dudas sobre el procedimiento de la trama para poder detraer fondos públicos en beneficio de unos pocos. Un camino emprendido en los inicios como hechos puntuales y que con el paso del tiempo se ejerció con regularidad, hasta el extremo de que “me llamaban por teléfono para decirme el lugar y el viaje que debía facturar y yo a veces me inventaba hasta los nombres”. Como ven, con el mayor de los descaros, sin reparos y sin la vergüenza que un gestor público debe tener cuando trabaja en la administración de todos, se monta un chiringuito en el que los viajes, las comidas y los gastos superfluos era una constante para unos pocos que vivieron como jeques, creyendo que aquello era poco menos que jauja. Ahora de lo que se trata es de delimitar las responsabilidades de cada uno, de quién partió la idea de una trama que nunca hubiéramos conocido si aquellos que salieron del gobierno por los votos de los ciudadanos no hubieran tenido un mal perder. Se empeñaron en tensionar la vida política en la administración provincial, cuando no disponían de mayoría suficiente y se encontraron con una denuncia que va quedar en la historia de esta tierra como uno de los casos más graves de corrupción durante la democracia. Y lo que es peor, que pase lo que pase con la sentencia, los protagonistas van a tener complicado deshacerse de la imagen negativa que han acumulado durante los años de instrucción del caso. No es para menos.

El valor del presupuesto

Antonio Lao | 18 de diciembre de 2017 a las 12:16

El presupuesto es una herramienta que permite saber cuáles son los ingresos y gastos en un tiempo determinado, conocer cuánto se puede destinar al ahorro para el cumplimiento de las metas planteadas, identificar en qué está gastando el dinero, cuánto se necesita para cubrir las necesidades, determinar en qué está gastando de más y tomar medidas cuando se requiera hacer un recorte de gastos. Con un presupuesto puedes organizar el dinero para usarlo de manera óptima, fijar prioridades, disminuir el riesgo de incumplir con tus obligaciones y comparar periódicamente los consumos, identificar los gastos que puedes ajustar y evaluar la gestión de los recursos para determinar tu estado financiero. Ajustar las finanzas a tiempo, permite tomar decisiones financieras acertadas y definir el mejor camino para alcanzar las metas.
El último trimestre del año es el que aprovechan las administraciones para definir sus cuentas de cara al ejercicio venidero. Unas cuentas fundamentales para el buen gobierno, gestión y planes de desarrollo de un Estado, una Comunidad o un Ayuntamiento. Y en esas estamos, por ejemplo, en estos días en la capital. A menos de dos semanas para que concluya el año, el equipo de gobierno no ha logrado aún el placet de Ciudadanos que, sabedor de su capacidad de decisión, está tratando de incluir en las cuentas municipales aquellas partidas que considera esenciales para el futuro de la ciudad. En este tira y afloja, que hace un año se saldó de forma óptima, nos encontramos ahora con un convidado de piedra que también trata de sacar rédito político que es el Partido Socialista. Está en su papel y parecen coherentes sus dardos hacia la tardanza en llevar a pleno las cuentas. En estos procesos, sin embargo, al final los perjudicados son los habitantes de la ciudad. En caso de prórroga muchos de los proyectos previstos se verían alterados o no realizados, con lo que supone para la vida de los que aquí habitamos. De ahí la importancia de buscar acuerdos que permitan desbloquear la parálisis o enquistamiento de las posiciones.
Si la situación de la ciudad es compleja, mucho más es la que se vive en localidades como Adra, donde la oposición no ha permitido al actual gobierno aprobar un presupuesto en toda la legislatura. Aquellos que lo impiden puedan llegar a creer que están abrasando al que ejerce el poder, que con seguridad es así, aunque la realidad es que son los abderitanos los que están padeciendo la incongruencia. Algo similar puede vivirse en Albox, con la nueva situación generada en el gobierno municipal y en otros pueblos de la provincia, en la que se ejerce el gobierno en minoría o los pactos de legislatura se tambalean en la misma medida que se acercan las elecciones municipales. Ríos revueltos que no consiguen el beneficio de los ciudadanos. Grave pensar en el beneficio propio y no en el del colectivo.