Nuevo fracaso socialista

Antonio Lao | 3 de junio de 2019 a las 17:52

Escuchaba el lunes al secretario general de los socialistas, José Luis Sánchez Teruel, analizar los resultados de las elecciones locales y no daba crédito. Ni la más mínima autocrítica salió de su boca. Muy al contrario. Se jactaba de haber superado los 100.000 votos en la provincia, cifra que le llevaba a asegurar que estaban en el buen camino. En el buen camino ¿de qué?, me pregunto. Mantienen como grandes resortes Vícar y Níjar y algunos pueblos de menor entidad. El peso político que les queda, después de perder la Junta de Andalucía es poco menos que testimonial y no va más allá de la fuerza que Esperanza Pérez Felices y Antonio Bonilla ejerzan. Ambos han logrado arrancar triunfos de mérito que entiendo que tienen que ver más con la capacidad de liderazgo que ellos ejercen en sus municipios que en las siglas. Y eso que el PSOE está en línea ascendente desde las generales del 28 de abril. En la capital, los resultados de Adriana Valverde no han llegado a ser ni siquiera aseados. Viniendo de un triunfo hace un mes, no tiene explicación que mantenga los nueve concejales y no hayan sido capaces de arrancar ni un edil más. Y es que las cosas ya se torcieron en unas primarias que fracturaron el partido, un poco más de lo que ya estaba, y de una campaña que ha puesto de manifiesto cómo no se deben hacer las cosas. Ha sido un tiempo en el que veías una candidata y una lista que transmitía hastío, desencanto, tristeza. Era una comitiva en procesión de Viernes Santo, cuando sus contrincantes levitaban por las calles como si de la Feria de Agosto se tratase y acompañaran la caravana anunciadora del circo, equilibristas incluidos. Y luego está la división. La división que corroe las entrañas de un partido centenario. División que siempre ha convivido en el seno de una fuerza política acostumbrada a todo, pero que muestra en exceso a sus potenciales votantes las batallas que se libran en el interior. La imagen de la presentación de Adriana Valverde en el Gran Hotel, en la que no estaba el secretario general es de traca. Y luego la elección de candidatos. ¿De quién fue la feliz idea de recuperar a Rogelio Mena en Albox y ponerlo de cabeza de lista? ¿Cómo es posible que en El Ejido se mantenga de cabeza de cartel a quien hace sólo unos meses fue abandonado por parte de sus concejales? ¿Quién entiende que desde los años noventa no hayan sido capaces de pulir un candidato con carisma y liderazgo en Roquetas? ¿Nadie vio la que se avecinaba en Vera con la marcha de Félix López? ¿Quién permitió que el partido se troceara en dos en Vélez Blanco para también perder la alcaldía? Preguntas y más preguntas que me llevan a una sola respuesta: la necesidad de acometer una profunda renovación de cargos, de sanchistas y susanistas, de teruelistas, de nonistas, fernandistas y todos los istas que quieran y acabar con un enfermo terminal que necesita extirpar, con urgencia, todo lo gangrenado.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber