La carga de hierro de Alquife

Antonio Lao | 2 de septiembre de 2019 a las 18:50

La mina de Alquife está más cerca hoy que ayer de volver a ser explotada. Una posibilidad cierta que nos debe satisfacer, pues significará revitalizar una de las comarcas más deprimidas de nuestra vecina Granada como es el Marquesado de Zenete. Almería, en este proceso tiene mucho que decir. Sin la colaboración de los puertos de la provincia, para exportar el mineral de hierro, la vuelta al trabajo de los mineros se dificulta en extremo.  Analizado el proyecto y viendo su desarrollo, entiendo que se cumplen con todas las garantías medioambientales, para que los trabajos se desarrollen sin influir, en nada, en la cotidianidad del puerto, -Carboneras-, desde el que el hierro se cargará en buques hasta su lugar de destino. Con todos los parabienes administrativos, desde la Autoridad Portuaria no se puede hacer otra cosa que dar el okey. Pero las cosas no son tan fáciles. En Carboneras entienden que los permisos ambientales no recogen todas las garantías, por lo que en los últimos meses asistimos a una movilización, sin precedentes, para evitar que el puerto sea el lugar desde el que se carguen en buques los miles de camiones que, con toda probabilidad, van a comenzar a llegar desde la mina granadina.
Entiendo la postura de la asociación, aunque no comparto como se han cerrado en banda a que la localidad sea el lugar desde el que se produzca el embarque. El puerto de Carboneras le ha dado y le está dando mucho al pueblo. Es posible que sin él, la localidad no fuera tal y como lo conocemos hoy.  No se puede, ni se debe, tratar de evitar este tráfico marítimo terrestre porque sí. Aquí lo importante, y el papel de la asociación es básico, es que se respeten todas las medidas, que se esté vigilante para que, ante cualquier problema, se atienda y solucione con eficacia. Pero de ahí a impedir que el candado del desarrollo se cierre tercia un abismo. Claro que vistos algunos precedentes, como la negativa de la capital a que sea el puerto local el que desarrolle la actividad, se puede pensar, no sin cierta razón, que los “parias” deben ser otros más solícitos y hasta más acostumbrados a convivir con el transporte de mercancías problemáticas por el puerto. Ahora, cuando todo apunta a que la apertura de la mina no es una quimera, sino un hecho constatable, todos, sin excepción, deben poner de su parte para no cercenar un proyecto que apunta en la buena dirección para la vecina comarca granadina y Almería en materia de empleo, del que no estamos sobrados. Eso sí, desde la administración hay que ser inflexible en el cumplimiento de la normativa española y europea en materia de medio ambiente y que las empresas que desarrollarán los trabajos se crean, de verdad y por escrito, que nadie va a bajar la guardia o va a ser laxo en su control diario y permanente. Con estos mimbres hay que seguir trabajando.


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