#Quiero Corredor

Antonio Lao | 15 de mayo de 2017 a las 12:19

Incontestable. La cita del miércoles pasado en Almería al Encuentro del Corredor Mediterráneo, convocada por los empresarios del Levante español, y que daba continuidad a las celebradas en Tarragona y Murcia, ha supuesto un paso más -no debe ser el último- en la presión que distintos colectivos y sectores sociales, especialmente del mundo de la empresa, ejercen desde hace años, -más acentuada en los últimos meses-, para “convencer” al Gobierno de la necesidad de acometer las obras de un proyecto de comunicaciones básico para del desarrollo de la costa levantina, desde Gerona hasta Huelva. Más de 800 personas, encabezadas por el presidente de Mercadona, Juan Roig o por los empresarios más representativos de la provincia de Almería, demandaron compromisos serios de la administración estatal, en pro de una obra que se nos antoja clave para el presente y devenir futuro de la costa mediterránea.
La tarea es ingente. No va a ser un camino de rosas. Muy al contrario. El trabajo que hay por delante se me antoja de tal magnitud que sólo con constancia, argumentos y presión, se puede lograr un objetivo, no sólo necesario y justificado, sino esencial para entender el desarrollo de una costa preñada de un gran presente y un notable futuro. No se trata de priorizar unas infraestructuras sobre otras, aún siendo consciente de la importancia que tiene e Corredor del Centro para el futuro del país y las tierras por las que atraviesa. Pero dicho esto, es que la demanda mediterránea alcanza unos parámetros y límites muy por encima de cualquier argumento en contra. La costa levantina concentra una gran parte de la población de este país y ha alcanzado grados de desarrollo impensables, incluso sin el apoyo del Estado. ¿Se imaginan dónde estaríamos si nuestra realidad y nuestra proyección hubiera sido entendida y apoyada desde la administración central?
Pues ha llegado el momento de plantarse. De decir basta al olvido secular, al síndrome de esquina o al punto término, para abrazar la idea que el Levante es capaz de crear empleo, sumar Producto Interior Bruto (PIB) y tirar del carro de la economía, incluso en los momentos de crisis. Sentadas las bases y aunadas las voluntades, parece evidente que no es suficiente con los permanentes anuncios de los miembros del Gobierno, ministros y el propio presidente. Las palabras que el viento aleja nada más pronunciarse han de venir acompañadas de hechos tangibles, que en el caso de Almería y su provincia no bastan con la visita del responsable de Fomento, sino con euros contantes y sonantes en los Presupuestos Generales del Estado. Pero mucho me temo que entre catalanes, vascos y canarios y el peaje para aprobar las cuentas, vamos seguir más tiempo del necesario viendo pasar el tren, nunca mejor dicho, pero por otras vías que no son las nuestras.


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