El regreso de Fernando Martínez

Antonio Lao | 6 de mayo de 2013 a las 11:30

ElL día que Fernando Martínez, flamante secretario general de la agrupación local del PSOE de Almería, decidió optar al cargo ya sabía que contaba con una mayoría razonable. La experiencia es un grado y el Georgio Napolitano almeriense, como muy bien lo ha bautizado mi compañero Iván Gómez, no ha dado nunca en política una puntada sin hilo. Se mueve como pocos, nada como nadie y otea el horizonte con la pericia que dan sus muchos años de militancia, su notable preparación y, porqué no decirlo, los “golpes” en forma de fracaso, que también los ha tenido, a lo largo de su vida política.
El historiador almeriense, profesor universitario y ex-alcalde de la ciudad, se ha visto arropado por aquellos que han hecho política en Almería en los últimos treinta años. Por aquellos que han gobernando en los buenos tiempos y que han visto pasar las legislaturas desde las trincheras a base de pan y cebolla. Por aquellos que cuentan sus batallas por victorias y derrotas a la par, que mantienen más cicatrices de las que quisieran y heridas sin cerrar, a la espera de que el cirujano las cosa y el tiempo las disipe. Desde el lunes pasado Fernando Martínez tiene la tarea de recuperar muchas cosas, demasiadas diría yo, en un partido que ha ido dando tumbos mucho tiempo y en el que las personas se han impuesto a los programas y a las ideas. Bajo este prisma no es de extrañar el hartazgo de la sociedad, del pueblo, e incluso de los propios votantes. El profesor llega sin ataduras y sin complejos y, lo que es más importante, sin pretensiones. No quiere ser alcalde y sí pretende trabajar para que uno de los suyos ocupe el sillón municipal. Otra cosa es que le dejen hacer, que se sienta arropado, incluso por aquellos que se las prometían felices y que el lunes, tras el recuento, se toparon de bruces con la realidad más brutal y más dolorosa: la derrota. En el PSOE la experiencia sigue siendo un grado, la coherencia se impone y los experimentos los dejan para hacerlos con gaseosa. Aún así no lo va a tener fácil. Parece poco razonable que lo acusen de vieja guardia cuando un voto es un voto, sin importar la edad; tampoco tiene sentido decir que son los que siempre han gobernando, cuando en los últimos 15 años el poder sólo lo han visto de soslayo y, por último, no creo que la tarea que tiene por delante el ex-alcalde sea un camino de rosas. Al contrario, la vereda está serpenteada de espinas y algunas como clavos. La izquierda vive anclada en unas horas tan bajas, que creer que la alcaldía está a tiro de piedra es ser un iluso. Los ciudadanos están cansados de políticas de recortes, pero las encuestas se encargan un día si y otro también de recordar que en este mar revuelto, los socialistas no pescan.

  • maria

    Fernando, Me alegré un montón que salieras elegido, de los valientes se escribe la historia, en éstas horas bajas,me ha gustado tu decisión. te deseo suerte.saludos.


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