Autocrítica

Antonio Lao | 28 de noviembre de 2011 a las 13:21

La frase del secretario general de los socialistas almerienses, José Luis Sánchez Teruel el martes, retrata muy a las claras la sensación que les han dejado los resultados electorales del 20 de noviembre en la provincia: “El PP ya sólo puede sumar a los menores de edad de sus familias para crecer en votos”. Pintan bastos en las filas socialistas y no es para menos. El PP los ha doblado en Almería, en un batacazo similar al que ya sufrieron en las municipales.

La crisis económica, los parados y los recortes son los argumentos usados por el secretario general para justificar una derrota en toda regla y sin paliativos. Tiene razón Sánchez Teruel en sus planteamientos. Es cierto que con la tasa de paro disparada en la provincia de Almería y con una crisis económica galopante, pocas cosas se pueden hacer.
Hasta aquí perfecto, casi de manual.  Pero no se pueden lamer las heridas con justificaciones  reales, sin bajar algo más a la arena de la política provincial. La nueva dirección socialista, ya asentada, tiene la obligación moral de avanzar un paso más en la autocrítica y de dar pasos en la dirección adecuada.
Veintiocho puntos de diferencia con respecto al PP son demasiados para zanjar el caso. Máxime cuando en otras provincias andaluzas la derrota ha sido también importante, aunque no con esta diferencia, que me atrevo a calificar casi de escandalosa.
Ha llegado la hora de hacer política en el Partido Socialista. La hora de modificar estructras y planteamientos sino añejos, si con menor validez. Es la hora de salir a la calle y explicar el proyecto, los programas y el trabajo realizado. Es la hora de sacar de la primera línea a aquellos cargos que se han funcionarizado. No se trata de apartarlos, sino de que los más válidos, los más implicados y los más trabajadores traten de remontar una motaña que, hoy por hoy, está ocupada por el Partido Popular.
Si de verdad creen posible mejorar resultados, lo que no vale es parapetarse en los cuarteles de invierno y esperar a que escampe. Quién no tenga esta voluntad mejor que se vaya a su casa y deje el paso a otros. Mientras tanto, el PP se frota las manos y roza el éxtasis colectivo en la provincia.

Cortinas de humo

Antonio Lao | 20 de noviembre de 2011 a las 23:19

TRATAR de vivir del pasado para evitar eludir el presente es el peor ejercicio que se puede hacer.  Subsistir de las rentas sólo está al alcance de los más pudientes. En el caso de la política es un mal compañero de viaje.Han pasado ya seis meses desde las elecciones municipales y del enorme cambio que se produjo en la provincia. El vuelco electoral fue tan grande que una buena parte de los municipios, en manos del PSOE, ahora los gestiona el Partido Popular. Nada que objetar.
Miles de vecinos, de ciudadanos descontentos con sus alcaldes y concejales, con su clase dirigente, decidió apostar por caras nuevas, por aquellos que llegaban deseosos de acabar con ruinas, desganas, alguna que otra prepotencia, malos modos y, sobre todo, abrirse a la esperanza de un futuro mejor, dejando atrás la crisis. Las deudas municipales atenanzan, mucho más de lo esperado, a demasiados municipios. Todos ellos han visto como se esfumaban de un plumazo las ideas en forma de proyectos que en las municipales formaban un conglomerado sólido de promesas capaces de ilusionar al más incrédulo. La realidad, siempre tozuda, se ha abierto paso con tanta crudeza que aquellos que nos gobiernan, lejos de reconocer la situación y enfrentarla, han optado por el recurso fácil al pataleo, que no es otro que recuperar los problemas generados por sus antecesores, llevarlos al primer plano y tratar de eludir responsabilidades.
No es el camino acertado. Es la vía más fácil para cerrar a cal y canto la puerta de la ilusión generada. Del pasado no se vive. El pasado no genera ilusión. Del pasado no van emerger los hados en forma de proyectos, presupuestos y dinero. Son las ideas, las ganas, la fe en el futuro, la capacidad de mejora y el trabajo los únicos que enfrentarán con garantías la apatía que nos envuelve.
Volver a la época de Tutankamon para reivindicarse es un ejercicio que sólo conduce al suspenso. Afrontemos la herencia, asumamos lo que nos han dejado y con esos mimbres, mal que nos pese, encaremos el futuro. Es en ese proceso, en el de las dificultades, en el que realmente se ve la capacidad de aquellos que nos gobiernan. En épocas de bonanza hasta un robot es capaz de triunfar.

Los problemas de Almería en la campaña

Antonio Lao | 14 de noviembre de 2011 a las 9:41

El próximo 20 de noviembre, falta una semana, elegimos a los hombres y mujeres que nos representarán los próximos cuatro años. En esas elecciones, la provincia de Almería se juega una parte importante de su futuro más próximo.
Esta tierra, antes yerma y ahora despensa de Europa, tiene por delante tantos retos como necesidades. Llegue quien llegue debe  afrontar, de una vez, el soterramiento de las vías del ferrocarril a su entrada a la ciudad. Un proyecto que ha dormido la siesta desde hace dos legislaturas y que, con la que está cayendo, es posible que siga sesteando otras dos más.
El AVE con Murcia ha experimentado, nadie lo pone en duda, un notable avance. Las máquinas trabajan en algunos tramos y los túneles con más dificultades verán la luz en los próximos años. Un paso adelante que no debe tener vuelta atrás, a pesar de la crisis. Sin inversiones esta provincia está condenada al ostracismo. Con ellas tenemos muchas posibilidades de seguir en la locomotora del crecimiento.
Pensamos en llevar el tren hasta Málaga por la costa y se nos olvida que la autovía aún no es una realidad. Más de 50 kilómetros en 2011 sin terminar, cuando el ministro Cascos juraba y perjuraba que las obras estarían concluidas en 2005. Pasó el PP, dos legislaturas del PSOE y volverán los populares a La Moncloa y los trabajos aún no han concluido. Una rémora que supone, en opinión de los expertos, la pérdida de un punto en el Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia.
Luego está la agricultura. Con una reforma de la Política Agraria Común (PAC) en ciernes y con el rechazo de unos y otros, sería saludable que conociéramos de verdad, sin componendas y vendajes de última hora, cuál va a ser el peaje que vamos a pagar. No se trata de poner puertas al campo. Desde aquí siempre hemos defendido una economía sin trabas y abierta, y más en un mundo globalizado. Otra cosa es que los españoles, y los almerienses en particular, seamos al final los que paguemos los platos rotos de la internacionalización, cuando otros sectores menos productivos y altamente deficitarios llevan años y años “ordeñando” una vaca a la que no le queda leche.

Excedentes, si los hubiere; inversiones, haberlas haylas

Antonio Lao | 7 de noviembre de 2011 a las 12:05

La semana pasada este medio se hacía eco de un las declaraciones del presidente del PP, Mariano Rajoy, a El Periódico de Cataluña, en las que aseguraba, con rotundida, que el trasvase del Ebro no figuraría en el programa electoral del partido. De un plumazo se iban al garete ocho años de oposición popular con la bandera del trasvase desde Castellón hasta Almería. Los barones populares Camps, ahora Fabra, Valcárcel y Arenas hicieron causa común del agua y les ha reportado sus réditos electorales.  El martes, en la web del PP ya se podía consultar el programa con el que esta fuerza política afronta las elecciones generales del 20 de noviembre: ni palabra del trasvase, aunque si se habla de la posibilidad de enviar agua de cuencas excedentarias a cedentarias, ‘si las hubiere’. En la práctica esto no es ni más ni menos que el entierro definitivo del trasvase. Una obra que, con la política de agua que se ha desarrollado en los últimos años, no parece la mejor de las soluciones. Son varias las razones que así lo aconsejan: medioambientales, falta de fondos europeos y, no nos olvidemos, que ahora en Aragón gobierna el PP y es harto difícil unir los intereses de su presidenta, Luisa Fernanda Rudi, con los de Fabra o Valcárcel.
En el otro lado nos encontramos con las cuentas de la Junta para 2012. Un presupuesto mínimamente expansivo, en el que se mantienen las políticias sanitarias, sociales y educativas. Hasta aquí todo parece correcto.Lo que no lo es tanto es que desde la administración andaluza se lance a los consejeros a las ocho provincias a explicar sus proyectos para el año próximo y no seamos capaces de saber qué obras van a desarrollarse, cuáles van a sufrir recortes y cuántas de ellas pasarán a mejor vida.
En política, como en el resto de órdenes de la vida, la verdad es el mejor argumento para cargarte de razones y triunfar. Si el PP ha decidido no seguir con el trasvase del Ebro, lo mejor es que lo diga a los ciudadanos. Por la misma razón, si la Junta tiene  que prescidir de inversiones y obras, obligados por la crisis, tiene la obligación de contarlo a los almerienses. Los ciudadanos, en ningún caso, son tontos, por más que quieran hacernos creer lo contrario. Tomamos nota y actuamos en consecuencia.

La campaña más plana

Antonio Lao | 31 de octubre de 2011 a las 12:17

Cuando falta menos de una semana para que comience la campaña no percibo tensión electoral en la calle. Quizá porque las encuestas son tan elocuentes y claras que todos dan por hecho la victoria del Partido Popular;puede que porque la crisis económica se ha llevado por delante la alegría económica que una contienda de este tipo conlleva; tal vez porque la serenidad que dan tres décadas de democracia nos hace mirar las cosas con distancia o porque la era digital lo ha engullido todo y no somos capaces de ir más allá de la pantalla de un ordenador, una tableta o un smartphone.
Atrás han quedado los mítines, las grandes concentraciones de personas o el puerta a puerta, en el que la presencia de los candidatos y la puesta en común de ideas se nos antojaba básico antes de votar. Hoy tengo mis dudas sobre si hemos avanzado o retrocedido, todo se ciñe a las redes sociales, a la inserción de uno o mil comentarios a la espera de que alguien lo vea y a sestear.
Echo de menos propuestas, programas, debate nacional y local. Me interesa qué futuro económico nos espera, me intriga cómo será la vida sin ETA o nuestro papel en el mundo global en el que vivimos. Pero no es menos cierto que pretendo tener una idea, aunque sea vaga, de sí el corredor mediterráneo será una realidad en la próxima legislatura, sí la autovía con Málaga se abre por fin o como va a afectar la nueva Política Agraria Común (PAC) a las hortalizas de Almería. Regreso al inicio. La campaña que está a punto de comenzar está sosa, incluso descafeinada. Y me preocupa. No podemos ni debemos fiarlo todo a la desgana o a lo que hagan los demás. La socorrida frase de Unamuno “que inventen ellos”, que se suele utilizar con sentido peyorativo, aquí encuentra plena justificación.  El futuro es nuestro. Será lo que queramos que sea. Es responsabilidad de cada uno de nosotros. De ahí la importancia de conocer con detalle lo que nos ofrecen unos y otros para los próximos cuatro años. Si participamos tenemos derecho al pataleo. Si lo dejamos en manos de los demás, cualquier acción de la que discrepemos mantendrá su validez. Entonces será tarde. No valdrá, en ningún caso, ni la habitual rajada u oponerse.

Corredor Mediterráneo: El triunfo de la lógica

Antonio Lao | 24 de octubre de 2011 a las 12:19

La gran jornada de las comunicaciones para Almería fue el miércoles. Sobre el mediodía, el comisario de Transportes de la Comisión Europea, Siim Kallas, reveló que Bruselas confía en el Corredor Ferroviario del Mediterráneo hasta 2030. Aunque no fue una decisión fácil, vistas las dificultades económicas por las que atraviesa el viejo continente, la financiación comunitaria es la garantía para que la iniciativa salga adelante.
Condenado al ostracismo durante años, en beneficio casi siempre del centralismo capitalino, el corredor mediterráneo tiene ahora la oportunidad de demostrar lo que es capaz de hacer por la economía almeriense, española y, de paso, la europea.
Para Almería la importancia de la obra no es baladí. Su ejecución, -en parte ya está hecha, muchos kilómetros en obras y otros en proyecto, vendrán a dar el gran empujón que necesita esta provincia para convertirse en uno de los centros de conexión entre la vieja Europa y Africa a través del puerto de la capital. De forma paralela nos sitúa como lugar de referencia en el transporte de hortalizas por ferrocarril a Europa y nos abre de forma definitiva a los mercados de pasajeros del continente. Menos de cuatro horas a Madrid o algo más de siete a la frontera francesa son suficientes argumentos para creer en una obra básica en el devenir de las futuras generaciones de esta provincia.
Luego están los egos personales y partidistas que en estos meses no han hecho otra cosa que azuzar el Corredor Mediterráneo como prioritario. Bien está lo que bien acaba, pero a cada uno lo que le corresponde. Fue José Blanco quien sentó en la Cámara de Comercio de Barcelona a la mayoría de los presidentes de las comunidades afectadas para presentarles la obra; ha sido el lobby de Fermed quien no ha cejado en su empeño desde hace años y no hay que despreciar la cabalgata que el PP y sus alcaldes costeros han llevado a cabo en este tiempo, apostando por lo que ya es una obra con dinero de Europa.
A partir de aquí, gane quien gane el 20-N, el corredor es imparable. Las obras se pueden o no ralentizar, pero la meta de esta maratón está hoy más cerca que la semana pasada. Con eso me quedo.

Recuperar el espíritu de la Expo Agro

Antonio Lao | 17 de octubre de 2011 a las 12:37

La Cámara de Comercio quiere, a toda costa, recuperar el  “espíritu de la Expo Agro”, la feria agrícola por excelencia de la provincia de Almería y nuestra tarjeta de presentación en el exterior. Los organizadores del evento, con Miguel López y Juan García a la cabeza, tienen decidido impulsar el regreso de los agricultores al Palacio de Congresos durante los días de exposición.
Para ello ya trabajan en una programación completa, en la que los verdaderos protagonistas sean los hombres y las mujeres del campo, aquellos sin los cuales este maravilloso tinglado empresarial es capaz de generar al año casi dos mil millones de euros y dar trabajo a más de cien mil almerienses.

Atrás han quedado, por fortuna, los sueños de competir con otros eventos, la conversión de Expo Agro en un desfile de pasarela, en el que sectores, sino ajenos, sí distantes, trataban de proyectar una imagen agrícola de la provincia distorsionada y alejada de la realidad que nos atrapa día a día.
Aplaudo y comparto la iniciativa cameral. Y desde aquí comprometo el trabajo de Diario de Almería y del Grupo Joly en la recuperación de un evento moribundo que debe volver al pedestal que le corresponde.

Almería es agricultura y la agricultura es Almería. Ambos deben ir de la mano para la consecución del objetivo, que no es otro, que la proyección de nuestras hortalizas en el exterior con la mejor imagen. No nos vale el aprobado o el sobresaliente. El “cum laude” es nuestro objetivo prioritario. Si lo alcanzamos el aprovechamiento no es para los organizadores, la Cámara o los agricultores: los beneficiados seremos todos los almerienses.

Pero me temo que con esto no basta. El camino que ahora se emprende debe ser confirmado con la realización de misiones comerciales inversas que den a conocer a aquellos que nos compran lo que fabricamos y cómo lo fabricamos. Es una posibilidad única de proyección que tiene que venir apoyada, en forma de dinero, por todas las administraciones, sin excepción. Nuestra ventaja con respecto a eventos similares es que disponemos de los centros de producción. Esa es nuestra excusa y nuestra fuerza. No la desaprovechemos.

Políticos con anteojeras

Antonio Lao | 10 de octubre de 2011 a las 11:30

Cuando no se es capaz de mirar más allá del frente, sin tener posibilidad de escudriñar y preocuparte por lo que ocurre a los lados o a tu espalda, se corre un serio riesgo de generalizar, banalizar y dar como veraces actitudes, comportamientos, vicios adquiridos y medias verdades que se dan como ciertas, cuando dejan mucho que desear. La anteojeras que los cocheros ponen a los caballos para evitar distracciones y asegurarse que sólo miran al frente suponen un serio riesgo en nuestro devenir diario. Un riesgo capaz de multiplicar los panes y los peces como si de un milagro se tratase, cuando la realidad no va más allá que de un intento cierto de control y de alcanforar de la verdad que nos rodea. Pero esta, siempre tozuda, acaba o acabará triunfando o, al menos eso quiero creer.
Ese poeta urbano que es Joaquín Sabina planteaba en una de sus canciones antológicas, Como te digo una ‘co’ te digo la ‘o’, tema que cerraba el no menos antológico “19 días y 500 noches” una serie de premisas que no necesariamente debían llevar a conclusiones correctas. Y si no, vean: “Y es que hay que viajar antes de opinar; ¿o todos los vascos van con metralleta?;pues no, mire usted. ¿Y están todos locos por ser de la ETA; mire usted, tampoco. Habrá unos que sí habrá otros que no; si ha estado allí, habrá comprobao, que el problema vasco es muy delicao.Yo nací en Motril y no le hago ascos a un buen bacalaoa la Urdangarín…”.
A la conclusión, que es lo importante. De un tiempo a esta parte nos encontramos con predicadores de la política, advenedizos con cargo de uno y otro lado, empeñados en imponer sus ideas por encima de las demás (muy lícito) y molestos (no lícito) si no lo logran. El mensajero se ha convertido en blanco de todas las dianas. Se busca por encima de la realidad evitar el periodismo serio y quedarnos en la propaganda. Se amenaza, llegado el caso, y no se tiene rubor alguno en dibujar en sentido figurado un círculo que te señale en la calle casi como un “apestado” . Y todo porque no se comulga con las ruedas de molino que pretenden que nos traguemos, no ya los que hacemos información (que también), sino los ciudadanos. Una democracia sana necesita, no lo olvidemos, un periodismo independiente.

La legislatura del AVE

Antonio Lao | 3 de octubre de 2011 a las 18:01

La disolución de las Cortes por el presidente del Gobierno el lunes y la convocatoria de elecciones  generales el 20 de noviembre nos lleva, indefectiblemente, a tratar de analizar lo que ha sido la legislatura. Los claros y las sombras de algo más de tres años que pasarán a la historia como el tiempo más convulso y de crisis que se recuerda en nuestro pasado reciente.
Nadie, o casi nadie, puede abstraerse de que han sido tiempos difíciles. Tiempos en los que se pasó del exceso a los recortes, de la burbuja inmobiliaria al pinchazo, de los grandes proyectos a su abandono y de casi el pleno empleo a ser líderes en destrucción de puestos de trabajo.
En este tiempo de miedo, de recesión, de dramas personales, de mercados, de especulación y globalización sin límites, la provincia ha sacado -espero que de forma definitiva- el inicio de las obras del AVE que unirá esta provincia con Madrid en un plazo razonable.
Los trabajos van a buen ritmo y a lo largo del año próximo se licitarán todos los tramos. A Murcia llegará, si no hay retrasos en 2014 y  una vez en nuestra región vecina, las posibilidades reales de contar con el tren del siglo XXI serán un hecho consumado.
No nos ha ido mal, por tanto, en un tiempo gris, en el que la tijera se ha ejercitado a destajo. Un tiempo en el que cualquier obra ha sido mirada con lupa, a la espera de sufrir las consecuencias del coctel indigesto de una riqueza ficticia, aderezada con excesos sin límites, en la creencia que estábamos en jauja y que de ese paraíso nadie nos iba a sacar.
Nuestra fuerza en una obra vital para esta tierra ha tenido en Madrid un hacedor importante. Hablo del subsecretario de Estado de Fomento, Jesús Miranda Hita. La perseverancia que ha demostrado durante este tiempo le ha valido el reconocimiento de la tierra que le vio nacer. Y es que en la capital del reino, como en la capital de la comunidad, es clave contar con la fuerza de hombres y mujeres que crean en su provincia, que la defiendan hasta la extenuación y que no se amilanen ante las dificultades. A ello, es lógico, hemos de añadir voluntad política y que, pase lo que pase, jamás las presiones o los consejos te aflojen.

Amat lo tiene claro

Antonio Lao | 26 de septiembre de 2011 a las 13:55

Puede acertar o equivocarse. El tiempo lo dirá. Pero de lo que no me cabe la menor de las dudas es que tiene meridianemente claros sus planteamientos, ideas y proyectos al frente de la Diputación Provincial. Esta semana tuve la oportunidad de charlar largo y tendido con el también alcalde de Roquetas, Gabriel Amat.En la conversación, cómo no, salieron a relucir los anhelos del presidente, sus preocupaciones y su proyecto para los próximos cuatro años. Después de escucharlo con la serenidad que merece la experiencia de un hombre hecho a sí mismo, de uno de los alcaldes más votados de España y tras digerir todas y cada uno de sus ideas, la conclusión me parece concluyente, diáfana y, sobre todo consecuente. Está Amat, sino obsesionado, si preocupado, por las deudas que asolan a la Diputación. Casi nadie pone ya en duda que la gestión de Usero y Añez en los últimos años ha dejado esa santa casa ‘hecha unos zorros’. De ahí que el futuro de todas y cada una de las áreas esté marcado por la austeridad. Un valor en alza en el que el presidente cree, a piés juntillas, para salir del atolladero en el que están inmersos.
Se han acabado en la Diputación, por ejemplo, con la abundancia de cajas de entrada y salida de fondos. El presidente ha decidido y ya se aplica, que haya sólo una  para conocer en cada momento lo que se ingresa y lo que se gasta. Un concepto que se me antoja clave para definir por dónde camina el futuro de la institución. Se puede o no estar de acuerdo con la propuesta, pero de lo que no cabe duda es de que Gabriel Amat la aplicará de forma estricta, tal y como ha hecho en Roquetas y le ha funcionado.

Tengo mis reparos, sin embargo, sobre cuál puede ser el calado entre los ciudadanos de una aplicación tan ‘estalinista’ del concepto presupuestario. Sí me quedó claro, muy claro, que no le va a temblar la mano en alcanzar el objetivo. Quizá el primer o segundo año se vea abocado a practicar una  ‘economía de guerra’, pero después la institución, ahora puesta en entredicho por el candidato Rubalcaba, -cuando el PSOE las gobernaba casi todas no oí nada en contra- alcanzará el nivel exigido y esperado por todos para prestar servicios y proyectar la provincia aquí y en el exterior.