La nueva Diputación

Antonio Lao | 6 de julio de 2015 a las 12:01

Aunque  el Partido Popular conserva la mayoría absoluta, muchas son las cosas que parecen van a cambiar en los próximos cuatro años en la Diputación. Y es que pese al trabajo realizado, del que el presidente Amat dice sentirse más que satisfecho, un “viejo zorro” como él, a buen seguro, que ha tomado nota de los errores y del camino que debe abrirse a lo largo de la legislatura que se inicia, para recuperar la confianza perdida de los ciudadanos. Posiblemente Gabriel Amat hizo el lunes uno de los discursos más coherentes, con más chispa y más realista que le recuerdo. Sin papeles, tan sólo algunas notas a pie de página, el presidente realizó un análisis serio y riguroso del papel de la Diputación, de la recuperación de la credibilidad, de la disminución de la deuda y del rol social, a veces incluso paternalista, que la institución debe hacer, hace, con los pueblos más pequeños. Aquellos que sin el compromiso y el trabajo de la Diputación tendrían complicado, ni tan siquiera, hacer una pequeña obra de asfaltado.
El presidente, no obstante, se enfrenta a cuatro años complejos, a cuatro años que va tener que batallar con pesos pesados del partido, alcaldes y candidatos derrotados por la mínima en sus pueblos, que han encontrado un refugio en la casa de todos, desde el que esperan el paso del tiempo para un nuevo asalto al poder. No va a tener fácil controlar el gallinero, en el que abundan gallos, y en el que el dominio de las palabras debe ser exquisito y prudente. Habrán de pasar algunos meses hasta conocer el grado de compromiso de los que llegan y cómo son lidiados por un presidente al que le gusta tener todo bajo tutela, dueño de sus silencios y sus gestos, frente a los que han sido todo en sus pueblos y que deben amoldar fondos y formas al nuevo tiempo que llega.
El PSOE ha decidido rectificar para bien. Han hecho un equipo en la oposición político, sabedor de que a poco que trabajen, la sociedad les va a poner en bandeja la oportunidad de recuperar la institución provincial. El alcalde de Serón, Juan Antonio Lorenzo, llega con el bagaje de ser primer edil durante muchos años. Conocedor de las carencias y necesidades que tienen los municipios de Almería. Una buena oportunidad para recuperar la oposición seria y realista que todos han echado de menos en la legislatura quer termina.
Ciudadanos llega nuevo a la plaza. Bastante tendrá con observar y aprender. A partir de ahí todo lo que logren será bienvenido.
En Izquierda Unida no hay variación. Mismo diputado, misma política, mismos errores, escasas virtudes. En la nube de la incoherencia, el diputado insistirá en su caza de brujas en la que está empeñado, a la espera de que alguna vez, cuando abra el puchero se encuentre realmente la captura que añora y por la que suspira. Pero esa es otra historia.

Una consejera para Almería

Antonio Lao | 29 de junio de 2015 a las 18:42

Qué mal hemos debido ser tratados por Andalucía, en cuanto a cargos de relevancia se refiere desde que disponemos de gobierno propio, cuando el nombramiento de una consejera se convierte en un hecho noticiable y destacado. No se han prodigado los distintos presidentes que ha tenido la Junta en los últimos 35 años en elegir cargos públicos de relevancia de esta tierra, y no será porque no tengamos una “cantera” igual o más preparada que el resto de provincias que conforman Andalucía.
La distancia a Sevilla ha sido siempre, para nuestra desgracia, un handicap que nos aleja de los centros de poder, en la misma medida que los que han dirigido los destinos políticos de Almería no han sabido o no han querido presionar lo necesario para que esta tierra tuviera la representación que merece, cuanto menos al mismo nivel que lo han tenido siempre otras provincias. Y no es que crea en la cuota de representatividad a pie juntillas. Al contrario, pienso que los cargos se logran por méritos de formación, de preparación y políticos. Aún así, no ha sido entendible que Almería haya sido ninguneada una y otra vez por aquellos que rigen nuestro destino desde el centralismo sevillano, sin atender ni a tirios ni a troyanos y, sobre todo, despreciando el peso político y económico que esta tierra aporta al resto de la Comunidad Autónoma.
No se trata ahora, ni mucho menos, de cargar contra aquellos que una vez sí y otra también, se encargan de arrinconarnos y profundizar en lo que siempre hemos denominado “síndrome de esquina”, pero si pienso que ha llegado el momento de sacar las uñas para reivindicar el peso político que nos merecemos en el Gobierno Andaluz.
Esta vez la presidenta lo ha tenido muy claro. Sabía y era conocedora que en su primer gobierno cometió un error al olvidarse de esta provincia. Un error que sirvió para enfrentarse con los empresarios y con la sociedad en general. Aunque el PSOE buscó argumentos para tratar de restañar las heridas que provocó, lo cierto es que le puso a la oposición el argumento fácil para la crítica en cualquier comparecencia. El nombramiento de Mari Carmen Ortiz viene a restañar y a cerrar viejas heridas.Sin pensar en cuota provincial, lo cierto es que Almería es líder en horticultura y parece razonable, no ya básico, que también, que la gestión de todo lo relacionado con el campo sea llevada por alguien que conoce el sector. Y aquí, a pesar de las presiones que puedan llegar de otras provincias, hemos sido capaz de facturar miles de millones de euros con 30.000 hectáreas bajo plástico, un dinero impensable para cualquier producción agrícola del resto de la comunidad, con productos tan importantes como el olivar, los cítricos, el algodón o el cereal. Millones de hectáreas que apenas mantienen el empleo y la facturación.

Gobernar en minoría

Antonio Lao | 22 de junio de 2015 a las 11:37

Gobernar a golpe de mayoría absoluta se ha acabado. Los tiempos cambian y llega el turno a la negociación, al pacto, el consenso, tener que ceder, olvidarse del “ordeno y mando” para transgredir en fórmulas más participativas y colectivas. Desconozco, en realidad, que puede ser lo útil para que redunde en beneficio de los ciudadanos, verdaderos protagonistas del ejercicio de la política. Sea como fuere, lo cierto es que llegan nuevas formas, se instalan con la celeridad del tiempo en el que vivimos, con la rapidez que te devora el segundo perdido, la mirada en lontananza y el gesto sereno y baldío, desecho cual azucarillo en un café.
A pesar de los cambios, tan profundos que se avecinan, tan complejos y de negociación permanente, quiero creer que aquellos que nos gobiernan van a tener la mesura, el criterio y la responsabilidad de la que no han hecho gala en campaña y tampoco en las negociaciones de acuerdos para el gobierno, y que van a dejar a un lado viejas rencillas para centrarse en lo verdaderamente importante, que es el gobierno de nuestras ciudades y pueblos.
Lo cierto es que este comentario es más un deseo, una necesidad, un pensamiento instalado en la coherencia, que la realidad que vamos a vivir y que nos invadirá a partir de ahora. Entiendo harto complicado que aquellos que han jugado con los almerienses a su antojo, sin importarles la ciudad o la provincia, van a cambiar ahora de actitud cuando perciben el poder entre sus dedos. Espero poco o nada de quienes, unas horas antes de irse reventaban las redes sociales con comentarios absurdos, mensajes vanos y llenos de bilis y, unas horas después, asegurado el sillón, recuperaban la mesura, la coherencia y hasta la exquisitez en el trato.
No puedo esperar milagros de aquellos que han jugado con la mayoría absoluta como si de un paseo en la montaña rusa se tratase y ahora, cuando sólo les ha quedado un simple columpio, traten de moverlo con la misma adrenalina que provoca el descenso vertiginoso del Dragon Khan de Port Aventura, incluidos los cimbreantes tirabuzones.
Aún así, nada será igual. Se impone una nueva cultura que, a buen seguro, tardará en posarse en los pucheros de los que cocinan cada día en nuestras ciudades y pueblos, pero que se asentará a base de derrotas en los plenos, comisiones de gobierno o juntas de portavoces. Nada mejor para serenar ánimos y templar gaitas que la fuerza de los votos. Las mayorías ahora son las que son y por más que la fuerza de la costumbre salga al exterior en forma de “ordenes”, la espada habrá que envainarla en la misma medida que la realidad estalle en forma de criterio, sensibilidad, y cambio. Poco se puede hacer frente a las nuevas mayorías. Lo que es necesario y perentorio es que se apliquen y se entiendan con normalidad democrática,

El Algarrobico, una madeja enredada

Antonio Lao | 15 de junio de 2015 a las 12:05

La última opinión conocida de alguien de la administración sobre el hotel paralizado en la playa de El Algarrobico ha sido la de la consejera de medio Ambiente, en funciones, María Jesús Serrano. El ejecutivo autonómico, dice, “acepta de buen grado el anuncio de que el Tribunal Supremo podría resolver el galimatías jurídico, con cuatro sentencias de golpe, que despejarían, por fin, la eterna pregunta, con sus continuos vaivenes, de si el hotel debe derribarse o, si, por el contrario, se abre al público”.
Aún recuerdo a Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente en el Gobierno de Zapatero y ex-diputada cunera del PSOE de Almería, visitar la zona, antes de darse un chapuzón en las playas de San José junto al que fuera ministro de Obras Públicas y ganador de las primarias socialistas, José Borrell y, ante decenas de periodistas, anunciar la paralización de las obras, en un intento de mostrar “tolerancia cero” con los desmanes urbanísticos que se estaban produciendo y se produjeron en la costa española en los años de la burbuja inmobiliaria, años de vino, rosas y sobres, en los que parecía que vivíamos en el paraíso del dinero, años de infausto recuerdo, por lo que luego han traído para el bolsillo de millones de españoles.
El hotel y las sentencias, una tras otra lo han confirmado, se inició con los parabienes de todas las partes implicadas -Ayuntamiento, Junta y Gobierno-; se hizo una ingente campaña publicitaria, de forma paralela a la construcción de la desaladora de Carboneras, y se vendió como el gran maná que daría trabajo a la localidad, la convertiría de un plumazo en municipio turístico, sumando la pesca y el incipiente desarrollo industrial. ¡Qué más se podía pedir!
No niego que es un mamotreto de difícil digestión, confirmo que no se respetaron todos los parámetros y se trató de construir más de lo permitido. Pero de ahí a ser una y otra vez noticia nacional e internacional media un abismo. Su imagen, las protestas, las sentencias, las actuaciones varias de la Junta y el Gobierno, le han hecho un daño irreparable a la provincia y a la localidad carbonera. Un daño que, en ninguno de los casos se merecen los que allí habitan, que lo único que vieron en su construcción en una playa casi inhóspita y de peor arena, era una oportunidad de empleo y desarrollo.
Sea como fuere, la sentencia que ahora se anuncia por parte del Supremo vendrá, aunque tarde, a arrojar un poco de luz sobre un problema enquistado en el mar negro de la turbulencia. Si se sigue adelante, grandes habrán de ser las reparaciones por daños y perjuicios que debe recibir la empresa constructora y si se derriba, cosa harto complicada, la factura que todos los españoles habremos de pagar será de muchos millones de euros, una condena excesiva por el capricho de una ministra que pasó, olvidó y nunca regresó.

Regomello

Antonio Lao | 9 de junio de 2015 a las 11:20

Regomello define muy certeramente el resquemor, la desazón o el desasosiego cuando tienen que ver con cosas cotidianas, de cada día. Sientes regomello por no haber estado a la altura y haber quedado mal, y supone en quien lo tiene un pudor y una cierta finura de sentimientos que son los que de verdad están en peligro de extinción. El “regomello” obligaba a dar algún tipo de explicación posterior a la otra persona para recuperar el buen clima que se suponía dañado. Ambas definiciones obtenidas en Padrinos de la palabra Regomello, no recogida en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, pero sí en el María Moliner, define con cierta rabia, con profusión de detalles y hasta con socarronería, lo que les está ocurriendo a los negociadores de pactos políticos en la provincia, que afectan como ustedes imagino que conocen, a 16 pueblos con el mayor número de habitantes de la provincia.
Este regomello, este come-come, no deja dormir a unos pocos y ha quitado el sueño a otros tantos, que ven un futuro cercano incierto, en el que las salidas son complejas y con demasiados obstáculos como para sortearlos y se ven en la necesidad de recuperar el buen clima que había y que, por mor de “quítame tu esas pajas”, en realidad vigas de acueducto, se había dañado durante la campaña electoral. Porque no me dirán ustedes que no sorprende la suavidad, la educación y hasta el cariño que todos, sin excepción, todos profesan a Ciudadanos y a su líder en Almería, Miguel Cazorla, cuando hace dos semanas nombrarlo era como invocar al mismísimo demonio. Y como lo escrito siempre permanece, sólo hay que echar un vistazo a las redes sociales para comprobar como aquellos que más tienen que perder, generalmente mandados y algún que otro “corre, ve y dile”, escribían sin cesar al dictado, gracieta tras gracieta e sinsulto tras insulto, sin importar más allá del agrado al jefe, en la creencia que de esta manera se asegura un puesto de asesor o concejal de por vida. Cuan equivocados estaban. En política se perdona pero no se olvida. De ahí que Miguel Cazorla, por poner un ejemplo, o los concejales electos de la Plataforma de Vecinos de Adra, hayan marcado las líneas rojas que no se pueden cruzar en una negociación, en la que disfrutan, se carcajean y hasta sienten placer, mientras otros no cesan en su regomello permanente, que se prolongará, al menos, hasta el día 13 de junio, fecha de constitución de los ayuntamientos. Aunque me temo, que el tiempo de purgatorio se puede alargar hasta las elecciones generales. Varios meses de condena, que a más de uno lo van a poner almodovarizado, o lo que es lo mismo, al borde de un ataque de nervios. Y es que aquellos que tienen en su mano la llave del poder o del gobierno están llevando hasta sus últimas consecuencias aquel viejo dicho Apache que asevera: “cuando todo el mundo corra y tenga prisa tú, se lento”.

Cuestiones a resolver tras las municipales

Antonio Lao | 1 de junio de 2015 a las 11:00

LaS elecciones municipales de hace una semana ha dejado claro que el gobiernoa partir de ahora, salvo raras y honrosas excepciones, va a tener que desarrollarse bajo la cultura del pacto. No está mal, si con ello se bajan los humos de unos cuantos,-más de los que ustedes imaginan-, regresan al mundo de los humanos otros tantos, -una enormidad- y, sobre todo, de una vez se tiene claro que gobernar no significa ordeno y mando, sino criterio, coherencia, responsabilidad, cercanía, saber escuchar y aparcamiento a un lado de la soberbia y dar paso a la cercanía, el buen trato y la resolución de los problemas de los vecinos. Pero para que todo ello sea posible, las dos grandes fuerzas políticas habrán de entender primero que ya no están solos. El bipartidismo, por ahora, ha quedado a un lado y hay que contar con más actores en este circo que es el ejercicio diario de la política. Pero además, en el Partido Popular han de corregir algunos errores que han podido tener un significado negativo en los resultados. La elección de candidatos en muchos pueblos se ha hecho al azar, sin criterio, por lo que el batacazo ha sido morrocutudo. Luego han estado las diferencias entre dirigentes, caso de Garrucha y Adra, municipios ambos en los que se ha perdido o no se ha ganado la alcaldía por un empecinamiento y un protagonismo de algunos/as, que al final, esperemos, suponga un paso atrás en el intento de control de esta fuerza política. Ahí, el presidente provincial, ha estado condescendiente y hasta benévolo, algo poco habitual en un hombre acostumbrado a ejercer el poder y a ser expeditivo, porque cuando se dirige una organización hay que ser inflexible, o lo que es lo mismo, “guante de seda, mano de hierro”.
En el Partido Socialista, pese a los buenos resultados, también echo en falta un ejercicio de autocrítica. O ¿cómo se entiende el permanente vacío que existe entre la capital y el provincial, o entre la agrupación local y y la general, reflejado de forma clara en la visita de Pedro Sánchez, de la que el secretario general se enteró por la prensa. O el esperpento vivido en el mitin de Susana Díaz en el Cervantes, donde la lucha de poder dejó la mitad de la platea vacía. Y así podríamos sumar otras cuantas andanzas y chanzas de aquellos que se supone son serios, tienen criterio y buen oficio, y juegan con la voluntad de los ciudadanos, con sus ideas y, lo que es más importante, con los sentimientos. No cabe en el ejercicio de la política actual tanta zancadilla, tanta separación y tanto individualismo, en la creencia de que cuanto “peor, mejor para mis intereses”. Una política cortoplacista, sin miras en el futuro y pensando, de verdad, en la ciudadanía como elemento aglutinador y destinatario del trabajo. O se cierran heridas o se abandona el barco, en el que deben quedar sólo las ratas y a ver ver como sobreviven en ese mundo hostil.

Todo no vale

Antonio Lao | 18 de mayo de 2015 a las 10:32

Todo vale. Como máxima en política y como recurso para justificar cualquier desvarío, acción u omisión tiene su enjundia, aunque lo razonable, lo coherente, lo que realmente importa es justo lo contrario, si de decencia y actitud positiva hablamos. Viene este comienzo a cuento del intento, permanente de unos y de otros, en esta campaña municipal que nos invade, de hacer de cualquier cosa “casus belli”, alejándonos de las propuestas, de los planteamientos y del programa que es, en realidad, lo que debe tener a los ciudadanos como tales preocupados. Porque no me dirán ustedes que no ha sido casi de linchamiento el uso que se la he dado esta semana por parte de casis todos a la caida de unas piedrecitas de la Alcazaba y al cierre durante unos días de la que es nuestra imagen cultural de cara al exterior.
Vaya por delante que comparto, espero que como la mayoría de los ciudadanos, que nuestro principal monumento no recibe el trato que merece por sus gestores, con inversiones pacatas, con rehabilitaciones que dejan mucho que desear y con cierres y aperturas lejos de lo que cabría esperar, -si pretendemos que sea-, que lo es, nuestro argumento referencial. Ahí están las cifras de visitas. Dicho esto lamento que se use un desprendimiento -la obra para evitarlos ya estaba adjudicada- como arma arrojadiza y de pim-pam-pum, y así evitar la verdadera confrontación que en estos momentos se hace necesaria en la provincia y la capital, que no es otra que el modelo de ciudad al que aspiramos y que queremos. Son muchos los proyectos y las carencias que todavía tiene esta tierra, como para que nos enzarzemos como colegiales en una disputa absurda, incoherente y que no se sostiene en pie, tratando de aprovechar lo peor de la política, que no es otra cosa que el ataque indiscriminado, con fuego real o de fogueo, pero con la “sana” intención de hacer ruido, cuanto más mejor, para aparcar la realidad.
Miren, la Alcazaba de Almería necesita un gran lavado integral, una rehabilitación que la ponga en valor como uno de los monumentos árabes con más enjundia que aquellos pobladores nos dejaron. Pero no es menos cierto que en tiempos de recortes, en los que un euro se mira más que una gominola en la mesa del profesor en una guardería, que el establecimiento de prioridades conforma y confirma que todo no se puede ejecutar a la vez.
O es que, por poner un ejemplo, ya se nos ha olvidado que hay un trazado del AVE empezado y que lleva dos años parados; o se ha dejado en el baúl de los recuerdos que el Plan del Agua está inconcluso y las desaladoras, algunas siguen con un rendimiento mínimo y otras paradas, porque no hay dinero. O lo que es más flagrante, quién se acuerda del soterramiento de la estación del ferrocarril, que iba a ser una realidad allá por el año 2005, cuando Rato, ¡ay Rato!, era ministro.

Paracaidistas de la política

Antonio Lao | 11 de mayo de 2015 a las 11:10

Primer fin de semana de campaña elctoral y la sangre política fluye por las venas de los 102 pueblos de la provincia. Las municipales son capaces de mostrar lo mejor y lo peor de este noble arte que es la política. Hasta el 24 de mayo vamos a asistir a las propuestas más sugerentes, a las ideas más peregrinas y hasta a las sandeces más supinas que ustedes puedan pensar. Resucitarán aquellos a los que no se les ha oido en cuatro años y tendremos, hasta en la sopa, decenas de propuestas que nunca se llevarán a cabo. Todo con tal de sumar un voto, de atraer al votante dudoso o de seducir a aquel que nunca ha sentido atracción por tí o por tus siglas. Hasta aquí todo forma parte del circo mediático-electo-festivo que se monta y que todos damos por bueno, conocedores de que al final el ciudadano, el votante, es más sabio de lo que muchos piensan y que por encima de cualquier memez impone la cordura, la inteligencia y el saber hacer.
En todo este proceso nos encontramos también con los paracaidistas de la política, con los saltimbanquis y equilibristas, los que han cambiado de chaqueta en varias ocasiones, sin importarles lo que piensen los demás, con tal de arañar un concejal y hasta los que vuelven a sus pueblos de origen cuando hace decenios que no los pisan, ni se han acordado de ellos. Estos casos son los más preocupantes, porque demuestran -aunque dirán lo contrario- que su lugar de nacimiento les ha importado un pito, por no decir un carajo, y que se acuerdan de que existen cuando ven que pueden rascar bola, desconozco de que tipo y espero que no pecuniaria.
Una actitud que, sinceramente, desprestigia el noble ejercicio de la política, entendida como el servicio por los demás. Porque ya me dirán ustedes que puede aportar un candidato o candidata, pongamos como ejemplo Las Tres Villas, que se fue de su localidad natal hace treinta años, que no va por allí ni en vacaciones y que de pronto, soltado por un avión, caen en el centro del pueblo como cabeza de lista y asegura, sin despeinarse, que quiere mejorar las condiciones de vida de los que allí habitan. ¿De qué narices estamos hablando? ¿Piensa realmente que alguien va a creer en propuestas que redunden en beneficio de los que allí viven cuando ya ni conoces a la mitad de los vecinos? Aunque están o está en su pleno derecho democrático y le asiste, se hace necesario que aquellos que piensan que pueden ser engañados los echen en forma de olvido, alejando cualquier posibilidad de ser elegido. Acabemos con todos aquellos y aquellas que una y otra vez se valen de lo más rastrero del sistema para ingresar en sus venas y tratar de alcanzar la putrefacción, sabedores que será entonces cuando pueden sacar alguna tajada, suponiendo que todavía alguna parte del animal esté sazonada, condimentada y digna de bocado.

Agua solidaria

Antonio Lao | 4 de mayo de 2015 a las 12:28

DoS mil familias estima el Ayuntamiento de Almería que se van a beneficiar de la modificación de la Ordenanza Fiscal de Suministro de Agua Potable y Alcantarillado, por la que todos aquellos vecinos que estén en riesgo de exclusión social quedarán exentas del pago del líquido elemento para consumo, en su primer tramo, unos quince metros cúbicos mensuales. Una cifra que una familia normal, en raras ocasiones suele sobrepasar, a no ser que tenga consumos adicionales que, dadas las circunstancias personales de cada uno de ellos, muy pocas veces va a suceder. La modificación, aprobada en Pleno por unanimidad, no llega exenta de polémica y rodeada del fuego de artificio de aquellos políticos que nos gobiernan que, incluso cuando hacen algo positivo y digno de encomio, se enzarzan en peleas tan estériles como banales, a ver quien es capaz de arrimar más el ascua a la sardina, a la búsqueda, no se yo de qué rédito electoral.
No es este, pienso, el momento de buscar medallas, palmaditas en la espalda o reconocimientos pasajeros. Al contrario. Aquí, lo importante es que todos los grupos políticos de la corporación, sin distingos, han tenido la sensibilidad necesaria para reconocer que hay miles de familias que les cuesta llegar a final de mes y que el agua de consumo y abastecimiento es un bien básico, del que no se pueden ni prescindir ni abstraerse.
En demasiadas ocasiones a los que gobiernan se les llena la boca de solidaridad, cercanía a los problemas de los más desfavorecidos o débiles y en pocas en las que vemos, verdaderamente, que se adoptan medidas que les llegan de forma rápida y contundente. Esta es una de ellas y, por tanto, debe llevarnos a todos a congratularnos por ello. No sería de recibo conocer de los problemas de aquellos que están abajo en la pirámide social, con serias dificultades, y los que pueden hacer algo miren para otro lado. Insisto. Dejen las medallas para otras competiciones, que posiblemente llegarán, y congratulémonos de lo importante que es la capacidad de entendimiento y diálogo para alcanzar las metas que se proponen.
Lo importante, como ya dijera Deng Xiaoping en 1962, (luego llegaría a ser presidente de China) no es que “el gato sea negro o blanco, sino que cace ratones”. La famosa frase también tuvo algo que ver con la necesidad de superar dificultades en la China de Mao Zedong. El gran cambio propiciado por el sucesor del gran líder, con una gran apertura y con logros impensables en desarrollo, superación de hambrunas comunes y un cuadro con un felino blanco y otro negro, mantiene su vigencia en el caso que nos ocupa. Aquellos que abran el grifo y el agua no les falte, a buen seguro no piensan en Deng, pero si en lo importante que es el diálogo, la coherencia y criterio de quienes les gobiernan, de todos, sin excepción.

Los partidos y la elección de candidatos

Antonio Lao | 27 de abril de 2015 a las 11:44

Los socialistas de Almería reaccionaron con celeridad el miércoles, tras conocerse que su candidato a a las elecciones municipales por Cantoria había sido “cazado” por la Guardia Civil con una papelina de cocaina y en un lugar, digamos que poco recomendable, para aquellos que deben tener una vida pública y privada intachable. Hasta aquí perfecto. Sin embargo, el caso nos lleva a reflexionar sobre quién elige a los candidatos que van a representar al pueblo, cómo lo deciden y si, en verdad, conocen algo de su curriculum. Lo sucedido en en la localidad del Almanzora deja un poso de duda del que difícilmente se va a recuperar el PSOE en este pueblo, aunque los trapicheos del PP en el Gobierno durante la legislatura hacían presagiar la posibilidad de recuperar la alcaldía.. No ha contribuido en nada tampoco la política de comunicación de esta fuerza política, que más bien se asemeja a Pepe Gotera y Otilio, -a ver quien es el campeón de los torpes- en el trato de la información.
Parece de aurora boreal que la persona o personas encargadas de confeccionar la candidatura no conozcan o sepan quién o quiénes la conforman. Se les llena la boca con las agrupaciones locales y al cabo vemos, como en este caso, que ni existen y tampoco se hace nada por potenciarlas. El caso de Zurgena, en el que se han pasado por el forro de sus caprichos lo que la local ha decidido, es un claro ejemplo, exponencial, de lo que ellos llaman democracia de partido. Pero volvamos a Cantoria. ¿Cómo es posible que la dirección provincial no conozca a su candidato, no sepa de sus andanzas y se les haya pasado por alto una negligencia tan grave como el uso de cocaina o la presencia en un tugurio-prostíbulo del pueblo. Muy poco dice de los dirigentes de este partido, acurrucados al calor del cargo y alejados del trabajo en beneficio de la colectividad, porque lo que se están jugando no es su puesto, sino ideología y valores y, sobre todo, el hacer las cosas de otra manera en el pueblo. Pero no son los únicos. Como en todas partes cuecen habas, aunque aquí parece que son a calderás. ¡Qué lamentable espectáculo para aquellos que todavía creen en unas siglas y en unas ideas! ¡Qué triste para un partido centenario que haya dirigentes que estén más preocupados por no perder su sillón que por el beneficio de la colectividad! Pues con todo lo que está cayendo a nadie se le ha ocurrido irse a su casa y dedicarse a sus labores y tampoco a quien dirige cesar de forma fulminante al responsable de tal desaguisado. Incluso, si me apuran, no duden en que en unos días culparán a la prensa de todo ello y si los llamas para que te den una explicación o cuelgan el teléfono o dicen, sin reparo y rubor, que es una cosa de partido. Cuánta ignonimia y cuánto descaro para tratar de ocultar una ineptitud manifiesta y flagrante, que se agranda en cada caso que conocemos.