CHAPEAU: ELIGE DEL BOSQUE

Javier Mérida | 16 de octubre de 2013 a las 1:42

Venga mi primer aplauso al güenagente. Creé este abandonado blog para opinar de la selección española en la Eurocopa de 2008, aunque luego lo fui diversificando hasta dejarlo en el olvido por mi obligada profesionalidad con el Betis, el equipo al que sigo y por cuyos conocimientos este diario me invitó a incluir este espacio en su oferta.
En él he criticado a Vicente del Bosque, nada santo de mi devoción, siempre por conocimientos tácticos, pero al que alguna que otra vez alabé por su sapiencia para el manejo de los grupos de trabajo. Ítem más: echo de menos en él un ayudante que supla esa mácula del seleccionador que no pocas veces se ha revelado en momentos críticos de competiciones importantes. Porque además soy de los que piensa que un seleccionador debe ser más selector de personal y educador de grupos que entrenador.
Valga el paréntesis para elogiar la excelente gestión, combinando lo deportivo con lo humano, que le ha dado a la situación de Casillas en la selección. Quien porfía sabedor de que el madridista es el mejor portero que jamás vio, un servidor, no puede sino admirar que un entrenador al que en su día no le entró por los ojos, y hay que remontarse a cierta noche en Glasgow, hocicara ante la evidencia.
Pero el pretérito dio paso al presente. Y el marrón que le quitara a Del Bosque el bueno de Íker aquel glorioso mayo de 2002, no dio paso al rencor sino a todo lo contrario. ¿Entienden lo de buena gente? Probablemente, si César no se hubiese lesionado, el salmantino no sería hoy seleccionador. Casillas, incluso, declaró exageradamente que sin aquel mágico día su futuro podría haber acabado en Segunda División. Repasen los arcanos de la memoria.
Pero han caído tantas hojas de las calendas que todos hemos olvidado. Incluso Del Bosque. Y por eso, cuando otro técnico, por venganza personal, le ha creado un problema, y un tercero, o su entrenador de porteros, lo ha alargado por puro esnobismo, se ha visto en la necesidad, más bien en la obligación, de decidir por sí mismo.
Del Bosque, me guste a mí o no, es el seleccionador de España, y sólo está obligado a mirar por el bien de ésta. Ha mantenido a Casillas hasta que ha podido, aunque hoy pienso que hasta que ha querido. No hay rencor, mas al contrario. Sabe que es el mejor, pero aguarda un Mundial y no las tiene todas consigo: restan seis meses y no sabe la suerte que le aguarda al portero del Real Madrid. Y ahí le salió su inteligencia, su capacidad de director de grupos. Ante Bielorrusia, Valdés; contra Georgia, Íker. Y a partir de ahí, elige él, acaba con el debate en la prensa y lo que haga estará bien hecho. Si a Ancelotti y a su lacayo lo votan y el que los releve pone a Casillas, tendrá el trabajo hecho. Si no, hará lo mejor para España y le dará la titularidad a un portero que juega siempre, no a un suplente en su equipo. ¡Chapeau! Y que echen al italiano prontito, que España es mucha España…

El último recuerdo de Miki

Javier Mérida | 25 de junio de 2012 a las 10:20

Hace seis años murió mi padre y no fui capaz de verlo dentro del ataúd. En las fotos que guardo de él está riendo o sonriendo. Ésa es la imagen que se me aparece cuando lo recuerdo, casi a diario. Con mi abuela me ocurrió algo parecido. Y con Miki será similar. Tuve la fortuna de hacerle uno de los primeros reportajes, quizá el primero, cuando asomó junto a Isidoro, Israel, Fran No y Razak por la concentración de Nuevo Portil. Ya entonces advertí su madurez, su planta de hombre pese a su aparente fragilidad y sus 22 años. Se acababa de lesionar en el tobillo izquierdo y se iba a perder la pretemporada, pero él ya tenía ilusiones por ir a La Manga a la segunda parte y convencer a Mel. No logró lo primero, pero sí lo segundo. Y si Dios lo hubiera querido, hoy sería un gran futbolista.
Estar al pie del cañón también me hizo poder compartir con Miki diez minutos que me supieron a gloria. Fue en un inhóspito hotel de aeropuerto, a finales de octubre tras perder el Betis en Cornellà su sexto partido consecutivo. La charla, que derivó en la que sería su última entrevista, pequeña, coqueta y que siempre recordaré, la reproduzco aquí. Demuestra la fe de mi Miki, que aquí traduce en confianza en su equipo, la misma que luego tuvieron León Lasa, Miguel Guillén, Vlada Stosic y Rafael Gordillo en Pepe Mel, clave para que el Betis saliese de su crisis. Hoy no tengo ganas de escribir. Ahí la dejo, es su testamento:

“DE ÉSTA SALIMOS, SEGURO”
“Lo que ocurre es que lo sabe todo el mundo”, dice con una sonrisa que llena de optimismo a quien tiene la inmensa fortuna de pasar unos minutos charlando con Miki Roqué. Viene la frase a cuento porque se le comenta que su aspecto es el de siempre, el de una persona joven, deportista y del que nadie imaginaría, si no lo supiese, que está en vías de superar un trance de los más amargos que la vida pueda encargarte. El trempolín, que el jueves compartió la sobremesa con sus compañeros, arribó ayer de nuevo al hotel, esta vez con sus padres, para ir a un restaurante a almorzar junto a Guillén y su esposa, Bosch y Pepe Millán, máximo responsable de Gesalus, la empresa que ha externalizado parte de los servicios médicos del Betis.
Se describe el estado físico de Miki Roqué porque, educamente, elude ser fotografiado cuando se le pregunta. Lleva el pelo al uno, o quizá al dos, pero, en la lucha que va a ganar a la enfermedad, la autoestima juega una baza importantísima y desea que su primera foto sea exactamente igual que la última. Eso sí, sin lágrimas o, como mucho, con lágrimas de una emoción que difícilmente podrá evitar. Charla con Gordillo, con Elena, la encargada de protocolo; con todos los que han salido a la puerta del hotel mientras arbitran los coches y taxis necesarios para acudir al almuerzo. Miki conduce el suyo, desde hace ya muchas semanas.
El leridano acude a diario al gimnasio del Barcelona y consume las fases a velocidad de vértigo. “Estoy deseando poder correr ya”, desliza. Es el siguiente paso y Miki se ve ya muy fuerte, muy seguro de sí mismo. Hablar con él es como hacerlo con un futbolista en vías de superar una lesión de cruzado. Su fuerte personalidad, su naturalidad, ejerce una fuerza escapista que contagia el entorno. Impresiona. Y si físicamente su aspecto es envidiable, mentalmente…
Hablar del equipo en un día como el de ayer es obligado. “También el año pasado perdimos cinco partidos y quedamos primeros. Y ahora no tenemos la obligación de quedar primeros. De ésta salimos, seguro”, repite al que le pregunta y al que no. Si Miki lo dice…

Miren dónde jugó Xabi Alonso

Javier Mérida | 15 de junio de 2012 a las 1:03

La clave no es Fernando Torres. El madrileño es el mejor de los tres arietes que Del Bosque se ha llevado a Polonia. Eso, quizá, pocos lo dudaban, como también existía la certeza de que su estado anímico era el idóneo después de haberse visto fuera de la Eurocopa. Acudía, por lo demás, fresco y logró un buen gol de cabeza en el amistoso frente a Corea del Sur. La única duda era tener noticias de su ajuste fino, de ese puntito que te hace llegar antes, controlar bien… Ante Italia se lo vio fácil, pero erró en la suerte suprema; frente a Irlanda explotó ese gran delantero olvidado.
Pero la nota diferencial, amén de la sideral diferencia que separa a Italia de Irlanda, no radica en que jugase el atacante de Fuenlabrada en lugar de Cesc. Anoche oí incluso que Del Bosque había cambiado el sistema, cuando sólo hizo introducir a Torres en lugar del falso nueve catalán. No, el sistema no cambió por ahí. La forma de jugar varió porque Xabi Alonso casi nunca se alineó con Busquets. Lo hizo unos pasos más arriba con Xavi y así liberó los espacios del excelso cierre azulgrana, quien ofreció una lección de cómo acabar con la jugada del rival y, a la par, hilvanar la propia. Un espectáculo.
Y Xabi Alonso actuó como interior, acostado al perfil izquierdo. No como suelen Iniesta o su pareja ayer, Xavi, casi siempre a la derecha del tolosarra, sino percutiendo, presionando al rival en los terrenos donde se hace daño de verdad, a quince metros del área, ganando balones de mérito. Esta simple variación táctica sí cambió los modos de España y evitó el embudo que por momentos se vio ante los italianos. ¡Una lástima que el grupo mediático que tanto se jacta de poseer los derechos del torneo no repita los partidos por la mañana con la de cadenas que tiene para poder apreciar mejor todos los detalles tácticos que dejan los partidos! Gol TV, sencillamente, lo hizo mejor en el Mundial, con los resúmenes y atiborrando la matinal de fútbol en diferido para goce del buen aficionado. De la calidad de comentaristas y expertos ni hablamos. Eso sí, ahora es gratis. Y con la que está cayendo…

La cortina de humo del 9 de España

Javier Mérida | 12 de junio de 2012 a las 17:29

El problema no es el 9. Quién juegue o no en la punta de lanza de la selección española es un debate que, de no ser de sobras conocida la acreditada fama de güenagente de Del Bosque, diríase inventado por él. La dichosa polémica de si debían jugar Torres, Negredo o Llorente, acrecentada con la titularidad de Cesc frente a Italia, sólo está sirviendo como cortina de humo para orillar el verdadero problema de esta selección que, pese a los pesares, es campeona del mundo porque con Iniesta, Xavi y compañía casi se podría jugar con diez..
Pero el quid de la cuestión, de la pérdida de enteros del fútbol de España desde que dijese adiós el arquitecto de la cosa, Luis Aragonés, radica en el mediocampo. Donde el veterano entrenador de Hortaleza colocaba a Senna, el alineador salmantino ubica a dos, Busquets y Xabi Alonso. A mí, personalmente, el que me sobra es el segundo, aunque me daría por satisfecho con que jugase sólo uno con dos interiores por delante: Xavi, fijo, e Iniesta (juega bien en cualquier sitio), Cazorla o incluso el propio Cesc.
Ello permitiría disponer de un hombre más en la zona de ataque y que éstos, por respetarse los espacios, se abriesen más para ocupar todo el ancho de la franja del campo. Ocurrió en la segunda parte del amistoso frente a China, en el que Iniesta fue prácticamente un extremo izquierdo. Porque para abrir el campo frente a un rival cerrado (Irlanda, presumiblemente, lo será) no es imprescindible jugar con extremos, sino utilizar las bandas. Y es que a éstas debe ir el futbolista, pero nunca al punto de vivir en ellas y entablar amistad con el linier. Ni siquiera un lateral…
Porque ésa es otra, aunque de menores dimensiones: ¿No puede jugar uno que no sea Arbeloa? Particularmente, prefiero a Juanfran que a Sergio Ramos, porque la pareja Piqué-Javi Martínez no está entrenada, pero cualquier solución es mejor que la del dos madridista pese a la amenaza que represente McGeady.

11 reflexiones verdes tras el 20-N

Javier Mérida | 21 de noviembre de 2011 a las 13:06

Me he despertado muy reflexivo tras el 20-N. Ocurre que el descalabro del PSOE no es noticia para mí. La situación del Betis sí. Ahí va eso. Se admiten discrepancias, que no preguntas ni concreciones sobre los 11 puntos esbozados.
1. El Betis es el club menos redondo que he conocido en veintitantos años de profesional del Periodismo: Fundación, ciudad deportiva, directores de áreas, administradores concursales… ¿Y quién piensa en fútbol?
2. Por ende, nadie cae en la cuenta de que el primer equipo representa al menos el 80% de la gestión de un club de fútbol. Ni le dedican ese tiempo, ni el contingente humano que precisa ni esa parte del presupuesto.
3. Pepe Mel está solo en el Betis. El resto de altos directivos o consejeros pertenecen a un plan diseñado desde los juzgados y desde ciertos despachos de esta ciudad. Tan sólo en Miguel Guillén ha encontrado alguien en quien poder apoyarse y confiar.
4. Vlada Stosic ha aceptado una política de fichajes marcada por los deseos de Bosch y los concursales de guardar dinero y ahora está sufriendo las consecuencias. ¿Se verá el serbio legitimado moralmente para decirle a Mel llegado el caso que no sigue?
5. Mel renunció a un contrato superior económicamente que ya tenía firmado con tal de cumplir su sueño de entrenar en Primera. Hasta ahí, correcto. Pero debió exigir algunas cosas y rodearse de gente más suya. Su única fuerza reside en la afición y en los futbolistas y a ambos los desgastan las derrotas.
6. Siempre digo que se deben cumplir dos premisas para la destitución de un entrenador: que pierda la confianza de su plantilla y que el juego del equipo sea plano. La primera no ha llegado y la segunda tampoco. He visto tres veces el Villarreal-Betis y el equipo no baja los brazos aunque sí está algo atorado.
7. Más allá del fútbol del equipo, los futbolistas deben hacer un análisis más profundo y admitir que el día que más corrieron fue ante el Málaga. Y no perdieron. ¿Tan difícil es vaciarse una vez a la semana?
8. Un profesional que no piense en el partido como mínimo desde el jueves no merece la pena. Como el equipo siga perdiendo y salga Mel, el vestuario podría saltar en mil pedazos.
9. La destitución de Mel es la salida fácil en caso de debacle ante la Real Sociedad. Tampoco estaría mal airear el cacareado ERE y quitarse a siete futbolistas de encima.
10. Es necesario esta semana que quien corresponda dé un golpe de autoridad puertas adentro, siempre que el vestuario abra menos la boca, que hay alguno a quien parece darle todo igual. Si el técnico necesita refrendo, hay que apostar a ciegas por él delante de los futbolistas. Mel quizá deba ponerse más firme porque jamás una crisis así se debió única y exclusivamente a asuntos estrictamente deportivos.
11. No he escrito de firmar un central y un delantero rápido y fuerte porque no es el momento. Además, los hay a patadas por mucho que en el Betis se hable mal del mercado de invierno.

¡Viva el derby!

Javier Mérida | 24 de septiembre de 2011 a las 1:49

Quien esté ya predispuesto a no creerme, puede dejar de leer. Hoy me he enterado a fondo de qué es un TT, un RT o cierta campañita, como ésas que supuestamente yo le orquestaba en contra a Lopera en el 2000, que hoy denominan #manipulacioncontraelsevillafc. La culpa la tiene mi amigo César Vizcaíno, que en la pasada Feria me bajó la aplicación del Twitter para el Iphone y aún estoy esperando que me enseñe a utilizarla correctamente. Broma cierta al margen, no presumo de ignorancia porque eso es rayano en la necedad. Quiero explicar, simplemente, que para mí el Twitter, hasta descubrir hoy la trascendencia que le dan algunos, no es más que una herramienta para la inmediatez y para hacer Periodismo y otras cosas en un tono desenfadado e interactuar con cuatro amigos o conocidos futboleros.

Que nadie vea excusas tras estas primeras líneas. Sé de sobra qué es el Twitter aunque para mí signifique otra cosa y aunque lo utilice como un principiante. Tengo menos de 700 seguidores, que no sé si son muchos o pocos, pero jamás pensé que nadie pudiese manipular voluntades a través de él, ni de un blog, ni del Facebook…
Cuando, el viernes a mediodía, preparábamos unos compañeros la tertulia de Radio Marca, nos llegaron algunos mails advirtiendo de que la web del Sevilla había cercenado la clasificación en la portada de su web. Inmediatamente, escribí un tweet con una fotografía y taché la situación de lamentable. No me dirigí a nadie en primera persona, fue un comentario, de algo, que, así, a primera vista era para lamentar. Sólo eso. Luego, he ido descubriendo que el 90% de los que visitan la web del club de Nervión tampoco sabía que esa horquilla de seis equipos en portada era práctica habitual y no obedecía a obviar intencionadamente al Betis. ¿Pero qué habrá pensado ese aficionado de Albacete, Cuenca o Vigo al verlo? ¿O es obligado entender de primeras una situación extraña a simple vista?

Suelo entrar un par de veces por semana en la web del Sevilla por motivos profesionales, ya que al ocuparme habitualmente de la información del Betis no lo hago a diario. Ahí sí entono el mea culpa. No me cuesta nada abrirla todos los días. Pero varios compañeros que sí lo hacen me comentaron ayer que tampoco conocían ese criterio clasificatorio o de corte en la portada.

Yo me enteré al poco de mi primer tweet, lógicamente. Pero en contra de lo que algunos piensan, soy periodista e investigo. Y mucho. Y, guárdome las fuentes por ser amigas algunas, me enteré de que alguien había propuesto (quizá sólo insinuado) que por ser el Betis el primero quizá se podría variar el criterio habitual. Al final, el club no lo hizo y decidió seguir con su rutina habitual. Perfecto y respetable.

Pero yo también di mi opinión porque lo creí justo. Y dije, y escribí, que sólo el hecho de que el Betis fuese primero hubiese justificado un cambio de método como signo de la elegancia que siempre ha distinguido al Sevilla FC, máxime desde que José María del Nido es su presidente. Que los béticos no debieran olvidar el comportamiento habido en la entidad de Nervión en los años de zozobra verdiblanca. Esa paz que ha reinado en la ciudad es obra de los dos, pero más fácil de sostener por el Betis, que entonces agonizaba, que por quien gozaba de una situación de privilegio y abrió de par en par inclusos sus puertas cuando el desgraciado adiós de Antonio Puerta. Sí, el Sevilla, lo pienso y lo escribo, tiene más del 50% de responsabilidad en esa armonía que hoy reina y que algunos parecen querer romper con140 caracteres o menos.

Sólo por eso me ha confundido que el Sevilla no haya modificado su pantalla clasificatoria. Por supuesto me refiero a priori. Tras mi afortunado o desafortunado tweet, yo no lo hubiese hecho tampoco. Faltaría más que un periodista, un ninguno en la red (hay otros que sí se creen poderosos) vaya a cambiar los planes de una entidad centenaria. Pero para mí sólo seguía siendo un tweet, inimaginable la trascendencia que iba a adquirir y, torpe por mi parte, no caer en la cuenta de que Madrid siempre anda a la caza del mínimo desliz en Sevilla para meter baza, máxime cuando Mourinho no gana ni a las tabas y Cristiano estrella falta tras falta en esas barreras que sólo a él le ponen a 9,15 metros. O más.

No me gusta, lógicamente, que una anécdota que se va extendiendo por la red genere polémica. Ni esos descocados que introducen la palabra violencia cuando apenas hay discrepancias verbales entre tweeteros (¿Se llama así?). Ni, por supuesto, me agrada esa retahíla de tweets con insultos a mi persona, al Betis, al Sevilla, a mi empresa… en un fuego cruzado inadmisible e intolerable.

Ni, por supuesto, que haya quien me conmine a pedir perdón por dar mi opinión, cuando, acabando estas líneas tengo mi conciencia muy tranquila. No olvide, lector avezado, que quien esto escribe reprendió a Rafael Gordillo, santo y seña del beticismo, por entrar al trapo ante una frase de Marcelino que días antes había pronunciado el propio Mel y que, en verdiblanco, pensé debiera haberse suavizado por tratarse de alguien que recién aterrizaba en Sevilla. ¿No es esto más trascendente que tachar de lamentable la pantalla de una web? ¿No es, al cabo, opinar quizá en contra de la opinión generalizada, fruto de una independencia que jamás nadie me robará?
Quizá no medí bien. Es posible. Es más, visto el aluvión de tweets y la que han formado las teles nacionales, estoy seguro de que no medí del todo bien. Pero perdón sólo pide quien se acuesta con la conciencia intranquila y yo a esta hora voy a caer como un lirón. Disculpas, eso sí, al Sevilla FC, a esa entidad con 106 años de historia y que quizá hoy haya pasado un mal trago que, sin duda, la fortalecerá tanto como esa reciente época de títulos que con su actual presidente volverá. Y al Betis, al que algunos también han zaherido, que disfrute de su liderato y lo mantenga hasta que Dios quiera. ¡Viva el derby de Sevilla, el de la única ciudad con dos equipos!

Guillén y 40.000 más

Javier Mérida | 1 de julio de 2011 a las 13:45

Se instaba en este mismo espacio hace un año al bético a no tener prisa por renovar el carné de socio. Los cuatro torticeros de siempre le daban la vuelta al argumento esgrimido y contestaban como si se le estuviese pidiendo al abonado que desertase. Pero no era así. Ocurría que un okupa, felizmente olvidado salvo por la roncha que aún colea, manoseba el Betis y el beticismo podía hallar en la espera hasta el último día una baza para mostrarle su desencanto.
Hoy, un año después, el horizonte es diametralmente contrario. Al frente del Betis se halla una persona honrada, capaz, con carisma y con talante y que, siendo bético desde chiquetito, sólo le se la ha ocurrido decir que llega para servir al Betis. Casi nada el mensaje de Miguel Guillén. Como para que el bético, ahora, dude en irse a las taquillas y que la mágica cifra de 40.000 abonados sea una realidad cuando se hayan ido los calores.
Claro que todo no gusta en este Betis. Hay cosas que he criticado y seguiré criticando le pese a quien le pese, pero es tal la fe en Guillén que confío en que algunas de ellas, sino todas, ya empezaron a cambiar con su designación como presidente. Aún no conozco cuál será su margen de maniobra, aunque quiero pensar que en su sí al cargo va incluido que las cortapisas sólo serán las inexcusables que lleguen por las vías económica y judicial.
Si este aserto se cumple, creo que el período presidencial de Miguel Guillén podría ir incluso más allá del transitorio, que la interinidad puede desembocar en una larga y fructífera etapa. Porque, además, aunque ya habrá días para hablar de ello, el equipo se está reforzando adecuadamente. Por eso, hoy, el bético no tiene excusa para no sacarse o renovar ya su carné. Sólo que no estaría de más que el club aumentase el plazo económico fijado hasta el 15 de julio. Ayer me dijo un amigo que él cobraba la paga extraordinaria el día 18. No le falta razón.

Los béticos y el Betis

Javier Mérida | 22 de junio de 2011 a las 12:38

Sevilla es la ciudad de España más difícil para ejercer el periodismo deportivo. Llevo años diciéndolo, es la única con dos equipos, toda vez que la fuerza mediática de Atlético de Madrid, Espanyol, Levante, etc. es mínima comparada con la de sus vecinos ricos. Aquí es diferente. Muy diferente.

Y, salvo algunos compañeros que han llegado de fuera, la mayoría de los periodistas tuercen por el Sevilla o por el Betis. Es lógico y nada de lo que avergonzarse ni que impida ejercer la profesión con objetividad. Incluso, los lectores y oyentes más avezados saben de qué equipo es fulano o mengano, aunque contemple a una especie que no sale abiertamente del armario.

El problema llega cuando al periodista le sale la vena de hincha. Cuando, descaradamente, se posiciona a favor del club de sus amores y trata de provocar una guerra de trincheras con compañeros que piensan de modo diferente. Algunos se creen en posesión de la verdad y utilizan su poder de convocatoria para, incluso, tratar de desprestigiar a los periodistas y otras gentes del fútbol que no comulgan con sus ideas. Que por lo visto para ser hombre de fútbol ha habido antes que ser futbolista profesional o casi internacional.

Está ocurriendo ahora en el Betis. Se ha instalado una especie de periodista de cámara dispuesto a blindar a los actuales mandamases, justo como ocurriese hace dos décadas con Lopera. Todo lo que hagan Bosch y compañía, está bien hecho. Alguno incluso se atreve a juzgar cuál debe ser la magnitud de alguna crítica. Y yo me pregunto: ¿Es eso de verdad lo que quieren los aficionados béticos? ¿Es ésa la prensa que les gusta? ¿Lo que le interesa a alguno es que le filtren el día a día del club desde dentro y sentirse gente y bético por ser periodista fiel al que manda?

A Del Nido, que lo ha ganado todo, le dan por la derecha, por la izquierda y hasta por la espalda. Eso lo hace fuerte y lo obliga a trabajar más duro, a exigirse y superarse diariamente. Y al Sevilla no le va nada mal. En la acera contraria, cualquiera se atreve a decir que han fallado con las taquillas, que despiden béticos por capricho y les ofrecen una limosna, que contratan más a dedo aún, que han vendido una caprichosa revolución en la cantera como una reestructuración, que pretenden cerrar el nuevo consejo y el club bajo una única línea de pensamiento, que Mel sigue porque no les ha quedado más remedio…

Al Betis de hoy hay que agradecerle la labor de márketing de Miguel Guillén, la recuperación de los ex futbolistas para el club, la presencia social de Rafael Gordillo y algún acierto a modo de fichaje (que ya se sabrá cómo y gracias al trabajo de quién han llegado o llegarán cada uno de los futbolistas). Pero, profesionalmente, el Betis apenas ha mejorado y, sinceramente, no creo que los béticos lo vean más próximo porque sigue siendo de unos cuantos que, además, no han puesto un céntimo ni creo que lo vayan a poner y que no están dispuestos a admitir la entrada de béticos de otra casta. Para colmo, los de ahora no han puesto al Betis ahí, sino que fueron aquéllos. Y si no ofrezco detalles de algunas tropelías es porque quizá no haya llegado el momento, que todo se sabrá en su día, y porque a nadie conviene dar pistas a Lopera. Principalmente, al Betis.

Y si alguien piensa que la crítica constructiva no ayuda al Betis, allá él. Quizá si en el 92 hubiese existido, hoy no estaría este Betis que tanto quieren algunos vistiendo esas ropas y asistiendo, inerme, a los éxitos de un vecino que siempre halló alimento en la crítica y en la exigencia de los suyos.

Valenzuela y los carnés, ¡vaya tela!

Javier Mérida | 14 de junio de 2011 a las 16:14

La palabra con la que José Antonio Gordillo Luna define la que será su labor al frente de la cantera, “continuidad”, me recuerda cuando Paco Chaparro utilizó también aquel término para definir qué iban a hacer él y Luis del Sol al hacerse cargo del banquillo del Betis tras la ignominiosa destitución de Fernando Vázquez. Con Miguel Valenzuela ha ocurrido igual: si todo está bien para qué cambiarlo.

El vocablo por sí solo define la vergüenza de una destitución a dedo y de una contratación obligada porque en la secretaría técnica sobra gente y, empero, nadie quería cargar con el marrón de relevar al coordinador de la cantera bética. El nuevo tendrá campos todo el año, vestuarios, médicos, psicólogos y hasta la suerte de poder pagar más dinero a su gente. Pues, aun así, han recelado en primera instancia todos los candidatos, incluso el elegido.

Recuerdo, además, que cuando el técnico gallego fue cesado por Faruk Hadzibegic, quien había formado equipo en la secretaría técnica con Rafael Gordillo, que doblaba sus funciones como delegado del equipo, y Antonio Reyes, Valenzuela estaba claramente posicionado con Fernando Vázquez. Pero no creo que, tras 26 años, esto le haya pasado factura. Aunque es curioso y justo recordarlo cuando no se hallan razones de peso en el adiós del técnico de Bellavista.

Porque Vlada Stosic le dijo a la cara a Valenzuela que no sabía por qué tenía que despedirlo. Que la orden venía de arriba y punto. Y luego obligó a Gordillo Luna a pasar el mal trago con Mariano Suárez, al que quemaron en el filial, porque lo salvó y lo han puesto en la calle también, para meter a alguien de la cuerda. Y si de paso le hace sombrita a Pepe Mel en vez de ayudar al primer equipo, miel sobre hojuelas. Si así se justifican algunos sueldos y la permanencia en un club…

Y luego está lo de los carnés. Se han cargado a una tal Marta, dicho sea con todo el respeto y porque no he investigado quién es, porque era de la época loperiana como muchos de los que hoy mandan, y a los hermanos Marín, creo que se llaman los antiguos responsables de las taquillas, aunque no me echen mucha cuenta… El caso es que la limpia ha conllevado un retraso en taquillas vergonzante. Habían anunciado, si no de forma oficial, aunque algo se leyó por la web, sí entre su periodismo fiel, que el lunes 13 de junio estaban a la venta los carnés. Lo han tenido que retrasar una semana tal es la incompetencia de los nuevos fichajes en la parcela.

Pero de fichajes en los intestinos de Heliópolis vamos a hablar más extensamente en unos días. Con nombre y apellidos, pedigrí, méritos… Les aconsejo que lean el periódico en papel o, en su defecto, este blog. Hay mucho que contar. Lo prometo.

El hombre de los 100 goles

Javier Mérida | 2 de mayo de 2011 a las 12:38

Sostiene los hilos del Betis a ritmo de récord. Ha domeñado con habilidad un vestuario tradicionalmente enrevesado. Ha lidiado con una situación institucionalmente muy compleja. Y, sobre todo, ha dotado al equipo de un estilo de juego. Hoy, con el ascenso en la mano, el bético tiene muy claro a qué juega su equipo. Hasta Pep Guardiola ha elogiado el fútbol que va a llevar al Betis a Primera División.

En absoluto ha debido ser sencillo. Pepe Mel aterrizó generando dudas en Sevilla. Más que nada por llegar de la mano de quien llegó, pero su beticismo y su carácter abierto, sin dobleces, le valió para conquistar almas verdiblancas. Con todo, la verdadera prueba de un entrenador se libra sobre el césped. Y ahí gana ya por goleada.

Como buen técnico, él sólo pensará en el partido de Córdoba. Pero, cuando logre el objetivo, hasta podrá echar mano de un número redondo como acicate para su gente. El juego del Betis, ese fútbol ambicioso, protagonista y ofensivo que se reveló válido también frente a Zaragoza, Getafe y Barcelona, ha dejado por el momento 85 goles, 72 en la Liga y 13 en la Copa del Rey. La media es de casi dos por partido. Hoy, le quedan 6 encuentros para sumar 15 más y llegar a los 100.

Nunca vendaval similar en la historia del Betis. Cifra mágica para recordar un ascenso. Rubén Castro, Jorge Molina, Emana… Ellos anotaron goles por doquier. Pero Mel es el hombre de los 100 goles. Aunque su equipo se quede a las puertas.

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