Javier Mérida | 21 de noviembre de 2011 a las 13:06
Me he despertado muy reflexivo tras el 20-N. Ocurre que el descalabro del PSOE no es noticia para mí. La situación del Betis sí. Ahí va eso. Se admiten discrepancias, que no preguntas ni concreciones sobre los 11 puntos esbozados.
1. El Betis es el club menos redondo que he conocido en veintitantos años de profesional del Periodismo: Fundación, ciudad deportiva, directores de áreas, administradores concursales… ¿Y quién piensa en fútbol?
2. Por ende, nadie cae en la cuenta de que el primer equipo representa al menos el 80% de la gestión de un club de fútbol. Ni le dedican ese tiempo, ni el contingente humano que precisa ni esa parte del presupuesto.
3. Pepe Mel está solo en el Betis. El resto de altos directivos o consejeros pertenecen a un plan diseñado desde los juzgados y desde ciertos despachos de esta ciudad. Tan sólo en Miguel Guillén ha encontrado alguien en quien poder apoyarse y confiar.
4. Vlada Stosic ha aceptado una política de fichajes marcada por los deseos de Bosch y los concursales de guardar dinero y ahora está sufriendo las consecuencias. ¿Se verá el serbio legitimado moralmente para decirle a Mel llegado el caso que no sigue?
5. Mel renunció a un contrato superior económicamente que ya tenía firmado con tal de cumplir su sueño de entrenar en Primera. Hasta ahí, correcto. Pero debió exigir algunas cosas y rodearse de gente más suya. Su única fuerza reside en la afición y en los futbolistas y a ambos los desgastan las derrotas.
6. Siempre digo que se deben cumplir dos premisas para la destitución de un entrenador: que pierda la confianza de su plantilla y que el juego del equipo sea plano. La primera no ha llegado y la segunda tampoco. He visto tres veces el Villarreal-Betis y el equipo no baja los brazos aunque sí está algo atorado.
7. Más allá del fútbol del equipo, los futbolistas deben hacer un análisis más profundo y admitir que el día que más corrieron fue ante el Málaga. Y no perdieron. ¿Tan difícil es vaciarse una vez a la semana?
8. Un profesional que no piense en el partido como mínimo desde el jueves no merece la pena. Como el equipo siga perdiendo y salga Mel, el vestuario podría saltar en mil pedazos.
9. La destitución de Mel es la salida fácil en caso de debacle ante la Real Sociedad. Tampoco estaría mal airear el cacareado ERE y quitarse a siete futbolistas de encima.
10. Es necesario esta semana que quien corresponda dé un golpe de autoridad puertas adentro, siempre que el vestuario abra menos la boca, que hay alguno a quien parece darle todo igual. Si el técnico necesita refrendo, hay que apostar a ciegas por él delante de los futbolistas. Mel quizá deba ponerse más firme porque jamás una crisis así se debió única y exclusivamente a asuntos estrictamente deportivos.
11. No he escrito de firmar un central y un delantero rápido y fuerte porque no es el momento. Además, los hay a patadas por mucho que en el Betis se hable mal del mercado de invierno.
Javier Mérida | 24 de septiembre de 2011 a las 1:49
Quien esté ya predispuesto a no creerme, puede dejar de leer. Hoy me he enterado a fondo de qué es un TT, un RT o cierta campañita, como ésas que supuestamente yo le orquestaba en contra a Lopera en el 2000, que hoy denominan #manipulacioncontraelsevillafc. La culpa la tiene mi amigo César Vizcaíno, que en la pasada Feria me bajó la aplicación del Twitter para el Iphone y aún estoy esperando que me enseñe a utilizarla correctamente. Broma cierta al margen, no presumo de ignorancia porque eso es rayano en la necedad. Quiero explicar, simplemente, que para mí el Twitter, hasta descubrir hoy la trascendencia que le dan algunos, no es más que una herramienta para la inmediatez y para hacer Periodismo y otras cosas en un tono desenfadado e interactuar con cuatro amigos o conocidos futboleros.
Que nadie vea excusas tras estas primeras líneas. Sé de sobra qué es el Twitter aunque para mí signifique otra cosa y aunque lo utilice como un principiante. Tengo menos de 700 seguidores, que no sé si son muchos o pocos, pero jamás pensé que nadie pudiese manipular voluntades a través de él, ni de un blog, ni del Facebook…
Cuando, el viernes a mediodía, preparábamos unos compañeros la tertulia de Radio Marca, nos llegaron algunos mails advirtiendo de que la web del Sevilla había cercenado la clasificación en la portada de su web. Inmediatamente, escribí un tweet con una fotografía y taché la situación de lamentable. No me dirigí a nadie en primera persona, fue un comentario, de algo, que, así, a primera vista era para lamentar. Sólo eso. Luego, he ido descubriendo que el 90% de los que visitan la web del club de Nervión tampoco sabía que esa horquilla de seis equipos en portada era práctica habitual y no obedecía a obviar intencionadamente al Betis. ¿Pero qué habrá pensado ese aficionado de Albacete, Cuenca o Vigo al verlo? ¿O es obligado entender de primeras una situación extraña a simple vista?
Suelo entrar un par de veces por semana en la web del Sevilla por motivos profesionales, ya que al ocuparme habitualmente de la información del Betis no lo hago a diario. Ahí sí entono el mea culpa. No me cuesta nada abrirla todos los días. Pero varios compañeros que sí lo hacen me comentaron ayer que tampoco conocían ese criterio clasificatorio o de corte en la portada.
Yo me enteré al poco de mi primer tweet, lógicamente. Pero en contra de lo que algunos piensan, soy periodista e investigo. Y mucho. Y, guárdome las fuentes por ser amigas algunas, me enteré de que alguien había propuesto (quizá sólo insinuado) que por ser el Betis el primero quizá se podría variar el criterio habitual. Al final, el club no lo hizo y decidió seguir con su rutina habitual. Perfecto y respetable.
Pero yo también di mi opinión porque lo creí justo. Y dije, y escribí, que sólo el hecho de que el Betis fuese primero hubiese justificado un cambio de método como signo de la elegancia que siempre ha distinguido al Sevilla FC, máxime desde que José María del Nido es su presidente. Que los béticos no debieran olvidar el comportamiento habido en la entidad de Nervión en los años de zozobra verdiblanca. Esa paz que ha reinado en la ciudad es obra de los dos, pero más fácil de sostener por el Betis, que entonces agonizaba, que por quien gozaba de una situación de privilegio y abrió de par en par inclusos sus puertas cuando el desgraciado adiós de Antonio Puerta. Sí, el Sevilla, lo pienso y lo escribo, tiene más del 50% de responsabilidad en esa armonía que hoy reina y que algunos parecen querer romper con140 caracteres o menos.
Sólo por eso me ha confundido que el Sevilla no haya modificado su pantalla clasificatoria. Por supuesto me refiero a priori. Tras mi afortunado o desafortunado tweet, yo no lo hubiese hecho tampoco. Faltaría más que un periodista, un ninguno en la red (hay otros que sí se creen poderosos) vaya a cambiar los planes de una entidad centenaria. Pero para mí sólo seguía siendo un tweet, inimaginable la trascendencia que iba a adquirir y, torpe por mi parte, no caer en la cuenta de que Madrid siempre anda a la caza del mínimo desliz en Sevilla para meter baza, máxime cuando Mourinho no gana ni a las tabas y Cristiano estrella falta tras falta en esas barreras que sólo a él le ponen a 9,15 metros. O más.
No me gusta, lógicamente, que una anécdota que se va extendiendo por la red genere polémica. Ni esos descocados que introducen la palabra violencia cuando apenas hay discrepancias verbales entre tweeteros (¿Se llama así?). Ni, por supuesto, me agrada esa retahíla de tweets con insultos a mi persona, al Betis, al Sevilla, a mi empresa… en un fuego cruzado inadmisible e intolerable.
Ni, por supuesto, que haya quien me conmine a pedir perdón por dar mi opinión, cuando, acabando estas líneas tengo mi conciencia muy tranquila. No olvide, lector avezado, que quien esto escribe reprendió a Rafael Gordillo, santo y seña del beticismo, por entrar al trapo ante una frase de Marcelino que días antes había pronunciado el propio Mel y que, en verdiblanco, pensé debiera haberse suavizado por tratarse de alguien que recién aterrizaba en Sevilla. ¿No es esto más trascendente que tachar de lamentable la pantalla de una web? ¿No es, al cabo, opinar quizá en contra de la opinión generalizada, fruto de una independencia que jamás nadie me robará?
Quizá no medí bien. Es posible. Es más, visto el aluvión de tweets y la que han formado las teles nacionales, estoy seguro de que no medí del todo bien. Pero perdón sólo pide quien se acuesta con la conciencia intranquila y yo a esta hora voy a caer como un lirón. Disculpas, eso sí, al Sevilla FC, a esa entidad con 106 años de historia y que quizá hoy haya pasado un mal trago que, sin duda, la fortalecerá tanto como esa reciente época de títulos que con su actual presidente volverá. Y al Betis, al que algunos también han zaherido, que disfrute de su liderato y lo mantenga hasta que Dios quiera. ¡Viva el derby de Sevilla, el de la única ciudad con dos equipos!
Javier Mérida | 1 de julio de 2011 a las 13:45
Se instaba en este mismo espacio hace un año al bético a no tener prisa por renovar el carné de socio. Los cuatro torticeros de siempre le daban la vuelta al argumento esgrimido y contestaban como si se le estuviese pidiendo al abonado que desertase. Pero no era así. Ocurría que un okupa, felizmente olvidado salvo por la roncha que aún colea, manoseba el Betis y el beticismo podía hallar en la espera hasta el último día una baza para mostrarle su desencanto.
Hoy, un año después, el horizonte es diametralmente contrario. Al frente del Betis se halla una persona honrada, capaz, con carisma y con talante y que, siendo bético desde chiquetito, sólo le se la ha ocurrido decir que llega para servir al Betis. Casi nada el mensaje de Miguel Guillén. Como para que el bético, ahora, dude en irse a las taquillas y que la mágica cifra de 40.000 abonados sea una realidad cuando se hayan ido los calores.
Claro que todo no gusta en este Betis. Hay cosas que he criticado y seguiré criticando le pese a quien le pese, pero es tal la fe en Guillén que confío en que algunas de ellas, sino todas, ya empezaron a cambiar con su designación como presidente. Aún no conozco cuál será su margen de maniobra, aunque quiero pensar que en su sí al cargo va incluido que las cortapisas sólo serán las inexcusables que lleguen por las vías económica y judicial.
Si este aserto se cumple, creo que el período presidencial de Miguel Guillén podría ir incluso más allá del transitorio, que la interinidad puede desembocar en una larga y fructífera etapa. Porque, además, aunque ya habrá días para hablar de ello, el equipo se está reforzando adecuadamente. Por eso, hoy, el bético no tiene excusa para no sacarse o renovar ya su carné. Sólo que no estaría de más que el club aumentase el plazo económico fijado hasta el 15 de julio. Ayer me dijo un amigo que él cobraba la paga extraordinaria el día 18. No le falta razón.
Javier Mérida | 22 de junio de 2011 a las 12:38
Sevilla es la ciudad de España más difícil para ejercer el periodismo deportivo. Llevo años diciéndolo, es la única con dos equipos, toda vez que la fuerza mediática de Atlético de Madrid, Espanyol, Levante, etc. es mínima comparada con la de sus vecinos ricos. Aquí es diferente. Muy diferente.
Y, salvo algunos compañeros que han llegado de fuera, la mayoría de los periodistas tuercen por el Sevilla o por el Betis. Es lógico y nada de lo que avergonzarse ni que impida ejercer la profesión con objetividad. Incluso, los lectores y oyentes más avezados saben de qué equipo es fulano o mengano, aunque contemple a una especie que no sale abiertamente del armario.
El problema llega cuando al periodista le sale la vena de hincha. Cuando, descaradamente, se posiciona a favor del club de sus amores y trata de provocar una guerra de trincheras con compañeros que piensan de modo diferente. Algunos se creen en posesión de la verdad y utilizan su poder de convocatoria para, incluso, tratar de desprestigiar a los periodistas y otras gentes del fútbol que no comulgan con sus ideas. Que por lo visto para ser hombre de fútbol ha habido antes que ser futbolista profesional o casi internacional.
Está ocurriendo ahora en el Betis. Se ha instalado una especie de periodista de cámara dispuesto a blindar a los actuales mandamases, justo como ocurriese hace dos décadas con Lopera. Todo lo que hagan Bosch y compañía, está bien hecho. Alguno incluso se atreve a juzgar cuál debe ser la magnitud de alguna crítica. Y yo me pregunto: ¿Es eso de verdad lo que quieren los aficionados béticos? ¿Es ésa la prensa que les gusta? ¿Lo que le interesa a alguno es que le filtren el día a día del club desde dentro y sentirse gente y bético por ser periodista fiel al que manda?
A Del Nido, que lo ha ganado todo, le dan por la derecha, por la izquierda y hasta por la espalda. Eso lo hace fuerte y lo obliga a trabajar más duro, a exigirse y superarse diariamente. Y al Sevilla no le va nada mal. En la acera contraria, cualquiera se atreve a decir que han fallado con las taquillas, que despiden béticos por capricho y les ofrecen una limosna, que contratan más a dedo aún, que han vendido una caprichosa revolución en la cantera como una reestructuración, que pretenden cerrar el nuevo consejo y el club bajo una única línea de pensamiento, que Mel sigue porque no les ha quedado más remedio…
Al Betis de hoy hay que agradecerle la labor de márketing de Miguel Guillén, la recuperación de los ex futbolistas para el club, la presencia social de Rafael Gordillo y algún acierto a modo de fichaje (que ya se sabrá cómo y gracias al trabajo de quién han llegado o llegarán cada uno de los futbolistas). Pero, profesionalmente, el Betis apenas ha mejorado y, sinceramente, no creo que los béticos lo vean más próximo porque sigue siendo de unos cuantos que, además, no han puesto un céntimo ni creo que lo vayan a poner y que no están dispuestos a admitir la entrada de béticos de otra casta. Para colmo, los de ahora no han puesto al Betis ahí, sino que fueron aquéllos. Y si no ofrezco detalles de algunas tropelías es porque quizá no haya llegado el momento, que todo se sabrá en su día, y porque a nadie conviene dar pistas a Lopera. Principalmente, al Betis.
Y si alguien piensa que la crítica constructiva no ayuda al Betis, allá él. Quizá si en el 92 hubiese existido, hoy no estaría este Betis que tanto quieren algunos vistiendo esas ropas y asistiendo, inerme, a los éxitos de un vecino que siempre halló alimento en la crítica y en la exigencia de los suyos.
Javier Mérida | 14 de junio de 2011 a las 16:14
La palabra con la que José Antonio Gordillo Luna define la que será su labor al frente de la cantera, “continuidad”, me recuerda cuando Paco Chaparro utilizó también aquel término para definir qué iban a hacer él y Luis del Sol al hacerse cargo del banquillo del Betis tras la ignominiosa destitución de Fernando Vázquez. Con Miguel Valenzuela ha ocurrido igual: si todo está bien para qué cambiarlo.
El vocablo por sí solo define la vergüenza de una destitución a dedo y de una contratación obligada porque en la secretaría técnica sobra gente y, empero, nadie quería cargar con el marrón de relevar al coordinador de la cantera bética. El nuevo tendrá campos todo el año, vestuarios, médicos, psicólogos y hasta la suerte de poder pagar más dinero a su gente. Pues, aun así, han recelado en primera instancia todos los candidatos, incluso el elegido.
Recuerdo, además, que cuando el técnico gallego fue cesado por Faruk Hadzibegic, quien había formado equipo en la secretaría técnica con Rafael Gordillo, que doblaba sus funciones como delegado del equipo, y Antonio Reyes, Valenzuela estaba claramente posicionado con Fernando Vázquez. Pero no creo que, tras 26 años, esto le haya pasado factura. Aunque es curioso y justo recordarlo cuando no se hallan razones de peso en el adiós del técnico de Bellavista.
Porque Vlada Stosic le dijo a la cara a Valenzuela que no sabía por qué tenía que despedirlo. Que la orden venía de arriba y punto. Y luego obligó a Gordillo Luna a pasar el mal trago con Mariano Suárez, al que quemaron en el filial, porque lo salvó y lo han puesto en la calle también, para meter a alguien de la cuerda. Y si de paso le hace sombrita a Pepe Mel en vez de ayudar al primer equipo, miel sobre hojuelas. Si así se justifican algunos sueldos y la permanencia en un club…
Y luego está lo de los carnés. Se han cargado a una tal Marta, dicho sea con todo el respeto y porque no he investigado quién es, porque era de la época loperiana como muchos de los que hoy mandan, y a los hermanos Marín, creo que se llaman los antiguos responsables de las taquillas, aunque no me echen mucha cuenta… El caso es que la limpia ha conllevado un retraso en taquillas vergonzante. Habían anunciado, si no de forma oficial, aunque algo se leyó por la web, sí entre su periodismo fiel, que el lunes 13 de junio estaban a la venta los carnés. Lo han tenido que retrasar una semana tal es la incompetencia de los nuevos fichajes en la parcela.
Pero de fichajes en los intestinos de Heliópolis vamos a hablar más extensamente en unos días. Con nombre y apellidos, pedigrí, méritos… Les aconsejo que lean el periódico en papel o, en su defecto, este blog. Hay mucho que contar. Lo prometo.
Javier Mérida | 2 de mayo de 2011 a las 12:38
Sostiene los hilos del Betis a ritmo de récord. Ha domeñado con habilidad un vestuario tradicionalmente enrevesado. Ha lidiado con una situación institucionalmente muy compleja. Y, sobre todo, ha dotado al equipo de un estilo de juego. Hoy, con el ascenso en la mano, el bético tiene muy claro a qué juega su equipo. Hasta Pep Guardiola ha elogiado el fútbol que va a llevar al Betis a Primera División.
En absoluto ha debido ser sencillo. Pepe Mel aterrizó generando dudas en Sevilla. Más que nada por llegar de la mano de quien llegó, pero su beticismo y su carácter abierto, sin dobleces, le valió para conquistar almas verdiblancas. Con todo, la verdadera prueba de un entrenador se libra sobre el césped. Y ahí gana ya por goleada.
Como buen técnico, él sólo pensará en el partido de Córdoba. Pero, cuando logre el objetivo, hasta podrá echar mano de un número redondo como acicate para su gente. El juego del Betis, ese fútbol ambicioso, protagonista y ofensivo que se reveló válido también frente a Zaragoza, Getafe y Barcelona, ha dejado por el momento 85 goles, 72 en la Liga y 13 en la Copa del Rey. La media es de casi dos por partido. Hoy, le quedan 6 encuentros para sumar 15 más y llegar a los 100.
Nunca vendaval similar en la historia del Betis. Cifra mágica para recordar un ascenso. Rubén Castro, Jorge Molina, Emana… Ellos anotaron goles por doquier. Pero Mel es el hombre de los 100 goles. Aunque su equipo se quede a las puertas.
Javier Mérida | 4 de abril de 2011 a las 10:44
Le podrían llover palos por doquier. No estuvo afortunado frente al Celta y algunos no se lo van a perdonar. Colocan la mecha los de siempre, de manera ruin e interesada, y el zoquete de turno la enciende porque eso es periodismo, piensa él, que no tiene ni puta idea de esto ni de fútbol pero cinco años en la Universidad le dan licencia para ello. No hablo de nadie en concreto, ni he leído nada aún esta mañana, que luego siempre sale un imbécil y se da por aludido. Pero esta profesión, a veces, me da asco.
Menos mal que no soy entrenador. No toleraría ciertas críticas porque aquí ya opina hasta el Tato, y Dios sabe que no me refiero a un amigo con este apodo.
Soy de los que piensa que Mel erró más que acertó el domingo. Pero llego hasta ahí, nada más. Un entrenador que ha ganado más de un partido con sus cambios de hombres y de sistema de juego sobre la marcha tiene todo el derecho del mundo a que sus decisiones sean discutidas alguna vez. Porque todos los que pensamos que el técnico del Betis falló tenemos menos elementos de juicio que él para saber por qué tomó sus decisiones. Y ese beneficio de la duda siempre pertenece al entrenador en su soledad.
Sea como fuere, lo que sí pienso es que Mel es el técnico idóneo para llevar al Betis a Primera División. Y en verano, antes de conocerlo, no pensaba igual. Eso quiere decir que algo bueno habrá hecho… Con él, el Betis está en buenas manos. Aunque hoy la sensación del bético sea la de que su equipo perdió un partido. ¡Ah, que el Betis empató! Es verdad.
Javier Mérida | 5 de marzo de 2011 a las 21:47
La noticia, mala, cayó esta mañana por sorpresa. El club se había limitado a convocar a la prensa a última hora de la tarde del viernes bajo el pretexto de una rueda de prensa de Rafael Gordillo, pero escondía una verdad que nunca hubiésemos querido escuchar. Un chico joven, con mucho fútbol y más vida aún por delante, se ve obligado a dejar el deporte, aunque momentáneamente, debido a una grave enfermedad.
A Miki Roqué, natural de Tremp (Lérida) y de 22 años, le ha sido detectado un tumor maligno en la cadera, origen de las continuas lesiones de espalda que venía sufriendo desde hace unos meses. Seguramente, esas células invasoras se queden para siempre en un quirófano y el joven central trempolín regrese a los terrenos de juego con más brío si cabe en unos meses.
Paradójicamente, la mala nueva me la comunicó un amigo por teléfono mientras veía en mi casa un excelente reportaje de Gol TV sobre el sevillista Sergio Sánchez. También central e igualmente catalán y joven, superó una grave dolencia cardíaca y volvió hace unas semanas siendo mejor futbolista incluso que ése al que todos dieron por perdido. Pero Sergio, su familia, su club, sus compañeros y sus amigos jamás se rindieron.
Ese paralelismo, esa casualidad ocurrida en el mediodía del 5 de marzo, me obliga a estar seguro de que Miki Roqué dejará atrás su enfermedad y vestirá de nuevo la elástica verdiblanca. Ayer ofreció muestras de la entereza que ya atisbé el pasado verano cuando lo conocí y lo entrevisté en el Nuevo Portil. Todo el fútbol está con él, las redes sociales revientan de tanto mensaje de ánimo. Hoy no acudirá a Heliópolis, pero debería ver el partido por televisión y sentir el cariño de su grada. Toda esa energía reconvertida le ayudará a superar el trance. ¡Ánimo, Miki, nunca caminarás solo!
Javier Mérida | 22 de febrero de 2011 a las 10:53
Sé de sobra que lo que más le molesta a un futbolista es que le digan que carece de carácter, que es un blandito o un pusilánime sin coraje, porque aunque a alguno habría que decirle simplemente que su juego es horrible, eso, aunque sólo sea por respeto, nadie se lo dirá públicamente.
La plantilla del Betis ha sabido jugar al fútbol divinamente, ha vivido en paralelo con un estado institucional convulso y ha salido airosa. Incluso ha soportado la exigente presión de que sobre sus espaldas recaiga mucho más que el futuro deportivo de la entidad, ya que se le hizo ver ya en verano que hasta la supervivencia pasaba ineludiblemente por el ascenso.
Hoy, cuando pierden, quizá alguien deba dar un golpe encima de la mesa y decirles a esos futbolistas que no se aprovechen de esa misma coyuntura del club, incapaz a su vez de crear alguien con fuerza para ponerlos firmes, para decirles que el Betis es igual de grande sin ellos, aun en Tercera, y que quienes se juegan su futuro son ellos. Y que éste será como desean sólo si ascienden, y no como les vendía el fantasma que los primaba con el dinero que hoy no tiene el Betis.
Golpe fuerte encima de la mesa, por tanto, y presión fuera. Porque al futbolista sólo hay que exigirle carácter, y si no lo tiene que le pregunte a su representante cómo lo plasma él en una mesa de negociación. En definitiva: que pida el balón y lo juegue, que no se esconda tras el rival, que sienta vergüenza de no acompañar en Zorrilla las ganas de un niño como Ezequiel, que arengue y lidere a sus compañeros y, como dice Gordillo, que corra por ellos si fuese menester. Porque el jugador del Betis tiene fútbol y lo ha demostrado, y esta solidaridad es la única manera de que regrese. Me malicio que Mel lo sabe. Pues que no lo pida más, que lo exija.
(Artículo publicado el 22-02-11 en la edición impresa de Diario de Sevilla)
Javier Mérida | 14 de febrero de 2011 a las 12:42
El fútbol carece de pasado y de futuro. Sólo tiene presente. Y éste pasa sólo por una máxima: está prohibido perder. Y, además, esto va a peor. Es duro confesarlo, pero cada día me da más asco el entorno que rodea al fútbol e incluyo a los periodistas. No es de recibo, en nuestro caso, que gente con sobrada preparación académica pueda juzgar estados puramente futbolísticos sólo por ello. Sin saber qué mide la portería ni cuándo hay que señalar libre indirecto. Lo digo como lo siento. De ahí, además, el intrusismo de tanto profesional del fútbol en los medios de comunicación. No nos queda otra a los periodistas. O nos especializamos o a tragar con que cualquier futbolista, que también hay muchísimos que no saben de fútbol por bien que lo jugaran, nos quite el pan.
Hago esta reflexión porque la incapacidad manifiesta para explicar la crisis del Betis está provocando que los ventiladores se pongan en marcha. Mel, los futbolistas, el nuevo consejo, el dinero… Se dispara hacia todos lados, pero sin apuntar, a ciegas. Ya lo avisó Iriney hace unos días. Y no escribo estas líneas por ningún medio ni compañero en concreto, Dios me libre, sino por el clima que ha comenzado a crearse y que no amanairá hasta que el Betis no gane un partido.
Las victorias son a veces igual de difíciles de explicar que las derrotas, pero si escribes que el vestuario es la leche y por eso se gana, no va a ocurrir nada. Como tampoco tendrá consecuencias jamás decir que el entrenador es un fiera de esto. El problema viene cuando quien realiza tan simplista análisis (periodista, entrenador, ex futbolista…) se ve obligado a hacer el contrario. Ahí sus carencias sí son dañinas. Porque quien lee no siempre está preparado. Y el zoquete crea igual opinión o más que el analista avezado.
No voy a tratar de explicar las causas de la crisis del Betis, pero sí tengo claro que Mel y la plantilla me siguen pareciendo válidos para la empresa. Tengo muy claro que les ha podido dañar que el okupa los tuviese engañados y que Gordillo y Bosch les hayan abierto los ojos. Pero me niego a creer que ésa sea la única causa de tanta derrota sin sentido. Podría hacer análisis catastrofistas en torno a lo que de verdad pienso, pero me veo obligado a callar porque no estoy dentro del problema y se me escapan datos. Y porque pienso, sinceramente, que si Emana hubiese marcado el penalti igual hoy estaría escribiendo de otra cosa.