Cuestiones a resolver tras las municipales

Antonio Lao | 1 de junio de 2015 a las 11:00

LaS elecciones municipales de hace una semana ha dejado claro que el gobiernoa partir de ahora, salvo raras y honrosas excepciones, va a tener que desarrollarse bajo la cultura del pacto. No está mal, si con ello se bajan los humos de unos cuantos,-más de los que ustedes imaginan-, regresan al mundo de los humanos otros tantos, -una enormidad- y, sobre todo, de una vez se tiene claro que gobernar no significa ordeno y mando, sino criterio, coherencia, responsabilidad, cercanía, saber escuchar y aparcamiento a un lado de la soberbia y dar paso a la cercanía, el buen trato y la resolución de los problemas de los vecinos. Pero para que todo ello sea posible, las dos grandes fuerzas políticas habrán de entender primero que ya no están solos. El bipartidismo, por ahora, ha quedado a un lado y hay que contar con más actores en este circo que es el ejercicio diario de la política. Pero además, en el Partido Popular han de corregir algunos errores que han podido tener un significado negativo en los resultados. La elección de candidatos en muchos pueblos se ha hecho al azar, sin criterio, por lo que el batacazo ha sido morrocutudo. Luego han estado las diferencias entre dirigentes, caso de Garrucha y Adra, municipios ambos en los que se ha perdido o no se ha ganado la alcaldía por un empecinamiento y un protagonismo de algunos/as, que al final, esperemos, suponga un paso atrás en el intento de control de esta fuerza política. Ahí, el presidente provincial, ha estado condescendiente y hasta benévolo, algo poco habitual en un hombre acostumbrado a ejercer el poder y a ser expeditivo, porque cuando se dirige una organización hay que ser inflexible, o lo que es lo mismo, “guante de seda, mano de hierro”.
En el Partido Socialista, pese a los buenos resultados, también echo en falta un ejercicio de autocrítica. O ¿cómo se entiende el permanente vacío que existe entre la capital y el provincial, o entre la agrupación local y y la general, reflejado de forma clara en la visita de Pedro Sánchez, de la que el secretario general se enteró por la prensa. O el esperpento vivido en el mitin de Susana Díaz en el Cervantes, donde la lucha de poder dejó la mitad de la platea vacía. Y así podríamos sumar otras cuantas andanzas y chanzas de aquellos que se supone son serios, tienen criterio y buen oficio, y juegan con la voluntad de los ciudadanos, con sus ideas y, lo que es más importante, con los sentimientos. No cabe en el ejercicio de la política actual tanta zancadilla, tanta separación y tanto individualismo, en la creencia de que cuanto “peor, mejor para mis intereses”. Una política cortoplacista, sin miras en el futuro y pensando, de verdad, en la ciudadanía como elemento aglutinador y destinatario del trabajo. O se cierran heridas o se abandona el barco, en el que deben quedar sólo las ratas y a ver ver como sobreviven en ese mundo hostil.

Todo no vale

Antonio Lao | 18 de mayo de 2015 a las 10:32

Todo vale. Como máxima en política y como recurso para justificar cualquier desvarío, acción u omisión tiene su enjundia, aunque lo razonable, lo coherente, lo que realmente importa es justo lo contrario, si de decencia y actitud positiva hablamos. Viene este comienzo a cuento del intento, permanente de unos y de otros, en esta campaña municipal que nos invade, de hacer de cualquier cosa “casus belli”, alejándonos de las propuestas, de los planteamientos y del programa que es, en realidad, lo que debe tener a los ciudadanos como tales preocupados. Porque no me dirán ustedes que no ha sido casi de linchamiento el uso que se la he dado esta semana por parte de casis todos a la caida de unas piedrecitas de la Alcazaba y al cierre durante unos días de la que es nuestra imagen cultural de cara al exterior.
Vaya por delante que comparto, espero que como la mayoría de los ciudadanos, que nuestro principal monumento no recibe el trato que merece por sus gestores, con inversiones pacatas, con rehabilitaciones que dejan mucho que desear y con cierres y aperturas lejos de lo que cabría esperar, -si pretendemos que sea-, que lo es, nuestro argumento referencial. Ahí están las cifras de visitas. Dicho esto lamento que se use un desprendimiento -la obra para evitarlos ya estaba adjudicada- como arma arrojadiza y de pim-pam-pum, y así evitar la verdadera confrontación que en estos momentos se hace necesaria en la provincia y la capital, que no es otra que el modelo de ciudad al que aspiramos y que queremos. Son muchos los proyectos y las carencias que todavía tiene esta tierra, como para que nos enzarzemos como colegiales en una disputa absurda, incoherente y que no se sostiene en pie, tratando de aprovechar lo peor de la política, que no es otra cosa que el ataque indiscriminado, con fuego real o de fogueo, pero con la “sana” intención de hacer ruido, cuanto más mejor, para aparcar la realidad.
Miren, la Alcazaba de Almería necesita un gran lavado integral, una rehabilitación que la ponga en valor como uno de los monumentos árabes con más enjundia que aquellos pobladores nos dejaron. Pero no es menos cierto que en tiempos de recortes, en los que un euro se mira más que una gominola en la mesa del profesor en una guardería, que el establecimiento de prioridades conforma y confirma que todo no se puede ejecutar a la vez.
O es que, por poner un ejemplo, ya se nos ha olvidado que hay un trazado del AVE empezado y que lleva dos años parados; o se ha dejado en el baúl de los recuerdos que el Plan del Agua está inconcluso y las desaladoras, algunas siguen con un rendimiento mínimo y otras paradas, porque no hay dinero. O lo que es más flagrante, quién se acuerda del soterramiento de la estación del ferrocarril, que iba a ser una realidad allá por el año 2005, cuando Rato, ¡ay Rato!, era ministro.

Paracaidistas de la política

Antonio Lao | 11 de mayo de 2015 a las 11:10

Primer fin de semana de campaña elctoral y la sangre política fluye por las venas de los 102 pueblos de la provincia. Las municipales son capaces de mostrar lo mejor y lo peor de este noble arte que es la política. Hasta el 24 de mayo vamos a asistir a las propuestas más sugerentes, a las ideas más peregrinas y hasta a las sandeces más supinas que ustedes puedan pensar. Resucitarán aquellos a los que no se les ha oido en cuatro años y tendremos, hasta en la sopa, decenas de propuestas que nunca se llevarán a cabo. Todo con tal de sumar un voto, de atraer al votante dudoso o de seducir a aquel que nunca ha sentido atracción por tí o por tus siglas. Hasta aquí todo forma parte del circo mediático-electo-festivo que se monta y que todos damos por bueno, conocedores de que al final el ciudadano, el votante, es más sabio de lo que muchos piensan y que por encima de cualquier memez impone la cordura, la inteligencia y el saber hacer.
En todo este proceso nos encontramos también con los paracaidistas de la política, con los saltimbanquis y equilibristas, los que han cambiado de chaqueta en varias ocasiones, sin importarles lo que piensen los demás, con tal de arañar un concejal y hasta los que vuelven a sus pueblos de origen cuando hace decenios que no los pisan, ni se han acordado de ellos. Estos casos son los más preocupantes, porque demuestran -aunque dirán lo contrario- que su lugar de nacimiento les ha importado un pito, por no decir un carajo, y que se acuerdan de que existen cuando ven que pueden rascar bola, desconozco de que tipo y espero que no pecuniaria.
Una actitud que, sinceramente, desprestigia el noble ejercicio de la política, entendida como el servicio por los demás. Porque ya me dirán ustedes que puede aportar un candidato o candidata, pongamos como ejemplo Las Tres Villas, que se fue de su localidad natal hace treinta años, que no va por allí ni en vacaciones y que de pronto, soltado por un avión, caen en el centro del pueblo como cabeza de lista y asegura, sin despeinarse, que quiere mejorar las condiciones de vida de los que allí habitan. ¿De qué narices estamos hablando? ¿Piensa realmente que alguien va a creer en propuestas que redunden en beneficio de los que allí viven cuando ya ni conoces a la mitad de los vecinos? Aunque están o está en su pleno derecho democrático y le asiste, se hace necesario que aquellos que piensan que pueden ser engañados los echen en forma de olvido, alejando cualquier posibilidad de ser elegido. Acabemos con todos aquellos y aquellas que una y otra vez se valen de lo más rastrero del sistema para ingresar en sus venas y tratar de alcanzar la putrefacción, sabedores que será entonces cuando pueden sacar alguna tajada, suponiendo que todavía alguna parte del animal esté sazonada, condimentada y digna de bocado.

Agua solidaria

Antonio Lao | 4 de mayo de 2015 a las 12:28

DoS mil familias estima el Ayuntamiento de Almería que se van a beneficiar de la modificación de la Ordenanza Fiscal de Suministro de Agua Potable y Alcantarillado, por la que todos aquellos vecinos que estén en riesgo de exclusión social quedarán exentas del pago del líquido elemento para consumo, en su primer tramo, unos quince metros cúbicos mensuales. Una cifra que una familia normal, en raras ocasiones suele sobrepasar, a no ser que tenga consumos adicionales que, dadas las circunstancias personales de cada uno de ellos, muy pocas veces va a suceder. La modificación, aprobada en Pleno por unanimidad, no llega exenta de polémica y rodeada del fuego de artificio de aquellos políticos que nos gobiernan que, incluso cuando hacen algo positivo y digno de encomio, se enzarzan en peleas tan estériles como banales, a ver quien es capaz de arrimar más el ascua a la sardina, a la búsqueda, no se yo de qué rédito electoral.
No es este, pienso, el momento de buscar medallas, palmaditas en la espalda o reconocimientos pasajeros. Al contrario. Aquí, lo importante es que todos los grupos políticos de la corporación, sin distingos, han tenido la sensibilidad necesaria para reconocer que hay miles de familias que les cuesta llegar a final de mes y que el agua de consumo y abastecimiento es un bien básico, del que no se pueden ni prescindir ni abstraerse.
En demasiadas ocasiones a los que gobiernan se les llena la boca de solidaridad, cercanía a los problemas de los más desfavorecidos o débiles y en pocas en las que vemos, verdaderamente, que se adoptan medidas que les llegan de forma rápida y contundente. Esta es una de ellas y, por tanto, debe llevarnos a todos a congratularnos por ello. No sería de recibo conocer de los problemas de aquellos que están abajo en la pirámide social, con serias dificultades, y los que pueden hacer algo miren para otro lado. Insisto. Dejen las medallas para otras competiciones, que posiblemente llegarán, y congratulémonos de lo importante que es la capacidad de entendimiento y diálogo para alcanzar las metas que se proponen.
Lo importante, como ya dijera Deng Xiaoping en 1962, (luego llegaría a ser presidente de China) no es que “el gato sea negro o blanco, sino que cace ratones”. La famosa frase también tuvo algo que ver con la necesidad de superar dificultades en la China de Mao Zedong. El gran cambio propiciado por el sucesor del gran líder, con una gran apertura y con logros impensables en desarrollo, superación de hambrunas comunes y un cuadro con un felino blanco y otro negro, mantiene su vigencia en el caso que nos ocupa. Aquellos que abran el grifo y el agua no les falte, a buen seguro no piensan en Deng, pero si en lo importante que es el diálogo, la coherencia y criterio de quienes les gobiernan, de todos, sin excepción.

Los partidos y la elección de candidatos

Antonio Lao | 27 de abril de 2015 a las 11:44

Los socialistas de Almería reaccionaron con celeridad el miércoles, tras conocerse que su candidato a a las elecciones municipales por Cantoria había sido “cazado” por la Guardia Civil con una papelina de cocaina y en un lugar, digamos que poco recomendable, para aquellos que deben tener una vida pública y privada intachable. Hasta aquí perfecto. Sin embargo, el caso nos lleva a reflexionar sobre quién elige a los candidatos que van a representar al pueblo, cómo lo deciden y si, en verdad, conocen algo de su curriculum. Lo sucedido en en la localidad del Almanzora deja un poso de duda del que difícilmente se va a recuperar el PSOE en este pueblo, aunque los trapicheos del PP en el Gobierno durante la legislatura hacían presagiar la posibilidad de recuperar la alcaldía.. No ha contribuido en nada tampoco la política de comunicación de esta fuerza política, que más bien se asemeja a Pepe Gotera y Otilio, -a ver quien es el campeón de los torpes- en el trato de la información.
Parece de aurora boreal que la persona o personas encargadas de confeccionar la candidatura no conozcan o sepan quién o quiénes la conforman. Se les llena la boca con las agrupaciones locales y al cabo vemos, como en este caso, que ni existen y tampoco se hace nada por potenciarlas. El caso de Zurgena, en el que se han pasado por el forro de sus caprichos lo que la local ha decidido, es un claro ejemplo, exponencial, de lo que ellos llaman democracia de partido. Pero volvamos a Cantoria. ¿Cómo es posible que la dirección provincial no conozca a su candidato, no sepa de sus andanzas y se les haya pasado por alto una negligencia tan grave como el uso de cocaina o la presencia en un tugurio-prostíbulo del pueblo. Muy poco dice de los dirigentes de este partido, acurrucados al calor del cargo y alejados del trabajo en beneficio de la colectividad, porque lo que se están jugando no es su puesto, sino ideología y valores y, sobre todo, el hacer las cosas de otra manera en el pueblo. Pero no son los únicos. Como en todas partes cuecen habas, aunque aquí parece que son a calderás. ¡Qué lamentable espectáculo para aquellos que todavía creen en unas siglas y en unas ideas! ¡Qué triste para un partido centenario que haya dirigentes que estén más preocupados por no perder su sillón que por el beneficio de la colectividad! Pues con todo lo que está cayendo a nadie se le ha ocurrido irse a su casa y dedicarse a sus labores y tampoco a quien dirige cesar de forma fulminante al responsable de tal desaguisado. Incluso, si me apuran, no duden en que en unos días culparán a la prensa de todo ello y si los llamas para que te den una explicación o cuelgan el teléfono o dicen, sin reparo y rubor, que es una cosa de partido. Cuánta ignonimia y cuánto descaro para tratar de ocultar una ineptitud manifiesta y flagrante, que se agranda en cada caso que conocemos.

Chicote, hablar de oidas

Antonio Lao | 20 de abril de 2015 a las 19:43

Alberto Chicote era un cocinero conocido, ahora los llaman chef (afección francesa) que ha sido capaz de labrarse una imagen de ‘enfant terrible’ o ‘chico malo’ gracias a una maldad lingüística calculada, vestimenta de Ágatha Ruiz de la Prada y un verbo afilado, sin necesidad de hacer más sangre de la necesaria. Pesadilla en la Cocina, su programa de restaurantes irrecuperables, generalmente por descuidados y guarros, con el que ha alcanzado las más altas cotas de popularidad, junto con Top Chef, han logrado auparlo a una cima de la que está empeñado en no bajar, por lo que supone de popularidad, dinero y otros condimentos, a los que pocos renuncian toda vez que se han alcanzado.

Amparado en la “caja tonta”, y sus jefes sabedores del tropel que arrastra tras de sí en forma de telespectadores, no han dudado en darle otro espacio más para mayor gloria y loa de un cocinero metido a periodista, capaz de sentenciar con rotundidad, se tenga o no razón,  como si de “Los Diez Mandamientos” se tratase. El periodismo, un ejercicio noble donde los haya, siempre ha estado salpicado de advenedizos,profetas de la pluma fácil y verbo rápido, vendedores de pócimas milagrosas y ramonets de tres al cuarto, todo por unos euros en publicidad para sus empresas, sin pensar en el daño que se puede hacer a sectores productivos importantes de este país, capaces de crear empleo y sostener una economía agroalimentaria de primer nivel mundial. Y es en estas, que el amigo se traslada a El Ejido, habla con un agricultor, repito un solo agricultor, de los tomates y de su proceso de elaboración y ahí me tienes a Chicote evangelizando sobre nuestro producto estrella, masticando tonterías por su boca y echando por tierra la imagen de una provincia pionera, innovadora y trabajadora. Por si no había bastante, viaja hasta Holanda y, en un ejercicio de patriotismo digno del mejor Oriol Junqueras, defiende la produción del país de los tulipanes. Nada que objetar si hubiera hecho un trabajo decente, con diversas opiniones, contando con todas las partes, valorando a unos y otros, sindicatos y empresarios, agricultores y alhondiguistas, productores y semilleros. ¡No! El afamado chef habla con un agricultor y lo eleva a dogma de fe. No ofende quien quiere, sino quien puede y en este caso Alberto Chicote ha hecho un flaco favor, no sólo a la provincia, sino al periodismo. Claro está, con la aquiescencia de aquellos que deben velar por la verdad y la independencia de lo que se cuenta. Luego llegan las críticas, mal recibidas por el susodicho, por cierto, incluida la de la ministra del ramo.  Aunque desconocía la polémica, el pasado martes en el salón del gourmet García Tejerina fue clara y diáfana: “Los consumidores son los que deciden, a Chicote ni caso”. Y en esas estamos, tratando de situarlo en el lugar que merece, no frente a los fogones, sino de fregaplatos, con todo mi respeto a los que hacen este digno trabajo.

El tren en Almería, una antigualla necesaria

Antonio Lao | 16 de abril de 2015 a las 18:41

Desde 1952 el tren que une Almería con Madrid sólo ha ganado un kilómetro por hora en el trayecto cada año. Tan sólo superamos a algunos tramos del enlace que comunica la capital de España con Badajoz. Estamos en lo más bajo de la cadena de comunicaciones del país, a pesar de los notables esfuerzos que se han realizado en los últimos años, baldíos la mayoría, y sin consecuencias prácticas y reales.
Nos dejamos llevar, sin lucha, y permitimos el cierre de la línea que cruzaba el Almanzora y que unía Murcia con Andalucía desde Almendricos a Guadix. Aquellos que lucharon la mantienen viva y en unos meses el AVE llegará a Granada. No entendimos nunca la necesidad de mantener el tren nocturno, el famoso expreso de Madrid, un viaje muchas veces incómodo, pero que permitía no hacer noche en la capital de España, con el consiguiente ahorro para aquellos cuyas faltriqueras no son boyantes, sino todo lo contrario, exiguas y menguadas, producto de la crisis.
Nadie, o casi nadie, hizo más allá de un comunicado, una declaración institucional o una pequeña manifestación para sostener una comunicación legendaria, tan solo necesitada de las mejoras que el siglo XX y el actual ofrece.
Creímos que el AVE con Murcia era la solución y hasta llevaba camino de serlo, si la crisis no nos hubiera devuelto a la cruda realidad. ¡Que paradoja que el tren de alta velocidad llegue este año y el próximo a provincias limítrofes con la nuestra -Murcia y Granada- y nosotros sigamos siendo la cenicienta de los proyectos! Consolados por unas promesas que se incumplen un día si y otro también, y amparados en unas licitaciones que se prolongarán ‘sine die’, a la espera del achuchón que pueden dar unas cercanas elecciones o una presión ciudadana que no llega por ninguna parte.
Nos lamemos una y otra vez las heridas, lamentamos ser una esquina y padecer el famoso síndrome, pero lo cierto es que nadie, o casi nadie hace nada, más allá de la triste y pura realidad del río seco que supone la ausencia de inversiones y el escaso interés de llevarlas a cabo por quienes rigen nuestros destinos.
El informe que este periódico publicaba el miércoles no es más que la constatación de una realidad no menos triste por conocida, pero que muestra con datos donde nos hemos movido en los últimos 60 años. Por un sendero angosto de vías, en el que la velocidad a veces es casi de tren de vapor subiendo una cuesta empinada. Ni las infraestructuras, ni el material es de última generación. Muy al contrario. Hemos vivido de los vagones y máquinas que desechaban otras líneas y ahí seguimos, impertérritos, como siempre, viendo los trenes pasar, sin más acción que el repetitivo recurso al pataleo, que cada cierto tiempo surge como el Guadiana, se olvida, y vuelve a salir.

Las encuestas y el canguelo

Antonio Lao | 6 de abril de 2015 a las 11:36

Cuando faltan menos de dos meses para las elecciones municipales del 24 de mayo, las encuestas y el miedo se apoderan de la vida política, sino a partes iguales, si en dosis parecidas. Con el resultado de los comicios andaluces todavía en la retina de casi todos, los partidos políticos y sus gestores no ven el momento de alcanzar la meta y, a medida que se acercan, adquieren un estado de ebullición impropio de los experimentados y curtidos y cercano a la esquizofrenia común en quienes tienen en la inseguridad a su amigo, la incompetencia como amante cercana y las malas formas en la diana el estrés.
Decía Nadia Comaneci, la menuda gimnasta rumana que asombró al mundo con la perfección de sus ejercicios en la olimpiada de Montreal 76, que no “huía de un reto porque tuviera miedo. Al contrario corro hacia él porque la única forma de escapar al miedo es arrollarlo con tus pies”. No piensan así aquellos que nos rigen en la mayoría de las ocasiones. Al contrario se obcecan en buscar el control de cuanto les rodea,alejados de la crudeza, la decisión y la fuerza que supone dar un paso adelante y digerir, con todas las consecuencias, los errores cometidos, afrontarlos, ponerles cara y, de forma decidida, caminar en pos del triunfo o la victoria. Digo esto porque desde el 22 de marzo se ha apoderado de aquellos que nos gobiernan una especie de tristeza, mezclada con canguelo, sazonada con un anhelo irrefrenable de buscar soluciones, que bordean cualquier límite que podamos entender. A ello se le suman las encuestas, las reales, las cocinadas y las inventadas, que tratan de insuflar ánimos en aquellos que que los arrastran por suelos, a la búsqueda del “Bálsamo de Fierabrás” apaciguador capaz de acabar con las penurias que los acechan. Las cosas, por fortuna, son mucho más fáciles de cuanto ellos nos quieren hacer pensar.

 

Quien piense que en dos meses va a ser capaz de dar la vuelta a los resultados de las municipalaes va dado. Las elecciones se comienzan a ganar el día después de las últimas celebradas. La única vía para hacerlo es la cercanía con los vecinos, la coherencia en las decisiones, el alejamiento de las bravuconadas o las presiones y la infinita chulería de quienes, aupados en el sillón municipal, creen que han tocado pelo y que desde ahí al cielo sólo hay un paso y nadie los va a apear de la sillas. ¡Ilusos! Imposible entender otra vida política municipal que nosea la implicación del alcalde y concejales en todos y cuantos proyectos genere la ciudad o el pueblo. No se trata, ni mucho menos, de cortar una cinta, besar a un niño o encender una farola. La propuesta, y hoy más que nunca, pasa por la cercanía, la coherencia, la solución de problemas y, lo que es más importante, por prometer aquello que es posible realizar. Lo que no, por doloroso que sea, mejor posponerlo y decirlo de frente. Así nunca te pones colorao.

El PP se descalabra; el PSOE se ahoga en la orilla

Antonio Lao | 30 de marzo de 2015 a las 12:19

Decía Martin Luther King que “si supiera que el mundo se acaba mañana yo, hoy todavía, plantaría un árbol”. Toda una declaración de intenciones sobre la esperanza que albergaba en un futuro mejor. No parecen pensar lo mismo los dos grandes partidos de esta provincia, Partido Popular y Partido Socialista, cuando ponen en negro sobre blanco los resultados electorales de, hace hoy una una semana, y tan sólo se les escucha el habitual ronroneo de la necesidad de cambio, de llegar a la gente, más presencia en la calle y otras frases hechas, con poco sentido, sabedores de que mucho ha de llover para que, con certeza, hagan algo por dar la vuelta a la situación.
Empezemos por los ganadores. El PP mantiene su hegemonía en la provincia, mal que bien, aunque se avecinan tiempos confusos, mayorías pírricas y derrotas dolorosas. El cóctel no lleva a otro escenario que el de la confrontación interna, las dudas y los miedos. Conservan con cierto aire los grandes municipios, en los que van a dar el “do de pecho” por mantenerlos y con ellos, con alguna probabilidad, la Diputación. No es una tarea fácil y tampoco está hecha. El trabajo es tan árduo que se me antoja complicado que puedan mantener el tono. Digo esto porque percibo cierto cansancio en aquellos que un día devoraban tribunas, presentaban proyectos y mordían, en sentido figurado, si era necesario por alcanzar el poder. Instalados en él han creído que va a ser para siempre, cuando este es el peor veneno inoculado para situarte en la rampa de salida de la derrota. A poco que se descuiden no van tener que iniciar ni tan siquiera la carrera, porque la habrán perdido.
En el Partido Socialista tienen el hambre que da no haber “tocado pelo” en muchos años en la provincia. Se afanan y ufanan por buscar la fórmula del éxito que ha llegado de la mano de una lider andaluza de amplio calado, credibilidad y cercanía con la gente. Pese a contar con los mimbres necesarios, aún no han sido capaces de renovar y afrontar el cambio de mentalidad, ideas y personas en los grandes municipios para iniciar el asalto al poder. No lo han hecho en El Ejido, tampoco en Roquetas de Mar, tienen serias dudas en Adra, Berjay Níjar y andan a la gresca, aunque soterrados, en la capital. Un bastión que puede ser factible si todos trabajan en la misma dirección.
Una tarea que se me antoja compleja viendo como las guerras las hace cada uno por su cuenta y no se avanza más allá de lo que alcanza la vista. Se echa en falta el caracter visionario de aquellos que proyectaron e hicieron la transición, la planificación de los que soñaban con poder cambiar lo establecido y, sobre todo, de los que empeñan el corazón y el alma en una tarea fascinante, entendiendo como Luther King, que merece la pena, aunque el mundo se acabe mañana.

Tiempo de realidades

Antonio Lao | 23 de marzo de 2015 a las 11:11

Durante la campaña electoral todo es posible. Los políticos se disfrazan de Juan Tamariz y son capaces de sacar de la chistera desde un vulgar conejo, una paloma blanca, un AVE, un soterramiento, agua para todos, la rehabilitación de La Alcazaba o subsidios para aquellos que, para su desgracia, lo están pasando mal. Y lo que es más sorprendente es que sabiendo que nada o casi nada de los planteamientos que realizan son verdad verdadera, no tienen el más mínimo empacho ni pudor en subirse a una tarima (ahora se llama speaking corner) y hablar a los que los escuchan. Los ciudadanos, sabedores de que las cosas están como están y que de lo que se promete ya sería un éxito que se cumpla un 10%, escuchan embobados, asentimos con la cabeza y salimos del mitin con el coco comido y pensando en las bonanzas de lo que se avecina.
¡Qué ilusos somos a veces! Si todo aquello que se plantea hoy y en los próximos meses fuera cierto, ¿cuáles han sido los impedimentos para que hasta ahora no haya sido posible hacerlo? Una cuestión baladí, pero fácil de responder, que ninguno de los candidatos con los que he hablando en las últimas semanas ha sido capaz de responder. Bien es cierto que la política es el arte de hacer real los sueños y que aquellos que, de verdad, tienen interés por mejorar las cosas son capaces de esforzarse y dar lo mejor de si mismos en pos del beneficio de la colectividad. Y no me cabe la menor duda de que los parlamentarios que hoy salgan elegidos en las urnas, -da igual el partido político- van a trabajar en, por y para la mejora de una provincia muy necesitada de proyectos, obras y propuestas que nos permitan seguir en la senda iniciada hace ya años, y que nos ha situado como una de las de mayor proyección nacional, líder en innovación y desarrollo y preñada de ideas y ganas de trabajar.
Lo he escrito en otras ocasiones y lo reitero, a ver si a fuerza de contarlo somos capaces de creérnoslo y de aplicarlo: tenemos la sociedad, los innovadores, el clima, el criterio y las redes comerciales para situarnos como líderes del país en tecnología agroalimentaria, pioneros en turismo y fuertes en minería. Unos mimbres de primer nivel para un cesto de crecimiento, a la espera de unos políticos que sean capaces de dar la talla.
No se trata de promesas, no se trata de tarimas al aire libre, tampoco de brindis al sol a la búsqueda de un titular pasajero y olvidadizo. Buscamos administradores comprometidos con esta tierra, que sean capaces de prometer sólo aquello que harán y se olviden de teorías y teoremas alejados de la voluntad de quienes cada día se desloman bajo un invernadero o dibujan el último modelo de robot o semilla frente a una pantalla de ordenador. Esa es la Almería que queremos, no aquella basada en la promesa fácil, en el titular y en la visita de compromiso.