El Cortijo del Fraile

Antonio Lao | 12 de septiembre de 2011 a las 13:26

Cualquiera de los esperpentos de Valle Inclán cuenta con más dosis de credibilidad y realismo que la actitud de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Níjar con el Cortijo del Fraile.

Tener que soportar las declaraciones del delegado de Cultura anunciando que mandaba al Cortijo a los técnicos a comprobar el estado de los muros, -cuando él y todos sabemos que desde hace años amenazan ruina y ahora han acabado cediendo-, no deja de ser una broma de mal gusto, que de no mediar lo serio del asunto bien merecía que tal y como ha llegado a la delegación cogiera las maletas, se marchara y regrese a su trabajo, en el que esperemos lo haga mejor que como delegado.

No es tolerable y si denunciable que la administración andaluza trate de escurrir el bulto con declaraciones vacías y pasividad, a la espera de que escampe hasta la próxima vez. Urge, sin dilación, que el consejero de Cultura exponga sus planes sobre el Cortijo para que todos los conozcamos, vaya con la verdad por delante y se olvide de los parches acuosos, que lo único que consiguen es enervar a los ciudadanos y generar una constante pérdida de credibilidad en aquellos que nos gobiernan.
No le anda a la zaga el alcalde de Níjar, Antonio Jesús Rodríguez. Siempre atento a pescar en río revuelto, el inefable primer edil busca en cada momento  poner la guinda a un pastel para que la mejor parte caiga de su lado, aunque declaración tras declaración se sumerja en un lodazal, en el que su interés no es si se recupera o no el Cortijo del Fraile, sino cómo se paga a su dueño y cuál es el valor añadido que se obtiene con la permuta de terrenos. Se olvida Antonio Jesús Rodríguez que en tiempos de crisis las viviendas, los campos de golf y las recalificaciones han pasado a la historia.

Transcurrirán muchos años hasta que regrese la necesidad de nuevas construcciones y con ellas la posibilidad de especular  y obtener buenos dividendos. Ahora, mal que le pese a la Junta y al Ayuntamiento de Níjar, toca rehabilitar el Cortijo, restaurar la historia y ponerla en valor. Es aquí donde todos encontraremos la posibilidad de obtener crédito, rendimiento y futuro. Lo demás es tratar de confundir y zancadillear.


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