Se busca un líder
La derrota frente al Athletic, analizada por sí sola, retrata en gran medida las carencias del Sevilla actual, un equipo falto de referencias en los días grandes. Por eso Del Nido le temía al choque de San Mamés y quiso centrar las iras de la grada con su ya famosa frase de la víspera. Una frase lapidaria que a buen seguro le perseguirá durante un tiempo.
Pero el presidente nervionense debe haber advertido hace ya tiempo que a su plantilla le falta un líder. No se trata en este caso de apuntar a Manolo Jiménez, quien pudo estar más o menos afortunado en su planteamiento y en sus cambios, sino a la falta de carácter competitivo que en algún partido clave se echa en falta sobre el césped.
Palop y Kanoute, dos de sus hombres más veteranos e importantes, juegan muy lejos del resto y tampoco gozan del aura necesario, y donde un equipo debe tener a gente con galones es en el centro de la defensa o en el mediocampo. Y por ahí es por donde se desangra este Sevilla cuando suben los decibelios de la competición. Squillaci y Romaric, por poner dos ejemplos, son buenos futbolistas, pero acaban de llegar y son extranjeros. Además, está por ver si contienen en su repertorio el carisma necesario para erigirse, cuando dominen el idioma, en cabezas visibles de un vestuario que necesita un guía.
Muchos se preguntan por qué Javi Navarro ocupa una ficha, con el dorsal 2, pese a que el club sabe que no jugará más. La razón es bien sencilla: la convivencia con el resto. Pero no puede alinearse en San Mamés, igualito que Pablo Alfaro, Martí o Daniel Alves. Allí lo hacen, amén de los anteriores, otros más imberbes como Fazio y David Prieto, engullidos por el ambiente y por no tener al lado a alguien como el antiguo capitán. Al resto tampoco lo alumbra esa virtud de saber enderezar partidos con gritos, con gestos, con actitudes… Quizá al hoy denostado Maresca, quien por ello fue imprescindible para Jiménez en los albores competitivos y al que quizá podría haber rescatado de algún modo para esta cita.
Esos cabecillas sí los tuvo el Athletic. Orbaiz y Yeste apenas darán ya un par de partidos decentes por temporada, pero siempre aparecerán en las grandes citas. Ayer se reventaron y dejaron el césped entre calambres. A su lado, gente como Javi Martínez y Fernando Llorente lo tienen más fácil. El Athletic es peor que el Sevilla, pero en su glosario de virtudes se halla la presencia de líderes sobre el verde. El del Sevilla estaba en el palco. Aguantando el rugido de 40.000 leones mientras otros once se comían a lo que pareció un equipo de juveniles por su aturdimiento inicial y su impotencia ulterior.


