Los partidos y la elección de candidatos

Antonio Lao | 27 de abril de 2015 a las 11:44

Los socialistas de Almería reaccionaron con celeridad el miércoles, tras conocerse que su candidato a a las elecciones municipales por Cantoria había sido “cazado” por la Guardia Civil con una papelina de cocaina y en un lugar, digamos que poco recomendable, para aquellos que deben tener una vida pública y privada intachable. Hasta aquí perfecto. Sin embargo, el caso nos lleva a reflexionar sobre quién elige a los candidatos que van a representar al pueblo, cómo lo deciden y si, en verdad, conocen algo de su curriculum. Lo sucedido en en la localidad del Almanzora deja un poso de duda del que difícilmente se va a recuperar el PSOE en este pueblo, aunque los trapicheos del PP en el Gobierno durante la legislatura hacían presagiar la posibilidad de recuperar la alcaldía.. No ha contribuido en nada tampoco la política de comunicación de esta fuerza política, que más bien se asemeja a Pepe Gotera y Otilio, -a ver quien es el campeón de los torpes- en el trato de la información.
Parece de aurora boreal que la persona o personas encargadas de confeccionar la candidatura no conozcan o sepan quién o quiénes la conforman. Se les llena la boca con las agrupaciones locales y al cabo vemos, como en este caso, que ni existen y tampoco se hace nada por potenciarlas. El caso de Zurgena, en el que se han pasado por el forro de sus caprichos lo que la local ha decidido, es un claro ejemplo, exponencial, de lo que ellos llaman democracia de partido. Pero volvamos a Cantoria. ¿Cómo es posible que la dirección provincial no conozca a su candidato, no sepa de sus andanzas y se les haya pasado por alto una negligencia tan grave como el uso de cocaina o la presencia en un tugurio-prostíbulo del pueblo. Muy poco dice de los dirigentes de este partido, acurrucados al calor del cargo y alejados del trabajo en beneficio de la colectividad, porque lo que se están jugando no es su puesto, sino ideología y valores y, sobre todo, el hacer las cosas de otra manera en el pueblo. Pero no son los únicos. Como en todas partes cuecen habas, aunque aquí parece que son a calderás. ¡Qué lamentable espectáculo para aquellos que todavía creen en unas siglas y en unas ideas! ¡Qué triste para un partido centenario que haya dirigentes que estén más preocupados por no perder su sillón que por el beneficio de la colectividad! Pues con todo lo que está cayendo a nadie se le ha ocurrido irse a su casa y dedicarse a sus labores y tampoco a quien dirige cesar de forma fulminante al responsable de tal desaguisado. Incluso, si me apuran, no duden en que en unos días culparán a la prensa de todo ello y si los llamas para que te den una explicación o cuelgan el teléfono o dicen, sin reparo y rubor, que es una cosa de partido. Cuánta ignonimia y cuánto descaro para tratar de ocultar una ineptitud manifiesta y flagrante, que se agranda en cada caso que conocemos.

Chicote, hablar de oidas

Antonio Lao | 20 de abril de 2015 a las 19:43

Alberto Chicote era un cocinero conocido, ahora los llaman chef (afección francesa) que ha sido capaz de labrarse una imagen de ‘enfant terrible’ o ‘chico malo’ gracias a una maldad lingüística calculada, vestimenta de Ágatha Ruiz de la Prada y un verbo afilado, sin necesidad de hacer más sangre de la necesaria. Pesadilla en la Cocina, su programa de restaurantes irrecuperables, generalmente por descuidados y guarros, con el que ha alcanzado las más altas cotas de popularidad, junto con Top Chef, han logrado auparlo a una cima de la que está empeñado en no bajar, por lo que supone de popularidad, dinero y otros condimentos, a los que pocos renuncian toda vez que se han alcanzado.

Amparado en la “caja tonta”, y sus jefes sabedores del tropel que arrastra tras de sí en forma de telespectadores, no han dudado en darle otro espacio más para mayor gloria y loa de un cocinero metido a periodista, capaz de sentenciar con rotundidad, se tenga o no razón,  como si de “Los Diez Mandamientos” se tratase. El periodismo, un ejercicio noble donde los haya, siempre ha estado salpicado de advenedizos,profetas de la pluma fácil y verbo rápido, vendedores de pócimas milagrosas y ramonets de tres al cuarto, todo por unos euros en publicidad para sus empresas, sin pensar en el daño que se puede hacer a sectores productivos importantes de este país, capaces de crear empleo y sostener una economía agroalimentaria de primer nivel mundial. Y es en estas, que el amigo se traslada a El Ejido, habla con un agricultor, repito un solo agricultor, de los tomates y de su proceso de elaboración y ahí me tienes a Chicote evangelizando sobre nuestro producto estrella, masticando tonterías por su boca y echando por tierra la imagen de una provincia pionera, innovadora y trabajadora. Por si no había bastante, viaja hasta Holanda y, en un ejercicio de patriotismo digno del mejor Oriol Junqueras, defiende la produción del país de los tulipanes. Nada que objetar si hubiera hecho un trabajo decente, con diversas opiniones, contando con todas las partes, valorando a unos y otros, sindicatos y empresarios, agricultores y alhondiguistas, productores y semilleros. ¡No! El afamado chef habla con un agricultor y lo eleva a dogma de fe. No ofende quien quiere, sino quien puede y en este caso Alberto Chicote ha hecho un flaco favor, no sólo a la provincia, sino al periodismo. Claro está, con la aquiescencia de aquellos que deben velar por la verdad y la independencia de lo que se cuenta. Luego llegan las críticas, mal recibidas por el susodicho, por cierto, incluida la de la ministra del ramo.  Aunque desconocía la polémica, el pasado martes en el salón del gourmet García Tejerina fue clara y diáfana: “Los consumidores son los que deciden, a Chicote ni caso”. Y en esas estamos, tratando de situarlo en el lugar que merece, no frente a los fogones, sino de fregaplatos, con todo mi respeto a los que hacen este digno trabajo.

El tren en Almería, una antigualla necesaria

Antonio Lao | 16 de abril de 2015 a las 18:41

Desde 1952 el tren que une Almería con Madrid sólo ha ganado un kilómetro por hora en el trayecto cada año. Tan sólo superamos a algunos tramos del enlace que comunica la capital de España con Badajoz. Estamos en lo más bajo de la cadena de comunicaciones del país, a pesar de los notables esfuerzos que se han realizado en los últimos años, baldíos la mayoría, y sin consecuencias prácticas y reales.
Nos dejamos llevar, sin lucha, y permitimos el cierre de la línea que cruzaba el Almanzora y que unía Murcia con Andalucía desde Almendricos a Guadix. Aquellos que lucharon la mantienen viva y en unos meses el AVE llegará a Granada. No entendimos nunca la necesidad de mantener el tren nocturno, el famoso expreso de Madrid, un viaje muchas veces incómodo, pero que permitía no hacer noche en la capital de España, con el consiguiente ahorro para aquellos cuyas faltriqueras no son boyantes, sino todo lo contrario, exiguas y menguadas, producto de la crisis.
Nadie, o casi nadie, hizo más allá de un comunicado, una declaración institucional o una pequeña manifestación para sostener una comunicación legendaria, tan solo necesitada de las mejoras que el siglo XX y el actual ofrece.
Creímos que el AVE con Murcia era la solución y hasta llevaba camino de serlo, si la crisis no nos hubiera devuelto a la cruda realidad. ¡Que paradoja que el tren de alta velocidad llegue este año y el próximo a provincias limítrofes con la nuestra -Murcia y Granada- y nosotros sigamos siendo la cenicienta de los proyectos! Consolados por unas promesas que se incumplen un día si y otro también, y amparados en unas licitaciones que se prolongarán ‘sine die’, a la espera del achuchón que pueden dar unas cercanas elecciones o una presión ciudadana que no llega por ninguna parte.
Nos lamemos una y otra vez las heridas, lamentamos ser una esquina y padecer el famoso síndrome, pero lo cierto es que nadie, o casi nadie hace nada, más allá de la triste y pura realidad del río seco que supone la ausencia de inversiones y el escaso interés de llevarlas a cabo por quienes rigen nuestros destinos.
El informe que este periódico publicaba el miércoles no es más que la constatación de una realidad no menos triste por conocida, pero que muestra con datos donde nos hemos movido en los últimos 60 años. Por un sendero angosto de vías, en el que la velocidad a veces es casi de tren de vapor subiendo una cuesta empinada. Ni las infraestructuras, ni el material es de última generación. Muy al contrario. Hemos vivido de los vagones y máquinas que desechaban otras líneas y ahí seguimos, impertérritos, como siempre, viendo los trenes pasar, sin más acción que el repetitivo recurso al pataleo, que cada cierto tiempo surge como el Guadiana, se olvida, y vuelve a salir.

Las encuestas y el canguelo

Antonio Lao | 6 de abril de 2015 a las 11:36

Cuando faltan menos de dos meses para las elecciones municipales del 24 de mayo, las encuestas y el miedo se apoderan de la vida política, sino a partes iguales, si en dosis parecidas. Con el resultado de los comicios andaluces todavía en la retina de casi todos, los partidos políticos y sus gestores no ven el momento de alcanzar la meta y, a medida que se acercan, adquieren un estado de ebullición impropio de los experimentados y curtidos y cercano a la esquizofrenia común en quienes tienen en la inseguridad a su amigo, la incompetencia como amante cercana y las malas formas en la diana el estrés.
Decía Nadia Comaneci, la menuda gimnasta rumana que asombró al mundo con la perfección de sus ejercicios en la olimpiada de Montreal 76, que no “huía de un reto porque tuviera miedo. Al contrario corro hacia él porque la única forma de escapar al miedo es arrollarlo con tus pies”. No piensan así aquellos que nos rigen en la mayoría de las ocasiones. Al contrario se obcecan en buscar el control de cuanto les rodea,alejados de la crudeza, la decisión y la fuerza que supone dar un paso adelante y digerir, con todas las consecuencias, los errores cometidos, afrontarlos, ponerles cara y, de forma decidida, caminar en pos del triunfo o la victoria. Digo esto porque desde el 22 de marzo se ha apoderado de aquellos que nos gobiernan una especie de tristeza, mezclada con canguelo, sazonada con un anhelo irrefrenable de buscar soluciones, que bordean cualquier límite que podamos entender. A ello se le suman las encuestas, las reales, las cocinadas y las inventadas, que tratan de insuflar ánimos en aquellos que que los arrastran por suelos, a la búsqueda del “Bálsamo de Fierabrás” apaciguador capaz de acabar con las penurias que los acechan. Las cosas, por fortuna, son mucho más fáciles de cuanto ellos nos quieren hacer pensar.

 

Quien piense que en dos meses va a ser capaz de dar la vuelta a los resultados de las municipalaes va dado. Las elecciones se comienzan a ganar el día después de las últimas celebradas. La única vía para hacerlo es la cercanía con los vecinos, la coherencia en las decisiones, el alejamiento de las bravuconadas o las presiones y la infinita chulería de quienes, aupados en el sillón municipal, creen que han tocado pelo y que desde ahí al cielo sólo hay un paso y nadie los va a apear de la sillas. ¡Ilusos! Imposible entender otra vida política municipal que nosea la implicación del alcalde y concejales en todos y cuantos proyectos genere la ciudad o el pueblo. No se trata, ni mucho menos, de cortar una cinta, besar a un niño o encender una farola. La propuesta, y hoy más que nunca, pasa por la cercanía, la coherencia, la solución de problemas y, lo que es más importante, por prometer aquello que es posible realizar. Lo que no, por doloroso que sea, mejor posponerlo y decirlo de frente. Así nunca te pones colorao.

El PP se descalabra; el PSOE se ahoga en la orilla

Antonio Lao | 30 de marzo de 2015 a las 12:19

Decía Martin Luther King que “si supiera que el mundo se acaba mañana yo, hoy todavía, plantaría un árbol”. Toda una declaración de intenciones sobre la esperanza que albergaba en un futuro mejor. No parecen pensar lo mismo los dos grandes partidos de esta provincia, Partido Popular y Partido Socialista, cuando ponen en negro sobre blanco los resultados electorales de, hace hoy una una semana, y tan sólo se les escucha el habitual ronroneo de la necesidad de cambio, de llegar a la gente, más presencia en la calle y otras frases hechas, con poco sentido, sabedores de que mucho ha de llover para que, con certeza, hagan algo por dar la vuelta a la situación.
Empezemos por los ganadores. El PP mantiene su hegemonía en la provincia, mal que bien, aunque se avecinan tiempos confusos, mayorías pírricas y derrotas dolorosas. El cóctel no lleva a otro escenario que el de la confrontación interna, las dudas y los miedos. Conservan con cierto aire los grandes municipios, en los que van a dar el “do de pecho” por mantenerlos y con ellos, con alguna probabilidad, la Diputación. No es una tarea fácil y tampoco está hecha. El trabajo es tan árduo que se me antoja complicado que puedan mantener el tono. Digo esto porque percibo cierto cansancio en aquellos que un día devoraban tribunas, presentaban proyectos y mordían, en sentido figurado, si era necesario por alcanzar el poder. Instalados en él han creído que va a ser para siempre, cuando este es el peor veneno inoculado para situarte en la rampa de salida de la derrota. A poco que se descuiden no van tener que iniciar ni tan siquiera la carrera, porque la habrán perdido.
En el Partido Socialista tienen el hambre que da no haber “tocado pelo” en muchos años en la provincia. Se afanan y ufanan por buscar la fórmula del éxito que ha llegado de la mano de una lider andaluza de amplio calado, credibilidad y cercanía con la gente. Pese a contar con los mimbres necesarios, aún no han sido capaces de renovar y afrontar el cambio de mentalidad, ideas y personas en los grandes municipios para iniciar el asalto al poder. No lo han hecho en El Ejido, tampoco en Roquetas de Mar, tienen serias dudas en Adra, Berjay Níjar y andan a la gresca, aunque soterrados, en la capital. Un bastión que puede ser factible si todos trabajan en la misma dirección.
Una tarea que se me antoja compleja viendo como las guerras las hace cada uno por su cuenta y no se avanza más allá de lo que alcanza la vista. Se echa en falta el caracter visionario de aquellos que proyectaron e hicieron la transición, la planificación de los que soñaban con poder cambiar lo establecido y, sobre todo, de los que empeñan el corazón y el alma en una tarea fascinante, entendiendo como Luther King, que merece la pena, aunque el mundo se acabe mañana.

Tiempo de realidades

Antonio Lao | 23 de marzo de 2015 a las 11:11

Durante la campaña electoral todo es posible. Los políticos se disfrazan de Juan Tamariz y son capaces de sacar de la chistera desde un vulgar conejo, una paloma blanca, un AVE, un soterramiento, agua para todos, la rehabilitación de La Alcazaba o subsidios para aquellos que, para su desgracia, lo están pasando mal. Y lo que es más sorprendente es que sabiendo que nada o casi nada de los planteamientos que realizan son verdad verdadera, no tienen el más mínimo empacho ni pudor en subirse a una tarima (ahora se llama speaking corner) y hablar a los que los escuchan. Los ciudadanos, sabedores de que las cosas están como están y que de lo que se promete ya sería un éxito que se cumpla un 10%, escuchan embobados, asentimos con la cabeza y salimos del mitin con el coco comido y pensando en las bonanzas de lo que se avecina.
¡Qué ilusos somos a veces! Si todo aquello que se plantea hoy y en los próximos meses fuera cierto, ¿cuáles han sido los impedimentos para que hasta ahora no haya sido posible hacerlo? Una cuestión baladí, pero fácil de responder, que ninguno de los candidatos con los que he hablando en las últimas semanas ha sido capaz de responder. Bien es cierto que la política es el arte de hacer real los sueños y que aquellos que, de verdad, tienen interés por mejorar las cosas son capaces de esforzarse y dar lo mejor de si mismos en pos del beneficio de la colectividad. Y no me cabe la menor duda de que los parlamentarios que hoy salgan elegidos en las urnas, -da igual el partido político- van a trabajar en, por y para la mejora de una provincia muy necesitada de proyectos, obras y propuestas que nos permitan seguir en la senda iniciada hace ya años, y que nos ha situado como una de las de mayor proyección nacional, líder en innovación y desarrollo y preñada de ideas y ganas de trabajar.
Lo he escrito en otras ocasiones y lo reitero, a ver si a fuerza de contarlo somos capaces de creérnoslo y de aplicarlo: tenemos la sociedad, los innovadores, el clima, el criterio y las redes comerciales para situarnos como líderes del país en tecnología agroalimentaria, pioneros en turismo y fuertes en minería. Unos mimbres de primer nivel para un cesto de crecimiento, a la espera de unos políticos que sean capaces de dar la talla.
No se trata de promesas, no se trata de tarimas al aire libre, tampoco de brindis al sol a la búsqueda de un titular pasajero y olvidadizo. Buscamos administradores comprometidos con esta tierra, que sean capaces de prometer sólo aquello que harán y se olviden de teorías y teoremas alejados de la voluntad de quienes cada día se desloman bajo un invernadero o dibujan el último modelo de robot o semilla frente a una pantalla de ordenador. Esa es la Almería que queremos, no aquella basada en la promesa fácil, en el titular y en la visita de compromiso.

Tiempo de promesas

Antonio Lao | 16 de marzo de 2015 a las 12:11

Un aragonés afectado por las riadas del Ebro de la última semana, cuya casa había alcanzado un nivel de más de metro y medio de agua, decía resignado a las cámaras de televisión, que no había que llorar por el desastre ocurrido. “Vamos a trabajar para recuperar lo perdido y, con suerte,como estamos en año electoral las ayudas públicas van a llegar, seguro”. Ciudadano inteligente, curtido en mil batallas y sabedor de que los tiempos en los que nos movemos son de promesas, más promesas y alguna realidad. Y en el caso de los problemas generados por el tiempo, hay que tener cierta esperanza en que serán objeto de colaboración por parte de las administraciones.
Las elecciones, -en Andalucía estamos enfrascados en las más interesantes de los últimos años, siempre se dice lo mismo como si del Real Madrid-Barcelona se tratase, el último partido siempre es el del siglo-, son tiempos de promesas, muchas peregrinas, pero algunas con cierto carácter y tono de realidad que permitirán que muchos de los proyectos aún por hacer cobren, de pronto, un inusitado brío. Y eso, para los ciudadanos, es más que bueno, excelente.
Digo esto por la visita de la ministra de Fomento, Ana Pastor, el pasado lunes a Almería. Conocedora de la situación grave que atraviesa el AVE con Murcia en cuanto a avance de las obras y proyectos, y sin mucho que echarse a la boca para contar, aprovechó su recorrido por el Parque de la Estación para vendernos que el Gobierno, a cuenta del 1% cultural, va a iniciar los trámites para rehabilitar la antigua estación de Renfe.
Excelente noticia diría yo, si no fuera por el tufillo electoral que desprende. Insisto en el tufillo electoral, a pesar de que quiero ser crédulo, por el contexto en el que se desarrolla y en las circunstancias en las que lo promete. Ya no digo que al final no avance pasos en la buena dirección, pero no me negarán que no es extraño que llevando cerrada quince años, con serios problemas de mantenimiento y reivindicada largamente por los almerienses, hasta ahora, ¡que coincidencia!, no se haya pensado en dar un paso en su rehabilitación.
Aún así, y tratando de desprenderme lo máximo posible de la indiferencia que provoca una promesa en elecciones, trato de ser positivo. Pero les aseguro que para ser posible y que la oferta concluya y ramifique en un proyecto real, hemos de ser los ciudadanos que aquí habitamos los que se la recordemos de forma constante y con cierta asiduidad. No no nos vale que una mañana de marzo llegue la ministra a Almería, le digan lo que tiene que decir, vuelva a coger el avión y regrese a cualquier “concello” (ella usó el término gallego) a prometer lo mismo. Lo dicho: promesa en cuarentena y vamos a lucharla con uñas y dientes.

El rebote del gato muerto

Antonio Lao | 9 de marzo de 2015 a las 11:36

Se entiende por ‘rebote del gato muerto (dead cat bounce, en inglés)’ al comportamiento en el que los mercados, tras una caída importante, experimentan una subida en un determinado momento de tiempo. Sin embargo, esta subida se hace de una forma poco sostenible y, por tanto, las caídas se suceden de nuevo. ‘El rebote del gato muerto’ tiene su origen en Wall Street. Comenzó a utilizarse por los operadores de bolsa al inicio del colapso de octubre de 1987, cuando la mayoría de los mercados de todo el mundo se desplomaron durante un breve período de tiempo. Este comportamiento conlleva que muchos inversores, tras la incipiente bajada, consideren que el precio ya ha caído lo suficiente y que lo natural sería la subida, lo que motiva a comprar acciones a bajo precio que, después, se desmoronarán aún más. Es prácticamente imposible saber a priori si la subida en las cotizaciones se debe a un rebote del gato muerto o no, por lo que siempre que se divisen datos positivos tras una gran bajada surgirá la misma duda, de si es una recuperación real o no.
Esta metáfora, que puede parecer macabra, es la que usó hace unos días el Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, en una excelente conferencia que ofreció a los más de mil cooperativistas, muchos de ellos almerienses y liderados por Cajamar,  en el Congreso que el Rey Felipe VI clausuró el viernes 27 de febrero en Valencia. Se preguntaba Costas si se veía la luz al final del túnel de la crisis. La respuesta, a su juicio, era afirmativa. Las previsiones apuntan a una cierta mejora en 2015. La visión oficial es que lo peor de la crisis ha pasado y que ahora la recuperación dejará paso a la expansión económica y al empleo. Pero esta no es la historia completa. Hay, a su juicio, algo que no encaja. Para ello se basó en las previsiones que acaba de publicar el FMI. Calcula una tasa de crecimiento 2,4 para el 2015,aunque él se atreve a pronosticar un crecimiento de hasta el 3%. Pero a partir del 2016, asu juicio, la recuperación se ralentiza. Esto para Costas es intrigante. Piensa, y los que había en la sala asentían, que después de tres años de desplome, es posible que el rebote de la economía que se prevé para 2015 y 2016 responda a ese efecto de inercia, y no a que haya recobrado su vitalidad. ¿Cómo explicar este desacople entre mejora a corto y estancamiento a largo plazo? La verdad, no nos debería sorprender. La gestión política de la crisis en la zona euro ha sido un caso de sadismo económico contra el consumo de las familias. Si a esto le sumamos el efecto de la austeridad pública, el resultado es que la demanda agregada ha quedado tocada para años. Pero si la demanda es anoréxica, la capacidad de crecimiento potencial se debilita. Los que allí estábamos salimos con cara circunspecta y la poca alegría económica que teníamos, nos la borró de un brochazo.

De gallinas, gallos, corrales y listas

Antonio Lao | 2 de marzo de 2015 a las 18:42

La fuerza y la consistencia de las candidaturas a las elecciones autonómicas del 22 de marzo del Partido Popular y Partido Socialista por la provincia es proporcional a las dificultades que en un futuro tendrán que gestionar tanto “gallo y gallina en el mismo corral”.
Lo que ahora son permanentes halagos, loas al compañero y parabienes por el equilibrio conseguido, puede ser una olla a presión con el paso de los años, los meses o las semanas. Vamos a ver por cuanto tiempo son capaces unos y otros de mantener la coherencia que dicta la educación, la disciplina que ordena el partido y las buenas formas que manda la cortesía.
En política, como en la vida, los celos y las rencillas, siempre agazapados, suelen necesitar muy poco, una pequeña chispa, para prender como si de una mecha se tratase y dar al traste con cualquier argumento que busque la normalización, el criterio y la responsabilidad ante los votantes.
Estarán conmigo que los primeros cuatro puestos de la lista del Partido Popular son parte de la “flor y nata” de esta fuerza política en Almería. A Carmen Crespo, hasta hace unos días Delegada del Gobierno en Andalucía, se le suma el concejal de Urbanismo, Pablo Venzal y el hasta hace tres años presidente regional del partido, exministro y un buen número más de cargos, Javier Arenas. Un referente incuestionable en esta fuerza política, que se mantiene en un discreto segundo plano de forma admirable. Entra en la candidatura para sumar, con responsabilidad, y entiendo que para no defraudar a todos aquellos almerienses, que a lo largo de las dos últimas legislaturas le han dado su apoyo de forma altruista y fiel.
Si los resultados de las andaluzas son buenos para el Partido Popular todo será una balsa de aceite, un mar tranquilo en el que todos navegarán con el viento en popa. Si, por el contrario, se produce un revés, los cuchillos -siempre en sentido figurado claro- se empuñarán con la misma rapidez con la que se responde una llamada en el móvil.
En el PSOE las espadas están en alto. Hay un pacto tácito de no agresión entre las partes que conviven en el mismo seno, que se ha refrendado en la candidatura a las andaluzas. La agrupación de Almería ha tenido poco o nada que decir y tampoco ha hecho nada por plantear batalla. De la misma maner, la provincial dejó hacer a la capital, sin interferencias y con algún que otro bajonazo, pero siempre desde el cariño. Como sus contrincantes del PP todo va a depender de los resultados el 22 de marzo. Que son buenos, el triunfo será de todos, de los que están y de los que hibernan; que son malos, los muertos saldrán de sus tumbas en la misma medida que aparecen en cualquiera de las escenas de The Walking Dead y buscarán saciar su hambre y sed de venganza. Todo, como ven, es cuestión de urnas y de tiempo.

Demanda y tecnología

Antonio Lao | 23 de febrero de 2015 a las 12:13

Diálogos para el Desarrollo es una propuesta innovadora, entretenida y formativa, que la Cámara de Comercio alberga cada año, en la que dos expertos, -generalmente economistas-, hablan sobre el futuro que nos espera a nivel nacional e internacional. En esta edición los ponentes han sido Juan Ramón Rallo y José María O’Kean. Tres horas en las que los empresarios de la provincia tuvieron la oportunidad de escuchar el concienzudo ánalisis de la situación que vivimos y, lo que es más importante, hacia donde caminamos. Reequilibrar el modelo productivo, crisis de deuda, crecer sin devaluar y ajustes por hacer, fueron algunos de los elementos sobre los que ambos profesores disertaron y hasta discreparon, ante la atenta mirada de los empresarios almerienses.
Pero si algo llamó la atención fue el análisis del profesor O’Kean y todo lo relacionado con las nuevas tecnologías y el futuro que tienen, más bien presente, que ya está aquí. Él lo llama E3, y no es ni más ni menos que la fuerza y el papel que desempeñan ya en la economía global todo lo relacionado con este sector.
Claridad, convencimiento y criterio fueron los argumentos que le llevaron a plantear que, poco menos, o estás en este mundo que nos engulle y nos devora de forma constante o no lograremos ser nadie. Y en cierto modo tiene razón. Hoy, por ejemplo, Google es capaz de conocer por donde van los gustos y las tedencias globales. Al instante se puede saber qué necesidades tienen los ciudadanos de cualquier artículo, pues sólo con abrir un buscador y teclear se marca una tendencia. Una especie de Gran Hermano que todo lo ve, al que no podemos ni debemos abstraernos y que marca ya el devenir de las economías mundiales. Hoy el mercado no crea oferta. Muy al contrario, debe satisfacer las necesidades que cada segundo se generan en la red desde los consumidores. Los que no alcancen a entender la nueva situación, la diferente regulación del mercado que se está produciendo a pasos agigantados corre el riesgo de perderse en el limbo de una economía que hace ya mucho que dejó de ser local para globalizarse. Hoy se produce de todo en cualquier parte y se vende todo a cualquier parte. Una nueva visión del mundo empresarial que no dejó a nadie indiferente. Los que allí acudieron, muchos de ellos empresarios innovadores, asentían con sus gestos, susurraban al compañero y los más trataban de grabar cada una de las señales por las que camina la economía para tratar de aplicarlas, en más o menos porción, en las empresas que lideran.
Lecciones sobre el papel, más complejas de aplicar en la realidad de cada sector, pero por las que camina un mundo tan global como complejo, tan difícil como apasionante, para aquellos que buscan un hueco en la inmesidad del mercado único.