DON DINERO

Javier Mérida | 15 de noviembre de 2008 a las 13:08

Muy ciego tenía que estar quien no lo viera venir. La historia de los desencuentros entre el que aún manda en el Betis y Edu vivió ayer un nuevo y desagradable capítulo por mor de la acreditada racanería del primero. El que sólo piensa en el dinero, y cree en éste como fin último de todo, obligó a su mejor futbolista a pagarse una operación por no intervenirse en Sevilla. Poco le importó que el afamado galeno finés fuese propuesto por el jefe de sus servicios médicos; él sólo pagaba el viaje: avión y habitación, se desconoce si con desayuno incluido.Y, claro, el brasileño, harto de desplantes, desveló la verdad. Porque ya tuvo que aguantar que lo ningunease en primera instancia cuando su agente vino a Sevilla a tratar la renovación, incluso que luego hiciese pública de la manera más zafia la oferta y la demanda de lo tratado, y hasta que se permitiese el lujo de frivolizar con una eventual lesión que, por desgracia, se hizo carne semanas después en Elche. Esto último tuvo que escucharlo Edu mientras su pretor vetaba a periodistas para un ominoso y descreído acto en Benacazón.Pero ayer le habló muy claro y cuestionó su calidad humana. Y fue valiente, porque que se sepa no ha firmado contrato con ningún club y las puertas del Betis se le han cerrado salvo que mañana se vista de cobarde y dé marcha atrás en el vis a vis que podría pergeñar quien ayer lo redujo nuevamente todo a dinero al decirle que la oferta sigue en pie. Y es que no se entera, por mucho que le griten, que a Edu y al bético nada les importa su dinero. Aunque el verdadero problema es que los billetes que manosea son del Betis. Y él no es el Betis. Por fortuna para el Betis, que bastante tiene con sufrirlo tantos años.
(Artículo publicado el 15 de noviembre en Diario de Sevilla)

MANDA LA AFICIÓN

Javier Mérida | 18 de octubre de 2008 a las 9:04

Anda el todavía máximo accionista del Betis frotándose las manos porque ve cerca el fin de Paco Chaparro. El trianero está bajo sospecha desde antes de ser renovado. A los ojos del que todavía manda sus incuestionables méritos no habían sido suficientes. Siguió con él al frente del vestuario porque no encontró a nadie apto que quisiese entrenar bajo su manto, ya que los técnicos emergentes y los de élite lo tienen calado; porque la afición respaldaba a Chaparro y porque la prensa dejó claro que nadie como el actual preparador para manejarse con semejante personaje al frente de la entidad.
Con tan escaso margen de confianza, ya es fuerte Chaparro habiendo llegado vivo a la sexta jornada con tan sólo dos puntos en el zurrón. El buen juego y el calendario le han echado un capote, pero el margen de error se le ha acabado al equipo, piensan en Jabugo. Aun así, el crédito del trianero sólo depende de la afición. Será ésta la que dictamine, en caso de que el equipo no venza al Mallorca el domingo, sobre su continuidad. El mandarín está débil y jamás se atreverá a prescindir de su técnico a no ser que la grada se lo pida, aunque llegado ese caso bajaría el pulgar con sumo placer. En ese supuesto, también le dejarían a él algún recado, pero ése por reiterativo no lo atendería.
Y, por supuesto, sea cual sea el resultado de este partido que asoma con cuernos y el veredicto llegado el minuto 90, la afición del Betis podrá dormir tranquila. La herencia de Chaparro nada tiene que ver con la que él recibió. Nelson, Monzón, Aurelio, Emana, Juanma y Sergio García seguirán en la plantilla para dejarla en Primera División, con Nogués o con un técnico dócil de ésos que gustan al que ni vende ni se va.

COLUMNA VERTEBRAL

Javier Mérida | 6 de octubre de 2008 a las 9:47

Diciembre ya está ahí. Y por muy bien que le vayan las cosas al Betis recorrido el tramo más duro del calendario, su situación clasificatoria difícilmente será la deseada por sus rectores y seguidores. Aun así, quizá esto sea lo de menos si en los próximos partidos al menos escapa de los avernos de la tabla. Lo más preocupante es que han bastado seis partidos para desnudar a “la mejor plantilla de los últimos años”.
En verano llegaron seis refuerzos, pero a la vista está que faltaban al menos otros tres y en puestos realmente trascendentes para una plantilla, los que componen su columna vertebral. En el eje del equipo, reforzado en el mediocampo, se echan en falta un portero de más garantías que los dos en nómina, un central duro y expeditivo que complemente a Juanito o a Arzu y, sobre todo, un delantero que se entretenga en hacer goles y que está por ver si éste puede ser Sergio García.
Diciembre ya está ahí. Se supone que Momparlet estará trabajando y que esta radiografía no le es ajena. Chaparro ya consiguió bastante y es posible que a los ojos del que manda incluso haya quedado deslegitimado para solicitar más fichajes. Pero el Betis los necesita, no se trata de caprichos de un entrenador que ni abre la boca. Y el que manda está obligado a hacer el mejor equipo posible. Y si no que se vaya. Pero de verdad.

A VUELTAS CON LA INICIATIVA

Javier Mérida | 29 de septiembre de 2008 a las 18:10

Hay equipos, entrenadores, futbolistas y aficionados que, aún hoy, se dejan engañar más de la cuenta con la posesión del balón. Cierto es que a un equipo jamás le hacen un gol con el balón en su poder a no ser que lo introduzca en su propia puerta. Pero no es menos verdad que la mayor parte de las veces el control del balón es ficticio y nada tiene que ver con el del partido.
Algo de eso le ocurrió al Betis frente al Real Madrid. Mientras éste gozó de la pelota, hasta antes de llegarse a la media hora, creó ocasiones de gol e impuso al partido un ritmo inasumible para el Betis. Marcó un tanto y se relajó, pensando en el partido de Champions ante el Zenit. Entonces, le correspondió el turno a los verdiblancos. El balón se lo regalaron, pero nunca el control del partido. El ritmo bajó sensiblemente, hasta donde quisieron los de Schuster. Y así les fue más cómodo defender. Aun con diez futbolistas, supieron aguantar el empate.
El Betis, monopolizando el balón, nunca fue capaz de meterle una marcha más al partido, de enjaretar tres pases seguidos a velocidad de vértigo para sorprender. El partido siempre se jugó como quiso el rival. El equipo de Chaparro se sintió seguro con el balón y creyó tenerlo dominado. A tal punto llegó su confusión que regaló dos contraataques postreros que lo tumbaron. ¿Quién llevó la iniciativa del juego? El Madrid, siempre.

LA TRAMPA DEL BARÇA

Javier Mérida | 25 de septiembre de 2008 a las 10:27

No es fácil jugar contra el Barça. El equipo azulgrana es de los que poseen mil maneras de matarte y, además, utiliza como nadie la trampa de los extremos en el Camp Nou. Allí acuden los equipos obsesionados en acumular hombres por el medio para cortocircuitar a Xavi y todas las conexiones que éste permite en la frontal. Total, como el Barça juega sin extremos…
Pero ésa es la gran mentira del fútbol barcelonista, el matiz que mejor aprovechan los de Guardiola en favor de sus intereses. Messi e Iniesta no son extremos, pero el vértigo azulgrana comienza en ellos, cuando están muy cerca de la cal. Luego, tirarán para el interior con el regate o buscarán una pared para progresar, pero si enfrente tienen un 4-2-3-1 ó similar del rival siempre estarán en ventaja, sobre todo el argentino, al que Daniel Alves le aclara más el camino de lo que se lo hacen a Iniesta. Los laterales rivales tendrán difícil recibir ayudas: su equipo está armado para defender por dentro, no en los costados.
El Betis salió al Camp Nou con dos extremos y en la segunda parte Chaparro cambió el planteamiento. Entre la obligación y la devoción, Monzón y Damià, dos laterales (más largos o más cortos), doblaron en las bandas a Nelson y Fernando Vega. Habían relevado a hombres de ataque como Mark González y Emana. Con Mehmet Aurelio y Capi le bastó por el medio. Y arriba, dos delanteros. 4-4-2 puro y duro y más bien defensivo. El Betis llegó más arriba, y además ganó las bandas, y frenó al Barça. A Messi e Iniesta apenas les llegó el balón. No le fue suficiente para ganar, pero sí para saberse un equipo bueno y versátil. Y es que los corsés nunca debieron existir en el fútbol. No hay un partido igual a otro.

RÉMORAS EN GETAFE

Javier Mérida | 16 de septiembre de 2008 a las 11:00

Ofreció trazas de buen equipo el Betis en Getafe. Paco Chaparro va recuperando las señas de identidad que éste exhibió la temporada pasada. Con más toque en el medio del campo, el Betis borró de un plumazo la imagen ofrecida frente al Recreativo con una primera parte más que decente si no fuese porque el gol no acudió a su cita con la meta de Jacobo.
En la reanudación, ofreció dos síntomas preocupantes. El primero es que llegó sin aire al último cuarto de hora y pudo pagarlo con la derrota. Físicamente, el equipo da la impresión de estar aún en pretemporada. Es lógico, algunos de sus futbolistas han gozado de un verano más propio de un funcionario que de un profesional del balompié y otros, sencillamente, están faltos de entrenamiento. Carmelo del Pozo tiene trabajo por delante, pero hasta la fecha el segoviano ha dado muestras sobradas de su capacitación. No hay más recordar cómo acababa el Betis sus partidos la campaña anterior, siempre con una velocidad más que el rival. Este hándicap es, por tanto, subsanable.
El segundo, y más importante, llega de la mano de Manuel Momparlet. Su demostrada incapacidad para el cargo trajo al Betis, entre otros, a Pavone, quien en sólo dos partidos ha corroborado la imagen que ofreció el curso anterior: mucha voluntad, una correcta visión de juego, poco fútbol, más potencia que velocidad y poquísimo gol. Cuando se ojea a un futbolista en Suramérica lo principal es trasladarlo mentalmente a Europa, ver si sus cualidades son exportables a un fútbol diametralmente distinto. Igual le ocurrió al director deportivo del Betis con Caffa, sin ritmo para la Primera División española.
Mientras el argentino no salga del once inicial en favor de Edu, y éste o Sergio García jueguen arriba, no hay nada que hacer. Muchos fallos de Pavone se pueden disculpar, máxime tras esa incansable brega que lo lastra ante la portería, pero que un delantero centro no sepa tirarse en plancha en el área pequeña, o no sea capaz de ello por su físico, dice muy poco en su favor. ¡No tenías que entrar tú en la portería, Mariano, debería haber entrado el balón!

EL LEGADO DE CHAPARRO

Javier Mérida | 2 de septiembre de 2008 a las 20:23

Dice Chaparro, y dice bien, que presión la que sintió en Santander aquel 17 de junio de 2007 en que salvó agónicamente al Betis. O la de la temporada anterior, dejando nuevamente al equipo en Primera a falta de un mes para el final de Liga. La presión de ahora, la que pretende añadir quien parece haber cumplido con su obligación de conformar un equipo decente, no le afecta lo más mínimo al trianero.
Sabe el entrenador verdiblanco que el caché de algunos refuerzos va a provocar que lo miren con lupa. Que el de siempre, en lugar de otorgarle su confianza, está utilizando su verbo falso para arrinconarlo. Pero le da igual. Como bético, se siente feliz de la labor realizada hasta la fecha, aun a costa de un desgaste superlativo. Ya el pasado invierno cercenó la llegada de una caterva de mediocres al equipo y este verano ha multiplicado esa criba por diez.
Mehmet Aurelio, Emana, Juanma, Nelson, Monzón y Sergio García. Si se le suma a Juanito, Edu y Mark González puede decirse que el Betis está capacitado para competir dignamente en Primera División. Chaparro se salió con la suya y ganó el pulso: reformó parcialmente las estructuras en la secretaría técnica y en el entorno de la plantilla, va logrando que la ciudad deportiva sea al menos presentable y, lo más importante, ha conseguido que el que todavía manda se gaste el dinero del Betis.
Ahora ya no tiene presión. Porque sabe que si él no está capacitado para la empresa, el que venga detrás lo tendrá chupado. Nada que ver con los relevos que a él le tocó sufrir. Consiga lo que le dejen conseguir, clasificatoriamente hablando, la anterior es su gran herencia. Jamás un entrenador cambió tanto la dinámica del Betis.

EL BOCAZAS DE EL FONTANAL

Javier Mérida | 17 de agosto de 2008 a las 20:46

Edu tiene un contrato que termina el año que viene. Se le ha subido a 1,5 millones y él quiere 2 millones. El club no le puede pagar eso y es el consejo que les doy a los señores que vienen (se refiere a BSport), pero después que ellos hagan lo que deseen. Para que lo sepan, Edu pide 2 millones. Es buena persona, un buen jugador y un buen chaval. Va a jugar este año en el Betis, bien o mal. Si se lesiona, mala suerte, y si no, mejor para todos. Aquí no vamos a pagar cantidades desorbitadas por futbolistas”. Y se fumó un puro.
La parrafada pertenece al bocazas que rige los destinos del Betis y fue pronunciada en el Ayuntamiento de Benacazón el pasado 31 de julio durante la presentación de la ciudad deportiva fantasma. No tiene desperdicio y viene al pelo tras lesionarse el mejor jugador del Betis ayer en el Martínez Valero de Elche.
Si por estas calendas a casi nadie cabe duda de que el Betis le importa bien poco, prepárense para vivir un par de semanas sin desperdicio en pleno corazón de El Fontanal y, seguramente, con más episodios bochornosos para el beticismo que no siente como él, que hoy es mayoría absoluta. Se la han puesto botando: una oferta de 8 millones por Sobis, que no vale ni la mitad, y con ese dinero y algo más que debe quedar en caja rematar el equipo. Pero estando por medio el hombre que vetó a dos periodistas aquel día quizá para evitarles la vergüenza de sus soflamas todo es posible. ¡Qué lástima!

BSport, aquel día sólo Grupo B

Javier Mérida | 31 de julio de 2008 a las 9:03

Si reza el refrán que una imagen vale más que mil palabras, de esta guisa abandonaban los miembros del grupo BSport ciertas oficinas de la calle Jabugo tras su primera reunión con el máximo accionista del Betis, hace dos semanas. Cinco minutos después, en la calle como siempre, un empleado del club informaba que había sido realizada una oferta por el paquete mayoritario de acciones y esa misma persona negaba a la par que estos cuatro señores fueran los de la oferta que iba a leer, y que sólo habían ido a negociar los traslados en autocar de los equipos del club.
Ítem más: una vez estaban dentro, fue llamado Ángel Martín, quien ni los conocía y que trabajaba la venta del paquete pero con Luis Castel. Tres horas duró la reunión que acabó en risas en la calle.

Y se me ocurre una pregunta: ¿Estos señores entraron para firmar un contrato de transportes y salieron como futuros dueños del Betis? Son, de izquierda a derecha, Pedro Muñoz Díaz (promotor y ex empresario de banca del BBVA), Mariano Fernández Fernández (anticuario jubilado), Juan de Dios Donaire Valenzuela (abogado) y Francisco Sánchez Quintana (gerente de la empresa de transportes Linesur), que sería el nuevo presidente del Betis.

La genial fotografía (pinchar para ampliar), publicada en Diario de Sevilla, es obra de Antonio Pizarro.

EL GATOPARDO

Javier Mérida | 30 de julio de 2008 a las 9:32

Me da en la nariz que no ha sabido salir de ésta sino a su modo. Tan lejos llegó en sus negociaciones con Luis Castel que se sintió acorralado y tuvo miedo. Ante la afición, ilusionada aunque sólo fuera porque se iba él, no podía dar marcha atrás. Pero no quería vender. Ni ha vendido todavía ni, me temo, venderá jamás esas acciones que le permiten manosear el Betis, aunque sólo lo que el Betis, muy por encima de él, se deja manosear. Y se inventó el grupo B, o lo promocionó. Y luego le llamó BSport. Y ahora proclama que ha dado un primer paso para la cacareada venta, justo doce horas antes de tener cita en una notaría para venderle, de verdad, su parte del Betis a Castel. ¡Qué casualidad! El guión se asemeja al de otras veces: la enésima huida hacia adelante. Su descrédito y sus despiadadas mentiras han convertido al beticismo y al mundo del fútbol en un ejército de tomases que no creerá hasta que no meta el dedo por mucha oficialidad que dé a sus anuncios y por más cobertura que éstos alcancen.
En principio, gana tiempo. Y lo fía para el 4 de octubre, cuando el equipo ya haya escalado su particular Tourmalet liguero. Veremos qué pasa entonces. De momento, dos meses de margen en la eterna huida hacia adelante.
“Algo debe cambiar para que todo siga igual”, debe pensar este particular gatopardo de El Fontanal, incapaz de acabar con el Betis pese a lo que lo maltrata.