Archivos para el tag ‘Sevilla’

Luis Fabiano y Zokora

Javier Mérida | 6 de agosto de 2009 a las 10:47

En una entrada anterior, cuando el Milan saltó a los escenarios con una (ridícula) oferta a Luis Fabiano, ya se anunciaba que la noticia adquiriría tintes de culebrón. Aunque, por fortuna, el término (añejo pero relanzado por los folletines suramericanos) se refiere a historias de final feliz y, en este caso, el epílogo, si nada se tuerce de aquí a finales de agosto, no ha podido ser mejor: Luis Fabiano se queda en el Sevilla.

Y es que viendo los dineros que el Real Madrid ha pagado por sus fichajes o incluso los 66 millones de euros en que fue valorado Ibrahimovic (apenas tiene un año menos que el brasileño), raro es que la cacareada prepotencia de Del Nido no se haya hecho carne desde el primer día para mandar a la mierda al Milan y al propio Berlusconi. Ofertar entre 15 y 20 millones por el ariete titular de la selección de Brasil es un insulto. Equiparar en precio a Luis Fabiano con el sobrevalorado Lucho González (18 millones pagó el Marsella al Oporto) es una ignominia.

Por todo, al sevillismo sólo le queda felicitarse por la permanencia de uno de los cinco mejores delanteros centro del mundo. Con él en sus filas, y con Kanouté, se prevé un año de bienes. Añádanle a Zokora, quien debe demostrar que es el mejor medio africano de la Liga (y cuento a Touré y a Lass, pese a ser francés) y los éxitos no los evitará esta temporada ni la Peña Debate. Eso sí, que al marfileño no le pidan que esté en misa y repicando, porque no es un medio de cierre clásico aunque pueda auxiliar a centrales y bascular hacia los laterales. Es mejor junto a Duscher o Fazio que con Romaric o Renato, pero es tan bueno que da igual… Tanto como Luis Fabiano.

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Jesús Gámez, en largo

Javier Mérida | 13 de julio de 2009 a las 11:03

No estoy al tanto de la marcha puntual de las negociaciones, pero todo hace indicar que el Sevilla va a hacerse con uno de los mejores defensas de la Liga. Jesús Gámez tiene toda la pinta de arribar en breve a Costa Ballena y comenzar a demostrar a Manolo Jiménez y Monchi que no se han equivocado con él.

Dicen los arcanos que mide 1,82 pero soy de los que piensa que si acaso raspa el 1,80. Es la estatura ideal para un lateral, y en absoluto tabú para el central que descubrí el día que el Betis firmó su sentencia de muerte. Fue el pasado 23 de mayo, en La Rosaleda, y el futbolista de Fuengirola formó tándem en el corazón de la defensa con Weligton. En la grada había un testigo sevillista, Antonio Álvarez.

Seguramente, quien fuera ayudante de Jiménez apuntó en su bloc el buen hacer de Jesús Gámez. Rápido y agresivo en la marca, igual que en el lateral; poderoso en el salto ante gente más alta, muy concentrado siempre, virtud que le lleva a anticiparse… Y, por encima de todo, una cualidad poderosamente llamativa y para mí escondida: un gran pase en largo. Sus desplazamientos de balón desde la zaga cogieron más de una vez las espaldas de los defensores béticos. Un arma sin duda muy eficaz en momentos puntuales y que el Sevilla, si lo firma, a buen seguro aprovechará. Y con 24 años aún debe crecer hasta hacerse aún más completo y polivalente.

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Luis Fabiano: se avecina un culebrón

Javier Mérida | 23 de junio de 2009 a las 22:42

Le quedan dos años de contrato. En noviembre cumple 29. Su cláusula de rescisión actual es de 32 millones de euros. Lo quiere el Milan. Y él dice que jugar en el conjunto rossonero sería “un sueño”. Se llama Luis Fabiano y es la sensación de la selección brasileña en la Copa Confederaciones, en la que comparte cartel goleador con los españoles Torres y Villa.

Juega, y muy bien, en el Sevilla. Y, en principio, no es que esté loco por irse, pero… Bueno sería que Monchi, por si acaso, comenzase a buscar una pieza que quizá no tenía prevista. Cierto que Kanoute es un delantero de categoría, de un nivel semejante o incluso superior al del brasileño sin tener su clase. Pero el francés, que seguramente jugará la Copa de África con Malí, dejaría huérfano el equipo entonces. Koné acudiría al mismo certamen. Y detrás sólo quedarían Chevantón, que no cuenta para nada, y una extensa retahíla de segundos delanteros: léase Perotti, Acosta e incluso Jesús Navas y el repescado Alfaro.

Es por ello que ante la hipotética salida de O Fabuloso, el Sevilla debería acudir al mercado. Y aunque 32 millones parezcan mucho dinero, el mercado no ofrece buenas alternativas. Al menos del nivel de Luis Fabiano y por esas cantidades. La solución pasaría por Benzema, Keirrison o algún otro ariete joven que se estrenase en España. Aquí viven Rossi, Negredo y Fernando Llorente, pero su nivel es inferior. Luego hay otros como Huntelaar con fichas prohibitivas para el Sevilla… ¿Y Edu?

No es fácil la disyuntiva en la que puede verse el club de Nervión, que pienso sólo traspasaría al brasileño si se lo quitaran. Porque, además, en esa posición es obligado acertar con el recambio. Y más tras algunas adquisiciones fallidas más o menos recientes.

Con los italianos de por medio, se avecina un culebrón.

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Javi Navarro y Arzu, el fútbol, la vida…

Javier Mérida | 21 de mayo de 2009 a las 10:02

Aún recuerdo el partidazo que Javi Navarro hizo con el Elche en Heliópolis en la matinal de la segunda jornada de la Liga 00-01. Ya tan temprano cimbreó la figura de Fernando Vázquez, a la sazón el técnico por entonces hizo debutar a Arzu con el Betis, aunque en los anales siempre conste el estreno del nazareno en la máxima categoría, un brillante 2-4 en Riazor dos años más tarde.

Aquella temporada en Segunda División significó el resurgir del gran central valenciano, quien un año antes, con 25, jugaba en el Valencia B porque una de sus rodillas le había impedido triunfar con el primer equipo, al que se había asomado con apenas 20 años. Mientras, Arzu disputó 16 partidos de verdiblanco porque Capi y Benjamín, con más tablas, le cerraban el acceso a la titularidad.

Ya entonces sus caminos fueron divergentes. El central firmó por el recién ascendido Sevilla y el mediocentro, entonces mediapunta, fue cedido al Córdoba para que se foguease. Ya había sido vilmente destituido su mentor, Vázquez, y el sucesor de éste en el banquillo verdiblanco, Juande Ramos, ni sabía de su existencia. De hecho, éste se quedó con Juanito, quien regresaba de una cesión en el Recreativo, a regañadientes.

El manchego, que aun así triunfó en el Betis clasificándolo para la Copa de la UEFA, se encontró años más tarde a Javi Navarro en el Sevilla e hizo carrera junto a él. El levantino alzó las cinco copas que ganó el equipo y, tras su nuevo calvario con la otra rodilla, el sábado recibirá un homenaje de la afición en Nervión tras anunciar su adiós.

Arzu difícilmente cumplirá su contrato, que finaliza en junio de 2010. La zozobra que azota al Betis desde hace cuatro años provocó que un ninguno señalase al vestuario y centralizase sus iras en lo que denominó Comando cantera. Arzu, por su fuerte personalidad y por su carácter áspero y recio (muy similar en ambas cosas a Javi Navarro), cogió el testigo de su amigo Varela, quien centralizaba anteriormente esas iras injustas e infundadas hacia futbolistas que dieron al Betis una Copa del Rey. Arzu sufrió el domingo cómo su afición le silbó tras marcar un gol por malinterpretar una dedicatoria a su hija recién nacida. Acto seguido, desairó a la grada, lógico, y escuchó más pitos.

Arzu sufre cómo el mandamás de su club lo maltrata económicamente. Gana la mitad que Xisco o Rivera y juega, lesiones al margen, treinta partidos de Liga desde que debutó en Primera. Este verano las pasará canutas porque sus pretendientes le recortarán los honorarios pactados por las apreturas que surgirán desde Jabugo. Javi Navarro cobró como el que más en los dos últimos años y ni se vistió de corto. El martes dio las gracias al Sevilla con su presidente al lado. Y eso que, como recordó Jesús Alba, había declarado contra él en el juicio de Fernando Sales…

Y yo me pregunto: ¿Hay tanta diferencia, futbolísticamente hablando, entre Javi Navarro y Arzu? Seguramente, apenas existe margen entre ambos. Pero el fútbol no es más que el reflejo de la propia vida.

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Palop y su amarilla

Javier Mérida | 23 de abril de 2009 a las 0:19

El primer gol en el Camp Nou no lo marca Iniesta, el primer gol que encaja el Sevilla en Barcelona lo anota Palop en Mestalla. La quinta tarjeta amarilla que el brillante guardameta ve ante la que fuese su hinchada es la constatación de que el Sevilla ha perdido el paso de los grandes. Provocada por él mismo o a instancias de alguien (que Dios me perdone si ésa no fue la intención de nadie), la amonestación que ve el portero es el primer mensaje psicólogico que reciben el equipo y la hinchada sevillista antes de afrontar la cita con los azulgrana.

¿Que cuál es el mensaje? Que en Barcelona lo más posible es que no se gane (y además no pasa nada), pero que el guardameta titular no vaya a perderse el partido ante el Real Madrid en Nervión. Pues ahora ocurre que en el Camp Nou el Sevilla hizo el ridículo y no porque bajo sus palos se hallase Javi Varas. Encima, un entrenador que jamás juega con cuatro delanteros lo hizo frente al mejor equipo de España y sin un centrocampista recuperador en sus filas. Jamás un Sevilla tan desequilibrado, tan anti-Jiménez. ¡Qué barbaridad!

Seguro que la intención del técnico de Arahal fue sorprender a Guardiola con ataque, con velocidad, con control del balón (Maresca y Romaric, juntos otra vez), con lo que quisiese… Pero no podía salirle nada bien porque era imposible. Al Barcelona no le quita el balón ni el árbitro y hay que ganarle con artes de galafate. Dando la cara, te la parte. Y de nada sirve decir que las intenciones del Sevilla fueron valientes, ofensivas… Fueron inapropiadas. Y punto.

Y lo peor, el mensaje de las vísperas. Palop ( y que Dios me perdone si no es así) provoca una tarjeta para no jugar en el Camp Nou y hacerlo ante el Real Madrid. La mejor manera de ganarle a los de Juande Ramos, era haber salido airosos de Barcelona. Y no con el rabo entre las piernas.

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Mestalla es medio Tourmalet

Javier Mérida | 15 de abril de 2009 a las 11:21

La sorpresiva derrota frente al Getafe ha abierto un frente de dudas en el sevillismo en vista de los cuatro partidos que le vienen por delante al equipo. Si en el club se han cerrado filas con una jornada de convivencia en la finca de El Toruño, capea incluida, la afición debería acoger ese mensaje de normalidad que Del Nido y compañía quieren transmitir.

Los nervios del entorno calan como por ósmosis en los futbolistas y eso es lo peor que les podía pasar a los hombres de Manolo Jiménez, quien también se juega gran parte de su credibilidad en estos envites. Quizá lo mejor, en este caso, sea que el primer partido de este Tourmalet se dispute lejos de Nervión, y no sólo porque este Sevilla sea muy fiable sin el calor de los suyos, sino porque el runrún de la grada estaría garantizado en caso de un revés temprano frente al Valencia, al contrario de lo ocurrido en la Copa del Rey.

Es el de Mestalla el partido clave, porque el conjunto de Emery es hoy el rival directo del Sevilla y porque de ganar se pondría a cinco puntos y con el goal average particular favorable. La Champions no peligraría, pero sí la tercera plaza, que otorga el acceso directo y garantiza un verano y una planificación deportiva tranquilos.

De otro lado, aunque ahora sean tres los partidos a domicilio, el precedente invita a pensar que el Sevilla saldrá airoso de este trance. En la primera vuelta, pese a empatar con el Valencia y perder frente al Barça, se repuso con el brillante triunfo del Bernabéu (3-4) y otro ante el Villarreal. Siete puntos que hoy firmaría cualquiera siempre que al menos uno de ellos se sume en Mestalla. Porque Mestalla es medio Tourmalet.

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El crecimiento de Jiménez

Javier Mérida | 24 de marzo de 2009 a las 9:41

Manolo Jiménez va a ser un entrenador de élite. Y escribo de élite porque hasta la fecha sólo es el entrenador del Sevilla (que no es poco), el equipo que lo puso en el escaparate, y su labor, pese a los éxitos que consiga en Nervión, deberá refrendarlos en otros equipos de Primera División. Porque en la historia hubo técnicos que sólo sirvieron para un equipo, hombres de la casa que jamás emigraron o que tras hacerlo fracasaron. Pero el que fuera pundonoroso defensor de Arahal no es de ésos. 

A Jiménez le ha costado (le está costando) convencer al sevillismo, pero al resto del país no tiene que convencerlo de nada. Su nombre figura en la agenda de varios clubes de Primera División y no sólo porque sus resultados ligueros sean incuestionables. Seguramente, en junio no dé ese paso porque no van a querer ni él ni el Sevilla, pero Jiménez, cumplido su ciclo, será uno de los pocos entrenadores hispalenses que busque el triunfo o el broche al mismo fuera de nuestra ciudad.

Jiménez se ha ganado al fútbol español a base de trabajo. Fue importante en su día que dejase de ver gigantes cuando sólo había molinos de viento. Bien aconsejado, se olvidó de los periodistas, supo dulcificar su relación con ellos e incluso encajar críticas a veces injustificadas o desmedidas. También manejó con sabiduría y bien asesorado los reveses que sufrió de parte de la afición. Desde ahí, desde la persona que se endureció, creció el entrenador.

Se encerró en la ciudad deportiva y se puso a trabajar. Su evolución en aspectos tácticos ha sido encomiable. Suele acertar con las alineaciones, con los cambios, con los planteamientos, con los retoques al sistema de juego… Cada día es mejor entrenador y eso no sólo lo va a llevar a continuar una temporada más en el Sevilla, sino a tener trabajo el día que diga adiós porque ya está en la rueda de esos diez o doce técnicos reputados de la máxima categoría.

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Se busca un líder

Javier Mérida | 5 de marzo de 2009 a las 11:28

La derrota frente al Athletic, analizada por sí sola, retrata en gran medida las carencias del Sevilla actual, un equipo falto de referencias en los días grandes. Por eso Del Nido le temía al choque de San Mamés y quiso centrar las iras de la grada con su ya famosa frase de la víspera. Una frase lapidaria que a buen seguro le perseguirá durante un tiempo.

Pero el presidente nervionense debe haber advertido hace ya tiempo que a su plantilla le falta un líder. No se trata en este caso de apuntar a Manolo Jiménez, quien pudo estar más o menos afortunado en su planteamiento y en sus cambios, sino a la falta de carácter competitivo que en algún partido clave se echa en falta sobre el césped.

Palop y Kanoute, dos de sus hombres más veteranos e importantes, juegan muy lejos del resto y tampoco gozan del aura necesario, y donde un equipo debe tener a gente con galones es en el centro de la defensa o en el mediocampo. Y por ahí es por donde se desangra este Sevilla cuando suben los decibelios de la competición. Squillaci y Romaric, por poner dos ejemplos, son buenos futbolistas, pero acaban de llegar y son extranjeros. Además, está por ver si contienen en su repertorio el carisma necesario para erigirse, cuando dominen el idioma, en cabezas visibles de un vestuario que necesita un guía.

Muchos se preguntan por qué Javi Navarro ocupa una ficha, con el dorsal 2, pese a que el club sabe que no jugará más. La razón es bien sencilla: la convivencia con el resto. Pero no puede alinearse en San Mamés, igualito que Pablo Alfaro, Martí o Daniel Alves. Allí lo hacen, amén de los anteriores, otros más imberbes como Fazio y David Prieto, engullidos por el ambiente y por no tener al lado a alguien como el antiguo capitán. Al resto tampoco lo alumbra esa virtud de saber enderezar partidos con gritos, con gestos, con actitudes… Quizá al hoy denostado Maresca, quien por ello fue imprescindible para Jiménez en los albores competitivos y al que quizá podría haber rescatado de algún modo para esta cita.

Esos cabecillas sí los tuvo el Athletic. Orbaiz y Yeste apenas darán ya un par de partidos decentes por temporada, pero siempre aparecerán en las grandes citas. Ayer se reventaron y dejaron el césped entre calambres. A su lado, gente como Javi Martínez y Fernando Llorente lo tienen más fácil. El Athletic es peor que el Sevilla, pero en su glosario de virtudes se halla la presencia de líderes sobre el verde. El del Sevilla estaba en el palco. Aguantando el rugido de 40.000 leones mientras otros once se comían a lo que pareció un equipo de juveniles por su aturdimiento inicial y su impotencia ulterior.

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La ansiedad de Monchi

Javier Mérida | 18 de febrero de 2009 a las 18:57

En el tiempo que hoy nos toca vivir, en el que unas 6.000 personas engrosan cada día la lista del paro, puede resultar extravagante hablar de ansiedad en el mundo del fútbol. Cierto que los honorarios que recibe un profesional no son directamente proporcionales a su estado de ánimo o mental, pero hay que convenir que pocos futbolistas, entrenadores o técnicos requieren la ayuda de profesionales para estos menesteres si se comparan con el resto de la sociedad, entre otras razones porque conviven a diario con psicólogos capaces de frenar estos estados críticos del ser humano.

El paréntesis viene al caso por las declaraciones de ayer de Monchi sobre la supuesta ansiedad, que sería más bien impotencia, que sintió ya en la quinta jornada (Sevilla-Espanyol, 2-0) y que incluso le provocó el llanto. Verdad es que los profesionales cualificados viven en el alambre y sometidos a todo tipo de juicios, además diarios, pero eso va en la soldada y no parece muy oportuno solicitar la ayuda de los medios de comunicación para atenuar ese estado de “ansiedad”.

Lógicamente, mientras más pacífica sea la convivencia entre los integrantes de un club de fútbol y los medios, mejor será el entorno en el que cada uno desarrolle su respectiva profesión. Pero, a la par, habría que recordar que el Sevilla dispone de vehículos de comunicación suficientes para hacer llegar a sus simpatizantes el estado de las cosas de su casa y que éstos no siempre contribuyen a generar armonía, más bien al contrario.

Porque es José María del Nido, el presidente, quien marca las líneas editoriales del club, quien precisamente quiere que sus profesionales vivan en continuo estado de excitación. Lo contrario sería carecer de estímulos y que la entidad y el equipo se adocenaran. Aquí no cabe término medio. Y el primero que lo sabe es Monchi, a quien en su tiempo le costó digerir esa presión y a punto estuvo de irse al Almería. Por eso me da la impresión de que ahora habla más por lo que ve que sienten otros que por lo que vivió en sus propias carnes el día del Espanyol. Que, además, tampoco sería para tanto.

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El efecto Oliveira

Javier Mérida | 10 de febrero de 2009 a las 12:55

Aciertos tácticos de Paco Chaparro al margen, el segundo aterrizaje de Oliveira en el Betis ha resultado determinante en la victoria verdiblanca en el derbi del 7-F. No hay que hablar de su gol, de auténtico delantero, sin el cual el marcador no hubiese registrado una victoria bética; su efecto va mucho más allá.

El propio técnico trianero se sorprendió del compromiso que halló en el paulista a su llegada. Jamás imaginó que un futbolista próximo a cumplir 29 años pudiese albergar tantas ganas de fútbol tras firmar prácticamente una jubilación dorada con la entidad heliopolitana. Pero Oliveira fue el primero en remangarse en la ciudad deportiva de Los Bermejales, en hablar con unos y con otros, en decir en privado a su compañeros que iban a ganar… En definitiva, se convirtió en el brazo alargado del entrenador en el vestuario.

En la semana del derbi se simplificó la labor psicológica de los profesionales y del propio Chaparro. Oliveira comandaba el entrenamiento invisible. Su espigada figura, incluso su brío en las prácticas con el balón contagiaron al grupo las ganas de acabar con doce años y cuarenta días de sequía en Nervión.

En ésas, el sábado, al poco de pisar el césped del coliseo de Eduardo Dato, ya se vio que Oliveira es otra cosa. Ese de esos delanteros, como el mismo Kanoute, Eto’o y un par de decenas más, cuya presencia sirve para alterar los biorritmos del rival. Squillaci, siempre sobrio, seguro y en su sitio, mutó en el derbi a defensa inquieto, nervioso, no más vio que el enemigo que tenía enfrente le podía dar la noche. Saber que un delantero como tenga una la va a marcar no deja vivir a un zaguero. Oliveira es de ésos y lo demostró. Kanoute, al que hicieron un marcaje mixto entre cuatro béticos (Melli, Juanito, Arzu y Mehmet Aurelio), también.

P. S. : En otra ocasión, analizaremos el fichaje de Oliveira desde el punto de vista económico y societario, sin vincularlo directamente a su rendimiento deportivo.

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