Turismo de los astros

Antonio Lao | 22 de julio de 2019 a las 12:16

No nos cansamos de repetir el enorme potencial que tiene la provincia de Almería en materia turística. Lo que puede ser una obviedad y que pueden compartir multitud de destinos como el nuestro, incluso mejores, cobra mayor verosimilitud cuando las cifras y los hechos confirman tal aseveración.
Que más de trece mil personas hayan visitado en los últimos meses el observatorio astronómico de Calar Alto confirma lo que muchos vaticinaban y lo que sólo unos pocos no creían: el centro de la Sierra de Los Filabres tiene por delante, no sólo un futuro esperanzador como centro de investigación, líder en su género, sino que una de sus fuentes de financiación, ahora que los alemanes de Max Planck han cerrado el grifo, puede venir por aquí.
El turismo de las estrellas se ha destapado como una posibilidad cierta, con el control necesario, de ofrecer a aquellos que nos visitan una alternativa a lo habitual, a lo común. Una alternativa que los va a sacar del letargo en el que muchas veces caen quienes alcanzan la provincia, embelesados en el sol y la playa, sin buscar otras necesidades.
Casi de puntillas, sin alterar el karma, los amantes de las estrellas las pueden hallar a golpe de telescopio, en visitas que se alargan hasta entrada la noche. La posibilidad de mirar al cielo despejado de Los Filabres, en la oscuridad de la sierra y en el silencio del Calar es un lujo que está al alcance de casi todos, por un precio más que razonable.
No se trata de convertir el observatorio en el Everest de Almería, con largas colas en los accesos. Ni mucho menos. Pero si puede ser, a poco que se promocione, una alternativa más que óptima de las nuevas formas de entender el asueto vacacional.
Regreso al inicio. Destinos turísticos para disfrutar hay muchos, la mayoría excelentes en cualquier parte del mundo. Hoy lo que buscan aquellos que tienen la oportunidad de irse de vacaciones son elementos que los diferencien. Y ahí es donde encontramos el observatorio astronómico de Calar Alto. Una posibilidad que sólo la van a encontrar aquí y en otros centros de investigación similares al de la sierra almeriense, pero que se pueden contar con los dedos de una mano en el globo terráqueo.
La exclusividad, la diferenciación, el magnetismo de un lugar como observatorio almeriense se me antoja un aspecto a considerar por aquellos que gestionan el turismo en la provincia, para sumarlo como percha imprescindible en el chaqué o traje de fiesta que cada año confeccionamos para vendernos al mundo en multitud de ferias. Y a buen seguro que a la vuelta de unos años el potencial del que disponemos se verá recompensando con la llegada de muchos viajeros  ávidos de experiencias nuevas, que sólo pueden encontrar aquí, en la costa más desértica y exclusiva de Europa.


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