Precios agrícolas, bulos y brokers

Antonio Lao | 6 de marzo de 2017 a las 11:18

El sector hortícola de la provincia ha vivido una campaña histórica en precios. Ahora falta completarla con los cultivos de primavera para consolidar un año que se recordará, por bueno, en los anales de la historia de la agricultura de esta tierra. Esta afirmación, como primera premisa, sin embargo, tiene innumerables flecos que conviene aclarar, porque de ser ciertos todos la conclusión no puede ser más positiva, pero lamentablemente para los que cultivan la tierra y para todos aquellos que se mueven en torno al mundo del plástico no todo son excelencias y, ni mucho menos,buenos dividendos por aquello que cultivan. Me explico. En uno de los autobuses que nos trasladaba cada día desde el hotel hasta la Messe de Berlín en febrero, tuve la oportunidad de charlar, largo y tendido, con uno de los históricos del mundo de la agricultura de esta provincia. Un hombre curtido en mil batallas y al que nada de lo que ocurre le sorprende ya. Y no es que venga de vuelta o que esté por encima de todo lo que acontece. Al contrario. Asentado, firme y gran conocedor de lo que se mueve en torno a la agricultura, se lamentaba amargamente de la incapacidad que tenemos, aún hoy, de marcar el paso, de dirigir nuestro propio destino frente a las grandes cadenas de distribución. “No hemos sido capaces todavía de sentarnos en una misma mesa y mucho menos de unirnos y blindar nuestros productos frente a los permanentes intentos de desestabilización o de marcar precios a la baja que nos atenazan. Y es que los pocos que ha habido sólo han servido para vernos las caras, alcanzar algún acuerdo y, nada más salir por la puerta, romperlo por la presión de aquellos que nos compran, por el miedo a perder un producto tan perecedero como el nuestro o simplemente, porque a pesar de todo, todavía existe un pequeño margen de beneficio que nos aleja de la concentración como alternativa real de lo que pudiera ser la gran marca Almería”.
Alertaba de los impagados que pueden provocar los precios elevados que se han logrado en enero en algunos productos. Los brokers, que son realmente a quienes les vendemos, han comprado por encima de lo que a ellos las grandes cadenas de distribución les ofrecen. El riesgo, por tanto, es muy alto. Y la queja principal. La incapacidad manifiesta para dirigir nuestro propio destino agrícola y empresarial. “Llevamos 50 años en este negocio y hoy, puedes creerme, estamos peor que hace veinte años. Desconocemos a quien vendemos y, en muchas ocasiones, hasta el precio que nos van a pagar por cada camión de género que sale de nuestros invernaderos , cooperativas y alhóndigas. Estamos casi como en la época de la uva de Ohanes, en la que los murcianos llegaban, se la llevaban, por supuesto sin precio, y luego había que confiar -no siempre sucedía- en que la pagaran.


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