Berlín, capital de las hortalizas

Antonio Lao | 10 de febrero de 2014 a las 12:43

El desembarco almeriense en Berlín durante Fruit Logistica ha sido de los que hacen época. Unos cuatrocientos empresarios del sector de las frutas y hortalizas han llenado dos aviones, se han plantado en el centro de Europa y han recorrido los stands y los pasillos de la primera y gran feria de la agricultura del mundo. La Messe es un escaparate tan amplio, tan enorme, que es difícil, si no te lo propones con serenidad y mucha calma, poder recorrer todos y cada uno de los rincones. Aquí se cocina todo lo que tiene que ver con las frutas y las hortalizas del mundo. Un mercado tan amplio y tan en desarrollo que a muchos, incluso, puede venirles algo grande.
Berlín es como la pantalla cinematográfica en la que se proyectan todos los estrenos. No hay empresa que se precie o empresario que tenga inquietudes que no asista a Fruit Logistica a exponer sus productos, a vender sus novedades o a reunirse con los ejecutivos de ventas con los que trata el resto del año, pero a los que no pone cara.
En la capital de Alemania se ha escenificado este año la recuperación de la vieja Europa. Y ha sido allí donde Almería ha estado presente, como siempre, aunque con menor presencia expositiva. Muchos creen que Madrid y Fruit Atracttion es el escenario sobre el que se debe asentar la proyeccción de las hortalizas de esta tierra. Yo lo creo sólo en parte. Si bien es cierto que lo nuestro, que España y sus ferias son capaces de proyectar con critero y fuerza lo que hacemos, no debemos olvidar que Alemania es nuestro principal mercado y sobre el que se bifurcan todas y cada una de las carreteras o autovías que logran que cada año la agricultura de esta tierra sea capaz de superarse a si misma y facturar más de dos mil millones de euros.
No se trata de ser pacatos o mirarnos el ombligo, algo que por desgracia hacemos con demasiada frecuencia. Es verdad que hemos avanzado mucho, que nuestra capacidad de innovación ha sido directamente proporcional a nuestro carácter camaleónico y voluntad de superación. Si creemos que lo sabemos todo, que es nuestra agricultura o la nada, podemos darnos de bruces con una realidad cierta. Si no somos capaces de seguir innovando y conociendo lo que hacen los demás para no quedarnos atrás, el riesgo de estancamiento es real.
Almería, su agricultura, es puntera por nuestro saber hacer y por el afán de superación que llega por la innovación. Creer que ya lo tenemos hecho todo es un riesgo que nos puede salir caro. Y nada mejor para alejarnos de esa creencia que salir, ver lo que hacen los demás y superarlos con esfuerzo y creatividad.

Bisbal y Costa de Almería

Antonio Lao | 3 de febrero de 2014 a las 10:29

Cuando tienes delante medio centenar de cámaras de televisión y más de cien periodistas, el acto que protagonizas debe ser importante. Así debe sentirse el almeriense David Bisbal cuando presenta su nueva gira internacional o el propio presidente de la Diputación de Almería, Gabriel Amat, al subir al escenario, abrazar al cantante y explicar cómo la marca Costa de Almería va a recorrer todos y cada uno de los conciertos del almeriense tanto en España como en Latinoamérica y Europa. Un escaparate internacional, inimaginable hace unos meses para nuestro destino turístico.
Transcurrida una semana de la presentación y con la serenidad que el tiempo propicia, lo cierto es que la inversión que el Patronato de Turismo ha hecho para este evento está más que justificada. Sólo los minutos que Almería ha estado presente en televisiones, radios, prensa escrita, digitales y blogs de todo el planeta supera, con mucho, lo que David Bisbal ha percibido por prestar su canción “Diez Mil Maneras” al video que el mismo protagoniza, y en el que se le puede ver por casi todos los parajes que hacen esta tierra diferente, atractiva, invernal en las cumbres de La Ragua o desértica en las dunas de Cabo de Gata.
El impacto alcanzado con esta campaña de promoción sitúa a la provincia en un lugar privilegiado de la carrera, que ahora hay que saber rematar con pequeños detalles, con la asistencia a ferias y una promoción permanente para llegar a la meta con garantía de éxito.
El escaparate que ofrecerán los conciertos de Bisbal a Almería es inmenso. Pero no es menos cierto que la gran mayoría se celebran en América y desde allí va a ser complicado que los turistas alcancen nuestra provincia. Pero es un primer paso innegable, una siembra que espera la lluvia para crecer cuando la música del almeriense inunde las ciudades y pueblos de España y algunas de las capitales europeas.
El listón lo ha puesto la Diputación muy alto. Tanto que van a tener que esmerarse en próximas ediciones para lograr un impacto mediático que se equipare a lo hecho en 2014. Almería, su provincia, sus parajes, sus playas, sus monumentos, el conjunto, es un paraíso aún por descubrir. Una especie de bombón, todavía envuelto en el papel, que se va degustando a pequeños bocados como el de este año. Trazos que nos permiten crecer en número de visitantes, sin estridencias, pero que confirman que somos un destino de primer nivel, un destino para perderse en unas vacaciones que se harán inolvidables para aquellos que decidan optar por esta tierra para descansar.

Fracaso escolar en barrios marginales

Antonio Lao | 27 de enero de 2014 a las 12:05

Demoledor es el diagnóstico que ha realizado el Plan Aire, por encargo del Ayuntamiento de la capital, de los barrios con necesidad de transformación social. Los datos nos ilustran sobre un alarmante índice de fracaso escolar en Los Almendros, del 100% y en El Puche, del 70%.
Las cifras siempre son frías, heladas diría yo. Pero detrás hay mil historias humanas de familias desarraigadas, de familias desectructuradas, de familias con infinidad de necesidades, que dejan a los hijos al albur de la calle, alejados de de una sociedad consumista que los devora, en la que la educación es un bien secundario y lo más fácil es el logro de un móvil o el acceso a la última tecnología informática.
El abandono escolar en estas zonas de la ciudad no es nuevo. Fue, es y debe seguir siendo el caballo de batalla sobre el que las administraciones deben volcarse, aunque a tenor de lo que hoy conocemos, parece que poco o nada se ha logrado en los últimos años, a pesar de los esfuerzos que siempre nos han vendido para luchar contra el absentismo.
No vale argumentar el bajo o escaso nivel cultural de los padres para justificar los errores de un sistema que se ha demostrado, sino inútil, si con graves carencias. Este país, la sociedad en la que vivimos, se mentalizó hace muchos años de la necesidad de acabar con el analfabetismo, viniendo de donde veníamos y se logró con trabajo y esfuerzo. Por tanto, habrá que seguir por el mismo camino para introducirse en el corazón o en el núcleo del problema y ser capaces de afrontarlo y cortalo de raíz.
Es cierto que la situación de crisis económica que padecemos ha golpeado con más virulencia, si cabe, a los más desfavorecidos y ha obligado a que muchos de los niños y jóvenes dejen los estudios para tratar de arrimar el hombro en casa y sumar los euros necesarios para sobrevivir, pero no lo es menos que hay que proseguir concienciando a los padres y a los propios alumnos de lo que supone la educación como trampolín de salida de la marginalidad.
El trabajo que aún queda por delante no es fácil, sin duda, pero los alarmantes datos que nos muestra el informe no deben ser, ni mucho menos, un handicap para arrojar la toalla. Hay que analizarlos con serenidad, estudiarlos con criterio y desde ahí usarlos como escalera hacia un éxito que hasta ahora parecía muy caro, inalcanzable,pero siempre posible.
Si la crisis ha dejado algo de esperanzador es que el dinero fácil se ha acabado. Sólo con la constancia, la educación y el esfuerzo se alcanzan metas en formación para tratar de llegar al mercado laboral en condiciones ventajosas.

Cine y turismo, el cóctel perfecto

Antonio Lao | 20 de enero de 2014 a las 12:24

The Book  of  Exodus, de Ridley Scott, la superproducción cinematográfica que ha devuelto a Almería la magia del cine, confirma a esta tierra como lugar privilegiado en el mundo para los grandes rodajes. Atrás quedaron los años dorados del western, pero muy actual es la capacidad de seducción que conservan los paisajes y gentes que aquí habitan para ratificar que los rodajes cinematográficos y todo lo relacionado con la imagen, desde la más grande de las superproducciones hasta un cortometraje, son capaces de arrastrar en torno a sí a muchos trabajadores y generar un valor añadido impensable en otros sectores económicos de gran calado.
Muy a nuestro pesar, una vez más parece que no hemos sido capaces de capitalizar lo que se nos ofrece. La información que este periódico avanzaba el pasado miércoles, contando como un grupo de turistas se acercaban a los restos de los decorados de la película de Scott en Pechina a hacer por unos segundos de Moisés e inmortalizarlo en una o mil fotografías, pone de manifiesto el escaso interés de aquellos que nos gobiernan por rentabilizar lo que debía ser la “gallina de los huevos de oro” o la incapacidad por entender que el cine y lo que mueve es, junto con las playas y el sol, el principal reclamo turístico de esta provincia. Ya se que muchos de los que lean esto asentirán con la cabeza y le pondrán mil pegas al comentario, pero no es menos cierto que la especialización turística es la base sobre la que se asienta o construye el edificio de un sector cada vez más globalizado y de un mercado complejo, diversificado y muy competitivo.
No podemos, no debemos, en ninguno de los casos ofrecer lo mismo que los demás. Playas, sol y desierto hay en todos sitios, pero la historia del cine, de las grandes producciones, de las míticas películas, sólo se puede vivir en esta tierra. Sólo aquí es posible imaginarse a Peter O’Toole en Lawrence de Arabia; a Indiana Jones en la Última Cruzada o a Clint Easwood en la trilogía del dolar.
Un pastel tan sabroso sólo se puede degustar en esta provincia condimentado, claro está, con paisajes desérticos únicos en Europa o con playas vírgenes en las que la fina arena se confunde y entrelaza con los pitacos, el esparto y el palmito y, si tenemos suerte y tenemos un otoño lluvioso, con un manto verde de finas hierbas de temporada capaces de enamorar a los más excépticos. Pues bien, con todo ello, seguro que llegamos Fitur y nos encontramos un popurri de folletos, monumentos y pueblos, cada uno a su libre albedrío y como Pedro por su casa, o sea, esparcidos y sin nexo común. Lo de siempre.

El vuelo a Sevilla, salvado por la campana

Antonio Lao | 13 de enero de 2014 a las 13:02

Cinco días faltaban para que el vuelo Almería Sevilla se suprimiera cuando el Ministerio de Fomento se sacaba de la chistera el último “conejo” y salvaba “in extremis” una ruta a la que esta provincia jamás debe renunciar.
El trabajo realizado por la delegada del Gobierno en Andalucía, María del Carmen Crespo, daba sus frutos el jueves. Entonces se anunciaba que una filial de Air Europa SwiftAir operará la ruta durrante los seis meses que se prevé tarde la nueva adjudicación de servicio público. Al parecer, la compañía que preside Juan José Hidalgo, que el año que termina ha logrado beneficios, ha decidido prestar el servicio sin ayudas y a libre mercado, aún a riesgo de perder más de un millón de euros en este tiempo.
La solución la aplaudo desde el momento en que los almerienses no vamos a estar un solo día sin avión con la capital administrativa de Andalucía y eso, lo queramos o no, es un avance. Otra cosa es que durante los últimos seis meses las cosas por parte del Ministerio de Fomento se han hecho rematadamente mal. La falta de previsión de la que han hecho gala aquellos que tienen la responsabilidad de adjudicar la ruta es supina, incomprensible, reprobable y, si me apuran, casi de república bananera. No parece lo más edificante que teniendo el dinero y con todos los condicionantes a favor, hayamos puesto en riesgo un vuelo que, por primera vez en muchos años, vertebra de forma real a la Comunidad Autónoma. Si importante fue la A-92 para unir las dos andalucías, o lo será la A-7 cuando esté terminada para conectar toda la costa de la Comunidad Autónoma, volar a Sevilla en menos de 45 minutos ha sido el hito más importante en materia de comunicaciones que se ha desarrollado desde que logramos la autonomía.
Dicho esto, y deseando el mejor de los resultados para la operadora que prestará el servicio seis meses, no parece coherente que no se haya elegido a Air Nostrum para seguir haciendo la ruta, con prórroga del contrato. Durante los cuatro años que ha operado el vuelo, con una ocupación superior al 50%, ha prestado un servicio inmejorable, cumpliendo siempre de forma escrupulosa los horarios.
Ahora habrá que ver que compañías se presentan a la nueva oferta de servicio público y a quién se le adjudica. Si hay un antecedente de SwiftAir, que puede marcar el devenir de los próximos meses, y es el incidente que protagonizó uno de los ATR turbohélice de los que dispone, con el incendio de uno de sus motores en un vuelo Madrid-Vigo y las críticas que recibió por parte del alcalde de la ciudad gallega, Abel Caballero en el mes de junio. Tendremos que estar atentos.

La Junta cumple con el granizo ¿y el Gobierno?

Antonio Lao | 8 de enero de 2014 a las 11:17

Dice el refrán que “quien paga descansa y el que cobra, más”. Una sensación similar habrá debido sentir la administración andaluza y, en concreto, los responsables de la Consejería de Agricultura, cuando hace dos semanas publicaban en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) la orden que permite a los agricultores afectados por la tormenta de granizo de diciembre poder solicitar ayudas para reconstruir sus maltrechos invernaderos.
La consejera del ramo, Elena Víboras, en el punto de mira del sector desde que fue nombrada por la polémica del consejero almeriense, ha logrado en poco tiempo tapar muchas bocas, evitar exabruptos y cumplir con aquellos que, desde que vieron peligrar su modo de vida por las inclemencias del tiempo, han buscado cualquier resquicio para la crítica fácil, el comentario mordaz e, incluso, el mal gusto en forma de patadas al dicionario.
Pocas veces como hasta ahora una administración ha cumplido lo prometido con la celeridad que se requería, atendiendo a la magnitud de la tragedia y daños en los invernaderos. Justo es reconocer el trabajo que se ha realizado por los responsables del Gobierno de la Junta y, en especial, del secretario general de Agricultura, Jerónimo Pérez Parra.
De un plumazo se han acabado las críticas de la oposoción, furibundas y sin sentido en alguna ocasión, cuando reclamaban actuaciones rápidas, incluso más de lo que la propia burocracia administrativa permitía. Cerradas las bocas de los afectados y de los sindicatos agrarios, hay que solicitar que aquellos que no veían el momento de buscar un minuto de gloria en forma de crítica, sean capaces ahora de pedir a aquellos que los representan en el Gobierno de la nación la misma celeridad que, lamentablemente, no han tenido con la tormenta de granizo, ni tampoco con las lluvias torrenciales del año pasado en la comarca del Levante.
Abundando en el refranero popular, recupero el de la mujer del César, que viene ni pintado para aplicar a aquellos que reclaman una y otra vez soluciones a sus oponentes, cuando ellos mismos se pierden y olvida, cuando los que deben actuar son ellos. Habrá que aplicarse, y con inusitado denuedo, eso de la mota en el ojo ajeno. Lo contrario servirá para agrandar aún más la brecha que existe entre aquellos que nos gobiernan y los ciudadanos de a pie. Una y otra vez perciben -no tienen un pelo de tontos- que la capacidad de actuación en la resolución de conflictos que de verdad nos afectan y tienen que ver con la economía doméstica, la real, son lentos, tortuosos y, si me apuran, hasta con poco interés y de mala gana. Una pena.

El vuelo con Sevilla y Fuenteovejuna

Antonio Lao | 23 de diciembre de 2013 a las 12:10

Escuchar a los responsables del Gobierno de España y de la Junta tratando de echar balones fuera con el “olvido” de renovar como servicio público el vuelo que une cada día, con excelentes resultados, Almería y Sevilla supone el mayor de los bochornos que he sentido como ciudadanos, por el calibre de los gobernantes que tenemos y sonrojo por la banalidad, el descaro y el mal hacer de quienes dicen representarnos en nombre, no se muy bien, de que ideología, partido político o asociación comunal de vecinos.
Parece mentira que aquellos que dicen ser nuestros gobernantes se escuden en el olvido a la hora de hacer un trámite burocrático, cuando la administración autonómica ha consignado el dinero en sus presupuestos y lo único que hay que hacer es estar atento a los plazos para evitar que el tiempo transcurra en su contra.
No es de recibo que la Junta de Andalucía, después de cumplir con su responsabilidad en los presupuestos de 2014, no haya sido capaz de hilvanar, al milímetro, cada uno de los pespuntes de este servicio público, fundamental para nuestra tierra, y así evitar que los de enfrente te saquen los colores, cuando tienes una responsabilidad más que limitada.
El olvido que esta semana ha sido objeto de tantas y tantas opiniones, declaraciones y “lío lío, que yo no he sido” por parte de unos y de otros, muestra una vez más lo poco que contamos tanto para el Gobierno de la Junta como para el de España. Almería y su provincia son, una vez más, objeto de escarnio y casi burla de aquellos que se dicen, a boca llena, defensores de esta tierra, un pueblo capaz de poner en positivo la balanza comercial de la comunidad autónoma y ayudar, y de qué manera, a que las exportaciones de este país estén, pese a la crisis, en números positivos.
Por desgracia, y como siempre sucede, no veremos el cese de los responsables y nos limitaremos a parchear un problema que, con suerte, acabaremos no padeciendo los almerienses con la suspensión del vuelo. Pero mucho me temo que a poco que nos descuidemos habrá que soportar unos meses sin la ruta y luego vendrán unos y otros a apuntarse el tanto, reinauguración del viaje, unas fotos y aquí no ha pasado nada.
Pienso que ha llegado la hora de decir basta. De no aguantar más escarnios y errores que padezcamos luego los ciudadanos de la provincia de Almería. De ninguna de las maneras hemos de tolerar olvidos propios de una república bananera y alejados de lo que es una sociedad avanzada y una administración modélica. Nunca más que nadie conozca al culpable, como el comendador en Fuenteovejuna.

El Patronato de Turismo

Antonio Lao | 16 de diciembre de 2013 a las 11:55

El  Pleno de la Diputación del martes pasado certificaba el acta de defunción del Patronato Provincial de Turismo. Un órgano que a lo largo de los últimos 30 años ha sido el referente, para bueno y para lo menos bueno, de la promoción turística de Almería en el exterior.
Si algún requiem hay que rezar en su memoria no va más allá del componente testimonial y del sentimentalismo con el que una pérdida de este tipo se vive. Quede constancia, de antemano, que nunca, y cuando digo nunca es nunca, ha sido realmente un órgano en el que el sector turístico y todo lo que se mueve a su alrededor, haya participado al mismo nivel que lo ha hecho la Diputación.
Ya en la época de Tomás Azorín como presidente, el sector entendió que el Patronato era básico y fundamental para la venta de Almería en el exterior, aunque a la hora de pagar la cuota establecida para su mantenimiento siempre se hizo el remolón. Y es que la exigencia para con su trabajo ha sido máxima, aunque a la hora de “aflojar la guita” quien la ponía no era otra que la Diputación Provincial. Y así, no me negarán, que es complicado mantener un proyecto de este tipo.
Quizá por ello cuando el actual equipo de gobierno decide integrarlo dentro de la institución, con todas sus consecuencias, he de reconocer que no me extrañó nada y tampoco lo voy a criticar. Eso sí, seguiré pidiendo que, acompañado de la Consejería de Turismo de la Junta o del Estado, se participe en la misma medida e, incluso con más ahinco, en todas las ferias y eventos que a lo largo del año se organizan en el mundo.
Almería tiene ante si un futuro turístico inmejorable. Un futuro que el rodaje de películas como Exodus han abierto en todo su dimensión y, si sabemos aprovecharlo, se avecinan momentos gratos que vale la pena explotar en toda su intensidad.
El Patronato, por fortuna, no es sólo facturas por viajes no realizados, prebendas innombrables o el pasillo por el que se recorre una autovía como si fuera un circuito de scalextric. El Patronato ha logrado potenciar la imagen de la Costa de Almería, ha abierto las puertas a conocer esta provincia como lugar de rodajes de cine o paraisos naturales como Cabo de Gata y es, sin temor a equivocarme, una de las marcas con más prestigio con las que cuenta esta tierra.
Quizá por ello, ahora que se abre un nuevo tiempo, me atrevo a pedir, incluso a suplicar, que se trabaje sabiendo qué se tiene en las manos, potenciando la marca y tratando de evitar errores que, como todos sabemos, se pagan siempre muy caros. Un traspies de un segundo echa por tierra el trabajo de años. No lo malogremos.

Riadas, granizadas, fotos y olvido

Antonio Lao | 10 de diciembre de 2013 a las 11:40

Cuando se produce una riada, como la de hace un año asoló el Levante de Almería o la granizada de hace tres semanas en El Ejido todos tratamos, sin excepción, de arrimar el hombro, trabajar de forma conjunta y continuada para buscar tornar la situación a la normalidad. Un esfuerzo loable, en el que las administraciones tienen una buena parte de culpa en positivo, provocando la correspondiente derrama económica, tan necesaria para estos casos.
Hasta aquí la cara amable de una situación, a la que se suman los correspondientes viajes de los responsables políticos hasta la zona cero, las reuniones con los afectados y la cascada de declaraciones, cuál de ellas más positiva, en la búsqueda de soluciones prontas que alivien la tragedia.
Para desgracia de los afectados la cosa no concluye en una bacanal de vino y rosas y tampoco en una cascada de dinero y ayudas. Al contrario. Después de los besos, los abrazos, los parabienes, los lamentos, las palmadas en la espalda y las promesas llega el tiempo del olvido. El tiempo en el que los afectados deben mirar al frente, avanzar un paso y buscar salir del atolladero por sus propios medios.
Digo esto porque aún hoy, un año después, muchos de los afectados por la “gota fría” de hace un año en Mojácar, Vera y otros pueblos de la zona esperan pacientemente, tras haber cumplimentado decenas de formularios de ayudas, que el dinero llegue y pueda hacerles olvidar lo sucedido.
Y mucho me temo que en el caso de la granizada de hace unas semanas en El Ejido volvamos a las andadas, con la excepción hecha de las entidades financieras, que una vez si y otra también, son capaces de ofrecer créditos muy blandos con los que tratar de avanzar en la senda de la recuperación. Bien es cierto que en el caso que nos ocupa, el de los invernaderos destrozados y cosechas perdidas, llueve sobre mojado. Los agricultores son muy reacios a firmar pólizas de seguros, en la creencia de que, como en el cuento de Pedro y el lobo, la fiera nunca llegaría a comerse las ovejas. Claro, que un día el cánido llega y entonces la solución es imposible.
Bajo estas premisas, con cierto tufo de pesimismo y alarma, sólo cabe apuntar a la necesidad de mantener la coherencia y el realismo, en la creencia de que no por mucho ruido mediático se resuelven antes los problemas. La realidad se impone y el trabajo callado y constante permite avanzar en la búsqueda de las mejores soluciones, para que los afectados, los que realmente lo han perdido todo, padezcan lo menos posible. Alejémonos de las promesas y acerquemos a los afectados la realidad, por cruda que sea.

Antonio Pascual, “el almeriense”

Antonio Lao | 2 de diciembre de 2013 a las 18:50

Antonio Pascual será mañana investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Almería. Un reconocimiento merecido y, si me apuran, diría que incluso llega con cierto retraso. El que fuera consejero de Educación de la Junta de Andalucía y ahora presidente de la Fundación Sevillana-Endesa recibirá mañana el título en su Universidad, en la que él, cuando era máximo responsable de Educación de la Junta, ayudó a poner en pie y a crecer. Aunque hace muchos años que salió el Gobierno Andaluz, nunca se ha apartado de la política. Suele estar muy bien informado, buscar la opinión y la información de aquellos que estan cercanos al poder y mantiene una estrecha relación con los que lo detentan. Incluso está en su haber ser el descubridor de Susana Díaz, actual secretaria general del PSOE y presidenta de la Junta de Andalucía, de la que adivinó su proyección antes que nadie.
Afable y amable, cercano, gran conversador y con un punto, sin ser excesivo, de prestidigitador, Antonio Pascual pronuncia hoy en la Universidad de Almería su discurso de aceptación como Honoris Causa, desde el convencimiento de la importancia que ha tenido este centro educativo para esta tierra; desde la seguridad de la cercanía que debe tener la investigación dentro del tejido social y productivo de la provincia y con la certeza de que con el trabajo y la colaboración de todos, las pequeñas universidades andaluzas caminan hacia la búsqueda de la excelencia y la proyección, que confluye en la mejora de la vida de los ciudadanos a los que se deben.
Este jiennese afincado en Sevilla, querido, respetado y adoptado en Almería, ha mantenido el contacto con esta tierra siempre. Cada vez que tiene la oportunidad se deja caer por aquí, donde mantiene grandes amigos. Incluso, cada año codirige un Curso de Verano, sobre los más variados temas, por el que pasan primeras figuras y, si puede, algún consejero de la administración andaluza. Con ser esto importante, los pasillos entre conferencia y conferencia, los cafés de la mañana o las comidas de cierre, se convierten en una especie de ágora, en el que el análisis de la actualidad más rabiosa es como una especie de religión, a la que nadie se niega y todos participan. Un parlamento variopinto, del que a poco que perfiles y unas cabos, acabas llevándote una imagen bastante cercana a la realidad de la tierra en la que pisas y eso, aplicado en cada provincia, supone un valor que pocos atesoran.
Almería le debe mucho a Antonio Pascual. Hoy, la Universidad, su universidad, le paga una pequeña parte de lo que hizo por nosotros. De alguna manera le devolvemos una mínima porción de lo mucho que nos dio y nos da.