Delincuencia, no xenofobia

Antonio Lao | 11 de enero de 2016 a las 11:49

La ignorancia o el desconocimiento es capaz de acabar con un proyecto largamente trabajado en menos que canta un gallo. Sucedió, de forma lamentable en El Ejido con los sucesos de infausto recuerdo, y se ha tratado de repetir, por fortuna no logrado, con la muerte de un guineano en Roquetas de Mar. Un suceso aislado, con tintes de delincuencia común y, en ningún caso de caracter racista o xenófobo. Si bien es cierto que las rencillas o roces entre etnias se producen en ocasiones, aunque siempre de forma aislada y nunca como algo habitual o común entre las más de cien nacionalidades que cohabitan en pueblos como Roquetas de Mar, El Ejido, La Mojonera, Vícar o Níjar, por mencionar algunos ejemplos.
El desconocimiento que los grandes medios nacionales, en especial las cadenas de televisión y sus tertulianos “sabenlotodo” muestran sobre lo que acontece fuera de la capital del reino es tan atroz como dañino. De forma lamentable, a veces con mezquindad y la mayoría por simple ignorancia, se tratan de incrementar las audiencias con programas que superan, no bordean, la basura con absoluta despreocupación y sin pensar en las consecuencias que este tipo de actos irresponsables conllevan.
No voy a desmentir, ni lo pretendo, que la convivencia siempre es compleja. Que se agrava cuando las dificultades económicas son grandes y que la lucha por subsistir a veces causa más fricciones de las soportables. Pero de ahí a tratar de condenar, de nuevo a un pueblo o a una provincia como xenófobo media un abismo tan enorme como el Cañón del Colorado.
Alarma, y no es sólo una palabra, comprobar cuántas cosas se pueden hacer por un puñado de telespectadores o por una nómina de opinador entendido de todo y desconocedor de la más mínima ética, formas de vida e identidad de aquellos que habitamos esta piel de toro que llamamos España. Me entristece, y mucho, comprobar como aquellos que se dicen en la posesión de la verdad no han visitado jamás esta provincia, no conocen a sus gentes y mucho menos cómo nos ganamos la vida. Saben, de oídas, que producimos hortalizas, que generamos riqueza, pero en lugar de ensalzar el laboro y la innovación, aprovechan cualquier resquicio, cual sabandijas, para tratar de abrir una herida que jamás ha estado abierta y, ni mucho menos, sangra como tratan de hacernos ver al más leve suceso. Lamento que no se defienda la grandeza de los que aquí viven y se busque de forma hiriente meternos en el saco a todos por unos hechos que han protagonizado dos, tres o cuatro personas. Y que una reacción de protesta, de indefensión, se trate de usar como argumento para dar alas a aquellos que sólo buscan pescar en río revuelto. A aquellos que saben que cuanto peor nos vaya, más tajada podrán sacar en el futuro. Una pena.

Ingobernable España, Almería pierde

Antonio Lao | 28 de diciembre de 2015 a las 10:44

No comparto la idea de aquellos que creen que un parlamento fragmentado, casi ingobernable, puede dar días de vino y rosas a este país y, ni mucho menos, a esta provincia. Los resultados electorales del domingo pasado son los que son y nadie los va a mover. Van a ser necesarias horas y horas de negociaciones, de diálogo, de comprensión, de ceder en postulados e ideas para poder albergar un mínimo de esperanza sobre la legislatura que nos espera. Un tiempo precioso que, si no hay mal que lo remedie, los que habitamos en esta tierra no nos podemos permitir. El bipartidismo, la vieja política y aquellos que tanto la denostaban comienzo a escucharlos ahora anhelar lo importante que es el ejercicio del gobierno y, para ello, las mayorías consolidadas, por más que pese a aquellos que durante la legislatura no rascan bola, son importantes para el progresos, el crecimiento y el desarrollo de un país. Y si no gusta, transcurrido el tiempo de gobierno que establece la Constitución, se vota, se cambia y a otra cosa.
Mucho me temo que se avecinan tiempos grises para esta tierra y sus proyectos pendientes. ¿Quién se va a acordar de Almería cuando es tanto y tanto lo que está en juego en multitud de políticas mucho más importantes que la realización de un AVE con Murcia o la solución a los problemas hídricos de Almería?
Tiempos convulsos, en los que seguro que el Parlamento va a ser entretenido, nada aburrido, pero carente de la celeridad y el aplomo que los temas de gobierno requieren.
Un ejemplo, más pequeño, empezamos a vivirlo en la capital de Almería. Un gobierno en minoría -me da igual el color- atado de pies y manos, más preocupado en responder mociones y preguntas de la oposición que en gobernar, que en sacar proyectos adelante, no porque no quiera, es porque no lo dejan. Y así estamos a finales de diciembre y aún no disponemos de presupuesto y tampoco conocemos si va a ser aprobado o no por aquellos que apuestan de forma clara por el diálogo, la cercanía y la cesión. Todas ellas palabras hermosas, de las cuales se nos llena la boca, pero a la postre todo un problema para el ejercicio del gobierno.
Creo, con sinceridad,en las mayorías sólidas para trabajar durante el tiempo para el cual los ciudadanos te han mandatado. Las componendas de los pactos, y a los ejemplos me remito -tripartito catalán, IU y PSOE en la Junta…- sólo trajeron tiempos perdidos en debates absurdos, propuestas banales y alguna que otra solución, más cercana al cortoplacismo que al proyecto de ciudad, provincia, región o país que tenemos en mente. España necesita de un Gobierno fuerte para aplicar las soluciones que nos permitan avanzar y salir del atolladero. Todo lo que no sea esto nos dejará en manos y al albur de los fondos buitre, o de los buitres mismos.

Las carencias de Almería y el 20-D

Antonio Lao | 21 de diciembre de 2015 a las 11:24

Llegó  el gran día. Los almerienses, como el resto de ciudadanos de este país, están llamados hoy a las urnas para renovar el Congreso y el Senado. Esta provincia elige seis diputados y cuatro senadores. Una cifra importante, con unos resultados que pueden ser decisivos, no ya para el futuro del país, que sí, sino para el devenir de Andalucía, y para el de la provincia.
Quizá por ello, antes de depositar el voto sería interesante que aquellos que acudan a las urnas, bombardeados, -metafóricamente-, en las últimas semanas con variados y variopintos mensajes, tengan en cuenta una serie de consideraciones que, pienso necesarias, para el futuro de la tierra que habitamos.
Mucho me temo que el número de personas que hayan tenido la paciencia de leerse los programas electorales de todas y cada una de las fuerzas que concurren a la cita es muy pequeño. Por contra, estoy convencido de que sí conocen cuáles son los problemas que tiene esta tierra y que, sino acuciantes, si tienen y deben ser resueltos de forma perentoria a lo largo de la legislatura, que a partir de hoy toma cuerpo y forma.
El primero es la conclusión de las infraestructuras de las que aún carecemos. No se entiende que en los últimos cuatro años se paralizaran los trabajos del AVE que nos debe unir con Murcia y como todo éxito haya habido una licitación de un tramo y su publicación en el BOE. A lo largo de este tiempo, la verdad, es que sólo hemos escuchado cantos de sirena de unos y otros, sin propuestas concretas.
La solución a los problemas hídricos es vital para que la provincia siga teniendo vitalidad y desarrollo en los próximos años. Las ideas fuerza de los partidos políticos abundan en su resolución, pero la verdad es que desconocemos de dónde vamos a seguir abasteciendo nuestras grandes ciudades y pueblos y regando las más de 30.000 hectáreas de invernaderos. Desaladoras contamos con Carboneras, Cuevas, Almería ciudad y Poniente. Precios de desalación muy caros y el grado de explotación bajo mínimos, ridículo diría yo.
El turismo es futuro y desarrollo, aunque nadie ha puesto énfasis.

s en la situación de estacionalidad en la que se encuentra. Más de 11.000 plazas cerradas en invierno dicen muy poco sobre la lucha que dicen aquellos que nos gobiernan por romperla. Energías límpias, mayores compromisos con el medio ambiente e industrias alternativas a lo que ya tenemos ni han aparecido en los debates. Al final me ha quedado un batiburrillo de todo, sin concrección, que mantiene mis dudas sobre lo que podemos esperar a partir de mañana. Mucho me temo que más de lo mismo, aunque esta tierra debe mantener sus exigencias intactas, no desesperar y que la presión sobre los que nos gobiernen siga en grado máximo. No de otra forma se cumplirán nuestras necesidades.

Madre coraje

Antonio Lao | 14 de diciembre de 2015 a las 11:19

CUANDO la vorágine diaria te devora; cuando la política y la campaña electoral lo copan todo; cuando la celeridad de la sociedad que nos ha tocado vivir nos persigue; cuando llegas a sentir que todo lo puedes, nada se te resiste y te acercas a la inmortalidad, una pequeña colleja – no la de Mariano Rajoy a su pequeño retoño a cuento de los comentarios de Manolo Lama en el FIFA- te despierta como si te dieras un chapuzón en una piscina de agua helada.
Hace una semana tuve la oportunidad de recoger el premio a los medios de comunicación que el Ayuntamiento de Roquetas tuvo a bien conceder a Diario de Almería por su labor y fomento del deporte base. Fue allí donde me embargó la emoción, donde las lágrimas me asaltaron y donde tuve la oportunidad de conocer a una madre coraje, Amelia Castaño. A una madre que ha sido capaz de hacer de todo, de darlo todo, de sumar un día sí y otro también, inasequible al desaliento, para devolver la vida, la esperanza y las ganas de seguir adelante de su hija, Nadia Bustamante. La historia, como ella misma la contó es dura, casi cruel diría yo. De esas en las que la vida te pone realmente a prueba. Una joven adolescente, preciosa, con todo por delante, estrella del equipo de balonmano del pueblo, regresa de un campeonato y dice sentirse mal. Pruebas y más pruebas detectan una dura enfermenda que, por fortuna, no ha tenido un final triste. La joven es operada hasta cinco veces en poco tiempo y los médicos no dan mucho por su recuperación. Le espera una cama y siendo benevolentes una silla de ruedas. La realidad, un año y unos meses después, es mucho más positiva. Nadia camina, hace ejercicio y conversa con normalidad. La “culpable”, entre comillas, es su madre. Una madre que se aferró a las escasas probabilidades de que todo saliera bien y mano a mano, a la par, la ha acompañado en una tarea inmensa, ingente, que no es otra que la de devolverle la ilusión, la esperanza, la sonrisa… la vida. La ha acompañado a la piscina a nadar, a la pista de atletismo a correr, al fisio a recuperar… Junto a ella ha dado brazadas, ha dado zancadas y ha puesto el alma y el corazón en su retoño.
Lo que cualquier madre o padre haría, con seguridad, pero enfrascados en la inmediatez, en la importancia de lo superfluo, en la tontería vamos, nos alejamos de lo verdaderamente importante: de la vida. María y su hija nos han dado una lección a todos, no lo tomen en el sentido literal,sino una clase de la necesidad de serenar ánimos, de poner tierra de por medio de todo aquello que nos preocupa y que nos ocupa. Al final, si lo ponemos en la balanza de lo realmente clave para nuestro devenir diario nos damos cuenta de que no más del 1% es vital para nosotros como personas y el resto es pura banalidad y egoísmo.

Apuesta por el ferrocarril

Antonio Lao | 9 de diciembre de 2015 a las 12:35

Algo se mueve en positivo en Almería y su provincia. Una nueva conciencia reivindicativa parece que prende en los ciudadanos. Atrás quedan los tiempos del conformismo, de la resignación y hasta de la indiferencia, si me apuran, cuando de reclamar lo nuestro se trata.
La semana pasada casi dos mil almerienses fueron capaces de salir a la calle para reivindicar unas comunicaciones ferroviarias dignas, acordes con el siglo XXI, en el que estamos, y alejadas del XIX, como son las que padecemos.
Detrás de este lento, pero consolidado cambio, hay un gran número de personas, todas ellas comprometidas con su tierra, inasequibles al desaliento, que han sabido conjugar la paciencia con la celeridad. Algo así como un “vísteme despacio que tengo prisa” para poner al frente a aquellos que pueden lograr las verdaderas necesidades ferroviarias de esta tierra.
He escrito en más de una ocasión que sería utópico creer que el AVE iba a llegar antes a esta provincia que a otras con mayor número de habitantes y más desarrolladas. Eso sólo lo logran presidentes del Gobierno como Felipe González, capaz de comunicar Sevilla con Madrid, con la Expo 92 de por medio, antes que la ciudad catalana con la capital del reino.
Aunque, como el docto y humilde Don Quijote, cuando hablaba con su escudero y le decía aquello tan cierto de … “cosas veredes amigo Sancho…” no debemos desesperar ni morir en el intento y sí permanecer y mantener la presión sobre aquellos a los que se les llena la boca cuando llegan las elecciones con promesas vacías de contenido, huecas en su estructura y falsas en su concepción.
Aún así, la insistencia, como la gota de agua en la roca es capaz de abrir agujeros, se me antoja prioritaria, en el intento de esta provincia por acercarse a cubrir las necesidades que aún tiene y que muchos parecen de forma permanente olvidar, aunque las tengan presentes cuando de buscar un titular se trata.  Almería carece de muchas cosas, tiene otras muchas, logradas a base de sangre, sudor y lágrimas de aquellos que la habitamos. No le debemos nada a nadie y, ni mucho menos, a los que ahora se les llena la boca y se preñan de buenas formas y maneras para tratar de arañar unos votos que van a tener complicado de mantener.
Cuatro años es demasiado tiempo de paralización de una obra iniciada, como era el AVE con Murcia, para que vayamos de esquina en esquina pregonando que a partir de ahora todo será posible. Siempre creí que la forma de lograr algo empieza por el trabajo, continua por la presión permanente hacia aquellos que deben concederla y acaba derrumbándose como un castillo de naipes cuando ha madurado. A finales de 2015 y con los almerienses en la calle, no duden que todo será un poco más fácil. Eso espero.

“Puedo prometer, y prometo”

Antonio Lao | 30 de noviembre de 2015 a las 14:04

Cuando faltan cuatro días para que de inicio la campaña electoral de las elecciones generales del 20 de diciembre, las más trascendentales de la historia de España -aquí pasa como con los clásicos Real Madrid-Barcelona, cada uno es el partido del siglo y así van…-cobra más sentido que nunca aquella frase mítica del que fuera primer presidente de la Democracia,  Adolfo Suárez: “Puedo prometer, y prometo…”. Fácil, imposible de olvidar, directa y con una capacidad innegable de penetrar en el alma y corazón de los votantes. Subido a la tribuna, sólo en el atril y en el escenario, y con miles de fieles seguidores y simpatizantes acompañándolo, el ya fallecido presidente era capaz de hipnotizar con tan sólo cuatro palabras.
Hoy, casi cuatro décadas después, sus sucedáneos -ninguno o casi ninguno de los que pululan por la piel de toro ha logrado ni tan siquiera acercarse al grado de estadista que él alcanzó- se pasean provincia por provincia, pueblo por pueblo, diciendo aquí y allá lo que los ciudadanos quieren oir. Pero hay una diferencia. Entonces, España y los que la habitaban soñaban con un mundo mejor, que vendría de la mano de la fuerza de los votos. Hoy, como ayer, los sufragios siguen siendo el camino del cambio, aunque lo de creer promesas huecas, vacías y en la mayoría de las ocasiones imposibles de cumplir, no se las traga ni el apuntador, tampoco el que ha elaborado el argumentario y, ni mucho menos, el españolito de a pie, cansado de promesas incumplidas, de palabras vacías, de frases hechas y de viajes a tu provincia cada cuatro años, cuando de lo que se trata es de buscar el voto. No se entendería de otra manera que hace una semana apareciera por aquí el secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento prometiendo un intercambiador con Granada, para acortar el viaje en tren con Madrid, cuando la ciudad de la Alhambra tendrá el AVE en unos meses y nosotros estamos debatiendo donde ponemos una colonia de tortugas afectadas por el trazado. Tampoco tiene sentido que el candidato socialista se sume al carro, cuando ellos tampoco fueron capaces de dejar cerrado y blindado el AVE que ahora reclaman.
Y no se extrañen de que en unos días nos llegue el ministro de turno a prometernos más agua desalada y más barata, cuando aún no hemos sido capaces de poner a pleno rendimiento la desaladora de Carboneras, terminada hace más de una década y, ni mucho menos la de Palomares, como tampoco lo hará la del Poniente.
Y es aquí donde cobra sentido la frase que el ya ex-alcalde de Almería, Luis Rogelio, le dijo al cncejal Miguel Cazorla hace dos legislaturas: “Miguel, tu a la gente dile siempre lo que quiere oir. Es la única forma de llegar lejos en política”. A Luis Rogelio, sin duda que ha sido así, 24 años de concejal, presidente de Diputación y alcalde de la capital. Ahí es nada.

Luis Rogelio

Antonio Lao | 23 de noviembre de 2015 a las 13:14

Luis Rogelio Rodríguez deja la alcaldía después de casi trece años. Animal político, polifacético, abierto y cerrado; cercano y distante a partes iguales, con su marcha la política de la ciudad dará un cambio radical. Hombre afable en el regate corto, encantador en la media distancia, buen orador e implacable con sus enemigos, con él se cierra una época y una forma de hacer política en la ciudad y en la provincia.
Amado y odiado a partes iguales, mantiene después de veinte años intactos los valores clásicos que le han hecho permanecer en primera línea durante tanto tiempo: firmeza, decisión, criterio, mano dura contra la oposición y enemigos internos y cercanía con aquellos que le podían aportar conocimiento, sabiduría y ejemplaridad en el trabajo.
Aunque no se va del todo -será senador con toda seguridad- el tiempo de la primera línea, por ahora, parece que ha pasado, aunque nunca se puede decir que es un hasta siempre, cuando se puede convertir en un hasta luego.
Está cansado y no lo ha ocultado en la última legislatura. Ha compaginado con cierta normalidad el Senado con la Alcaldía en los últimos cuatro años, aunque la pérdida de la mayoría absoluta lo ponía entre la espada y la pared en la actual. Con una oposición implacable y dura, el ya ex-alcalde de Almería ha cogido la puerta que le abría su partido y opta por la vía fácil, que es la del Senado de la nación. Tres días a la semana en Madrid, sin grandes compromisos, con menos tensiones y a esperar una jubilación que llegará, con toda probabilidad, con el fin de la legislatura que se inicia en diciembre.
El balance de Luis Rogelio al frente de la alcaldía de Almería es positivo, aunque siempre habrá quienes le exijan más o vean la botella medio vacía. Cerró con éxito los Juegos del Mediterráneos, ha transformado la ciudad, con obras claves como los accesos por la N-340 o El Alquian, los barrios han experimentado un cambio a mejor y ha hecho una ciudad más amable. En su debe, posiblemente, figurará siempre su tibieza en el soterramiento, los amagos de críticas en la rehabilitación del Ayuntamiento y el puerto-ciudad, una utopía aún por cerrar. Pero en líneas generales deja e listón alto para el que llega. No lo va a tener fácil con unas arcas justas, con ingresos limitados y una oposición acechando para lanzarse a la yugular a las primeras de cambio.
Se impondrá, sin duda, una nueva forma de hacer política, en la que las mayorías absolutas y lo que conllevan pasarán a la historia, para abrir paso al diálogo y al entendimiento. La ciudad lleva meses paralizada y es tarea de Ramón Fernández Pacheco dar el impulso que todos esperan. Los tiempos pasan, pero se abren otros preñados de buenas intenciones, promesas y esperemos, que por el bien de la ciudad, de realidades.

Presupuestos de la capital, sacarlos de la política

Antonio Lao | 9 de noviembre de 2015 a las 12:46

La capital corre serio riesgo de no contar con un presupuesto aprobado antes de que finalice el año. La ausencia de una clara mayoría absoluta por parte del equipo de gobierno atisba una batalla de desgaste de la oposición, que la van a padecer los ciudadanos que aquí habitan.
Declaración de intenciones de unos y de otros -de los que gobiernan y de los que hacen oposición- que hasta ahora sólo ha supuesto cierto postureo, del que poco podemos sacar en claro. El tiempo transcurre en contra de la ciudad. En ningún caso es en contra del equipo de gobierno ni a favor de la oposición. Los perjudicados, si la ciudad no dispone de presupuesto antes de que acabe el año o en los primeros días de 2016, serán los vecinos que ven como los proyectos se ralentizan, los pagos se alargan y las propuestas se quedan en el limbo de la buena voluntad, sin alcanzar la ejecución. O, lo que es lo mismo, la nada.
Los meses que nos han precedido han sido un puro espectáculo mediático, en el que los plenos se han eternizado preñados de mociones, de planteamientos, con seguridad buenos para la vecindad, pero de escaso o poco calado para la realidad cotidiana de los que viven Almería.
De poco nos sirve el debate permanente, la aprobación de mociones, -por decenas-, si al final no se dispone de los fondos necesarios para desarrollarlas. Y no es que no apueste por una mayor democratización de los plenos, que sí; ni tampoco pretenda alejarme de la oratoria y del debate, siempre enriquecedor. Aunque llevado a cabo este, hay que dar paso a los hechos, al proyecto de ciudad, a la aplicación de aquello que se ha planteado porque, de lo contrario, nos encontraremos en una nube de buena voluntad, pero carente de toda realidad palpable.
Desde el equipo de gobierno se ha de entender, y eso es importante, que ya no disponen de mayoría absoluta. La época del rodillo se ha acabado. Pero dicho esto, no cabe por parte de la oposición municipal el acoso y derribo de la labor de gobierno. Se trata de alcanzar un equilibrio que satisfaga a todos, sin excepción. Un equilibrio, que puesto en la balanza, de como resultado una gestión beneficiosa para la ciudad y los que habitan en ella.
Sería doloroso recuperar los tiempos de Fernando Martínez, en los que la irresponsabilidad de la oposición nos dejó tres años sin presupuesto. Tres años que la ciudad perdió, en beneficio no se yo de que criterio, de qué ideología o vaya usted a saber. No estamos para perder el tiempo en batallas estériles. Al contrario, cabe exigir de todos lo que componen el Ayuntamiento, la responsabilidad necesaria para albergar esperanza, criterio y fe en la ciudad. Otra cosa nos llevará a la paralización de la administración municipal, que espero nadie de los que forman el arco político municipal desee.

Agricultura&Alimentación: Productos de la tierra

Antonio Lao | 3 de noviembre de 2015 a las 17:47

Diario de Almería acaba de publicar la segunda edición de Agricultura & Alimentación (Productos de la Tierra). Una obra que presentamos el miércoles en Fruit Atracttion y que pretendemos sea como una especie de compendio del sector agrícola y alimentario de la provincia, con marcada e indudable proyección andaluza. Pensar en Almería es pensar en agricultura. En invernaderos, en cultivos alternativos, en alhóndigas, en cooperativas, en industria agroalimentaria, en innovación, en tecnología, en exportación y en hombres y mujeres, -varios miles-, que cada día se levantan con la intención de avanzar en el desarrollo de un sector primario, que dejó de serlo hace mucho tiempo, para convertirse en industria, y puntera, dentro de la economía de este país. En esta nueva edición hacemos un guiño a los productos de la tierra. A las hortalizas producidas bajo plástico, pero también a la uva, a la aceituna, a la almendra o a los cereales y, como no, a productos tan nuestros como la gamba de Garrucha, a la naranja de Gádor o al cordero segureño de Los Vélez.Nuestra nueva publicación agrícola es una síntesis de lo que es el presente y futuro de esta tierra. En él se pueden encontrar todos los datos de la última campaña, los pueblos que son líderes en cultivos bajo plástico, las empresas, las cooperativas, las alhóndigas, las opiniones de los protagonistas, la agricultura ecológica, la agricultura de interior, los innovadores, los insectos y el control biológico, los almacenes, la distribución… Un sector capaz de mover a toda la provincia, en constante evolución e innovador.Todo esto y mucho más en una herramienta que creemos útil para todos, para conocernos mejor y para mostrar al mundo lo que hacemos.
Carmen Ortiz, consejera de Agricultura, avanzaba hace unas semanas el dato: la campaña agrícola que terminaba en junio fue razonablemente buena en cuanto a facturación, aunque los precios no han estado a la altura de la anterior. Una afirmación que merece una seria reflexión sobre la capacidad que tiene esta tierra de sobreponerse a la crisis, avanzando en desarrollo, tecnología, nuevos retos y, sobre todo, liderazgo agroalimentario. Con una producción superior a la de la campaña pasada, la provincia de Almería y sus miles de hectáreas de invernaderos, siguen siendo capaces de facturar casi 2.600 millones de euros. Una cifra nada desdeñable, que nos confirma, y puede parecer un tópico, como la despensa de Europa. El dato demuestra la capacidad que tiene esta tierra para producir bajo invernadero productos de calidad, de los mejores del mercado, y saber venderlos en el exterior con una importante red de distribución, pero no olvidemos que nos acechan peligros que debemos superar con el criterio y el buen hacer de todo el sector, sin mirarnos en exceso el ombligo y sin caer en complacencias que a nada conducen.

 

García Tejerina

Antonio Lao | 19 de octubre de 2015 a las 11:47

Diario de Almería publicaba el domingo pasado una amplia entrevista con la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina. Dos páginas en la que la máxima responsable del Gobierno en materia agrícola hacía un repaso de todos los temas competencia de su departamento, sin obviar ninguno, y con un diagnóstico claro de todos ellos.


La conversación con la ministra se desarrolló en su despacho del Ministerio en Madrid. Vaya por delante nuestro agradecimiento por la amabilidad con la que fuimos recibidos y el trato afable y cercano durante el encuentro. No fue una reunión al uso, ni mucho menos. A lo largo de casi dos horas tuvimos la oportunidad de hablar de todo. Enorme conversadora, García Tejerina se conoce el agro al detalle. No rehuyó ni una sola de las cuestiones. Al contrario, avanzó datos, propuestas, trabajo realizado, sendas recorridas de todos y cada uno de los sectores que conforman el sector primario español.


Dio muestras de tener un amplio conocimiento de la horticultura almeriense, del trabajo hecho hasta ahora, de las ayudas y el apoyo que reciben los trabajadores del campo desde el Ministerio y, lo que es más importante, de la capacidad que tiene el sector para trabajar en pos de la mejora de infraestructuras, comercialización, innovación y salida al exterior.
Todas ellas políticas que el Ministerio apoya y en las que trabaja con denuedo en su devenir diario. García Tejerina es una enamorada del campo, de un sector capaz de mover en Almería casi 2.600 millones de euros, pero que ha sido capaz a nivel nacional de dar un salto cualitativo tan enorme, que la distancia recorrida en los últimos cuatro años se podría asimilar al de una maratón frente a los famosos cien metros lisos.


Y es que comenzamos a creer en la fuerza del agro como un sector prioritario y emergente de la economía española. Tenemos las mejores tierras, productivas, y un mercado ante nuestros ojos capaz de absorber lo que produzcamos, en la misma medida en que sepamos venderlo.
Y en eso esta el Ministerio. En la ayuda a aquellos que tienen ya la hoja de ruta establecida y la velocidad de crucero marcada en el GPS y en la solución de los problemas que existen, que no son pocos. El poso que me queda tras el encuentro es el de una mujer conocedora del trabajo que realiza, con un diagnóstico claro de cuáles son los problemas y las soluciones del agro español, de los retos que hay por delante y cómo afrontarlos. Y es ahí donde radican los esfuerzos y donde se pone la carne en el asador, en la creencia y en la seguridad de que se avanza por el camino correcto, por aquel que ha logrado modernizar el agro, pasando de cultivadores de la tierra a pequeños empresarios, claro está sin desdeñar un ápide al agricultor de toda la vida en permanente reconversión.