El color del mapa provincial

Antonio Lao | 27 de mayo de 2019 a las 13:29

Los almerienses están llamados hoy a las urnas para renovar los gobiernos de los 103 ayuntamientos de la provincia. También votarán en las elecciones europeas. Una cita no menos importante, pero que se observa desde la distancia. Aún no somos conscientes de la importancia que tienen para esta tierra las decisiones que se aprueban en Bruselas y su influencia real en la economía doméstica de los que aquí habitamos.
Pero volvamos a lo que de verdad provoca un enorme derroche de emoción, tensión sin límites y pasión desbordada, como si de una final de la Champion League se tratase y tu equipo tuviera al alcance de la mano la copa de campeón.
Almería decide hoy quiénes serán los alcaldes de nuestros pueblos los próximos cuatro años. Aquellos que tendrán la vara de mando para optar por una política u otra, aunque todos, sin excepción, tengan como norma fundamental la defensa de sus municipios y como objetivo mantener el estatus actual y, si es posible su crecimiento.
Si hace cuatro años la mayoría de las localidades se tiñó de azul, incluida la Diputación. Esta vez parece, sólo parece, que la batalla está más reñida y el rojo puede desbancar a quienes han tenido en sus manos los gobiernos de la mayoría de las localidades de Almería, en especial las de mayor población. A la fiesta se suman otros colores como el naranja, el morado y el verde, tratando de ser decisivos en muchos ayuntamientos, con lo que ello conlleva de diversidad, pero con riesgos serios de hacer ingobernables muchos de los municipios de esta provincia.
No es baladí lo mucho que se juega Almería en estas elecciones. Si miramos a Europa nos observan con lupa. El ascenso de Vox y sus políticas nos sitúa en el vórtice de un huracán que aumenta en peligrosidad en el misma medida que los votantes, en especial los de zonas agrarias, apuestan por el verde. Salvado este posible escollo, el resto de colores, con sus manifiestas diferencias nos sitúan en la normalidad democrática habitual, sin sobresaltos y sin miedos al “qué dirán”. La cuestión va a estar en las fórmulas que permitan gobiernos más o menos estables, en los que los presupuestos se apliquen, los proyectos salgan adelante y la convivencia entre los vecinos no se vea alterada por las batallas permanentes de aquellos que se sientan en los sillones municipales.
La decisión última la tienen ustedes, la tenemos nosotros, aquellos que hoy nos acercamos a las urnas tratando de buscar lo mejor para nuestros pueblos y ciudades. Sea cual sea el resultado final, si es importante votar, la mejor forma de expresar nuestra opinión. Nos la piden cada cuatro años y no es cuestión de dejarla pasar. La voz del pueblo, de los ciudadanos, debe quedar patente y clara. Y a partir de ahí conformar mayorías de gobierno.


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