Las alforjas vacías de la ministra

Antonio Lao | 3 de septiembre de 2012 a las 13:08

Leo y releo las palabras de la ministra de Fomento, Ana Pastor, en su última visita a Almería. Por más que busco no encuentro una sola novedad, un halo de esperanza o una frase positiva que me haga creer que las obras que el Estado aún tiene pendientes con esta provincia van a avanzar un paso a pesar de la crisis.
Deben creer que lo he intentado en positivo, con amabilidad, incluso con algo de humor blanco y hasta dejándome llevar por los hados de la buena esperanza y mejor fe, y sigo sin ver un signo, un acicate que me catapulte  hacia el optimismo.
Esta provincia, capaz de mantener en positivo la balanza comercial de Andalucía con sus exportaciones, ha dado históricamente mucho más de lo que recibe. Nos ha costado sangre, sudor y lágrimas contar con una razonable red de autovías, alguna desaladora que apenas está al 10% de su producción y un aeropuerto pensado para dos millones de pasajeros y que, gracias a la crisis, sólo nos deja 750.000 por año.
La Alta Velocidad y el soterramiento de las vías del ferrocarril a su entrada a la capital han sido, son y parece que van a seguir siendo la asignatura pendiente del Gobierno Central, antes del PSOE, ahora del PP.
Atrapados en el el ojo del huracan de la crisis, cuando cualquier detalle positivo alegra al más pintado, la ministra de Fomento llega a la provincia a visitar el puesto de inspección fronteriza y a darnos las cifras de actuaciones de Salvamento Marítimo. ¡Cágate lorito!, que diría un castizo. Ni una palabra en positivo o en negativo que nos haga pensar en que el AVE estará en Almería más pronto que tarde y, mucho menos, un gesto sobre el soterramiento de las vías del tren. Dos banderas críticas del PP hacia el Gobierno de Zapatero en los últimos ocho años -porque lo hicieron rematadamente mal- y que ahora que se tienen la oportunidad de remediar, se corre un túpido o estúpido velo para que la serena calma que nos invade y la sangre de horchata que parece todos tenemos, haga de anestesia total sobre reivindicaciones básicas y claves para el desarrollo de esta tierra. Un amigo de mi pueblo, ante situaciones similares a la excursión de Ana Pastor, siempre dice lo mismo: “para este viaje no hacían falta estas alforjas”.

Mucho camino por recorrer

Antonio Lao | 27 de agosto de 2012 a las 11:43

Con la ignorancia propia de los incultos y la arrogancia habitual de quienes cada día se levantan mirándose el ombligo, nos hemos acostumbrado a halagar hasta la extenuación aquello que tenemos, sin plantearnos siquiera qué tienen nuestros vecinos. Este prometedor comienzo necesita de un buen estribillo, como diría Sabina, para tratar de tambalear a aquellos que se conforman con  poco o nada y que luego, en el arte de la prestidigitación, y la aquiescencia de la caverna mediática de aduladores, tratan de prorrogar un estado de profunda amnesia, para que el sueño de unos pocos se prorrogue sine die.
Tan sólo hace falta darse una vuelta por otras provincias, por otras ciudades, para comprobar que estamos a años luz de ellos, que los que se empeñan y empecinan en vestirnos el muñeco de Louis Vuitton encarnan el peor de los ejemplos, el más alejado de los propósitos y, sobre todo, una absoluta falta de sensibilidad sobre el entorno que nos rodea. Una ruta por el Paseo Pereda de Santander, la Avenida Arlanzón de Burgos o el entorno de La Concha de San Sebastián, por poner tres ejemplos, permite al viajero que se le caigan todos los palos del sombrajo, abrir los ojos y descubrir que no hay nada mejor para acabar con cualquier nacionalismo o defensa de lo propio que abrir la puerta, caminar y que el aire te impregne de otras cosas a las habituales.
Desde esa atalaya imaginaria es cuando recuperar el espíritu crítico, la sensibilidad, la lucha por lo que crees justo y la reivindicación de aquellos servicios, propuestas, necesidades, infraestructuras y sueños que parecían dormidos o te habían birlado con el paso de los años y el enclaustramiento, más propio de un monje benedictino que de un viajero ávido de experiencias nuevas, práctico y, sobre todo, buscador de la mejora permanente en la senda del criterio y la coherencia y alejado de la vulgaridad y las anteojeras para sólo mirar al frente, se hace imprescindible. Se han hecho cosas, si; el cambio ha sido profundo, también; avanzamos por la senda correcta, qué duda cabe. Pero sin olvidar que aún queda mucho por hacer, pese a los agoreros y los cómodos que lo creen tener todo hecho.

A la Feria con lo puesto

Antonio Lao | 20 de agosto de 2012 a las 11:33

Anoche echaba a andar la Feria del “hachazo”. Una semana de fiesta, en la que el Ayuntamiento ha metido, de verdad, la tijera, para reducir gastos. Con mucho menos de un millón de euros, el equipo que dirige Lola de Haro, concejala de Fiestas Mayores, ha debido encajar actividades, traer conciertos, hacer el festival de flamenco y así hasta el infinito, sin que el producto merme demasiado su calidad.
Será al final, dentro de una semana, cuando podamos hacer balance de lo acontecido y sucedido y hasta qué extremo la falta de euros ha dañado la semana grande de Almería.
Cualquier ciudadano de esta provincia debe ser consciente de los problemas económicos que padecemos. Sabemos que hoy un euro es un capital y hay que aprovecharlo como si de la última gota de agua se tratase.
Planteadas las premisas, lo que tampoco podemos ni debemos es agarrarnos al recorte, al “merme”, para tratar de justificar carencias que de otra forma no serían permitidas. En este caso, tampoco.
La Feria de Almería es el espejo en el que se miran los ciudadanos de toda la provincia. Es el evento lúdico-festivo al que tratamos de sumar visitantes del exterior y turistas, y el que mejor o peor imagen nos va a dar en el exterior.
Tenemos una forma diferente de ver la fiesta. Una forma que se traduce en una Feria abierta a todos, con eventos religiosos diferentes y con una proyección innegable.
Debemos de ser, por tanto, extremadamente cuidadosos en cómo metemos la tijera. Pues no es lo mismo que las mangas se quden un poco cortas, que hacer un “siete” en la parte delantera.
Las carencias deben sustituirse con ideas y las ideas con ingenmio y este se ha de traducir en actividades de bajo coste capaces de satisfacer a todos cuantos forman parte del agosto festivo almeriense.
Otra cosa dejará un poso de tristeza mayor del que ya poseemos todos. Y eso no se tiene que permitir bajo ninguno de los conceptos. No juguemos con los básico, porque al final no va a quedar nada a lo que asirnos para mantenermos a flote.

Autobús a Mónsul y Genoveses

Antonio Lao | 13 de agosto de 2012 a las 18:37

Cabo de Gata es, posiblemente, el espacio natural más hermoso de cuantos conforman el mapa de lugares protegidos de España. A las formaciones volcánicas hay que añadir un paisaje desértico, preñado de especies autóctonas, rotundamente seco en verano, muy vivo en primavera y con unas playas paradisiacas, que nada tienen que envidiar al ‘top ten’ internacional.
Un paraiso todavía por descubrir. Apetitoso donde los haya para promotores y especialmente protegido y con criterio por la administración andaluza.
Sólo casi todo el año, se convierte en verano en uno de los lugares más transitados de la provincia. Un día en la playa en Mónsul o Genoveses es una experiencia inolvidable, que pocos quieren perderse. En los últimos años la amenaza de la masificación era real. Para evitarla la administración andaluza y el Ayuntamiento de Níjar optaron por limitar los accesos a un número determinado de coches y promover un autobus capaz de trasladar a los bañistas hasta la Media Luna o Barronal. Siempre he apoyado el autobús como medio de limitar los efectos medioambientales de un paraje único. Lo que he criticado y mantengo es la idea de hacer negocio con la apuesta, así como su uso para promover el enfrentamiento entre administraciones.
Esta batalla incruenta birló el servicio a la empresa que se había quedadolla concesión. Se vendió hace un año una prestación similar y más barata, lo que parecía poco menos que la cuadratura del círculo. Pero las mentiras, como es habitual, tienen las patitas muy cortas. En el verano de 2012 el precio vuelve a su origen, tres euros por ida y vuelta, lo que para una familia con cuatro miembros significa un gasto extra difícil de asumir. Y lo que es peor, se nos vende que el incremento adicional sirve para regar el camino y evitar que el polvo lo inunde todo, situación que también se producía el primer año. Pero la cosa no queda ahí. Habrá que ver si el agua, como se hacía en 2011, es del mar, lo que provoca daños por la sal en las especies que crecen en los alrededores, desde las chumberas a los propios palmitos que pueblan un paisaje de cuento de hadas y el que estamos empeñados en degradar.

La aceptable campaña agrícola

Antonio Lao | 16 de julio de 2012 a las 12:45

Asaja ha hecho un balance positivo de la campaña agrícola que acaba de concluir. Es la primera vez en más de veinte años de profesión que escucho a un sindicato agrario, aunque estemos hablando del que representa a los empresarios, no poner un sólo pero, o casi, a una campaña compleja, en momentos de crisis y después de lo sucedido con el e-coli hace ahora un año.
El agricultor está sujeto a innumerables condicionantes a lo largo de los meses de producción. No son sólo los vaivenes del mercado los que casi no lo dejan dormir, sino que una pequeña e inoportuna plaga puede dar al traste con el sueño y las esperanzas de todo un año. Quizá por ello, es raro escuchar a un productor hablar en positivo del trabajo de un año. Lo general, a lo que estamos acostumbrados, es la petición permanente de ayudas, a la reivindicación de mejores condiciones y, sobre todo, a mejores precios y acabar con la competencia.
Las palabras optimistas de Francisco Vargas son reales. He tenido en las dos últimas semanas la oportunidad de hablar con agricultores, los que están al pie del invernadero y confirman, con algún pequeño reparo, la bonanza del tiempo que acaba de terminar. El resultado además de bueno para los productores, lo es para esta provincia. No debemos olvidar que hoy por hoy la agricultura es el sosten, casi único, del empleo en esta tierra. Sin ellos, la crisis que arrastramos sería mucho más dura de digerir.
¿Qué ha cambiado para llegar a un grado de razonable optimismo? Varios son los hechos a destacar. De una parte el compromiso, firme, de los agricultores con la calidad. El avance de los últimos años en esta línea nos sitúa en la vanguardia europea. La concentración de la oferta ha tenido también mucho que ver. Ya no se planta al son que marca el producto que ha logrado el mejor precio, sino que la especialización ha hecho mella para bien. Y lo que es más importante, los costes se han reducido de forma positiva, con la coheencia necesaria, sin que ello redunde en peor calidad. Al contrario, se avanza en la línea casi de la industrialización plena, en un sector que sólo es capaz de facturar 1.500 millones de euros y tener el desempleo a raya.

Las filas prietas, pero menos

Antonio Lao | 9 de julio de 2012 a las 10:01

El domingo los socialistas andaluces cerraron en El Toyo uno de los congresos más extraños, por plácido, que han tenido en los últimos años. Un Congreso que devuelve, digamos que la normalidad, a un partido que hace tres meses se veía en la oposición, después de treinta años de gobierno, y hoy sigue rigiendo, eso sí con Izquierda Unida, los destinos de la Comunidad Autónoma.
La hazaña se la debe el reelegido secretario general, que duda cabe, al esfuerzo que llevó a cabo durante los meses posteriores a la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa y, sobre todo, al coste electoral que ha tenido la derecha en este tiempo con los recortes del estado de bienestar y la crisis que nos atenaza como si fuera un grillete en el tobillo de un preso.
Los tiempos que se avecinan en Andalucía, para el Partido Socialista renovado que hoy sale del Congreso de El Toyo, no son fáciles. Al contrario. La legislatura va a ser dura, compleja, plagada de trampas y preñada de acontecimientos nada gratos para los ciudadanos.
En un horizonte difícil Griñán y el PSOE tienen ante ellos la posibilidad de demostrar a los andaluces y al resto del Estado que las cosas se pueden hacer de otra manera. Es cierto que la reducción de presupuestos, el adelgazamiento de la administración y la agilidad en la gestión son asignaturas que se imponen si pretendemos avanzar en la senda del futuro. Pero no lo es menos que el camino para llegar a la meta no tiene, ni debe ser, único. Hay alternativas válidas y menos dolorosas para avanzar en una carrera plagada de obstáculos, pero no por ello apasionante.
El Congreso de El Toyo, el primero que los socialistas andaluces celebran en la provincia más oriental de la Comunidad, tiene  mucho de “puesta en escena” de los nuevos tiempos que se avecinan, pero no menos de la capacidad de reinventarse que una fuerza política centenaria posee, arropada por las bases y con unas filas más prietas, parece, que nunca.
Y es que no hay nada como verle las “orejas al lobo” para tomar nota, sacar conclusiones, extender la receta y tratar de sobrevivir a la que está cayendo.

El “aprobao raspao” de Usero

Antonio Lao | 2 de julio de 2012 a las 12:31

Usero, Juan Carlos, es un camaleón de la política. Si no tuviera el olfato tan desarrollado para oler y predecir el futuro con antelación y las uñas tan afiladas, para asirse a cualquier tronco o pared por lisa que esta sea, no se entendería que permanezca de portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento.
Fíjense si es ágil que fue sacado a ‘escobazos’, es un decir, de la secretaría general del PSOE de la capital y a los pocos meses es capaz de ir de número dos, con la secretaria general que lo echó, como delegado al Congreso Provincial y… como si no hubiera pasado nada.
Este batiburrillo, que los dirigentes de su partido soportan por razones, digamos que matemáticas, es pecata minuta cuando vemos el análisis y balance que el ex-presidente de la Diputación hace del primer año de gobierno del PP al frente del Ayuntamiento, tras las municipales de 2011.
No tiene el señor Usero ningún rubor en aprobar, aunque “raspao” la gestión de Luis Rogelio Rodríguez al frente del Consistorio capitalino. Con amigos así, ¿para qué quiere José Luis Sánchez Teruel, secretario provincial, enemigos?  Es posible que el señor Usero tenga, incluso, razón, a la hora de poner nota a la gestión municipal del PP en el Ayuntamiento de Almería. Es probable que se haya quedado corto y que en vez de un “aprobao raspao” la nota que hay que dar a los concejales y concejalas que trabajan con Luis Rogelio sea de notable o sobresaliente. Todo puede ser. Dicho eso, lo que parece extraño es que tu “contrincante político” sea capaz de aprobar tu gestión. Aquí pueden suceder hasta tres cosas o darse hasta múltiples argumentos. O se ha asentado tanto la democracia municipal, que hasta la oposición es capaz de reconocer que quien gestiona lo está haciendo bien, por lo que deberíamos de felicitarnos; o porque después de años en el consistorio el señor Usero no ha sido capaz de ir más allá de mandar una foto a los periódicos de un contenedor sucio o con basura fuera y ahora ve que todos están limpios y aseaditos, por lo que aprueba la gestión, harto improbable; o se hizo un lío en las declaraciones y luego no fue capaz de rectificar porque estaba grabado. Sea como fuere, en su partido se lo agradecen ¿o no?

La Balsa del Sapo

Antonio Lao | 25 de junio de 2012 a las 12:07

Casi una vida llevamos hablando de la balsa del Sapo y de los problemas que los vecinos y agricultores de la zona están soportando. Como el Guadiana, el problema aparece y desaparece si de echar  basura al contrincante político se trata. Aquí, lamentablemente, parece que lo que menos interesa es resolver una situación que amenaza la supervivencia de muchas hectáreas de invernaderos y el modo de vida de decenas de agricultores.
La Consejería de Agricultura Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de El Ejido, a partes iguales, se desprenden de la pelota en la misma medida que el futbolista limitado la suelta para evitar dejar al descubierto sus carencias. Hace demasiados años, más de los necesarios, que el presidente de la Junta de Andalucía -entonces Manuel Chaves- visitaba la zona y  se comprometía a subsanar un problema serio, más grave de lo que las disputas y cuitas partidistas nos tratan de hacer ver.
En plena vorágine de crecimiento de los cultivos bajo plástico y con un control casi nulo, las empresas de venta de arena se dedicaron de forma machacona a la extracción, sin control de ningún tipo, a una tarea que más parecía una mina a cielo abierto en un país africano que una actividad regulada y perfectamente controlada. Se miró para otra parte, en la creencia que el daño ambiental, de producirse, ya lo arreglaría otro. Se bajó del nivel freático permitido, el agua comenzó a aflorar y hoy la acumulación de líquido elemento es insostenible. De forma paralela toda la basura en forma de residuos plásticos, botes y demás, se acumula en unas aguas si no salobres, si con un importante grado de sal, sin vía de escape hacia el mar. En la época de bonanza porque faltaron gestores y en la época de crisis porque no hay dinero, lo cierto es que en años ni unos ni otros han sido capaces de pasar de las palabras a la acción y nos encontramos en un punto de casi no retorno. Anclados en las protestas, en las frases hechas y en la inanición más profunda, parece que hemos encontrado un un gestor de verdad, comprometido y con criterio como es el consejero Luis Planas. Parece que las protestas vecinales han logrado que se mueva al menos un dedo. El bombeo de agua es ya un hecho.

Javier Arenas

Antonio Lao | 18 de junio de 2012 a las 18:07

Cuando  llega la hora de la renuncia, se agolpan mil recuerdos que son difíciles de ordenar en unas líneas. La decisión de Javier Arenas, todavía presidente del Partido Popular, de renunciar a la dirección regional de los populares, abre un tiempo nuevo para un partido político que acaba de ganar unas elecciones autonómicas, aunque no gobierna.
Javier Arenas es la política andaluza lo que la pimienta a unos buenos espaguetis carbonara. Casi todo. Le ha dado sabor, color, picante, retos, sueños, ideas, polémicas. Un sin fin de adjetivos incapaces de llenar más de veinte años plenos, sin descanso, en los que, incluidos los paréntesis, siempre ha estado presente.
La relación de Arenas con Almería va más allá de haber encabezado durante dos legislaturas la candidatura al Parlamento andaluz por esta provincia.  Incluso, me atrevería a decir que está por encima de la amistad -incombustible- con el presidente provincial, Gabriel Amat. El dirigente regional siempre obtuvo en esta tierra el respaldo, el apoyo y la comprensión que, posiblemente, en otras provincias no se escenificara con el mismo esmero, cordialidad y asentimiento.
Sea como fuere Almería lo va a echar de menos. De él salió el primer Plan del Agua que nos dejó la desaladora de Carboneras y el trasvase del Negratín. De su esfuerzo se derivó la puesta en marcha de Acuamed, el fallido trasvase del Ebro y propuestas tan generosas como llevar el agua de Carboneras a Tabernas, todavía sin realizar, o la adecuación del agua en el Poniente con la desaladora del Campo de Dalías y los riegos de Adra. Es verdad que se granjeó enemigos. Cuando uno está en primer línea hay que tomar decisiones y éstas siempre conllevan dejar heridos o muertos en el camino. Pero siendo justos, la historia, aún por contar, lo recordará como el hombre que desde la vicepresidencia del Gobierno buscó calmar la sed de esta provincia. Aunque con otros roles, quiero creer que aún no ha dicho su última palabra en política. Sigue teniendo por delante retos a los que aspira y muros que derribar. A no tardar mucho lo veremos en otras tareas y Almería, como no podía ser de otro modo, seguirá en la cúspide de la pirámide de sus prioridades.

Bomberos del Almanzora

Antonio Lao | 11 de junio de 2012 a las 11:14

Tengo que frotarme los ojos para asegurarme que no estoy teniendo un mal sueño. Ver como los alcaldes socialistas y populares del Almanzora enarbolan la bandera de la confrontación a cuenta del Parque de Bomberos me produce tristeza, desolación y cierta impotencia.
El tiempo parece haber regresado al pasado en esta comarca. Creo que no hemos aprendido nada en los últimos treinta años. Al contrario. Se lucha casi cuerpo a cuerpo (todavía con la palabra) con tal de defender unos posicionamientos con muchos jirones, excesivos trazos gruesos y pocas ganas de acuerdo por parte de todos.
Vayamos por partes. Nunca se debió hacer un parque de bomberos en Albox, que diera servicio a todos los pueblos y que sólo este último lo pagase. Ahora, cuando se habla de un proyecto común, lo razonable es buscar la mejor ubicación y equidistante a aquellos municipios a los que se les va a prestar servicio. No se debe, bajo ningún concepto, mezclar la política de partido con las necesidades objetivas. Tampoco, claro está, hay que avasallar al contrario, derrotarlo y mearse encima.
Está muy reciente, un cuarto de siglo, la batalla que libraron Albox y Huércal Overa por el hospital comarcal. Una guerra incruenta que dejó demasidos enfrentamientos entre pueblos y heridas que luego son muy difíciles de curar. Los localismos exacerbados provocan odios sin sentido, que luego mirados con la distancia que el tiempo sólo da, nos deja cara de perplejidad y hasta de tontos, si me apuran, a poco que nos descuidemos.
En el caso que nos ocupa, el Consorcio de Bomberos del Almanzora, debe ser el presidente de la Diputación el que imponga la serenidad a todos, el que busque los acuerdos más beneficiosos para la mayoría y el que aleje los fantasmas del enfrentamiento entre localidades, que está muy cerca de prender. Los alcaldes, populares y socialistas, tienen en sus manos impedir que la cerilla arda. Sobre todo porque aquí lo que se juega no es un proyecto más para un pueblo, que también, sino un servicio que vendrá a cubrir una necesidad que ahora se presta de aquella manera, con camiones de la prehistoria y con medios de Manolo y Benito.