Los límites de la paciencia y la comprensión

Antonio Lao | 22 de abril de 2019 a las 17:43

No voy a ser yo el que le exija al Gobierno de la Junta de Andalucía -cuatro meses ejerciendo- que resuelva todos los problemas que tiene la provincia en este período breve de tiempo. Sería más que osado por mi parte verter una crítica hacia un ejecutivo que bastante tiene, por ahora, con taponar todos y cada uno de los frentes que tiene abiertos.
Quizá por ello comprendo a la consejera de Fomento de la Junta, Marifran Carazo, cuando el jueves cuatro de abril, en el Parlamento regional, pedía “confianza” para finalizar una obra que se ha convertido en el “cuento de nunca acabar”: la autovía del Almanzora. La máxima responsable recordaba que el Gobierno andaluz está pendiente de resolver la licitación de las obras del tramo Cucador-La Concepción, que salió a concurso en noviembre de 2018 con un presupuesto base de 39,5 millones y al que se han presentado 21 empresas. Con todo, no debemos olvidar que en la etapa anterior la oposición popular no cejó un solo día en pedir el inicio de los trabajos, denunciar los constantes retrasos y lamentar el abandono secular al que, una vez sí y otra también, estaba siendo sometida la provincia. Por tanto, paciencia sí, comprensión también, pero todo tiene un límite. Un límite que no debe pasar de recoger la inversión en los presupuestos, aún sin aprobar, y que las obras puedan estar en marcha antes de que finalice el año. Veremos.
En parecidos términos nos encontramos con el AVE que algún día -sin fecha definida por más que unos y otros nos traten de inocular 2023 como el año mágico- nos debe unir con Murcia. Cierto es que el Gobierno de Pedro Sánchez y su ministro Ábalos tan sólo lleva en el poder nueve meses. Por tanto la exigencia con aquellos que tienen tan escaso bagaje de gobierno debe ser siempre elástico, con cierta plasticidad. La comprensión y la paciencia que solicitaba Marifrán Carazo también debe ser aplicada en este caso, con la misma naturalidad de la solicitada con la autovía del Almanzora, pero con la firmeza de aquellos que hacen anuncios de licitaciones y adjudicaciones y luego, puede, sólo digo puede, que se olviden de que las empresas deben iniciar los trabajos cuanto antes, cumpliendo plazos y requisitos legales.
Paciencia sí. Mucha paciencia es la que llevamos soportando los que aquí vivimos a lo largo de la historia. Paciencia y olvido. Un cóctel difícil de digerir por más tiempo, por aquello de las promesas incumplidas, de las declaraciones vacías, de los intentos una y otra vez de capitalizar los posibles votos que puedan ofrecer las infraestructuras y luego si te vi no me acuerdo.
Paciencia, por supuesto que sí, pero con garantías, con plazos de obras, con fecha de inicio de los trabajos y con la responsabilidad que cabe o se supone que deben tener aquellos que rigen nuestros destinos desde hace demasiadas décadas.


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