Con Mel, en buenas manos

Javier Mérida | 4 de abril de 2011 a las 10:44

Le podrían llover palos por doquier. No estuvo afortunado frente al Celta y algunos no se lo van a perdonar. Colocan la mecha los de siempre, de manera ruin e interesada, y el zoquete de turno la enciende porque eso es periodismo, piensa él, que no tiene ni puta idea de esto ni de fútbol pero cinco años en la Universidad le dan licencia para ello. No hablo de nadie en concreto, ni he leído nada aún esta mañana, que luego siempre sale un imbécil y se da por aludido. Pero esta profesión, a veces, me da asco.

Menos mal que no soy entrenador. No toleraría ciertas críticas porque aquí ya opina hasta el Tato, y Dios sabe que no me refiero a un amigo con este apodo.

Soy de los que piensa que Mel erró más que acertó el domingo. Pero llego hasta ahí, nada más. Un entrenador que ha ganado más de un partido con sus cambios de hombres y de sistema de juego sobre la marcha tiene todo el derecho del mundo a que sus decisiones sean discutidas alguna vez. Porque todos los que pensamos que el técnico del Betis falló tenemos menos elementos de juicio que él para saber por qué tomó sus decisiones. Y ese beneficio de la duda siempre pertenece al entrenador en su soledad.

Sea como fuere, lo que sí pienso es que Mel es el técnico idóneo para llevar al Betis a Primera División. Y en verano, antes de conocerlo, no pensaba igual. Eso quiere decir que algo bueno habrá hecho… Con él, el Betis está en buenas manos. Aunque hoy la sensación del bético sea la de que su equipo perdió un partido. ¡Ah, que el Betis empató! Es verdad.

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¡Ánimo, Miki, nunca caminarás solo!

Javier Mérida | 5 de marzo de 2011 a las 21:47

La noticia, mala, cayó esta mañana por sorpresa. El club se había limitado a convocar a la prensa a última hora de la tarde del viernes bajo el pretexto de una rueda de prensa de Rafael Gordillo, pero escondía una verdad que nunca hubiésemos querido escuchar. Un chico joven, con mucho fútbol y más vida aún por delante, se ve obligado a dejar el deporte, aunque momentáneamente, debido a una grave enfermedad.

A Miki Roqué, natural de Tremp (Lérida) y de 22 años, le ha sido detectado un tumor maligno en la cadera, origen de las continuas lesiones de espalda que venía sufriendo desde hace unos meses. Seguramente, esas células invasoras se queden para siempre en un quirófano y el joven central trempolín regrese a los terrenos de juego con más brío si cabe en unos meses.

Paradójicamente, la mala nueva me la comunicó un amigo por teléfono mientras veía en mi casa un excelente reportaje de Gol TV sobre el sevillista Sergio Sánchez. También central e igualmente catalán y joven, superó una grave dolencia cardíaca y volvió hace unas semanas siendo mejor futbolista incluso que ése al que todos dieron por perdido. Pero Sergio, su familia, su club, sus compañeros y sus amigos jamás se rindieron.

Ese paralelismo, esa casualidad ocurrida en el mediodía del 5 de marzo, me obliga a estar seguro de que Miki Roqué dejará atrás su enfermedad y vestirá de nuevo la elástica verdiblanca. Ayer ofreció muestras de la entereza que ya atisbé el pasado verano cuando lo conocí y lo entrevisté en el Nuevo Portil. Todo el fútbol está con él, las redes sociales revientan de tanto mensaje de ánimo. Hoy no acudirá a Heliópolis, pero debería ver el partido por televisión y sentir el cariño de su grada. Toda esa energía reconvertida le ayudará a superar el trance. ¡Ánimo, Miki, nunca caminarás solo!

Descarga de presión, exigencia de carácter

Javier Mérida | 22 de febrero de 2011 a las 10:53

Sé de sobra que lo que más le molesta a un futbolista es que le digan que carece de carácter, que es un blandito o un pusilánime sin coraje, porque aunque a alguno habría que decirle simplemente que su juego es horrible, eso, aunque sólo sea por respeto, nadie se lo dirá públicamente.

La plantilla del Betis ha sabido jugar al fútbol divinamente, ha vivido en paralelo con un estado institucional convulso y ha salido airosa. Incluso ha soportado la exigente presión de que sobre sus espaldas recaiga mucho más que el futuro deportivo de la entidad, ya que se le hizo ver ya en verano que hasta la supervivencia pasaba ineludiblemente por el ascenso.

Hoy, cuando pierden, quizá alguien deba dar un golpe encima de la mesa y decirles a esos futbolistas que no se aprovechen de esa misma coyuntura del club, incapaz a su vez de crear alguien con fuerza para ponerlos firmes, para decirles que el Betis es igual de grande sin ellos, aun en Tercera, y que quienes se juegan su futuro son ellos. Y que éste será como desean sólo si ascienden, y no como les vendía el fantasma que los primaba con el dinero que hoy no tiene el Betis.

Golpe fuerte encima de la mesa, por tanto, y presión fuera. Porque al futbolista sólo hay que exigirle carácter, y si no lo tiene que le pregunte a su representante cómo lo plasma él en una mesa de negociación. En definitiva: que pida el balón y lo juegue, que no se esconda tras el rival, que sienta vergüenza de no acompañar en Zorrilla las ganas de un niño como Ezequiel, que arengue y lidere a sus compañeros y, como dice Gordillo, que corra por ellos si fuese menester. Porque el jugador del Betis tiene fútbol y lo ha demostrado, y esta solidaridad es la única manera de que regrese. Me malicio que Mel lo sabe. Pues que no lo pida más, que lo exija.

(Artículo publicado el 22-02-11 en la edición impresa de Diario de Sevilla)

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En marcha los ventiladores

Javier Mérida | 14 de febrero de 2011 a las 12:42

El fútbol carece de pasado y de futuro. Sólo tiene presente. Y éste pasa sólo por una máxima: está prohibido perder. Y, además, esto va a peor. Es duro confesarlo, pero cada día me da más asco el entorno que rodea al fútbol e incluyo a los periodistas. No es de recibo, en nuestro caso, que gente con sobrada preparación académica pueda juzgar estados puramente futbolísticos sólo por ello. Sin saber qué mide la portería ni cuándo hay que señalar libre indirecto. Lo digo como lo siento. De ahí, además, el intrusismo de tanto profesional del fútbol en los medios de comunicación. No nos queda otra a los periodistas. O nos especializamos o a tragar con que cualquier futbolista, que también hay muchísimos que no saben de fútbol por bien que lo jugaran, nos quite el pan.

Hago esta reflexión porque la incapacidad manifiesta para explicar la crisis del Betis está provocando que los ventiladores se pongan en marcha. Mel, los futbolistas, el nuevo consejo, el dinero… Se dispara hacia todos lados, pero sin apuntar, a ciegas. Ya lo avisó Iriney hace unos días. Y no escribo estas líneas por ningún medio ni compañero en concreto, Dios me libre, sino por el clima que ha comenzado a crearse y que no amanairá hasta que el Betis no gane un partido.

Las victorias son a veces igual de difíciles de explicar que las derrotas, pero si escribes que el vestuario es la leche y por eso se gana, no va a ocurrir nada. Como tampoco tendrá consecuencias jamás decir que el entrenador es un fiera de esto. El problema viene cuando quien realiza tan simplista análisis (periodista, entrenador, ex futbolista…) se ve obligado a hacer el contrario. Ahí sus carencias sí son dañinas. Porque quien lee no siempre está preparado. Y el zoquete crea igual opinión o más que el analista avezado.

No voy a tratar de explicar las causas de la crisis del Betis, pero sí tengo claro que Mel y la plantilla me siguen pareciendo válidos para la empresa. Tengo muy claro que les ha podido dañar que el okupa los tuviese engañados y que Gordillo y Bosch les hayan abierto los ojos. Pero me niego a creer que ésa sea la única causa de tanta derrota sin sentido. Podría hacer análisis catastrofistas en torno a lo que de verdad pienso, pero me veo obligado a callar porque no estoy dentro del problema y se me escapan datos. Y porque pienso, sinceramente, que si Emana hubiese marcado el penalti igual hoy estaría escribiendo de otra cosa.

Carta a los Reyes Magos

Javier Mérida | 4 de enero de 2011 a las 13:02

No es motivo de gozo ni de alivio, pero me dicen que quien fuese azote del Betis durante 18 años está que gatea por las paredes de cierto despacho hortera de Jabugo. El motivo es la soldada de Gordillo y de los otros dos administradores judiciales. Se ha quejado ya a la juez, y a todos los propios que aún lo escuchan, y que ya divisan asientos libres en el microbús en que cabían, les está enviando una especie de circular comentándoles la sinvergonzonada de los ¡dos millones de pesetas! mensuales que están cobrando aquéllos y cómo los honorarios han sido decididos por ellos mismos y no por la juez.
Sabido es que al individuo sólo le interesa el dinero, pero, sin duda, lo que más le preocupa es que será él quien tenga que afrontar todos los gastos del proceso (sueldo judicial de Gordillo y cía. inclusos) si es declarado culpable. Con la que ha caído y caerá sobre el pobre Betis, al que ha dejado descalzo y sin calcentines en pleno invierno, y se entretiene en una guerra de trincheras, hablando de millones de pesetas cuando el club agoniza con la amenaza de un descenso e incluso de su disolución por deudas de muchísimos millones, pero de euros, que se generaron durante su ignominiosa etapa como mandamás.
Lo que ansío conocer es qué hará en estos días aún navideños el okupa. Me da que le le ha hecho caso a su madre, esa bendita mujer que le dijo que se fuese del Betis al poco de entrar, según confesó en una aparición estelar por el Nuevo Portil a finales de julio, en la que un periodista también lo conminó a lo mismo. Quizá el dinero, también en su caso, fue el que le impidió alejarse de un lugar al que nada lo ata y por el que no hizo ni hará jamás nada.
Habrá que pedirle a los Reyes Magos que el avariento y el oportunista paguen algún día el daño cometido al Betis pero, ante todo, que no regresen jamás. Ésa es la principal encomienda de Alaya, Gordillo, Bosch… Ojalá dispongan de la malilla para conseguirlo.

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Mel, ese oasis del ‘okupa’

Javier Mérida | 5 de diciembre de 2010 a las 15:05

Ha venido al Betis a lo que ha venido. Y se le recordará por todo el daño, en su caso no gratuito, que le ha hecho y le sigue haciendo a un club centenario con el que nada le unía antes de aterrizar interesadamente en él. El arrogante okupa que azota los destinos del Betis no hace más que vender su populismo a nadie, porque la afición verdiblanca nunca creyó ni creerá en él. Al igual que ocurría con los más recalcitrantes loperistas, sus seguidores caben en un autobús.
Pero incluso este oscuro y advenedizo personaje acierta alguna vez. No pasará a la historia por haber firmado a Pepe Mel, ya que lo hizo por consejo de Ángel Martín y con la aprobación del propio Lopera, pero sí se podrá apuntar el tanto de haber renovado la vinculación del técnico.
En un club en franca descomposición, es el equipo (en cuya confección apenas ha intervenido el navarro) su estamento más potable. Y, al frente, este entrenador madrileño que a su llegada generó desconfianzas y que gana aun equivocándose como en Soria. Su honradez y profesionalidad están muy por encima de este personaje engominado que ha decidido su continuidad. Populista, sí, pero en ese caso acertada.
Mel ya debió firmar por un año más opcional si ascendía al Betis en junio, y ha esperado hasta diciembre. Es justo que así sea, y si ata de manos a los dirigentes que vengan detrás, mejor para el Betis, ya que quizá por estar renovado se evite un eventual despido político del entrenador aun en caso de ascenso.
Que se sepa, tampoco ha renovado por varios años ni por unas cantidades fuera de mercado ni de lo que puede gastar el Betis. Entonces, sólo hay que aplaudir la decisión y desearle al okupa que se vaya pronto y deje al Betis en paz y en manos de béticos ecuánimes. Aunque, en este caso, su diligencia sea de justicia y buena para el equipo. Un oasis en el desierto de la ignominia.

Los cinco del ‘okupa’

Javier Mérida | 13 de noviembre de 2010 a las 12:02

La frase puede pasar desapercibida, pero tiene mucha miga. “Quiero que el Betis le meta cinco goles al Xerez”, espetó Luis Oliver al ser preguntado sobre si tendría el corazón dividido en el partido de hoy. Aunque ya creo que pocos, algún bético se podrá sentir orgulloso y hasta engañado por la nueva lección de beticismo de este okupa que sigue apoltronado en Heliópolis. Pero nada más lejos de eso.
Lo que lleva apareado la frase de Oliver es su desapego por cualquier club de fútbol en el que haya podido mangonear, léase Xerez, léase mañana Betis. Porque eso es lo que dirá cuando, tras un breve refugio en Navarra o donde le plazca, ponga sus manos de nuevo en el balompié. Ese beticismo que ha mamado, según confesó en una carta al poco de aterrizar, en dos días, se le habrá olvidado para siempre en un pis pas. Entonces querrá que el Escalerillas Club de Fútbol o el Okupa’s Hard Face le metan cinco al Betis. A ese Betis del que se está riendo al unísono con el azote de Jabugo y de un par de conniventes que algún día deberán explicar por qué su beticismo les está llevando tan desafortunadamente lejos.

El conde del Betis

Javier Mérida | 9 de noviembre de 2010 a las 13:01

Tengan muy claro que detrás de Bitton Sport no hay nadie. El informe de la Guardia Civil es concluyente y con la empresa de Oliver y cía. sólo se relacionan otras empresas de Oliver y cía. La única garantía de esta caterva para garantizarle al azote del Betis el pago de las acciones que supuestamente le han comprado son las propias acciones. No hay empresas de Mario Conde ni propiedades de éste ni nada de nada.
Diga lo que diga el ex banquero mañana por la tele, hay que saber leer tras ello. Conde es amigo de Oliver y con eso está dicho todo. Es más, se comenta que la actual novia del navarro estaría emparentada de alguna manera con el gallego o pertenece a su entorno más íntimo. Éste, una vez fuera de la cárcel, ha vuelto a hacer dinero. Habría comprado plantaciones de aloe vera, cobra un dineral por ofrecer conferencias, escribe libros…
El empresario de Tuy es un animal de los negocios y lo está demostrando resurgiendo de sus cenizas, pero a Oliver sólo le une su amistad y por eso sale al rescate de éste. Aunque no está detrás de él ni de Bitton Sport y difícilmente invierta algún día en el Betis, porque el fútbol sólo es negocio para que el destruye empresas, no para el que las crea o tiene negocios de verdad.
En esas procelosas aguas del mundo empresarial se conocieron Conde y Oliver y mañana aquél saldrá a echarle un cable a su amigo. Pero, hoy, esa amistad nada tiene que ver con Bitton Sport ni con el Betis. Si los béticos quieren creer que en el futuro podría ser así, allá ellos. Yo no me lo creo porque estando Oliver por medio todo apesta a mentira.

Calero y los médicos de fútbol

Javier Mérida | 25 de octubre de 2010 a las 18:32

He comentado en diversas tertulias, pero jamás escrito en un artículo de opinión, que existe una tendencia muy generalizada a despreciar a los médicos que prestan sus servicios en clubes de fútbol. Rara vez leí o escuché hablar bien del galeno del Barça o del Madrid y, menos aún, de los de los equipos de nuestra ciudad. Con el doctor Juan Ribas no he tenido trato por razones profesionales (no trabajo in situ la información del Sevilla), pero sí con la familia Leal Graciani y con los médicos del Betis desde hace más de veinte años.

Don Antonio, particularmente, me instruyó sobre las lesiones que suelen sufrir los futbolistas y sus hijos, Antonio y César, por razones de amistad y vecindad, fueron perfectos continuadores en esa tarea docente. Conste que hice un COU de Ciencias Puras aunque estudié una carrera de Letras, de ahí que tampoco tuviesen que explicarme dónde se ubica el astrágalo. Pero aprendí bastante de ellos al igual que de Ramón Cansino o, actualmente, de Tomás Calero y Santiago Pérez Hidalgo.

Siempre he defendido que el principal responsable médico de un club no debería ser un traumátologo, sino un especialista en Medicina Deportiva. El actual jefe médico del Betis tiene vastos conocimientos, pero principalmente sabe, algo al menos, de cualquier dolencia, y esencialmente de lo importante: cómo tratar y recuperar a un futbolista. Está, además, a la vanguardia y acude a congresos y demás reuniones de expertos con asiduidad. En una de ellas, recientemente, hizo un curso de reanimación que le permitió salvar una vida el domingo.

Pero al igual que Cansino y los Leal, Calero debe soportar opiniones de periodistas y demás aficionados al fútbol que confunden el fémur con el húmero o el metacarpo con el metatarso sólo porque un futbolista tarda en recuperarse o no lo hace jamás sin conocer, además, lo que el médico no puede hacer público para no perjudicar precisamente a ese profesional que, igual, no se cuida como debiera. A alguno sólo le falta que lo culpen de un penalti fallado.

Ese cirujano prestigioso que salva vidas y gana millones, igual no maneja tan bien un desfibrilador ni posee el arrojo que demostró el domingo el médico del Betis y que permitió, igualmente, que Miguel García pueda hoy estar con nosotros. Justo es, aunque sólo sea por ello, que el entorno del fútbol hable y escriba respetando siempre las ciencias que le son ajenas, como la Medicina, y que, al igual que el fútbol, no hacen buenas migas con las Matemáticas.

El equipo, el GPH y el ‘okupa’

Javier Mérida | 4 de octubre de 2010 a las 10:45

Cada día más lejos del aquel grupo feble, aburguesado y propenso a la excusa, la plantilla del Betis actual destila una dosis de profesionalidad digna del más exacerbado de los encomios. No cobra, pero gana. Casi nada. Podrá decirse que el equipo es casi nuevo y que las deudas atañen al pasado curso. Pero si miles de veces una manzana podrida ha corrompido un cesto, que haya un ramillete de futbolistas en trance, con la mente dispersa, no ha distraído al núcleo de profesionales. Y, encima, los más profesionales son éstos, los que no cobran, porque posibilitan con su trabajo y su silencio que fluya el fútbol, sólo el fútbol.
Y al frente de este grupo, unido en el éxito deportivo y en la adversidad económica, la figura de Pepe Mel, el hombre que ha logrado una abstracción que se antojaba imposible. Si a Chaparro lo distrajeron de un gran trabajo cuatro losetas mal puestas en la ciudad deportiva, al madrileño no lo desvía de su camino nada. Ni siquiera la primera derrota en vísperas del anuncio de que no había pagarés que cobrar. La digestión: un 3-0 a la Ponferradina que debió ser una goleada búlgara.
Pero, claro, mientras los profesionales cumplen con su tarea pese a las deudas económicas en algunos casos, el okupa sigue haciendo de las suyas. Ahora pretende perpetuarse y busca acciones y apoyos. Él, que no quería una junta general para hacerse fuerte en su deslegitimación, dice ahora que quiere al menos dos consejeros en el nuevo orden bético. Tras la decepción de León, Castaño, Sacristán y demás adláteres, sólo faltaría ahora que el GPH (Gordillo, Porrúa y Huidobro) y los grupos opositores cometiesen la torpeza de acudir al Día D con hilos sueltos y deberes por hacer. O que algún bético de la grada de Heliópolis (siempre Heliópolis) fuese tan imbécil de confundir goles con bienestar y pusiese ni media acción en manos de este advenedizo tahúr llegado de Navarra. El único, junto a su caterva, que no es Betis en este Betis. Aunque, por desgracia, eso sea mucho.