El futuro de la Feria

Antonio Lao | 27 de junio de 2016 a las 19:57

Cuando la Feria de 2015 acabó todos estaban de acuerdo en la necesidad de cambiar o modificar muchas cosas para, sobre todo, salvar la noche y el recién estrenado nuevo recinto. Ha pasado casi un año y, por fin, nos encontramos con un primer movimiento municipal que va por el buen camino: las casetas salen a concurso a mitad de precio, con el objetivo de buscar a los valientes que sean capaces de apostar por lo que es el santo y la seña de las fiestas en honor a la Virgen del Mar: la Feria de la noche.
Interesante apuesta municipal, sumada al cambio de lugar de los puestos de comida, que en agosto se podrán ver intercalados entre las atracciones, las casetas de la noche y las tradicionales, en un intento de dar vida a todo el recinto y acabar con la muerte paulatina que a lo largo de la noche van sufriendo los distintos lugares en los que se divide la Feria.
Cuando se inauguró el recinto, los entonces gestores municipales lo dividieron en compartimentos estancos, con la idea de que el ruido de las casetas disco no molestara a las tradicionales y los puestos de comida no fastidiaran a las familiares y así hasta un largo etcétera que, transcurridos los años, ha resultado nefasto y dañino para la actividad y el bullicio que se supone debe existir en una de las fiestas más abiertas y noctámbulas de cuantas se desarrollan en Andalucía.
El “caos organizado” parece ahora la puesta del Ayuntamiento de la capital, buscando que en todas las hectáreas en las que se instala la Feria haya siempre ciudadanos ávidos de consumir y participar. Qué estás en las de marcha y te da hambre, sales y te comes un bocata en una hamburguesería; qué tienes el niño en los coches de choque y tienes sed, te acercas a tomar unas cervezas y unos pinchos; qué sales del circo, y te apetece compartir con la familia una buena mesa en una tradicional, pues las tienes a mano. En definitiva, se busca facilitar el consumo, la permanencia en el ferial y, sobre todo, cambiar la tendencia de lo que veíamos en los últimos años y que amenazaba, lamentablemente, con acabar con una fiesta histórica, centenaria y única en el verano de la provincia.
La Feria es a la ciudad lo que el cañillo a la Puerta Purchena o La Alcazaba al casco histórico. Un evento singular, diferente, atractivo, con sabor a historia, aunque necesita renovarse en la misma medida que los tiempos cambian. El estancamiento sucedido en la última década debe quedar ahí para la historia, como ejemplo de lo que no se debe hacer. A partir de aquí aire nuevo, ideas renovadas, criterios economicistas, mantenimiento de las tradiciones y un empujón claro y decidido por lo que realmente importa: la noche. Lo demás son añadidos perfectos, básicos si me apuran, pero añadidos a lo que es la verdadera identidad de la Feria de la Virgen del Mar de la capital.

Riesgo cierto de legislatura perdida

Antonio Lao | 20 de junio de 2016 a las 13:40

Varios ayuntamientos de la provincia, en los que las urnas no dieron a ninguno de los partidos mayoría absoluta, corren un serio riesgo de tirar por la borda la legislatura. Es una predicción compleja, con todavía tres años por delante, sin todos los elementos por confirmar, pero transcurrido un año desde las elecciones municipales todos los indicios apuntan, si no hay nadie que lo remedie, a que el tiempo seguirá pasando y los problemas, muchos que padecen estos municipios, no alcanzarán a ser resueltos o, cuando menos a afrontarlos con rigurosidad, seriedad y decisión, y quedarán para mejor vida o tiempos de mayoría absoluta.
El primer caso, muy serio, es el de La Mojonera. Ninguna de las tres fuerzas representadas en el Ayuntamiento obutvo concejales suficientes como para gobernar con la serenidad que da la mayoría. Elegido un alcalde independiente, sólo transcurrió medio año para que la oposición se uniera para presentar una moción de censura. La expulsión del único concejal socialista de su partido truncó los planes previstos y ha dejado durante la legislatura al actual primer edil en minoría, con el rechazo permanente de aquellos que lo querían fuera del gobierno del consistorio. Las consecuencias no se han hecho esperar. No hay presupuesto. Se trabaja con las cuentas prorrogadas y, en vez de buscar soluciones a la deuda existente y a los problemas del pueblo, que son bastantes, un día sí y otro también la oposición busca hurgar en la idea de fastidiar al contrario con la bajada de sueldo y con denuncias que poco o nada tienen que ver con la resolución de las deficiencias municipales. Triste.
En la capital, el PP gobierna en minoría con el apoyo puntual de Ciudadanos. Transcurrido un año de las elecciones y con dos alcaldes, tuvimos la responsabilidad del partido naranja de aprobar las cuentas, no sin cientos de horas de reuniones y moldeo de unos presupuestos que corren serio riesgo de incumplirse. Los motivos no son otros que las constantes mociones que unos y otros llevan a los plenos, gran parte de postureo político, obviando en muchos casos el ejercicio del gobierno y estando más pendientes de la promoción personal que de consolidar un proyecto de ciudad. Riesgo cierto.
En Albox el PSOE ganó con mayoría las elecciones. La marcha por imputación del primer edil llevó a la alcaldía a una nueva alcaldesa. El abandono de las siglas por las que se presentó de forma temporal fue la excusa perfecta para que la oposición impugnara el nombramiento. ¿Creen ustedes que en el pueblo se habla de las necesidades que tienen los vecinos y como afrontarlas? La realidad es que no. La preocupación, una vez más, es como encontrar un resquicio que tumbe el gobierno para modificar lo elegido por los vecinos. Inquietante.

Oposición y gobierno

Antonio Lao | 13 de junio de 2016 a las 8:58

La facilidad con la que la oposición en cualquier administración ejerce su labor se torna compleja y difícil cuando acceden al Gobierno. Y es que no es lo mismo predicar que dar trigo y cuando hablamos del ejercicio del poder, de la toma de decisiones, del control del gasto público, de presupuestos y su ejecución, se abren una serie de expectativas y obstáculos que desde la atalaya del no gobierno parecen franqueables, mientras que si buscas el equilibrio, la coherencia y el contentar al máximo de ciudadanos y que los efectos colaterales sean leves, la cosa cambia de forma ostensible. Es más, no tiene nada que ver lo uno con lo otro. Les trato de ilustrar con algunos ejemplos, de todos los partidos, para evitar los malos entendidos que estos casos se suscitan y alejar a aquellos que entienden el análisis crítico de la actualidad como un ataque a los intereses que representan.

Nuestro primer protagonista es el PSOE y su defensa a ultranza, ahora, de un nuevo tren con Madrid, más rápido, más cómodo y, sobre todo, accesible para discapacitados. Olvidan con celeridad que hace tan sólo cuatro años y medio que ellos ejercían el Gobierno de España y nunca pusieron una traviesa en la línea ferroviaria con Madrid que acelerara el tiempo de viaje y, ni mucho menos, se plantearon la accesibilidad del Talgo. Bien es cierto que hubo otras actuaciones positivas como las obras del AVE con Madrid, ahora olvidadas.

El segundo en el podium, aunque no necesariamente debe ser por este orden, es el Partido Popular. Una legislatura entera, cuatro años y otra fallida de seis meses, no han sido suficientes para avanzar en proyectos tan básicos como el AVE con Murcia, aunque sus diputados -ahí están las hemerotecas- eran duros, ácidos y extremadamente críticos con la debilidad y la lentitud que mostraban los socialistas cuando gobernaban.  Nuestro próximo protagonista es Ciudadanos y su presencia en el Gobierno municipal de la capital. Admiro la capacidad de trabajo del grupo de concejales de esta fuerza política, en especial la del edil Cazorla. Es hábil como pocos en estar arriba de la pirámide del protagonismo y a golpe de titular busca consolidar su fuerza política y, porque no, gobernar más pronto que tarde. Sin embargo, parece haber olvidado su época de gobierno, los retrasos y problemas en proyectos como el anillo museístico de la ciudad y errores tan brutales como el casi medio millón de euros que se gastó en la famosa Faluca, para que hoy, un decenio después, esté en la rotonda del Auditorio, en no buen estado, sin que haya servido para más cosas que la pompa y el boato que entonces se dio el concejal. Un lustre que no le sirvió para seguir en el gobierno municipal, aunque con el paso del tiempo regresa con la misma intensidad de entonces, aunque pongo en duda, como en el resto, que sean capaces de ejercer igual en la oposición que en el gobierno.

El teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 6 de junio de 2016 a las 12:20

Hay cosas que no se deben perder. La provincia cuenta con eventos de primer nivel, actividades o seminarios que ya forman parte de nuestro entorno. Están incorporados al paisaje y aunque no los percibimos, si debemos valorarlos en su justa medida, siempre al alza, y luchar porque permanezcan entre nosotros, crezcan y se consoliden como referentes de una tierra noble como es Almería.
Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro celebran una nueva edición más fuertes y consolidadas que nunca, gracias al trabajo innegable de las administraciones, especialmente la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la capital, con la colaboración inestimable de la Diputación y otros municipios de la provincia, que han sabido ver a tiempo la importancia de un evento de este calibre y calado social.
Atrás quedan los años en los que la enorme obra que nos dejó como herencia Antonio Serrano corría serio riesgo de perecer por la inacción de unos pocos, la falta de compromiso de otros tantos y las envidias y rencillas de aquellos que no sabían valorar lo que tenían entre manos.
Por fortuna es agua pasada, aunque siempre es bueno recordar los errores para tratar de evitarlos. Este año se avanza un paso más y podemos disponer de las mejores representaciones en el mejor marco, que no es otro que La Alcazaba de Almería. El empeño del delegado de Cultura, Alfredo Valdivia, un enamorado del teatro clásico y el compromiso de la Consejería, van a suponer, esperemos que para siempre, un salto cualitativo en unas Jornadas que siempre han tratado de codearse en importancia con las de Almagro y que, por unas cosas u otras, siempre la meta era inalcanzable.
Carlos Góngora, director, es también un elemento clave en la apuesta que los almerienses y amantes del teatro clásico van a poder disfrutar hasta el 11 de julio. Hombre con experiencia y conocedor de lo que el Siglo de Oro significa para esta provincia, ha puesto toda la carne en el asador para avanzar en la senda de la consolidación, en el camino del prestigio y en el pedestal del éxito.
Les decía al inicio de la importancia para esta tierra de eventos como este, el Festival de Teatro de El Ejido, las jornadas de Música Barroca y Renacentista de Vélez Blanco o el Festival de Cortometrajes. Todos ellos conforman una pléyade de propuestas culturales para esta provincia que la ennoblecen, acrecientan nuestro prestigio y nos proyectan al exterior en positivo, que tan faltos estamos de ello. Bastante la imagen de esta tierra se vende en negativo para desperdiciar oportunidades de oro para situarnos como opción preferente en la celebración de festivales, jornadas o seminarios. Sería imperdonable que aquellos que tienen la opción de proyectar se alejen del objetivo, atendiendo a intereses espúreos, políticos o inconfesables.

Regenerar, regenerar y regenerar

Antonio Lao | 30 de mayo de 2016 a las 18:39

Pretender devolver a la política el prestigio que tuvo durante la Transición pasa por la regeneración, no del sistema, que se ha demostrado que funciona, si no por los resortes que lo mantienen en pie. No digo que el que “la hace que la pague, pero casi”. Viene esto a colación de lo que se producía hace unos días en el Ayuntamiento de Cantoria. Un pueblo “castigado” por la incapacidad, la opacidad, el compadreo y la ineficacia de su alcaldes prácticamente desde el alumbramiento de la democracia.
La fuerza de los votos sacó del Ayuntamiento en en las últimas elecciones al Partido Popular, muy castigado por la gestión de un alcalde, Pedro Llamas, inhabilitado por la Justicia. Los socialistas se las prometían felices y sus gestores no tuvieron mejor idea que situar de candidato a un vecino que había sido detenido por la Guardia Civil en posesión de una papelina de cocaína y en la puerta de un club de alterne. La noticia, que alcanzó las portadas de los periódicos nacionales, les llevó a cambiar de candidato. Ni cortos ni perezosos, sin encomendarse a Dios ni al diablo, lo sacaron de la lista y auparon, con un par, a su mujer al primer puesto de la candidatura.
Aún así ganaron las elecciones y parecía que todo caminaba por la senda establecida, retomando poco a poco la normalidad y abriendo las puertas del Ayuntamiento a los vecinos, que para eso son los protagonistas, y levantando las alfombras de tantos años de opacidad, oscurantismo y “ordeno y mando”, al que habían acostumbrado a los que allí habitan, sin que muchos se atrevieran, por miedo muchas veces, por desidia otras, a levantar la voz.
Pero los días de vino y rosas tenían fecha de caducidad. Aquellos que tanto denunciaron y criticaron a Pedro Llamas, y con razón, nada más llegar al gobierno municipal retoman pronto los mismos vicios y, si me apuran acrecentados. Y si no cómo explican que la alcaldesa, una de las primeras decisiones que toma sea tener de asesor a su marido. Sí, a su marido, aquel que iba para candidato y que tuvo que salir por la puerta de atrás,poco menos que diciendo “fu”, como los gatos.
Pero no contentos con ello, en el último pleno celebrado por el Ayuntamiento tuvo que ser desalojado por la alcaldesa, su mujer, por llamar “gilipollas” (textual) al portavoz de la oposición. Entenderán que la credibilidad de los políticos, de unos y de otros, de los que estuvieron y de los que llegan, no está más arriba de la suela de un zapato. La regeneración de la que se les llena la boca de forma permanente, mucho me temo que en casos como este parece poco probable. ¡Ahh!, no crean que el Partido Socialista ha tomado cartas en el asunto, ha abierto expediente o ha presionado para que deje de ser asesor. No ha abierto la boca, como tampoco lo hizo cuando lo eligió como cabeza de lista.

Voluntad de liderazgo

Antonio Lao | 23 de mayo de 2016 a las 12:23

Eduardo Baamonde ya es el nuevo presidente de Cajamar. Este ingeniero agrónomo y director general de Cooperativas Agro-Alimentarias hasta hace unos meses tiene ante sí uno de los mayores retos que afronta la caja almeriense en los próximos años: la unión de todas las rurales de España, en un mundo muy competitivo y en el que el modelo de negocio cooperativo busca su hueco.
El presidente de Cajamar afronta el reto con la claridad que da la experiencia, con la voluntad de una entidad con vocación de liderazgo, desde que abrió su primera oficina hace cuarenta años, y alejado de la soberbia y del afán de monopolio en el que algunos de sus competidores lo quieren situar.
El Grupo Cajamar tiene voluntad de liderazgo, sí, pero desde el convencimiento de que el modelo de banca cooperativa que propugnan y defienden está a la vanguardia de lo que un país como este necesita y en línea con la que gestiona amplias cuotas de mercado en otros países, plenamente competitiva e integrada en la economía global. Estas palabras de Baamonde son toda una declaración de intenciones para el proceso abierto que se avecina y que, con seguridad, acabará cristalizando en los próximos años.
En el mundo global en el que nos movemos, no parece que tenga mucho sentido la individualidad. Se me antoja básico y vital la alianza de grupos europeos similares en la defensa del cooperativismo de crédito, un modelo que tiene su espacio y en el que una provincia como la nuestra ha sido fundamental para el desarrollo experimentado en las últimas cuatro décadas. Hoy no se puede ir de Llanero Solitario por el mundo. Al contrario, es necesario reforzar el peso político de crédito corporativo ante Europa, en el nuevo escenario de la unión bancaria europea, dejando a un lado individualismos y las aventuras en solitario que siempre tienen fecha de caducidad.
Y en eso Cajamar ha sido un lider sólido desde su nacimiento. Un lider que no debe olvidar nunca sus raíces, la cercanía y el asesoramiento individual de sus clientes. Un criterio que le ha hecho superar de lejos el 50% de cuota de mercado en la provincia, lo que es visto por sus competidores como un hecho extraordinario y que, a buen seguro, acabará siendo estudiado en las universidades como algo único e irrepetible.
Todo ello desde la humildad, desde el trato preferente con aquellos que forman el mundo cooperativo y el agro, en la seguridad de que en el cara a cara, en el regate corto y en la cercanía al terruño está el éxito que ha permitido que hoy, cuarenta años después, el sueño de pioneros como Juan del Águila, se haya convertido en la punta de lanza de una provincia que se muestra al mundo segura, con lustre, esplendor y con vocación de liderazgo.

Almería, provincia de cuneros

Antonio Lao | 16 de mayo de 2016 a las 19:08

La nula fuerza que los órganos provinciales de los distintos partidos políticos tienen en esta provincia la ha hecho vulnerable al aterrizaje frecuente de candidatos cuneros. La llegada del exgeneral Julio Rodríguez, como cabeza de cartel de Podemos por esta tierra, nos es más que un punto y seguido en una larga lista que comenzara allá por la primera legislatura y que se ha ido repitiendo, sin pausa, en cada una de las elecciones que se han celebrado, ya sean al Congreso, Senado e, incluso, al Parlamento de Andalucía. Y es que, tal que al perro flaco todo se le vuelven pulgas, a los organigramas de los partidos provinciales, débiles, conniventes y en muchos casos acongojados, cuando suena el teléfono y los llaman de sus direcciones nacionales bajan la cabeza, miran para otro lado y “tragan” con lo que les dictan sus superiores sin rechistar. Pocos han tenido la valentía de la coordinadora provincial de Izquierda Unida, Rosalía Martín, capaz de decir lo que piensa, sin subterfugios ni palabras huecas, sobre el aterrizaje del exgeneral. De nada le va a servir en la política de hechos consumados que practica el partido de Pablo Iglesias, pero ahí queda. No entraré en su comparación con el entrañable mono Amedio de Marco, -original, distinta, y viral, (objetivo logrado)-, aunque tiene más razón que una santa en todas y cada una de sus apreciaciones. Pero hasta ahora nunca ha habido una contestación y un rechazo tan claro a la llegada de cuneros como candidatos por esta provincia. Se calló, por ejemplo, el secretario general de los socialistas almerienses, José Antonio Amate, cuando el PSOE decidió que Juan de Dios Ramírez Heredia debía ir por esta tierra. Tampoco dijo nada cuando le colocaron a la que luego fue ministra, Cristina Narbona, y le introdujeron con el mismo calzador en la candidatura de las andaluzas al que fuera consejero de Agricultura, Miguel Manaute.
En el PP también callan y otorgan. No tienen más remedio. Y a las pruebas me remito. El actual cabeza de lista al Congreso y portavoz del grupo parlamentario, ya integrado en el paisaje y almeriense de adopción, Rafael Hernando, llegó rebotado de Guadalajara donde le enseñaron la puerta de salida. Y lo mismo ocurrió con Javier Arenas, en las últimas legislaturas andaluzas, en las que encabezó o fue número dos de la lista, con el beneplácito y el aplauso de la dirección provincial. Y es que no hay nada como el aterrizaje de un cunero para hacer méritos ante el órgano superior del partido, en la creencia de que alcanzarán prebendas que nunca llegan. Lo de las candidaturas en listas cerradas, con dedazo o con nombramiento revestido de democracia en esta provincia, es una constante tan habitual y se hace con tanto descaro, que pocos se sorprenden. Pero el 26J, con los ojos más abiertos, los votantes tendrán la última palabra. ¿Los cuneros nos aportan algo? Creo, con sinceridad, que nada.

La vieja estación de Renfe

Antonio Lao | 9 de mayo de 2016 a las 13:55

La estación de Renfe se deteriora al mismo ritmo que el tren, como medio de transporte en esta provincia, tiene fecha de caducidad o en la misma medida que las palomas colonizan el cuerpo central en el que se vendían los billetes y hacía de sala de espera. El edificio, Bien de Interés Cultural, representó el orgullo de la Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España, según se recoge en Ferropedia, que abanderaba su estación como símbolo de modernidad de finales del siglo XIX en el que, por fin, contemplarían la llegada de este novedoso transporte conocido por “ferrocarril”. La compañía francesa “Compagnie de Fives-Lille”, diseñó, en 1892, el cuerpo central de estructura de hierro y amplias cristaleras de vidrio en el que destaca el carácter representativo y moderno del edificio, cuyas proporciones arquitectónicas, así como la combinación del hierro y de los ladrillos decorativos, recuerdan mucho los hermosos modelos admirados en Francia en la Exposición Universal de 1889 y cuyo arco monumental dota a esta estación de un sello digno de la importancia del camino de hierro de Linares a Almería. En la fachada principal, una placa deja constancia del arquitecto autor del proyecto, el francés L. Farge, vinculado a la citada compañía.
No es posible catalogar esta estación con un único estilo:historicista en cuanto a la decoración en algunas partes del cuerpo central, ecléctico historicista más o menos barroquizante en los cuerpos laterales y mudejarista por sus ladrillos vistos y barandillas. Los elementos decorativos, se multiplican tanto en el interior como en el exterior. En la fachada principal se repite en azulejos la “A” de Almería con el grafismo típico vasco de txapela, como aporte de los artesanos que participaron. Un reloj en labor de hierro destaca sobre la cristalera central y, dentro, se eleva el mural cerámico de Francisco Cañadas (Almería 1928) que refleja el presente (primer término), pasado (plano intermedio) y futuro (convoy sobre el viaducto en el fondo) del ferrocarril en Almería, mediante escenas vinculadas a los viajeros y paisajes ferroviarios típicamente almerienses, todo ello adornado por piedras naturales y vidrios pintados en teselas irregulares para dar movilidad a la obra. El edificio fue concluido en 1893, pero no entraría en uso hasta la inauguración del tramo Almería-Guadix, el 23 de julio de 1895. La estación se vio afectada por la Guerra Civil, la balaustrada de ladrillos que contornea el remate superior debió ser reconstruida tras el bombardeo de la aviación alemana. Debajo de la estación se improvisaron dos refugios antiaéreos, quedando al descubierto sus entradas durante la remodelación de 1988 – 1991. Con cargo al Plan de Modernización y Equipamiento de Estaciones, se consiguieron restaurar estos casi 600 m² de superficie construida. Todo ello ahora está cerrado y abandonado. Una pena.

Viajar en tren a Sevilla y la reivindicación recurrente

Antonio Lao | 3 de mayo de 2016 a las 17:39

No voy a ser yo quien critique o trate de deslegitimar la reivindicación político-asociativo-sindical que hace unos días protagonizaron los almerienses con el viaje en tren a Sevilla, tratando de hacer ruido sobre las carencias de un servicio arcaico, trasnochado y decimonónico. Claro que no. Al contrario, entiendo como positivas acciones de este tipo, capaces de remover conciencias y crear en la sociedad y en aquellos que nos gobiernan la necesidad de una realidad que padecemos desde tiempos inmemoriales y, mucho me temo, que así va a seguir siendo todavía durante muchos años. Lo que si pongo en duda y me cuestiono es este Guadiana permanente en el que nos movemos en materia de protesta ferroviaria. Lo digo porque, lamentablemente, pasamos de la ebullición y la efervescencia que nos provocan a todos acciones de este tipo, al más profundo de los olvidos y hasta la próxima. Lamento que padezcamos del “síndrome de la arrancada de caballo y parada de burro” en un tema tan principal como son las comunicaciones para la provincia de Almería. Echo la vista atrás y paso las hojas de la hemeroteca, miro las portadas de los periódicos de los años ochenta y me encuentro, ¡sorpresa! las mismas necesidades, las mismas reivindicaciones y los mismos titulares de forma recurrente, cada cierto tiempo, tal que el río Guadiana aparece y desaparece en su discurrir hacia el Oceano Atlántico. Echo de menos un planteamiento serio, eficaz, contundente, global y aglutinador de todos, sin excepciones, para mantener en el tiempo la fuerza de la reivindicación, la constancia de la crítica, el llanto dolorido de la necesidad y la lucha de aquellos a los que la razón les asiste.
¿Qué logramos con el viaje festivo a Sevilla? ¿Qué nos aporta la visita al Parlamento de Andalucía? ¿Que nos puede ofrecer la mano tendida de la presidenta de la Junta a sus cargos de Almería, mientras la veneran con la admiración de un súbdito a su Rey? ¿Dónde está la acción hacia aquel que tiene que resolver el problema?, el Gobierno de España. Preguntas sin respuesta o si la tienen tibias y descafeinadas, pues el síndrome de esquina que siempre nos ha consumido no nos deja desperezarnos, levantarnos y mirar de frente a aquellos que permiten que hoy, en mayo de 2016, todavía se tarden siete horas en viajar a Madrid y otras tantas a Sevilla. No me extraña, por tanto, que la ocupación de los trenes sea tan escasa como el alpiste en una jaula de jilgueros hambrientos. Con la indignación de una situación irresponsable y con la serenidad que la distancia debe provocar en el análisis, dejar claro que el hecho de trasbordar por las obras del AVE en Granada no es más que un hecho coyuntural, que finalizará con la llegada de la alta velocidad a la capital de la Alhambra. No nos quejemos por todo, que no es caso.

Uso y abuso del agua

Antonio Lao | 25 de abril de 2016 a las 12:14

No es la primera vez y seguro que no será la última. Los regantes de la Comarca de Los Vélez y los del Bajo Andarax, denuncian las prácticas no habituales, -desconozco si ilícitas o no-, que vienen padeciendo en los últimos años y que llevan a la esquilmación de los recursos y a un reparto del líquido elemento que no contenta a nadie y disgusta a casi todos.
Vayamos por partes. En la comarca de Los Vélez, la puesta en regadío de 500 hectáreas en la zona alta del término de Vélez Blanco se ha notado y mucho en el caudal habitual de los barrancos que surten de agua a esta localidad y a sus vecinos de Vélez Rubio. Tanto es así que se ha pasado de más de 130 litros por segundo a unos pírricos 35. Incluso, algunas de las fuentes habituales del pueblo han dejado de manar.
Sabemos, nadie lo pone en duda, que la última década no ha sido especialmente lluviosa. Al contrario, la sequía atenaza cultivos y pone en riesgo la supervivencia de muchos pueblos como tales, si nadie lo remedia. Pero eso no es obvice para confirmar que los acuíferos se están sobreexplotando con cultivos intensivos y que nadie parece hacer nada por conjugar desarrollo con preservación de la naturaleza.
En el Bajo Andarax la guerra por el agua es similar. Falta líquido elemento para riego y ha sido el propio alcalde el que ha levantando la voz de alarma ante el riesgo, cierto, de que el bosque de naranjos que hace de barrera del desierto de Tabernas se seque si no hay agua para regarlos y ya empieza a escasear
La política de la administración en cuanto a la concesión de sondeos para riego se me antoja en los últimos años arbitraria y poco exigente. Han sido tantos los que se han realizado y tanta el agua que se extrae de ellos, tratando de resolver un problema cierto de escasez, que parece volverse en contra. Fuentes, barrancos y canales han visto como su caudal disminuía en muchos casos y en otros tantos, incluso, se han secado. El abandono de tierras y la despoblación de muchos núcleos urbanos ha sido tan elevada en este tiempo, que son pocos los que han alzado la voz para denunciarlo. Pero si es patente que la sequía extrema se desplaza y se distribuye por la geografía provincial de manera evidente, alterando habitats y poblaciones arbóreas y faunísticas, que jamás volverán a ser las mismas.
Gran parte, dicen los expertos, achacable al cambio climático y a la disminución de precipitaciones que se ha padecido desde hace medio siglo. Razón no les falta. Pero estarán ustedes conmigo en que la mano del hombre no ha sido todo lo “pulcra”, por poner un calificativo, que cabría esperar. Creemos que la naturaleza al final acaba reparando cualquier daño y mucho me temo que en casos flagrantes no va a ser posible. El problema está en manos de la administración. Hagan algo, antes de que sea tarde.