La caducidad de Jiménez

Javier Mérida | 17 de marzo de 2010 a las 1:21

Dice Manolo Jiménez, parafraseando a quien fue uno de sus maestros, Luis Aragonés, que tiene las espaldas muy anchas. Y quizá no le falte razón porque da la impresión de que acababa de meterse en un charco tan inmenso que va a necesitar las del gran Michael Phelps para salir a flote.

Porque un segundo antes habló de culos. Y podría haberse referido a ese culo pelado al que aludía con asiduidad el técnico de Hortaleza para ejemplificar su vasta trayectoria en los banquillos. Pero no, el de Arahal usó el vocablo que designa a la zona carnosa que rodea al ano para decir que en susodicha parte le dan a él patadas que van destinadas a otros.

Fue una crítica a esa prensa que lo critica y que, según Jiménez, no se atreve a darle un palo, por ejemplo, a José María del Nido. Él no fue capaz de ponerle nombre, pero ni falta que hace y seguro que se arrepintió al segundo de su impericia por tan torpe metedura de pata. De ahí, como para distraer y ya preñado de nervios, lo de las espaldas y tal… 

Si por mor del fracaso ante el CSKA tenía ya un pie fuera del Sevilla, su mala digestión de la derrota da la impresión de haberle impreso ya la fecha de caducidad: el 30 de junio. Eso siempre que el presunto destinatario de esas patadas que siente el trasero de Manolo, quien lo refrendó justo antes de que su rostro sufriera este bofetón sin mano, no se lo meriende sin darle siquiera la opción de dirigir al equipo en cierta final con la que podría hacer historia como lo que aún es, entrenador del Sevilla.

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Gracias, Jesús Navas

Javier Mérida | 2 de marzo de 2010 a las 12:55

Nunca ha sido un hombre de declaraciones poderosas. Su fuerza radica en tener un balón en los pies y arrimarlo con velocidad a la cal de la derecha. Es lo que le gusta y así lo deja claro cada vez que abre la boca: “disfrutar” sobre el césped es su verbo favorito.

Pero fuera del campo le cuesta. Tanto que el entorno del fútbol ha supuesto durante años una barrera insalvable para él. Si hoy es grande, cuán no lo sería de haberse siquiera dejado vender mínimamente en los papeles. Quizá entonces sí estaría donde los que circunscriben el mundo a ese equipo quieren verlo.

Pero, definitivamente, hoy puede con el ambiente del fútbol. “Estoy muy contento en el Sevilla”, espeta. Y esos babosos capitalinos que ven cómo se les caen los titulares y hasta las páginas que demuestran ser capaces de inventar a raíz de una patraña. Y se preguntan: ¿Cómo no habrá respondido que a quién no le gustaría jugar en el Madrid?

Pues porque ahí ni empieza ni se acaba el mundo. Y en Los Palacios se vive mejor. Y más tranquilo. ¡Y porque ya está bien de Madrid, Madrid y Madrid! Que el fútbol, gracias a Dios, se inventó antes y existirá después de este azote mediático del fútbol patrio. ¡Qué hartura! Gracias, Jesús Navas, por ponerlos en su sitio.

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¿La final?

Javier Mérida | 24 de febrero de 2010 a las 10:24

Ha entrado el periodismo en disquisiciones absurdas sobre si el partido del domingo en el Municipal Cartagonova es o no una final. En puridad, evidentemente, no lo es. Para el Cartagena no se trata más que de un encuentro importante en su legítimo interés por ascender y para el Betis, en caso de victoria, tampoco significaría demasiado: apenas que sigue vivo en su obligación de besar la Primera División cuando el verano se haya enseñoreado en las calendas.

¿Y si el Betis perdiese e incluso empatase? Sinceramente, en ese caso entraría en juego un componente importante: el anímico. Con una derrota, el conjunto verdiblanco quedaría muerto. Es utópico pensar que una plantilla que lleva años instalada en el aburguesamiento hallase un punto de inflexión tras caer en una cita clave que la llevase a ganar sin desmayo hasta junio. El reparto de puntos dejaría al Betis muy tocado y sólo con un hilo de esperanza si éste se lograse con buen fútbol y merecimientos superiores.

Final o no, es lamentable que el Betis se vea obligado a partido tan crucial para su futuro en febrero. Y en todos los órdenes. Porque una temporada más en Segunda sería su ruina, y no porque lo diga Pepe León, sino porque es la realidad. Con todo, lo peor es que más de un bético lo daría por bueno si tamaña e hipotética crisis se llevase por delante al único culpable de la misma: ése que cuenta billetes con el pulgar humedecido en cierto acuartelamiento de El Fontanal. ¡Qué te malo te ha hecho el Betis para que lo tengas con estos andrajos! ¡Con la que está cayendo! ¿Es Cartagena tu final? Ahí sí que estoy seguro de que la respuesta, lamentablemente, es no.

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Un mojón pá Maquiavelo

Javier Mérida | 11 de febrero de 2010 a las 0:50

Hoy tenía el día libre y fuera del ambiente de trabajo he palpado foros vivos (incandescentes) en rojiblanco de mi Nervión, mi barrio. He jugado un partido de futbito en el colegio, en Portaceli, y a su finalización he buscado el bar más cercano para ver la semifinal. Cuando llegué, minuto 20, junto a mis compañeros de faena, el Getafe le estaba dando un repaso al Sevilla. Dejé el Óscar Lan, en el descanso, con el sevillismo indignado con su equipo y con Manolo Jiménez.

No hicimos más que cambiar de establecimiento en busca de algo imposible, más tranquilidad. Aún no había empezado la segunda parte y el ambiente en el Mesón de Juan (antiguo Candil), en la calle José Luis de Casso, la de la grada de Fondo de Nervión, estaba cargado. Sevillistas, de rancio abolengo alguno (con un carné que le permitirá ver la cara al Rey en Mestalla o donde sea), llegaban a decir que el único que era capaz de echar a Jiménez era el árbitro.

La cosa fue a peor. El baño del Getafe aminoró, pero el Sevilla siguió sufriendo. Marcó Soldado. Se mascaba la tragedia. Las cámaras enfocaban al entrenador del Sevilla, injustamente expulsado, apesadumbrado. Los comentarios, algunos, eran irreproducibles, como en el bar de antes durante la primera parte.

El Sevilla jugará una nueva final de Copa. El sevillismo, en su inmensa mayoría y más allá de que yo lo entienda o no, se siente esta noche (que no sé mañana) triste y estafado. Maquiavelo decía que el fin justifica los medios. Un mojón pá Maquiavelo.

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Ojalá se empachen

Javier Mérida | 3 de febrero de 2010 a las 14:21

Peligroso el empacho que se le viene encima al fútbol español. La Federación y la Liga han decidido, en pro de las televisiones, que en Primera se dispute un partido los lunes y en Segunda, los viernes. Mediapro tiene la crisis instalada en sus tuétanos y no sabe de dónde va a sacar los millones que tiene firmados, principalmente con Real Madrid y Barcelona.

Nadie le ha preguntado a los abonados, auténticos sufridores de la nueva medida tomada. Como si no hubiera bastante con que La Sexta dé un partido el sábado a las diez de la noche, maltratando a la familia y al sector hostelero, ahora se ocupan los dos únicos días libres.

El aficionado del Sevilla, por ejemplo, y por eso esta temporada ya ha mermado en número, está más que harto de tener que ir al fútbol un sábado a las diez de la noche, hora más que intempestiva en invierno y máxime para el que viva en pueblos de la provincia o fuera de ella. Y, ahora, los lunes.

Lo de los viernes es igual de ignominioso. El día que más de uno había elegido como sustituto de la noche sabatina para dejar el hogar se llena también de fútbol. Y el abonado, que además es el que paga la televisión, la abierta y posiblemente la de pago, callado, sin que nadie lo defienda ni mire por sus intereses. Porque el que se saca un carné aún lo hace pensando en el domingo a las cinco de la tarde para la mayoría de los partidos.

Pero esta España de hogaño es una vergüenza y los que rigen el fútbol patrio son los más sinvergüenzas. Ojalá la temporada que viene descienda considerablemente el número de abonados en todos los clubes para que caigan en la cuenta de que no se puede vender dos veces lo mismo.

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Tapia y Víctor

Javier Mérida | 26 de enero de 2010 a las 21:16

Se va un caballero. Deja el Betis un buen entrenador fagocitado por el clima generado por el peor dirigente que jamás conociera la centenaria entidad verdiblanca. La huida hacia adelante de Lopera no tiene parangón ni fin. Por desgracia para el Betis, es único e irrepetible.

Antonio Tapia se ha visto impotente para trabajar con semejante entorno. El beticismo está crispado, muy irritado desde el descenso más ominoso que se recuerda, el segundo de la era de Lopera. Dos veces ha enviado al Betis a Segunda, dos, que no se olvide.

Arriba Víctor Fernández, un gran entrenador. Pero un entrenador que no es para el Betis, aunque lo ascienda, que seguramente lo conseguirá. La primera andadura del maño fue un paréntesis a los éxitos, los de su antecsor, Juande Ramos, y los de su predecesor, Lorenzo Serra. Él no logró nada y acabó regular con la plantilla y la afición.

Ahora llega a un Betis que él no conoce aunque crea lo contrario. Él dejó el club griposo y ahora tiene cáncer, con una acusada metástasis que puede llevárselo también a él por delante. Además, no conoce la categoría. Es un entrenador de Primera y le gusta que sus equipos jueguen bien, nada que ver con este fútbol asqueroso de latón y hasta mañanero y quizá de viernes.

Pero el Betis no lo tiene tan complicado. Está a sólo cuatro puntos del objetivo y Víctor sólo tiene que encerrarse con su plantilla en la ciudad deportiva, aislarse del entorno, buscar un nexo común entre los profesionales y ganárselos para su causa. Deberá ser más psicólogo que otra cosa. Y tiene una baza a su favor: Lopera está con él. Y una en contra: como le haga la pelota, se volverá a ganar la animadversión del mundo bético. ¡Suerte!

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El peor 11 de la historia

Javier Mérida | 31 de diciembre de 2009 a las 11:45

El que venga va a tener que usar zotal para adecentar la imagen del Betis. ¡Qué daño es capaz de hacerle el tipo que lo malgobierna! No hay peor manera de abrochar el año más asqueroso de la centenaria historia verdiblanca que echándole una nueva mancha a su dignidad, a ese prestigio social que hizo del Betis uno de los clubes más populares, queridos y respetados de España.

Una nueva asamblea vergonzosa y ya van… Todo pergeñado por un cobarde, por un individuo sin escrúpulos que ya por la mañana reclutaba a un puñado de “invitados” para destrozar el derecho a la palabra de los béticos, que ni ése les queda ya a los que un día gastaron su dinero (no el de otros) en las acciones que tienen a su nombre.

Al tiempo, ninguneaba ( o eso se cree, porque él prestigia a quien pretende desacreditar) a quien fuera su fiel amigo Luis Salcedo. A un abogado sevillista cuyo único pecado fue llevar más allá una relación laboral y de amistad por ayudarlo pese a profesar otros colores ya que nunca fue hombre de fútbol.

A él todo le da igual. He visto cómo trata en las distancias cortas a los suyos y me he ruborizado. Ayer, a su lado, en esa ignominiosa tarima, se sentaban amigos míos. Gente, alguna, a la que alerté a primera hora de la tarde de algún modo de lo que iba a pasar por lo que llegó a mis oídos indirectamente de uno de los “invitados”. Gente que no hizo lo que me hubiera gustado: levantarse a la primera y dejarlo allí solo. Plantado. Como se merece. Aunque, lógicamente, haya que disculpar levemente a quienes les va en el sueldo y fueron sentados allí para rellenar. 

Sea como fuere, alineados quedan y en 4-4-2, el sistema hoy del primer equipo, pero muy desordenados… Lopera; León, Castaño, Rufino, Martín; Jimmy, Álvarez, Blanco, Navarro ; González y Momparlet. ¡El peor once de la historia del Betis! Porque, además, el portero es entrenador, presidente, consejero delegado, máximo accionista, jefe de taquillas, guardarropa y quiere tirar los córners y rematarlos.

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Que pase el siguiente

Javier Mérida | 28 de diciembre de 2009 a las 11:50

Ahora que los equipos sevillanos, aun con el abismo que los separa, acaban el año con la incertidumbre instalada en sus tuétanos, de nuevo la vista del aficionado se posa sobre sus entrenadores. Manolo Jiménez y Antonio Tapia vuelven a ser señalados como los responsables de que Sevilla y Betis no carburen en casa y a domicilio, respectivamente.

Con todo, lo peor no es eso. Lógicamente, los técnicos albergan su parte alícuota de responsabilidad en la irregular marcha de sus equipos y son los principales encargados de aprobar sus asignaturas pendientes. Pero los juicios que se hacen sobre ellos son fácilmente defendibles.

Hay quien piensa que un equipo es la viva imagen de su entrenador. Así, aun se recuerda en Nervión al Sevilla de Juande Ramos. Un equipo agresivo y ofensivo pero que nada tenía que ver con la faz de un hombre serio apocado y que jamás ofreció un titular digno en una rueda de prensa. A Jiménez, que da incluso explicaciones que no debe, se le acusa por ello. A su equipo, que ha batido récords en los inicios, no se le perdona un bajón. El de Arahal es vehemente, impetuoso y, sin embargo, su equipo es serio, ordenado…

Será que todo tiene más que ver con los futbolistas. Si no, estudiemos el Betis. Se dice y escribe que el equipo es pusilánime, triste, pacato… La viva imagen de su entrenador. Empero, con técnicos tan agresivos e impulsivos como Lorenzo Serra (05-06), Luis Fernández o el propio Paco Chaparro, el Betis acabó siendo igual de despersonalizado. En sus albores sí nos encontramos con equipos briosos, mas en todos los casos fueron derivando a lo que actualmente puede verse por esos campos de España.

Y es que el fútbol es algo bastante más complejo que volver la vista hacia un banquillo y encontrar la soledad de un hombre a la que atacar hasta que pase el siguiente.

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Este Betis tan de Segunda…

Javier Mérida | 14 de diciembre de 2009 a las 11:30

He llegado a pensar que al Betis le exigimos en exceso por ser el Betis, sólo por eso. Aficionados, periodistas y demás invitados al debate quizá no hayamos asumido aún el descenso de categoría. Si habitualmente criticamos a los futbolistas por esta razón, hoy creo que nosotros nos resistimos a bajar un escalón a la hora de opinar.

Ciertamente, el Betis suele jugar bastante mal y ha cosechado derrotas ridículas y hasta empates, en Heliópolis, bochornosos. Pero, lamentablemente, el nivel en Segunda División es paupérrimo. Casi ningún equipo juega a nada. Cualquiera le gana a cualquiera. Cuesta un mundo sumar tres victorias consecutivas. Es habitual perder dos domingos seguidos…

La igualdad, a menos calidad, es la característica predominante en este submundo. Si se echa un vistazo, ha habido más de tres equipos que han superado al Betis, los cuatro que le han ganado y alguno de los que le empató. Pero, luego o antes, muchos de ésos también mostraron sus miserias. Y, al cabo, hay que concluir que el Betis es tercero porque, a la fecha, sólo Real Sociedad y Hércules han sido superiores.

A los donostiarras, con su gente ya mimetizada con la categoría, sin los rubores del beticismo y su entorno, les ha volado la presión. El nivel de exigencia es otro, y de eso se aprovechan. El Hércules es un histórico empachado de Segunda y algún año le tocará. Su gente le pide el ascenso por favor. Al Betis, pienso, hay que exigirle sólo que ascienda. Porque los demás juegan igual de mal que él, sólo que nosotros los vemos cuando se miden al Betis. Y ese día, por lógica, despachan su mejor partido.

El Betis no debe convertirse en una Real ni, muchísimo menos, en un Hércules. Y la mejor manera de que ascienda en junio es que su entorno asuma que es malísimo, como los demás. De Segunda. Y si, además de ganar, algún día se entretiene en jugar medio bien, se le tocan palmas. Porque este mundo aburre tanto que otro añito resultaría insoportable. ¡Qué le estás haciendo al Betis, Lopera!

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Invierno sevillista

Javier Mérida | 4 de diciembre de 2009 a las 11:28

Es creciente y quizá próximo a noticia el rumor de que el Sevilla puede reforzarse este invierno para paliar las posibles secuelas de la Copa de África, principalmente por lo que concierne a la marcha de Zokora y Kanouté, ya que Romaric y Koné, si fuesen convocados, tampoco iban a causar gran estropicio en el coriáceo entramado de Manolo Jiménez.

Y como arriba no deberían existir excesivos contratiempos si Luis Fabiano y Negredo no sufren percance alguno, es en el eje donde la barahúnda se sigue alimentando. Está en boga estos días el nombre de Moubarak Boussoufa y no me extrañaría que el Sevilla se hiciese en invierno con un futbolista que necesitará este verano.

El marroquí, un excelente pelotero, de los que lleva el balón cosido a la bota derecha, es un gran armador de juego y también pasador y finalizador. El juego no tiene secretos para él, pero en su caso no puede esgrimirse la fuga africana como espoleta para su contratación. Boussoufa en absoluto es un medio de cierre. No es un recambio de Zokora y sí de Renato o Romaric. Por ello, si en los próximos días asoma el nombre de alguien que pueda ser recambio coyuntural de Zokora y futuro de Duscher, habría que apuntarlo más en rojo. Porque Fazio, por desgracia, ni está ni se le espera.

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