Medio año de capitalidad gastronómica

Antonio Lao | 29 de julio de 2019 a las 16:54

He sido un firme defensor de que Almería fuera capital gastronómica en 2019. Lo seré hasta el final del “reinado”, en la creencia, mientras no me convenzan de lo contrario, de lo mucho que está aportando la nominación a la consolidación de la marca Almería como destino turístico gastronómico. Cierto es que escuchas hablar a quienes en teoría son los beneficiarios de la propuesta -hosteleros y restauradores- y parece que el adjetivo satisfecho aún no forma parte de su lenguaje cotidiano y sí atisban la queja y el lloriqueo lastimero como parte de su jerga habitual. En el fondo los puedo entender, pero muy en el fondo.
Me explico. Quienes pensasen que la Capitalidad Gastronómica iba a ser la panacea para la restauración de la capital  y la provincia debían estar soñando. Aquellos que la esperaban como un maná salvador, sin duda estaban errados.
En gastronomía y turismo, que es de lo que hablamos, como en otras tantas cosas, los logros y las metas se consiguen por el esfuerzo y el trabajo. Claro que la ayuda es necesaria, fundamental diría yo, pero ella por si misma ni es suficiente, ni nunca bastará. El Ayuntamiento hizo durante la precandidatura un enorme esfuerzo por lograr el distintivo y está haciendo este año, ya se ha cumplido la mitad, todo lo que está a su alcance para promocionar nuestros productos, no ya entre los que aquí habitamos, sino a nivel nacional e incluso europeo. Una promoción en la que la Diputación, a través de la marca Sabores de Almería, ha ayudado y mucho.
Bajo estas premisas y con datos en la mano, entiendo que la candidatura está revertiendo a la capital y a la provincia mucho más de lo que cabría esperar. La inversión no ha sido extraordinaria y lo que ha repercutido para los que aquí habitamos supera con creces lo gastado.
La ciudad necesitaba de una larga y prolongada campaña exterior que relanzase su imagen turística como capital acogedora, con excelentes playas y una gastronomía muy a tener en cuenta. Y el objetivo se ha conseguido. Otra cosa es que creamos que todo ya está hecho. Muy al contrario. Es el momento de iniciar una travesía, que ya hemos comenzado con un motor fuera borda de gran cilindrada como es la capitalidad, pero el devenir futuro pasa por no cejar en el empeño de la promoción y en seguir invirtiendo en darnos a conocer. Y el sector de la restauración y hostelería tiene que entender que la mejora y el futuro se gana insistiendo en perfeccionar lo que tenemos. No es una tarea fácil, lo reconozco, y entiendo que tampoco barata, pero es la única opción. No hay otras posibles, para alcanzar el objetivo marcado en rojo en el calendario, que no es otro que la capital y la provincia sean reconocidas en el exterior como marcas consolidadas en todo lo que tiene que ver con la gastronomía y restauración. Venir a Almería a comer debe ser un placer, no una exigencia.


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