Desarrollo industrial y medio ambiente

Antonio Lao | 16 de agosto de 2018 a las 11:16

Lo definía a la perfección el responsable de Finzanas y Agricultura de este periódico, Elio Sancho, el 20 de julio: Cambio de reglas de juego en mitad del partido. La denuncia de los empresarios del mármol, respaldada por los presidentes de la Cámara de Comercio, Diego Martínez Cano y de Asempal, Pepe Cano, venía a poner en jaque la postura del Departamento de Minas de Almería, dependiente de la Delegación de Conocimiento y Empleo, al modificar el criterio en la aplicación de la normativa sobre garantías financieras de restauración de las explotaciones de las canteras en la Sierra de Macael. A juicio de los empresarios, cuando se diseñó el Plan Global de Restauración, allá por 2015, se contabilizaba en unos 18 millones de euros el coste y se determinaba un coeficiente en función de las toneladas de mármol extraídas por parte de las empresas. El objetivo no era otro que recuperar la sierra y devolverle su estado original, tanto de las canteras afectadas por la explotación como las agotadas en años anteriores.
La administración autonómica no es de la misma opinión. El delegado restó alarmismo a la situación descrita por los empresarios y negó que se pueda poner en riesgo la supervivencia del sector del mármol como tal y los más de 1.200 empleos que el sector aseguran están en serio riesgo. La intención de la delegación de Conocimiento no es otra, según explica Miguel Ángel Tortosa de que “haya fondos suficientes para acometer la restauración de la sierra de Macael cuando cesan las explotaciones de mármol”. Un planteamiento, parece, tan coherente como el expresado por los empresarios.
Vistos y analizados ambos, aquí se ha producido, para empezar, una falta de comunicación que raya o bordea lo tolerable en estos casos. No parece coherente que el sector, cuando observa lo que está sucediendo, no busque reuniones con Minas para eliminar de un plumazo los problemas suscitados. No le anda a la zaga la Junta de Andalucía, que consciente del riesgo en el que se pone la incipiente recuperación de un sector empresarial clave para esta provincia, no urda y establezca las condiciones necesarias para restablecer la confianza empresarial y evitar riesgos y tensiones innecesarias.
El mármol y su industria son vitales para la economía de esta provincia. Poner en riesgo al sector debe ser el último argumento al que se debe aferrar la administración para cumplir sus compromisos. Y estos deben entender, y debe quedar claro, que la restauración medioambiental de la sierra no es un capricho o una cabezonería de la Junta. En las sociedades modernas y avanzadas compaginar el medio ambiente con el desarrollo industrial no solo es necesario y aconsejable, sino exigible. Atrás, por fortuna, quedaron los tiempos en los que el rompía no pagaba y además acababa dejando esparcidos los tiestos.

La fortaleza del campo

Antonio Lao | 23 de julio de 2018 a las 11:04

La superficie de producción, invernada y al aire libre, en la campaña agrícola 2017-2018 ha sido de 54.899 hectáreas, un 1% menos. El volumen de producto producido suma 3.602.253 toneladas, con un descenso prácticamente inapreciable del 0,5%, debido a las condiciones climáticas. Las cotizaciones han evolucionado con ciertos altibajos, aunque la media ha estado en los 0,60 céntimos de euro por kilo, en torno a un 12% menos que en la campaña precedente. Aunque si se toman como referencia las tres últimas se observa que los precios se mantienen estables. El valor de la comercialización, sin contar con los flecos que supone la sandía y el melón, se ha situado en los 2.800 millones de euros. Aunque las exportaciones también muestran una tendencia descendente, en torno al 11%, lo cierto es que se viene de un año excepcional en cuanto a precios, por lo que parece complejo que se mantuvieran en este nivel.
Estas son las frías cifras. Un conglomerado de números que al lector le pueden llevar a mirarlas con optimismo, atendiendo a la capacidad que tiene nuestro agro de mantenerse en la cima, liderando la producción de hortalizas de este país con destino a Europa. También habrá aquellos que miren los datos y les quede un regustillo amargo, sobre todo, si son los que en la campaña anterior vieron como sus arcas se llenaban con unas cotizaciones récord.
La realidad es que ni una cosa ni la otra. Aquí debemos ser tan fríos como uno de los primeros alcaldes de nuestra vecina Lorca, cuando inauguraba la Feria del Porcino de la comarca. Al ser interrogado por el número de cabezas de cerdos que había en la zona respondía con un lacónico depende.
– ¿Cómo que de depende?, insistieron los periodistas.
-Sencillo, argumentó el primer edil. Si es para obtener ayudas de Europa, un millón. Si es para pagar a Hacienda, 200.000 y la realidad es que habrá en torno a las 500.000. En el caso que nos ocupa ocurre algo similar. El agro almeriense disfruta de buena salud, aunque las cosas se puede y se deben de hacer mejor. Pero la realidad, siempre tozuda, muestra que mantenemos intacta nuestra capacidad de producción y que somos los únicos capaces de producir con garantías de nuestro entorno. Nos hemos adaptado, con éxito, a todos y cada uno de los retos que se nos han planteado y se trabaja en superar las dificultades derivadas de la escasez de agua y de nuestros competidores. La fuerza del campo almeriense es incuestionable, pese a los agoreros y aquellos que parece que sólo tienen en la vida la misión de hacer de plañideras, en la idea de que es la fórmula para atraer ayudas o inversiones. Error. Aquí se trata de ir por delante de los demás, aplicar las nuevas técnicas de cultivo y competir para permanecer en la cima. Lo demás es una pérdida de tiempo.

Falcones en Diario de los Libros

Antonio Lao | 16 de julio de 2018 a las 11:42

Ildefonso Falcones, autor de La Catedral del Mar y Los Herederos de la Tierra, entre otros aclamados títulos, ha pasado esta semana por Diario de Los Libros, la apuesta de Diario de Almería con la que pretendemos cada trimestre, cada dos meses si fuera posible, traer a esta provincia a los mejores escritores del panorama nacional e internacional para que nos presenten sus obras y nos hablen de Literatura. Una posibilidad, pienso que única, para intercambiar ideas, en la que conozcamos de primera mano a aquellos que nos sumergen y nos trasladan a otros mundos, a otros escenarios, a otras épocas. Queremos aportar a la ciudad, y esperamos conseguirlo con su apoyo, un foro literario, un espacio en el que la cultura de los libros lo inunde todo.
La presencia de Falcones ha supuesto un paso más en esa apuesta de la que en alguna ocasión les he hablado. Un periódico, además de poner en la calle cada día los hechos que acontecen en la ciudad, la provincia, la región o el país, es un intento por participar en la vida de aquellos a los que se dirige. El autor de La Catedral del Mar no defraudó a sus seguidores, que son legión. Con el libro llevado a la pequeña pantalla en ocho capítulos, fueron muchos los que acudieron a la cita en el Teatro Apolo para deleitarse de una obra que ya leyeron y que ahora, en Los Herederos de la Tierra, tratan de buscar la misma complicidad. Una continuación con matices del primero. Pero incluye sólo algunos guiños e inserta nuevos personajes y se sumerge en el mundo del vino, sin olvidar el ansia de libertad, el sufrimiento que la vida siempre lleva aparejado y el triunfo de la razón, de la constancia y del trabajo. Sueños que cualquiera de nosotros hoy, siete siglos después, mantenemos como prioritarios y vivos, en la construcción de nosotros como personas y de las ciudades y sus pueblos como forma perdurable de vida.
Las novelas de Falcones logran sumergirte en la historia. Te trasladan a mundos que desconocemos, pero en los que la lucha por la supervivencia, como en la actualidad, es el eje sobre el que se mueve la vida.
Leyendo sus libros cada día entiendo más a Don quijote de la Mancha y su locura sobrevenida por la constante lectura de ejemplares de caballería, tan habituales en el siglo XVI. Cuando te zambulles de lleno en sus obras hay algo que te impide cesar en la lectura. El afán de continuar para conocer el desenlace de la historia es como un imán que te atrapa. Un lazo que te une a los protagonistas y llegas a sufrir las desdichas, a ser feliz con sus alegrías o a temer lo peor en caso de desenlaces, digamos que no deseados. Y es ahí donde, bajo mi punto de vista, radica el éxito de un libro: en la capacidad que tiene de seducirte hasta extremos quijotescos, en los que si te descuidas caminas al excelso abismo de confundir la realidad con la ficción.

El contador del AVE

Antonio Lao | 9 de julio de 2018 a las 18:06

Las hemerotecas desnudan a los políticos. Son el mejor de los argumentos para desvelar las “mentirijillas” de aquellos que un día sí y otro también quieren hacernos comulgar (a los ciudadanos) con ruedas de molino. Todos, sin excepción de partidos, han sido cazados por sus frágiles argumentos y sus críticas de conveniencia. Entienden que es necesario de forma permanente mover el árbol, en la creencia de que aquellos que los escuchan asienten con sus veleidades, su inconstancia y sus ligerezas. Tres términos para definir lo mismo: la nada. Dentro de la veleidad de la que hablo nos encontramos como el Gobierno de Pedro Sánchez tardó un suspiro en aceptar como propios los presupuestos del Estado que unos días antes había rechazado a Mariano Rajoy sin ruborizarse lo más mínimo. Pues bien, en esta dinámica nos encontramos con la información que desvelaba el redactor jefe de Diario de Almería, Iván Gómez, el pasado martes, en la que daba cuenta de la “avería” que había sufrido el reloj que los socialistas habían instalado en su web, en la que daban cuenta de los días que esta provincia lleva sin obras del AVE. Una excelente idea para el desgaste del adversario cuando estás en la oposición y un hierro candente cuando gobiernas. Sólo la permanencia del concepto achicharra al más pintado y lo deja a los pies de los caballos entre los suyos. Y hete aquí que aquellos que tanto han peleado, y con razón, porque las obras del AVE que un día nos debe unir con Murcia, se han visto atrapados en su crítica, sin saber como salir con dignidad de ella. Digo yo que el famoso reloj era tan válido cuando gobernaba el PP que ahora que gobierna el Partido Socialista. Al final los días siguen pasando y las obras de esta necesaria infraestructura permanecen durmiendo el sueño de los justos, con la fecha de 2023 ofrecida por el ministro De la Serna y que casi todos dieron por buena. Y ahora, lamentablemente, nos movemos en la indefinición de un ministro que tiene tantos frentes abiertos que todavía desconocemos sus intenciones para con esta provincia. La reivindicación de esta tierra sigue siendo la misma. En los tiempos de De la Serna y en los tiempos de José Luis Ábalos. La única diferencia es quien gestiona los fondos. A nosotros como almerienses eso debe ser lo que menos nos importe. Ya echo de menos a aquellos dirigentes del PSOE de Almería que antes se les llenaba la boca pidiendo doble vía y celeridad en los trabajos haciendo lo mismo con sus compañeros de gobierno. Se trata de credibilidad, de coherencia, de un argumentario sólido. Otra cosa, y tengo serias dudas, es que nos vamos a encontrar con lo de siempre. Cambios de opinión, vestidos con las mejores galas, para intentar convencernos de la nada. No lo admitimos con el gobierno del PP y tampoco lo haremos con el Gobierno del PSOE. El AVE con Murcia es una necesidad por encima de las ideologías.

Las primarias de Pérez Navas

Antonio Lao | 2 de julio de 2018 a las 12:23

Adriana Valverde ganó con holgura las primarias del PSOE de la capital y será la candidata a la alcaldía de esta fuerza política. El hombre del aparato provincial, Juan Carlos Pérez Navas, ya no es, ni siquiera, concejal y se dedicará lo que le queda a la legislatura al Senado. Después, ya veremos.
Esta es la incuestionable realidad. Pero en todo el convulso proceso que ha vivido el socialismo almeriense en los últimos meses, las primarias por la alcaldía de la capital han sido la culminación de una serie de despropósitos, de una lucha cainita por el poder y, lo que es más triste, una batalla del susanismo y el sanchismo por el control de la capital, ahora más acentuada y más cruel, cuando unos gobiernan la Junta y los otros el país. En todo este proceso Juan Carlos Pérez Navas, hasta ahora el gran superviviente del socialismo provincial desde los tiempos de José Antonio Amate y Tomás Azorín, ha sido el gran perdedor. Esto no significa que todavía, hasta las elecciones generales, no mantenga cierta chance para permanecer dentro del núcleo de los elegidos, pero debe ser muy fino en su devenir futuro si, de verdad, pretende mantener alguna aspiración dentro de la estructura provincial. Y es que confiado en el triunfo de Susana Díaz en las primarias socialistas y cercano a dirigentes de la federación andaluza, el que siempre fue uno de los hombres de Amate, Azorín y Fernando Martínez en la provincia, apostó por la presidenta de la Junta y perdió. Nunca querido por los susanistas de esta tierra, sabedores de su cercanía con el sanchismo, se encontró en tierra de nadie. Trató de nadar sólo, con apoyos de toda la vida como Níjar o Vícar y afrontó lo que nunca había hecho: ir a por la secretaría general del partido. Error de incalculables consecuencias, pues frente al aparato y frente a los “guerristas” de toda la vida era una batalla perdida. El lo supo después de dar el paso. Quien controla el poder de la administración controla el partido y quienes viven para derrocarlo son capaces de sacar al día 48 horas para lograr sus objetivos. La batalla por la agrupación local, un premio menor, fue igualmente desigual. El sanchismo rearmado con Pedro Sánchez en Ferraz, conocedores de todos los resortes, no dieron opción a un candidato arropado por el provincial, que era sólo eso un candidato, no su candidato. Y volvió perder.
Y la última y más dura derrota ha sido el proceso de primarias de la capital. Antes de encabezar la lista del susanismo sabía que perdería y así se lo dijo a muchos de sus íntimos. Aquellos que decían que lo apoyaban hicieron lo justo en una campaña sucia, de las más enfangadas que se recuerdan, en la que poco tenía que hacer. Muchos a los que creía que representaba no lo querían, vamos que ni le hablaban. Y sus contrincantes, cosas de la vida, eran sus amigos de siempre, los que lo han mantenido casi dos décadas.

Ahora llegan las prisas y seis años de espera

Antonio Lao | 26 de junio de 2018 a las 12:50

ASEMPAL, la patronal de los empresarios de Almería ha tardado menos de 24 horas en urgir al nuevo Gobierno socialista, y en particular al ministro de Fomento, José Luis Ábalos y a la ministra de Medio Ambiente, Teresa Ribera, a que cumplan los compromisos adquiridos con anterioridad por el ejecutivo de Mariano Rajoy con esta provincia, en especial en lo relativo al AVE que nos debe unir con Murcia, a la rehabilitación de la estación de Renfe, paso a nivel de El Puche y la innegociable necesidad de que esta tierra acabe, de una vez y para siempre, con la endémica escasez de agua. No han sido los empresarios los únicos en meter presión al nuevo ejecutivo de Pedro Sánchez para que se pronuncie sobre los problemas hídricos y de infraestructuras de esta tierra.

El lunes 11 de enero el alcalde de la ciudad, Ramón Fernández Pacheco, remitía sendas misivas a los ministros que tienen capacidad para resolver las carencias que aún hoy padecemos. Les insta el primer edil a que lo reciba, con la intención de que le expliquen qué va a pasar con los proyectos que la ciudad tiene pendientes y que, tras el cambio de gobierno, han quedado, digamos que en el limbo.
Desde aquí me gustaría hacer algunas acotaciones o apuntes a ambas peticiones. Como primera premisa, y creo que no soy sospechoso de no defender con uñas y dientes la necesidad de dotar a esta tierra de las infraestructuras de las que aún hoy carecemos, quiero decir que los planteamientos de ambos dirigentes, empresarial y alcalde, son de lo más coherentes y los suscribo. Si hasta ahora he defendido la necesidad de alejar de esta provincia el fantasma del olvido, de la lejanía y de la distancia, un síndrome que nos atenaza desde tiempo inmemorial, no seré yo quien ponga una sola traba a la reivindicación. Muy al contrario, me sumo a ellas con vigor, con responsabilidad y con un grado de coherencia en la persistencia, del que me siento especialmente orgulloso. Aquí lo importante no es quien gobierne, sino que se asuman las necesidades de Almería.

Dicho esto, si quiero hacer una pequeña glosa. Y es la celeridad con la que ambas organizaciones, patronal y ayuntamiento, han salido a los medios pidiendo que el nuevo gobierno cumpla con Almería. Comprendo y hasta puedo compartir que estamos otra vez con serio riesgo de comenzar de nuevo en la reivindicación, pero no logro entender, y miren que he tratado de buscar una explicación, cómo sin que ninguno de los ministros haya tenido la oportunidad todavía de calentar la silla, -aún no han nombrado ni secretarios de Estado- ya tienen sobre la mesa la reivindicación. La prudencia, la finezza, me dice que habría que haber dado algunos días, semanas, cien días quizá, para iniciar la ofensiva. Una ofensiva, y lo he escrito en otras ocasiones, que he echado en falta en otros momentos.

La hora de retratarse

Antonio Lao | 11 de junio de 2018 a las 12:19

Con la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez, al Partido Socialista le ha llegado la hora de retratarse con la provincia de Almería. Desde el 13 de diciembre de 2011, fecha en la que Mariano Rajoy llegó a La Moncloa, hicieron de las infraestructuras y el agua bandera de oposición. En casi siete años de Gobierno popular, rara ha sido la semana en la que no nos hemos encontrado un recuerdo de los retrasos de las obras del AVE, el déficit hídrico y la desaladora de Villaricos anegada. Obras todas ellas fundamentales para esta tierra, largamente demandadas por los ciudadanos y en “stand bye” por obra de la crisis y por el establecimiento de prioridades del gobierno marianista.
Han sido años en los que los Presupuestos Generales del Estado han adelgazado para esta provincia hasta dejarlos en modo dieta de la zanahoria. Cifras bochornosas, casi de escándalo, que aquí hemos permitido y tolerado hasta con buena cara. Nuestro grado de credulidad ha sido tal, que incluso elevamos a los altares al ministro, ya ex, Íñigo de la Serna cuando osó aparecer por Almería, prometer el AVE para 2023, dejarnos sin obras hasta 2019 -ya casi han pasado dos años desde la promesa- y convertir lo que iba a ser un proyecto de primera, con doble vía, en uno de segunda, con la mayoría del trazado en una sola y con una velocidad que nunca alcanzaría los 300 kilómetros por hora de otros trenes que unen, por ejemplo, Madrid con Barcelona, con Málaga, con Valladolid o con Sevilla. Y esas estábamos cuando llega a La Moncloa un nuevo inquilino. Un Pedro Sánchez ágil, dinámico, que con una jugada maestra logra derrocar al poder establecido y cumplir su sueño. Pero ahora toca gobernar. Ahora toca enfrentar la realidad y cumplir con las promesas y propuestas de las que, hasta hace uno días, hacían bandera sus correlegionarios.

Es la hora de retratarse, la hora de conocer qué va a pasar con las obras del AVE entre Almería y Murcia, qué tipo de vía se va a imponer y, lo que es más importante, cuál es el plazo de ejecución. Hay que retratarse con la licitación de proyectos y con la adjudicación de obras. Vamos, lo que viene siendo de forma coloquial que las máquinas empiecen con los movimientos de tierra. Todos estaremos muy pendientes, pese a los plazos de cortesía que se le dan aquellos que llegan, en conocer si la desaladora de Villaricos, anegada por las tormentas hace cinco años, por fin dispondrá de fondos para reflotarla. Y también es importante, si el presidente Sánchez cumple su promesa de acabar con los trasvases como hizo hace un par de meses en Castilla-La Mancha. Vamos a estar vigilantes al extremo. Si las críticas al PP se transforman en realidades, la provincia lo agradecerá. En caso contrario, sumaremos una nueva decepción, con lo que la credibilidad de todos quedará a un nivel tan bajo que recuperarla será poco menos que imposible.

Duelo en PSOE Corral

Antonio Lao | 4 de junio de 2018 a las 12:27

Duelo en O.K Corral es una reverenciada y admirada película del oeste, basada en hechos reales y protagonizada por Burt Lancaster y Kirk Douglas. El tiroteo fue un reconocido enfrentamiento armado entre forajidos y oficiales de la ley ocurrido detrás de un corral de ganado en el pueblo de Tombstone, Arizona, Estados Unidos, alrededor de las 15:00 del miércoles 26 de octubre de 1881. Fue el resultado de una serie de disputas de larga data entre los oficiales Wyatt Earp, Morgan Earp, Virgil Earp y Doc Holliday contra los vaqueros Billy Claiborne, Frank McLaury, Tom McLaury, Billy Clanton y Ike Clanton, acusados de diversos actos delictivos. Durante el enfrentamiento, que duró alrededor de 30 segundos, se dispararon unos 30 tiros y acabó con el fallecimiento de ambos McLaury, al igual que Billy Clanton.
En el Partido Socialista de Almería aún no se ha llegado a estos extremos, era otros tiempos, pero están empeñados en acabar con una fuerza política histórica y centenaria y unas siglas reconocibles desde tiempos inmemoriales como símbolo de una forma de hacer, en la que los más desfavorecidos se agarran como los osos a la miel.
Ahora nada de esto importa. Lo principal no son los votantes y las ideas de las que hacen bandera. Es tiempo de cuchillos largos, de guerra sucia, de batallas campales cara al público, en la que los protagonistas se han bajado al barro, se embadurnan y empiezan a lanzarlo al exterior como los vómitos de un enfermo terminal.
Las primarias del Partido Socialista en Almería han acabado con cualquier señorío y respeto por el compañero, si es que algún día lo hubo, en una fuerza política que ha gobernado este país casi la mitad del tiempo desde la restauración de la democracia. La afiliación masiva de ambas partes, previa a las votaciones del 17 de junio, ha terminado por hundir la escasa credibilidad de un partido que se desangra a borbotones, sin que ninguno de los contendientes sea capaz de parar, pensar y tomar decisiones.
Y claro, cuando el duelo es similar al que se vivió en Tombstone (Arizona), aunque sin pistolas, el resultado tiene todos los condimentos para acabar con el mismo final. Se vislumbra una debacle de imprevisibles dimensiones, en la que lo importante no será como acabe, catastrófico, sino cuantos y quienes aseguran durante una legislatura el puesto.
Llegarán los análisis sesudos, en los que se hará examen de conciencia y la promesa de cambiar las cosas, un análisis que se mantendrá vivo el tiempo que permanece sin deshacerse un azucarillo en un café. Y nueva patada adelante, con los mimbres hechos jirones, relegados a lo simbólico y a la espera de tiempos mejores. Y no se engañen, cada uno de los protagonistas del duelo permanecerá hibernado hasta la próxima disputa. The End.

La gastronomía une a Almería y León

Antonio Lao | 28 de mayo de 2018 a las 13:43

ORGANIZADO por Diario de Almería, el martes pasado el alcalde de León protagonizó un desayuno informativo en Almería, en el que cocinó los ingredientes que han permitido que su ciudad sea este año “Capital Gastronómica de España”. Unos ingredientes que Almería está echando a la sartén y con los que también espera ostentar este rango en 2019.
A lo largo de los dos días de estancia del primer edil leonés, Antonio Silván, con nosotros conoció de primera mano todo el potencial que acumulamos, que ponemos en valor cada día, para llegar a octubre, -cuando se tome la decisión-, con los deberes hechos y sin fisuras. De León he aprendido este tiempo lo importante que es una candidatura unida. En un proyecto de este tipo hay que alejar cualquier discrepancia y trabajar en aquello que todos compartamos y compartimos. Oídas las opiniones de la oposición y del sector hostelero, pienso que estamos en el buen camino. El proyecto suma a todos y no hay ni una sola fisura. Así que ya tenemos avanzado un trecho considerable.
El plan final de la candidatura contaba con 155 medidas, 155 ideas a poner en marcha y asumibles. Podían haber sido más o menos, en palabras del alcalde de León, pero todas ellas recogidas en una especie de catálogo que ha logrado en tan sólo seis meses consolidar a la capital del Bierzo como un referente dentro de la gastronomía del país. Bien es verdad que la ciudad ya trae de serie un enorme potencial histórico, barrios en los que perderse, sabores de prestigio y unas excelentes comunicaciones, perfiladas y consolidadas con la llegada del AVE. Pero no cabe duda de que la capitalidad la ha puesto en el mapa. La ciudad ha vuelto a descubrirse para aquellos que la podían tener olvidada.
Y es aquí donde Almería debe mirarse. Reconozco que el trabajo que el Ayuntamiento capitalino está haciendo merece, y mucho, la pena. Conjuga todos los verbos del sabor, en la misma medida que avanza en la consolidación de la marca, con los productos que nos distinguen y nos diferencian del resto. No desdeña ni un solo apoyo y son muchos los chefs locales y nacionales que se han sumado al propósito. Como ven la sensación que se transmite es que se progresa adecuadamente, por lo que el éxito debe estar garantizado. Nada más lejos de la realidad. La confianza es el peor de los enemigos cuando son otros, en este caso un jurado, el que tiene en su mano la decisión final. Y es ahí precisamente donde se puede avanzar aún más, cerrando todos los flancos y que no quede un solo cabo suelto. Deberes y trabajo, trabajo deberes en los tres meses que aún faltan para la decisión final. Un tiempo en el que no hay que dar muestras de agotamiento o de satisfacción. Al contrario, se trata de redoblar esfuerzos con nuevas ideas e iniciativas que pongan la guinda a un pastel que sabe muy bien.

La ciudad, la marca y la capitalidad gastronómica

Antonio Lao | 14 de mayo de 2018 a las 14:16

Confío que en octubre Almería sea elegida Capital Gastronómica 2019. El esfuerzo y el trabajo que se está haciendo bien merece una recompensa. Pero cuando las cosas no dependen de uno mismo, sino que están implicados muchos más actores, hay que tener paciencia y ser cautos. Pero si a lo largo de estos meses, desde la Feria del Turismo de Madrid (FITUR), ha quedado algo claro ha sido la unidad de criterio, el apoyo sin fisuras y la proyección que Almería y su provincia como marca, así como una prolongada exposición mediática en el que se han expresado todos y cada uno de los argumentos por los que la ciudad merece una nominación de este tipo.
El último ejemplo lo he vivido en el Salón de Gourmets de Madrid. Una vez más la unidad de criterio, con la inestimable colaboración de la marca Sabores de la Diputación, ha permitido definir una candidatura sólida en busca de un objetivo claro. Pero si hay algo de lo que nos podemos sentir satisfechos es del apoyo que los más importantes chefs de la provincia y los más mediáticos del panorama nacional están expresando hacia Almería. Ya no somos nosotros los que contamos y cantamos nuestros puntos fuertes, la base sobre las que se asienta una candidatura, sino que desde fuera confían de forma plena y desinteresada en el valor de nuestros productos, en la identidad de nuestros platos y en la solidez de nuestra tradición gastronómica para convencer a un jurado, a un equipo de decisión, que tiene sobre sus mesas suficientes argumentos como para que la balanza se decante hacia la capital.
La tarea, a pesar del trabajo y esfuerzo realizado, aún está en sus inicios. Desde ahora y hasta el mes de octubre, cuando conozcamos al ganador, la capital debe multiplicar su presencia, consolidar la marca y proyectar al exterior, aún más si cabe, la solidez de una candidatura que camina con paso fuerte y decidida en pos de un logro que nos catapultará un paso más al mercado turístico y gastronómico nacional. Conocemos poco de quienes y cuantos serán nuestros competidores, aunque Guadalajara suena con fuerza. La ventaja adquirida en todo este tiempo no es baladí, aunque hasta el último momento todo puede pasar. Quizá por ello, la proyección que un evento gastronómico como el Salón de Gourmets de Madrid, con los responsables de la candidatura visitándonos tiene que suponer, otra cosa sorprendería, un espaldarazo más en el reto que el Ayuntamiento capitalino se ha puesto de cara a 2019. Y es que con metas como esta el trabajo es más llevadero, los pequeños fracasos se superan con una sonrisa y las zancadillas, que también las hay, se sortean a modo de manoletina y a seguir a la búsqueda de la meta. Eso si, no se puede detraer ni un solo esfuerzo. Al contrario, hay que buscar, si es necesario, más medios y más persona para una candidatura que tiene solera.