Un hospital para Roquetas

Antonio Lao | 11 de diciembre de 2017 a las 12:46

Los presupuestos de 2018 del Ayuntamiento de Roquetas recogen una partida de 10 millones de euros para construir un hospital en la localidad. Un centro, más que necesario, que lleva en la agenda del alcalde más de una década. Es ahora, con las cuentas del consistorio saneadas, cuando Gabriel Amat se ha decidido a dar el paso y consignar una importante inversión para poner en marcha las obras.
Aunque toda la oposición está de acuerdo en la necesidad, los matices les han llevado a votar en contra en el Pleno de presupuestos. Tanto socialistas como Ciudadanos ven un tufo electoralista en la decisión del equipo de gobierno, cuando queda un año y medio para las elecciones municipales. Consideran que es una baza de cara a los vecinos, difícil de contrarrestar. Y no les falta razón. Sin embargo, quien ejerce el gobierno es quien decide cuáles son las prioridades, en este caso municipales, y los actuales dirigentes consideran que ha llegado el momento de avanzar en el hospital, una infraestructura compartida por todos.
Hasta ahora es la Junta de Andalucía quien ejecuta proyectos de este tipo, aunque seguro que no va a desdeñar la oferta que le hará el Ayuntamiento roquetero. No lo ha hecho con la variante de la localidad, en la que el consistorio ha pagado parte de la obra y como tampoco lo hizo en muchos pueblos y ciudades de Andalucía, cuando los ayuntamientos se ofrecieron a ceder suelo y a construir colegios allí donde se necesitaban. Y esta batalla la oposición de Roquetas la tiene perdida. Y tan es así que en el turno de palabra, el portavoz socialista apoyó el hospital, aunque pensaba que no es el Ayuntamiento quien debe pagarlo. Manolo García se la puso al alcalde como a Felipe II: “en unos días voy a Sevilla a reunirme con la consejera de Salud, por lo que es un buen momento para que te vengas conmigo de invitado. Ya sabes que no voy de tapado nunca”. A partir de aquí no hubo más debate. Casi todo estaba dicho. El Pleno aprobó las cuentas de 2018, con una partida de 10 millones para el hospital de Roquetas. Necesario por el número de habitantes; importante por el turismo que cada año llega y vital por el prestigio que añade a una ciudad en crecimiento.
Ahora la pelota queda en el tejado de la administración autonómica, que no tendrá más remedio que aceptar el envite, esperar la construcción, dotarlo de medios y asumirlo como propio, con lo que todos, sin excepción quedarán, quedaremos, contentos. Y es que en un asunto tan vital como este, con lo que supone, no ya en mejora de la calidad asistencial para el pueblo, sino en puestos de trabajo directos e indirectos, aquellos que opten por poner chinas en el camino se verán perjudicados. Lo básico no es quien lo construya, sino que sea una realidad. Ya saben: gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones.

Promesas

Antonio Lao | 11 de diciembre de 2017 a las 12:43

Admiro la capacidad del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, para venir a Almería cada tres meses y decir siempre algo nuevo sobre el AVE que nos debe unir con Murcia, cuando la realidad de los últimos nueve es que los avances han sido más bien escasos y la fecha de culminación de las obras sigue anclada, ¡ojalá!, en 2023.
No entiendan mi comentario como una crítica. Al contrario. Soy, a pesar de los años, tan crédulo que he grabado en mi cerebro a sangre y fuego la fecha anunciada por de la Serna. Y mientras no se demuestre lo contrario voy a creer en sus palabras. Sin embargo, tanto optimismo se resquebraja en la misma medida en la que ejerce de político, más que de responsable del Gobierno de España, y nos vende con la aprobación, no ya de sus correligionarios, sino de todos aquellos que conforman la sociedad de esta provincia, que adelantar tres meses la fecha de la redacción de los proyectos de obra es poco menos que la panacea que nos sacará del siglo y medio de olvido en el que esta esquina de España ha sido sometida.
Lamento que nos vendan como AVE lo que al final será un tren rápido, pues en 64 kilómetros del trayecto con Murcia -todos ellos en nuestra provincia- sólo habrá una vía. La justificación, repetida una y otra vez por los voceros habituales hasta ver si se convierte en verdad, es que no hay suficiente tráfico para pensar en que sea doble. Discrepo de un análisis que creo simplista. Es muy posible que hoy no sea necesaria, pero el cortoplacismo no es el objetivo de los gobiernos, sino el futuro y la realidad que nos podemos encontrar cuando pasen los años.
Pero como el papel lo aguanta todo y la realidad, mal que me pese, es que en los últimos seis años no se ha hecho nada más allá de un conglomerado de declaraciones y promesas, cada uno plantea aquello que estima oportuno, como el Puigdemont de turno, que siempre habrá alguien que lo difundirá como gran logro alcanzado, cuando la realidad no es otra que una forma más de fake news, tan en boga en los tiempos que corren. Presos de la redes sociales, el caldo de cultivo al que asistimos cada día, seguro que no habrá problema en que el ministro nos visite cada tres meses, tal y como se comprometió y está cumpliendo, para repetir argumentos, a sabiendas de que en los presupuestos del Estado de 2017 no hay un sólo euro y es posible que en los que están por venir -si es que logran aprobarse algún día- tampoco haya un euro para el comienzo de unas obras largamente demandadas, que no se otean en el horizonte.
Hasta la Mesa del Ferrocarril, muy crítica en los últimos meses, parece que ha sido abducida por Íñigo de la Serna, después de que los recibiera el sábado pasado. Queda en el debe de sus representantes y en el haber del ministro y su oratoria un cambio tan significativo. Sea.

El moribundo Cable Inglés

Antonio Lao | 27 de noviembre de 2017 a las 10:49

Estoy convencido que ninguna ciudad española permitiría tener en condiciones infames de conservación el Cable Inglés. No entiendo como los almerienses soportamos humillación tras humillación y no nos rebelamos ante tanta ignominia, olvido, abandono y dejadez.
El vallado de este Bien de Interés Cultural (BIC), que está entre nosotros desde hace más de cien años, viendo transcurrir la vida de los que aquí habitamos desde 1904, debiera avergonzar a todos cuantos tienen responsabilidad en el mantenimiento del monumento y que, como sin con ellos no fuera, se han dedicado esta semana que termina a echar balones fuera, en la misma medida que el portero de fútbol repele los lanzamientos de los atacantes contrarios.
Arquitectos y Amigos de la Alcazaba, sensibilizados como en otras tantas ocasiones y criticados por ser “moscas cojoneras” de la coherencia, la verdad y de luchar contra el olvido apelan a un gran pacto político que lo ponga a salvo. Un guante que han lanzado, un S.O.S urgente para tratar de buscar la sensibilidad, el criterio y la coherencia que las administraciones, en especial el Ministerio de Fomento, a quien pertenece, no tiene.
Me gustaría conocer la opinión del ministro De la Serna si el monumento estuviera en el Paseo de Pereda de Santander y fuera el símbolo identificativo de la ciudad, de la que él fue alcalde. Ayer volvió a la capital y hubo ocasión de interpelarlo. Lamentablemente, nos dio una larga cambiada o patada hacia adelante, escudándose en la ausencia de presupuestos y en el tiempo, para dilatar una obra que requiere la urgencia de un emblema de la ciudad.
En los últimos 40 años el monumento, ejemplo de la arquitectura del hierro, sólo ha recibido un parche tras otro, con el que se ha sostenido en pie a duras penas. Aunque el riesgo real de derrumbe, así como para aquellos que se acercan a verlo, no haya disminuido ni un sólo ápice. ¡Qué lamentable espectáculo estamos dando! ¡Cuánto olvido hay que soportar más para disponer de algo de atención de aquellos que tienen en su mano las soluciones!
Esta puede ser la gota que colma un vaso que se derrama por todas partes. Ferrocarril del siglo XIX, desaladoras cinco años anegadas y sin visos de recuperarlas, túneles del AVE tapiados, déficit hídrico crónico. Y aún así esta tierra de emprendedores, de auténticos gladiadores de la innovación sigue adelante, mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos, sin más ayuda que la que nosotros mismos nos prestamos. Con pena, con rabia contenida y con indignación me temo que no podemos esperar más que alguna declaración para aliviar tensiones, el compromiso de palabras que se las lleva el viento y a esperar a que escampe, como en tantas otras ocasiones.

Esperando al ministro de la Serna

Antonio Lao | 20 de noviembre de 2017 a las 18:16

Finales de noviembre, para mantener la promesa, debe ser la fecha en la que el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, cursará nueva visita a Almería. Con esta serán tres la ocasiones en las que ponga pie -vendrá en avión y no en tren- en tierra en la provincia ferroviaria más desierta de cuantas componen la península.
El tiempo transcurre, lento pero inexorable, para que las promesas que hizo en materia de infraestructuras, y que todos creímos, se cumplan con precisión suiza, como los relojes. Han pasado solo seis meses desde la famosa reunión con la sociedad almeriense, en la que el que fuera alcalde de Santander se comprometiera a que el AVE a Almería sea una realidad en 2023. Nada hace pensar lo contrario. No obstante, la distancia que separan las palabras del papel es inmensa y ya no les digo la que existe entre la celulosa y la realidad. Yo diría que el trecho es sideral.
Cuando hablo de comunicaciones e infraestructuras ferroviarias con empresarios, políticos y ciudadanos de la calle, la duda los asalta nueve de cada diez veces. El miedo a los incumplimientos se instala en la misma medida en la que el tiempo transcurre, el Gobierno aún no tiene presupuestos para el próximo año y los pasos dados para la redacción y licitación de proyectos sigue siendo una incógnita.
Pues a pesar de eso, sigo creyendo en la palabra del ministro. Todavía persiste en mí la voluntad positiva, encarnada en la solidez de sus palabras y en ese positivismo del que siempre he hecho gala, que me hace ver la botella medio llena.
No se dan, la verdad, muchos datos para acompañar mi optimismo. Al contrario. La realidad es puñetera y ya no se nos vende un AVE, con doble ancho de vía. Habrá una sola que una Almería con Murcia, pues en opinión de los responsables, es más que suficiente para hacer frente a las necesidades de esta tierra y a un futuro crecimiento. Es posible que hasta tengan razón, pero no debemos resignarnos. Al contrario. Como almerienses nuestra reivindicación y exigencia debe pasar por la doble vía y, si no es posible, al menos que la plataforma se quede preparada para cuando sea necesaria. Tampoco tenemos muy claro como va a ser el soterramiento de las vías y si la estación permanecerá donde está o nos mandan a El Puche. Y finalmente tenemos el tipo de tren que las surcará y la velocidad a la que podrá circular.
Como ven no son cuestiones baladíes. Todas ellas a la espera de respuesta y confirmación por parte del ministro De la Serna en su próxima visita a Almería. Mantengamos la cordialidad con aquellos que vienen a vernos y cumplen, pero seamos intransigentes y no cedamos un ápice en unas demandas justas y necesarias para mantener a esta tierra en la senda del crecimiento que todos nosotros, casi sin ayuda, hemos logrado.

Almería es de cine

Antonio Lao | 13 de noviembre de 2017 a las 10:48

Ayer comenzó la XVI edición de Festival Internacional de Cine de Almería (FICAL). Un certamen que ya se ha convertido en un referente del séptimo arte a nivel nacional, con una más que interesante proyección internacional. La labor que está llevando a cabo la Diputación no es fácil. Al contrario, es una tarea ardua y compleja, en la que está implicada toda la provincia, con la inestimable colaboración de importantes empresas de este país como Televisión Española, Correos, Movistar, La Caixa o Loterías.
Esta tierra es de cine y, como tal, aquí el árbol del celuloide crece abonado y ramifica con la misma facilidad que el spaghetti western es sinónimo de Almería cuando de cine del oeste se trata. Vivimos en los sesenta un edad de oro que creíamos que no volvería jamás. Sin embargo, para nuestro gozo y regocijo, estamos inmersos en un nuevo renacimiento de los rodajes. Y es que la provincia dispone de la luz, de los paisajes y de las condiciones que son atractivas, tanto para grandes producciones, como para la filmación de un spot publicitario. La presentación en Madrid, en el emblemático edificio de Telefónica de la Gran Vía, de la edición que esta noche abre el telón, fue esta semana toda una declaración de intenciones de las aspiraciones de un festival al alza, que se consolida a pasos agigantados dentro de los que tienen lugar cada año en la península. No es una tarea fácil, nadie piensa que vaya a serlo, pero tenemos ingredientes y condimentos para preparar un certamen atractivo para todo lo que mueve el séptimo arte.

El premio Almería Tierra de Cine a Sophia Loren viene a confirmar las aspiraciones de las que se partieron hace 16 años y que hoy son una realidad. Aquí han rodado los grandes del género y volver a esta tierra siempre es motivo de alegría, un buen momento para rememorar lo que un día fue y como el paso del tiempo ha confirmado aquellas películas como clásicos, unas más que otras, pero que de una u otra forma están en la memoria colectiva de los amantes del cine mundial. Las imágenes de Lawrence de Arabia, Indiana Jones o la Trilogía del Dolar, por ejemplo, se han instalado entre nosotros, en la misma medida que han hecho grande el inmenso plató natural para el cine que son los escenarios del desierto de Tabernas o las playas de Cabo de Gata. Incluso hemos avanzado un paso más. Ya comenzamos a aprovechar el turismo asociado al séptimo arte como elemento diferenciador de una provincia que tiene lo que otras muchas de la costa española, pero a la que se pueden sumar las imágenes y el atractivo que la gran o pequeña pantalla ha dejado en nuestras retinas y que perdurarán siempre. Y si alguien tiene la tentación de olvidar, que no es el caso, para eso están las plataformas televisivas que cada poco reponen filmes que refrescan memorias para nuestro deleite.

Historia viva de Almería

Antonio Lao | 6 de noviembre de 2017 a las 12:51

Ver juntos en una misma mesa, repasando la historia de Almería, al que fuera gobernador civil y presidente de la Diputación de Almería, Tomás Azorín; al diputado, secretario general de UGT y del PSOE, José Antonio Amate; al concejal y delegado del Gobierno de la Junta, Emilio Martínez o a la secretaria de Estado, diputada y ahora concejal, Cunsuelo Rumí es impagable. La reunión la propiciaba el lunes la Agrupación Local del PSOE de la capital, dentro de las jornadas y actos que ha organizado con motivo de su 125 Aniversario. Dos horas de conversación, que se hicieron cortas, para recordar los últimos 40 años de esta provincia desde dentro de la administración. Cuatro décadas en las que los protagonistas tuvieron un papel esencial en el desarrollo de esta tierra. Un tiempo que, por poner algunos ejemplos, sirvió para que la tierra que habitamos haya pasado de tener un solo hospital, la Bola Azul, a disfrutar de tres e innumerables centros de salud; de no disponer ni de un kilómetro de autovía a superar los trescientos o de ir a estudiar a Granada a contar con una universidad en la que cursan estudios más de 14.000 alumnos.
Pero si importante es el avance que este tiempo ha supuesto, ahora que se puede mirar con perspectiva, y como lo vieron ellos cuando ejercían el gobierno de la ciudad, mucho más interesante fueron las anécdotas, -se pudieron escuchar por decenas- que se multiplicaban y solapaban en la misma medida que se avanzaba en el desarrollo y crecimiento de una provincia, que como el propio Tomás Azorín recordó, ha crecido un 75% en población.
Delicioso el comentario de José Antonio Amate, que cada semana se llevaba al Congreso los periódicos provinciales y buscaba al ministro de Fomento de turno para concienciarlo de la necesidad de hacer las autovías: “Cuando me veían se iban a otro lado con tal de no verme y soportar la matraca que les dábamos”. Impagable la memoria de Emilio Martínez, delegado del Gobierno de la Junta, relatando cómo se lograr abrir el Hospital Torrecárdenas, que llevaba dos años construido y sin ser abierto. Para pasar a la historia de las pequeñas cosas, las palabras de ese verso suelto que siempre ha sido Consuelo Rumí, ahora con mayor libertad que nunca, en su paso por la secretaría de Estado de Inmigración, “en los peores momentos de la aplicación de la Ley” o en Administración, cuando “lo único que gestionábamos eran recortes por la crisis”.
La historia la escriben aquellos que la hacen. Recordamos fechas y hechos y protagonistas. Todo con la rigurosidad que las ocasiones merecen, aunque a veces se me antoja importante sumar detalles, que a juicio de los que la redactan, pueden parecer secundarios, pero que escuchados en la voz de sus protagonistas adquieren una dimensión aún mayor.

La fuerza agrícola de Almería

Antonio Lao | 30 de octubre de 2017 a las 13:41

Casi un centenar de empresas de la provincia, muchas de ellas autóctonas y el resto con importantes delegaciones, han estado presentes en la que se vislumbra como la gran feria agrícola del Mediterráneo: Fruit Atraction de Madrid. Todos, casi sin excepción, conocemos el peso de la agroindustria de esta tierra, pero quizá no somos conscientes hasta que no vemos despliegues como el vivido en IFEMA del 18 al 20 de octubre.
Ocupando un pabellón del recinto ferial, la horticultura almeriense ha mostrado músculo, a la vez que ha puesto sobre la mesa el enorme potencial que posee, la capacidad de innovación, la generación de empleo y riqueza que genera, así como la enorme calidad de los productos que produce.
Bastaba con darse una vuelta por cualquiera de los stands que las diferentes firmas han instalado y hablar con sus protagonistas para conocer de cerca la ingente capacidad de negocio que la agricultura mueve en esta tierra. Sorprende, para bien, la imagen que mostramos al exterior, como un sector pujante, altamente cualificado y con la capacidad de poner en el mercado aquellos productos que demanda el consumidor.
El trabajo está en parte hecho. No ha sido fácil el camino hasta aquí, siempre plagado de trampas y obstáculos, pero acostumbrados como estamos a buscar soluciones sobre la marcha, al final tenemos ante nosotros un ingente mercado de consumidores que tienen en los productos de Almería la seguridad alimentaria que cualquier comprador busca.
Pero no está todo hecho. Muy al contrario. Ahora es cuando tenemos ante nosotros el reto, ingente, de mantenernos en la cima. Si llegar no ha sido fácil, aún desconocemos lo que significa permanecer en lo más alto.
Y es ahí donde juegan un papel importante las organizaciones que el propio sector se ha dado asimismo para preservar la marca de nuestros productos. Asociaciones que deben perseverar y ahondar en el trabajo de alcanzar el reconocimiento a lo que aquí se cultiva, a la vez que conjugar los peligros que se ciernen y que llegan de nuestros competidores, que no siempre lo hacen en buena lid.
Y las administraciones, aquellas a las que se les llena la boca cuando acompañan al sector a eventos como Fruit, pero que luego no se retratan como todos esperan a pie de campo. Las ayudas, que de una u otra forma siempre acaban llegando, tienen que ahondar y profundizar no ya en la venta de los cultivos, sino en la mejora de las infraestructuras es instalaciones y en facilitar el trabajo para que problemas como la escasez de agua, de verdad sean sólo un mal sueño al cabo de unos años. Otra cosa será sólo parches en un sector que se ha hecho asimismo y que alberga la esperanza de seguir dando alegrías.

Agua para crecer

Antonio Lao | 24 de octubre de 2017 a las 13:37

Más de cuatro mil agricultores del Levante de la provincia se han manifestado esta semana pidiendo soluciones a los problemas de agua que padecen. Problemas que este año se han agravado un punto más, si cabe, por la pertinaz y estacional sequía que vive el país, en especial y en lo que a nosotros afecta, a la cuenca del Guadalquivir y Tajo. Con el pantano del Negratín bajo mínimos, el trasvase del Tajo-Segura empequeñecido y con la desaladora de Villaricos en el limbo, no es de extrañar que los agricultores, -esta vez sí-, salieran a la calle en masa pidiendo aquello que es justo. Y lo justo es acabar con la situación de interinidad permanente que tienen sus cultivos, pendientes siempre del cielo.
La agricultura de esta provincia es sector primario porque nosotros lo queremos así. Sin embargo todos conocemos que es una industria, con lo que ello supone, en la que viven y trabajan gran parte de los que en esta tierra habitan. Es verdad que el turismo o la industria del mármol absorben una parte razonable del empleo, pero no lo es menos que la agroindustria es el motor de desarrollo de una provincia que, como pocas, ha logrado sacar el máximo aprovechamiento de sus recursos.
Bajo estas premisas, alabadas por todos aquellos que pueden hacer algo siempre que es posible salir en la foto, sorprende de forma ingrata que una desaladora aprobada y presupuestada, como en su día fue la de Villaricos, permanezca cinco años anegada por las lluvias de entonces y no sean capaces de concluirla, alegando problemas jurídicos o escasez de fondos en los presupuestos.
Soy de los que creen que para sacar adelante un proyecto el principal argumento siempre debe ser la voluntad. Y aquí, aunque a muchos seguro que les duele, no la veo por ninguna parte. No se pueden escudar en los problemas jurídicos del caso Acuamed para justificar la paralización y, mucho menos, escasez de recursos, cuando es evidente que los beneficios que dará a medio o largo plazo superan con mucho la inversión. Ahí sigue también pendiente la segunda fase de la desaladora de Carboneras, vendida a bombo y platillo cuando se hacía la primera y ahora, cuando se necesita, nadie tiene intención de recuperar un proyecto necesario.
Aunque los agricultores demandan agua más barata, y no les deja de asistir la razón, también tienen claro que en caso de escasez -y ahora estamos en este momento- prefieren aflojar el bolsillo, con tal de mantener sus cultivos. El camino emprendido el lunes, saliendo a la calle, es el adecuado cuando ya no queda otra. Y no debe ser la última vez. La presión hacia aquellos que gobiernan parece que es el único argumento que se escucha, sobre todo cuando hay elecciones a la vista y el roto que se puede hacer a aquellos que gobiernan puede ir más allá de la pérdida de unos votos a muchas alcaldías.

Andalucía, la despensa de Europa

Antonio Lao | 16 de octubre de 2017 a las 13:02

EL miércoles, el Grupo Joly, al que pertenece Diario de Almería, presenta en Fruit Atracttion la cuarta edición de su Anuario de Agricultura. Esta vez lo dedicamos a la Salud y como las frutas y las hortalizas inciden de forma positiva en ella. Nuestra intención es que sea como una especie de compendio del sector agrícola y alimentario de Andalucía, con una marcada e indudable proyección nacional. Este año damos un salto cualitativo y cuantitativo: lo convertimos en andaluz. Y quién mejor que el Grupo Joly y sus nueve periódicos en las distintas provincias de la Comunidad para liderar un proyecto que consideramos, puede ser, una obra de consulta indispensable para un sector, el agroindustrial, que supone una parte fundamental en el Producto Interior Bruto (PIB) de nuestra tierra, además de liderar las exportaciones.
El poeta brasileño Mário Quintana dice que “el secreto no es correr detrás de las mariposas…es cuidar el jardín para que ellas vengan a tí”. La frase trata de resumir lo que pretendemos este año con el Anuario Agricultura&Alimentación, que dedicamos a los beneficios que para nuestra salud tiene una dieta equilibrada, una dieta saludable, en la que destaquen el consumo de grupos de alimentos como frutas y verduras y, por extensión, de los esfuerzos para recomendar una adecuada proporción de nutrientes que puedan asegurar una mejor calidad de vida y una óptima seguridad de los alimentos que se consumen. La frase resume lo que somos capaces de lograr. Siendo, como somos, una tierra en la que se buscan los mejores productos y mejor calidad y conociendo, como conocemos, lo que la mano de los agricultores andaluces han logrado, no les debe extrañar que el cuarto Anuario “Agricultura & Alimentación”, que el Grupo Joly edita, se lo dediquemos a los beneficios que las hortalizas y las frutas tienen en la salud de los humanos.
La agricultura ha traído a Andalucía futuro. Los invernaderos de Almería o los cultivos de fresa de Huelva, por poner dos ejemplos, han sido, son, esperemos que sigan así por mucho tiempo, un motor de desarrollo tan ingente que Andalucía ha pasado de ser una de las cenicientas del Estado en exportaciones a dar un salto cualitativo y situarse en el zona noble de la tabla.
Innovación, desarrollo, nuevas tecnologías, agro industria, todas ellas palabras con un significado conjunto y homologado, que no es otro que bienestar, empleo y crecimiento. Pero nada sería posible sin unos productos de calidad y primer nivel. Si logramos calmar la sed de una creciente agricultura generadora de cifras mareantes cada campaña y creadora de miles de empleos, se abre ante nosotros un futuro prometedor, generador de muchos empleos y de un crecimiento sostenido de nuestra renta per-capita.

Una pica en Sevilla

Antonio Lao | 9 de octubre de 2017 a las 11:31

Ramón Fernández Pacheco fue el protagonista del Foro Joly en Sevilla. El alcalde de la capital tuvo la oportunidad de mostrar a la sociedad andaluza, reunida en el hotel Alfonso XIII, su visión de la ciudad, el papel que debe desarrollar dentro de la Comunidad Autónoma, los problemas a los que tiene que hacer frente para alcanzar su máximo desarrollo o el famoso “síndrome de esquina” que nos persigue desde el siglo XIX. El primer edil, el primero de capital andaluza que tiene la oportunidad de explicar a toda la comunidad el trabajo que desarrolla al frente de la ciudad más oriental de la región fue presentado por el líder del PP andaluz, Juanma Moreno. A lo largo de su intervención, muy meditada y con las ideas muy clara, Fernández Pacheco fue capaz de encontrar la complicidad de un público variopinto, en el que además de muchos compañeros de su partido, se encontraba un número importante de empresarios sevillanos y de representantes de la sociedad que habita en la ciudad del Guadalquivir.
No era fácil el morlaco que le tocó en suerte y lo lidió con temple, criterio, midiendo los tiempos y afrontando con madera de líder toda suerte de preguntas a las que fue sometido. Almería, nunca lo sabremos muy bien, si está lejos de Sevilla o al contrario, o simplemente está donde tiene que estar. Bajo esta premisa, el alcalde hizo un discurso enérgico, reivindicativo con la Junta de Andalucía por sus incumplimientos con su tierra y valiente en su papel de las infraestructuras de las que aún carece esta tierra, y que son responsabilidad del Gobierno Central.
Su insultante juventud hizo que aquellos que lo escuchaban se sorprendieran, ante la notable oratoria de la que hizo gala, el conocimiento que mostraba ante su discurso y la facilidad con la que sorteó los envites del presentador. Ante estos argumentos no sorprendió luego el conjunto de elogios que recibió de sus compañeros, por otra parte esperados, y de aquellos que no tenían motivos, a no ser que de verdad creyeran que estaban ante un político con futuro, no sólo a nivel provincial, sino también andaluz. En medio de ese mar de sensaciones positivas, a nadie sorprendió que Fernández Pacheco dirigiera sus críticas más ácidas hacia la Junta de Andalucía, administración que bajo su punto de vista tiene olvidadas a las provincias de la periferia. La afirmación la justificó, por ejemplo, en los años que lleva esperando la conexión de Almería por autovía desde la A-92; el retraso en la rehabilitación del Ayuntamiento; los 15 hectómetros de aguas residuales que se echan al mar y que luego hay que desalar o los 13 años que lleva el Ayuntamiento batallando para poder contar con un nuevo Plan General de Urbanismo, que defina la ciudad del futuro. El alcalde, como ven, mostró sus credenciales para ser uno de los líderes de su partido a nivel regional en el futuro cercano.