Una más de ferrocarril y AVE

Antonio Lao | 1 de marzo de 2017 a las 17:50

Mientras la Mesa del Ferrocarril hace las maletas para llevar su protesta a Bruselas y se manifiesta por las calles de Almería, con más voluntad que apoyo, la provincia sigue sumida en el letargo de más de mil quinientos días sin obras en el AVE que alguna vez, eso espero, nos debe unir con la vecina Murcia. Loable el trabajo que los de José Carlos Tejada están haciendo para crear conciencia sobre la necesidad de mejorar las comunicaciones ferroviarias de esta tierra con el resto de la península. Lamentable y triste el papel que están jugando aquellos que nos gobiernan, anclados en la mentira fácil, el compromiso banal y en el papel mojado de las promesas que luego se incumplen.
Llevamos demasiados años esperando un compromiso real y serio por las infraestructuras ferroviarias de esta tierra. Tanto es así que en la memoria perdura la famosa frase del vicepresidente del Gobierno entonces, Rodrigo Rato, en la Diputación de Almería hablando de la llegada de la Alta Velocidad para los Juegos Mediterráneos. Obviamente los plazos nunca se cumplieron y, ni muchos menos, la palabra. Ya le importaba poco o nada, cuando al final todos conocemos las andanzas del señor Rato, encumbrado hasta el FMIo la presidencia de Bankia y caído en desgracia y veremos a ver si en la cárcel por los innumerables casos de presunta corrupción que atesora. Vamos, lo que viene siendo un pinta con botines de charol, chaqueta de Armani y oratoria fácil y mentirosa.
Desde entonces a hoy poco o nada han cambiado las cosas y han pasado 12 años. Algo más de dos lustros que no han sido capaces de instalar o instaurar la sensatez de aquellos que han pasado por el Ministerio de Fomento, tampoco por el Consejo de Ministros y, ni mucho menos, por los Presupuestos Generales del Estado. Cada 365 días se han consignado partidas importantes, a cien millones por año, aunque todos sabían que nunca se van a gastar.
Y en esas estamos, instalados en el olvido del Gobierno, en el pasotismo de los almerienses y en la necesidad de crear un estado de opinión fuerte, robusto y reivindicativo en el que está empeñada la Mesa del Ferrocarril. Llueva, truene o caigan chuzos de punta, lo importante es no desfallecer, no perder el interés en el objetivo y convertirse en la “mosca cojonera”, molesta, irreverente si llega el caso o es necesario, pero tancredista e impertérrita, mirando siempre al objetivo marcado.
Todo lo que no sea perseverar es darle margen de maniobra a los que, un día sí y otro también, llegan y nos prometen, para luego coger la primera puerta corredera que se encuentran y volver al cuartel de invierno, paraguas en mano, esperando a que escampe y hasta la próxima. Urge, más que nunca, una sociedad fuerte, una sociedad comprometida y para ello nada mejor que llegar al corazón de las necesidades.


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