Fitur y otras formas de vender Almería

Antonio Lao | 23 de enero de 2017 a las 13:42

La marca España como destino turístico vive un momento glorioso. 75 millones nos han visitado a lo largo de 2016 y parece que la perspectiva, al menos por lo acontecido en Fitur, parece que no va a cambiar mucho este año. Pese a la que las circunstancias geopolíticas -yihadismo y terrorismo en destinos competidores como el Norte de África, Egipto o Turquía- nos están ayudando de forma notable, no es menos cierto que la adaptación sobrevenida con la crisis nos ha hecho más competitivo, ha permitido una reinvención de lo que somos en materia turística y ha abierto nuevas perspectivas y segmentos hasta ahora olvidados y que hoy son la base sobre la que se asienta el crecimiento. Nadie pone en duda que el sol, la playa, la gastronomía y nuestro carácter, por poner algunos ejemplos, siguen siendo y lo serán, esperemos que por mucho tiempo, la base sobre la que se asienta un sector que permite crear empleo, equilibrar nuestra balanza de pagos y soportar con cierta serenidad las acometidas de la crisis.
Bajo este paraguas no es de extrañar que una provincia como la nuestra, casi virgen aún en muchos aspectos, tiene por delante aún un enorme camino por recorrer y un crecimiento exponencial que otros destinos ya han agotado. Sea como fuere, Costa de Almería ha sido una de las estrellas que han brillado con luz propia en la feria de turismo más importante que se celebrar en Europa, junto con Londres y Berlín, y en la que se calibra o se toma la temperatura a un sector que nos da alegrías sin parar en los últimos años.
Al margen del optimismo que se respiraba en Madrid, del que todos en mayor o menor medida hemos bebido, Fitur también ha servido para confirmar lo que ya es un secreto a voces: las nuevas formas de promoción han llegado para quedarse, alejando al mundo tradicional de los folletos, aunque todavía los hay que visitan los stands bolsa en mano y se cargan con lo mejor de cada pueblo, a la espera de soñar con unas vacaciones de verano o de Semana Santa de ensueño. Con un incremento notable de viajeros en 2016, esta provincia se consolida con campañas tan interesantes como las protagonizas por Bisbal, multiplicando nuestra presencia en las redes sociales o con el regreso al aeropuerto y a nuestros hoteles de tour-operadores que un día se fueron en busca de nuevos destinos y que ahora entienden que aquí había y está lo que buscan.
Pero no hay que ser complacientes. Al contrario. La época de bonanza debe ser aprovechada, no ya para subir los precios (algo que ya se ha hecho), sino para mejorar instalaciones, insistir en rutas y proyectos y alcanzar a aquellos, que son legión, que aman las tierras vírgenes como el Parque Natural de Cabo de Gata, el Desierto de Tabernas o Sierra Nevada. Es ahí donde destacamos y podemos ser líderes a poco que nos lo propongamos.


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