Antonio Pérez Lao, medalla de oro de Andalucía

Antonio Lao | 29 de febrero de 2012 a las 16:32

El Consejo de Gobierno de la Junta acordaba en su reunión del martes conceder la Mellalla de Oro de Andalucía a Antonio Pérez Lao, presidente de Cajamar, por su trayectoria al frente de la entidad de crédito almeriense. Una distinción más que merecida, que viene a rubricar una trayectoria impecable de un hombre hecho a si mismo, con una excelente visión empresarial y, lo que creo más importante, con un enorme corazón y humanidad extrema.
Pérez Lao le ha dado a Cajamar cercanía, credibilidad y la sensación permanente de tener a tu lado a amigos y no a banqueros. Y eso, para una entidad bancaria, es un valor que va más allá de todos cuantos conforman el mundo de la banca. Antonio Pérez Lao ha seguido como nadie la estela que dejó Juan del Águila en su época de presidente y la ha redoblado con capacidad, crecimiento, cercanía, buen trato y hasta exquisitez. Antonio, todo bondad, ha abierto en sus muchos años en Cajamar una espita tan grande que permanecerá en la historia de esta provincia y de su caja por excelencia.
El martes, cuando recoja la Medalla de manos de José Antonio Griñán, el presidente de Cajamar estará rodeado de su familia, de sus compañeros y de sus muchos amigos. Será entonces cuando hará balance, cuando regresará a su Doña María, a su cortijo en Los Gregorios, a su infancia, a su juventud, a sus primeros pasos en la Caja. A los tiempos pretéritos, que siempre son mejores sólo porque se recuerdan con cariño y se alejan los malos momentos.
Regresará a Los Pozos o a Las Torrecillas, al Haza la Era o a la Hoja de lo Alto o al Olivarillo. A esos tiempos en lo que lo importante no era lo superfluo sino lo cotidiano. A los amigos de toda la vida como Antonio Taona o Manuel el de Frasco o Pepe Trabuco. A los tiempos en que una pequeña tienda de comestibles regentada por Antonio Pérez y Visitación, sus padres, era el centro de un pueblo que trataba de buscar su identidad y su futuro en la posguerra, a los tiempos en los que estudiaba en Madrid o a los tiempos en los que para sacar unos duros era capaz de hacer de vendedor de radios. Una de ellas, aquella vieja Inter de la que ya he escrito alguna vez, que vendiste a Alfredo, mi padre, aún la conservo. Enhorabuena.

La Clásica y el Teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 20 de febrero de 2012 a las 11:34

Si no cuidamos y mimamos lo que tenemos ¿quién lo va a hacer? Aunque la respuesta parece obvia parece que nadie o casi nadie está por la labor de preservar aquellos eventos que, con mucho trabajo y esfuerzo, han dado un salto de calidad y han traspasado las fronteras provinciales para convertirse en referente de esta tierra en el exterior. Dos casos nos han ocupado en los últimos días, con distinta suerte para cada uno de ellos. Me refiero a la Clásica Ciclista y a las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro.
La primera es un referente en el pelotón internacional desde hace más de un cuarto de siglo. El buen hacer de los Hermanos Muñoz ha situado la prueba en lo más alto del escalafón internacional. Aunque no lo crean y, pese a su protagonismo, ha faltado “un pelo” para dar al traste con el evento y, lo que es más inquietante, con la promoción exterior que tiene para esta tierra. Por fortuna la Diputación Provincial de Almería, esta vez sí, ha estado al quite y no va a permitir que merme un ápice la calidad y la proyección que de esta provincia se hace con la carrera.
No corren la misma suerte las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. La directora, Ascensión Bascuñana, ha lanzado una llamada de socorro ante el riesgo, serio, de desaparición que tiene uno de los certámenes culturales por excelencia de la provincia y de España. No podemos estar al albur, por más que nos pese, de los buenos o malos momentos económicos del país. Hay determinados eventos -lo he escrito en otras ocasiones- que deben ser intocables. La Clásica Ciclista y las Jornadas del Siglo de Oro son dos de ellos.
Nos definen, nos marcan y nos proyectan como provincia en el exterior. Son santo y seña de Almería y, por tanto, tienen o deben tener prioridad. Es aquí donde se debe ver la voluntad, la coherencia y el buen hacer de aquellos que nos gobiernan -me da igual la institución-. El compromiso, inequívoco, tiene caracter permamente. En ningún caso hay que depender del concejal, delegado o diputado de turno o de las arcas, más llenas o mermadas, para su celebración. Las señas de identidad de un pueblo, y estas lo son, tienen, como las especies en peligro, especial protección.

Marruecos, el vecino

Antonio Lao | 6 de febrero de 2012 a las 11:48

El pleno del Parlamento Europeo aprobará, casi con seguridad, el próximo día 15 de febrero el acuerdo de libre comercio entre ambos territorios. Aquí, en Almería, llevamos años implorando respuestas por parte de los gobiernos andaluz y español, vetos y otras propuestas que acaben con el tratado o, al menos, minimice sus consecuencias.
En una suerte de “harakiri”, en esta provincia maldecimos al vecino marroquí y pronosticamos sobre nosotros una especie de “plaga bíblica”, sí el tratado llega a firmarse.
Unos y otros, otros y unos, se empeñan en arrimar el ascua a una sardina que está más que achicharrada en el espeto. Si nadie lo remedia, y por más que lamentemos, declaremos o nos quejemos, la suerte está más que  echada.
¿Será Marruecos el fin del modelo Almería? Con las lógicas reservas creo que no. Muy al contrario. Los que aquí habitamos estamos más que acostumbrados a los retos y de todos, incluidos los más inverosímiles, hemos salido airosos. Lo he escrito desde esta tribuna en más de una ocasión y lo reitero. En un mundo global, donde la competitividad y la innovación es lo que prima, no podemos perder un sólo minuto en lamentaciones y en hablar de cifras probables o posibles, porque en realidad las desconocemos. Al contrario. Sólo hemos de mirarnos, por ejemplo  en Holanda, y ver cómo ha sabido sobreponerse a la competencia que fue, es y será España. Por tanto, basta de lamentaciones, basta  de quejas y basta de cuchillos afilados contra los que gobiernan o nos gobernaron. Tenemos la tierra, tenemos a los mejores agricultores, tenemos a los empresarios, las alhóndigas, las cooperativas y los mercados. Trabajemos pues en mejorar nuestra oferta, en ofrecer la calidad de la que carece  nuestro vecino y la que en mucho tiempo no podrá ofrecer.
Si algo bueno tiene el libre mercado es la competencia. Una competencia que nos debe hacer mejores y con mayor capacidad de penetración en los mercados, incluso por encima de los bajos salarios que paga nuestro vecino. Marruecos es parte de nuestro presente y nuestro futuro. Debemos convivir con ellos y ganarles en buena lid.

Fitur, cuestión de imagen

Antonio Lao | 30 de enero de 2012 a las 12:21

El presidente de del Grupo Playa, José María Rossell, fue muy explícito en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (FITUR) al hablar de las aportaciones de la Feria. “Aquí-dijo- ni se vende nada, ni se contrata nada, ni se factura nada. Es pura imagen”. En una sola frase resumía el espíritu de la mayor concentración de países del mundo vendiendo sus bondades.
Rossell tiene razón. Fitur es una especie de “hoguera de las vanidades” en el que cada cual (entiéndase país, región o empresa) guerrea por su cuenta, con el objetivo de atraer el máximo de visitantes, lo que genera ocupación y nos lleva a la obtención de un beneficio económico.
Para lograrlo se echa mano de todos los recursos disponibles en marketing, -unos anticuados y otros vanguardistas- a la espera de dar caza a turistas con bolsillos llenos o esquilmados por la crisis.
¿Lo hace bien la provincia? Depende, que diría el alcalde de Lorca cuando le preguntaron por la cabaña porcina: “si es para Hacienda, 100.000 cabezas; si es para obtener subvenciones, 1.000.000 de cabezas. La realidad -dijo- 500.000”. Para nuestra tierra, a pesar de la crisis sigue siendo una oportunidad inmejorable de darnos a conocer. Una oportunidad que se aprovecha a veces y otras, no tanto.
Lo cierto es que el trabajo que se realiza desde el Patronato Provincial es razonablemente coherente y con criterio. Otra cosa es que se eche de menos, a veces, más ímpetu, más novedades y, claro está, más fondos para poder invertir en promoción.
Creanmé si les digo que hemos estado a la altura, con picos excelentes en la promoción y con actos multiplicados y seguidos que nos han dejado un sabor no todo lo dulce que quisiéramos. Pero en líneas generales y visto con perspectiva, el trabajo realizado ha sido bueno. Se han cubierto objetivos y se han mantenido los contactos que, a no tardar mucho, deben producir resultados. Pero el trabajo no debe quedar ahí. Es ahora cuando se hace necesario consolidarlo con nuevas acciones promocionales en el exterior y en el interior. Tenemos el producto, el mejor producto, por lo que sólo hay que desenvolverlo y enseñarlo. A poco que nos esforcemos los turistas llegarán.

Diez años de la OCAL

Antonio Lao | 23 de enero de 2012 a las 12:05

La Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) cumple 10 años. La efeméride se celebró en un Auditorio Maestro Padilla abarrotado el domingo pasado, con un concierto conmemorativo, tarta y cava incluidos, en el que sus gestores, sus directores, los músicos y los niños de la OJAL, expresaban su agradecimiento a los almerienses, a la vez que reivindicaban su papel, importante y destacado, en el panorama cultural de la capital y la provincia.
No corren buenos tiempos para nadie y menos para la música. Tanto es así, que en la gala de la OCAL se pudieron leer algunas citas para la ocasión. La que más me llamó la atención es un dicho popular que reza así: “La única manera de que un músico gane dinero es vendiendo el instrumento”.  Creo más que pesimista llegar a este extremo, pero casi. Cuando hay que recortar lo primero es la cultura, lo que entiendo un grave error.
Quizá por eso, cuando me deleitaba con los acordes del Carmina Burana el domingo, mi cabeza era un hervidero de sensaciones encontradas, entre las que sobresalía la necesidad, perentoria, de que el Ayuntamiento no sólo mantenga el proyecto, sino que lo potencie. El trabajo del director, de los músicos, de los niños, de los técnicos, del conjunto de esta gran familia, no son los aplausos del público por el trabajo bien hecho. Va más allá. Son horas y horas de ensayos, son viajes, búsqueda de fondos, compromisos, trabajo y más trabajo, para crecer y crecer en aquello que les llena y que les gusta. Es amar una profesión y proyectar el nombre de Almería al exterior.
Diez años no son nada si el futuro que le espera a la OCAL es, por lo menos, como el que ha tenido. Diez años de éxitos, de trabajo, de formación, de alguna traba y de alguna que otra alegría. Diez años en los que el Ayuntamiento ha sabido, con dificultades, mantener un proyecto que saben de excelencia, pero demasiado frágil cuando las dificultades son extremas. Ya hora, sin duda lo son.
Es ahora, en una celebración con éxito como la que pude vivir el domingo, cuando se hace más necesario el respaldo, el apoyo y compromiso de todos con la Orquesta. Por la proyección de Almería, por los jóvenes de la OJAL y por la CULTURA con mayúsculas.

La Expo Agro más necesaria

Antonio Lao | 16 de enero de 2012 a las 10:06

Nadie alberga dudas de las dificultades por las que atraviesa el campo almeriense. Muy pocos creen que  la crisis de precios se quede en algo pasajero y se esfume, por arte de magia, en las próximas semanas. Bien es verdad que la bajada de temperaturas en Europa debe de dar un respiro a un sector clave para la provincia de Almería como es el hortícola. Bajo este paragüas, y no sin dificultades, la Cámara de Comercio trabaja en la celebración de la próxima Expo Agro, la feria agrícola por excelencia de la provincia de Almería. La única, la más genuina y la que ha sido, es y debe de seguir siendo el exponente y escaparate al mundo de lo que aquí hacemos.
No son buenos tiempos, es verdad. Pero aquí estamos acostumbrados, más que nadie, a remar contra corriente, a superar dificultades, a crecernos ante la adversidad y, lo que es más importante, a reinventarnos de forma continua para caminar en la senda del crecimiento. Una senda que se abrió ante nosotros con la agricultura bajo plástico y a la que no vamos a renunciar.  El sector, agricultores y comercializadores, cooperativas y alhóndigas, asociaciones empresariales y sindicales, bancos y cajas, la sociedad en general, mantiene con la Feria un idilio que no puede ni debe abortarse. Al contrario. En tiempos de crisis es cuando todos, sin excepción, debemos estar y liderar el crecimiento de un evento que nos define y nos retrata en el mundo. Es verdad que se han comentido algunos errores, -quizá más de los deseados- pero no es un argumento a usar para aparcar la presencia, el apoyo y la estancia en Expo Agro. El sector hortícola y quienes lo forman, la provincia en general, tiene un compromiso con ineludible con ella. Un compromiso que pasa por el apoyo incondicional a un evento que se ha rebelado desde su inicio como una herramienta válida para la proyección de lo que aquí hacemos al mundo. Es verdad que ésta también pasa por la asistencia a otras ferias. La comercialización así lo exige. Pero no es menos cierto que es clave, vital diría yo, que podamos mostrar a aquellos que nos compran lo que producimos y cómo. Y para ello no hay mejor fórmula que nuestra Expo, nuestros invernaderos y nuestras empresas.

Carmen Crespo

Antonio Lao | 9 de enero de 2012 a las 17:23

Carmen Crespo ya ejerce de delegada del Gobierno en Andalucía. La ex-alcaldesa de Adra y parlamentaria andaluza aparca la política de cercanía con los ciudadanos, dibujada en su labor de alcalde, para ser la palabra y la imagen del Gobierno de Rajoy en la Comunidad Autónoma.
El nombramiento llega por su buen hacer en sus más de tres lustros en política. De sus holgadas mayorías absolutas en el Ayuntamiento de Adra y del incansable trabajo en el Parlamento Andaluz, como azote del socialismo, en especial en materia agrícola y en infraestructuras.
Ha sido una especie de “Pepito Grillo” (léase conciencia) del gobierno andaluz recordando, un día sí y otro también, las promesas no concluidas y las propuestas sin realizar que los ejecutivos de Griñán y de Zapatero tienen o tenían sobre la mesa.
Pero todo esto, con ser importante, es pasado. Y en política no se vive de las rentas sino del futuro, de lo que queda por hac er. Y aquí el papel de Carmen Crespo se me antoja clave para el futuro. Guante de seda, mano de hierro, la abderitana será la encargada de visualizar en toda la Comunidad Autónoma el trabajo diario del Gobierno de Rajoy y contrarrestar, al menos hasta las autonómicas, la omnipresente estrategia que derrama el PSOE en el ejecutivo andaluz.
La tarea no es fácil. Al contrario. Debe de llenar de contenido un cargo que ha sido en los últimos años decorativo para los socialistas, con algo de lustre, escaso, en inmigración y seguridad.
La novísima delegada del Gobierno está curtida en mil batallas. Conoce Andalucía a la perfección y se maneja como pocos en aguas bravas y en aguas mansas. De ahí que el cargo le venga que ni pintado para culminar una brillante carrera política emprendida hace muchos años de la mano de Luis Rogelio Rodríguez, Gabriel Amat e, incluso, María del Mar Agüero.
Son otros tiempos, otras formas, otras necesidades, aunque el trabajo para culminarlas con éxito será más acentuado. La tarea es ingente, no exenta de algunos obstáculos. Sobre todo para aquellos que la veían de consejera de Agricultura y ahora es cargo de confianza de Rajoy y Soraya.

Cajamar, una “pica” más

Antonio Lao | 19 de diciembre de 2011 a las 12:27

La fusión de Cajamar con Ruralcaja, aprobada el jueves por los Consejos Rectores de ambas entidades, supone una “pica” más de las muchas que la entidad almeriense ha puesto en el panorama económico y financiero de este país.
El caso que nos ocupa tiene mayor impronta. Un trasfondo mayor y de más calado por cómo se produce, con quién se produce y por el pasado de esta provincia y su relación con el levante murciano y valenciano.
El proceso de crecimiento de la entidad almeriense desde 1963 es y será estudiado en el futuro en los manuales económicos y financieros. El trabajo que inició como cabeza visible Juan del Águila hace 48 años fluye como un riachuelo hasta alcanzar el mar. El mar de una caja que es referente y referencia en el mundo de las cooperativas de crédito y en el financiero de este país.
Pero volvamos a la fusión con Ruralcaja. El proceso del jueves da la vuelta al concepto de provincia que hasta ahora teníamos. Hemos pasado de ser colonizados a colonizadores. No entiendan el concepto en sentido peyorativo. No es el caso. Sólo confirmo un hecho, importante, que marcará el devenir futuro de esta tierra. Atrás quedaron los tiempos en que murcianos y valencianos llegaban a Almería a comprar uva, aceituna o naranjas para luego comerciar con ellas y quedarse con el valor añadido. Esos tiempos son historia. Nosotros producimos, nosotros comercializamos y aquí se queda, en nuestra riqueza. Ahora avanzamos un paso más. Ahora es Almería la que se inyecta en el tejido productivo de este país, del levante también, para profundizar en el desarrollo, la competitividad y el emprendimiento.
Un concepto nuevo, atractivo y grabado a sangre y fuego en los que aquí habitamos como fórmula de supervivencia, como modo ineludible para crecer. Somos tierra de emprendedores. Una sociedad que hace mucho tiempo que dejó atrás viejos atavismos y que cruza con holgura, capacidad y la cabeza alta el Rubicón de la modernidad y se encarama en la cúspide económica y financiera de este país. No es, creanmé, flor de un día. Hemos llegado para quedarnos y a la búsqueda de nuevas metas.

Deberes para la legislatura

Antonio Lao | 13 de diciembre de 2011 a las 19:05

Van  a ser cuatro años muy duros los que tiene este país por delante y su próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Es tiempo en el que aquellos que reivindicaban de forma permanente van a ser los hacedores de proyectos y los que tienen que cumplir con las promesas, reiteradas hasta la saciedad, durante los últimos ocho años.
No lo van a tener fácil. No porque no quieran cumplir con los prometido. Al contrario, estarían encantados. Sin embargo, la crisis que nos azota impide que nadie vaya más allá del día a día y que no se piense en otra cosa que no sean recortes.
Bajo este paragüas y cayendo chuzos de punta en forma de prima de riesgo y de endeudamiento, el nuevo Gobierno tiene ante si en la provincia de Almería el reto de terminar la Autovía del Mediterráneo. Una obra enquistada, largamente demandada y más tarde concluida.
No le anda a la zaga el AVE con Murcia. Hay algún tramo en obras, bien es verdd, pero mucho me temo que los recortes van a afectar, muy mucho, a una propuesta que, de golpe, nos puede situar en la vanguardia de las comunicaciones españolas y europeas. En agua vamos a creer que el Ebro verterá mucha al mar, que la presidenta de Aragón es solidaria y que la presión de Murcia y Valencia, es capaz de hacer mover ficha al Gobierno. Pues bien, aún así y con voluntad, va a ser difícil contar con provisión de fondos para avanzar en una obra que en los tiempos que corren es sólo un deseo.
El tiempo del soterramiento del ferrocarril ha llegado. Y es aquí donde la gestión del Ayuntamiento, de forma conjunta con el Gobierno y la iniciativa privada, debe confluir. Sin la apuesta clara de las empresas, como en el resto de obras, me temo que los cuatro años que tenemos por delante pueden ser complicados.
Voluntad no va a faltar. La tendrán toda. Otra cosa es el dinero. Ese, para nuestra desgracia, será una montaña rusa tan alta que escalarla nos va a suponer a todos un esfuerzo titánico. Claro, que siempre hay un Alberto Contador que mete la directa, aleja a sus rivales y lleva a la meta el primero. Ese, por el bien de la provincia, esperemos que sea el presidente del Gobierno.

Usero, como Don Tancredo

Antonio Lao | 5 de diciembre de 2011 a las 13:00

A Juan Carlos Usero le llovían chuzos de punta y él, impasible, como Don Tancredo, ni se inmutaba. El “cariño” que le había cogido el secretario general de la agrupación local del PSOE al sillón era tan enorme, que  no tenía reparo en mantenerse pegado a él, aunque con ello arrastrase a todo el socialismo capitalino a una crisis sin precedentes y, lo que es más grave aún, a que él, -personalmente-, devaluase su credibilidad por debajo del valor de una subasta de bonos del tesoro griego.

El jueves no soportó la presión y las dimisiones le obligaron a irse a él también. Un gesto que ya no le honra, porque llega tarde. Pasará a la historia y será recordado dentro del socialismo local como el secretario general menos desprendido. Sin capacidad de autocrítica, escasamente trabajador y atrincherado, el dirigente local ha permanecido más tiempo del debido impasible a las dimisiones que llegaban desde su ejecutiva; alejado de la realidad hasta el extremo de creer que el aumento de votos en la capital hacia el PSOE -pese a la derrota- se debía a su trabajo, cuando sólo es producto de una mayor participación electoral y, lo que es más grave, no tenía empacho en aliarse con Dios y el diablo, sin con ello perpetuaba en su puesto.  La cantidad de “bofetadas” que ha recibido -incluso cuando era presidente de la Diputación- o lo han curtido tanto en la cultura del fracaso que es inasequible al desaliento o, por el contrario, sólo pensaba en sus intereses personales para insistir en permanecer en la secretaría general cuando sus militantes le gritaban a voces que se fuera. Y él, como Joe Rigoli, te miraba, sonreía y decía: Yo…. sigo.

En un partido en horas bajas, superado por la marea popular, si no eres capaz de aunar en torno a tí todas las fuerzas, difícilmente estás en situación, no ya de ganar algo, si no de mantener lo que te queda. Esa es la realidad, tozuda, a la que se enfrenta el PSOE. Y en esas, te encuentras con un Don Tancredo, impasible, sin mover una sola ceja, sin pestañear, ajeno a lo que ocurre alrededor, tratando de sostenerse en pie y evitar que el “toro” de la lógica y la coherencia te derrumbe. No ha sabido mantener un poco de dignidad y salir con un atisbo de coherencia. Esa era la lógica, pero mucho me temo que para él no existe.