Archivos para el tag ‘Eurocopa 2008’

EL LARGO CAMINO HACIA EL TALENTO

Javier Mérida | 30 de junio de 2008 a las 10:46

Nadie en Europa discute el triunfo de España. Fue grandioso. El mérito no reside sólo en su exquisito gusto por el fútbol, que ya sería demasiado, sino en las víctimas que dejó en su camino. Italia y Alemania, las dos selecciones más prestigiosas de Europa, sucumbieron con justicia pese al rácano dictamen de unos resultados que debieron ser más holgados. Rusia, la que mejor fútbol practicó tras el combinado patrio, se sonrojó encajando siete goles en dos partidos.
Pero la victoria española se forjó en la adversidad. Su intrahistoria nos lleva al Mundial de Alemania. Luis Aragonés se negó a ser reo de una medio promesa a un periodista, según la cual dejaría el cargo si España no se clasificaba para semifinales, y las secuelas de la derrota ante Francia emponzoñaron el ambiente de la selección.
Aunque el hermano del Sabio de Hortaleza (esa historia la contaré otro día) se atrincheró en su creencia de que sacaría fruto de este grupo y se aferró a un contrato que tenía apenas pactado. Llegó la derrota ante Irlanda y otra más frente a Suecia, y la clasificación se le comprometía al hoy campeón de Europa. La segunda fue devastadora, pues se consumó ya sin Raúl. La prensa de Madrid no toleró la afrenta contra el capitán del Realísimo y Luis sintió en sus carnes algo más que esa soledad del entrenador que tanto proclama (también se explicará su origen en adelante).
La gestión de la crisis fue zozobrante, pero sirvió como germen del gran triunfo. Luis Aragonés, muy a su pesar, llegó a dar pena. Pero jamás agachó la cabeza y se ganó, como suele, a sus futbolistas. La polémica ausencia de Raúl los unió. Nadie se imagina al icono madridista recitando el papel de Güiza al que le obligaban Torres y Villa. Ahí se forjó el grupo.
Luego nació el equipo. Como por ensalmo, y tras un gran partido frente a Dinamarca, Luis regresó en el penúltimo choque frente a Suecia a una vieja idea de una España sin extremos. El equipo lo bordó. El estilo quedaba definido, más allá de la duda a que lo movió Villa posteriormente para jugar con dos delanteros.
El legado va más allá del memorable triunfo. España ha roto el molde y ha elevado el listón. Ya nadie se conformará con menos de unas semifinales y así se crean las grandes selecciones. Italia, Alemania, Brasil, Argentina… Sus seleccionadores han de agachar la cabeza si no llegan a la penúltima fecha. Que tome nota Del Bosque.
EL ONCE IDEAL
No es fácil elegir un equipo ideal de un evento en el que han participado dos centenares de futbolistas, pero hay algunos que no admiten discusión. Formando con un 4-2-3-1 y, como suele ocurrir, desubicando a algún jugador para no dejar fuera a algún impresicindible si otro actúa en su misma posición, éste sería el elegido: Casillas; Bosingwa, Chiellini, Marchena, Lahm; De Jong, Marcos Senna; Schweinsteiger, Xavi, Arshavin; y Villa.
Sé que Lahm regaló el gol de la final y que los turcos le cogieron las espaldas, pero me convenció más que ninguno, incluso que Zhirkov, y coló a Alemania en la final con un golazo. Aun así, los laterales fueron lo peor de esta grandísima Eurocopa que dejó partidos memorables.
No me olvido de Moutinho ni de Deco o Pepe, tampoco de Altintop, Sabri y Memeth Aurelio, ni de los croatas Srna y Modric, del propio Ballack, de Podolski, ni del pequeño Sneijder. Él, como algunos de los citados, protagonizó un campeonato en el que ganó el talento de los pequeños. Y España, amén de Xavi, lo capitalizó con Silva, Iniesta y hasta Cesc, que es alto pero juega igual de bien que los bajitos. Por fortuna, la España de Luis será recordada siempre por su juego sutil al toque y no por el gol de Torres en la final. No hablamos de una heroicidad aislada, sino de un tributo al juego.
EL DETALLE
No me cabe duda de que Capdevila jamás habría disputado la Eurocopa como titular de estar vivo Puerta. Casi una cuarentena de futbolistas españoles participó en este logro, aunque sólo 23 fueran los finalmente elegidos por Luis Aragonés. Puerta se visitó de internacional por única vez en la dolosa derrota frente a Suecia. Así, el título también está con Dios. Sergio Ramos, a quien el sevillismo debería redimir de una puñetera vez, lo recordó. Me acuerdo de otro sevillista, Palop, quien quizá se retire como campeón de Europa sin debutar con la selección. Su homenaje a Arconada fue el otro gran detalle de la celebración.

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LAHM, A PIERNA CAMBIADA

Javier Mérida | 26 de junio de 2008 a las 7:00

Ayer me acordé de Paul Breitner. Un menudo lateral izquierdo alemán me hizo retroceder al Mundial de 1974, donde despertaron mis primeras inquietudes balompédicas. Apenas era un niño cuando el polémico maoísta, el abisinio, que entonces también jugaba como lateral zurdo, marcó con la derecha uno de los primeros goles que recuerdo. Fue un zapatazo desde 30 metros desde el carril del ocho a la escuadra contraria que no vio el portero chileno. Con su pelo afro, Breitner, que meses después defendería la camiseta del Real Madrid, acabó jugando de todo. Fue volante, interior y hasta líbero, y su dominio de las dos piernas y del disparo con ambas lo hacían imprevisible.
Breitner disputó dos finales mundiales y en ambas marcó con el pie derecho. Ganó la primera, aquel año, frente a Holanda y perdió la de 1982 en España ante Italia. Al campeonato que éstos trufaron, Argentina 78, no acudió como acto de rebeldía por la dictadura de Videla. El ex futbolista y ex presidente del Bayern, a su retirada en 1983, es el único jugador al que vi organizar el juego de un equipo desde un lateral hasta el alumbramiento del brasileño Daniel, quien se las ingenia desde el otro costado.
A medio camino entre aquel 1974 y este 2008, otro lateral izquierdo alemán me recordó a aquel futbolista de mente inquieta que a los 19 años ya había leído a Marx. Cuando Andreas Brehme, en la final de Italia 90, batió a Goycoechea de penalty caí en la cuenta de que no era más que un revival del marcado dieciséis años atrás por Breitner al holandés Jongbloed. Lo tiró con la diestra y al mismo sitio, raso y al hierro, a la derecha del portero.
Philipp Lahm no posee la calidad técnica de Breitner ni la fuerza de Brehme, pero es más veloz que ambos. Es un puñal por la banda izquierda, en la que Low le halló su sitio más eficaz, el de siempre, tras probarlo a estribor con Jansen al otro lado en el primer partido de esta Eurocopa. Hoy es Fiedrich quien besa la cal derecha. Pero Lahm, que juega en el Bayern, el equipo matriz de Breitner y en que también militó brevemente Brehme, también es diestro como los anteriores. No maneja el balón tan bien como Breitner ni alcanza el grado de ambidiestro de Brehme, pero su gol a Turquía vale casi tanto como los de ellos, que reportaron títulos mundiales, y, además, es más bello. Inicia la jugada, Hitzlsperger le hace la pared y le esconde el disparo hasta el último instante a Rüstü merced a un tobillo privilegiado. Genial.
Tres laterales. Tres alemanes. Tres estilos. Tres diestros en la izquierda. ¿Qué inventó Cruyff de situar a los extremos a pierna cambiada? Es tan antiguo como el fútbol.

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Un 4-3-3 con De la Red frente a Arshavin

Javier Mérida | 23 de junio de 2008 a las 11:23

Estamos asistiendo a una gran Eurocopa. La mejor desde que en 1996 se adoptase el actual formato de 16 selecciones. El fútbol está triunfando, pero no da tregua a ningún equipo. Nos temíamos que iba a ser “diferente” para Portugal y Holanda y, con matices, se cumplió el pronóstico. Ambas fueron eliminadas ante rivales que las superaron sobre el césped. Alemania se vistió de Alemania y Rusia se transformó al conjuro del talento de Arshavin. Croacia también sucumbió a la tenacidad turca. Modric no fue suficiente. Semih Sentürk sacó de la historia en un minuto el emotivo gol de Klasnic. La primera fase, una vez más, fue incapaz de marcar la rutina de los grandes campeonatos. Una de las principales e históricas responsables de esta máxima, empero, sí se atuvo esta vez al dictado. Italia fue la única segunda de grupo que se quedó fuera de las semifinales. Lo hizo, quizá, en la cita a priori más incierta. A estas alturas, nadie ha ganado los cuatro partidos. España es la única selección invicta, pero no es una etiqueta para exhibir con orgullo. Por mor del actual formato, confeccionado para que la final sea inédita y no un partido ya jugado en el campeonato (Grecia-Portugal), sí habrá repetición en una de las semifinales, quizá el partido más expectante del torneo.
ALEMANIA-TURQUÍA
Anda Fatih Terim en la tarea de idear una táctica para sus hombres y no al revés. Incluso se especula con la posibilidad cierta de que el guardameta Tolga actúe como delantero y deje en anécdota el debut de Molina de la mano de Clemente. De apenas diez futbolistas de campo dispone el seleccionador turco para enfrentarse a una Alemania que difícilmente soltará ya el rastro de sangre que halló frente a Portugal. Porque la historia de los teutones en los Europeos carece de grises. O caen a las primeras de cambio o se meten en la final. La amenaza que se cierne sobre el tullido ejército turco va más allá de perder un partido. Una triple carambola dio con él en semifinales y ni a cuatro bandas deberían ser capaces de evitar una goleada. Aunque Dios siga habitando en Asia Menor, la lógica del fútbol en casos como éste se antoja categórica.
RUSIA-ESPAÑA
Hasta el cambio de los factores, en estos casos intrascendentes, mosquea. Rusia ejercerá como local. España de visitante. En principio, no debe haber cambio de equipaciones y los nuestros no vestirán de oro en un partido de plata que llevaban 24 años sin disputar. Pero la diferencia principal radica en Andrei Arshavin. Europa lo descubrió hace tres días. En Sevilla se tenían noticias de él desde hace más tres años. El Zenit, que esta temporada levantó la Copa de la UEFA, se había cruzado con el equipo de Nervión las dos anteriores. La técnica, la velocidad y la visión de juego del pequeño genio de San Petersburgo no pasaron inadvertidas. Pero su físico debe generar dudas en los ojeadores y técnicos de hogaño. Hace veinte años nadie hubiese vacilado. Arshavin hizo que Kerzhakov pareciese mejor de lo que es, tarea en la que andaba enfrascado en el Zenit con Pogrebniak cuando la Eurocopa se inmiscuyó en la liga rusa. Pavlyuchenko también es otro con él a su lado. ¿O detrás? Con 27 años a cuestas, el menudo futbolista ruso juega donde los peloteros de verdad. Donde Pelé o Maradona. De diez. Por delante de balón, éste le pertenece. Él idea: pasa en corto, esprinta, centra o marca. Su frescura, con el campeonato doméstico en marcha, hace el resto. Sin Arshavin, nadie daría una peseta por Rusia. El 4-1 de la primera fase sería suficiente losa para el equipo de Guus Hiddink. Con el cerebro de Leningrado, el pronóstico vira. Hacía tiempo que un futbolista no era tan determinante un equipo, y eso congratula. Porque el fútbol siempre pertenecerá a futbolistas como él.
España arroja dos incógnitas. La primera es ir averiguando hasta el jueves cómo va la digestión de su empacho de historia y venganza ante Italia. Puede pecar de laxa y hasta sentir vértigo por lo conseguido o experimentar la dulce y novel sensación de verse a dos escalones de la gloria. La segunda duda atañe a su juego, desmejorado conforme avanzó el torneo. Si Rusia ha ido de menos a más, en el combinado de Luis Aragonés se ha producido el efecto contrario. Sin extremos y con escasas variantes en el banquillo, los laterales cada día juegan más anclados. Y el balón circula a una velocidad menor. Sólo un dato alienta el optimismo: defensivamente, ha mejorado. Puyol ha recuperado su sentido del cruce, Marchena se ha venido arriba y recuperado su contundencia y Sergio Ramos apenas se distrae y ayuda al centro. Marcos Senna, tan elogiado antes sin motivo, por fin dejó ante Italia de mirar y pasó a la acción. No es el holandés De Jong, quien dijo adiós con otro magisterio sobre qué es un medio de cierre, pero el brasileño, al menos, puso voluntad. Su sexto sentido del pase, el propio y el del rival, le otorga el dinamismo que no posee. El jueves será un hombre clave. Arshavin buscará ubicarse a sus espaldas y a sus costados. La solución reside en Luis Aragonés: De la Red por Iniesta. Triángulo de mediocentros con Xavi y 4-3-3 al canto con Silva y Villa apuntalando a Torres.

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DIFERENTE PARA PORTUGAL Y HOLANDA

Javier Mérida | 19 de junio de 2008 a las 8:12

Con la eximia seguridad de que Francia y la República Checa van a estar al menos dos años en el túnel del viento, asoman los cuartos de final con el único retruque, a priori, de que Croacia o Turquía se colarán en una semifinal para la que carecían de invitación. Apenas Ribery merece una opinión especial de los que dijeron adiós. Sé que es ir contra la voluntad general, pero a mí el menudo francés no me cautiva. Juega acelerado, fruto de una presión endógena por querer hacer más de lo que sabe, imbuido por un sentido de la responsabilidad y del liderazgo que no le pertenecen, quizá fruto de los oídos que le regalaron gente que lo fue como Zidane. A mí sigue pareciéndome el mismo motorín atropellado que desilusionó en el Francia-Suiza (0-0) del Mundial de Alemania. Es más lo que se le intuye, que lo que realmente es. Se alaba su continuo maridaje con el balón a la espera de ver un pase o un regate genial que suelen tardar en llegar. En definitiva, lo veo un buen futbolista a secas y de ahí no me mueve nadie.
Paréntesis obligado, lo que nos atañe son los siete partidos que cerrarán esta Eurocopa que vive su ecuador temporal. Los pronósticos incitan a un Portugal-Croacia y un Holanda-Italia en semifinales, pero no me fío. Veamos:
PORTUGAL-ALEMANIA
Es el partido perfecto para que se guste Cristiano Ronaldo, quien cada día es más amenaza para acabar con la química que ha llevado al Real Madrid a conquistar las dos últimas ligas. El Manchester United, que ganó la Champions pese a él, está a punto de hacer el negocio de su vida aunque se desprenda de un gran futbolista. Portugal, cuyo fútbol ha recibido más piropos de los merecidos, dependerá más de lo que Moutinho y Deco generen, aunque el futuro madridista sabe que ya necesita un gran partido con su selección para que se desborde su figura más allá de lo recomendable. Frente a él, que juega con el balón a una velocidad ininteligible a veces, se situará Alemania. Como suele, apenas es nada. Sólo Alemania. Pero juega al lado de su casa y, encima, podrá hacerlo al contraataque con un Klose magistral pese a no marcar aún. Peligrosísimos de ese modo los teutones, no veo tan claro el favoritismo de los lusitanos.
CROACIA-TURQUÍA
En vez de hablar de la clase de Modric, de la velocidad a la que se mueve, de su carácter para echarse a Croacia a sus espaldas, se miran con descrédito los más de 20 millones de euros que pagó el Tottenham de Juande por hacerse con sus servicios. Como si nos importase a la mayoría lo que le sacara el Dinamo de Zagreb al enésimo capricho de un entrenador. En su primera competición seria, este pequeño Cruyff (su parecido en el rostro es innegable) se merendó a Alemania con la ayuda de Srna y Olic y amenaza seriamente a una Turquía que da la impresión de haber jugado su última carambola. Las fugaces apariciones de Nihat se antojan insuficientes ante un equipo, además, inmerso en una dinámica ganadora que eleva su fe.
HOLANDA-RUSIA
A todos los pronósticos, es el choque más desequilibrado. Holanda, ese revival de la naranja mecánica, debe triturar a Rusia. Pero hay dos aspectos que mueven a la inquietud. El primero es que un rival que ya ha sido goleado invita a confiarse y a poner las miras de antemano en la semifinal. El segundo es Arshavin. Con el dinámico diez del Zenit, el equipo de Hiddink es otro. Ganó con excesiva solvencia a Suecia, a la que debió golear, y la sensación de frescura física de sus hombres asusta. Además, Van Basten se verá obligado a llevar la iniciativa. Ahí quiero ver, pelín más retrasado, al gran Sneijder, al que me encontré en el Ajax al poco de debutar, y al propio Engelaar, del que sospecho en un envite así. Porque este partido no tiene por qué parecerse en nada a los tres primeros, siempre ante rivales más obligados. La sensación de que Rusia ya ha cumplido jugará a favor de ésta. Y el genio del Zenit, a la contra, puede causar estragos.
ESPAÑA-ITALIA
Con nueve puntos en la mochila y un fútbol más que decente, España se mide a una Italia que ha vuelto a recitar su papel favorito en las grandes competiciones, el de sellar una primera fase rácana. Le sobró, además, la mitad de los puntos, ya que con un empate ante Francia hubiese pasado con sólo dos en su casillero. Pero acordarse ahora de esto es como si se echase la vista atrás a la fase de clasificación. Hoy empieza la Eurocopa para los grandes equipos y, últimamente, los campeonatos los ganan las defensas. Si no, miren la Liga. Real Madrid, Villarreal, Barcelona, Atlético y Sevilla, todos con dinamita de sobra arriba, se ordenaron según fue su juego defensivo. Eso por no mirar al pasado Mundial (Italia) o la última Eurocopa, en la que a Grecia le bastó eso. Bueno, eso y… su fortuna. Así, más que a los agravios y al peso de la Historia y a la Italia más mediocre que se recuerda, Luis Aragonés y sus hombres deben temer a sus ajustes cuando no tengan el balón. No es problema ya de los kilos de Puyol ni del abandono de Sergio Ramos, sino de la actitud de sus centrocampistas, en especial de Marcos Senna. El brasileño peca de mirar en exceso y no meter el pie, pero en la selección no tiene a Eguren. Él debe ser Eguren y, a sus años, le cuesta. Además, nunca le ha gustado. Pero ganar implica riesgos y, sin Pirlo, España debe adelantar su defensa, con Marchena como bastión. Así derrotó a Suecia y, con Juanito y Albiol, venció a Grecia. La valentía, no temer de nadie un pase de gol a las espaldas de su zaga, es la carta a jugar por nuestro seleccioandor. En la mayoría de los otros casos, en el tú a tú o en el del miedo a perder, pasará Italia. Pero sólo porque en ésas se siente superior. Y como son las más…

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… HOLANDA YA SE VE

Javier Mérida | 14 de junio de 2008 a las 8:19

Ya no me resisto a escribir de Holanda. No supe descifrar íntegramente su partido ante Italia por lo que significó el prejuicio de saber que el núcleo duro de futbolistas había instado a Marco van Basten a dejar de lado el 4-3-3 en aras de un 4-2-3-1 más funcional. Pero tras el recital de los oranje ante Francia me da igual quién sea el artífice de fútbol tan moderno. Total, los entrenadores, y más aún los seleccionadores, han nacido básicamente para ordenar a los once mejores sobre el césped. Y ése es el principal secreto de Holanda.
Lo cierto es que hay dos equipos en uno: pragmatismo por detrás del balón e imaginación por delante. Es admirable Engelaar. A él pertenece el físico y esa calidad oculta de todo futbolista que pique hacia los dos metros. Un descubrimiento como centrocampista este delantero reconvertido. El Schalke se beneficiará de él. Pero yo me quedo con De Jong, y no sólo porque tenga cinco años menos. El futbolista del Hamburgo se me antoja como el medio de cierre ideal. Es pequeño, pero eso le permite un mayor dinamismo y, aun así, es fuerte y duro. Tácticamente es inmejorable. Ante Francia hizo pareja con Engelaar, luego tuvo a Sneijder por delante y acabó con Van Bronckhorst a su lado. Siempre rindió y supo leer a todos sus acompañantes. Sus coberturas a los laterales y a su compañero en el Hamburgo Mathijsen tuvieron el don de la oportunidad. Decididamente, me quedo con De Jong. Es de los que acaba el partido y es capaz de jugar otro tras beber una poca de agua.
Otro asunto me llamó la atención de Holanda. Empezó el partido con Van der Vaart, Kuyt y Sneijder, pero una vez en ventaja en el marcador Van Basten apeló a los extremos. Van Persie y Robben abrieron el campo y, al contraataque, golearon. Demasiadas armas en su poder como para no considerarla favorita.
Nos queda la duda de a qué jugará el último partido. Pudiera pensar que Rumanía es menos rival en adelante y llevársela de la mano. Pero también podría temer un cruce virtual con España en semifinales y preferir que Italia o Francia, a las que ya devoró, puedan quitársela de enmedio con más argumentos que los rumanos y despejarle el camino. Hay dos aspectos más relevantes. En la fase de clasificación coincidieron en el mismo grupo y salió vencedor el equipo de Víctor Piturca, así que habrá pelusilla. Además, una derrota, aun con los suplentes, podría deshacer el embrujo naranja. Sea como fuere y recordando el villancico: … Holanda ya se ve.

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MANDA EL TALENTO

Javier Mérida | 11 de junio de 2008 a las 9:54

Cuando el fútbol vira de forma tan grosera hacia el músculo reconforta que la primera jornada de la Eurocopa haya transcurrido bajo el influjo del talento. Aunque rara es ya la selección por la que no corre sangre africana, en absoluto ha marcado ésta positivamente el debú de ninguna de ellas. Ítem más: Francia, la que más acusa el mestizaje, se ha convertido en una de las grandes decepciones y ve peligrar su futuro en la gran cita.
El estreno ha pertenecido a los pequeños. A futbolistas cuya morfología recuerda a la de grandes como Pelé o Maradona. El talento siempre busca frascos de este tamaño para perpetuarse. Así, primero apareció Joao Moutinho, escoltado por el mejor Deco del curso, para justificar por qué en el sur de Portugal se le venera. Fue el futbolista del partido y me temo que de los lusitanos en este torneo. Muy por encima de Cristiano Ronaldo, superado incluso por Nuno Gomes, un ariete sin suerte en los grandes torneos y con más visión del juego que goles.
Si el ídolo de Portimao asombró ante Turquía, la jornada se cerró con una exhibición de Xavi. Imposible condensar más fútbol en 1,70. El barcelonista, desde una perfecta lectura de las líneas de pases del rival, fue el mejor defensa de España frente a Rusia y el germen de la mayoría de sus ataques. Por delante, encontró a veces a Iniesta, las menos a Silva y luego a Cazorla y su asombrosa capacidad para entrar a los partidos como si llevase en ellos ya un rato. La asociación del talento es espontánea, no necesita más trabajo ni entrenamiento. Siempre fue así.

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