Corredor Mediterráneo: El triunfo de la lógica

Antonio Lao | 24 de octubre de 2011 a las 12:19

La gran jornada de las comunicaciones para Almería fue el miércoles. Sobre el mediodía, el comisario de Transportes de la Comisión Europea, Siim Kallas, reveló que Bruselas confía en el Corredor Ferroviario del Mediterráneo hasta 2030. Aunque no fue una decisión fácil, vistas las dificultades económicas por las que atraviesa el viejo continente, la financiación comunitaria es la garantía para que la iniciativa salga adelante.
Condenado al ostracismo durante años, en beneficio casi siempre del centralismo capitalino, el corredor mediterráneo tiene ahora la oportunidad de demostrar lo que es capaz de hacer por la economía almeriense, española y, de paso, la europea.
Para Almería la importancia de la obra no es baladí. Su ejecución, -en parte ya está hecha, muchos kilómetros en obras y otros en proyecto, vendrán a dar el gran empujón que necesita esta provincia para convertirse en uno de los centros de conexión entre la vieja Europa y Africa a través del puerto de la capital. De forma paralela nos sitúa como lugar de referencia en el transporte de hortalizas por ferrocarril a Europa y nos abre de forma definitiva a los mercados de pasajeros del continente. Menos de cuatro horas a Madrid o algo más de siete a la frontera francesa son suficientes argumentos para creer en una obra básica en el devenir de las futuras generaciones de esta provincia.
Luego están los egos personales y partidistas que en estos meses no han hecho otra cosa que azuzar el Corredor Mediterráneo como prioritario. Bien está lo que bien acaba, pero a cada uno lo que le corresponde. Fue José Blanco quien sentó en la Cámara de Comercio de Barcelona a la mayoría de los presidentes de las comunidades afectadas para presentarles la obra; ha sido el lobby de Fermed quien no ha cejado en su empeño desde hace años y no hay que despreciar la cabalgata que el PP y sus alcaldes costeros han llevado a cabo en este tiempo, apostando por lo que ya es una obra con dinero de Europa.
A partir de aquí, gane quien gane el 20-N, el corredor es imparable. Las obras se pueden o no ralentizar, pero la meta de esta maratón está hoy más cerca que la semana pasada. Con eso me quedo.

Recuperar el espíritu de la Expo Agro

Antonio Lao | 17 de octubre de 2011 a las 12:37

La Cámara de Comercio quiere, a toda costa, recuperar el  “espíritu de la Expo Agro”, la feria agrícola por excelencia de la provincia de Almería y nuestra tarjeta de presentación en el exterior. Los organizadores del evento, con Miguel López y Juan García a la cabeza, tienen decidido impulsar el regreso de los agricultores al Palacio de Congresos durante los días de exposición.
Para ello ya trabajan en una programación completa, en la que los verdaderos protagonistas sean los hombres y las mujeres del campo, aquellos sin los cuales este maravilloso tinglado empresarial es capaz de generar al año casi dos mil millones de euros y dar trabajo a más de cien mil almerienses.

Atrás han quedado, por fortuna, los sueños de competir con otros eventos, la conversión de Expo Agro en un desfile de pasarela, en el que sectores, sino ajenos, sí distantes, trataban de proyectar una imagen agrícola de la provincia distorsionada y alejada de la realidad que nos atrapa día a día.
Aplaudo y comparto la iniciativa cameral. Y desde aquí comprometo el trabajo de Diario de Almería y del Grupo Joly en la recuperación de un evento moribundo que debe volver al pedestal que le corresponde.

Almería es agricultura y la agricultura es Almería. Ambos deben ir de la mano para la consecución del objetivo, que no es otro, que la proyección de nuestras hortalizas en el exterior con la mejor imagen. No nos vale el aprobado o el sobresaliente. El “cum laude” es nuestro objetivo prioritario. Si lo alcanzamos el aprovechamiento no es para los organizadores, la Cámara o los agricultores: los beneficiados seremos todos los almerienses.

Pero me temo que con esto no basta. El camino que ahora se emprende debe ser confirmado con la realización de misiones comerciales inversas que den a conocer a aquellos que nos compran lo que fabricamos y cómo lo fabricamos. Es una posibilidad única de proyección que tiene que venir apoyada, en forma de dinero, por todas las administraciones, sin excepción. Nuestra ventaja con respecto a eventos similares es que disponemos de los centros de producción. Esa es nuestra excusa y nuestra fuerza. No la desaprovechemos.

Políticos con anteojeras

Antonio Lao | 10 de octubre de 2011 a las 11:30

Cuando no se es capaz de mirar más allá del frente, sin tener posibilidad de escudriñar y preocuparte por lo que ocurre a los lados o a tu espalda, se corre un serio riesgo de generalizar, banalizar y dar como veraces actitudes, comportamientos, vicios adquiridos y medias verdades que se dan como ciertas, cuando dejan mucho que desear. La anteojeras que los cocheros ponen a los caballos para evitar distracciones y asegurarse que sólo miran al frente suponen un serio riesgo en nuestro devenir diario. Un riesgo capaz de multiplicar los panes y los peces como si de un milagro se tratase, cuando la realidad no va más allá que de un intento cierto de control y de alcanforar de la verdad que nos rodea. Pero esta, siempre tozuda, acaba o acabará triunfando o, al menos eso quiero creer.
Ese poeta urbano que es Joaquín Sabina planteaba en una de sus canciones antológicas, Como te digo una ‘co’ te digo la ‘o’, tema que cerraba el no menos antológico “19 días y 500 noches” una serie de premisas que no necesariamente debían llevar a conclusiones correctas. Y si no, vean: “Y es que hay que viajar antes de opinar; ¿o todos los vascos van con metralleta?;pues no, mire usted. ¿Y están todos locos por ser de la ETA; mire usted, tampoco. Habrá unos que sí habrá otros que no; si ha estado allí, habrá comprobao, que el problema vasco es muy delicao.Yo nací en Motril y no le hago ascos a un buen bacalaoa la Urdangarín…”.
A la conclusión, que es lo importante. De un tiempo a esta parte nos encontramos con predicadores de la política, advenedizos con cargo de uno y otro lado, empeñados en imponer sus ideas por encima de las demás (muy lícito) y molestos (no lícito) si no lo logran. El mensajero se ha convertido en blanco de todas las dianas. Se busca por encima de la realidad evitar el periodismo serio y quedarnos en la propaganda. Se amenaza, llegado el caso, y no se tiene rubor alguno en dibujar en sentido figurado un círculo que te señale en la calle casi como un “apestado” . Y todo porque no se comulga con las ruedas de molino que pretenden que nos traguemos, no ya los que hacemos información (que también), sino los ciudadanos. Una democracia sana necesita, no lo olvidemos, un periodismo independiente.

La legislatura del AVE

Antonio Lao | 3 de octubre de 2011 a las 18:01

La disolución de las Cortes por el presidente del Gobierno el lunes y la convocatoria de elecciones  generales el 20 de noviembre nos lleva, indefectiblemente, a tratar de analizar lo que ha sido la legislatura. Los claros y las sombras de algo más de tres años que pasarán a la historia como el tiempo más convulso y de crisis que se recuerda en nuestro pasado reciente.
Nadie, o casi nadie, puede abstraerse de que han sido tiempos difíciles. Tiempos en los que se pasó del exceso a los recortes, de la burbuja inmobiliaria al pinchazo, de los grandes proyectos a su abandono y de casi el pleno empleo a ser líderes en destrucción de puestos de trabajo.
En este tiempo de miedo, de recesión, de dramas personales, de mercados, de especulación y globalización sin límites, la provincia ha sacado -espero que de forma definitiva- el inicio de las obras del AVE que unirá esta provincia con Madrid en un plazo razonable.
Los trabajos van a buen ritmo y a lo largo del año próximo se licitarán todos los tramos. A Murcia llegará, si no hay retrasos en 2014 y  una vez en nuestra región vecina, las posibilidades reales de contar con el tren del siglo XXI serán un hecho consumado.
No nos ha ido mal, por tanto, en un tiempo gris, en el que la tijera se ha ejercitado a destajo. Un tiempo en el que cualquier obra ha sido mirada con lupa, a la espera de sufrir las consecuencias del coctel indigesto de una riqueza ficticia, aderezada con excesos sin límites, en la creencia que estábamos en jauja y que de ese paraíso nadie nos iba a sacar.
Nuestra fuerza en una obra vital para esta tierra ha tenido en Madrid un hacedor importante. Hablo del subsecretario de Estado de Fomento, Jesús Miranda Hita. La perseverancia que ha demostrado durante este tiempo le ha valido el reconocimiento de la tierra que le vio nacer. Y es que en la capital del reino, como en la capital de la comunidad, es clave contar con la fuerza de hombres y mujeres que crean en su provincia, que la defiendan hasta la extenuación y que no se amilanen ante las dificultades. A ello, es lógico, hemos de añadir voluntad política y que, pase lo que pase, jamás las presiones o los consejos te aflojen.

Amat lo tiene claro

Antonio Lao | 26 de septiembre de 2011 a las 13:55

Puede acertar o equivocarse. El tiempo lo dirá. Pero de lo que no me cabe la menor de las dudas es que tiene meridianemente claros sus planteamientos, ideas y proyectos al frente de la Diputación Provincial. Esta semana tuve la oportunidad de charlar largo y tendido con el también alcalde de Roquetas, Gabriel Amat.En la conversación, cómo no, salieron a relucir los anhelos del presidente, sus preocupaciones y su proyecto para los próximos cuatro años. Después de escucharlo con la serenidad que merece la experiencia de un hombre hecho a sí mismo, de uno de los alcaldes más votados de España y tras digerir todas y cada uno de sus ideas, la conclusión me parece concluyente, diáfana y, sobre todo consecuente. Está Amat, sino obsesionado, si preocupado, por las deudas que asolan a la Diputación. Casi nadie pone ya en duda que la gestión de Usero y Añez en los últimos años ha dejado esa santa casa ‘hecha unos zorros’. De ahí que el futuro de todas y cada una de las áreas esté marcado por la austeridad. Un valor en alza en el que el presidente cree, a piés juntillas, para salir del atolladero en el que están inmersos.
Se han acabado en la Diputación, por ejemplo, con la abundancia de cajas de entrada y salida de fondos. El presidente ha decidido y ya se aplica, que haya sólo una  para conocer en cada momento lo que se ingresa y lo que se gasta. Un concepto que se me antoja clave para definir por dónde camina el futuro de la institución. Se puede o no estar de acuerdo con la propuesta, pero de lo que no cabe duda es de que Gabriel Amat la aplicará de forma estricta, tal y como ha hecho en Roquetas y le ha funcionado.

Tengo mis reparos, sin embargo, sobre cuál puede ser el calado entre los ciudadanos de una aplicación tan ‘estalinista’ del concepto presupuestario. Sí me quedó claro, muy claro, que no le va a temblar la mano en alcanzar el objetivo. Quizá el primer o segundo año se vea abocado a practicar una  ‘economía de guerra’, pero después la institución, ahora puesta en entredicho por el candidato Rubalcaba, -cuando el PSOE las gobernaba casi todas no oí nada en contra- alcanzará el nivel exigido y esperado por todos para prestar servicios y proyectar la provincia aquí y en el exterior.

El nuevo PSOE, las listas y las familias

Antonio Lao | 19 de septiembre de 2011 a las 12:01

La llegada de José Luis Sánchez Teruel a la secretaría general del PSOE de Almería ha traído nuevas formas. No lo tiene fácil y tampoco se lo van a poner aquellos que, desplazados o alejados por los errores, los compromisos, la altanería y el desgaste de los años, no quieren o no saben ver que su tiempo pasó.
La elaboración de las listas al Congreso y al Senado está siendo la primera prueba de fuego del joven secretario general. Trata de cuadrar un círculo complejo, bajo un paisaje sombrío de pérdida de poder y de cambio de ciclo al que es difícil, no imposible, hacer frente.
Pero claro, siempre los hay impacientes. Aquellos que han soportado de forma estoica tres lustros de pérdida de elecciones y que, ahora, quieren que todo lo resuelva Sánchez Teruel de un plumazo o que se vaya. ¡Qué crueldad más infinita y qué embudo o rasero para medir la valentía, la coherencia, la fuerza y hasta la capacidad de lidreazgo de unos y de otros! No se debe caer en errores simples, en comparaciones odiosas o en las rémoras que se arrastran. En el PSOE, como en otros partidos políticos, mantener el equilibrio entre todos los que ejercen, quieren o aspiran al poder es extremadamente delicado. Pero de ahí a creer o pensar por un momento que el secretario general es rehen de aquellos que lo han ayudado en su ascenso media un abismo. Los tiempos que corren son de cambio de ciclo. De la vuelta al poder del Partido Popular y de una oposición, esperemos que constructiva de los socialistas. Por tanto el “castigo” hacia los que gobiernan esta fuerza política en Almería debe medirse con la misma mesura, al menos, que con la que se medían las derrotas de aquellos que lo gobernaban en tiempos de bonanza.
El papel de Sánchez Teruel no es fácil. Lo sabía antes de acceder a la secretaría general. Lo que tiene que buscar es esa fina línea que mantenga la ilusión, la coherencia y la esperanza en el cambio. Que devuelva el sentido de ser socialista a la militancia y que las derrotas se lloren en común y las victorias se celebren unidos. Lágrimas y sonrisas que en el PSOE se habían perdido en beneficio de un partido a la americana, no entendido por casi nadie de los que lo pueblan.

El Cortijo del Fraile

Antonio Lao | 12 de septiembre de 2011 a las 13:26

Cualquiera de los esperpentos de Valle Inclán cuenta con más dosis de credibilidad y realismo que la actitud de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Níjar con el Cortijo del Fraile.

Tener que soportar las declaraciones del delegado de Cultura anunciando que mandaba al Cortijo a los técnicos a comprobar el estado de los muros, -cuando él y todos sabemos que desde hace años amenazan ruina y ahora han acabado cediendo-, no deja de ser una broma de mal gusto, que de no mediar lo serio del asunto bien merecía que tal y como ha llegado a la delegación cogiera las maletas, se marchara y regrese a su trabajo, en el que esperemos lo haga mejor que como delegado.

No es tolerable y si denunciable que la administración andaluza trate de escurrir el bulto con declaraciones vacías y pasividad, a la espera de que escampe hasta la próxima vez. Urge, sin dilación, que el consejero de Cultura exponga sus planes sobre el Cortijo para que todos los conozcamos, vaya con la verdad por delante y se olvide de los parches acuosos, que lo único que consiguen es enervar a los ciudadanos y generar una constante pérdida de credibilidad en aquellos que nos gobiernan.
No le anda a la zaga el alcalde de Níjar, Antonio Jesús Rodríguez. Siempre atento a pescar en río revuelto, el inefable primer edil busca en cada momento  poner la guinda a un pastel para que la mejor parte caiga de su lado, aunque declaración tras declaración se sumerja en un lodazal, en el que su interés no es si se recupera o no el Cortijo del Fraile, sino cómo se paga a su dueño y cuál es el valor añadido que se obtiene con la permuta de terrenos. Se olvida Antonio Jesús Rodríguez que en tiempos de crisis las viviendas, los campos de golf y las recalificaciones han pasado a la historia.

Transcurrirán muchos años hasta que regrese la necesidad de nuevas construcciones y con ellas la posibilidad de especular  y obtener buenos dividendos. Ahora, mal que le pese a la Junta y al Ayuntamiento de Níjar, toca rehabilitar el Cortijo, restaurar la historia y ponerla en valor. Es aquí donde todos encontraremos la posibilidad de obtener crédito, rendimiento y futuro. Lo demás es tratar de confundir y zancadillear.

El Patronato busca gerente

Antonio Lao | 5 de septiembre de 2011 a las 12:48

El  Patronato de Turismo fue -hablo en pasado- el organismo autónomo que logró un notable avance en el conocimiento de la provincia en el exterior. Una labor que se ha visto empañada en las últimas legislaturas por demasiadas razones, aunque tres prevalecen sobre el resto: la falta de compromiso de las empresas con la Diputación, no pagando sus cuotas; la superación de los objetivos por parte de la Consejería de Turismo de la Junta y por la indolencia y escasa capacidad de aquellos que lo han sirigido. Todos ellos-as han sido muñecos decorativos o marionetas en manos de un dirigente político, siempre caprichoso, abonado al protagonismo y, lamentablemente, nunca pensando en la provincia en primer lugar, sino en su propio lucimiento. Bajo estas premisas entenderán ustedes que el resultado ha sido peor que nefasto.Sin estructura, sin ideas, sin presupuesto -bueno de esto si pero su uso ha sido digamos ‘singular’ y sin un objetivo claro, ha dejado de tener el valor que tuvo. Mojácar fuera, Níjar fuera, Almería fuera y quejas de aquellos que se mantenían en la estructura, no porque no quisieran marcharse, sino porque les faltaba el valor y el dinero para hacerlo.
La llegada de Gabriel Amat a la presidencia de la Diputación la aprecié como una oportunidad para el organismo, valorando que el presidente es un gran conocedor del Turismo -no en vano preside también el municipio con más plazas hoteleras de la provincia- como es Roquetas. Confieso que mi convicción inicial se ha quebrado algo. Nombraron y destituyeron gerente en un día y ahora nos anuncian que lo elegirán en una especie de concurso con la presentación de curriculums a nivel nacional. A esto nada que objetar.
Pero quien llegue ¿dispondrá de presupuesto?, ¿tendrá capacidad de gestión?, ¿podrá dirigir el ente sin interferencias? o, como mucho me temo, disfrutará de fondos escasos (por la crisis), la autonomía será más que limitada y los fracasos se incluirán en su debe y los éxitos, si los hubiere, como siempre ocurre en estos casos, corresponderán al político de turno. La realidad es siempre tozuda y en los tiempos que corren de imagen y marketing, -ojalá me equivoque-, la vida seguirá igual o peor.

El valor de lo nuestro

Antonio Lao | 22 de agosto de 2011 a las 18:05

El chovinismo o chauvinismo (adaptación del apellido del patriota francés Nicolas Chauvin, un personaje histórico condecorado en las guerras napoleónicas), también conocido coloquialmente como patrioterismo, es la creencia narcisista próxima a la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. El nombre proviene de la comedia La cocarde tricolore de los hermanos Cogniard, en donde un actor con el nombre de Chauvin, personifica un patriotismo exagerado. Hannah Arendt lo describe así: El chauvinismo es un producto casi natural del concepto de Nación en la medida en que proviene directamente de la vieja idea de la “misión nacional” […] La misión nacional podría ser interpretada con precisión como la traída de luz a otros pueblos menos afortunados que, por cualquier razón, milagrosamente han sido abandonados por la historia sin una misión nacional. Mientras este concepto de chauvinismo no se desarrolló en la ideología y permaneció en el reino bastante vago del orgullo nacional o incluso nacionalista, con frecuencia causó un alto sentido de responsabilidad por el bienestar de los pueblos atrasados.
A los franceses la definición les viene pintiparada. Además de los ataques a camiones españoles que, una vez más los galos han provocado y con los que estoy en desacuerdo, -aunque no deja de ser la punta del íceberg de un problema más profundo-, he recorrido esta semana el sur de Francia y nunca había visto tanto patrioterismo. Un ejemplo vale por las decenas observadas. Cuando entras en un supermercado y ves las estanterías, pronto te das cuenta del valor que dan a lo propio frente. Lo señalan con letras grandes, indicando el país en el que se ha producido y, al lado, sitúan el autóctono. Unas veces de peor calidad, otras mejor, lo cierto es que el comprador, ante un producto francés y otro que llega del exterior, seguro que en un porcentaje muy elevado opta por el nacional.  Chovinismo o no -a mi si me lo parece-, lo cierto es que saben defender lo propio como pocos. Otros,  caso de los almerienses, nos lamemos las heridas y lo fiamos todo  en exceso a la diosa fortuna. Será nuestro carácter.

Recortar para pagar las nóminas

Antonio Lao | 17 de agosto de 2011 a las 11:48

Esta semana tuve la oportunidad de escuchar a un alto cargo de la administración pública almeriense hablar de  recortes. Decía, acogotado por la responsabilidad, que las arcas de la administración que dirigía estaban vacías, y se lamentaba de las dificultades que podrían tener en septiembre para pagar las nóminas.
Una cantinela que no es nueva en los tiempos de crisis que vivimos. Recorte y ahorro se han convertido en las dos palabras más usadas por aquellos que nos gobiernan, aunque no estoy muy seguro sí, de verdad, están enfrascados en ese empeño o, por el contrario, buscan una y otra vez un titular para desprestigiar a aquellos que hasta hace dos meses nos gobernaban.
Confieso que no soy Keynes, ni lo pretendo, ni el Miguel Boyer del primer gobierno de Felipe González, ni el Rodrigo Rato del rutilante José María Aznar cuando alcanzaron La Moncloa. Sin embargo, con tanto recorte para pagar las nóminas (parece que nuestros gobernantes sólo se preoucupan por pagar a los que trabajan en la administración), al final vamos a poder sufragarlas sin problema, pero los funcionarios pronto se van a quedar cruzados de brazos porque no tendrán nada que hacer.
Porque si no hay proyectos, si no hay obras, si no hay programas y así hasta el infinito administrativamente hablando, ya me dirán ustedes qué les va a quedar a los maltratados y siempre olvidados funcionarios que echarse a la boca (perdón al ordenador) para ejercer su cotidiana jornada laboral.
Claro que, mucho me temo, que siempre va a haber un asesor que sea capaz de prestarse a ser jefe o jefa de área, el confesor de un diputado o diputada, un concejal o concejala, a cambio de asegurarse cada mes 3.000 euros y, por el mismo precio, trabajar al servicio del partido. La tarea es árdua, compleja y hasta tiene su perejil. Claro, que luego vendrá el político de turno, se pondrá delante de un micrófono y cotorreará a los cuatro vientos que han salvado la patria ahorrando 100.000 euros en sueldos, las restricciones de los móviles o el olvido de los programas culturales que nos enraizan con el pasado, tienen un gran presente y nos aseguran el futuro. ¡Qué ironía!