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Los béticos y el Betis

Javier Mérida | 22 de junio de 2011 a las 12:38

Sevilla es la ciudad de España más difícil para ejercer el periodismo deportivo. Llevo años diciéndolo, es la única con dos equipos, toda vez que la fuerza mediática de Atlético de Madrid, Espanyol, Levante, etc. es mínima comparada con la de sus vecinos ricos. Aquí es diferente. Muy diferente.

Y, salvo algunos compañeros que han llegado de fuera, la mayoría de los periodistas tuercen por el Sevilla o por el Betis. Es lógico y nada de lo que avergonzarse ni que impida ejercer la profesión con objetividad. Incluso, los lectores y oyentes más avezados saben de qué equipo es fulano o mengano, aunque contemple a una especie que no sale abiertamente del armario.

El problema llega cuando al periodista le sale la vena de hincha. Cuando, descaradamente, se posiciona a favor del club de sus amores y trata de provocar una guerra de trincheras con compañeros que piensan de modo diferente. Algunos se creen en posesión de la verdad y utilizan su poder de convocatoria para, incluso, tratar de desprestigiar a los periodistas y otras gentes del fútbol que no comulgan con sus ideas. Que por lo visto para ser hombre de fútbol ha habido antes que ser futbolista profesional o casi internacional.

Está ocurriendo ahora en el Betis. Se ha instalado una especie de periodista de cámara dispuesto a blindar a los actuales mandamases, justo como ocurriese hace dos décadas con Lopera. Todo lo que hagan Bosch y compañía, está bien hecho. Alguno incluso se atreve a juzgar cuál debe ser la magnitud de alguna crítica. Y yo me pregunto: ¿Es eso de verdad lo que quieren los aficionados béticos? ¿Es ésa la prensa que les gusta? ¿Lo que le interesa a alguno es que le filtren el día a día del club desde dentro y sentirse gente y bético por ser periodista fiel al que manda?

A Del Nido, que lo ha ganado todo, le dan por la derecha, por la izquierda y hasta por la espalda. Eso lo hace fuerte y lo obliga a trabajar más duro, a exigirse y superarse diariamente. Y al Sevilla no le va nada mal. En la acera contraria, cualquiera se atreve a decir que han fallado con las taquillas, que despiden béticos por capricho y les ofrecen una limosna, que contratan más a dedo aún, que han vendido una caprichosa revolución en la cantera como una reestructuración, que pretenden cerrar el nuevo consejo y el club bajo una única línea de pensamiento, que Mel sigue porque no les ha quedado más remedio…

Al Betis de hoy hay que agradecerle la labor de márketing de Miguel Guillén, la recuperación de los ex futbolistas para el club, la presencia social de Rafael Gordillo y algún acierto a modo de fichaje (que ya se sabrá cómo y gracias al trabajo de quién han llegado o llegarán cada uno de los futbolistas). Pero, profesionalmente, el Betis apenas ha mejorado y, sinceramente, no creo que los béticos lo vean más próximo porque sigue siendo de unos cuantos que, además, no han puesto un céntimo ni creo que lo vayan a poner y que no están dispuestos a admitir la entrada de béticos de otra casta. Para colmo, los de ahora no han puesto al Betis ahí, sino que fueron aquéllos. Y si no ofrezco detalles de algunas tropelías es porque quizá no haya llegado el momento, que todo se sabrá en su día, y porque a nadie conviene dar pistas a Lopera. Principalmente, al Betis.

Y si alguien piensa que la crítica constructiva no ayuda al Betis, allá él. Quizá si en el 92 hubiese existido, hoy no estaría este Betis que tanto quieren algunos vistiendo esas ropas y asistiendo, inerme, a los éxitos de un vecino que siempre halló alimento en la crítica y en la exigencia de los suyos.

Valenzuela y los carnés, ¡vaya tela!

Javier Mérida | 14 de junio de 2011 a las 16:14

La palabra con la que José Antonio Gordillo Luna define la que será su labor al frente de la cantera, “continuidad”, me recuerda cuando Paco Chaparro utilizó también aquel término para definir qué iban a hacer él y Luis del Sol al hacerse cargo del banquillo del Betis tras la ignominiosa destitución de Fernando Vázquez. Con Miguel Valenzuela ha ocurrido igual: si todo está bien para qué cambiarlo.

El vocablo por sí solo define la vergüenza de una destitución a dedo y de una contratación obligada porque en la secretaría técnica sobra gente y, empero, nadie quería cargar con el marrón de relevar al coordinador de la cantera bética. El nuevo tendrá campos todo el año, vestuarios, médicos, psicólogos y hasta la suerte de poder pagar más dinero a su gente. Pues, aun así, han recelado en primera instancia todos los candidatos, incluso el elegido.

Recuerdo, además, que cuando el técnico gallego fue cesado por Faruk Hadzibegic, quien había formado equipo en la secretaría técnica con Rafael Gordillo, que doblaba sus funciones como delegado del equipo, y Antonio Reyes, Valenzuela estaba claramente posicionado con Fernando Vázquez. Pero no creo que, tras 26 años, esto le haya pasado factura. Aunque es curioso y justo recordarlo cuando no se hallan razones de peso en el adiós del técnico de Bellavista.

Porque Vlada Stosic le dijo a la cara a Valenzuela que no sabía por qué tenía que despedirlo. Que la orden venía de arriba y punto. Y luego obligó a Gordillo Luna a pasar el mal trago con Mariano Suárez, al que quemaron en el filial, porque lo salvó y lo han puesto en la calle también, para meter a alguien de la cuerda. Y si de paso le hace sombrita a Pepe Mel en vez de ayudar al primer equipo, miel sobre hojuelas. Si así se justifican algunos sueldos y la permanencia en un club…

Y luego está lo de los carnés. Se han cargado a una tal Marta, dicho sea con todo el respeto y porque no he investigado quién es, porque era de la época loperiana como muchos de los que hoy mandan, y a los hermanos Marín, creo que se llaman los antiguos responsables de las taquillas, aunque no me echen mucha cuenta… El caso es que la limpia ha conllevado un retraso en taquillas vergonzante. Habían anunciado, si no de forma oficial, aunque algo se leyó por la web, sí entre su periodismo fiel, que el lunes 13 de junio estaban a la venta los carnés. Lo han tenido que retrasar una semana tal es la incompetencia de los nuevos fichajes en la parcela.

Pero de fichajes en los intestinos de Heliópolis vamos a hablar más extensamente en unos días. Con nombre y apellidos, pedigrí, méritos… Les aconsejo que lean el periódico en papel o, en su defecto, este blog. Hay mucho que contar. Lo prometo.

¡Ánimo, Miki, nunca caminarás solo!

Javier Mérida | 5 de marzo de 2011 a las 21:47

La noticia, mala, cayó esta mañana por sorpresa. El club se había limitado a convocar a la prensa a última hora de la tarde del viernes bajo el pretexto de una rueda de prensa de Rafael Gordillo, pero escondía una verdad que nunca hubiésemos querido escuchar. Un chico joven, con mucho fútbol y más vida aún por delante, se ve obligado a dejar el deporte, aunque momentáneamente, debido a una grave enfermedad.

A Miki Roqué, natural de Tremp (Lérida) y de 22 años, le ha sido detectado un tumor maligno en la cadera, origen de las continuas lesiones de espalda que venía sufriendo desde hace unos meses. Seguramente, esas células invasoras se queden para siempre en un quirófano y el joven central trempolín regrese a los terrenos de juego con más brío si cabe en unos meses.

Paradójicamente, la mala nueva me la comunicó un amigo por teléfono mientras veía en mi casa un excelente reportaje de Gol TV sobre el sevillista Sergio Sánchez. También central e igualmente catalán y joven, superó una grave dolencia cardíaca y volvió hace unas semanas siendo mejor futbolista incluso que ése al que todos dieron por perdido. Pero Sergio, su familia, su club, sus compañeros y sus amigos jamás se rindieron.

Ese paralelismo, esa casualidad ocurrida en el mediodía del 5 de marzo, me obliga a estar seguro de que Miki Roqué dejará atrás su enfermedad y vestirá de nuevo la elástica verdiblanca. Ayer ofreció muestras de la entereza que ya atisbé el pasado verano cuando lo conocí y lo entrevisté en el Nuevo Portil. Todo el fútbol está con él, las redes sociales revientan de tanto mensaje de ánimo. Hoy no acudirá a Heliópolis, pero debería ver el partido por televisión y sentir el cariño de su grada. Toda esa energía reconvertida le ayudará a superar el trance. ¡Ánimo, Miki, nunca caminarás solo!