Dos años de ayuntamientos, para olvidar

Antonio Lao | 1 de julio de 2013 a las 19:56

Do años han trancurrido desde que se celebraran las elecciones municipales. Dos años del mayor vuelco electoral de la democracia en los pueblos de la provincia. Dos años en los que la crisis económica se ha llevado por delante cualquier atisbo de gestión que no sea otra que tapar agujeros, sellar grietas y tratar de llegar a fin de mes con lo puesto.
Una efeméride para no celebrar, para ver pasar de largo y, si es posible, caminar de puntillas sobre una onomástica que amenaza con llevarse por delante lo alcanzado en años de sacificio, en favor de una nueva vuelta de tuerca económica y de un regreso al pasado en conceptos que ya teníamos olvidados.
Salvo honrosas excepciones, que las hay, los dos años de legislatura transcurridos desde las últimas municipales han servido para poco. Se acabaron las obras públicas, se alejaron los grandes macroproyectos y se han acercado las rutas turísticas, el senderismo, el cuido, cuando es posible, de un jardincito, y poco más.
Nada que echarse a la boca en decenas de ayuntamientos con alcaldes desesperados, con ediles tratando de huir hacia adelante y con escasas decisiones que pongan coto a una hemorragia económica, imposible de taponar.
Mientras esto sucede, entre plan de proveedores y recortes varios, el Gobierno se afana y ufana en restar las competencias de aquellos que realmente están cerca de los ciudadanos, aquellos que conocen sus problemas y aquellos que, so pena de ser tildados de oportunistas, son capaces de buscar una salida incluso con medios propios para más desahuciados de los deseables, más desesperados de los que quisiéramos y más problemas de los que se podrían resolver en años años de pulcra e impoluta gestión.
Hablando con alcaldes tengo, incluso, la sensación de que algunos están a un paso de arrojar la toalla, de dejar lo que un día fue vocación, servicio público o intereses partidarios, partidistas o personales, – de todo hay en la viña del señor- y dejar paso a otros con nuevas ideas, curados y hechos en la crisis y sin tantas ínfulas como los tiempos de bonanza nos dejaron a todos.
Dos años, como decía al principio, para meter en un cajón, cerrarlo con llave y arrojarlo al río del olvido y al mar del pasado. Dos años en los que las estrecheces son el pan nuestro de cada jornada, el miedo a no pagar la nómina se prolonga 29 días del mes y el que queda, se cruzan los dedos para que una ayuda pedida, otra que llegan sin saber porqué o un banco o caja caritativa, tiene a bien firmar un préstamo solicitado a cambio de intereses leoninos o, simplemente, con la esperanza de que al final sea Papá Estado quien pague.

El agua, un arma de solidaridad

Antonio Lao | 25 de junio de 2013 a las 11:39

No vale todo con tal de arañar un puñado de votos. Si rompemos las reglas de juego, la situación de normalidad, sin excesos, en la que nos movemos, se puede tornar en desagradable, preocupante y, me atrevería a decir, que peligrosa.
La caja de los truenos la ha abierto el alcalde de Vícar y presidente del PSOE, Antonio Bonilla, pidiendo como secretario general de su partido en su pueblo, que la capital deje de esquilmar los acuíferos del Poniente, lo que equivale en la práctica a dejar de bombear agua de esta zona la ciudad. Abierta la veda, como abejas, que no ovejas, han seguido a su reina los secretarios generales de La Mojonera, Roquetas y también ha intervenido el PSOE de la capital.
Parece como si el tiempo no hubise transcurrido. No puedo creer que aquellos que hace dos días estaban pidiendo trasvases de otras cuencas, ahora se atrevan a poner en entredicho una labor de solidaridad entre pueblos, que lleva vigente decenios y de la que hasta ahora ha habido pocas quejas y ha sido satisfactoria.
Almería y sus gentes son solidarias. Saben del valor de una sola gota de agua y de su rentabilidad. Los que aquí habitamos conocemos, mejor que nadie, que el agua es un tema muy delicado y complejo.Una vez que se prende la mecha, es imposible de apagar. Pues aún así, desconozco al lumbrera que se le ha ocurrido, desde el PSOE del Poniente se ha comenzado a agitar la pólvora de los Pozos de Bernal, creyendo que puede ser un granero de votos no explotado. En materia de agua bien podrían todos los partidos políticos, y los socialistas en particular -ahí está la herencia de la ministra Narbona, con desaladoras costosísimas de hacer y con un agua a precios de oro-, tratar de hacer política con otros problemas, que sin duda los ha, y no este incendiario.
Esta provincia no necesita agitadores del agua, al igual que tampoco salvapueblos o iluminados que hacen de la necesidad de mantenerse o de recuperar lo perdido una virtud a lograr, al precio que sea.
No es el camino y los ciudadanos no deben caer en el error del cortoplacismo y la escasez de miras, que no van más allá de las fronteras del término municipal, para seguir pensando, como lo han hecho hasta ahora, en ayudar a aquellas localidades que lo necesiten, sin colores políticos, y si preñados de solidaridad.
Esto no significa, claro está, que el agua no se pague a un precio justo y que revierta en mejoras para aquellos lugares de los que se extrae. A partir de aquí, insistir en criticar todo acto que conlleve incendiar el agua y abanderar una guerra política que no nos conduce a nada, a los socialistas, muy perdidos, tampoco.

Cosentino: De Silestone aDekton

Antonio Lao | 17 de junio de 2013 a las 11:07

Lejos, o quizá no tanto, queda aquel día de verano de finales de los ochenta en el que conocí a Paco Cosentino. Comenzaba mi camino en esto del periodismo haciendo prácticas en un medio local y, casi imberbe, me mandan al aeropuerto.
– Vete, que llega Paco Cosentino de Israel de ver una fábrica y un producto nuevo y que te lo explique para darlo mañana.
Las cosas se hacían entonces así. Un indocumentado redactor en prácticas, que era yo, salí como puede, atropellado, cogí un taxi y me planté en la zona de llegadas. Al poco apareció por la puerta Paco, cara de cansado, animoso como siempre, pero con la certeza de tener en su cabeza o en sus manos, una posibilidad de futuro. Me contó poco sobre su viaje y su nuevo proyecto a incorporar a la producción de mármol que ya hacía en Cantoria. Lo suficiente, sin embargo, para publicar una, creo yo, más que decente información, en la que explicaba el reto que Cosentino tenía por delante. Poco tiempo después, y tras una gran inversión, el entonces consejero de Economía de la Junta, Jaime Montaner, inauguraba la planta de Silestone y Marmolstone de Cosentino. El camino, no sin dificultades, estaba abierto. La senda marcaba el devenir que culminó el día 10 de junio con la visita del Príncipe de Asturias a inaugurar la nueva planta de Dekton. Un reto tan enorme como el primero, pero con la certeza de que parte del trabajo está hecho. El camino no es una autopista, pero si una gran carretera nacional, en la que los kilómetros se suceden en forma de nuevos Centers por el mundo, inversiones millonarias, creación de empleo, I+D+i y la certeza de que el binomio trabajo y unidad se conjuga a la perfección, en una senda que parece imparable. El lunes 10, Paco Cosentino, con la voz rota en algún momento, situó a la empresa familiar en la cima de un liderazgo mundial alcanzado con el alma, el respeto y la coherencia de aquel joven empresario que un día, siendo presidente de la Cámara de Comercio, se empeñó en saciar la sed de esta provincia. Un empeño que logró, con el apoyo y el compromiso del resto de la sociedad almeriense, pero incansable en su coletilla del tanto por ciento de capacidad a la que se encontraba el pantano de Cuevas del Almanzora y el de Benínar cada semana.
El lunes 10, la familia Cosentino avanzaba un paso más, ponía un poste más, a un camino que parece irreversible de presencia en los cinco continentes, manteniendo el centro de operaciones en Cantoria, en su casa, en su provincia. Aunque ha recibido múltiples reconocimientos, les aseguro que hasta que no pase el tiempo, no se reconocerá con la amplitud suficiente, lo que Cosentino ha hecho por esta tierra, por Almería, por su provincia.

 

La campaña agrícola

Antonio Lao | 10 de junio de 2013 a las 17:54

Luis Planas, consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, avanzaba hace un par de semanas el dato: la campaña agrícola, que toca a su fin, será histórica en cuanto a precios. Una afirmación que merece una seria reflexión sobre la capacidad que tiene esta tierra de sobreponerse a la crisis, avanzando en desarrollo, tecnología, nuevos retos y, sobre todo, liderazgo agroalimentario.
Con una producción menor, provocada por aspectos relacionados con la meteorología, la provincia de Almería y sus miles hectáreas de invernaderos, van a ser capaces de facturar más de dos mil millones de euros en hortalizas. Una cifra nada desdeñable, que nos confirma como la despensa de Europa, a pesar de los agoreros que habían visto en la competencia de países no europeos la muerte de un sector pujante y vigoroso.
Las cifras, aún no oficiales, demuestran la capacidad que tiene esta tierra para producir bajo invernadero productos de calidad, de los mejores del mercado, y saber venderlos en el exterior con una importante red de distribución.
Nos hemos sobrepuesto al e-coli y a las campañas de difamación de aquellos que sólo buscan bajadas de precios o competencia desleal con trabajo, criterio, responsabilidad y saber hacer. Un cóctel único al que es difícil abstraerse. En Europa conocen que Almería, las cooperatativas, alhóndigas y, especialmente los agricultores, saben lo que hacen, lo que cultivan y como lo cultivan. Productos de primer nivel, que han alcanzado esta campaña precios ya olvidados. Por fortuna la crisis nos sacó del mundo de jauja en el que se había convertido la construcción, para devolvernos a la tradición agrícola que nos ha hecho grandes, que nos mantiene más o menos inmunes a la crisis y que nos sacará, con el criterio y la seriedad de la que hacemos gala, de futuros atolladeros que están por venir. Esta tierra dispone de un clima excepcional, de unos agricultores preparados y de un sector en constante evolución, capaz de competir de tú a tú con los mercados emergentes que ya están ahí. Bajo ese prisma no hay que tener más miedo que el de la resposabilidad. Eso sí, la concentración de la oferta debe ser el objetivo a cumplir para ser más fuertes en la defensa de nuestros intereses. No olvidemos que nadie, excepto nosotros, va a estar en Europa defendiendo nuestros intereres, las ayudas que deben llegar y la colaboración, nada desdeñable, de los que son nuestros socios comerciales. Si un consumidor puede comprar un producto un céntimo más barato lo va hacer. Nosotros tenemos que convencerles de lo contrario y que piensen más en calidad y aquí hay a raudales.

Obras, acabar lo empezado

Antonio Lao | 3 de junio de 2013 a las 12:11

La Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía decidía el jueves 23 de mayo continuar las obras de la variante de Albox y tratar de concluir los trabajos antes de que acabe el año. Ese mismo día unas mil personas reivindicaban la conclusión de la autovía del Almanzora, un proyecto largamente demandado y prometido, y ahora en un peligroso impás debido a la crisis que nos azota.
La actitud de la administración autónoma ahora parece de lo más coherente, aunque hasta llegar hasta aquí se han vivido momentos de sordera, como si no fuera con ellos.
Nadie en su sano juicio debe pretender, con la que está cayendo, que las infraestructuras previstas en la provincia de Almería avancen al mismo ritmo de hace una década. La crisis ha acabado con cualquier atisbo de normalidad y nos ha devuelto, de bruces, a una realidad triste y compleja de la que va a ser difícil reponerse. Dicho esto, no parece lo más lógico que se deje dormir el sueño de los justos trabajos ya empezados, como es el caso de la autovía del mármol o la variante de Roquetas de Mar. Si eso sucede, el día que se decida continuar, el coste se va a disparar.
En similar situación nos encontramos con el AVE a Murcia. Se ha hecho lo más díficil, es decir, avanzar en los tramos más complicados con túneles y puentes. Un proyecto que ilusiona a los que aquí habitamos y que, insistimos, por culpa de la crisis parece que se va a quedar estancado, paralizado, enchacardo y a la espera de que algún lumbrera, un ser coherente, entienda que una obra de este calado y calibre no puede ni debe permanecer en calma, sin obras.
No me vale que los presupuestos del Estado recojan una migaja para tratar de “vender” a los ciudadanos que los trabajos continuan. Todo lo que no sea terminación de proyectos, licitación y adjudicación de obras, será un simple anteojos por la atenta mirada de quienes entienden que no se pueden dejar las cosas sin concluir. Entiendo que son muchas las necesidades y pocos los fondos. Pero en un proyecto de este tipo son muchos los factores en juego, grandes las ventjas y mínimos los inconvenientes. Esta provincia aporta al conjunto de las arcas del Estado mucho más de lo que recibe. Por tanto, es de justicia que aún en tiempos de crisis se trate de equilibrar tanta insolidaridad, tanto síndrome de esquina como hemos padecido con un guiño a la coherencia, a la responsabilidad y, porque no decirlo, a los méritos que sólos o con escasa ayuda hemos alcanzado a lo largo de nuestra historia. Lo que no sea un compromiso claro será una decepción que debe ser pagada en su justa medida con castigo en las urnas.

 

Candidatos a la alcaldía

Antonio Lao | 27 de mayo de 2013 a las 12:33

Faltan dos años y algunos han cogido carrerilla. En el Partido Popular, el actual alcalde y senador, Luis Rogelio Rodríguez, ya ha anunciado que optará a un nuevo mandato como primer edil de la ciudad en las municipales de 2015. Con su confirmación acaba de un plumazo con especulaciones, con tensiones absurdas y con los sueños de aquellos que vieron o creyeron ver que Luis Rogelio optaría sólo por el Senado como jubilación política anticipada. Rodríguez Comendador sigue más vivo que nunca, con las mismas ganas de cuando empezó e ilusionado por los tiempos que se avecinan a nivel andaluz, donde todavía no ha dicho su última palabra.
En el PSOE el problema es más agudo. El triunfo, sin paliativos de Fernando Martínez en la agrupación local despeja algo el camino, aleja a muchos moscones y acerca a aquellos que creen en la posibilidad de recuperar para el socialismo la alcaldía de Almería.
No lo van a tener fácil, aunque la situación económica y el deterioro del Gobierno de Rajoy, les puede dar una chance que en las últimas convocatorias no han tenido. De ahí que el secretario general de la agrupación local ya trabaje en un proyecto capaz de ilusionar Almería y que lleve a votar a aquellos que en las últimas tres citas les han dado la espalda.
Con primarias o sin ellas, lo que si parece evidente es que el hombre o mujer que encabece la lista del PSOE a Almería, una decisión que se tomará en el otoño, no va a ser un desconocido.
Al contrario. Será, y aquí las encuestas tienen mucho que decir, un hombre o mujer con experiencia, de larga trayectoria en la ciudad y con un bagaje pleno y alforjas llenas. Bajo estas premisas, encima de la mesa están los nombres de Manuel de la Fuente, ahora en la Universidad, y que ya se retiró de unas primarias por el juego sucio al que lo sometieron; Juan Carlos Pérez Navas, senador y secretario de Organización. Hombre de larga trayectoria municipal, donde incluso ha ejercido de concejal de Obras Públicas; Fuensanta Coves, senadora y parlamentaria andaluza. También de dilatada carrera en Andalucía, donde ha llegado a ser consejera de Medio Ambiente y presidenta del Parlamento; Adriana Valverde, actual delegada de Innovación y mujer cercana a los ciudadanos. A más distancia hay quien piensa en la presidenta del Puerto, Trini Cabeo o en el actual portavoz municipal, Joaquín Jiménez.
En Izquierda Unida no creo que haya muchos problemas para que Rafael Esteban vuelva a intentar acceder al sillón municipal. El objetivo de la coalición no sería otro que ser decisivo. Y esta vez parece que lo pueden lograr.

Falcones y La Princesa Descalza

Antonio Lao | 20 de mayo de 2013 a las 12:12

Canta hasta que la boca te sepa a sangre…” En enero de 1748, una mujer negra deambula por las calles de Sevilla. Atrás ha dejado un pasado esclavo en la lejana Cuba, el hijo al que nunca volverá a ver y un largo viaje en barco hasta las costas españolas. Caridad ya no tiene un amo que le dé órdenes, pero tampoco un lugar donde cobijarse, cuando se cruza en su camino Milagros Carmona, una joven gitana de Triana por cuyas venas corre la sangre de la rebeldía y el arte de los de su raza.
Las dos mujeres se convierten en inseparables y, entre zarabandas y fandangos, la gitana confiesa a su nueva amiga su amor por el apuesto y arrogante Pedro García, de quien la separan antiguos odios entre ambas familias. Por su parte, Caridad se esfuerza por acallar el sentimiento que está naciendo en su corazón hacia Melchor Vega. El abuelo de Milagros, un hombre desafiante, bribón y seductor, aunque también firme defensor del honor y la lealtad para con los suyos.
Pero cuando un mandato real convierte a todos los gitanos en proscritos, la vida de Milagros y Caridad da un trágico vuelco. Aunque sus caminos se separan, el destino volverá a unirlas en un Madrid donde confluyen contrabandistas y cómicos, nobles y villanos; un Madrid que se rinde a la pasión que emana de las voces y bailes de esa raza de príncipes descalzos.
Ildefonso Falcones nos propone un viaje a una época apasionante, teñida por los prejuicios y la intolerancia. Desde Sevilla hasta Madrid, desde el tumultuoso bullicio de la gitanería hasta los teatros señoriales de la capital, los lectores disfrutarán de un fresco histórico poblado por personajes que viven, aman, sufren y pelean por lo que creen justo. Fiel reflejo de unos hombres y mujeres que no agacharon la cabeza y que alzaron la voz para enfrentarse al orden establecido.
Esta breve sinopsis de “La Reina Descalza”, último trabajo de Ildefonso Falcones, les aseguro que atrapa, absorbe y casi no te deja hacer otra cosa que leer. Terminas un capítulo y comienzas el siguiente sin tregua. Cuando eso sucede, estoy convencido, de que tengo una buena novela en las manos.
Bajo estas premisas no es de extrañar que Ildefonso Falcones, en Almería de la mano del Diario, lograse atrapar a más de 300 personas que no quisieron perderse la firma de su nuevo libro. Una simbiosis perfecta: un periódico sólido y un escritor de éxito para avanzar en el camino del liderazgo y ser referentes en la sociedad almeriense. Una senda que nos permite ofrecer a nuestros lectores información trufada con aquellos aspectos de la vida como el ocio y la cultura, que nos desarrollan como personas.

 

El AVE, los proyectos y los retrasos

Antonio Lao | 13 de mayo de 2013 a las 19:45

No es lo mismo redactar un proyecto en doce meses que prolongarlo durante dos años. Puede parecer simple, casi banal, pero lo cierto es que en una obra que necesita años de cocción para salir adelante se prolonga sine die a poco que la administración lo pretenda, priorice otras o, simplemente, como ocurre en los tiempos que corren, no haya dinero ni para tomarse un café.
Este es el panorama que se dibuja en las obras del AVE que debe unir Murcia con Almería. No sabemos cuando, a pesar de que las obras en cuatro tramos están a punto de concluir. Bien es verdad que son los más complejos e, incluso, los más costosos, pero no lo es menos que a partir de su terminación nos vamos a encontrar con un impás difícil de cambiar, si nadie lo remedia. Y lo que es peor, los fondos FEDER que hay para Andalucía hasta este año, casi mil millones de euros, es posible o probable que deban devolverse a Europa por la falta de agilidad de aquellos que nos gobiernan, la falta de peso de aquellos representantes que tenemos en Madrid o, simplemente, porque la ministra del ramo se ha empeñado en priorizar otros proyectos en detrimento del que ya está en marcha.
Preguntaba hace unos días la diputada socialista Consuelo Rumí en la Cámara Baja por el estado de ejecución de ocho tramos del AVE entre Murcia y Almería, tramos que van desde el límite de la provincia en Pulpí hasta casi la capital. Y lo hacía la señora Rumí con la entereza y la facilidad que la oposición te permite. Reclama agilidad, -y me parece muy bien- pero olvida la señora diputada que cuando ellos gobernaban ya decidieron pasar de uno a dos años el periodo de redacción de proyectos. Si a eso sumanos la lentitud agobiante con la que se mueve la actual responsable de Fomento, nos vamos a encontrar con cuatro tramos ejecutados y con las vías puestas y el resto a la espera de que a alguien se le encienda la bombilla y decida acortar los tiempos.
Se hizo en el Córdoba-Málaga y todo el mundo aplaudió. Ahora estamos empeñados en lo contrario, sobre todo cuando disponemos de una financiación del 30% de Europa y parece que nadie ve que el dinero se va a perder y retornar a Bruselas.
El uno por el otro, como dicen en mi pueblo, el AVE sin hacer. Eso si, ya verán ustedes como cada cierto tiempo, al igual que el Guadiana, nos encontramos con una polvareda de declaraciones entre el PP y el PSOE, echándose la culpa entre ellos, ocupando titulares de periódicos, aunque la realidad no sea otra que la inoperancia de los que estaban antes y la lentitud y olvido de los que gobiernan ahora. ¡Qué falta de compromiso por parte de todos!

 

El regreso de Fernando Martínez

Antonio Lao | 6 de mayo de 2013 a las 11:30

ElL día que Fernando Martínez, flamante secretario general de la agrupación local del PSOE de Almería, decidió optar al cargo ya sabía que contaba con una mayoría razonable. La experiencia es un grado y el Georgio Napolitano almeriense, como muy bien lo ha bautizado mi compañero Iván Gómez, no ha dado nunca en política una puntada sin hilo. Se mueve como pocos, nada como nadie y otea el horizonte con la pericia que dan sus muchos años de militancia, su notable preparación y, porqué no decirlo, los “golpes” en forma de fracaso, que también los ha tenido, a lo largo de su vida política.
El historiador almeriense, profesor universitario y ex-alcalde de la ciudad, se ha visto arropado por aquellos que han hecho política en Almería en los últimos treinta años. Por aquellos que han gobernando en los buenos tiempos y que han visto pasar las legislaturas desde las trincheras a base de pan y cebolla. Por aquellos que cuentan sus batallas por victorias y derrotas a la par, que mantienen más cicatrices de las que quisieran y heridas sin cerrar, a la espera de que el cirujano las cosa y el tiempo las disipe. Desde el lunes pasado Fernando Martínez tiene la tarea de recuperar muchas cosas, demasiadas diría yo, en un partido que ha ido dando tumbos mucho tiempo y en el que las personas se han impuesto a los programas y a las ideas. Bajo este prisma no es de extrañar el hartazgo de la sociedad, del pueblo, e incluso de los propios votantes. El profesor llega sin ataduras y sin complejos y, lo que es más importante, sin pretensiones. No quiere ser alcalde y sí pretende trabajar para que uno de los suyos ocupe el sillón municipal. Otra cosa es que le dejen hacer, que se sienta arropado, incluso por aquellos que se las prometían felices y que el lunes, tras el recuento, se toparon de bruces con la realidad más brutal y más dolorosa: la derrota. En el PSOE la experiencia sigue siendo un grado, la coherencia se impone y los experimentos los dejan para hacerlos con gaseosa. Aún así no lo va a tener fácil. Parece poco razonable que lo acusen de vieja guardia cuando un voto es un voto, sin importar la edad; tampoco tiene sentido decir que son los que siempre han gobernando, cuando en los últimos 15 años el poder sólo lo han visto de soslayo y, por último, no creo que la tarea que tiene por delante el ex-alcalde sea un camino de rosas. Al contrario, la vereda está serpenteada de espinas y algunas como clavos. La izquierda vive anclada en unas horas tan bajas, que creer que la alcaldía está a tiro de piedra es ser un iluso. Los ciudadanos están cansados de políticas de recortes, pero las encuestas se encargan un día si y otro también de recordar que en este mar revuelto, los socialistas no pescan.

Conflictos municipales

Antonio Lao | 30 de abril de 2013 a las 17:37

Luis Reogelio Rodríguez, alcalde de la capital y su equipo, están inmersos desde hace varios meses en una serie de conflictos que amenazan la serenidad y el equilibrio en el que se han movido las últimas legislaturas, sólo con sobresaltos puntuales.
El Convenio Colectivo llevó al Pleno y a las Comisiones Informativas una protesta larvada durante excesivo tiempo y que, al final, con la mediación del “negociador” permitió al primer edil salir relativamente airoso, aunque el coste político para alguno/a de sus concejales se me antoja excesivo.
Sellada esa pérdida, renace la tensión con la empresa de la basura. En época de duros recortes, desde la Plaza Vieja se han bajado los costes a las concesionarias en casi diez millones de euros, con lo que supone, para todos, de pérdida de servicios y valor adquisitivo de los trabajadores. El cascabel de este gato, fiero y de uñas, se llama división en la prestación del servicio: por una parte la recogida de basura y, por la otra, la limpieza diaria. La pelota sigue en el tejado, a la espera de caer o no. El conflicto en forma de huelga parece alejado, aunque en cualquier momento puede girar en el sentido que menos desean.
Con ser estos problemas complejos y capaces de quitar el sueño a más de uno, el de la Policía Local parece destinado a acabar con la vida política de algunos concejales y con la imagen de serenidad que han ofrecido algunos cargos de este cuerpo policial.
El órdago que el superintendente ha lanzado a la concejala, con la petición de mediación del alcalde de por medio, sitúa a la Policía Local en un “volcán” en erupción, del que más de uno va a salir chamuscado. Parece coherente que Luis Rogelio confirme a la concejala en sus decisiones. Un cuerpo de este tipo, con sus mandos, tiene por encima a los responsables políticos, encargados de ejecutar los proyectos y propuestas. Parece necesario, no obstante, que la mano izquierda del “negociador” regrese con la fuerza que le caracteriza y trate de sellar una herida que sangra más de lo que cabría esperar.
En situaciones de este calibre los intereses particulares, las amistades y los malos rollos entre personas deben quedar al margen. El interés general, que no es otro que el de los ciudadanos que habitan en la ciudad está por encima, pese a que algunos y algunas traten de empozoñar de forma aleatoria, creyendo que cuanto peor mejor. Un error de cálculo que amenaza de forma seria la credibilidad y el trabajo razonable que ha caracterizado la gestión municipal en los últimos años. Es hora de tomar decisiones, por dolorosas que puedan ser, harán cicatrizar las heridas. Lo contrario es la gangrena.