Los ‘luises’ bocazas

Javier Mérida | 15 de septiembre de 2010 a las 10:36

Horas antes de que a Luis Oliver le comiese la lengua el gato, otro Luis, Fernández, sacaba la suya a paseo, como quien no quiere la cosa, para exculpar su nefasta gestión como entrenador del Betis hace unos años. El silencio del otrora lenguaraz navarro se entiende, por cuanto le va a costar encajar el golpe de verse fuera del Betis de aquí a poco más de un mes. Cierto es que, probablemente, deje un solar, pero está tan aferrado a él que las noticias que llegan del Juzgado número 1 de lo Mercantil lo han dejado mudo.

Sólo un fallo favorable a sus intereses y los de Lopera de la Audiencia, que no se espera, y, además, en corto espacio de tiempo, que tampoco se aguarda, podrá privar que en la Junta Extraordinaria de Accionistas salga escopetado. Es más, es fácil hasta que ni asista.

Lo del gabacho de Tarifa es de aúpa. Vino al Betis por venir, como haciendo un favor, y vivió el mismo tiempo en Francia que en Sevilla. Llegó acompañado de un chileno que no se sabía ni el reglamento y que mostraba el ordenador a los periodistas en el avión para semejar que era un erudito de la informática, en vez de hacerle caso a Caffa y evitar, por ejemplo, dos goles de estrategia en Mallorca en cinco minutos.

Luis Fernández y sus ayudantes pasaron literalmente del Betis y ahora dice, entre otras lindeces, que los futbolistas le hicieron la cama, se mofa de Chaparro, el hombre que salvó al Betis y lo dejó luego en Primera a falta de siete jornadas tras darle un meneo al Atlético en el Calderón (en suplencia de otro fracasado como Cúper) e incluso critica a Momparlet, quien, pese a sus errores, es bético.

Un navarro bocazas que ahora calla y un francés que se fue de aquí con un dinerito sin cumplir con el objetivo. Consecuencias, ambos, de los desmanes del dirigente más nefando que habitó en el Betis y, cuyos últimos vahídos, por desgracia aún cimbran los derruidos cimientos de la entidad.

Goles con efecto anestésico

Javier Mérida | 30 de agosto de 2010 a las 11:38

Por desgracia, no van a contribuir a sanar la herida. Los goles de Jorge Molina y la clase de Salva Sevilla no tendrán efecto cauterizador sobre un Betis muy enfermo en sus tejidos social y, principalmente, económico. Siempre es mejor ganar que perder, qué duda cabe, pero junto a la batalla deportiva los verdiblancos libran en el presente otras más importantes para su futuro a corto, medio y largo plazo.

Ocurre que el bético disfruta, o sufre, de una idiosincrasia muy particular. Históricamente, vive domingo a domingo. E incluso cada dos domingos, cuando el balón asoma por Heliópolis. Es ahí, con su bufanda, cuando goza y padece de verdad viendo a su Betis. Lo demás, casi no le importa.

Eso lo sabía muy bien Lopera y lo sabe también Oliver. ¿O no decían las pancartas que eran lo mismo? Y, claro, con goles las penas son menos penas y este okupa llegado de Navarra se verá hoy algo más legitimado para llevar las riendas de la sociedad con la connivencia de Pepe León y compañía, quienes algún día tendrán que responder ante los béticos (¡Quién sabe si también ante la justicia!).

Pero esos goles que ningunearon las tibias críticas a un palco ignominioso no van a frenar las acciones de esa minoría de béticos que vive el club día a día, que sufre cada desdén, cada embate que soporta la entidad, cada euro que sale de forma sospechosa, cada lágrima que derrama… Ese grupo de accionistas comprometido seguirá velando por la legalidad al amparo de esa reina de los juzgados que en breve regresará para, presuntamente, poner al Betis en su sitio en esa otra clasificación de la que hoy no sólo no es líder sino un colista condenado a los avernos.

El carné, cuando se vaya el ‘okupa’

Javier Mérida | 23 de agosto de 2010 a las 12:08

El bético no es tonto. Se siente estafado y está harto. Cuenta los días que restan para que el okupa que no sabe bien cómo sigue ahí, se vaya de una vez para siempre. Pero el problema es que el bético no hace apenas nada. Se ha encomendado a la jueza Alaya y espera que ésta vuelva de sus merecidas vacaciones y ponga de nuevo las cosas en su sitio.

Ocurre que mientras, Luis Oliver, con la connivencia de más de uno de los que siguen dentro, hace lo que le da la gana. Ningunea a Gordillo y a los administradores y está a punto de pegar el gran pelotazo de vender a Emaná. Los meneos de dinero en una operación de ese calibre pueden ser de aúpa. Y, a la vista está, da la impresión de que eso es lo único que le interesa al navarro y a la caterva que le rodea.

Porque está por ver que en la cacareada reunión del miércoles se convoque una asamblea para que los béticos pongan orden de una vez y lo manden a él y a sus compinches a la calle. A los legitimados y a los que siembran de mierda los pasillos de Heliópolis embutidos en un traje.

Igual le da al okupa que el bético se saque el carné y acuda animar en unos días frente al Granada. Pero, claro, ahí sí que habla el bético y las noticias que llegan hablan de que el número de abonados ha vuelto a caer drásticamente. Es la única arma de protesta que le queda al bético y la cosa desde luego está para que no se saque el carné ni el Tato y que todo el mundo espere a la salida de estos cuerpos extraños del Betis. Total, el número de socio no se pierde hasta final de año. Y el bético quiere creer que la pesadilla en que lo ha sumido el peor dirigente que jamás tuvo la entidad, ése que lo reventó y humilló desde un ignominioso despacho de El Fontanal, no se alargará a 2011.

Dónde están los 60.000…

Javier Mérida | 30 de julio de 2010 a las 11:02

El Betis sigue siendo Lo que diga Donmanué. La actitud de los béticos de a pie, aletargados durante el verano, y de los ignominiosos consejeros de la entidad está perpetuando en el poder a alguien imputado por una juez por apropiación indebida. No suena mal del todo el término, pero en épocas no tan lejanas a eso se le llamaba robar. Pues aquí, en el Betis y en España, se deja que el presunto ladrón (aún no ha sido juzgado ni declarado culpable) se maneje a sus anchas mientras la Justicia ve caer las hojas del calendario una a una, recreándose con vaivenes en su suerte.

Lopera se está mofando del Betis porque los béticos han dejado sola a Mercedes Alaya de igual modo que esa fiscal que más parece una abogada defensora de quien es el azote del Betis que parte de la acusación. Ha colocado a Luis Oliver a través de una presunta venta con derecho de recompra (cuando quiera el imputado) y ha logrado dividir el consejo para, como siempre, ganar él. Por un lado están el deslegitimado okupa y ese Ángel Vergara que también asusta a Google cuando se escribe su nombre; de otro, Castaño y Rufino, quizá con el apoyo del portavoz Jimmy Sacristán; y para acabar con el cuadro, Lopera, representado por quien es conocido como el Cuchara, por el diácono y portavoz de discursos marxistas (por Groucho) y, quizá, por quien se dedicase en sus tiempos mozos a la representación de productos farmacéuticos y cuyo nombre y primer apellido coinciden con los del entrenador del Sevilla. El quizá es por aquello de lo secreto del voto en la bochornosa reunión del jueves, pero apenas hay margen de error en el escrutinio.

Pues los tres últimos cumplieron ayer con ese papel de hacer lo que dice Donmanué: apoyaron a Oliver a desconvocar la Junta del 20-A que lo hubiese puesto donde debería estar, en la calle, y volvieron a dejarlo sin firma para que la rúbrica de Pepe León tenga siempre la última palabra. Una jugada maestra del presuntísimo gracias a unos cómplices que le están haciendo un daño irreparable al Betis.

Y a este Betis, abandonado también por los béticos de a pie (Oliver no le hubiera durado a los sevillistas y al Del Nido ni medio telediario, y si al bético le duele este paréntesis que se aguante y que recuerde los primeros de agosto del 95 o cómo la gente de Caldas salió escopetada de una Junta General), no le queda otra que esperar que esa reina que lo defiende en los juzgados no se contagie de tanta pasividad en el entorno verdiblanco y nombre a un administrador judicial para evitar que el Betis pierda parte del nombre o alguna barra del escudo, que es lo único que le queda.

Porque un forastero engominado y con traje de pasado turbio, con un manojo de acciones, se pasea por Sevilla en coches de lujo y manda en el Betis hasta donde le deja la firma de Lopera en la diestra de León, riéndose del auto de una juez que lo deslegitima y esperando que la Audiencia en unos meses le dé parte de razón al imputado y lo reflote otro tantito. Y yo me pregunto: ¿Los 60.000 del 15-J están en la playa o hace mucho calor para echarse de nuevo a la calle? ¡Que el Betis se muere, béticos!

P.S.: Si llevo semanas solicitando un administrador judicial para el Betis, ya sólo me queda animar a don Rafael Gordillo Vázquez para que acepte y se cargue a Oliver sin dilación. Acertadísima, una vez más, la decisión y la elección de la reina de los juzgados, doña Mercedes Alaya Rodríguez.

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Béticos contra el okupa

Javier Mérida | 28 de julio de 2010 a las 10:21

Lo escribí hace ya unos días. Con el bendito adiós de quien los azotaba, por momentáneo que pudiera ser, al beticismo le ha tocado unirse de nuevo para hacer frente común a un okupa que se ha colado de rondón por la última maniobra del indeseable. No se trata de remover el pasado turbio de Luis Oliver, Ángel Vergara y Carlos Bucero, que los foros echan humo, sino sencillamente de desalojarlos por vía de urgencia del Betis porque no están legitimados y, sobre todo, porque no son béticos y sus intenciones son cuanto menos dudosas.

Da la impresión de que Manuel Castaño se ha dado cuenta y de que, encima, sabe que el tiempo es poco, de ahí que se esté pensando dar mañana en la reunión del consejo un golpe de timón para que Oliver no llegue siquiera al 20 de agosto.

Sería de sombrerazo. Más allá de que en algún momento haya podido ser cómplice de Lopera, Castaño ha demostrado siempre su beticismo y ahora perece dispuesto e echarle una mano a un club que agoniza por mor de un intruso que se ha colado de rondón y maneja la entidad a golpe de gomina, corbata y prepotencia.

La oposición también lo ha entendido y PNB le brinda su apoyo. Así se hace Betis y, como ya escribí, será en la asamblea, fijada para el 20 de agosto, cuando todos los béticos (los béticos) accionistas deban de la forma que sepan pleitear por el poder si no son capaces de arreglarse. Pero con Oliver y su caterva fuera para siempre. Y ojalá que con Lopera también.

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El 4-4-2 y los dos onces de hoy

Javier Mérida | 24 de julio de 2010 a las 17:30

Pepe Mel es de esos entrenadores que se adaptan a la plantilla que tienen. No me canso de escribir que hay técnicos que llegan con un libreto y lo imponen a machamartillo sin la mínima flexibilidad. El madrileño, un enamorado del 4-4-2, y máxime con el Betis en Segunda, dispondrá esta noche dos onces diferentes en los que no podrá aplicar su dibujo favorito. Durante la temporada ocurrirá igual y no siempre podrá jugar con dos delanteros.

Sea como fuere, Mel jugará en uno de los tiempos con un 4-2-3-1 que formarán Goitia; Melli, Fran No, Dorado, Nacho; Cañas, Mehmet Aurelio; Rodri, Odonkor, Caffa; y Sergio García. El otro equipo con el que ensayó ayer en el Nuevo Portil estará compuesto por tres centrocampistas, con un sistema muy parecido al 4-1-2-3. Razak; Isidoro, Belenguer, Nano, Fernando Vega; Arzu; Iriney, Salva Sevilla; Israel, Jorge Molina y Momo serán sus integrantes. De los futbolistas aptos sólo se quedarán sin jugar los guardametas Ricardo y Casto.

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Pavone y los que vendrán

Javier Mérida | 21 de julio de 2010 a las 3:57

En la concentración de Nuevo Portil no hay mal ambiente. Los profesionales tratan de evadirse de la caótica situación que vive el club y aguardan con ansias la visita prevista para mañana de Luis Oliver. No es que piensen que el navarro, en el que casi nadie cree, les va a solucionar el futuro, pero hay algunos que piensan que al menos tras verse cara a cara con él sabrán con qué bueyes aran.

La inseguridad se nota en los rostros de los futbolistas y de los miembros de los cuerpos técnico y médico. Todo es incertidumbre, seriedad, expectativa, recelo…

Aun así, la plantilla trabaja. Incluso los que saben que no van a seguir. Para algunos, casos de Pavone o Sergio García, sería hasta una liberación. Para otros, como Ricardo o Mehmet Aurelio, hasta un castigo porque sería difícil, por edad y rendimiento, que algún club soportase sus emolumentos. El Betis, desde luego, no puede.

Se cruzan apuestas en esta zona del litoral onubense sobre quién será el primero en salir tras Damià, que puso rumboa Pamplona tras finiquitar con el Betis en la tarde del martes. Muchos apuestan por Pavone, pero los nuevos administradores no lo están poniendo fácil.

El agente del argentino había medio pactado con Momparlet que saldría por unos dos millones de euros. River Plate, el equipo por el que tuerce el Tanque desde pequeñito, y San Lorenzo podrían abordar su pase por algo menos con la ayuda de unos empresarios entre los que estaría el propio representante del jugador. La cosa estaba medio encaminada, pero ahora llega Carlos Bucero (no voy a decir quién es porque si usted no lo sabe y éste sale escopetado del Betis es mejor no haberse enterado nunca) y se destapa solicitando tres millones por Pavone. Si pagar dos en Argentina ya es para darse con un canto en los dientes, pedir uno más… Ahora ocurre que sale la vía de la cesión. Y el verano que viene, de nuevo el mismo problema. ¡Pero a estos interinos qué más les da!

¡’Cucharas’, os toca, Oliver es cosa vuestra!

Javier Mérida | 18 de julio de 2010 a las 0:59

Luis Oliver no debe seguir ni un minuto más en el Betis y, menos aún, al frente de él. El auto de la jueza lo deslegitima por mucho que en la cooptación trate de hallar un resquicio legal. Una vez que el beticismo se libró del yugo que lo ha sometido durante 18 eternos años, no puede permitir que sigan riéndose de él.

Y me temo que llegó el momento de un grupo de béticos que ha vivido muy cómodo a la sombra del autócrata derrocado. Pepe León, por su condición de presidente, y Rufino González y Manuel Castaño, por su hegemonía accionarial, deben actuar con celeridad antes de convertirse en proscritos. Lopera es un primer paso, el más importante, pero en el club aún hay cosas que limpiar antes de que asome la democracia. Y no es de recibo que alguien que no es bético atraviese mañana la puerta de cristales. Hoy, si ellos no quieren y al amparo de la Ley, ya no son cucharas. Hoy deben coger el cuchillo y el tenedor y, por una vez, hacerle un favor al Betis.

Porque lo que ellos llaman oposición no es más que un grupo de béticos como ellos. Y será en una Junta de Accionistas junto a éstos, o en pugna lícita y democrática contra éstos, donde debe nacer el nuevo orden del Betis. Pero, mientras, León y compañía han de desterrar cualquier atisbo de sospecha y diseñar una transición modélica, de béticos por el Betis, sólo de béticos.

Si el mensaje económico ha de ser de austeridad, el bético lo entenderá. Y sacará su carné de nuevo en masa para contribuir. Total, para ascender hay de sobra. Y más valen de nuevo 40.000 orgullosos e ilusionados en la grada que fulano con el borceguí atado. Al Betis, unido ya sin Lopera, no habrá quien lo pare. Pero antes hay tarea y no siempre saldrá al rescate esa especie de reina del juzgado. ¡Cucharas, os toca, Oliver es cosa vuestra!

P.S.: Y si Oliver, como dice, ha pagado 2,1 millones ya por unas acciones que hoy son papel mojado que le reclame el dinero a quien se las vendió. Pero que deje en paz al Betis y a los béticos, que merecen ser los dueños de su futuro.

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El más buena gente del mundo

Javier Mérida | 12 de julio de 2010 a las 20:08

Tengo la suerte de que, aunque no estoy de vacaciones, no trabajo ni hoy ni mañana. Quizá por eso celebré como se merece el triunfo de España. Me alegro más que el más crítico de mis lectores. No saben cómo celebré la victoria de España, que no fue más que una visita de la justicia al equipo que hizo el mejor fútbol. No es que fuese una cosa espectacular, pero si Alemania mostró lo más lustroso de este Mundial y España le dio un repasito…

Méritos al margen, me rafirmo en dos conceptos. Creo que Del Bosque, más buena gente que nunca, se ha limitado a llevar con buen tiento el bloque construido por Luis Aragonés al amparo de una generación de oro criada en La Masía y poco más. No he visto en este equipo, salvo en su afán por recomponerse defensivamente (en el gol encajado ante los suizos no lo hizo bien), nada nuevo respecto al campeón de Europa de 2008.
Empero, sí noté que en el afán del técnico por incluir a Xabi Alonso en lugar de Cesc el fútbol del equipo menguó considerablemente. Hablo en términos absolutos y nadie sabe qué hubiese sido de España con Xavi entre Busquets y el buque insignia del Arsenal, no tan adelantado. A mí me hubiese gustado más, pero no sé si la selección hubiese sido mejor que ésta, que la campeona.

Y no voy a ser ventajista ni oportunista para hablar de esa retahíla de 1-0 conseguidos. Alemania debió llevarse al menos dos goles y Holanda se hartó a dar patadas porque en un vis a vis se hubiese llevado cuatro. España fue muy superior y ganó el Mundial con toda justicia. No sé si pese al buena gente, pero sí seguro de que su fútbol sólo me cautivó frente a Alemania y de que a este equipo le sobra un medio de cierre. Con Cesc, en 2014, si sigue Xavi, seremos mejores. Pero difícilmente ganaremos. Hablamos de un Mundial y tú, con tu conducta ganadora, eres tan responsable como Iniesta de este éxito. ¡Disfrútalo!

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Gracias, Xabi Alonso

Javier Mérida | 7 de julio de 2010 a las 23:14

Tiene cara de estibador. Pero es futbolista. Su padre no aguanta la tensión de un partido de este tipo. Es normal. Al igual que a él le gusta participar, sentirse enorme en una cita de este tipo. Se llama Xabi y el padre, Perico. Son casi lo mismo, pero el vástago le pega que la parte, no más. Y ayer fue el mejor de España. Gracias, Xabi Alonso.

No comulgo con su fútbol, pero en un partido para hombres, él, con la barba de tres días, se antojó fundamental. Fue clave en ese ningunear a Alemania, la selección que humilló a Inglaterra y Argentina. Lean los últimos párrafos en los que advertí que este híbrido podría ser clave ante gente como Schwensteiger o, al menos, necesario. Si quieren que entone el mea culpa, lo hago. Pero mi opinión general no la varía un gran partido. Mañana alguno le pondrá un 2, sólo un 2. Gracias, Xabi Alonso. ¡Viva España!

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