No somos dignos señor Ábalos

Antonio Lao | 2 de diciembre de 2018 a las 19:43

Después de cultivar el alcalde durante meses el género epistolar con el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, a la caza de una reunión para poner negro sobre blanco las necesidades ferroviarias de la capital, el titular del Ministerio ha tenido a bien darle cita para el próximo 10 de diciembre. Podría pensarse que bien está lo que bien acaba, aunque en el caso que nos ocupan son muchos los flecos que hay por cerrar, demasiadas las cuentas pendientes y escasos los fondos a repartir. A una semana del encuentro deseado todo parece indicar que el alcalde de la capital se vendrá de Madrid con las manos vacías. No cabe duda que llenará las alforjas de promesas, de apuestas a largo plazo y de compromisos que, pasado el tiempo, se cumplirán o no.
En los últimos años he visto pasar por la cartera de Fomento, y para no alargarme mucho, a Elena Delgado, Ana Pastor e Íñigo de la Serna. Todos, sin excepción, ha visitado Almería cargados de buenas palabras, aunque desde el año 2000 en el que Rodrigo Rato avanzara la posibilidad de conectar Almería con Madrid por AVE, tan sólo hemos visto como en los tiempos de Jesús Miranda Hita, como secretario de Estado de Infraestructuras, las máquinas llegaron al tajo y hasta lograron construir algunos túneles y parte de la plataforma que algún día verá pasar los trenes.
Todo lo demás han sido palabras vacías, promesas incumplidas, anuncios de expropiaciones y poco más. Las obras llevan más de seis años paradas y no hay, ciertamente, visos que se vayan a iniciar de forma inminente.
Y no es porque el ministro José Luis Ábalos no quiera, que a buen seguro estaría encantado de venir a poner primeras piedras, visitar los trabajos e incluso inaugurar la línea. La realidad siempre es tozuda. El año 2018 está a punto de concluir. En el horizonte no se otea que vaya a haber presupuestos y sí elecciones anticipadas.
Bajo estas premisas, la realidad supera al Gobierno por todos los frentes. No se dispone de fondos, los famosos 443 millones anunciados y, lo que es más complicado, nadie conoce quienes van a gobernar el país en los próximos años.
Así que aplaudo el interés del alcalde en ser recibido por el ministro. Me consta que pondrá toda la buena voluntad que le caracteriza, pero a partir de ahí me temo que podemos esperar poco o nada. Ojalá me equivoque y no les quepan dudas que rectificaré, pero el día a día es tozudo y no hay un solo indicio que me haga ser optimista en un tiempo prudente y razonable.
Más allá de la foto y de los titulares, más o menos positivos que nos podamos encontrar, lo cierto es que el encuentro quedará para la historia como uno más de los muchos que se producen. Uno más de aquellos que pueden mostrar deseo y voluntad, pero que quedará cercenado a las primeras de cambio por una alta dosis de realismo y debilidad pecuniaria.


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