La Feria languidece, no lo permitamos

Antonio Lao | 5 de septiembre de 2016 a las 11:49

La Feria 2016 ya es historia. Es tiempo de análisis de felicitarse por los aciertos (escasos) y tratar de poner coto y corregir los errores. Las fiestas de la capital están un punto muerto, de especial complejidad, en el que la preocupación por su futuro es un hecho, aunque se dan pasos en positivo que hay que consolidar para rehabilitar una fiesta que es, debe y tiene que seguir siendo la más importante cuantas se celebran cada año en la provincia.
Con un recinto ferial moderno y excepcional, no se entiende que la Noche siga a la baja, con una preocupante disminución de casetas y empresas que optan por instalarse, así como un descenso notable en el número de visitas. La solución no es fácil, sin duda, pero desde el consenso y desde la tormenta de ideas de todos los sectores implicados se puede hallar una salida que satisfaga a todos, contente a la mayoría y, sobre todo, atraiga al recinto a la marabunta de personas que tradicionalmente lo hacían. Habrá que replantearse la división por sectores, la instalación de casetas permanentes y la bajada, aún más, del canon municipal. La Noche es una mezcla perfecta. Si alguno de los condimentos se trata de retirar, el sabor se pierde y puede ser para siempre. No lo hagamos. El nuevo recinto de conciertos y la recuperación del Parque de Las Almadrabillas para grandes actuaciones es un acierto. No se debe desdeñar un habitáculo natural como este. La respuesta del público muestra, a las claras, lo que supone devolver las actividades a aquellos lugares de los que nunca debieron salir.
La Feria del Mediodía vuelve a dejar mucho que desear. El intento del Ayuntamiento, loable, de evitar el desmadre y que el centro de convierta en un enorme botellón se ha logrado. Se contenta a los vecinos del casco histórico que tanto temen el ruido y se evitan aglomeraciones, algún tumulto y basura en demasiados lugares. A cambio, lamentablemente, una actividad como esta, espontánea y diferente, languidece como una flor cortada con el paso de los días. Para colmo este año el Paseo no se ha cortado, con lo que la sensación de que no había Feria del Mediodía se imponía frente a los intentos, baldíos, de mostrar otra cosa. Claro que si la intención de la concejalía es trasladarlo todo al recinto ferial, no lo podían haber hecho mejor.
Pero mucho me temo que por mucho que intenten cambios contra natura, serán los propios festivos los que se encarguen de echarlos para atrás con su inasistencia. Un ejemplo claro es el concurso de gastronomía. Toda una delicatesen en la Plaza Vieja, que ahora pasa sin pena ni gloria por la Caseta Municipal. La Feria de Almería, todas las ferias, son bullicio, desorden ordenado y alegría. Y la nuestra parece que nos estamos empeñando en entristecerla hasta morir de pena. No lo permitamos.

Galasa, una solución debe ser posible

Antonio Lao | 29 de agosto de 2016 a las 11:25

GALASA es la empresa que presta el servicio de abastecimiento de agua en el Levante de Almería y Almanzora. Una empresa pública, con un capital social del 51% en manos de la Diputación Provincial y el resto para los ayuntamientos que reciben el servicio. Con más de cien trabajadores atraviesa la peor de las situaciones económicas posible. La deuda es insoportable, más de 40 millones de euros, y los ayuntamientos no están dispuestos, de momento, a subir las tarifas a sus usuarios para equilibrar gastos y los políticos han comenzado una partida de poker con la empresa de impredecibles consecuencias. Si la situación no está resuelta antes del 31 de diciembre de este año, la disolución de Galasa será un hecho y la deuda debe ser asumida por aquellos que ostentan el accionariado.
Nacida en la época de Tomás Azorín como presidente, buscaba resolver los problemas de abastecimiento de los doce pueblos del Levante, aunque con el paso de los años se han sumado a la empresa los del Almanzora. Ya entonces generó tantos problemas y se hizo tanta política con el agua, que el PSOE perdió la Diputación y muchos de los pueblos que había tenido alcalde socialista siempre, caso de Vera, Huércal Overa o Mojácar, por poner algunos ejemplos, pasaron a manos del PP. Los años han pasado y los presidentes de Diputación también -Luis Rogelio Rodríguez, Pepe Añez y Juan Carlos Usero- y la deuda de la empresa, lejos de aminorar se hacía más grande. La pelota rodaba hacia adelante, en una carrera suicida que amenaza hoy, año 2016, con estallarle en las manos a los actuales dirigentes de la Diputación y a los pueblos que consumen el agua que distribuye.
El problema no es baladí. Al contrario, la Diputación se enfrenta a uno de los mayores desafíos que ha tenido en décadas. Gabriel Amat se juega su prestigio y la oposición su credibilidad, en un asunto en el que urge dejar a un lado las visiones de partido, tener amplitud de miras, cintura para el regate y visión de provincia. Nada justifica las críticas y los reproches mutuos. La deuda no la ha generado Amat. Está ahí y es fruto de todos los que han permitido el desaguisado. Por tanto, la prudencia, la coherencia y el criterio es el que debe primar ahora frente a aquellos que ven en el río revuelto la ganancia de pescadores. Error. Un gran error. Si finalmente se llega a la quiebra el agujero que van a tener que tapar unos y otros, los del PP y los del PSOE, los va a dejar heridos para mucho tiempo.
La búsqueda de soluciones consensuadas, la cintura y la solidaridad entre pueblos es el objetivo. Tirarse los trastos a la cabeza, declaraciones huecas y vacías de contenido y reproches mutuos sólo es la vía que conduce al desastre. Un caos que nadie quiere y al que sólo pueden aspirar aquellos que no aman esta tierra.

La Alcazaba, un bien a preservar

Antonio Lao | 22 de agosto de 2016 a las 11:05

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, por vía de urgencia, ha aprobado obras en la muralla norte del primer recinto del Conjunto Monumental de la Alcazaba de Almería. Los trabajos, ya iniciados, suponen una inversión de 34.157 euros y consistirán esencialmente en “la restauración de las fábricas donde se ha producido un proceso acelerado de deterioro como pérdida de las capas protectoras superficiales”. Todo lo que sea trabajar en la mejora, recuperación y rehabilitación de nuestro conjunto monumental más importante y de referencia es positivo y merece mi reconocimiento y apoyo.
Pero tengo la sensación de que todo este proceso llega tarde y en un intento de recuperar el terreno y la imagen perdida tras el escándalo del “taladrazo”, que ha dejado en evidencia las carencias del monumento, el olvido de la administración y, lo que es más grave, la sensación de cierta desidia y torpeza a la hora de actuar.
No se trata, ni pretendo, hacer más leña de un cúmulo de errores cometidos y encadenados en el último mes, más propios de “Pepe Gotera y Otilio” que de lo que se supone una administración seria, competente y con capacidad de acción y reacción en menos que canta un gallo. Muy al contrario, hemos visto este tiempo a una Junta atosigada, con miedo y tratando de parchear el tejado para tapar una gotera, cuando la realidad lo que hacía falta y era necesario es afrontar la totalidad de la obra. Aplaudo y apoyo que La Alcazaba sea un lugar en el que se desarrollen actividades culturales de todo tipo. El escenario es único y hay que aprovecharlo todo lo que se pueda, tal y como hace Granada con espacios históricos similares. Pero el control a ejercer para evitar situaciones tan esperpénticas como el uso del taladro para sujetar unos focos debe ser estricto. La falta de criterio de unos desalmados no puede poner en jaque a toda una administración. Pero, al parecer, no hay mal que por bien no venga. De un error podemos extraer multitud de consecuencias positivas y, especialmente, una conciencia ciudadana de la necesidad de restaurar y rehabilitar un monumento que lidera por si mismo y sin ayuda el turismo en la capital. Quizá por ello, y como llueve sobre mojado, he echado en falta la visita de la Consejera de Cultura, Rosa Aguilar, antes; unas explicaciones más rápidas y con más coherencia;la asunción de culpas y culpables y el cese de aquellos que no han sido lo suficientemente diligentes, como era el caso de la directora del monumento, que al final ha caído.
La situación vivida no puede, bajo ningún concepto, volver a producirse. Y para ello nada mejor que se redoblen los controles, se mime el monumento y se ponga sobre la mesa un plan que ponga en valor aquello que estamos perdiendo. Todavía es posible, mañana puede que sea tarde. Y luego llegan las lamentaciones.

Eugenio Gonzálvez

Antonio Lao | 22 de agosto de 2016 a las 11:03

Eugenio Gonzálvez, ya no es alcalde de Gádor. Lo ha sido a lo largo de 29 años de forma ininterrumpida y ha ganado elecciones con mayoría absoluta, una tras otra, encontrando siempre el apoyo de sus vecinos. Cerrado un ciclo y con el sosiego que me da conocer al protagonista de éste récord desde que llegó al sillón municipal, estoy en condiciones de afirmar que ha sido un buen alcalde para su pueblo.
En las últimas semanas he escuchado y leído casi de todo; en los últimos años se ha escrito mucho, unas veces bueno y otras no tanto, de una figura que pasará a la historia de su pueblo por haber alcanzado cotas de bienestar y servicios para sus vecinos impensables. Tiene sus detractores, como no podía ser de otro modo. Ha cometido errores, es humano y, por supuesto, ha dejado en el camino muchos amigos y enemigos. Cuando se ejerce el poder nadie es capaz de lograr el beneplácito de la mayoría. Al contrario, cuando se toman decisiones, se trata de lograr que el número de beneficiarios siempre sea mayor que el de perjudicados. Y estos últimos, lamentablemente, también existen. Pero les aseguro que si ustedes, especialmente los vecinos de Gádor, ponen en el fiel de una balanza la gestión de Eugenio Gonzálvez, se decanta, de forma notable, del lado positivo, del lado del trabajo, del lado del compromiso, del lado de sus vecinos.
El ahora senador es un hombre inteligente, con una habilidad innata en el ejercicio de la política y es especialmente listo. Cuando algunos tratan de llegar a la meta el ha cruzado la cinta y se ha echado una siesta. Y esto, que debe y es una virtud, no ha sido visto nunca por sus adversarios e incluso por sus compañeros como un efecto beneficioso. Muy al contrario han tratado de buscar los argumentos que acabasen con un líder indomable y complicado de derrotar. No han podido con él en las urnas y lo buscaron en los tribunales. Tampoco lo lograron. Aunque a fuerza de ser justos, hay que decir que tratando de beneficiar y lograr cosas para su pueblo siempre que podía bordeaba la legalidad, aunque nunca, y ahí están las sentencias ha cometido irregularidad alguna.
Los que lo conocemos sabemos de su bondad, de la fuerza y la voluntad de hacer el bien para con aquellos que están con él. También conocemos que no es buen adversario. Se faja como pocos, aguanta todo el castigo necesario con una sonrisa y cuando tiene la oportunidad, acaba por fuera de combate con aquel que osó retarlo. Y eso, no me lo discutan, es política.
Ahora lo deja. Se dedicará a tareas más mundanas y con menos contubernios en el Senado. Aún así soy de los que piensan que seguirá en primera línea -no ya en el pueblo que deja a Lourdes Ramos-, pero sí a nivel provincial. Porque, no lo olvidemos, el que nace para figura, aunque se jubile, lo será por siempre con el permiso o no, de los que trabajan con él.

El tándem de los Cano

Antonio Lao | 22 de agosto de 2016 a las 11:01

La  provincia necesita de organizaciones y asociaciones con músculo, capaces de ser oídas al margen de las administraciones y de los políticos. Esta tierra ha estado huérfana en los últimos años de un liderazgo empresarial fuerte, comprometido y, sobre todo, con la capacidad de soportar las presiones que desde el poder se ejercen, tratando siempre de minar o bloquear las demandas, justas y necesarias, de las que aún carecemos.
Hubo un tiempo en que el presidente de la Cámara de Comercio, José Antonio Picón y de Asempal, Miguel Santaella, abrieron una espita, una especie de lobby de presión empresarial, social y colectivo, que funcionó como un reloj suizo de precisión y ejerció de contrapeso al poder de la administración. Un contrapeso que permitió en pocos años a esta tierra alcanzar y contar con proyectos, que de otra manera nunca hubiéramos logrado en tiempo y forma. No se callaban nunca, aguantaban llamadas, se plantaban ante cualquier intento de silenciarlos y amenazas veladas, que las hubo, sin importarles otra cosa que no fuera la defensa de la provincia.
Esta actitud luego la prolongaron en el tiempo hombres como Francisco Martínez Consentido y José Antonio Flores, aunque a fuer de ser sinceros, el listón se bajó algunos centímetros y la tibieza en ocasiones, en la búsqueda de un malentendido consenso, significó a la postre el fin de un tiempo que hoy se echa de menos.
La reelección de Pepe Cano como presidente de la patronal almeriense hace unas semanas y la confirmación, a la espera de elecciones de Diego Martínez Cano al frente de la Cámara de Comercio, me hace tener serias y fundadas esperanzas de que aquellos tiempos pueden volver.
El discurso de Pepe Cano ante los empresarios, en el que estaban presentes los responsables provinciales de las distintas administraciones, fue un soplo de aire fresco, de temeridad y un ejercicio de realismo como hacía años que no escuchaba. Parece, y es algo que espero se confirme en los próximos meses, se ha inaugurado un nuevo tiempo, en el que aquellos que forman parte del tejido social y empresarial de la provincia, han retomado con gallardía y hasta con cierto valor, la bandera de la reivindicación como el estandarte al cual asirse en los tiempos convulsos y de crisis que padecemos.
Quiero creer que lo es

cuchado no es sólo fruto de un discurso, ni de un calentón ante tu gente y tu público para arengarlos. Quiero pensar que atrás han quedado los paños calientes, la suavidad en las reivindicaciones y hasta el sometimiento que en algunas ocasiones los almerienses hemos visto y padecido. El tándem de los Cano puede, si de verdad quiere, retomar la senda de Almería, la senda de la reivindicación positiva, la senda de la necesidad de una tierra que pide a gritos ocupar el lugar que le corresponde a nivel nacional.

Albox, hacia la ingobernabilidad

Antonio Lao | 1 de agosto de 2016 a las 12:47

Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, señor”. El drama de Lope de Vega, ante el que todavía hoy nadie permanece impasible cuando lo ve, tiene puntos de semejanza con lo vivido en Albox desde la salida de la alcaldía de José García hace ya casi una legislatura. El procesamiento del primer edil que dimitió “por motivos personales” es un suma y sigue en un cúmulo de despropósitos que se han unido a lo largo de los años y que difícilmente tienen parangón en cualquier otro municipio español en la era democrática. Francisco Granero, último alcalde del PP del pueblo, rebotado del PSOE, acumuló durante su gestión tantos deméritos que la izquierda volvió al poder en este pueblo del Almanzora por la puerta grande, de la mano de José García. Un alcalde joven, no viciado, que abrió una nueva etapa en la localidad de esperanza que ahora, unos años después, se ha truncado en la mayor de las pesadillas para los vecinos y para los socialistas. Su procesamiento, conocido estas semanas, se suma a una cadena de despropósitos, de una gestión opaca y, sobre todo, del entendimiento de que la mayoría absoluta es sinónimo de “porque yo lo digo”, regla no escrita de la soberbia, el descaro y el despotismo.
Pepe García se fue antes de que lo echaran y llegó Rogelio Luis Mena. Un político curtido en mil batallas, con capacidad de liderazgo, pero al que las formas lo perdieron. No supo, no quiso o no pudo gestionar lo que recibía de sus vecinos en forma de mayoría absoluta con criterio, política de puertas abiertas y gestión amable. Al contrario, se instaló en el consabido “ordeno y mando” y la oposición le buscó las vueltas hasta lograr su inhabilitación como primer edil.
Y es aquí donde entra la falta de planificación de la dirección socialista. No se entiende como los servicios jurídicos no alertaron de lo que ahora ha sucedido: la inhabilitación de la nueva edil. Todo se hubiera solucionado eligiendo al concejal que entraba en lugar de Rogelio Mena, sí elegido en la lista del PSOE y sin haber pasado por otro grupo político para esquivar no se yo que imagen pública del partido en el pueblo, ya deteriorada hasta la extenuación. Tres alcaldes en un año, un nuevo equipo que va a tener imposible ejercer su trabajo y sin asunción de responsabilidades por parte de los culpables del desaguisado. Y aún así algunos y algunas se atreven a culpar al de enfrente de la suma de despropósitos, del conglomerado del absurdo en el que nos han envuelto durante años y, lo que es más grave, usurpando y decepcionando la voluntad del pueblo que se mostró clara y diáfana en las urnas hace algo más de un año. Pero no se equivoquen, en las próximas elecciones, tanta ignominia les pasará la correspondiente factura en forma de olvido y castigo. No es para menos.

Ausencia de autocrítica

Antonio Lao | 26 de julio de 2016 a las 12:57

Las elecciones generales han pasado y los resultados están ahí: el Partido Popular ha ganado con holgura en la provincia de Almería y los demás (Unidos-Podemos, PSOE y Ciudadanos) han mordido el polvo. Lo demás, y quien piense otra cosa, son ganas de poner paños calientes a unas cifras incontestables y que dejan tocado a más de uno, a la espera de que escampe o de congresos a la vuelta de la esquina que dicten sentencia.
Dejando claro quiénes han ganado y los que no, el día después de la votación se produce el curioso análisis de los líderes de los diferentes partidos, un análisis que jamás es de asunción de responsabilidades y mucho menos de culpas. En todo caso, he escuchado algún que otro adjetivo calificativo, del tipo“si, pero no” que decía el futbolista Raúl González Blanco , que viene a ser poco menos que no advertir nada o hacer un Rajoy, por aquello de su famoso discurso de la noche electoral.
Los ciudadanos han sido transparentes. Todo lo contrario que en las encuestas. En la actualidad declarar que se vota al PSOE o al PP es un ejercicio de equilibrismo al que muchos no se someten, ora por vergüenza, ora porque son partidos viejos, ora porque avanzar en la línea de la apertura es sólo para casos de extrema necesidad. Sin embargo, sí estaba claro que una gran parte de la población no opta por aventuras que nadie sabe a donde conducen y, mucho menos, por ideologías en las que hoy se es blanco, mañana se apuesta por el negro y a la hora de actuar nada les impide ser una mezcla de ambos colores.
Sorprende, sin embargo, que elección tras elección los perdedores hablen de realizar profundas reflexiones, que no van más allá de palabras huecas y vacías, a esperar que el diluvio pare, acurrucarse en el sillón y, si es posible, ponerle cinturón de seguridad para que nadie te mueva ni una micra del espacio que ocupas. Pero hay hechos incontestables que el PSOE, por ejemplo, debe abordar más pronto que tarde. Tienen un serio problema en las grandes ciudades y mientras esa tendencia no cambie no serán alternativa de nada. Se han visto sobrepasados con premeditación y alevosía en El Ejido, Roquetas y Almería capital. Les han pasado a cuchillo en los pueblos medianos y sólo mantienen feudos tradicionale,s cuya suma de votos es poco menos que anecdótica. En Ciudadanos han pecado de hiperliderazgo, de mirarse en exceso el ombligo y de carencia de implantación en la provincia. Y Unidos-Podemos ha sido todo menos Unidos. La izquierda tradicional no ha acudido a las urnas y fue la propia coordinadora provincial la que sentenció el asiento del Jemad, Julio Rodríguez, con “mono Amedio” inicial. Lo lanzó al estrellato, para mal, a un protagonista que ya venía rebotado de Zaragoza. A partir de aquí, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y sólo para crédulos.

Castillos y fortalezas de la provincia

Antonio Lao | 18 de julio de 2016 a las 13:00

Diario de Almería tiene una innegable vocación provincial. Además de trabajar por y para Almería, insiste en la cohesión de Almería como elemento capital; abunda en la solidaridad interprovincial y trata de dar a conocer todo lo que acontece en cada rincón de esta tierra, entendiendo que la información local es la base sobre la que se asientan sus principios básicos. Todos ellos son argumentos que forman parte de nuestro ADN natural. Y en esa tarea nos enfrascamos hace ya casi nueve años, cuando salimos a la calle por primera vez, y en ese afán seguimos trabajando, con la misma fuerza del primer día, el mismo interés común y, sobre todo, en la búsqueda de los elementos comunes que nos hacen más fuertes como provincia.
En esa dinámica capitalizadora presentamos el próximo jueves uno de los proyectos más ambiciosos en los que nos hemos embarcado. Casi 250 páginas a todo color recogen los “Castillos, las defensas, lugares y nombres propios de la provincia”. Un trabajo elaborado por el cronista Antonio Sevillano, y que supone poner a disposición de los almerienses un recorrido por todos y cada uno de los pueblos de la provincia y sus lugares de interés. Para que ustedes se hagan una idea: conocerán los entresijos de La Alcazaba o la Catedral de Almería, la torre de los Perdigones de Adra, el castillo de Vélez Blanco o Gérgal o el monumento funerario de Abla.
Estos son sólo algunos de los lugares con los que el lector podrá deleitarse, a la vez que conocer su historia, los hechos más relevantes que allí ocurrieron y cómo visitarlos, por poner un ejemplo.
Un trabajo excepcional, para enmarcar y guardar, que no hubiera sido posible sin la colaboración inestimable de la gran mayoría de los ayuntamientos de la provincia, la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía, además de una parte importante de las empresas de esta tierra que, desde el inicio de nuestra andadura como periódico, nos han acompañado de forma fiel e inseparable. Un matrimonio perfecto, por el que les damos las gracias y que hoy significa que Diario de Almería sea el periódico de referencia en esta provincia.
La andadura iniciada con Diario del Milenio con la gala que celebramos hace dos años en La Alcazaba, monumento emblemático de la provincia y que supuso el encuentro de todos ustedes que nos leen a diario con nosotros, con los periodistas que cada día tratamos de contarles lo que acontece aquí, en Andalucía, en España y en el mundo, tiene así continuación.
Les hablaba al principio de la vocación provincial del Diario de Almería y concluyo con el mismo argumento, entendiendo que si somos capaces de continuar en la línea de colaboración, información y compromiso, el tiempo logrará que la vinculación que hoy se ha establecido entre ustedes y nosotros sea inseparable, incombustible y permanente. Gracias a todos.

Una de postureo político con el AVE

Antonio Lao | 11 de julio de 2016 a las 11:29

E L tren AVE que un día nos debe unir con Murcia y Madrid ha sido durante la legislatura el tema más recurrente de toda la fauna política que habita en la provincia y la que nos visita. El Gobierno de Mariano Rajoy comenzó con unos presupuestos en los que, en teoría, la inversión en esta magna obra continuaba, aunque la realidad fue comprobar como los operarios tapiaban los túneles construidos, a la espera de tiempos mejores.
Cuatro años y medio han pasado desde entonces y no ha habido mes en los que los trabajos de esta crucial vía de comunicación para la provincia no hayan ascendido al primer plano de la actualidad, ora por un anuncio de obras inmediatas, ora por una crítica de la oposición, ora por la débil presión de la sociedad almeriense, reivindicando la necesidad de continuar con las obras suspendidas y paralizadas.
Lo único cierto a lo largo de los meses es que hemos vivido un tiempo de posturéo, en el que las palabras han estado mas huecas y vacías que nunca, en un intento claro de confundir a los ciudadanos y de darles la carnaza necesaria, ante el impedimento cierto de ver las máquinas trabajando en el tajo.
Entre retirada de tortugas y expropiaciones nos hemos movido estos meses, sin ver jamás el final de la controversia ni tampoco, claro está, un ejercicio cierto de credibilidad, seriedad y compromiso por parte de ninguno de los actores de ese serial venezolano que nos atribula, nos avergüenza y nos eleva al culmen de la indecencia política con los que aquí habitamos. Aquí cada uno llega, cuenta su historia, suelta su perolata, sus buenas palabras, su reivindicación, más o menos acalorada, y se marcha tras las pertinentes fotografías, sus ruedas de prensa, sus comunicados oficiales y sus reuniones de rigor. Postureo y más postureo, juego y más juego, con la justa reivindicación de una sociedad, la almeriense, cansada de oír siempre a los mismos, con las mismas promesas, que jamás llegan a cumplirse, más allá de planteamientos lastimeros, críticas al adversario y flores de la acción propia. Todavía, por más que se insiste, no hemos logrado de nadie, ni de los que gobiernan ni de los que ejercen la oposición, un compromiso cierto de fechas, inversiones y obras que acaben con esta feria de vanidades, este circo meditático, más propio de una república bananera que de un Estado consolidado, serio y riguroso como el que nos dimos todos hace ya casi 40 años.
Lo peor, para concluir, es que esto no ha acabado. Seguirán viajando a esta provincia con las alforjas llenas de promesas que no van a cumplir, de propuestas que depositarán en un saco roto y hasta la próxima. Los almerienses, al parecer, lo soportamos todo con nuestro habitual estoicismo, con nuestra particular socarronería y con el hartazgo silencioso del que hacemos gala y que nos caracteriza. Sea.

Ara Malikian, entre picos y jamón ibérico

Antonio Lao | 4 de julio de 2016 a las 11:45

Ara Malikian, el violinista libanés afincado en España desde hace quince años, es a Almería lo que el cañillo a la Puerta de Purchena. Unidos por siempre, en una relación perfecta y sin fisuras desde casi que llegó a este país. Hace unos días, fiel a sus dos o tres visitas anuales, el genio de la interpretación y del monólogo desplegó toda su fuerza en el Maestro Padilla durante dos días con el espectáculo, “15”, que conmemora su llegada a la península.
Lleno absoluto en las dos funciones, con el cartel de no hay entradas. El Auditorio se apaga. Silencio sepulcral. Niebla de atrezzo. Cuatro largos globos blancos, alargados y vacíos. No se oye ni una mosca. Y entonces, desde el puesto de control de luz y sonido, suena el violín de Ara. Pequeños acordes que captan la atención del público. Aún más silencio. Es el violinista y su violín. Con paso cadencioso se acerca a un escenario en el que poco a poco progresan sus compañeros con ritmos étnicos. Los punteos iniciales dan paso a una mezcla infernal y hermosa, en la que destacan los dos percusionistas, un violonchelo, un contrabajo, una viola y un segundo violín, que se funde con Malikian en una cadencia tan interminable, como preñada de imaginación.
“15” es algo más que el número de años que el genio de origen armenio lleva en España. Es la mezcla casi perfecta de la música clásica con la música actual de los grandes como Led Zeppellin o David Bowie o Radioheat. Él lo llama jamón ibérico, en un guiño a la delicatessen que le hizo permanecer en nuestro país. Pero en las dos horas y media largas de concierto intercala lo que define como picos, esos panecillos “que se asemejan a la comida de gatos”, que los españoles mezclan con el ibérico “que tanto me sorprende, pero que yo ya hago también”. Picos de enorme fantasía, creaciones suyas como “El vals de Kayro”, nombre de su hijo o el homenaje al genocidido armenio, en el que murieron más de un millón y medio de compatriotas, entre otros sus abuelos. El ritmo de la música es capaz de hacer manar las lágrimas de los espectadores, mientras el violinista, subido a un taburete del que fluye una luz blanca, rasga con maestría las cuerdas del instrumento. La fuerza del genio lo envuelve todo, logrando crear un misticismo inigualable y una sensación de rabia, impotencia, dolor y respeto.
No olvida, como no podía ser de otro modo a los clásicos españoles Falla y Sarasate, tampoco a Vivaldi y una adaptación de su inigualable Verano. Y para cerrar una versión del aria más famosa de Bach, ejecutada con enorme sensibilidad, otra vez mezclado entre el público. Pleno de satisfacción, agradecido por la simbiosis perfecta lograda,una vez más, con sus seguidores y exhausto por el esfuerzo desplegado sobre el escenario. Un hasta pronto, que no una despedida, porque Malikian y su genio siempre están en el Auditorio.