Desierto energético

Antonio Lao | 8 de enero de 2018 a las 12:14

Alcaldes de Almería, Jaén y Granada han emprendido en las últimas semanas una cruzada en defensa del eje eléctrico que algún día deberá unir Caparacena con La Ribina, pasando por los municipios de Baza y Vera. Un tendido que, entienden los primeros ediles y cargos públicos por los que discurriría, fundamental para el desarrollo industrial de comarcas deprimidas de tres provincias.
Aunque inicialmente hubo un principio de acuerdo entre la Junta de Andalucía y el Gobierno para incluir la línea en el Plan Energético Nacional, el paso de las semanas ha derivado en una batalla dialéctica entre ambas administraciones. Por un lado el ejecutivo nacional ha descartado el proyecto, acusando a la Junta de deslealtad, a la vez que aseguran que no ha hecho los deberes de solicitar a Europa Fondos de Desarrollo Regional (FEDER) que lo hicieran posible. Los alcaldes y el Gobierno andaluz, por contra, entienden que el ejecutivo que preside Rajoy no ha cumplido con su deber y ha condenado a miles de habitantes que viven en estas localidades al subdesarrollo y a la imposibilidad de atraer inversiones e industrias, entre las que se encuentran las relacionadas con la energía eólica.
La línea de 400 KW, según los estudios con los que cuentan los alcaldes de los municipios afectados, podría generar en torno a 1.500 puestos de trabajo sólo en el sector de las renovables. Una situación que, por ahora, no se va a producir. El tendido de alta tensión es vital para el desarrollo económico de 42 pueblos de las comarcas del Almanzora, Levante y Los Vélez, para garantizar un servicio digno al ya conocido como “desierto energético” almeriense, tras décadas de apagones constantes. Bajo estas premisas y conocedores todos de las ventajas que trae consigo el proyecto, al final lo importante no es el empleo, la industria o los parques eólicos que están en riesgo. Para incredulidad de los habitantes de los municipios afectados, asistimos a un tira y afloja de los partidos políticos, PP y PSOE, en el que prima el “y tu más” para tratar de quitarse el muerto de la irresponsabilidad de encima y, como siempre, esperar a que escampe y que la vida continúe. Un paisaje como ven triste y sombrío, en el que se ha echado de menos la unión de todos en defensa de un proyecto común y útil, no ya para el desarrollo de unas comarcas que lo necesitan como agua de mayo, sino como elemento primordial para evitar el despoblamiento brutal que vienen padeciendo en los últimos años.
Después, no se lo pierdan, vendrán las elecciones y sin la más mínima vergüenza torera solicitarán el apoyo de aquellos a los que ahora vituperan y olvidan al mayor de los ostracismos. Imagino que a la espera de un milagro en forma de cordura que, mucho me temo, no va a llegar por más que todos nos empeñemos en ello.


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