El último recuerdo de Miki

Javier Mérida | 25 de junio de 2012 a las 10:20

Hace seis años murió mi padre y no fui capaz de verlo dentro del ataúd. En las fotos que guardo de él está riendo o sonriendo. Ésa es la imagen que se me aparece cuando lo recuerdo, casi a diario. Con mi abuela me ocurrió algo parecido. Y con Miki será similar. Tuve la fortuna de hacerle uno de los primeros reportajes, quizá el primero, cuando asomó junto a Isidoro, Israel, Fran No y Razak por la concentración de Nuevo Portil. Ya entonces advertí su madurez, su planta de hombre pese a su aparente fragilidad y sus 22 años. Se acababa de lesionar en el tobillo izquierdo y se iba a perder la pretemporada, pero él ya tenía ilusiones por ir a La Manga a la segunda parte y convencer a Mel. No logró lo primero, pero sí lo segundo. Y si Dios lo hubiera querido, hoy sería un gran futbolista.
Estar al pie del cañón también me hizo poder compartir con Miki diez minutos que me supieron a gloria. Fue en un inhóspito hotel de aeropuerto, a finales de octubre tras perder el Betis en Cornellà su sexto partido consecutivo. La charla, que derivó en la que sería su última entrevista, pequeña, coqueta y que siempre recordaré, la reproduzco aquí. Demuestra la fe de mi Miki, que aquí traduce en confianza en su equipo, la misma que luego tuvieron León Lasa, Miguel Guillén, Vlada Stosic y Rafael Gordillo en Pepe Mel, clave para que el Betis saliese de su crisis. Hoy no tengo ganas de escribir. Ahí la dejo, es su testamento:

“DE ÉSTA SALIMOS, SEGURO”
“Lo que ocurre es que lo sabe todo el mundo”, dice con una sonrisa que llena de optimismo a quien tiene la inmensa fortuna de pasar unos minutos charlando con Miki Roqué. Viene la frase a cuento porque se le comenta que su aspecto es el de siempre, el de una persona joven, deportista y del que nadie imaginaría, si no lo supiese, que está en vías de superar un trance de los más amargos que la vida pueda encargarte. El trempolín, que el jueves compartió la sobremesa con sus compañeros, arribó ayer de nuevo al hotel, esta vez con sus padres, para ir a un restaurante a almorzar junto a Guillén y su esposa, Bosch y Pepe Millán, máximo responsable de Gesalus, la empresa que ha externalizado parte de los servicios médicos del Betis.
Se describe el estado físico de Miki Roqué porque, educamente, elude ser fotografiado cuando se le pregunta. Lleva el pelo al uno, o quizá al dos, pero, en la lucha que va a ganar a la enfermedad, la autoestima juega una baza importantísima y desea que su primera foto sea exactamente igual que la última. Eso sí, sin lágrimas o, como mucho, con lágrimas de una emoción que difícilmente podrá evitar. Charla con Gordillo, con Elena, la encargada de protocolo; con todos los que han salido a la puerta del hotel mientras arbitran los coches y taxis necesarios para acudir al almuerzo. Miki conduce el suyo, desde hace ya muchas semanas.
El leridano acude a diario al gimnasio del Barcelona y consume las fases a velocidad de vértigo. “Estoy deseando poder correr ya”, desliza. Es el siguiente paso y Miki se ve ya muy fuerte, muy seguro de sí mismo. Hablar con él es como hacerlo con un futbolista en vías de superar una lesión de cruzado. Su fuerte personalidad, su naturalidad, ejerce una fuerza escapista que contagia el entorno. Impresiona. Y si físicamente su aspecto es envidiable, mentalmente…
Hablar del equipo en un día como el de ayer es obligado. “También el año pasado perdimos cinco partidos y quedamos primeros. Y ahora no tenemos la obligación de quedar primeros. De ésta salimos, seguro”, repite al que le pregunta y al que no. Si Miki lo dice…

  • frangor

    Joder, que duro han tenido que ser los últimos día de este chaval. Cuando se lo comía la ilusión y la impaciencia por retornar a lo que fue su vida… cunado más cerca lo veía… Leches que en octubre queria comenzar ya a correr..!!!!. Que duro debió ser recibir la noticia del retorceso en todo…
    Nada, nada de lo que digamos ni unos ni otros, ni siquiera el sufrimiento de sus padres, puede compararse a la amargura conque se habrá ido apagando su energia…., su luz, esa luz que iluminaba su sonrisa cuando festejaba sus goles… cuando compartia con los amigos y la familia….
    MADITO SEAS CANCER…. MALDITO por él y por todos los que se quedaron en el camino cuando te veían superado…
    Descansa en paz Miky, descansa en pazzzz….