CHAPEAU: ELIGE DEL BOSQUE

Javier Mérida | 16 de octubre de 2013 a las 1:42

Venga mi primer aplauso al güenagente. Creé este abandonado blog para opinar de la selección española en la Eurocopa de 2008, aunque luego lo fui diversificando hasta dejarlo en el olvido por mi obligada profesionalidad con el Betis, el equipo al que sigo y por cuyos conocimientos este diario me invitó a incluir este espacio en su oferta.
En él he criticado a Vicente del Bosque, nada santo de mi devoción, siempre por conocimientos tácticos, pero al que alguna que otra vez alabé por su sapiencia para el manejo de los grupos de trabajo. Ítem más: echo de menos en él un ayudante que supla esa mácula del seleccionador que no pocas veces se ha revelado en momentos críticos de competiciones importantes. Porque además soy de los que piensa que un seleccionador debe ser más selector de personal y educador de grupos que entrenador.
Valga el paréntesis para elogiar la excelente gestión, combinando lo deportivo con lo humano, que le ha dado a la situación de Casillas en la selección. Quien porfía sabedor de que el madridista es el mejor portero que jamás vio, un servidor, no puede sino admirar que un entrenador al que en su día no le entró por los ojos, y hay que remontarse a cierta noche en Glasgow, hocicara ante la evidencia.
Pero el pretérito dio paso al presente. Y el marrón que le quitara a Del Bosque el bueno de Íker aquel glorioso mayo de 2002, no dio paso al rencor sino a todo lo contrario. ¿Entienden lo de buena gente? Probablemente, si César no se hubiese lesionado, el salmantino no sería hoy seleccionador. Casillas, incluso, declaró exageradamente que sin aquel mágico día su futuro podría haber acabado en Segunda División. Repasen los arcanos de la memoria.
Pero han caído tantas hojas de las calendas que todos hemos olvidado. Incluso Del Bosque. Y por eso, cuando otro técnico, por venganza personal, le ha creado un problema, y un tercero, o su entrenador de porteros, lo ha alargado por puro esnobismo, se ha visto en la necesidad, más bien en la obligación, de decidir por sí mismo.
Del Bosque, me guste a mí o no, es el seleccionador de España, y sólo está obligado a mirar por el bien de ésta. Ha mantenido a Casillas hasta que ha podido, aunque hoy pienso que hasta que ha querido. No hay rencor, mas al contrario. Sabe que es el mejor, pero aguarda un Mundial y no las tiene todas consigo: restan seis meses y no sabe la suerte que le aguarda al portero del Real Madrid. Y ahí le salió su inteligencia, su capacidad de director de grupos. Ante Bielorrusia, Valdés; contra Georgia, Íker. Y a partir de ahí, elige él, acaba con el debate en la prensa y lo que haga estará bien hecho. Si a Ancelotti y a su lacayo lo votan y el que los releve pone a Casillas, tendrá el trabajo hecho. Si no, hará lo mejor para España y le dará la titularidad a un portero que juega siempre, no a un suplente en su equipo. ¡Chapeau! Y que echen al italiano prontito, que España es mucha España…

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