Carta a los Reyes Magos (con retraso)

Antonio Lao | 8 de enero de 2018 a las 12:40

La magia de los Magos de Oriente debe perdurar siempre. La ilusión con la que reciben los regalos los más pequeños o admiran las cabalgatas es sinónimo de inocencia, sí, pero también de creer en lo posible.
Esta carta llega con dos días de retraso y tiene su explicación. Y es que cualquiera de las peticiones que contiene son un clásico para esta provincia y vienen con espera de años, en ocasiones demasiados, para los que aquí habitamos.
Ya puestos y con la desbordante felicidad que traen los Reyes Magos, parece más que razonable que la primera petición que haga la dirija a Melchor. Por aquello de encabezar la Cabalgata y ser de lo más serio y responsable, podría tener a bien mediar, en la medida de sus posibilidades, para que el Ministerio de Fomento, adelante plazos en la llegada del AVE a esta provincia. La fecha de 2023, a la que nos lo fía Íñigo de la Serna, está tan lejana en el tiempo que cualquiera sabe lo que puede ocurrir hasta entonces. Soy consciente de la dificultad que entraña la obra, de que no hay un euro consignado para tal efecto en el año que comienza y, para colmo de desdichas, no tenemos ni presupuestos para este ejercicio. De ahí la dificultad del reto que tiene por delante Melchor. Pero, si por algo se caracteriza es por ser mago, con lo que ello supone de posibilidad real de lograrlo.
Mi segundo deseo es para Gaspar. Todavía enmarcado en el corsé de responsable, aunque con un punto más de pícaro popular. La encomienda para él es avanzar en calmar la sed de la provincia. Consciente de la dificultad, me conformaría con desbloquear los trabajos en la desaladora de Villaricos, anegados desde hace seis años por las inundaciones que entonces se produjeron. La tarea, majestad, no es fácil. Soy consciente. Aquí cada uno cuenta una película de los acontecimientos y lo cierto es que ya no se a quien creer. Aunque lo único constatable es que el proyecto que debía haber saciado la sed del Levante y parte del Almanzora sigue enlodado en el armario de la burocracia y las declaraciones para salir del paso de unos y de otros.
El tercer deseo va dirigido a Baltasar. Último en la cabalgata, pero de lo más admirado por su simpatía, tendría a bien avanzar algunos pasos en la culminación de la autovía del mármol y en el proyecto Puerto-Ciudad. Es probable que sea uno de los regalos más fáciles de cumplir y que serían bien recibidos por los almerienses. Aunque, una vez más, me permito remitir mi misiva para que tenga a bien influir, en la medida de lo posible, ante aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de cumplirlo, para que el año próximo, cuando otra vez nos carteemos, pueda decir con orgullo, cierto júbilo y la admiración que merece, que su aportación ha ayudado a cumplir una promesa largamente demandada, olvidada en el cajón de lo posible y altamente improbable.


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