La Expo Agro más necesaria

Antonio Lao | 16 de enero de 2012 a las 10:06

Nadie alberga dudas de las dificultades por las que atraviesa el campo almeriense. Muy pocos creen que  la crisis de precios se quede en algo pasajero y se esfume, por arte de magia, en las próximas semanas. Bien es verdad que la bajada de temperaturas en Europa debe de dar un respiro a un sector clave para la provincia de Almería como es el hortícola. Bajo este paragüas, y no sin dificultades, la Cámara de Comercio trabaja en la celebración de la próxima Expo Agro, la feria agrícola por excelencia de la provincia de Almería. La única, la más genuina y la que ha sido, es y debe de seguir siendo el exponente y escaparate al mundo de lo que aquí hacemos.
No son buenos tiempos, es verdad. Pero aquí estamos acostumbrados, más que nadie, a remar contra corriente, a superar dificultades, a crecernos ante la adversidad y, lo que es más importante, a reinventarnos de forma continua para caminar en la senda del crecimiento. Una senda que se abrió ante nosotros con la agricultura bajo plástico y a la que no vamos a renunciar.  El sector, agricultores y comercializadores, cooperativas y alhóndigas, asociaciones empresariales y sindicales, bancos y cajas, la sociedad en general, mantiene con la Feria un idilio que no puede ni debe abortarse. Al contrario. En tiempos de crisis es cuando todos, sin excepción, debemos estar y liderar el crecimiento de un evento que nos define y nos retrata en el mundo. Es verdad que se han comentido algunos errores, -quizá más de los deseados- pero no es un argumento a usar para aparcar la presencia, el apoyo y la estancia en Expo Agro. El sector hortícola y quienes lo forman, la provincia en general, tiene un compromiso con ineludible con ella. Un compromiso que pasa por el apoyo incondicional a un evento que se ha rebelado desde su inicio como una herramienta válida para la proyección de lo que aquí hacemos al mundo. Es verdad que ésta también pasa por la asistencia a otras ferias. La comercialización así lo exige. Pero no es menos cierto que es clave, vital diría yo, que podamos mostrar a aquellos que nos compran lo que producimos y cómo. Y para ello no hay mejor fórmula que nuestra Expo, nuestros invernaderos y nuestras empresas.

Carmen Crespo

Antonio Lao | 9 de enero de 2012 a las 17:23

Carmen Crespo ya ejerce de delegada del Gobierno en Andalucía. La ex-alcaldesa de Adra y parlamentaria andaluza aparca la política de cercanía con los ciudadanos, dibujada en su labor de alcalde, para ser la palabra y la imagen del Gobierno de Rajoy en la Comunidad Autónoma.
El nombramiento llega por su buen hacer en sus más de tres lustros en política. De sus holgadas mayorías absolutas en el Ayuntamiento de Adra y del incansable trabajo en el Parlamento Andaluz, como azote del socialismo, en especial en materia agrícola y en infraestructuras.
Ha sido una especie de “Pepito Grillo” (léase conciencia) del gobierno andaluz recordando, un día sí y otro también, las promesas no concluidas y las propuestas sin realizar que los ejecutivos de Griñán y de Zapatero tienen o tenían sobre la mesa.
Pero todo esto, con ser importante, es pasado. Y en política no se vive de las rentas sino del futuro, de lo que queda por hac er. Y aquí el papel de Carmen Crespo se me antoja clave para el futuro. Guante de seda, mano de hierro, la abderitana será la encargada de visualizar en toda la Comunidad Autónoma el trabajo diario del Gobierno de Rajoy y contrarrestar, al menos hasta las autonómicas, la omnipresente estrategia que derrama el PSOE en el ejecutivo andaluz.
La tarea no es fácil. Al contrario. Debe de llenar de contenido un cargo que ha sido en los últimos años decorativo para los socialistas, con algo de lustre, escaso, en inmigración y seguridad.
La novísima delegada del Gobierno está curtida en mil batallas. Conoce Andalucía a la perfección y se maneja como pocos en aguas bravas y en aguas mansas. De ahí que el cargo le venga que ni pintado para culminar una brillante carrera política emprendida hace muchos años de la mano de Luis Rogelio Rodríguez, Gabriel Amat e, incluso, María del Mar Agüero.
Son otros tiempos, otras formas, otras necesidades, aunque el trabajo para culminarlas con éxito será más acentuado. La tarea es ingente, no exenta de algunos obstáculos. Sobre todo para aquellos que la veían de consejera de Agricultura y ahora es cargo de confianza de Rajoy y Soraya.

Cajamar, una “pica” más

Antonio Lao | 19 de diciembre de 2011 a las 12:27

La fusión de Cajamar con Ruralcaja, aprobada el jueves por los Consejos Rectores de ambas entidades, supone una “pica” más de las muchas que la entidad almeriense ha puesto en el panorama económico y financiero de este país.
El caso que nos ocupa tiene mayor impronta. Un trasfondo mayor y de más calado por cómo se produce, con quién se produce y por el pasado de esta provincia y su relación con el levante murciano y valenciano.
El proceso de crecimiento de la entidad almeriense desde 1963 es y será estudiado en el futuro en los manuales económicos y financieros. El trabajo que inició como cabeza visible Juan del Águila hace 48 años fluye como un riachuelo hasta alcanzar el mar. El mar de una caja que es referente y referencia en el mundo de las cooperativas de crédito y en el financiero de este país.
Pero volvamos a la fusión con Ruralcaja. El proceso del jueves da la vuelta al concepto de provincia que hasta ahora teníamos. Hemos pasado de ser colonizados a colonizadores. No entiendan el concepto en sentido peyorativo. No es el caso. Sólo confirmo un hecho, importante, que marcará el devenir futuro de esta tierra. Atrás quedaron los tiempos en que murcianos y valencianos llegaban a Almería a comprar uva, aceituna o naranjas para luego comerciar con ellas y quedarse con el valor añadido. Esos tiempos son historia. Nosotros producimos, nosotros comercializamos y aquí se queda, en nuestra riqueza. Ahora avanzamos un paso más. Ahora es Almería la que se inyecta en el tejido productivo de este país, del levante también, para profundizar en el desarrollo, la competitividad y el emprendimiento.
Un concepto nuevo, atractivo y grabado a sangre y fuego en los que aquí habitamos como fórmula de supervivencia, como modo ineludible para crecer. Somos tierra de emprendedores. Una sociedad que hace mucho tiempo que dejó atrás viejos atavismos y que cruza con holgura, capacidad y la cabeza alta el Rubicón de la modernidad y se encarama en la cúspide económica y financiera de este país. No es, creanmé, flor de un día. Hemos llegado para quedarnos y a la búsqueda de nuevas metas.

Deberes para la legislatura

Antonio Lao | 13 de diciembre de 2011 a las 19:05

Van  a ser cuatro años muy duros los que tiene este país por delante y su próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Es tiempo en el que aquellos que reivindicaban de forma permanente van a ser los hacedores de proyectos y los que tienen que cumplir con las promesas, reiteradas hasta la saciedad, durante los últimos ocho años.
No lo van a tener fácil. No porque no quieran cumplir con los prometido. Al contrario, estarían encantados. Sin embargo, la crisis que nos azota impide que nadie vaya más allá del día a día y que no se piense en otra cosa que no sean recortes.
Bajo este paragüas y cayendo chuzos de punta en forma de prima de riesgo y de endeudamiento, el nuevo Gobierno tiene ante si en la provincia de Almería el reto de terminar la Autovía del Mediterráneo. Una obra enquistada, largamente demandada y más tarde concluida.
No le anda a la zaga el AVE con Murcia. Hay algún tramo en obras, bien es verdd, pero mucho me temo que los recortes van a afectar, muy mucho, a una propuesta que, de golpe, nos puede situar en la vanguardia de las comunicaciones españolas y europeas. En agua vamos a creer que el Ebro verterá mucha al mar, que la presidenta de Aragón es solidaria y que la presión de Murcia y Valencia, es capaz de hacer mover ficha al Gobierno. Pues bien, aún así y con voluntad, va a ser difícil contar con provisión de fondos para avanzar en una obra que en los tiempos que corren es sólo un deseo.
El tiempo del soterramiento del ferrocarril ha llegado. Y es aquí donde la gestión del Ayuntamiento, de forma conjunta con el Gobierno y la iniciativa privada, debe confluir. Sin la apuesta clara de las empresas, como en el resto de obras, me temo que los cuatro años que tenemos por delante pueden ser complicados.
Voluntad no va a faltar. La tendrán toda. Otra cosa es el dinero. Ese, para nuestra desgracia, será una montaña rusa tan alta que escalarla nos va a suponer a todos un esfuerzo titánico. Claro, que siempre hay un Alberto Contador que mete la directa, aleja a sus rivales y lleva a la meta el primero. Ese, por el bien de la provincia, esperemos que sea el presidente del Gobierno.

Usero, como Don Tancredo

Antonio Lao | 5 de diciembre de 2011 a las 13:00

A Juan Carlos Usero le llovían chuzos de punta y él, impasible, como Don Tancredo, ni se inmutaba. El “cariño” que le había cogido el secretario general de la agrupación local del PSOE al sillón era tan enorme, que  no tenía reparo en mantenerse pegado a él, aunque con ello arrastrase a todo el socialismo capitalino a una crisis sin precedentes y, lo que es más grave aún, a que él, -personalmente-, devaluase su credibilidad por debajo del valor de una subasta de bonos del tesoro griego.

El jueves no soportó la presión y las dimisiones le obligaron a irse a él también. Un gesto que ya no le honra, porque llega tarde. Pasará a la historia y será recordado dentro del socialismo local como el secretario general menos desprendido. Sin capacidad de autocrítica, escasamente trabajador y atrincherado, el dirigente local ha permanecido más tiempo del debido impasible a las dimisiones que llegaban desde su ejecutiva; alejado de la realidad hasta el extremo de creer que el aumento de votos en la capital hacia el PSOE -pese a la derrota- se debía a su trabajo, cuando sólo es producto de una mayor participación electoral y, lo que es más grave, no tenía empacho en aliarse con Dios y el diablo, sin con ello perpetuaba en su puesto.  La cantidad de “bofetadas” que ha recibido -incluso cuando era presidente de la Diputación- o lo han curtido tanto en la cultura del fracaso que es inasequible al desaliento o, por el contrario, sólo pensaba en sus intereses personales para insistir en permanecer en la secretaría general cuando sus militantes le gritaban a voces que se fuera. Y él, como Joe Rigoli, te miraba, sonreía y decía: Yo…. sigo.

En un partido en horas bajas, superado por la marea popular, si no eres capaz de aunar en torno a tí todas las fuerzas, difícilmente estás en situación, no ya de ganar algo, si no de mantener lo que te queda. Esa es la realidad, tozuda, a la que se enfrenta el PSOE. Y en esas, te encuentras con un Don Tancredo, impasible, sin mover una sola ceja, sin pestañear, ajeno a lo que ocurre alrededor, tratando de sostenerse en pie y evitar que el “toro” de la lógica y la coherencia te derrumbe. No ha sabido mantener un poco de dignidad y salir con un atisbo de coherencia. Esa era la lógica, pero mucho me temo que para él no existe.

Autocrítica

Antonio Lao | 28 de noviembre de 2011 a las 13:21

La frase del secretario general de los socialistas almerienses, José Luis Sánchez Teruel el martes, retrata muy a las claras la sensación que les han dejado los resultados electorales del 20 de noviembre en la provincia: “El PP ya sólo puede sumar a los menores de edad de sus familias para crecer en votos”. Pintan bastos en las filas socialistas y no es para menos. El PP los ha doblado en Almería, en un batacazo similar al que ya sufrieron en las municipales.

La crisis económica, los parados y los recortes son los argumentos usados por el secretario general para justificar una derrota en toda regla y sin paliativos. Tiene razón Sánchez Teruel en sus planteamientos. Es cierto que con la tasa de paro disparada en la provincia de Almería y con una crisis económica galopante, pocas cosas se pueden hacer.
Hasta aquí perfecto, casi de manual.  Pero no se pueden lamer las heridas con justificaciones  reales, sin bajar algo más a la arena de la política provincial. La nueva dirección socialista, ya asentada, tiene la obligación moral de avanzar un paso más en la autocrítica y de dar pasos en la dirección adecuada.
Veintiocho puntos de diferencia con respecto al PP son demasiados para zanjar el caso. Máxime cuando en otras provincias andaluzas la derrota ha sido también importante, aunque no con esta diferencia, que me atrevo a calificar casi de escandalosa.
Ha llegado la hora de hacer política en el Partido Socialista. La hora de modificar estructras y planteamientos sino añejos, si con menor validez. Es la hora de salir a la calle y explicar el proyecto, los programas y el trabajo realizado. Es la hora de sacar de la primera línea a aquellos cargos que se han funcionarizado. No se trata de apartarlos, sino de que los más válidos, los más implicados y los más trabajadores traten de remontar una motaña que, hoy por hoy, está ocupada por el Partido Popular.
Si de verdad creen posible mejorar resultados, lo que no vale es parapetarse en los cuarteles de invierno y esperar a que escampe. Quién no tenga esta voluntad mejor que se vaya a su casa y deje el paso a otros. Mientras tanto, el PP se frota las manos y roza el éxtasis colectivo en la provincia.

Cortinas de humo

Antonio Lao | 20 de noviembre de 2011 a las 23:19

TRATAR de vivir del pasado para evitar eludir el presente es el peor ejercicio que se puede hacer.  Subsistir de las rentas sólo está al alcance de los más pudientes. En el caso de la política es un mal compañero de viaje.Han pasado ya seis meses desde las elecciones municipales y del enorme cambio que se produjo en la provincia. El vuelco electoral fue tan grande que una buena parte de los municipios, en manos del PSOE, ahora los gestiona el Partido Popular. Nada que objetar.
Miles de vecinos, de ciudadanos descontentos con sus alcaldes y concejales, con su clase dirigente, decidió apostar por caras nuevas, por aquellos que llegaban deseosos de acabar con ruinas, desganas, alguna que otra prepotencia, malos modos y, sobre todo, abrirse a la esperanza de un futuro mejor, dejando atrás la crisis. Las deudas municipales atenanzan, mucho más de lo esperado, a demasiados municipios. Todos ellos han visto como se esfumaban de un plumazo las ideas en forma de proyectos que en las municipales formaban un conglomerado sólido de promesas capaces de ilusionar al más incrédulo. La realidad, siempre tozuda, se ha abierto paso con tanta crudeza que aquellos que nos gobiernan, lejos de reconocer la situación y enfrentarla, han optado por el recurso fácil al pataleo, que no es otro que recuperar los problemas generados por sus antecesores, llevarlos al primer plano y tratar de eludir responsabilidades.
No es el camino acertado. Es la vía más fácil para cerrar a cal y canto la puerta de la ilusión generada. Del pasado no se vive. El pasado no genera ilusión. Del pasado no van emerger los hados en forma de proyectos, presupuestos y dinero. Son las ideas, las ganas, la fe en el futuro, la capacidad de mejora y el trabajo los únicos que enfrentarán con garantías la apatía que nos envuelve.
Volver a la época de Tutankamon para reivindicarse es un ejercicio que sólo conduce al suspenso. Afrontemos la herencia, asumamos lo que nos han dejado y con esos mimbres, mal que nos pese, encaremos el futuro. Es en ese proceso, en el de las dificultades, en el que realmente se ve la capacidad de aquellos que nos gobiernan. En épocas de bonanza hasta un robot es capaz de triunfar.

Los problemas de Almería en la campaña

Antonio Lao | 14 de noviembre de 2011 a las 9:41

El próximo 20 de noviembre, falta una semana, elegimos a los hombres y mujeres que nos representarán los próximos cuatro años. En esas elecciones, la provincia de Almería se juega una parte importante de su futuro más próximo.
Esta tierra, antes yerma y ahora despensa de Europa, tiene por delante tantos retos como necesidades. Llegue quien llegue debe  afrontar, de una vez, el soterramiento de las vías del ferrocarril a su entrada a la ciudad. Un proyecto que ha dormido la siesta desde hace dos legislaturas y que, con la que está cayendo, es posible que siga sesteando otras dos más.
El AVE con Murcia ha experimentado, nadie lo pone en duda, un notable avance. Las máquinas trabajan en algunos tramos y los túneles con más dificultades verán la luz en los próximos años. Un paso adelante que no debe tener vuelta atrás, a pesar de la crisis. Sin inversiones esta provincia está condenada al ostracismo. Con ellas tenemos muchas posibilidades de seguir en la locomotora del crecimiento.
Pensamos en llevar el tren hasta Málaga por la costa y se nos olvida que la autovía aún no es una realidad. Más de 50 kilómetros en 2011 sin terminar, cuando el ministro Cascos juraba y perjuraba que las obras estarían concluidas en 2005. Pasó el PP, dos legislaturas del PSOE y volverán los populares a La Moncloa y los trabajos aún no han concluido. Una rémora que supone, en opinión de los expertos, la pérdida de un punto en el Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia.
Luego está la agricultura. Con una reforma de la Política Agraria Común (PAC) en ciernes y con el rechazo de unos y otros, sería saludable que conociéramos de verdad, sin componendas y vendajes de última hora, cuál va a ser el peaje que vamos a pagar. No se trata de poner puertas al campo. Desde aquí siempre hemos defendido una economía sin trabas y abierta, y más en un mundo globalizado. Otra cosa es que los españoles, y los almerienses en particular, seamos al final los que paguemos los platos rotos de la internacionalización, cuando otros sectores menos productivos y altamente deficitarios llevan años y años “ordeñando” una vaca a la que no le queda leche.

Excedentes, si los hubiere; inversiones, haberlas haylas

Antonio Lao | 7 de noviembre de 2011 a las 12:05

La semana pasada este medio se hacía eco de un las declaraciones del presidente del PP, Mariano Rajoy, a El Periódico de Cataluña, en las que aseguraba, con rotundida, que el trasvase del Ebro no figuraría en el programa electoral del partido. De un plumazo se iban al garete ocho años de oposición popular con la bandera del trasvase desde Castellón hasta Almería. Los barones populares Camps, ahora Fabra, Valcárcel y Arenas hicieron causa común del agua y les ha reportado sus réditos electorales.  El martes, en la web del PP ya se podía consultar el programa con el que esta fuerza política afronta las elecciones generales del 20 de noviembre: ni palabra del trasvase, aunque si se habla de la posibilidad de enviar agua de cuencas excedentarias a cedentarias, ‘si las hubiere’. En la práctica esto no es ni más ni menos que el entierro definitivo del trasvase. Una obra que, con la política de agua que se ha desarrollado en los últimos años, no parece la mejor de las soluciones. Son varias las razones que así lo aconsejan: medioambientales, falta de fondos europeos y, no nos olvidemos, que ahora en Aragón gobierna el PP y es harto difícil unir los intereses de su presidenta, Luisa Fernanda Rudi, con los de Fabra o Valcárcel.
En el otro lado nos encontramos con las cuentas de la Junta para 2012. Un presupuesto mínimamente expansivo, en el que se mantienen las políticias sanitarias, sociales y educativas. Hasta aquí todo parece correcto.Lo que no lo es tanto es que desde la administración andaluza se lance a los consejeros a las ocho provincias a explicar sus proyectos para el año próximo y no seamos capaces de saber qué obras van a desarrollarse, cuáles van a sufrir recortes y cuántas de ellas pasarán a mejor vida.
En política, como en el resto de órdenes de la vida, la verdad es el mejor argumento para cargarte de razones y triunfar. Si el PP ha decidido no seguir con el trasvase del Ebro, lo mejor es que lo diga a los ciudadanos. Por la misma razón, si la Junta tiene  que prescidir de inversiones y obras, obligados por la crisis, tiene la obligación de contarlo a los almerienses. Los ciudadanos, en ningún caso, son tontos, por más que quieran hacernos creer lo contrario. Tomamos nota y actuamos en consecuencia.

La campaña más plana

Antonio Lao | 31 de octubre de 2011 a las 12:17

Cuando falta menos de una semana para que comience la campaña no percibo tensión electoral en la calle. Quizá porque las encuestas son tan elocuentes y claras que todos dan por hecho la victoria del Partido Popular;puede que porque la crisis económica se ha llevado por delante la alegría económica que una contienda de este tipo conlleva; tal vez porque la serenidad que dan tres décadas de democracia nos hace mirar las cosas con distancia o porque la era digital lo ha engullido todo y no somos capaces de ir más allá de la pantalla de un ordenador, una tableta o un smartphone.
Atrás han quedado los mítines, las grandes concentraciones de personas o el puerta a puerta, en el que la presencia de los candidatos y la puesta en común de ideas se nos antojaba básico antes de votar. Hoy tengo mis dudas sobre si hemos avanzado o retrocedido, todo se ciñe a las redes sociales, a la inserción de uno o mil comentarios a la espera de que alguien lo vea y a sestear.
Echo de menos propuestas, programas, debate nacional y local. Me interesa qué futuro económico nos espera, me intriga cómo será la vida sin ETA o nuestro papel en el mundo global en el que vivimos. Pero no es menos cierto que pretendo tener una idea, aunque sea vaga, de sí el corredor mediterráneo será una realidad en la próxima legislatura, sí la autovía con Málaga se abre por fin o como va a afectar la nueva Política Agraria Común (PAC) a las hortalizas de Almería. Regreso al inicio. La campaña que está a punto de comenzar está sosa, incluso descafeinada. Y me preocupa. No podemos ni debemos fiarlo todo a la desgana o a lo que hagan los demás. La socorrida frase de Unamuno “que inventen ellos”, que se suele utilizar con sentido peyorativo, aquí encuentra plena justificación.  El futuro es nuestro. Será lo que queramos que sea. Es responsabilidad de cada uno de nosotros. De ahí la importancia de conocer con detalle lo que nos ofrecen unos y otros para los próximos cuatro años. Si participamos tenemos derecho al pataleo. Si lo dejamos en manos de los demás, cualquier acción de la que discrepemos mantendrá su validez. Entonces será tarde. No valdrá, en ningún caso, ni la habitual rajada u oponerse.