Ojalá se empachen

Javier Mérida3 de Febrero de 2010 a las 14:21

Peligroso el empacho que se le viene encima al fútbol español. La Federación y la Liga han decidido, en pro de las televisiones, que en Primera se dispute un partido los lunes y en Segunda, los viernes. Mediapro tiene la crisis instalada en sus tuétanos y no sabe de dónde va a sacar los millones que tiene firmados, principalmente con Real Madrid y Barcelona.

Nadie le ha preguntado a los abonados, auténticos sufridores de la nueva medida tomada. Como si no hubiera bastante con que La Sexta dé un partido el sábado a las diez de la noche, maltratando a la familia y al sector hostelero, ahora se ocupan los dos únicos días libres.

El aficionado del Sevilla, por ejemplo, y por eso esta temporada ya ha mermado en número, está más que harto de tener que ir al fútbol un sábado a las diez de la noche, hora más que intempestiva en invierno y máxime para el que viva en pueblos de la provincia o fuera de ella. Y, ahora, los lunes.

Lo de los viernes es igual de ignominioso. El día que más de uno había elegido como sustituto de la noche sabatina para dejar el hogar se llena también de fútbol. Y el abonado, que además es el que paga la televisión, la abierta y posiblemente la de pago, callado, sin que nadie lo defienda ni mire por sus intereses. Porque el que se saca un carné aún lo hace pensando en el domingo a las cinco de la tarde para la mayoría de los partidos.

Pero esta España de hogaño es una vergüenza y los que rigen el fútbol patrio son los más sinvergüenzas. Ojalá la temporada que viene descienda considerablemente el número de abonados en todos los clubes para que caigan en la cuenta de que no se puede vender dos veces lo mismo.

Tapia y Víctor

Javier Mérida26 de Enero de 2010 a las 21:16

Se va un caballero. Deja el Betis un buen entrenador fagocitado por el clima generado por el peor dirigente que jamás conociera la centenaria entidad verdiblanca. La huida hacia adelante de Lopera no tiene parangón ni fin. Por desgracia para el Betis, es único e irrepetible.

Antonio Tapia se ha visto impotente para trabajar con semejante entorno. El beticismo está crispado, muy irritado desde el descenso más ominoso que se recuerda, el segundo de la era de Lopera. Dos veces ha enviado al Betis a Segunda, dos, que no se olvide.

Arriba Víctor Fernández, un gran entrenador. Pero un entrenador que no es para el Betis, aunque lo ascienda, que seguramente lo conseguirá. La primera andadura del maño fue un paréntesis a los éxitos, los de su antecsor, Juande Ramos, y los de su predecesor, Lorenzo Serra. Él no logró nada y acabó regular con la plantilla y la afición.

Ahora llega a un Betis que él no conoce aunque crea lo contrario. Él dejó el club griposo y ahora tiene cáncer, con una acusada metástasis que puede llevárselo también a él por delante. Además, no conoce la categoría. Es un entrenador de Primera y le gusta que sus equipos jueguen bien, nada que ver con este fútbol asqueroso de latón y hasta mañanero y quizá de viernes.

Pero el Betis no lo tiene tan complicado. Está a sólo cuatro puntos del objetivo y Víctor sólo tiene que encerrarse con su plantilla en la ciudad deportiva, aislarse del entorno, buscar un nexo común entre los profesionales y ganárselos para su causa. Deberá ser más psicólogo que otra cosa. Y tiene una baza a su favor: Lopera está con él. Y una en contra: como le haga la pelota, se volverá a ganar la animadversión del mundo bético. ¡Suerte!

El peor 11 de la historia

Javier Mérida31 de Diciembre de 2009 a las 11:45

El que venga va a tener que usar zotal para adecentar la imagen del Betis. ¡Qué daño es capaz de hacerle el tipo que lo malgobierna! No hay peor manera de abrochar el año más asqueroso de la centenaria historia verdiblanca que echándole una nueva mancha a su dignidad, a ese prestigio social que hizo del Betis uno de los clubes más populares, queridos y respetados de España.

Una nueva asamblea vergonzosa y ya van… Todo pergeñado por un cobarde, por un individuo sin escrúpulos que ya por la mañana reclutaba a un puñado de “invitados” para destrozar el derecho a la palabra de los béticos, que ni ése les queda ya a los que un día gastaron su dinero (no el de otros) en las acciones que tienen a su nombre.

Al tiempo, ninguneaba ( o eso se cree, porque él prestigia a quien pretende desacreditar) a quien fuera su fiel amigo Luis Salcedo. A un abogado sevillista cuyo único pecado fue llevar más allá una relación laboral y de amistad por ayudarlo pese a profesar otros colores ya que nunca fue hombre de fútbol.

A él todo le da igual. He visto cómo trata en las distancias cortas a los suyos y me he ruborizado. Ayer, a su lado, en esa ignominiosa tarima, se sentaban amigos míos. Gente, alguna, a la que alerté a primera hora de la tarde de algún modo de lo que iba a pasar por lo que llegó a mis oídos indirectamente de uno de los “invitados”. Gente que no hizo lo que me hubiera gustado: levantarse a la primera y dejarlo allí solo. Plantado. Como se merece. Aunque, lógicamente, haya que disculpar levemente a quienes les va en el sueldo y fueron sentados allí para rellenar. 

Sea como fuere, alineados quedan y en 4-4-2, el sistema hoy del primer equipo, pero muy desordenados… Lopera; León, Castaño, Rufino, Martín; Jimmy, Álvarez, Blanco, Navarro ; González y Momparlet. ¡El peor once de la historia del Betis! Porque, además, el portero es entrenador, presidente, consejero delegado, máximo accionista, jefe de taquillas, guardarropa y quiere tirar los córners y rematarlos.

Que pase el siguiente

Javier Mérida28 de Diciembre de 2009 a las 11:50

Ahora que los equipos sevillanos, aun con el abismo que los separa, acaban el año con la incertidumbre instalada en sus tuétanos, de nuevo la vista del aficionado se posa sobre sus entrenadores. Manolo Jiménez y Antonio Tapia vuelven a ser señalados como los responsables de que Sevilla y Betis no carburen en casa y a domicilio, respectivamente.

Con todo, lo peor no es eso. Lógicamente, los técnicos albergan su parte alícuota de responsabilidad en la irregular marcha de sus equipos y son los principales encargados de aprobar sus asignaturas pendientes. Pero los juicios que se hacen sobre ellos son fácilmente defendibles.

Hay quien piensa que un equipo es la viva imagen de su entrenador. Así, aun se recuerda en Nervión al Sevilla de Juande Ramos. Un equipo agresivo y ofensivo pero que nada tenía que ver con la faz de un hombre serio apocado y que jamás ofreció un titular digno en una rueda de prensa. A Jiménez, que da incluso explicaciones que no debe, se le acusa por ello. A su equipo, que ha batido récords en los inicios, no se le perdona un bajón. El de Arahal es vehemente, impetuoso y, sin embargo, su equipo es serio, ordenado…

Será que todo tiene más que ver con los futbolistas. Si no, estudiemos el Betis. Se dice y escribe que el equipo es pusilánime, triste, pacato… La viva imagen de su entrenador. Empero, con técnicos tan agresivos e impulsivos como Lorenzo Serra (05-06), Luis Fernández o el propio Paco Chaparro, el Betis acabó siendo igual de despersonalizado. En sus albores sí nos encontramos con equipos briosos, mas en todos los casos fueron derivando a lo que actualmente puede verse por esos campos de España.

Y es que el fútbol es algo bastante más complejo que volver la vista hacia un banquillo y encontrar la soledad de un hombre a la que atacar hasta que pase el siguiente.

Este Betis tan de Segunda…

Javier Mérida14 de Diciembre de 2009 a las 11:30

He llegado a pensar que al Betis le exigimos en exceso por ser el Betis, sólo por eso. Aficionados, periodistas y demás invitados al debate quizá no hayamos asumido aún el descenso de categoría. Si habitualmente criticamos a los futbolistas por esta razón, hoy creo que nosotros nos resistimos a bajar un escalón a la hora de opinar.

Ciertamente, el Betis suele jugar bastante mal y ha cosechado derrotas ridículas y hasta empates, en Heliópolis, bochornosos. Pero, lamentablemente, el nivel en Segunda División es paupérrimo. Casi ningún equipo juega a nada. Cualquiera le gana a cualquiera. Cuesta un mundo sumar tres victorias consecutivas. Es habitual perder dos domingos seguidos…

La igualdad, a menos calidad, es la característica predominante en este submundo. Si se echa un vistazo, ha habido más de tres equipos que han superado al Betis, los cuatro que le han ganado y alguno de los que le empató. Pero, luego o antes, muchos de ésos también mostraron sus miserias. Y, al cabo, hay que concluir que el Betis es tercero porque, a la fecha, sólo Real Sociedad y Hércules han sido superiores.

A los donostiarras, con su gente ya mimetizada con la categoría, sin los rubores del beticismo y su entorno, les ha volado la presión. El nivel de exigencia es otro, y de eso se aprovechan. El Hércules es un histórico empachado de Segunda y algún año le tocará. Su gente le pide el ascenso por favor. Al Betis, pienso, hay que exigirle sólo que ascienda. Porque los demás juegan igual de mal que él, sólo que nosotros los vemos cuando se miden al Betis. Y ese día, por lógica, despachan su mejor partido.

El Betis no debe convertirse en una Real ni, muchísimo menos, en un Hércules. Y la mejor manera de que ascienda en junio es que su entorno asuma que es malísimo, como los demás. De Segunda. Y si, además de ganar, algún día se entretiene en jugar medio bien, se le tocan palmas. Porque este mundo aburre tanto que otro añito resultaría insoportable. ¡Qué le estás haciendo al Betis, Lopera!

Invierno sevillista

Javier Mérida4 de Diciembre de 2009 a las 11:28

Es creciente y quizá próximo a noticia el rumor de que el Sevilla puede reforzarse este invierno para paliar las posibles secuelas de la Copa de África, principalmente por lo que concierne a la marcha de Zokora y Kanouté, ya que Romaric y Koné, si fuesen convocados, tampoco iban a causar gran estropicio en el coriáceo entramado de Manolo Jiménez.

Y como arriba no deberían existir excesivos contratiempos si Luis Fabiano y Negredo no sufren percance alguno, es en el eje donde la barahúnda se sigue alimentando. Está en boga estos días el nombre de Moubarak Boussoufa y no me extrañaría que el Sevilla se hiciese en invierno con un futbolista que necesitará este verano.

El marroquí, un excelente pelotero, de los que lleva el balón cosido a la bota derecha, es un gran armador de juego y también pasador y finalizador. El juego no tiene secretos para él, pero en su caso no puede esgrimirse la fuga africana como espoleta para su contratación. Boussoufa en absoluto es un medio de cierre. No es un recambio de Zokora y sí de Renato o Romaric. Por ello, si en los próximos días asoma el nombre de alguien que pueda ser recambio coyuntural de Zokora y futuro de Duscher, habría que apuntarlo más en rojo. Porque Fazio, por desgracia, ni está ni se le espera.

Ciego de sí mismo

Javier Mérida19 de Noviembre de 2009 a las 14:36

Lopera se ha convertido en un apestado del beticismo. Nadie lo quiere, salvo esos cuatro o cinco adláteres de siempre y los tres o cuatro asalariados no mileuristas que le profesan una fe nacida en lo crematístico pero que ha ido creciendo dentro de ellos hasta la confusión. Los loperistas caben en un autobús, pero su brazo armado no hace migas con la honestidad y jamás se rendirá. Además está ciego de sí mismo.

No es un asunto nuevo, pero a Lopera lo tienen que echar del Betis o le tienen que quitar las acciones para que se vaya. La Sevilla verdiblanca es un clamor contra él, está en permanente pie de guerra. Ya no hay marcha atrás. Y él lo sabe mas no quiere verlo. Sigue aferrado a unos papeles que para él lo legitiman como dueño del Betis. Más dura será su caída y, lo peor, el beticismo la festejará como el mayor de los títulos.

En su huida hacia adelante ha logrado la unidad del mundo bético. Todos contra él, quien ha adquirido una faz de dictador imposible ya de borrar. El Betis es, ante todo, un club de fútbol. Pero él ha conseguido que sus fieles se olviden del fútbol. Salvo una veintena de descerebrados que equivoca el sitio donde encender esas bengalas de la impotencia, el resto sabe que el culpable único del estado de las cosas en verde y blanco vive al otro lado de la ciudad. Y por ello le da prácticamente igual que el equipo ascienda o no; sólo quiere que él se vaya. Y no le importa cuál sea el motivo del fin de la pesadilla, quizá alguno hasta prefiera ya verlo entre rejas si, como sostiene algún fiscal, ha delinquido a costa del Betis.

Es lo que va generando Lopera a su alrededor: la aversión más extrema. La pena es que sólo escucha a sus once perros, capitaneados por el gran Hugo. Y éstos obedecen y sonríen por un mendrugo de pan. Y quieren a quien se lo ofrece día a día. Son incapaces de distinguir qué clase de ser humano está a su lado. Si los perros fuesen inteligentes le dirían a su amo que dejase el Betis en paz. Hoy sólo le queda una salida medio airosa: irse. No es que el beticismo, que se lo pide hasta por favor, le vaya a aplaudir el gesto, aunque al menos no incluirá como festivo en sus calendarios el adiós de tan nefasto y nefando gestor. Pero él no lo hará. Me lo dijo hace años, cuando comenzó su declive. Casi me lo juró. Ya había comenzado su ceguera, su huida hacia adelante.

P. S. : Al citar a los perros, queda claro que me refiero, única y exclusivamente, a esos animales que Lopera recoge de la calle, porque como la palabra tiene diversas acepciones hay quien pudiera leer la primera que recoge el RAE, nunca más lejos de mi intención leal de remitirme a los cánidos (acepción 2.1).

F5

Javier Mérida16 de Noviembre de 2009 a las 12:05

Se lee el decálogo escrito líneas abajo tras el partido frente al Celta y apenas basta con pulsar F5 y actualizar dos o tres apartados. Mañana hablaremos de otros asuntos.

10 reflexiones en verdiblanco

Javier Mérida9 de Noviembre de 2009 a las 11:53

Cumplido un cuarto de Liga y con el Betis fuera de los puestos de ascenso, la mente divaga y deja algunas reflexiones:

1. Ya empieza a hacer daño el partido aplazado. “Si el Betis hubiese jugado y ganado al Villarreal (¡Ojo, al B!), estaría hoy tercero”, se oye.

2. Independientemente de cuántos partidos haya jugado, la media de puntos del Betis es de 1,6. Así sumaría 67 a final de Liga. Ascenso casi imposible.

3. El Betis es de los pocos equipos que no tiene un plan de juego, una idea. Siempre sale a los campos a verlas venir. Prefiere jugar a hacer lo que el rival le deje. Gana a veces porque en Segunda dejan hacer mucho. Son casi todos malísimos.

4. Rodri salió al Carranza con ganas, pero no contagió a nadie. Luego, Juanma sí lo repescó para la causa. A él y a Capi. Cuestión de galones y sobresaliente para el chaval. Le llegará su hora.

5. Sergio García le ha cogido asco al escenario este llamado Liga Adelante. En Gerona, el día que quiso, falló goles impropios de un campeón de Europa. En Cádiz y ante el Irún, se ausentó.

6. Si durante la semana alguien se excusa con la gripe A, miren atrás a Castellón. O esperen a uno de los próximos partidos.

7. El equipo se dispersa. No tiene espíritu ni un líder. Está para batallitas que alcanzan medios partidos. Pero ante sí se libra una guerra de 42 batallas. Ése es su problema.

8. Mehmet Aurelio ya ha dejado entrever que igual propone una marcha en enero. Si el problema es económico, que se lo arreglen. Si es deportivo, que se comprometa hasta junio o que no llegue a debutar. Con Emana ya es suficiente.

9. ¿Qué pensará hoy Momparlet de sus fichajes? ¿O quizá la reflexión está prohibida de diez a una y media y de cinco a ocho?

10. ¿Por qué no se va Lopera? ¿Y por qué Mercedes Alaya va tan lenta? Sí, ya sabemos que la Justicia… Pero parece un Seíta. Ánimo, señoría.

El oportunismo de José Fuentes

Javier Mérida28 de Octubre de 2009 a las 19:42

El día en el que puede leerse que Villa le ha dado boleto a su representante por, según él, ser responsable de su frustrado fichaje por el Real Madrid, nos encontramos con que otro agente más cercano, José Fuentes, ha vuelto a salir a la palestra para recordarnos lo buenísimo que es Luis Fabiano. ¡Cómo si no lo supiéramos incluso antes que él!

El agente del brasileño ha tachado de “prematuro” el momento actual para mantener una reunión con el Sevilla encaminada a la renovación del astro, seguro de que éste se revalorizará tras la disputa de la Champions con el Sevilla y el Mundial con Brasil. Sin duda, tras el fracasado fichaje el pasado verano por el Milan, ya cuenta los billetes que manoseará a cuenta de un futbolista que acaba contrato en poco más de año y medio.

Pero, siendo oportunistas sus palabras, deleznable resulta que reclame la titularidad infinita de Luis Fabiano, a quien Manolo Jiménez rescató del velado ostracismo en que lo tenía Juande Ramos, con quien jugaba la mitad. Que critique la sustitución realizada por el técnico de Arahal en Stuttgart, clave además para ganar el partido, es injustificable. De no tener ni idea de fútbol o verlo, si lo ve, con dos estampitas de Luis Fabiano en los ojos.

Habría que recordarle a José Fuentes que el magnífico ariete paulista cumple 29 años en unos días y que con 30 tiene a Edu comiéndose los mocos en Porto Alegre tras desechar una oferta de 1,5 millones de euros anuales del Betis. Fue de farol, pidió 1,8, el estandarte bético se lesionó y ahora no gana ni la tercera parte en el Internacional. Así que… a buscar el momento oportuno. Sin prisas. Que el Sevilla tampoco las tiene.

Autor

Javier Mérida.
Hombre de fútbol y periodista

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