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Esperando al ministro de la Serna

Antonio Lao | 20 de noviembre de 2017 a las 18:16

Finales de noviembre, para mantener la promesa, debe ser la fecha en la que el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, cursará nueva visita a Almería. Con esta serán tres la ocasiones en las que ponga pie -vendrá en avión y no en tren- en tierra en la provincia ferroviaria más desierta de cuantas componen la península.
El tiempo transcurre, lento pero inexorable, para que las promesas que hizo en materia de infraestructuras, y que todos creímos, se cumplan con precisión suiza, como los relojes. Han pasado solo seis meses desde la famosa reunión con la sociedad almeriense, en la que el que fuera alcalde de Santander se comprometiera a que el AVE a Almería sea una realidad en 2023. Nada hace pensar lo contrario. No obstante, la distancia que separan las palabras del papel es inmensa y ya no les digo la que existe entre la celulosa y la realidad. Yo diría que el trecho es sideral.
Cuando hablo de comunicaciones e infraestructuras ferroviarias con empresarios, políticos y ciudadanos de la calle, la duda los asalta nueve de cada diez veces. El miedo a los incumplimientos se instala en la misma medida en la que el tiempo transcurre, el Gobierno aún no tiene presupuestos para el próximo año y los pasos dados para la redacción y licitación de proyectos sigue siendo una incógnita.
Pues a pesar de eso, sigo creyendo en la palabra del ministro. Todavía persiste en mí la voluntad positiva, encarnada en la solidez de sus palabras y en ese positivismo del que siempre he hecho gala, que me hace ver la botella medio llena.
No se dan, la verdad, muchos datos para acompañar mi optimismo. Al contrario. La realidad es puñetera y ya no se nos vende un AVE, con doble ancho de vía. Habrá una sola que una Almería con Murcia, pues en opinión de los responsables, es más que suficiente para hacer frente a las necesidades de esta tierra y a un futuro crecimiento. Es posible que hasta tengan razón, pero no debemos resignarnos. Al contrario. Como almerienses nuestra reivindicación y exigencia debe pasar por la doble vía y, si no es posible, al menos que la plataforma se quede preparada para cuando sea necesaria. Tampoco tenemos muy claro como va a ser el soterramiento de las vías y si la estación permanecerá donde está o nos mandan a El Puche. Y finalmente tenemos el tipo de tren que las surcará y la velocidad a la que podrá circular.
Como ven no son cuestiones baladíes. Todas ellas a la espera de respuesta y confirmación por parte del ministro De la Serna en su próxima visita a Almería. Mantengamos la cordialidad con aquellos que vienen a vernos y cumplen, pero seamos intransigentes y no cedamos un ápice en unas demandas justas y necesarias para mantener a esta tierra en la senda del crecimiento que todos nosotros, casi sin ayuda, hemos logrado.

Almería es de cine

Antonio Lao | 13 de noviembre de 2017 a las 10:48

Ayer comenzó la XVI edición de Festival Internacional de Cine de Almería (FICAL). Un certamen que ya se ha convertido en un referente del séptimo arte a nivel nacional, con una más que interesante proyección internacional. La labor que está llevando a cabo la Diputación no es fácil. Al contrario, es una tarea ardua y compleja, en la que está implicada toda la provincia, con la inestimable colaboración de importantes empresas de este país como Televisión Española, Correos, Movistar, La Caixa o Loterías.
Esta tierra es de cine y, como tal, aquí el árbol del celuloide crece abonado y ramifica con la misma facilidad que el spaghetti western es sinónimo de Almería cuando de cine del oeste se trata. Vivimos en los sesenta un edad de oro que creíamos que no volvería jamás. Sin embargo, para nuestro gozo y regocijo, estamos inmersos en un nuevo renacimiento de los rodajes. Y es que la provincia dispone de la luz, de los paisajes y de las condiciones que son atractivas, tanto para grandes producciones, como para la filmación de un spot publicitario. La presentación en Madrid, en el emblemático edificio de Telefónica de la Gran Vía, de la edición que esta noche abre el telón, fue esta semana toda una declaración de intenciones de las aspiraciones de un festival al alza, que se consolida a pasos agigantados dentro de los que tienen lugar cada año en la península. No es una tarea fácil, nadie piensa que vaya a serlo, pero tenemos ingredientes y condimentos para preparar un certamen atractivo para todo lo que mueve el séptimo arte.

El premio Almería Tierra de Cine a Sophia Loren viene a confirmar las aspiraciones de las que se partieron hace 16 años y que hoy son una realidad. Aquí han rodado los grandes del género y volver a esta tierra siempre es motivo de alegría, un buen momento para rememorar lo que un día fue y como el paso del tiempo ha confirmado aquellas películas como clásicos, unas más que otras, pero que de una u otra forma están en la memoria colectiva de los amantes del cine mundial. Las imágenes de Lawrence de Arabia, Indiana Jones o la Trilogía del Dolar, por ejemplo, se han instalado entre nosotros, en la misma medida que han hecho grande el inmenso plató natural para el cine que son los escenarios del desierto de Tabernas o las playas de Cabo de Gata. Incluso hemos avanzado un paso más. Ya comenzamos a aprovechar el turismo asociado al séptimo arte como elemento diferenciador de una provincia que tiene lo que otras muchas de la costa española, pero a la que se pueden sumar las imágenes y el atractivo que la gran o pequeña pantalla ha dejado en nuestras retinas y que perdurarán siempre. Y si alguien tiene la tentación de olvidar, que no es el caso, para eso están las plataformas televisivas que cada poco reponen filmes que refrescan memorias para nuestro deleite.

Historia viva de Almería

Antonio Lao | 6 de noviembre de 2017 a las 12:51

Ver juntos en una misma mesa, repasando la historia de Almería, al que fuera gobernador civil y presidente de la Diputación de Almería, Tomás Azorín; al diputado, secretario general de UGT y del PSOE, José Antonio Amate; al concejal y delegado del Gobierno de la Junta, Emilio Martínez o a la secretaria de Estado, diputada y ahora concejal, Cunsuelo Rumí es impagable. La reunión la propiciaba el lunes la Agrupación Local del PSOE de la capital, dentro de las jornadas y actos que ha organizado con motivo de su 125 Aniversario. Dos horas de conversación, que se hicieron cortas, para recordar los últimos 40 años de esta provincia desde dentro de la administración. Cuatro décadas en las que los protagonistas tuvieron un papel esencial en el desarrollo de esta tierra. Un tiempo que, por poner algunos ejemplos, sirvió para que la tierra que habitamos haya pasado de tener un solo hospital, la Bola Azul, a disfrutar de tres e innumerables centros de salud; de no disponer ni de un kilómetro de autovía a superar los trescientos o de ir a estudiar a Granada a contar con una universidad en la que cursan estudios más de 14.000 alumnos.
Pero si importante es el avance que este tiempo ha supuesto, ahora que se puede mirar con perspectiva, y como lo vieron ellos cuando ejercían el gobierno de la ciudad, mucho más interesante fueron las anécdotas, -se pudieron escuchar por decenas- que se multiplicaban y solapaban en la misma medida que se avanzaba en el desarrollo y crecimiento de una provincia, que como el propio Tomás Azorín recordó, ha crecido un 75% en población.
Delicioso el comentario de José Antonio Amate, que cada semana se llevaba al Congreso los periódicos provinciales y buscaba al ministro de Fomento de turno para concienciarlo de la necesidad de hacer las autovías: “Cuando me veían se iban a otro lado con tal de no verme y soportar la matraca que les dábamos”. Impagable la memoria de Emilio Martínez, delegado del Gobierno de la Junta, relatando cómo se lograr abrir el Hospital Torrecárdenas, que llevaba dos años construido y sin ser abierto. Para pasar a la historia de las pequeñas cosas, las palabras de ese verso suelto que siempre ha sido Consuelo Rumí, ahora con mayor libertad que nunca, en su paso por la secretaría de Estado de Inmigración, “en los peores momentos de la aplicación de la Ley” o en Administración, cuando “lo único que gestionábamos eran recortes por la crisis”.
La historia la escriben aquellos que la hacen. Recordamos fechas y hechos y protagonistas. Todo con la rigurosidad que las ocasiones merecen, aunque a veces se me antoja importante sumar detalles, que a juicio de los que la redactan, pueden parecer secundarios, pero que escuchados en la voz de sus protagonistas adquieren una dimensión aún mayor.

La fuerza agrícola de Almería

Antonio Lao | 30 de octubre de 2017 a las 13:41

Casi un centenar de empresas de la provincia, muchas de ellas autóctonas y el resto con importantes delegaciones, han estado presentes en la que se vislumbra como la gran feria agrícola del Mediterráneo: Fruit Atraction de Madrid. Todos, casi sin excepción, conocemos el peso de la agroindustria de esta tierra, pero quizá no somos conscientes hasta que no vemos despliegues como el vivido en IFEMA del 18 al 20 de octubre.
Ocupando un pabellón del recinto ferial, la horticultura almeriense ha mostrado músculo, a la vez que ha puesto sobre la mesa el enorme potencial que posee, la capacidad de innovación, la generación de empleo y riqueza que genera, así como la enorme calidad de los productos que produce.
Bastaba con darse una vuelta por cualquiera de los stands que las diferentes firmas han instalado y hablar con sus protagonistas para conocer de cerca la ingente capacidad de negocio que la agricultura mueve en esta tierra. Sorprende, para bien, la imagen que mostramos al exterior, como un sector pujante, altamente cualificado y con la capacidad de poner en el mercado aquellos productos que demanda el consumidor.
El trabajo está en parte hecho. No ha sido fácil el camino hasta aquí, siempre plagado de trampas y obstáculos, pero acostumbrados como estamos a buscar soluciones sobre la marcha, al final tenemos ante nosotros un ingente mercado de consumidores que tienen en los productos de Almería la seguridad alimentaria que cualquier comprador busca.
Pero no está todo hecho. Muy al contrario. Ahora es cuando tenemos ante nosotros el reto, ingente, de mantenernos en la cima. Si llegar no ha sido fácil, aún desconocemos lo que significa permanecer en lo más alto.
Y es ahí donde juegan un papel importante las organizaciones que el propio sector se ha dado asimismo para preservar la marca de nuestros productos. Asociaciones que deben perseverar y ahondar en el trabajo de alcanzar el reconocimiento a lo que aquí se cultiva, a la vez que conjugar los peligros que se ciernen y que llegan de nuestros competidores, que no siempre lo hacen en buena lid.
Y las administraciones, aquellas a las que se les llena la boca cuando acompañan al sector a eventos como Fruit, pero que luego no se retratan como todos esperan a pie de campo. Las ayudas, que de una u otra forma siempre acaban llegando, tienen que ahondar y profundizar no ya en la venta de los cultivos, sino en la mejora de las infraestructuras es instalaciones y en facilitar el trabajo para que problemas como la escasez de agua, de verdad sean sólo un mal sueño al cabo de unos años. Otra cosa será sólo parches en un sector que se ha hecho asimismo y que alberga la esperanza de seguir dando alegrías.

Agua para crecer

Antonio Lao | 24 de octubre de 2017 a las 13:37

Más de cuatro mil agricultores del Levante de la provincia se han manifestado esta semana pidiendo soluciones a los problemas de agua que padecen. Problemas que este año se han agravado un punto más, si cabe, por la pertinaz y estacional sequía que vive el país, en especial y en lo que a nosotros afecta, a la cuenca del Guadalquivir y Tajo. Con el pantano del Negratín bajo mínimos, el trasvase del Tajo-Segura empequeñecido y con la desaladora de Villaricos en el limbo, no es de extrañar que los agricultores, -esta vez sí-, salieran a la calle en masa pidiendo aquello que es justo. Y lo justo es acabar con la situación de interinidad permanente que tienen sus cultivos, pendientes siempre del cielo.
La agricultura de esta provincia es sector primario porque nosotros lo queremos así. Sin embargo todos conocemos que es una industria, con lo que ello supone, en la que viven y trabajan gran parte de los que en esta tierra habitan. Es verdad que el turismo o la industria del mármol absorben una parte razonable del empleo, pero no lo es menos que la agroindustria es el motor de desarrollo de una provincia que, como pocas, ha logrado sacar el máximo aprovechamiento de sus recursos.
Bajo estas premisas, alabadas por todos aquellos que pueden hacer algo siempre que es posible salir en la foto, sorprende de forma ingrata que una desaladora aprobada y presupuestada, como en su día fue la de Villaricos, permanezca cinco años anegada por las lluvias de entonces y no sean capaces de concluirla, alegando problemas jurídicos o escasez de fondos en los presupuestos.
Soy de los que creen que para sacar adelante un proyecto el principal argumento siempre debe ser la voluntad. Y aquí, aunque a muchos seguro que les duele, no la veo por ninguna parte. No se pueden escudar en los problemas jurídicos del caso Acuamed para justificar la paralización y, mucho menos, escasez de recursos, cuando es evidente que los beneficios que dará a medio o largo plazo superan con mucho la inversión. Ahí sigue también pendiente la segunda fase de la desaladora de Carboneras, vendida a bombo y platillo cuando se hacía la primera y ahora, cuando se necesita, nadie tiene intención de recuperar un proyecto necesario.
Aunque los agricultores demandan agua más barata, y no les deja de asistir la razón, también tienen claro que en caso de escasez -y ahora estamos en este momento- prefieren aflojar el bolsillo, con tal de mantener sus cultivos. El camino emprendido el lunes, saliendo a la calle, es el adecuado cuando ya no queda otra. Y no debe ser la última vez. La presión hacia aquellos que gobiernan parece que es el único argumento que se escucha, sobre todo cuando hay elecciones a la vista y el roto que se puede hacer a aquellos que gobiernan puede ir más allá de la pérdida de unos votos a muchas alcaldías.

Andalucía, la despensa de Europa

Antonio Lao | 16 de octubre de 2017 a las 13:02

EL miércoles, el Grupo Joly, al que pertenece Diario de Almería, presenta en Fruit Atracttion la cuarta edición de su Anuario de Agricultura. Esta vez lo dedicamos a la Salud y como las frutas y las hortalizas inciden de forma positiva en ella. Nuestra intención es que sea como una especie de compendio del sector agrícola y alimentario de Andalucía, con una marcada e indudable proyección nacional. Este año damos un salto cualitativo y cuantitativo: lo convertimos en andaluz. Y quién mejor que el Grupo Joly y sus nueve periódicos en las distintas provincias de la Comunidad para liderar un proyecto que consideramos, puede ser, una obra de consulta indispensable para un sector, el agroindustrial, que supone una parte fundamental en el Producto Interior Bruto (PIB) de nuestra tierra, además de liderar las exportaciones.
El poeta brasileño Mário Quintana dice que “el secreto no es correr detrás de las mariposas…es cuidar el jardín para que ellas vengan a tí”. La frase trata de resumir lo que pretendemos este año con el Anuario Agricultura&Alimentación, que dedicamos a los beneficios que para nuestra salud tiene una dieta equilibrada, una dieta saludable, en la que destaquen el consumo de grupos de alimentos como frutas y verduras y, por extensión, de los esfuerzos para recomendar una adecuada proporción de nutrientes que puedan asegurar una mejor calidad de vida y una óptima seguridad de los alimentos que se consumen. La frase resume lo que somos capaces de lograr. Siendo, como somos, una tierra en la que se buscan los mejores productos y mejor calidad y conociendo, como conocemos, lo que la mano de los agricultores andaluces han logrado, no les debe extrañar que el cuarto Anuario “Agricultura & Alimentación”, que el Grupo Joly edita, se lo dediquemos a los beneficios que las hortalizas y las frutas tienen en la salud de los humanos.
La agricultura ha traído a Andalucía futuro. Los invernaderos de Almería o los cultivos de fresa de Huelva, por poner dos ejemplos, han sido, son, esperemos que sigan así por mucho tiempo, un motor de desarrollo tan ingente que Andalucía ha pasado de ser una de las cenicientas del Estado en exportaciones a dar un salto cualitativo y situarse en el zona noble de la tabla.
Innovación, desarrollo, nuevas tecnologías, agro industria, todas ellas palabras con un significado conjunto y homologado, que no es otro que bienestar, empleo y crecimiento. Pero nada sería posible sin unos productos de calidad y primer nivel. Si logramos calmar la sed de una creciente agricultura generadora de cifras mareantes cada campaña y creadora de miles de empleos, se abre ante nosotros un futuro prometedor, generador de muchos empleos y de un crecimiento sostenido de nuestra renta per-capita.

Una pica en Sevilla

Antonio Lao | 9 de octubre de 2017 a las 11:31

Ramón Fernández Pacheco fue el protagonista del Foro Joly en Sevilla. El alcalde de la capital tuvo la oportunidad de mostrar a la sociedad andaluza, reunida en el hotel Alfonso XIII, su visión de la ciudad, el papel que debe desarrollar dentro de la Comunidad Autónoma, los problemas a los que tiene que hacer frente para alcanzar su máximo desarrollo o el famoso “síndrome de esquina” que nos persigue desde el siglo XIX. El primer edil, el primero de capital andaluza que tiene la oportunidad de explicar a toda la comunidad el trabajo que desarrolla al frente de la ciudad más oriental de la región fue presentado por el líder del PP andaluz, Juanma Moreno. A lo largo de su intervención, muy meditada y con las ideas muy clara, Fernández Pacheco fue capaz de encontrar la complicidad de un público variopinto, en el que además de muchos compañeros de su partido, se encontraba un número importante de empresarios sevillanos y de representantes de la sociedad que habita en la ciudad del Guadalquivir.
No era fácil el morlaco que le tocó en suerte y lo lidió con temple, criterio, midiendo los tiempos y afrontando con madera de líder toda suerte de preguntas a las que fue sometido. Almería, nunca lo sabremos muy bien, si está lejos de Sevilla o al contrario, o simplemente está donde tiene que estar. Bajo esta premisa, el alcalde hizo un discurso enérgico, reivindicativo con la Junta de Andalucía por sus incumplimientos con su tierra y valiente en su papel de las infraestructuras de las que aún carece esta tierra, y que son responsabilidad del Gobierno Central.
Su insultante juventud hizo que aquellos que lo escuchaban se sorprendieran, ante la notable oratoria de la que hizo gala, el conocimiento que mostraba ante su discurso y la facilidad con la que sorteó los envites del presentador. Ante estos argumentos no sorprendió luego el conjunto de elogios que recibió de sus compañeros, por otra parte esperados, y de aquellos que no tenían motivos, a no ser que de verdad creyeran que estaban ante un político con futuro, no sólo a nivel provincial, sino también andaluz. En medio de ese mar de sensaciones positivas, a nadie sorprendió que Fernández Pacheco dirigiera sus críticas más ácidas hacia la Junta de Andalucía, administración que bajo su punto de vista tiene olvidadas a las provincias de la periferia. La afirmación la justificó, por ejemplo, en los años que lleva esperando la conexión de Almería por autovía desde la A-92; el retraso en la rehabilitación del Ayuntamiento; los 15 hectómetros de aguas residuales que se echan al mar y que luego hay que desalar o los 13 años que lleva el Ayuntamiento batallando para poder contar con un nuevo Plan General de Urbanismo, que defina la ciudad del futuro. El alcalde, como ven, mostró sus credenciales para ser uno de los líderes de su partido a nivel regional en el futuro cercano.

“Sabores Almería” por descubrir

Antonio Lao | 2 de octubre de 2017 a las 13:43

EL miércoles cerraba el telón en Sevilla una nueva edición de Andalucía Sabor. Una feria bianual, que trata de mostrar en la capital andaluza todo lo que somos capaces de aportar en productos gourmets. Diría que la distribución de los stands no es la mejor y posiblemente tampoco que las casi setecientas empresas que han participado hayan gozado de las mejores perspectivas si hablamos de marketing y proyección. Pero apuntado esto, si creo que la idea sigue siendo muy válida, en especial el trabajo que se hace desde Extenda para traer al evento a posibles compradores y desde las diputaciones provinciales, ayudando a aquellos que se inician en la aventura de ser empresario o los que buscan su consolidación, mostrando de lo que son capaces de hacer y compitiendo en un mercado exigente.
La provincia ha tenido en Sevilla veinte de las casi cien empresas que ya forman parte de la marca “Sabores Almería”. Y lo cierto es que algunos de los presentes han sorprendido, para bien, con productos que tienen un largo recorrido y un futuro inmejorable. Merece un lugar destacado una mermelada que se fabrica en Chercos, y cuyos propietarios han logrado formar parte de la Asociación del Lujo y llevarla a lugares como Dubai, con excelentes resultados. Calidad, diseño y un marketing adecuado han permitido a quienes la regentan abrirse un hueco en el mercado y competir con los grandes.
La innovación y la capacidad de aportar novedades en el mundo de la gastronomía me llevan a la morcilla vegetal. Un empeño de una empresaria de Pulpí, que busca abrirse un espacio con un producto diferente, que a poco que se proyecte logrará situarse en la cima de la pirámide, dentro de la selección gourmet de esta tierra.
Decía el vicepresidente de la Diputación que la provincia disponía de uno de los stands con más proyección de la Feria y no le faltaba razón, no ya por el diseño, sino por las empresas y productos que albergaba en su interior. Pero si hay un aspecto a destacar, son las ganas de aquellos que se inician en un negocio y que tratan de abrirse un hueco en el mercado. Y nada mejor para ilustrar esta afirmación que el asesor laboral, que ha puesto en el mercado un licor de distintos sabores, que se enmarca en lo que conocemos como digestivos. Es tal el empeño que le está poniendo a su proyecto, que al ser preguntado por sus objetivos por sus metas, asegura con cordialidad exquisita, pero seguro y convencido de lo que hace, que “ ya ha hecho muchas declaraciones de la renta en su vida, y ahora ha llegado el momento de que me la hagan a mí”.
Pequeñas historias de emprendedores, de aquellos que buscan el éxito y el desarrollo de su provincia, con ideas nuevas, innovadoras, diferentes y de un atractivo sin fronteras, sólo reservadas a los intrépidos y valientes.

El Casco Histórico, un barrio a recuperar

Antonio Lao | 26 de septiembre de 2017 a las 18:11

Las Puras es el mejor de los escenarios para pregonar el Casco Histórico. Y el lunes, ante la invitación de la Asociación de Vecinos, que preside con acierto Magdalena Cantero, tuve la oportunidad de hablar de este barrio ante un auditorio diverso y comprometido en la mejora y en la búsqueda de futuro de una de las zonas más hermosas de la ciudad. Un barrio que, con más o menos luces, siempre tiene algo de mágico. Y es que cuando uno entra por sus callejuelas, el embrujo de sus luces y sombras, de sus volúmenes -esos cubos blancos caprichosos, de aristas dulces, redondeadas, enganchados casi milagrosamente al terreno-, el color de sus geranios, el sabor de las especias de sus guisos, de los gurullos, del ajo colorao, de las migas o el aroma, en fin, de sus jazmines y galanes de noche, nos transportan a un mundo que fue y que permanece para ofrecernos futuro. Te sientas en cualquier rincón con sabor medieval, en un callejón diminuto o en una escalinata cualquiera, a ser posible a la sombra, y das rienda suelta a tu fantasía. Hay algo que te embriaga y te cautiva y ata tu corazón a este lugar. Los que somos de pueblo, y esta zona mantiene intacto gran parte de su embrujo, lo sabemos y lo saben todos cuantos –con muy buen gusto- eligen pasar por aquí o vivir de forma definitiva, que por fortuna cada vez son más.
El casco histórico ha mejorado y se ha enriquecido porque sus habitantes han sabido combatir la desidia con la defensa armónica de sus raíces y de su historia. Cada tierra elige su camino. Y, afortunadamente, el centro se mantiene, lucha contra su destino. Se niega a creer que no tiene futuro, porque su pasado fue grande y los tiempos venideros no tienen porque se diferentes. Desde los tiempos de Jairán, aquí no se echa a nadie, sino que todos son recibidos con los brazos abiertos. El espíritu noble y leal de este barrio no sólo está grabado en su geografía o en sus piedras. Está dentro de cada uno de sus habitantes. Y eso ha hecho posible la convivencia entre nativos de aquí y de allá, que enriquece y alimenta sus esencias históricas. No hay palabras para cantar las excelencias de un barrio con solera: tiene sol y mar, sí, como otros lugares de España, pero tiene algo más. El centro tiene algo que lo hace único, y que es difícil de definir sólo con el lenguaje que brota del cerebro. Para expresarlo hay que recurrir al lenguaje, más sugestivo, al que sale del corazón. Con el corazón en la mano, decimos que el casco histórico tiene encanto, magia, embrujo, solera, duende, historia, fantasía, sosiego, espíritu, emoción, ensueño, leyenda, inspiración y, sobre todo, mantiene la armonía entre su pasado y su presente. Y eso le garantiza un futuro esperanzador. Si lo cuidamos y lo vamos recuperando, aquí podremos beber hasta embriagar nuestro espíritu con mil recuerdos. Aquí puedes pasar las mil y una noches más felices que puedan imaginarse

Nuevo curso, mismos problemas

Antonio Lao | 18 de septiembre de 2017 a las 11:37

La vuelta al trabajo tras las vacaciones choca de bruces con la cruda realidad. Septiembre se instala como una losa entre nosotros y nos hace olvidar los días de asueto con la testarudez de la normalidad y con la rudeza de quien se encuentra con los problemas que dejó aparcados al irse de vacaciones.
En la misma medida que se instala la normalidad entre nosotros empezamos a ver la actualidad sazonada y condimentada de alta velocidad, déficit hídrico y presupuestos generales del Estado para 2018.
Para abrir boca, el jueves el ministro de Fomento visitaba Murcia, una plaza algo menos fácil de torear que la almeriense. Allí tampoco llega aún la Alta Velocidad y el retraso en las obras, como en nuestra vecina Granada, también es una lamentable realidad. La situación no es tan ácida y cruda como en Almería, en la que los trabajos llevan parados la friolera de cinco años y sin perspectivas de que se retomen, al menos por ahora.
He escrito en alguna ocasión que admiro la valentía y la sangre fría del Íñigo de la Serna para llegar a las provincias, enfrentarse a una realidad hostil y en la mayoría de las ocasiones salir airoso. En la ciudad pimentonera el jueves, como les decía, volvió a hablar de Almería, reiteró lo que ha venido haciendo en los últimos cuatro meses, que es más o menos que darle una patada hacia adelante a los proyectos del AVE, confirmando licitación y adjudicación de proyectos, pero poco más. Tras escucharlo sólo queda realizar un ejercicio de credibilidad y concederle un estadio de credibilidad y hasta la próxima.
Lo que pasa es que son tantos los años de espera y las promesas incumplidas, que hay que hacer un ejercicio tan enorme de credibilidad que va más allá del sentido común. Porque no me dirán ustedes que no es difícil aseverar y perseverar que el AVE será una realidad en 2023, cuando en los presupuestos generales del Estado de este año, a punto de concluir y en los del próximo, todavía por aprobar, vamos a ver como no se refleja ni un sólo euro para una obra tan ingente, de tan inmenso coste, amén del número de años de trabajos que quedan por delante.
Pero aquí no se trata de que se cumpla el plazo afirmado por el responsable de Fomento, que puede incluso saltar hecho añicos. Aquí, lo que de verdad importa es fijar en las cuentas del Estado fondos y, como no, ver que las máquinas llegan al tajo y se arremangan los obreros. Pero mucho me temo que viendo la celeridad de las obras en las vías que deben llegar a Murcia o en las que deben unir Antequera con Granada, aquí continuaremos en la cola y a esperar. Aún así siempre hay un conejo en la chistera en forma de electrificación de la línea lenta, pausada y triste que nos une con nuestra vecina capital de la Alhambra para dejar en los ciudadanos un poso de optimismo.