Todo no vale

Antonio Lao | 10 de julio de 2017 a las 11:54

Cuando el populismo invade cualquier rincón, los riesgos de trivializar la política y transformarla en algo banal son tan elevados, que la erosión del sistema amenaza con convertir en meseta la montaña más alta. La introducción me sirve para alertar del constante uso torticero que se hace de la propaganda partidista para tratar de desgastar al contrario, sin importar lo más mínimo el daño colateral que se genera a la forma de gobierno que nos hemos dado y que, con errores, funciona con normalidad.
En las últimas semanas se han dado situaciones para lamentar, que me provocan una enorme tristeza, si no fuera porque estamos jugando con “las cosas de comer”. Me explico. No logro, por más que trato de ponerme en situación, entender los motivos que llevan a un partido político, me da igual su color, a poner en entredicho la labor de los profesionales cuando se ha gestionado con criterio y responsabilidad. El último caso lo hemos vivido con el incendio del Parque Natural de Cabo de Gata. Les faltó tiempo a algunos para poner en duda el trabajo del Infoca y para denunciar “los chambaos” que dan sombra a los bomberos de montaña en su vigilancia. ¿Qué habría que darles? Un chalet adosado con vistas a Sierra Nevada, un ático con paisajes marítimos de fondo. El compromiso de los agoreros brilla por su ausencia, en la creencia de que cuanto peor, mejor para ellos. Una irresponsabilidad.
En el caso sanitario ocurre tres cuartos de lo mismo. Cada año, cuando llega el verano, se pone el grito en el cielo por el cierre de camas, la ausencia de profesionales, el maltrato a los pacientes. En el caso de los sindicatos lo entiendo. Están en su papel de defender puestos de trabajo y los contratos de muchos trabajadores. No lo concibo, en cambio, cuando es la oposición la que pone en entredicho, en tela de juicio, la labor que se hace. Porque no se trata de desgastar a aquellos que gobiernan, que es comprensible, sino de poner en duda a uno de los mejores sistemas sanitarios del país, sembrando la inquietud entre los ciudadanos. Y eso es grave y no admisible.
El último de los casos tiene carácter municipal. Y es el intento del portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de poner en duda la colaboración que mantiene con el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento porque el Plan de Playas ha tenido dos semanas de retraso. El señor Cazorla insiste en que no hay de por medio rencillas personales o viejas cuentas pendientes de la campaña electoral, pero escuchando a unos y a otros y viendo como se desarrolla la obra teatral y sus actos, la realidad acaba imponiéndose a la ficción y cada uno queda retratado para la posteridad. El tiempo da y quita razones y al final de legislatura, esperemos estar allí todos, verán como los ciudadanos dejan a cada uno en su lugar.


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