Albox, hacia la ingobernabilidad

Antonio Lao | 1 de agosto de 2016 a las 12:47

Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, señor”. El drama de Lope de Vega, ante el que todavía hoy nadie permanece impasible cuando lo ve, tiene puntos de semejanza con lo vivido en Albox desde la salida de la alcaldía de José García hace ya casi una legislatura. El procesamiento del primer edil que dimitió “por motivos personales” es un suma y sigue en un cúmulo de despropósitos que se han unido a lo largo de los años y que difícilmente tienen parangón en cualquier otro municipio español en la era democrática. Francisco Granero, último alcalde del PP del pueblo, rebotado del PSOE, acumuló durante su gestión tantos deméritos que la izquierda volvió al poder en este pueblo del Almanzora por la puerta grande, de la mano de José García. Un alcalde joven, no viciado, que abrió una nueva etapa en la localidad de esperanza que ahora, unos años después, se ha truncado en la mayor de las pesadillas para los vecinos y para los socialistas. Su procesamiento, conocido estas semanas, se suma a una cadena de despropósitos, de una gestión opaca y, sobre todo, del entendimiento de que la mayoría absoluta es sinónimo de “porque yo lo digo”, regla no escrita de la soberbia, el descaro y el despotismo.
Pepe García se fue antes de que lo echaran y llegó Rogelio Luis Mena. Un político curtido en mil batallas, con capacidad de liderazgo, pero al que las formas lo perdieron. No supo, no quiso o no pudo gestionar lo que recibía de sus vecinos en forma de mayoría absoluta con criterio, política de puertas abiertas y gestión amable. Al contrario, se instaló en el consabido “ordeno y mando” y la oposición le buscó las vueltas hasta lograr su inhabilitación como primer edil.
Y es aquí donde entra la falta de planificación de la dirección socialista. No se entiende como los servicios jurídicos no alertaron de lo que ahora ha sucedido: la inhabilitación de la nueva edil. Todo se hubiera solucionado eligiendo al concejal que entraba en lugar de Rogelio Mena, sí elegido en la lista del PSOE y sin haber pasado por otro grupo político para esquivar no se yo que imagen pública del partido en el pueblo, ya deteriorada hasta la extenuación. Tres alcaldes en un año, un nuevo equipo que va a tener imposible ejercer su trabajo y sin asunción de responsabilidades por parte de los culpables del desaguisado. Y aún así algunos y algunas se atreven a culpar al de enfrente de la suma de despropósitos, del conglomerado del absurdo en el que nos han envuelto durante años y, lo que es más grave, usurpando y decepcionando la voluntad del pueblo que se mostró clara y diáfana en las urnas hace algo más de un año. Pero no se equivoquen, en las próximas elecciones, tanta ignominia les pasará la correspondiente factura en forma de olvido y castigo. No es para menos.

Ausencia de autocrítica

Antonio Lao | 26 de julio de 2016 a las 12:57

Las elecciones generales han pasado y los resultados están ahí: el Partido Popular ha ganado con holgura en la provincia de Almería y los demás (Unidos-Podemos, PSOE y Ciudadanos) han mordido el polvo. Lo demás, y quien piense otra cosa, son ganas de poner paños calientes a unas cifras incontestables y que dejan tocado a más de uno, a la espera de que escampe o de congresos a la vuelta de la esquina que dicten sentencia.
Dejando claro quiénes han ganado y los que no, el día después de la votación se produce el curioso análisis de los líderes de los diferentes partidos, un análisis que jamás es de asunción de responsabilidades y mucho menos de culpas. En todo caso, he escuchado algún que otro adjetivo calificativo, del tipo“si, pero no” que decía el futbolista Raúl González Blanco , que viene a ser poco menos que no advertir nada o hacer un Rajoy, por aquello de su famoso discurso de la noche electoral.
Los ciudadanos han sido transparentes. Todo lo contrario que en las encuestas. En la actualidad declarar que se vota al PSOE o al PP es un ejercicio de equilibrismo al que muchos no se someten, ora por vergüenza, ora porque son partidos viejos, ora porque avanzar en la línea de la apertura es sólo para casos de extrema necesidad. Sin embargo, sí estaba claro que una gran parte de la población no opta por aventuras que nadie sabe a donde conducen y, mucho menos, por ideologías en las que hoy se es blanco, mañana se apuesta por el negro y a la hora de actuar nada les impide ser una mezcla de ambos colores.
Sorprende, sin embargo, que elección tras elección los perdedores hablen de realizar profundas reflexiones, que no van más allá de palabras huecas y vacías, a esperar que el diluvio pare, acurrucarse en el sillón y, si es posible, ponerle cinturón de seguridad para que nadie te mueva ni una micra del espacio que ocupas. Pero hay hechos incontestables que el PSOE, por ejemplo, debe abordar más pronto que tarde. Tienen un serio problema en las grandes ciudades y mientras esa tendencia no cambie no serán alternativa de nada. Se han visto sobrepasados con premeditación y alevosía en El Ejido, Roquetas y Almería capital. Les han pasado a cuchillo en los pueblos medianos y sólo mantienen feudos tradicionale,s cuya suma de votos es poco menos que anecdótica. En Ciudadanos han pecado de hiperliderazgo, de mirarse en exceso el ombligo y de carencia de implantación en la provincia. Y Unidos-Podemos ha sido todo menos Unidos. La izquierda tradicional no ha acudido a las urnas y fue la propia coordinadora provincial la que sentenció el asiento del Jemad, Julio Rodríguez, con “mono Amedio” inicial. Lo lanzó al estrellato, para mal, a un protagonista que ya venía rebotado de Zaragoza. A partir de aquí, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y sólo para crédulos.

Castillos y fortalezas de la provincia

Antonio Lao | 18 de julio de 2016 a las 13:00

Diario de Almería tiene una innegable vocación provincial. Además de trabajar por y para Almería, insiste en la cohesión de Almería como elemento capital; abunda en la solidaridad interprovincial y trata de dar a conocer todo lo que acontece en cada rincón de esta tierra, entendiendo que la información local es la base sobre la que se asientan sus principios básicos. Todos ellos son argumentos que forman parte de nuestro ADN natural. Y en esa tarea nos enfrascamos hace ya casi nueve años, cuando salimos a la calle por primera vez, y en ese afán seguimos trabajando, con la misma fuerza del primer día, el mismo interés común y, sobre todo, en la búsqueda de los elementos comunes que nos hacen más fuertes como provincia.
En esa dinámica capitalizadora presentamos el próximo jueves uno de los proyectos más ambiciosos en los que nos hemos embarcado. Casi 250 páginas a todo color recogen los “Castillos, las defensas, lugares y nombres propios de la provincia”. Un trabajo elaborado por el cronista Antonio Sevillano, y que supone poner a disposición de los almerienses un recorrido por todos y cada uno de los pueblos de la provincia y sus lugares de interés. Para que ustedes se hagan una idea: conocerán los entresijos de La Alcazaba o la Catedral de Almería, la torre de los Perdigones de Adra, el castillo de Vélez Blanco o Gérgal o el monumento funerario de Abla.
Estos son sólo algunos de los lugares con los que el lector podrá deleitarse, a la vez que conocer su historia, los hechos más relevantes que allí ocurrieron y cómo visitarlos, por poner un ejemplo.
Un trabajo excepcional, para enmarcar y guardar, que no hubiera sido posible sin la colaboración inestimable de la gran mayoría de los ayuntamientos de la provincia, la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía, además de una parte importante de las empresas de esta tierra que, desde el inicio de nuestra andadura como periódico, nos han acompañado de forma fiel e inseparable. Un matrimonio perfecto, por el que les damos las gracias y que hoy significa que Diario de Almería sea el periódico de referencia en esta provincia.
La andadura iniciada con Diario del Milenio con la gala que celebramos hace dos años en La Alcazaba, monumento emblemático de la provincia y que supuso el encuentro de todos ustedes que nos leen a diario con nosotros, con los periodistas que cada día tratamos de contarles lo que acontece aquí, en Andalucía, en España y en el mundo, tiene así continuación.
Les hablaba al principio de la vocación provincial del Diario de Almería y concluyo con el mismo argumento, entendiendo que si somos capaces de continuar en la línea de colaboración, información y compromiso, el tiempo logrará que la vinculación que hoy se ha establecido entre ustedes y nosotros sea inseparable, incombustible y permanente. Gracias a todos.

Una de postureo político con el AVE

Antonio Lao | 11 de julio de 2016 a las 11:29

E L tren AVE que un día nos debe unir con Murcia y Madrid ha sido durante la legislatura el tema más recurrente de toda la fauna política que habita en la provincia y la que nos visita. El Gobierno de Mariano Rajoy comenzó con unos presupuestos en los que, en teoría, la inversión en esta magna obra continuaba, aunque la realidad fue comprobar como los operarios tapiaban los túneles construidos, a la espera de tiempos mejores.
Cuatro años y medio han pasado desde entonces y no ha habido mes en los que los trabajos de esta crucial vía de comunicación para la provincia no hayan ascendido al primer plano de la actualidad, ora por un anuncio de obras inmediatas, ora por una crítica de la oposición, ora por la débil presión de la sociedad almeriense, reivindicando la necesidad de continuar con las obras suspendidas y paralizadas.
Lo único cierto a lo largo de los meses es que hemos vivido un tiempo de posturéo, en el que las palabras han estado mas huecas y vacías que nunca, en un intento claro de confundir a los ciudadanos y de darles la carnaza necesaria, ante el impedimento cierto de ver las máquinas trabajando en el tajo.
Entre retirada de tortugas y expropiaciones nos hemos movido estos meses, sin ver jamás el final de la controversia ni tampoco, claro está, un ejercicio cierto de credibilidad, seriedad y compromiso por parte de ninguno de los actores de ese serial venezolano que nos atribula, nos avergüenza y nos eleva al culmen de la indecencia política con los que aquí habitamos. Aquí cada uno llega, cuenta su historia, suelta su perolata, sus buenas palabras, su reivindicación, más o menos acalorada, y se marcha tras las pertinentes fotografías, sus ruedas de prensa, sus comunicados oficiales y sus reuniones de rigor. Postureo y más postureo, juego y más juego, con la justa reivindicación de una sociedad, la almeriense, cansada de oír siempre a los mismos, con las mismas promesas, que jamás llegan a cumplirse, más allá de planteamientos lastimeros, críticas al adversario y flores de la acción propia. Todavía, por más que se insiste, no hemos logrado de nadie, ni de los que gobiernan ni de los que ejercen la oposición, un compromiso cierto de fechas, inversiones y obras que acaben con esta feria de vanidades, este circo meditático, más propio de una república bananera que de un Estado consolidado, serio y riguroso como el que nos dimos todos hace ya casi 40 años.
Lo peor, para concluir, es que esto no ha acabado. Seguirán viajando a esta provincia con las alforjas llenas de promesas que no van a cumplir, de propuestas que depositarán en un saco roto y hasta la próxima. Los almerienses, al parecer, lo soportamos todo con nuestro habitual estoicismo, con nuestra particular socarronería y con el hartazgo silencioso del que hacemos gala y que nos caracteriza. Sea.

Ara Malikian, entre picos y jamón ibérico

Antonio Lao | 4 de julio de 2016 a las 11:45

Ara Malikian, el violinista libanés afincado en España desde hace quince años, es a Almería lo que el cañillo a la Puerta de Purchena. Unidos por siempre, en una relación perfecta y sin fisuras desde casi que llegó a este país. Hace unos días, fiel a sus dos o tres visitas anuales, el genio de la interpretación y del monólogo desplegó toda su fuerza en el Maestro Padilla durante dos días con el espectáculo, “15”, que conmemora su llegada a la península.
Lleno absoluto en las dos funciones, con el cartel de no hay entradas. El Auditorio se apaga. Silencio sepulcral. Niebla de atrezzo. Cuatro largos globos blancos, alargados y vacíos. No se oye ni una mosca. Y entonces, desde el puesto de control de luz y sonido, suena el violín de Ara. Pequeños acordes que captan la atención del público. Aún más silencio. Es el violinista y su violín. Con paso cadencioso se acerca a un escenario en el que poco a poco progresan sus compañeros con ritmos étnicos. Los punteos iniciales dan paso a una mezcla infernal y hermosa, en la que destacan los dos percusionistas, un violonchelo, un contrabajo, una viola y un segundo violín, que se funde con Malikian en una cadencia tan interminable, como preñada de imaginación.
“15” es algo más que el número de años que el genio de origen armenio lleva en España. Es la mezcla casi perfecta de la música clásica con la música actual de los grandes como Led Zeppellin o David Bowie o Radioheat. Él lo llama jamón ibérico, en un guiño a la delicatessen que le hizo permanecer en nuestro país. Pero en las dos horas y media largas de concierto intercala lo que define como picos, esos panecillos “que se asemejan a la comida de gatos”, que los españoles mezclan con el ibérico “que tanto me sorprende, pero que yo ya hago también”. Picos de enorme fantasía, creaciones suyas como “El vals de Kayro”, nombre de su hijo o el homenaje al genocidido armenio, en el que murieron más de un millón y medio de compatriotas, entre otros sus abuelos. El ritmo de la música es capaz de hacer manar las lágrimas de los espectadores, mientras el violinista, subido a un taburete del que fluye una luz blanca, rasga con maestría las cuerdas del instrumento. La fuerza del genio lo envuelve todo, logrando crear un misticismo inigualable y una sensación de rabia, impotencia, dolor y respeto.
No olvida, como no podía ser de otro modo a los clásicos españoles Falla y Sarasate, tampoco a Vivaldi y una adaptación de su inigualable Verano. Y para cerrar una versión del aria más famosa de Bach, ejecutada con enorme sensibilidad, otra vez mezclado entre el público. Pleno de satisfacción, agradecido por la simbiosis perfecta lograda,una vez más, con sus seguidores y exhausto por el esfuerzo desplegado sobre el escenario. Un hasta pronto, que no una despedida, porque Malikian y su genio siempre están en el Auditorio.

El futuro de la Feria

Antonio Lao | 27 de junio de 2016 a las 19:57

Cuando la Feria de 2015 acabó todos estaban de acuerdo en la necesidad de cambiar o modificar muchas cosas para, sobre todo, salvar la noche y el recién estrenado nuevo recinto. Ha pasado casi un año y, por fin, nos encontramos con un primer movimiento municipal que va por el buen camino: las casetas salen a concurso a mitad de precio, con el objetivo de buscar a los valientes que sean capaces de apostar por lo que es el santo y la seña de las fiestas en honor a la Virgen del Mar: la Feria de la noche.
Interesante apuesta municipal, sumada al cambio de lugar de los puestos de comida, que en agosto se podrán ver intercalados entre las atracciones, las casetas de la noche y las tradicionales, en un intento de dar vida a todo el recinto y acabar con la muerte paulatina que a lo largo de la noche van sufriendo los distintos lugares en los que se divide la Feria.
Cuando se inauguró el recinto, los entonces gestores municipales lo dividieron en compartimentos estancos, con la idea de que el ruido de las casetas disco no molestara a las tradicionales y los puestos de comida no fastidiaran a las familiares y así hasta un largo etcétera que, transcurridos los años, ha resultado nefasto y dañino para la actividad y el bullicio que se supone debe existir en una de las fiestas más abiertas y noctámbulas de cuantas se desarrollan en Andalucía.
El “caos organizado” parece ahora la puesta del Ayuntamiento de la capital, buscando que en todas las hectáreas en las que se instala la Feria haya siempre ciudadanos ávidos de consumir y participar. Qué estás en las de marcha y te da hambre, sales y te comes un bocata en una hamburguesería; qué tienes el niño en los coches de choque y tienes sed, te acercas a tomar unas cervezas y unos pinchos; qué sales del circo, y te apetece compartir con la familia una buena mesa en una tradicional, pues las tienes a mano. En definitiva, se busca facilitar el consumo, la permanencia en el ferial y, sobre todo, cambiar la tendencia de lo que veíamos en los últimos años y que amenazaba, lamentablemente, con acabar con una fiesta histórica, centenaria y única en el verano de la provincia.
La Feria es a la ciudad lo que el cañillo a la Puerta Purchena o La Alcazaba al casco histórico. Un evento singular, diferente, atractivo, con sabor a historia, aunque necesita renovarse en la misma medida que los tiempos cambian. El estancamiento sucedido en la última década debe quedar ahí para la historia, como ejemplo de lo que no se debe hacer. A partir de aquí aire nuevo, ideas renovadas, criterios economicistas, mantenimiento de las tradiciones y un empujón claro y decidido por lo que realmente importa: la noche. Lo demás son añadidos perfectos, básicos si me apuran, pero añadidos a lo que es la verdadera identidad de la Feria de la Virgen del Mar de la capital.

Riesgo cierto de legislatura perdida

Antonio Lao | 20 de junio de 2016 a las 13:40

Varios ayuntamientos de la provincia, en los que las urnas no dieron a ninguno de los partidos mayoría absoluta, corren un serio riesgo de tirar por la borda la legislatura. Es una predicción compleja, con todavía tres años por delante, sin todos los elementos por confirmar, pero transcurrido un año desde las elecciones municipales todos los indicios apuntan, si no hay nadie que lo remedie, a que el tiempo seguirá pasando y los problemas, muchos que padecen estos municipios, no alcanzarán a ser resueltos o, cuando menos a afrontarlos con rigurosidad, seriedad y decisión, y quedarán para mejor vida o tiempos de mayoría absoluta.
El primer caso, muy serio, es el de La Mojonera. Ninguna de las tres fuerzas representadas en el Ayuntamiento obutvo concejales suficientes como para gobernar con la serenidad que da la mayoría. Elegido un alcalde independiente, sólo transcurrió medio año para que la oposición se uniera para presentar una moción de censura. La expulsión del único concejal socialista de su partido truncó los planes previstos y ha dejado durante la legislatura al actual primer edil en minoría, con el rechazo permanente de aquellos que lo querían fuera del gobierno del consistorio. Las consecuencias no se han hecho esperar. No hay presupuesto. Se trabaja con las cuentas prorrogadas y, en vez de buscar soluciones a la deuda existente y a los problemas del pueblo, que son bastantes, un día sí y otro también la oposición busca hurgar en la idea de fastidiar al contrario con la bajada de sueldo y con denuncias que poco o nada tienen que ver con la resolución de las deficiencias municipales. Triste.
En la capital, el PP gobierna en minoría con el apoyo puntual de Ciudadanos. Transcurrido un año de las elecciones y con dos alcaldes, tuvimos la responsabilidad del partido naranja de aprobar las cuentas, no sin cientos de horas de reuniones y moldeo de unos presupuestos que corren serio riesgo de incumplirse. Los motivos no son otros que las constantes mociones que unos y otros llevan a los plenos, gran parte de postureo político, obviando en muchos casos el ejercicio del gobierno y estando más pendientes de la promoción personal que de consolidar un proyecto de ciudad. Riesgo cierto.
En Albox el PSOE ganó con mayoría las elecciones. La marcha por imputación del primer edil llevó a la alcaldía a una nueva alcaldesa. El abandono de las siglas por las que se presentó de forma temporal fue la excusa perfecta para que la oposición impugnara el nombramiento. ¿Creen ustedes que en el pueblo se habla de las necesidades que tienen los vecinos y como afrontarlas? La realidad es que no. La preocupación, una vez más, es como encontrar un resquicio que tumbe el gobierno para modificar lo elegido por los vecinos. Inquietante.

Oposición y gobierno

Antonio Lao | 13 de junio de 2016 a las 8:58

La facilidad con la que la oposición en cualquier administración ejerce su labor se torna compleja y difícil cuando acceden al Gobierno. Y es que no es lo mismo predicar que dar trigo y cuando hablamos del ejercicio del poder, de la toma de decisiones, del control del gasto público, de presupuestos y su ejecución, se abren una serie de expectativas y obstáculos que desde la atalaya del no gobierno parecen franqueables, mientras que si buscas el equilibrio, la coherencia y el contentar al máximo de ciudadanos y que los efectos colaterales sean leves, la cosa cambia de forma ostensible. Es más, no tiene nada que ver lo uno con lo otro. Les trato de ilustrar con algunos ejemplos, de todos los partidos, para evitar los malos entendidos que estos casos se suscitan y alejar a aquellos que entienden el análisis crítico de la actualidad como un ataque a los intereses que representan.

Nuestro primer protagonista es el PSOE y su defensa a ultranza, ahora, de un nuevo tren con Madrid, más rápido, más cómodo y, sobre todo, accesible para discapacitados. Olvidan con celeridad que hace tan sólo cuatro años y medio que ellos ejercían el Gobierno de España y nunca pusieron una traviesa en la línea ferroviaria con Madrid que acelerara el tiempo de viaje y, ni mucho menos, se plantearon la accesibilidad del Talgo. Bien es cierto que hubo otras actuaciones positivas como las obras del AVE con Madrid, ahora olvidadas.

El segundo en el podium, aunque no necesariamente debe ser por este orden, es el Partido Popular. Una legislatura entera, cuatro años y otra fallida de seis meses, no han sido suficientes para avanzar en proyectos tan básicos como el AVE con Murcia, aunque sus diputados -ahí están las hemerotecas- eran duros, ácidos y extremadamente críticos con la debilidad y la lentitud que mostraban los socialistas cuando gobernaban.  Nuestro próximo protagonista es Ciudadanos y su presencia en el Gobierno municipal de la capital. Admiro la capacidad de trabajo del grupo de concejales de esta fuerza política, en especial la del edil Cazorla. Es hábil como pocos en estar arriba de la pirámide del protagonismo y a golpe de titular busca consolidar su fuerza política y, porque no, gobernar más pronto que tarde. Sin embargo, parece haber olvidado su época de gobierno, los retrasos y problemas en proyectos como el anillo museístico de la ciudad y errores tan brutales como el casi medio millón de euros que se gastó en la famosa Faluca, para que hoy, un decenio después, esté en la rotonda del Auditorio, en no buen estado, sin que haya servido para más cosas que la pompa y el boato que entonces se dio el concejal. Un lustre que no le sirvió para seguir en el gobierno municipal, aunque con el paso del tiempo regresa con la misma intensidad de entonces, aunque pongo en duda, como en el resto, que sean capaces de ejercer igual en la oposición que en el gobierno.

El teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 6 de junio de 2016 a las 12:20

Hay cosas que no se deben perder. La provincia cuenta con eventos de primer nivel, actividades o seminarios que ya forman parte de nuestro entorno. Están incorporados al paisaje y aunque no los percibimos, si debemos valorarlos en su justa medida, siempre al alza, y luchar porque permanezcan entre nosotros, crezcan y se consoliden como referentes de una tierra noble como es Almería.
Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro celebran una nueva edición más fuertes y consolidadas que nunca, gracias al trabajo innegable de las administraciones, especialmente la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la capital, con la colaboración inestimable de la Diputación y otros municipios de la provincia, que han sabido ver a tiempo la importancia de un evento de este calibre y calado social.
Atrás quedan los años en los que la enorme obra que nos dejó como herencia Antonio Serrano corría serio riesgo de perecer por la inacción de unos pocos, la falta de compromiso de otros tantos y las envidias y rencillas de aquellos que no sabían valorar lo que tenían entre manos.
Por fortuna es agua pasada, aunque siempre es bueno recordar los errores para tratar de evitarlos. Este año se avanza un paso más y podemos disponer de las mejores representaciones en el mejor marco, que no es otro que La Alcazaba de Almería. El empeño del delegado de Cultura, Alfredo Valdivia, un enamorado del teatro clásico y el compromiso de la Consejería, van a suponer, esperemos que para siempre, un salto cualitativo en unas Jornadas que siempre han tratado de codearse en importancia con las de Almagro y que, por unas cosas u otras, siempre la meta era inalcanzable.
Carlos Góngora, director, es también un elemento clave en la apuesta que los almerienses y amantes del teatro clásico van a poder disfrutar hasta el 11 de julio. Hombre con experiencia y conocedor de lo que el Siglo de Oro significa para esta provincia, ha puesto toda la carne en el asador para avanzar en la senda de la consolidación, en el camino del prestigio y en el pedestal del éxito.
Les decía al inicio de la importancia para esta tierra de eventos como este, el Festival de Teatro de El Ejido, las jornadas de Música Barroca y Renacentista de Vélez Blanco o el Festival de Cortometrajes. Todos ellos conforman una pléyade de propuestas culturales para esta provincia que la ennoblecen, acrecientan nuestro prestigio y nos proyectan al exterior en positivo, que tan faltos estamos de ello. Bastante la imagen de esta tierra se vende en negativo para desperdiciar oportunidades de oro para situarnos como opción preferente en la celebración de festivales, jornadas o seminarios. Sería imperdonable que aquellos que tienen la opción de proyectar se alejen del objetivo, atendiendo a intereses espúreos, políticos o inconfesables.

Regenerar, regenerar y regenerar

Antonio Lao | 30 de mayo de 2016 a las 18:39

Pretender devolver a la política el prestigio que tuvo durante la Transición pasa por la regeneración, no del sistema, que se ha demostrado que funciona, si no por los resortes que lo mantienen en pie. No digo que el que “la hace que la pague, pero casi”. Viene esto a colación de lo que se producía hace unos días en el Ayuntamiento de Cantoria. Un pueblo “castigado” por la incapacidad, la opacidad, el compadreo y la ineficacia de su alcaldes prácticamente desde el alumbramiento de la democracia.
La fuerza de los votos sacó del Ayuntamiento en en las últimas elecciones al Partido Popular, muy castigado por la gestión de un alcalde, Pedro Llamas, inhabilitado por la Justicia. Los socialistas se las prometían felices y sus gestores no tuvieron mejor idea que situar de candidato a un vecino que había sido detenido por la Guardia Civil en posesión de una papelina de cocaína y en la puerta de un club de alterne. La noticia, que alcanzó las portadas de los periódicos nacionales, les llevó a cambiar de candidato. Ni cortos ni perezosos, sin encomendarse a Dios ni al diablo, lo sacaron de la lista y auparon, con un par, a su mujer al primer puesto de la candidatura.
Aún así ganaron las elecciones y parecía que todo caminaba por la senda establecida, retomando poco a poco la normalidad y abriendo las puertas del Ayuntamiento a los vecinos, que para eso son los protagonistas, y levantando las alfombras de tantos años de opacidad, oscurantismo y “ordeno y mando”, al que habían acostumbrado a los que allí habitan, sin que muchos se atrevieran, por miedo muchas veces, por desidia otras, a levantar la voz.
Pero los días de vino y rosas tenían fecha de caducidad. Aquellos que tanto denunciaron y criticaron a Pedro Llamas, y con razón, nada más llegar al gobierno municipal retoman pronto los mismos vicios y, si me apuran acrecentados. Y si no cómo explican que la alcaldesa, una de las primeras decisiones que toma sea tener de asesor a su marido. Sí, a su marido, aquel que iba para candidato y que tuvo que salir por la puerta de atrás,poco menos que diciendo “fu”, como los gatos.
Pero no contentos con ello, en el último pleno celebrado por el Ayuntamiento tuvo que ser desalojado por la alcaldesa, su mujer, por llamar “gilipollas” (textual) al portavoz de la oposición. Entenderán que la credibilidad de los políticos, de unos y de otros, de los que estuvieron y de los que llegan, no está más arriba de la suela de un zapato. La regeneración de la que se les llena la boca de forma permanente, mucho me temo que en casos como este parece poco probable. ¡Ahh!, no crean que el Partido Socialista ha tomado cartas en el asunto, ha abierto expediente o ha presionado para que deje de ser asesor. No ha abierto la boca, como tampoco lo hizo cuando lo eligió como cabeza de lista.