Precios agrícolas, bulos y brokers

Antonio Lao | 6 de marzo de 2017 a las 11:18

El sector hortícola de la provincia ha vivido una campaña histórica en precios. Ahora falta completarla con los cultivos de primavera para consolidar un año que se recordará, por bueno, en los anales de la historia de la agricultura de esta tierra. Esta afirmación, como primera premisa, sin embargo, tiene innumerables flecos que conviene aclarar, porque de ser ciertos todos la conclusión no puede ser más positiva, pero lamentablemente para los que cultivan la tierra y para todos aquellos que se mueven en torno al mundo del plástico no todo son excelencias y, ni mucho menos,buenos dividendos por aquello que cultivan. Me explico. En uno de los autobuses que nos trasladaba cada día desde el hotel hasta la Messe de Berlín en febrero, tuve la oportunidad de charlar, largo y tendido, con uno de los históricos del mundo de la agricultura de esta provincia. Un hombre curtido en mil batallas y al que nada de lo que ocurre le sorprende ya. Y no es que venga de vuelta o que esté por encima de todo lo que acontece. Al contrario. Asentado, firme y gran conocedor de lo que se mueve en torno a la agricultura, se lamentaba amargamente de la incapacidad que tenemos, aún hoy, de marcar el paso, de dirigir nuestro propio destino frente a las grandes cadenas de distribución. “No hemos sido capaces todavía de sentarnos en una misma mesa y mucho menos de unirnos y blindar nuestros productos frente a los permanentes intentos de desestabilización o de marcar precios a la baja que nos atenazan. Y es que los pocos que ha habido sólo han servido para vernos las caras, alcanzar algún acuerdo y, nada más salir por la puerta, romperlo por la presión de aquellos que nos compran, por el miedo a perder un producto tan perecedero como el nuestro o simplemente, porque a pesar de todo, todavía existe un pequeño margen de beneficio que nos aleja de la concentración como alternativa real de lo que pudiera ser la gran marca Almería”.
Alertaba de los impagados que pueden provocar los precios elevados que se han logrado en enero en algunos productos. Los brokers, que son realmente a quienes les vendemos, han comprado por encima de lo que a ellos las grandes cadenas de distribución les ofrecen. El riesgo, por tanto, es muy alto. Y la queja principal. La incapacidad manifiesta para dirigir nuestro propio destino agrícola y empresarial. “Llevamos 50 años en este negocio y hoy, puedes creerme, estamos peor que hace veinte años. Desconocemos a quien vendemos y, en muchas ocasiones, hasta el precio que nos van a pagar por cada camión de género que sale de nuestros invernaderos , cooperativas y alhóndigas. Estamos casi como en la época de la uva de Ohanes, en la que los murcianos llegaban, se la llevaban, por supuesto sin precio, y luego había que confiar -no siempre sucedía- en que la pagaran.

Una más de ferrocarril y AVE

Antonio Lao | 1 de marzo de 2017 a las 17:50

Mientras la Mesa del Ferrocarril hace las maletas para llevar su protesta a Bruselas y se manifiesta por las calles de Almería, con más voluntad que apoyo, la provincia sigue sumida en el letargo de más de mil quinientos días sin obras en el AVE que alguna vez, eso espero, nos debe unir con la vecina Murcia. Loable el trabajo que los de José Carlos Tejada están haciendo para crear conciencia sobre la necesidad de mejorar las comunicaciones ferroviarias de esta tierra con el resto de la península. Lamentable y triste el papel que están jugando aquellos que nos gobiernan, anclados en la mentira fácil, el compromiso banal y en el papel mojado de las promesas que luego se incumplen.
Llevamos demasiados años esperando un compromiso real y serio por las infraestructuras ferroviarias de esta tierra. Tanto es así que en la memoria perdura la famosa frase del vicepresidente del Gobierno entonces, Rodrigo Rato, en la Diputación de Almería hablando de la llegada de la Alta Velocidad para los Juegos Mediterráneos. Obviamente los plazos nunca se cumplieron y, ni muchos menos, la palabra. Ya le importaba poco o nada, cuando al final todos conocemos las andanzas del señor Rato, encumbrado hasta el FMIo la presidencia de Bankia y caído en desgracia y veremos a ver si en la cárcel por los innumerables casos de presunta corrupción que atesora. Vamos, lo que viene siendo un pinta con botines de charol, chaqueta de Armani y oratoria fácil y mentirosa.
Desde entonces a hoy poco o nada han cambiado las cosas y han pasado 12 años. Algo más de dos lustros que no han sido capaces de instalar o instaurar la sensatez de aquellos que han pasado por el Ministerio de Fomento, tampoco por el Consejo de Ministros y, ni mucho menos, por los Presupuestos Generales del Estado. Cada 365 días se han consignado partidas importantes, a cien millones por año, aunque todos sabían que nunca se van a gastar.
Y en esas estamos, instalados en el olvido del Gobierno, en el pasotismo de los almerienses y en la necesidad de crear un estado de opinión fuerte, robusto y reivindicativo en el que está empeñada la Mesa del Ferrocarril. Llueva, truene o caigan chuzos de punta, lo importante es no desfallecer, no perder el interés en el objetivo y convertirse en la “mosca cojonera”, molesta, irreverente si llega el caso o es necesario, pero tancredista e impertérrita, mirando siempre al objetivo marcado.
Todo lo que no sea perseverar es darle margen de maniobra a los que, un día sí y otro también, llegan y nos prometen, para luego coger la primera puerta corredera que se encuentran y volver al cuartel de invierno, paraguas en mano, esperando a que escampe y hasta la próxima. Urge, más que nunca, una sociedad fuerte, una sociedad comprometida y para ello nada mejor que llegar al corazón de las necesidades.

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 20 de febrero de 2017 a las 18:50

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se ha echado a un lado en las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. No está dispuesta a firmar convenios de colaboración, aunque está abierta a colaborar en la medida de lo posible para alcanzar el éxito, de una idea que partió hace 34 años de Antonio Serrano. Lograron ser, junto con el Festival de Teatro Clásico de Almagro, un referente a nivel nacional e internacional. Hoy tratan de sobrevivir en un escenario plagado cada año de dudas sobre su continuidad. El Ayuntamiento de Almería, la Diputación Provincial, la Universidad y Roquetas de Mar han hecho suyo el proyecto, firmando un convenio de colaboración, que debe ser el germen del renacer de un evento, que nunca debió estar en entredicho y preñado de sinsabores, cuando se había alcanzado la cima en el panorama del teatro clásico español.
No entiendo la actitud de la Junta de Andalucía con Almería, una vez más, saliendo de un evento santo y seña de un provincia, una actividad que nos define y nos destaca por encima del resto y nos identifica y reconoce como sede en el mundo de las candilejas. Digo que no entiendo la actitud de la Consejería de Cultura, pero sin embargo no me extraña. No es la primera vez, aunque espero que sea la última, en la que la administración andaluza no tiene con esta provincia el trato que cabía esperar. La justificación que ofrecen es que no firman convenios de colaboración con nadie. Algo que es una verdad a medias, porque en otras actividades que se celebran en otras provincias o con otras organizaciones o fundaciones, si existe como tal y derrama económica para sostenerlas. Colaboración y derrama pecuniaria que, de otra forma, pondría en serio riesgo su celebración.
El penúltimo ejemplo lo hemos vivido con la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL). Ayuda con cuentagotas, cuando con otras similares encontramos en los presupuestos autonómicos cantidades importantes, que sirven de sostén para su viabilidad y desarrollo de sus actividades. Con tratos de este tipo, no me extraña que el síndrome de esquina, que tanto ha arraigado entre nosotros, sea imposible o prácticamente desterrarlo de una vez entre los que habitamos este punto de Andalucía. Y es que nadie parece querer contribuir al equilibrio entre provincias, a la igualdad de territorios que un día sí y otro también se pregona como único argumento del conjunto de la autonomía, pero que a la hora de su aplicación se muestra reacio, lejano y olvidado. No pedimos más que nadie, nada más lejos de nuestra intención, pero si un trato equilibrado, que nos ayude a mantener aquellas ideas que son buenas,- las Jornadas del Teatro del Siglo de Oro lo son-, para aletargar en la medida de lo posible la sensación de agravio permanente que nos invade y que llevamos pegada como si formara parte de nuestra propia piel.

Fruit Logistica con precios récords

Antonio Lao | 13 de febrero de 2017 a las 12:41

BERLÍN ha recibido este año a la delegación de Almería -más de 400 empresarios y empresas- con el frío habitual. Una sensación más que agradable para los que, como yo, las cuatro estaciones del año bien definidas son toda una bendición. Y para los agricultores también. Campaña de récord, como las de antes, en la que los precios al alza han sido una constante desde finales de octubre, sin que todavía muestren signos de agotamiento. Todo un síntoma que augura cifras mareantes cuando acabe la temporada y que permitirán a muchos respirar y salir a flote de la triste campaña pasada.
En un ambiente de optimismo, desbordado en ocasiones, contenido en otras, Fruit Logistica ha sido, una edición más, el termómetro que ha tomado la temperatura a un sector excesivamente dependiente del clima por los precios, pero capacitado y preparado para abastecer de hortalizas a todo el continente con garantías, seguridad, calidad y variedad.
Conscientes de esa responsabilidad, este trocito privilegiado de Europa se desenvuelve como pez en el agua en la globalidad que es la feria más importante del mundo del sector de las hortalizas, sabedores de la responsabilidad depositada en nosotros, pero conscientes de que a poco que haga frío en Europa, y eso es bastante a menudo, tendremos el mercado a nuestros pies o en nuestros invernaderos.Una responsabilidad enorme, que manejamos con determinación , optimismo y como un reto permanente.
Quizá por ello no sorprende que la feria de la capital alemana hable almeriense, este año con un acento más pronunciado, en el que el negocio agrícola por excelencia, que es el cultivo bajo plástico, es mirado y admirado con sorpresa, perplejidad y hasta con cierta envidia, diría yo, por nuestros competidores, sabiendo de nuestra capacidad de producción, de nuestro clima privilegiado, de nuestra alta capacidad de adaptarnos a las necesidades que se nos demandan y, sobre todo, porque cada día ponemos en las tarimas de miles de supermercados del Viejo Continente lo mejor de nosotros, nuestro saber hacer al servicio de más de cuatrocientos millones de consumidores europeos.
En diez años acudiendo a Fruit Logistica es la primera ocasión en la que he percibido en la delegación almeriense satisfacción. Una sensación que casi la podía tocar ya en nuestra partida desde el aeropuerto de Almería y que se ha convertido en explosiva y burbujeante cuando recorres los pasillos de la Feria. Tres días en los que esta tierra se ha olvidado de los problemas del campo, que siguen ahí pese a los tiempos de ‘vino y rosas’ que disfrutamos, pero cuando los resultados económicos son óptimos se relativizan, se posponen o simplemente se hacen un ovillo y se evita desmadejar para evitar romper el momento.

La Mesa, que fue, de las Infraestructuras

Antonio Lao | 6 de febrero de 2017 a las 11:14

Tres años y medio después, la Mesa de las Infraestructuras se reunía la semana pasada, tratando de reverdecer viejos laureles, recuperar el lugar que la del Tren les ha ocupado por trabajo, coraje, consistencia y responsabilidad o, simplemente porque sin elecciones a la vista, sus responsables han visto una oportunidad de diálogo sin “molestar” a las administraciones más de lo necesario.
Con estos antecedentes y con la credibilidad bajo mínimos, no me extraña que el PSOE llegara a la reunión con el “cuchillo entre los dientes” y que el Partido Popular no tolerara ni el más mínimo desdén o crítica por parte de nadie. Flaco favor el que se hacía a un ente que tanto ha hecho por la defensa de las carencias, especialmente en materia de agua, comunicaciones y energía, de esta provincia.
Lamento y siento rabia contenida al comprobar como aquellos que la forman, o los que tienen la potestad de convocarla, no han querido, no han sabido o no les han dejado, ejercer su trabajo con la firmeza, el criterio, la defensa de la tierra y la responsabilidad que da tener la verdad de su parte. No han honrado el legado que en su día les dejaron José Antonio Picón, Francisco Martínez Cosentino, Miguel Santaella o José Antonio Flores. Todos ellos “tancredos” de la firmeza, inasequibles al desaliento, liliputienses frente a los gigantes de la presión, inagotables en paciencia y generosos a la hora de poner la otra mejilla cuando la que tienen en permanente exposición se la habían partido. Espectáculo triste el que ofrecieron los dirigentes socialistas y del Partido Popular ante los medios de comunicación, con el presidente de la mesa perplejo, en lo que entiendo fue la muerte definitiva de un ente que jamás debía haber permitido que la politización lo acabara matando.
La provincia necesita, a pesar de los avances que ha experimentado en todos los campos en los últimos 30 años, de organismos capaces de enarbolar la bandera de la reivindicación, apartando a un lado la defensa de los intereses propios y trabajar por los comunes, por las muchas cosas que nos unen y no por las que nos separan. La razón es bien sencilla: todos, sin excepción, queremos lo mejor para esta tierra, aunque se difiera de los tiempos, las inversiones o la ejecución. Quisiera equivocarme y pensar que todo ha sido un calentón a destiempo, propio de cotidianidad que nos consume. Espero ver en poco tiempo, cuando el Gobierno tenga a bien presentar los presupuestos, una nueva reunión en la que las aguas vuelvan a conducirse de forma razonable y en el que el punto de vista del contrario sea entendido como un elemento enriquecedor, nunca como un exabrupto o el deseo de buscar un titular de prensa efímero. Ahí el papel del presidente de la Mesa se me antoja fundamental y clave en el devenir futuro de la Mesa y de sus reivindicaciones.

Mociones de censura, una pensada

Antonio Lao | 30 de enero de 2017 a las 10:23

Mediada la legislatura municipal el “rum-rum” de las mociones de censura vuelve a merodear por los ayuntamientos que no alcanzaron mayorías suficientes para gobernar. Los casos de Adra, Cuevas del Almanzora o Turre son los más relevantes, aunque en la capital, Almería, es un tema recurrente en cada una de las preguntas que los implicados -PP, PSOE y C’s- responden con cierta asiduidad.
Descartada la capital -en unos días se aprobarán las cuentas del año en curso con el apoyo de Ciudadanos-, el frente abierto se sitúa en Adra y en Cuevas del Almanzora.
En el primer caso, el Partido Popular gobierna en minoría desde el inicio de la legislatura. Dos años en los que Manuel Cortés ha capeado el permanente temporal en el que vive sumido el Ayuntamiento, entendiendo como tal que Plataforma y PSOE unidos suman la mayoría. Otra cosa es que durante este tiempo hayan sido capaces de ponerse de acuerdo en lo básico para cambiar de signo político el Ayuntamiento. No lo hicieron tras las municipales y tampoco parece que lo vayan a hacer ahora. Incluso, la portavoz de Plataforma reconoce abiertamente las discrepancias que viven y permanecen en el seno de esta fuerza política. Una suma de voluntades que les permitía alcanzar el Ayuntamiento, pero que a la hora de gestionarlo se tornaría en una ensalada con ingredientes irreconciliables. Si esto ya es complejo, cuanto de difícil sería arbitrar un acuerdo de gobierno con los socialistas y aplicarlo. Ser posible, no duden que lo es, pero al final la inestabilidad sería tan grande que el perjuicio lo vivirían los vecinos. Aquellos que votaron en conciencia y que no tienen ninguna culpa de las desavenencias partidistas generadas entre los actores de esta tragicomedia política.
En Cuevas del Almanzora, el concejal de C’s decidió apoyar el cambio de gobierno tras las municipales y le dio la alcaldía al PSOE. De esta forma recuperaba la izquierda un Ayuntamiento que se le resistía desde la época de Antonio Llaguno. En el ecuador de la legislatura, el ruido de sables en forma de moción de censura está sobre la mesa. El argumento que llevó a Ciudadanos a apoyar a los socialistas, transcurridos dos años, parece que ahora no sirve. Al parecer los compromisos adquiridos no se han cumplido y el edil de Albert Rivera medita, muy seriamente, la posibilidad de firmar la moción que derroque a Antonio Fernández. He hablado con ambas partes y llego a la conclusión de que falta diálogo. Cuando se gobierna en minoría o con acuerdos puntuales de gobierno entre dos fuerzas políticas, si se quiere mantener vivo o, al menos que las diferencias no se noten en exceso, hace falta una enorme dosis de negociación. Lo que viene siendo hacer política, de la de verdad, por el bien de los vecinos.

Fitur y otras formas de vender Almería

Antonio Lao | 23 de enero de 2017 a las 13:42

La marca España como destino turístico vive un momento glorioso. 75 millones nos han visitado a lo largo de 2016 y parece que la perspectiva, al menos por lo acontecido en Fitur, parece que no va a cambiar mucho este año. Pese a la que las circunstancias geopolíticas -yihadismo y terrorismo en destinos competidores como el Norte de África, Egipto o Turquía- nos están ayudando de forma notable, no es menos cierto que la adaptación sobrevenida con la crisis nos ha hecho más competitivo, ha permitido una reinvención de lo que somos en materia turística y ha abierto nuevas perspectivas y segmentos hasta ahora olvidados y que hoy son la base sobre la que se asienta el crecimiento. Nadie pone en duda que el sol, la playa, la gastronomía y nuestro carácter, por poner algunos ejemplos, siguen siendo y lo serán, esperemos que por mucho tiempo, la base sobre la que se asienta un sector que permite crear empleo, equilibrar nuestra balanza de pagos y soportar con cierta serenidad las acometidas de la crisis.
Bajo este paraguas no es de extrañar que una provincia como la nuestra, casi virgen aún en muchos aspectos, tiene por delante aún un enorme camino por recorrer y un crecimiento exponencial que otros destinos ya han agotado. Sea como fuere, Costa de Almería ha sido una de las estrellas que han brillado con luz propia en la feria de turismo más importante que se celebrar en Europa, junto con Londres y Berlín, y en la que se calibra o se toma la temperatura a un sector que nos da alegrías sin parar en los últimos años.
Al margen del optimismo que se respiraba en Madrid, del que todos en mayor o menor medida hemos bebido, Fitur también ha servido para confirmar lo que ya es un secreto a voces: las nuevas formas de promoción han llegado para quedarse, alejando al mundo tradicional de los folletos, aunque todavía los hay que visitan los stands bolsa en mano y se cargan con lo mejor de cada pueblo, a la espera de soñar con unas vacaciones de verano o de Semana Santa de ensueño. Con un incremento notable de viajeros en 2016, esta provincia se consolida con campañas tan interesantes como las protagonizas por Bisbal, multiplicando nuestra presencia en las redes sociales o con el regreso al aeropuerto y a nuestros hoteles de tour-operadores que un día se fueron en busca de nuevos destinos y que ahora entienden que aquí había y está lo que buscan.
Pero no hay que ser complacientes. Al contrario. La época de bonanza debe ser aprovechada, no ya para subir los precios (algo que ya se ha hecho), sino para mejorar instalaciones, insistir en rutas y proyectos y alcanzar a aquellos, que son legión, que aman las tierras vírgenes como el Parque Natural de Cabo de Gata, el Desierto de Tabernas o Sierra Nevada. Es ahí donde destacamos y podemos ser líderes a poco que nos lo propongamos.

Compromisos y promesas

Antonio Lao | 16 de enero de 2017 a las 11:25

El año empieza como acabó, plagado de promesas y escasos compromisos. El horizonte apenas se otea por los nubarrones que lo cubren en forma de ausencia de Presupuestos del Estado y con unas cuentas autonómicas que distan mucho de ser para tirar cohetes y comenzar una fiesta. Y es que los recortes, pese a la tan cacareada mejora de la economía, siguen siendo hoy una realidad patente, palpable y triste para los que aquí habitan. No se percibe el más mínimo atisbo de recuperación de las inversiones en aquellos temas que son básicos para culminar el efectivo desarrollo de la provincia de Almería.
He repetido en alguna ocasión que esta provincia ha alcanzado un notable nivel de desarrollo a pesar de las administraciones. La fuerza, el tesón, la capacidad de innovación y la permanente ansiedad por mejorar, nos han permitido ser la punta de lanza de una economía productiva emergente, diferente al resto del país, en el que la pujanza de la agricultura nos ha abierto a fronteras de desarrollo impensables hace tres lustros.
Hoy, 15 de enero de 2017, cuando el sector hortícola se acerca a una de sus ferias más importantes, Fruit Logistica y el turístico a Fitur, nos volvemos a presentar en sociedad con los deberes hechos, con dos sectores pujantes, batiendo récords, asentados en una buena base de crecimiento y con la mirada puesta en la mejora que está por llegar. Todo, se lo pueden creer, a espaldas de unas administraciones que se empeñan en prometer lo que no nos van a dar, alejados del compromiso cierto y real, que una provincia como Almería se merece. Puedo entender que en época de “vacas flacas” todos vean mermadas sus aspiraciones. Comprendo que ante tanta necesidad o prioridades que pueda tener un país o una región nosotros estamos donde estamos. Pero me niego a dejar languidecer nuestras legítimas aspiraciones de mejora en materia de infraestructuras o hídricas, por poner dos ejemplos calamitosos para nuestros intereses y nuestro devenir futuro, en pos de no se qué objetivos o compromisos con otros diferentes a nosotros. Llevamos décadas aportando al conjunto del Estado y de Andalucía mucho más de lo que recibimos. La deuda acumulada de unos y otros -pongan ustedes el orden- alcanza ya categoría de indecencia. Es la hora, ha llegado el momento de romper con lo establecido, dejar a un lado la resignación, demasiado imbricada e inoculada en nuestro carácter, para dar paso a la realidad del inconformismo, de la reivindicación y la protesta como carta de presentación de una tierra laboriosa donde las haya, fiel como pocas y agradecida hasta la extenuación. Con estas premisas no me negarán ustedes que es hora poner fin a las promesas y forzar compromisos reales y cumplimientos, con objetivos, en beneficio de Almería y los que aquí habitamos.

Carta a los magos con retraso

Antonio Lao | 9 de enero de 2017 a las 12:52

Queridos Reyes Magos: perdonad el retraso y atrevimiento en enviar mi carta, aunque espero que la leáis de forma atenta y, en la medida de lo posible, hagáis posible algunas de mis peticiones. Como el anuncio de una conocida marca comercial a nivel nacional, es cierto que esta provincia quizá no haya hecho todos los deberes, es posible que aún no le toque, pero es hora de que las distintas administraciones (Gobierno Central y Junta de Andalucía) se pongan manos a la obra y pueda repasar el catálogo para tener en cuenta lo hecho, que agradecemos de forma efusiva, y lo que resta por hacer, que reivindicamos con constancia, argumentos e insistencia, ya que permanece en el debe de aquellos que nos gobiernan.
Vayamos por partes. Más de 1.500 días sin obras en el AVE que nos debe unir con Murcia no es un olvido, no es tampoco un descuido. Al contrario. Es la mayor indignidad a la que se enfrenta esta tierra en los últimos años, ya cansada de escuchar una y otra vez a todas las partes acusarse del desaguisado, aunque nadie mueve un dedo más allá de la declaración, para ahuecar el ala y permanecer en el anonimato hasta la próxima ocasión. El permanente “choteo” al que nos tienen sometidos desde Fomento sólo se puede corregir con un anuncio claro y explícito de lo que ocurre, de los motivos que han llevado a Sacyr a pedir la resolución del contrato y evitar, en la medida de lo posible, seguir hablando de las tortugas moras y de su hábitat como elemento capaz de parar una obra años.
Con ser este un regalo importante para la provincia, cuando se logre, no lo es menos que vuelvan las obras a la desaladora de Villaricos, anegada por las aguas hace casi tres años y desde entonces duerme el “sueño de los justos”. Una inversión millonaria que se deteriora a pasos agigantados y a la que nadie le presta ninguna atención. La estación de Renfe de Almería si no es el regalo estrella con el que sueña cualquier hijo de vecino de Almería, si es una parte importante, de las aspiraciones de los que aquí habitamos. Ver como se deteriora uno de los edificios más hermosos de esta tierra no es plato de gusto para nadie.
En carreteras parece necesario insistir majestades, por si lo tenéis a bien, solicitar de la Junta de Andalucía un compromiso serio, veraz y fiable para culminar la autovía del Almanzora. Una necesidad largamente demandada y que camina a trompicones, con más zancadillas de las necesarias.
Como veis, pequeñas cosas, para una provincia que es capaz de sumar en positivo el PIB nacional y que permanece en el olvido más sangrante cuando de invertir en ella se trata. Y no se crean que no miro con perspectiva histórica, que lo hago, pero por más que busco no encuentro un motivo de satisfacción a lo largo de los años. Algunas cosas habéis tenido a bien conceder, pero siempre a regañadientes.
Afectuosamente.

Abiertos al mar

Antonio Lao | 19 de diciembre de 2016 a las 11:59

Siempre permanecerá en mi retina la primera vez que recorrí el frente litoral de la ciudad. No tendría más allá de seis años cuando aquel paseo por el Zapillo. Ya entonces me sorprendió la capacidad del hombre para fastidiar algo tan hermoso como la grandeza de una costa abierta. Aquí, a finales de los setenta, el desarrollismo turístico abigarrado y mirando a las alturas, emulando los primeros edificios de Benidorm, pero en cutre, ya se habían cargado parte de la fachada litoral de la ciudad. Una pena.
El lunes se dio un paso importante para recuperar al menos el kilómetro que va desde el Cable Francés hasta la rotonda de Pescadería con la firma del convenio Puerto-Ciudad. Un proyecto, todavía en pañales, que permitirá, con la colaboración de las administraciones y la iniciativa privada, abrir Almería al mar. Una idea aplicada con éxito en ciudades como Málaga y Alicante, que ha cambiado la fisonomía y la faz de ambas capitales y que ahora espera tener el mismo recorrido en Almería.
No va a ser fácil. Quien piense que tras la firma está todo hecho se equivoca. Al contrario, por delante queda tan largo trecho que muchos se quedarán en el camino y otros “morirán” en el intento de cruzar el Rubicón de poner en valor unos terrenos hermosos, que deben cambiar la imagen que hoy tenemos de la capital y devolver a los que aquí habitamos el amor por el azul del océano, a la vez que se crean miles de puestos de trabajo y se cambia la imagen de un puerto, hasta ahora industrial y de pasajeros, a otro en el que también quepan las zonas de ocio, restauración y el turismo de calidad, que esta ciudad lleva tantos años ansiando. El exalcalde de la ciudad, Luis Rogelio Rodríguez, decía tras la firma que el paso dado era inmenso, pero que en realidad sólo se trataba de un compromiso al que se ha llegado tras seis años de negociaciones. Ahora es cuando se inicia la verdadera oportunidad. Ahora es el momento en el que la iniciativa privada debe ver las posibilidades de los terrenos, los arquitectos y paisajistas poner a la vista sus ideas y las administraciones ser capaces de resolver las múltiples trabas con las que nos vamos a encontrar. No hay que tener prisa. El proyecto hay que vestirlo con las mejores galas, sin errores de los que luego podamos arrepentirnos. El caramelo es tan apetitoso que a poco que nos descuidemos será posible encontrarnos con efectos indeseados y hasta perniciosos. Abrir el puerto al mar supone cambiar de hábitos, recuperar un espacio para la ciudad que ahora una valla nos tiene vetado, aunque sin dejar de lado que este espacio genera dos mil puestos de trabajo y, a poco que lo pongamos en valor en la parte oeste de la ciudad, seguirá siendo la principal vía de entrada de pasajeros y mercancías con África. Aprovechemos lo que se nos ofrece. Ambas opciones son compatibles y la ciudad, la única beneficiada.